AUTOCOMPASION
AUTOCOMPASION
com/9-poderosos-ejercicios-y-hojas-de-trabajo-de-
autocompasion-pdf/
Dalai Lama
6 ejercicios de
autocompasión
Estos ejercicios de autocompasión provienen de la mente
brillante de la principal experta en autocompasión, la Dra.
Kristin Neff (nd). Siga leyendo para conocer seis de sus mejores
ejercicios para mejorar su autocompasión.
Descanso de autocompasión
Otro buen ejercicio para ayudarte a mejorar tu comprensión y
amor por ti mismo es el Pausa de Autocompasión. Solo tomará
unos minutos, pero puede hacer una gran diferencia.
Para leer sobre este ejercicio en el sitio web del Dr. Neff, haga
clic aquí.
Explorando la autocompasión a
través de la escritura
Este ejercicio de tres partes puede ser especialmente útil para
aquellos a quienes les gusta escribir o son particularmente
expertos en expresarse a través de la palabra escrita. Sin
embargo, incluso si no eres un escritor competente, este
ejercicio es una gran oportunidad para practicar algo de
autocompasión.
Parte uno
Primero, piensa en las imperfecciones que te hacen sentir
inadecuado: todos tienen al menos algunas cosas que no les
gustan de sí mismos o que los hacen sentir que «no son lo
suficientemente buenos».
Considere estas cosas sobre las que se siente inseguro. Si hay
un problema que es particularmente importante para usted en
este momento, concéntrese en esta inseguridad.
La segunda parte
Una vez que hayas escrito sobre estas emociones, puedes pasar
a la segunda parte de este ejercicio: escribirte una carta a ti
mismo desde la perspectiva de un amigo imaginario que te ama
incondicionalmente.
Parte tres
Una vez que termines la carta, déjala y aléjate por un rato. Date
un poco de espacio de la carta.
Paso uno
En el Paso Uno, todo lo que necesita hacer es darse cuenta
cuando se está criticando a sí mismo y tomar nota de las
palabras, el tono, las frases, etc., que usa consigo mismo. Es
fácil ser crítico con uno mismo, pero es más difícil darse cuenta
de todos estos factores. Es probable que tengas problemas para
darte cuenta de estas cosas la primera o la segunda vez que lo
intentes, ¡pero no te rindas! Será más fácil cuanto más lo
practiques.
Segundo paso
En el Paso Uno, comienzas a desafiar el diálogo interno
negativo. Comience a «responder» a la voz crítica en su cabeza.
No adoptes el mismo tono crítico con esta voz en tu cabeza;
aunque es posible que desees ser desagradable con esta voz,
¡eso solo fomentará el juicio propio en lugar de la
autocompasión!
Paso tres
Finalmente, trabajar en la reformulación de las observaciones
realizadas por la voz crítica. Póngalos en una perspectiva más
positiva, tal vez con la ayuda del amigo “incondicionalmente
compasivo” del último ejercicio. En lugar de permitir que la voz
crítica lo regañe por una decisión que tomó, póngase su
sombrero de «autocompasivo» o «amigo compasivo» y vea la
situación con un enfoque positivo.
[Link]
Autocompasión: 3
sencillos ejercicios
para practicarla.
La autocompasión es algo de lo cual todos podemos
beneficiarnos. Neutraliza la respuesta de lucha – huída
y nos devuelve al presente. También es el antídoto
perfecto para la crítica interna (así como para muchas
otras situaciones). Sin embargo, practicar la
autocompasión puede ser algo extraño para muchos de
nosotros.
Nota al margen: para aquellos de ustedes que todavía
sienten que la compasión es una debilidad y la crítica
es el camino a seguir, lo entiendo totalmente. Yo
también solía estar en esa idea. Es bastante normal
cuando creces en una sociedad que te dice que debes
ser perfecto en todo momento y tener éxito en todo lo
que haces. Sin embargo, la literatura y la investigación
nos muestran una y otra vez que este punto de vista se
está interponiendo activamente en el camino de crear
cambios en nuestras vidas. Si te interesa explorar el ser
más amable contigo mismo, te comparto estos 3
ejercicios que te ayudarán a practicar la
autocompasión.
El ejercicio:
El ejercicio:
El ejercicio:
Eso es todo.
Hay muchas formas de mostrarte autocompasión. El
reto más grande es decidir si vale la pena tomarse el
tiempo de hacerlo. Una vez que llegues ahí espero que
tomes el tiempo de intentar al menos uno de los
ejercicios anteriores. Deseo realmente que tomes un
momento para ti mismo, permitiéndote reconocer que
este acto puede ser una de las cosas más poderosas
que haces por ti mismo hoy (o incluso este año).
[Link]
5 ejercicios de
autocompasión
Porgaluvi
SEP 29, 2020
Por medio de la autocompasión, una persona pone la mirada sobre sí misma. A través de
esta manifestación de inteligencia emocional, la persona muestra y siente compasión
hacia sí misma. Una forma de acompañamiento hacia uno mismo que resulta nutritiva,
por ejemplo, en el perdón.
