0% encontró este documento útil (0 votos)
134 vistas48 páginas

AUTOCOMPASION

El documento presenta nueve ejercicios y hojas de trabajo para cultivar la autocompasión, destacando su importancia para la humanidad según el Dalai Lama. Se ofrecen recursos prácticos, como ejercicios de escritura y reflexiones sobre cómo tratarse a uno mismo con la misma amabilidad que se ofrecería a un amigo. Estos ejercicios están diseñados para ayudar a las personas a desarrollar una mayor compasión hacia sí mismas y mejorar su bienestar emocional.

Cargado por

Teresa Trejos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
134 vistas48 páginas

AUTOCOMPASION

El documento presenta nueve ejercicios y hojas de trabajo para cultivar la autocompasión, destacando su importancia para la humanidad según el Dalai Lama. Se ofrecen recursos prácticos, como ejercicios de escritura y reflexiones sobre cómo tratarse a uno mismo con la misma amabilidad que se ofrecería a un amigo. Estos ejercicios están diseñados para ayudar a las personas a desarrollar una mayor compasión hacia sí mismas y mejorar su bienestar emocional.

Cargado por

Teresa Trejos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

[Link]

com/9-poderosos-ejercicios-y-hojas-de-trabajo-de-
autocompasion-pdf/

9 poderosos ejercicios y hojas de


trabajo de autocompasión (+
PDF)
 LUNA DESPIERTA
 2022-12-02
 PSICOLOGÍA
«El amor y la compasión son necesidades, no lujos. La
humanidad no puede sobrevivir sin ello.»

Dalai Lama

Sabemos acerca de la importancia del amor y la compasión por


los demás. Como afirmó el Dalai Lama, la humanidad no puede
sobrevivir sin estas características.

Siempre me ha gustado esta cita, en parte porque se puede


tomar de dos maneras: o la humanidad se extinguirá
físicamente sin amor y compasión, o la humanidad se extinguirá
metafóricamente sin amor y compasión, lo que significa que
estos dos conceptos son partes intrínsecas de lo que es.
significa ser humano (encuentre más citas de autoaceptación
aquí).

Tiendo a tomar la segunda perspectiva, pero de cualquier


manera, el significado del Dalai Lama es claro: debemos cultivar
el amor y la compasión si esperamos sobrevivir y prosperar
como especie.

Otra cita perspicaz sobre la compasión también proviene del


Dalai Lama:

«Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si


quieres ser feliz, practica la compasión.»

La compasión, entonces, no es solo una pieza vital de nuestra


humanidad, también es una herramienta extremadamente
efectiva para mejorar nuestras vidas y las vidas de los demás.
Afortunadamente, no es tan difícil cultivar un sentido de
compasión por los demás: es bastante fácil desarrollar
compasión comenzando con aquellos que amamos, pasando a
aquellos que nos gustan, continuando con aquellos que no
conocemos, y finalmente ampliando nuestra compasión. círculo
para abarcar a aquellos que no nos gustan activamente.

Desafortunadamente, desarrollar compasión por uno mismo


puede ser mucho más difícil.

Si te cuesta mostrarte compasión, has venido al lugar correcto.


En este artículo, proporcionaremos varios recursos excelentes,
ejercicios útiles y hojas de trabajo llenas de información para
ayudarlo a desarrollar, mantener y practicar regularmente la
autocompasión.

Antes de seguir leyendo, pensamos que te gustaría descargar


nuestros 3 ejercicios de autocompasión de forma gratuita. Estos
ejercicios detallados basados en la ciencia no solo lo ayudarán a
aumentar la compasión y la amabilidad que se muestra a sí
mismo, sino que también le brindarán las herramientas para
ayudar a sus clientes, estudiantes o empleados a mostrar más
compasión hacia sí mismos.

6 ejercicios de
autocompasión
Estos ejercicios de autocompasión provienen de la mente
brillante de la principal experta en autocompasión, la Dra.
Kristin Neff (nd). Siga leyendo para conocer seis de sus mejores
ejercicios para mejorar su autocompasión.

¿Cómo tratarías a un amigo?


Quizás la mejor manera de provocar compasión por ti mismo es
a través de este ejercicio: tratándote como un buen amigo.