En la expresión de la compasión el ser humano siente cercanía hacia una situación ajena
que no le resulta indiferente a partir de la empatía. La única persona que estará contigo
siempre eres tú mismo. Por medio de la autocompasión te concedes el espacio necesario
para conocerte, cuidarte y dar importancia a aquello que te ocurre.
El ser humano es vulnerable. Experimenta fortalezas y también convive con las
dificultades. En torno a esta realidad no solo puedes mantener conversaciones con tus
mejores amigos, sino también contigo mismo. Tu diálogo interior describe el tono y la
forma en la que te hablas. Un diálogo interior cariñoso, positivo, cercano, respetuoso
y amable es aquel que manifiesta una forma de autocompasión alineada con el amor
propio y el cuidado.
Cuando una persona siente compasión hacia un sufrimiento ajeno se conmueve por esta
realidad. Y puede valorar la posibilidad de hacer algo para apoyar a quien está
sufriendo. Este ejemplo, trasladado a uno mismo, muestra que la autocompasión
constructiva no está relacionada con una forma de victimismo de quien no se posiciona
como protagonista en su presente.
Autocompasión: definición
¿Qué es la autocompasión? La autocompasión es una forma de comprensión. La
definición de autocompasión o self compassion es tratarse a uno mismo con amabilidad,
sin criticarse ni juzgarse por los errores. Por ejemplo, una persona que sufre en el
presente por un error del pasado puede aprender bajo la luz de esta nueva expresión de
afecto que en aquel momento actuó del mejor modo que supo hacerlo a partir de sus
propias circunstancias y de su etapa vital. Mientras que un juicio mantenido en el
tiempo y expresado con dureza puede mostrar una forma de castigo, el perdón es una
expresión de amor que se fundamenta en la libertad interior de quien toma conciencia
de que merece ser feliz.
5 ejercicios de autocompasión
¿Cómo practicar la autocompasión? A continuación mostramos algunos ejercicios de
autocompasión o self compassion para empezar a practicarla.
5 beneficios de la
autocompasión
¿Cuáles son los beneficios de los ejercicios de autocompasión? ¿Para qué sirve esta
habilidad de la inteligencia emocional?
Descanso de autocompasión
Una forma más sana de afrontar situaciones estresantes.
(Calificaciones 185)
¿Cómo hacerlo?
Por qué probarlo
Quizzes
Podcast
Tiempo requerido
5 minutos. Si bien puede ser un desafío realizar esta práctica cada vez que
enfrenta una situación estresante, un objetivo inicial podría ser intentarlo al
menos una vez por semana.
Cómo hacerlo
1. Piensa en una situación en tu vida que sea difícil y te esté causando estrés.
Para esta práctica, especialmente si eres nuevo en ella, es mejor elegir algo
que sea moderadamente difícil en tu vida, en lugar de abrumador.
2. Recuerda la situación y ponte en contacto con lo que sucedió o lo que crees
que podría suceder.
3. Ahora dígase a sí mismo: “Este es un momento de sufrimiento”. Este
reconocimiento es una forma de atención plena, de darse cuenta de lo que le
está pasando emocionalmente en el momento presente, sin juzgar esa
experiencia como buena o mala. También puede decirse a sí mismo: “Esto
duele” o “Esto es estrés”. Use cualquier afirmación que le resulte más natural.
4. A continuación, dígase a sí mismo: “El sufrimiento es parte de la vida”. Este es
un reconocimiento de tu humanidad común con los demás: que todas las
personas tienen experiencias difíciles, y estas experiencias te dan algo en
común con el resto de la humanidad en lugar de marcarte como anormal o
deficiente. Otras opciones para esta declaración incluyen "Otras personas se
sienten así", "No estoy solo" o "Todos luchamos en nuestras vidas".
5. Ahora, pon tus manos sobre tu corazón, siente el calor de tus manos y el suave
toque en tu pecho, y di: “Que sea amable conmigo mismo”. También puede
considerar si hay otra frase específica que le hablaría en esa situación
particular. Algunos ejemplos: “Que me dé la compasión que necesito”, “Que me
acepte como soy”, “Que aprenda a aceptarme como soy”, “Que me perdone”,
“Que sea fuerte, ” y “Que tenga paciencia”.
Para proporcionar aún más estructura, puede escuchar el audio que lo guía a
través de esta práctica en el reproductor a continuación. La investigadora de
autocompasión Kristin Neff proporciona esta y otras prácticas guiadas de
autocompasión en su Sitio web de autocompasión.
[Link]
Los 5 Mitos de la
Autocompasión
Los Cinco Mitos de la
Autocompasión
La mayoría de las personas no tiene ningún problema en ver la compasión como una cualidad
encomiable. Esto parece referirse a una amalgama de buenas cualidades indiscutibles: bondad,
misericordia, ternura, benevolencia, comprensión, empatía, solidaridad y simpatía, junto con
un impulso de ayudar a otros seres vivos, humanos o animales, que están sufriendo.
Pero parecemos estar menos seguros acerca de la autocompasión . Para muchos, ésta lleva un
sutil olorcillo a todos estos otros términos peyorativos del “uno mismo”: pena de uno mismo,
interesado, indulgente consigo mismo, egocéntrico, o simplemente egoísta. Incluso, a muchas
generaciones de distancia de nuestra cultura puritana de origen, parecemos seguir creyendo
que, si no nos culpamos o castigamos a nosotros mismos por algo, corremos el riesgo de la
complacencia moral, el egoísmo fuera de control y el pecado del falso orgullo.
Vemos el caso de Rachel, una ejecutiva de marketing de 39 años con dos hijos y un esposo
encantador. Una persona profundamente amable, esposa dedicada, madre involucrada, amiga
comprensiva y gran trabajadora, incluso con tiempo para colaborar como voluntaria en dos
instituciones benéficas locales. En pocas palabras, parece ser un modelo ideal.
Sin embargo, Rachel está en terapia por su elevado nivel de estrés. Está cansada todo el día,
deprimida, y no puede dormir. Tiene problemas digestivos crónicos y algunas veces—para
complicarlo— regaña bruscamente a su esposo e hijos. Por todo esto, es increíblemente dura
consigo misma, siempre siente que nada de lo que haga es suficientemente bueno. Nunca se
plantearía tratar de ser compasiva consigo misma. De hecho, sólo la idea de parar en su auto
ataque, se da cuenta de algo de bondad y comprensión, le parece infantil e irresponsable.
Y Rachel no es la única. Muchas personas en nuestra cultura tienen dudas acerca de la idea de
autocompasión, quizás porque ellos no saben muy bien de qué se trata, y mucho menos cómo
practicarla. A menudo la práctica de autocompasión se identifica con la de mindfulness, ¡ahora
tan omnipresente como el sushi! Mientras que mindfulness —con su énfasis en permanecer
abiertos a la experiencia y conscientes de nuestro propio sufrimiento, sin quedar atrapados en
él ni arrastrados por la reactividad aversiva— es necesario para la autocompasión, deja fuera
un ingrediente esencial. Lo que distingue a la autocompasión es que va más allá de aceptar
nuestra experiencia como es y añade algo más: abrazar al experimentador ([Link].: nosotros
mismos) con calidez y ternura cuando nuestra experiencia es dolorosa.
Recuerdo estar en el parque con mi hijo, Rowan, cuando él tenía alrededor de cuatro años, en
el apogeo de su autismo. Estaba sentada en un banco, viendo a todos los niños felices jugando
en los columpios, persiguiéndose unos a otros, y divirtiéndose; Mientras Rowan estaba
simplemente sentado en lo alto de un tobogán golpeando su mano repetidamente (algo
conocido como comportamientos autoestimulantes). Ciertamente, empecé a transitar el
camino de la última por mí misma: "¿Por qué no puedo tener un niño 'normal' como todo el
mundo? ¿Por qué soy la única que está pasando una situación tan dura?" Pero años de
práctica de aut-compasión me dieron suficiente serenidad como para darme cuenta, hacer una
pausa, hacer una respiración profunda, y tomar conciencia de la trampa en la que estaba
cayendo.
Uno de los mitos más grandes acerca de la autocompasión es que significa sentir lástima por
uno mismo. De hecho, como ejemplifica mi experiencia en el parque infantil, la autocompasión
es un antídoto para la lástima hacia uno mismo y para la tendencia a quejarnos sobre nuestra
mala suerte. Esto no es porque la autocompasión nos permite desconectar de las cosas malas;
de hecho, nos predispone a aceptar, experimentar y reconocer sentimientos de dificultad con
amabilidad — lo cual paradójicamente nos ayuda a procesarlos y dejarlos ir más plenamente.
La investigación muestra que las personas autocompasivas son menos propensas a quedarse
sumidas en pensamientos de lástima por sí mismos acerca de cuán mal están las cosas. Esa es
una de las razones por las que la gente autocompasiva tiene mejor salud mental.
Raes descubrió que los participantes con altos niveles de autocompasión tendían a dar menos
vueltas acerca de su desgracia. Además, descubrió que esa menor tendencia a la rumiación
ayudaba a explicar por qué los participantes autocompasivos reportaban menos síntomas de
ansiedad y depresión.
2. LA AUTOCOMPASIÓN SIGNIFICA DEBILIDAD
Cuando un colega le sugirió que tratara de ser compasivo consigo mismo por su divorcio, su
reacción fue rápida: "¡No me hables de esas tonterías de corazones-y-flores! La autocompasión
es para gallinas. Yo tengo que ser duro como uñas para pasar por el divorcio con algo de
apariencia de auto respeto, y no voy a bajar la guardia ahora".
Lo que John no sabía es que, en vez de ser una debilidad, los investigadores están
descubriendo que la autocompasión es una de las más poderosas fuentes de afrontamiento y
resiliencia, que tenemos disponible para nosotros. Cuando atravesamos crisis importantes en
la vida, la autocompasión parece marcar la diferencia en nuestra capacidad para sobrevivir e
incluso prosperar. John consideró que ser un hombre duro durante el divorcio—tapando sus
sentimientos y no admitir cuanto estaba sufriendo—sería lo que le permitiría salir de su
divorcio. Pero él no estaba “saliendo”: él estaba atrapado, y la autocompasión era la pieza
perdida que podría haberle ayudado a seguir adelante.
Los investigadores encontraron que los participantes que mostraron más autocompasión
cuando hablaban de su ruptura, mostraron un mejor ajuste psicológico hacia el divorcio en ese
momento, y que ese efecto persistía nueve meses después. Los resultados se mantuvieron
incluso cuando se controlaban otras explicaciones posibles, como los niveles iniciales de los
participantes en autoestima, optimismo, depresión o apego seguro. Estudios como éste
sugieren que no es solo importante cómo te enfrentas a la vida, sino cómo te relacionas
contigo mismo cuando las cosas se ponen feas —como un aliado interno o un enemigo— lo
que determina tu capacidad para afrontar dificultades exitosamente.
Alternativamente, Rachel podría adoptar un enfoque compasivo diciendo: "Oh cariño, debes
estar tan disgustado. ¡Eh!, dame un abrazo. Esto nos ocurre a todos. Pero necesitamos subir
tus notas de inglés porque sé que quieres ser admitido en una buena universidad. ¿Qué puedo
hacer para ayudar y apoyarte? Yo creo en ti". Daos cuenta de que hay un reconocimiento
honesto del fracaso, comprensión por la disconformidad de su hijo, y estímulo para ir más allá
de este soltero momentáneo en el camino. Este tipo de respuesta cuidadosa nos ayuda a
mantener nuestra autoconfianza ya sentirnos emocionalmente apoyados. Irónicamente,
aunque Rachel no soñara ni siquiera con tomar el enfoque anterior con su hijo, ella cree
incuestionablemente que la autoflagelación es necesaria para que pueda alcanzar sus metas.
Ella que asume su ansiedad, depresión y estrés son el resultado de que no lo ha intentado lo
suficiente.
Sin embargo, ahora hay una amplia investigación que muestra claramente que la
autocompasión es una fuerza mucho más efectiva para la motivación personal, que el auto
castigo.
Por ejemplo, una serie de experimentos de investigación de Juliana Breines y Serena Chen de
la Universidad de California en Berkeley, exploraron si ayudar a estudiantes universitarios a ser
más autocompasivos podría motivarles a comprometerse en un cambio positivo. En un
estudio, a los participantes se les pidió que recordaran una acción reciente de la que se
sintieran culpables —como hacer trampa en un examen, mentir a su pareja, decirle algo
dañino— y que continuara haciéndoles sentir mal cuando pensaran en ello. A continuación,
fueron asignadas aleatoriamente a una de tres condiciones. En la condición de autocompasión,
a los participantes se les propuso que escribieran sobre sí mismos durante tres minutos desde
la perspectiva de un amigo compasivo y comprensivo. En la segunda condición, a los
participantes se les indicó que escribieran acerca de sus propias cualidades positivas; y en la
tercera, que escribieron acerca de un pasatiempo que disfrutaran. Estas dos condiciones de
control ayudaránon a diferenciar la autocompasión de un auto diálogo positivo y un estado de
ánimo positivo en general.
Los investigadores encontraron que los participantes que fueron ayudados a ser
autocompasivos acerca de una transgresión reciente, reportaron estar más motivados a
disculparse por los daños causados y más comprometidos a no repetir el comportamiento de
nuevo, que aquellos que se encontraban en las condiciones de control. La autocompasión,
lejos de ser un camino para evadir la responsabilidad personal, la fortalece .
Si podemos reconocer nuestros fracasos y malas acciones con amabilidad —“realmente la lié
cuando me enfadé tanto con ella, pero estaba estresado, y supongo que algunas veces todas
las personas reaccionamos de forma exagerada”— en vez de juzgar —“no puedo creer que
haya dicho eso, soy una persona tan horriblemente mal intencionada”— es mucho más seguro
para poder vernos a nosotros mismos claramente. Cuando podemos ver más allá de las lentes
distorsionadas de dura autocrítica, tomamos contacto con otras partes de nosotros mismos,
las partes que cuidan y quieren a todos, incluso a nosotros mismos, para ser tan saludables y
felices como sea posible. Esto aporta el ánimo y apoyo necesario para que demos lo mejor de
nosotros y lo intentemos de nuevo.
4. LA AUTOCOMPASIÓN ES NARCISISTA
En la cultura americana, la alta autoestima exige ponerse de pie frente a una multitud: ser
especial y estar por encima de los medios. ¿Cómo te sientes cuando alguien te llama la
atención por tu desempeño en el trabajo, tus habilidades paternales o tu nivel de inteligencia?
¡Vaya! El problema, por supuesto, es que a pesar del efecto “ Lago Wobegon ” de Garrison
Keillor, es imposible estar por encima de la media en todo a la vez. Nosotros podemos destacar
en algunas áreas, pero siempre habrá alguien más atractivo, exitoso, e inteligente que
nosotros —lo que significa que nos sentimos fracasados siempre que nos comparamos con
aquellos “mejores” que nosotros.
Sin embargo, el deseo de vernos a nosotros mismos mejor que la media, para, tener y
mantener esa sensación escurridiza de alta autoestima, puede conducir a un comportamiento
completamente repugnante. ¿Por qué adolescentes tempranos empiezan a intimidar a otros?
Si yo puedo ser visto como el chico popular y fuerte, en contraste con el empollón blandengue
que he escogido intimidar, consigo un impulso de autoestima. ¿Por qué estamos llenos de
tantos prejuicios? Si creo que mi grupo étnico, género, nación, política es mejor que el tuyo, yo
obtengo un impulso de autoestima.
En efecto, el énfasis puesto sobre la autoestima en la sociedad americana ha dado lugar a una
tendencia preocupante: los investigadores, Jean Twenge de la Universidad Estatal de San
Diego y Keith Campbell de la Universidad de Georgia, quienes han hecho seguimiento a los
valores de narcicismo de estudiantes universitarios desde 1987, encuentran que el narcicismo
de los estudiantes de hoy en día se encuentra en el nivel más alto jamás registrado. Ellos
atribuyen el aumento en el narcicismo a los padres y profesores, bien intencionados pero
equivocados, que dicen a los niños cuán especiales y grandiosos son, en un intento de
incrementar su autoestima.
La autoestima es también de por sí, frágil, rebotando arriba y abajo de acuerdo a nuestro
último éxito o fracaso. Recuerdo una vez que mi autoestima se disparó y luego se estrelló en
cuestión de cinco segundos. Estaba visitando un establecimiento con unos amigos, y al viejo
instructor español de equitación parecía gustarle mi apariencia mediterránea. “Tú eres muyyyy
bella” me dijo, mientras yo me sentía brillando de placer. Luego añadió: “Nunca afeites tu
bigote”. La autoestima es un amigo en las buenas, disponible para nosotros en los buenos
tiempos, abandonándonos cuando nuestra suerte se dirige al sur. Pero la autocompasión está
siempre allí para nosotros, una fuente confiable de apoyo, incluso cuando nuestra reserva
mundana se ha estrellado. Todavía duele cuando nuestro orgullo se desvanece, pero podemos
ser amables con nosotros mismos precisamente porque duele. "¡Caray!, eso fue un poco
humillante. Lo siento mucho. Está bien, estas cosas pasan".
Hay una sólida investigación para la idea de que la autocompasión nos ayuda en buenos y
malos momentos. Mark Leary y sus colegas de la Universidad Wake Forest llevaron a cabo un
estudio que pedía a los participantes hacer un video que los presentaran y describieran a sí
mismos. Por ejemplo, "Hola, Soy John, un especialista en ciencias medioambientales. Amo ir
de pesca y pasar tiempo en la naturaleza. Me gustaría trabajar para el Servicio del Parque
Nacional cuando me gradúe", etcétera. Se les dijo que alguien podría ver su cinta y luego la
valoraría en una escala de siete puntos en términos de cuán cálidos, amables, inteligentes,
agradables y maduros parecían. (El feedback fue falso, por supuesto, dado por un estudio
cómplice.) La mitad de los participantes recibieron valoraciones positivas y los otros,
valoraciones neutrales. Los investigadores querían examinar si los niveles de autocompasión
de los participantes (según las evaluaciones en la Escala de Autocompasión), podrían predecir
reacciones al feedback, diferentes a sus valores de autoestima (según lo medido por la Escala
de Autoestima Rosenberg).
5. LA AUTOCOMPASIÓN ES EGOÍSTA
Muchas personas son suspicaces con la autocompasión porque la mezclan con el egoísmo.
Rachel, por ejemplo, pasa una gran parte de sus días cuidando de su familia y muchas de sus
noches y fines de semana hace voluntariado en las organizaciones benéficas que apoya. Criada
en una familia que enfatizaba la importancia del servicio a los demás, ella asume que invertir
tiempo y energía siendo amable y cuidando de sí misma automáticamente significa que ella
estaría descuidando a todos los demás para sus propios finos egoístas. Ciertamente, muchas
personas son como Rachel en este sentido—buenas, generosas, almas altruistas, que son
absolutamente severos consigo mismos mientras piensan que eso es necesario para su bondad
en general.
¿Pero es la compasión realmente un juego de suma cero? Piensa en las veces que te has
perdido en la agonía de la autocrítica. ¿Estás centrado en ti mismo o en el otro, en este
momento? ¿Tienes más recursos o menos para dar a los demás? La mayoría de la gente
encuentra que cuando ellos están inmersos en la autocrítica, tienen realmente muy poco
margen de maniobra para pensar en otra cosa que no sea su insuficiencia, como seres
inadecuados. De hecho, castigar puede ser una forma paradójica de egocentrismo. Sin
embargo, cuando podemos ser amables con nosotros mismos y nutrirnos, muchas de nuestras
necesidades emocionales se encuentran satisfechas, dejándonos en una mejor posición para
enfocarnos en los demás.
Desafortunadamente, el ideal de ser modesto, humilde y cuidador del bienestar de los demás
viene a menudo con el corolario de que nos debemos tratar mal a nosotros mismos. Esto es
especialmente cierto para las mujeres: la investigación indica que tienden a tener ligeramente
bajos los niveles de autocompasión en comparación con los hombres, aunque ellas tiendan a
ser más atentas, empáticas y dadas hacia los demás. Quizás esto no es tan sorprendente, dado
que a las mujeres se les enseña a ser cuidadoras —a abrir sus corazones de forma
desinteresada a sus esposos, hijos, amigos, y padres ancianos— pero no se les enseña a
cuidarse a sí mismas. Mientras la revolución del feminismo ha ayudado a ampliar los roles
disponibles para las mujeres, y ahora vemos más que nunca mujeres líderes en los negocios y
la política, la idea de que las mujeres deben ser cuidadoras desinteresadas no ha desaparecido
realmente. Solo que ahora se supone que las mujeres deben ser exitosas en sus carreras,
además de ser las cuidadoras definitivas en el hogar.
Lo irónico es que ser bueno contigo mismo realmente te ayuda a ser bueno con los demás,
mientras que ser malo contigo mismo sólo se interpone en ese camino. De hecho,
recientemente llevé a cabo un estudio con mi colega Tasha Beretvas en la Universidad de
Texas en Austin que exploraba si las personas autocompasivas estaban dando más en las
relaciones de pareja. Reclutamos a más de 100 parejas que habían estado en una relación
romántica por un año o más. Los participantes valoraron su propio nivel de autocompasión
usando la Escala de Autocompasión. Luego describieron el comportamiento de su pareja en la
relación, con una serie de medidas de autoinforme, también indicando cuán satisfechos
estaban con sus parejas. Encontramos que los individuos autocompasivos eran descritos por
sus parejas como más atentos ([Link].: “gentil y amable hacia mí”), que aceptan ([Link].: “respeta
mis opiniones”), y que apoyan la autonomía ([Link].: “me da tanta libertad como yo quiero”);
que sus contrapartes autocríticas, quienes fueron descritas por ser más indiferentes ([Link].: “no
piensa mucho en mí”), agresivas ([Link].: “grita, acaba con toda la habitación”), y controlador
([Link].: “espera que haga todo a su manera”).
Los participantes también informarán que estarán más satisfechos y sentirán una conexión
segura en su relación con parejas autocompasivas—algo que tiene sentido. Si yo me niego a
cuidarme y dependo de mi pareja para satisfacer mis necesidades emocionales, voy a
comportarme mal cuando no sean satisfechas. Pero si puedo darme cuidado y apoyo, para
satisfacer muchas de mis propias necesidades directamente, tendré más recursos emocionales
disponibles para dar a mi pareja.
Debido a que evolucionamos como seres sociales, la exposición a las historias de sufrimiento
de otras personas activa los centros de dolor nuestro de propio cerebro a través de un proceso
de resonancia empática. Cuando somos testigos del sufrimiento de los demás a diario,
podemos experimentar angustia personal hasta el punto del agotamiento, y los cuidadores
que son especialmente sensibles y empáticos pueden estar en mayor riesgo. Al mismo tiempo,
cuando nos damos compasión a nosotros mismos, creamos una barrera protectora,
permitiéndonos comprender y sentir a la persona que sufre sin que seamos agotados por su
sufrimiento. Las personas que cuidamos toman entonces nuestra compasión a través de su
propio proceso de resonancia empática. En otras palabras, la compasión que cultivamos por
nosotros mismos se transmite directamente hacia los demás.
Lo sé, de primera mano, a través de mi experiencia de criar a un niño autista. Rowan tiene
ahora 13 años, y aunque puede ser un adolescente malhumorado, es un chico cariñoso, que
plantea algunos desafíos para sus padres. Pero no siempre fue así. A menudo enfrenté
situaciones que pensé que estaban más allá de mi capacidad para hacerlas frente y, a veces
tuve que contar con el poder de la autocompasión para superarlas.
Una vez, cuando Rowan tenía cinco años, lo llevó a Inglaterra para visitar a sus abuelos. En
medio del vuelo transatlántico, tuvo una rabieta omnipotente. No tengo idea de qué lo
produjo, pero de repente me encontré con un niño agitado, gritando y un avión lleno de
personas mirándonos con ojos como puñales. ¿Qué hacer? Intenté conducir al aseo con la
esperanza de que la Puerta cerrada silenciara sus gritos. Pero después de que me arrastré por
el pasillo, tratando de evitar que golpeara accidentalmente a los pasajeros a lo largo del
camino, encontré que el baño estaba ocupado.
Acurrucada con Rowan en el pequeño espacio fuera del inodoro, me sentí impotente y sin
esperanza. Pero entonces recordé la autocompasión. Esto es tan difícil para ti, cariño, me dije.
Siento mucho que esto esté ocurriendo. Estoy aquí para ti. Mientras me aseguraba que Rowan
estaba a salvo, el 90 por ciento de mi atención estaba en calmarme y consolarme. Mi mente se
inundó con compasión, hasta el punto de que dominaba mi experiencia—mucho más que mi
hijo gritando. Además, como ya había descubierto, cuando permanecía en un estado mental
más calmado y afectuoso, Rowan también se calmaba. A medida que me serenaba, él también
se tranquilizaba.
Cuando nos ocupamos de nosotros mismos con ternura, en respuesta al sufrimiento, nuestro
corazón se abre. La compasión activa nuestra capacidad para el amor, la sabiduría, la valentía y
la generosidad. Es un estado mental y emocional que es ilimitado y sin dirección, basado en las
grandes tradiciones espirituales del mundo, pero a disposición de todas las personas, por el
simple hecho de ser humanos. En un giro sorprendente, el poder nutritivo de la
autocompasión está siendo iluminado ahora por la práctica, métodos sólidos de la ciencia
empírica, y un creciente grupo de literatura de investigación que está demostrando de manera
concluyente que la autocompasión no es sólo fundamental en la salud mental, sino que puede
enriquecerse a través del aprendizaje y la práctica, al igual que muchos otros buenos hábitos.
Los terapeutas han sabido durante mucho tiempo que ser amables con nosotros mismos, no es
un lujo egoísta —como a menudo se cree— sino el ejercicio de un regalo que nos hace más
felices. Ahora, finalmente, la ciencia está demostrando este aspecto.
[Link]
Compartir
Otra idea errónea es que ser compasivo con uno mismo significa
permitir todo comportamiento sin restricciones. En realidad, la auto-
compasión simplemente implica reconocer honestamente nuestras
acciones y aprender de ellas sin caer en la autocrítica destructiva. Se
trata de encontrar un equilibrio entre la aceptación de nosotr@s
mism@s y el compromiso con un crecimiento personal saludable.
Referencias
– Araya, C., & Moncada, L. (2016). Auto-compasión: origen, concepto
y evidencias preliminares. Revista Argentina de Clínica Psicológica,
25(1), 67-78.
– Gilbert, P. (2009). The compassionate mind: A new approach to life’s
challenges. Oakland, Calif: New Harbinger Publications.
– Neff, K. (2012). The Science of self-compassion. In C. G. R. Siegel
(Ed.), Compassion and Wisdom in Psychotherapy. New York: Guilford
Press.
[Link]
Autocompasión Fiera
AUTOCOMPASIÓN YANG
Directorio de Profesorado MSC y FSC ([Link]-
[Link])
Directorio de Profesorado de Autocompasión Fiera (FSC)
2ª edición de la Formación
(Prácticum) de Profesorado de
Autocompasión Fiera (TTP-FSC)
Nueva oportunidad, exclusiva para profesorado de MSC, para
formarse como facilitador del curriculum de FSC para poder
enseñar Autocompasión Fiera. Esta segunda edición del
Practicum TTP-FSC está diseñada para brindar al profesorado
capacitado de MSC las habilidades necesarias para enseñar el
curso de 8 semanas de Autocompasión Fiera.
LEER MÁS
27 de abril de 2025
LEER MÁS
27 de abril de 2025
1ª Promoción de Profesorado de
Habla no Inglesa del Programa
FSC
GlobalC en estrecha colaboración con el Center for MSC , se
complace en anunciar que. En febrero de 2025, se han
graduado 18 nuevos profesores y profesoras en el Programa
de Autocompasión Fiera (Fierce Self-Compassion, FSC). Este
grupo de pioneros podrá impartir sus programas en 5 idiomas
a lo largo y ancho de Europa e Iberoamérica en Italiano,
Portugués, Francés, Castellano y Catalán.
LEER MÁS
17 de febrero de 2025
6ª edición de "Autocompasión
Fiera" de K. Neff publicada en
español en 2022
La Dra. Kristin Neff, co-creadora, junto al Dr. C. Germer, del
programa Mindfulness y autocompasión (MSC) y autora del
éxito Sé amable contigo mismo, nos propone en su nuevo
libro de Autocompasión Fiera (ahora disponible en español)
cómo utilizar la fuerza de la autocompasión para reclamar el
poder de las mujeres y cambiar el mundo.
LEER MÁS
17 de enero de 2025
Audios de prácticas guiadas del
libro de Autocompasión Fiera de
la Dra. neff
Audios de prácticas guiadas de Autocompasión Fiera que la
Dra. Kristin Neff propone en su libro, una serie de recursos
para cultivar principalmente la Autocompasión Yang.
LEER MÁS
20 de marzo de 2022
Autocompasión Tierna y Fiera: el
Yin y Yang de Mindfulness y
Autocompasión (MSC)
En 2018, la Dra. Kristin Neff y el Dr. Chris Germer comenzaron
a enfatizar los aspectos Yin y Yang de la autocompasión
(Mindful Self-Compassion), proponiendo que en nuestra
práctica se encarnen ambos, respondiendo a la pregunta
fundamental del curso MSC: ¿qué es lo que realmente
necesito en este momento?
LEER MÁS
7 de febrero de 2022
Autocompasión Fiera (feroz
autocompasión) - Autocompasión
Yang
La Autocompasión Fiera (Fierce self-compassion) o
Autocompasión Yang nos recuerda que, además de cuidar con
amabilidad y ternura de nosotros mismos en mitad del dolor
(autocompasión Yin), es importante “actuar en el mundo”
para tratar también de aliviar ese sufrimiento.
LEER MÁS
28 de enero de 2022
Vídeo (en inglés) de la Dra. Neff
sobre la Autocompasión Fiera
En este video, la Dra. Neff resume qué es la autocompasión
fiera y cómo puede impulsarnos a defendernos y protegernos,
satisfacer nuestras propias necesidades sin subordinarlas
continuamente y motivarnos al cambio tanto en nosotros
mismos como en el mundo que nos rodea.
LEER MÁS
9 de diciembre de 2021
Audios (en inglés) de prácticas
guiadas de Fierce Self-
Compassion
La Dra. Kristin Neff propone una serie de recursos en formato
de práctica guiada para cultivar la Autocompasión Fiera. Estos
Audios de Fierce Self-Compassion están en inglés y
disponibles en la web: [Link]
compassion/
LEER MÁS
31 de mayo de 2021
Nuevo Libro de K. Neff "Feroz
autocompasión"
La Dra. Kristin Neff ha publicado el libro “Fierce self-
Compassion” para enfactizar los aspectos de protección, de
motivación y de aportación que también forman parte del
cultivo de la Autocompasión.
LEER MÁS
3 de mayo de 2021
Porqué las Mujeres necesitamos
Autocompasión Fiera
Lamentablemente, entre otras muchas injusticias sociales,
seguimos asistiendo a una falta de igualdad entre hombres y
mujeres. La Dra- K. Neff nos propone cultivar la
Autocompasión Fiera para fomentar el empoderamiento que
necesitamos para hacer frente a esa desigualdad.
LEER MÁS
1 de abril de 2021
Los enemigos lejanos y cercanos
de la Compasión Fiera por el Dr.
C. Germer
En este ensayo, el dr. C. Germer aplica el concepto de
enemigos cercanos y lejanos a la compasión fiera,
especialmente en lo que respeta a los tres componentes de la
compasión articulados por la dra. Kristin: mindfulness
(atención plena), humanidad compartida y bondad. El enfoque
de este ensayo también está en la compasión por los demás
más que en la autocompasión.
LEER MÁS
20 de septiembre de 2020
El Yin y Yang del MSC: cómo la
autocompasión genera
Resiliencia por Dr. Germer
La calidad Yin de la autocompasión es cuando "estamos" con
nosotros mismos. El Yang se refiere a la necesidad de actuar
en el mundo . En esta entrevista informal entre el Dr. Germer
y Linda Graham, se presenta el Yin y el Yang de la
autocompasión, y sobre cómo la autocompasión fiera puede
generar resiliencia.
LEER MÁS
7 de febrero de 2020
Cultivando Bondad y Fortaleza
frente a las Dificultades: Yin y
Yang de la Autocompasión
El yin y el yang es una metáfora perfecta de las energías de la
autocompasión. El yin se supone que es más femenino, una
energía pasiva, es más el "estar con". Y yang, es
supuestamente la energía más activa, la energía masculina:
hacer cosas que provocan un cambio. Pero, en realidad, estas
energías no son masculinas o femeninas, estas energías están
en cada persona y en realidad en todas las formas de vida.
LEER MÁS
15 de octubre de 2019
El Yin y el Yang de la
Autocompasión para manejar
nuestro crítico interior
En una entrevista para Omega, Steve Hickman, exdirector
ejecutivo de CMSC, nos recuerda que la autocompasión tiene
un lado gentil y otro fiero para ayudarnos a manejar nuestro
crítico interior y enfrentar cualquier cosa que la vida nos
depare.
LEER MÁS