Es fácil dar a nuestros amigos amor, compasión y comprensión,


incluso cuando fallan o cometen un error. Puede ser mucho más
difícil extender esa misma comprensión y compasión a nosotros
mismos cuando cometemos un error.
Siga estas instrucciones de la Dra. Kristin Neff, experta en
autocompasión, para comenzar a mostrarse más compasivo:

1. Primero, piense en los momentos en que un amigo cercano


se siente realmente mal consigo mismo o realmente está
luchando de alguna manera. ¿Cómo le responderías a tu
amigo en esta situación (especialmente cuando estás en tu
mejor momento)? Escriba lo que suele hacer, lo que dice y
tenga en cuenta el tono en el que suele hablar con sus
amigos.
2. Ahora piensa en los momentos en que te sientes mal
contigo mismo o estás luchando. ¿Cómo respondes
típicamente a ti mismo en estas situaciones? Escriba lo
que suele hacer, lo que dice y tenga en cuenta el tono en
el que se habla a sí mismo.
3. ¿Notaste alguna diferencia? Si es así, pregúntese por qué.
¿Qué factores o miedos entran en juego que te llevan a
tratarte a ti mismo y a los demás de manera tan diferente?
4. Escribe cómo crees que podrían cambiar las cosas si te
respondieras a ti mismo de la misma manera que
normalmente respondes a un amigo cercano cuando estás
sufriendo.
Un ejercicio como este puede ser un primer paso para tratarse a
sí mismo como un buen amigo, no solo para un ejercicio rápido
de 10 minutos, sino para toda la vida. Haga clic aquí para ver
este ejercicio en la página del Dr. Neff.

Descanso de autocompasión
Otro buen ejercicio para ayudarte a mejorar tu comprensión y
amor por ti mismo es el Pausa de Autocompasión. Solo tomará
unos minutos, pero puede hacer una gran diferencia.

Para comenzar, recuerda una situación en tu vida que te esté


causando estrés o dolor. Piensa en esta situación y en cómo te
hace sentir, tanto emocional como físicamente.

Cuando tenga esta situación en mente y se ponga en contacto


con los sentimientos asociados con ella, dígase las siguientes
cosas:
 “Este es un momento de sufrimiento”.
Esto activará la atención plena; otras opciones incluyen
«Esto duele», «Esto es estrés» y, simplemente, «Ay».
 “El sufrimiento es parte de la vida”.
Decir esto te ayuda a darte cuenta de que tienes esto en
común con todos los demás seres humanos del planeta: el
sufrimiento es una parte inevitable de la vida. Puedes
seguir con esto poniendo tus manos sobre tu corazón o
usando cualquier toque relajante que te parezca correcto.
Otras opciones incluyen «Otras personas se sienten así»,
«No estoy solo» o «Todos luchamos en nuestras vidas».
 “Que sea amable conmigo mismo”.
Alternativamente, puede usar otras frases que puedan
aplicarse mejor en su situación actual, como «Puedo
perdonarme a mí mismo» o «Puedo ser paciente».
Un gran alivio puede provenir simplemente de afirmar que está
experimentando sufrimiento, una parte difícil pero natural de la
vida, y declarando su intención de ser amable, paciente o
aceptarse a sí mismo.

Para leer sobre este ejercicio en el sitio web del Dr. Neff, haga
clic aquí.

Explorando la autocompasión a
través de la escritura
Este ejercicio de tres partes puede ser especialmente útil para
aquellos a quienes les gusta escribir o son particularmente
expertos en expresarse a través de la palabra escrita. Sin
embargo, incluso si no eres un escritor competente, este
ejercicio es una gran oportunidad para practicar algo de
autocompasión.

Siga las instrucciones a continuación para probar la


autocompasión a través de la escritura.

Parte uno
Primero, piensa en las imperfecciones que te hacen sentir
inadecuado: todos tienen al menos algunas cosas que no les
gustan de sí mismos o que los hacen sentir que «no son lo
suficientemente buenos».
Considere estas cosas sobre las que se siente inseguro. Si hay
un problema que es particularmente importante para usted en
este momento, concéntrese en esta inseguridad.

Tome nota de cómo se siente cuando piensa en ello. Note las


emociones que surgen y permítase experimentarlas. A menudo
estamos desesperados por evitar sentir algo negativo, pero los
sentimientos negativos son una parte inherente de la vida.
Además, los sentimientos negativos a menudo pueden provocar
resultados positivos, como la autocompasión.

Simplemente siente las emociones que surgen al pensar en tu


inseguridad, luego escribe sobre ellas.

La segunda parte
Una vez que hayas escrito sobre estas emociones, puedes pasar
a la segunda parte de este ejercicio: escribirte una carta a ti
mismo desde la perspectiva de un amigo imaginario que te ama
incondicionalmente.

Similar al primer ejercicio (¿Cómo tratarías a un amigo?), este


ejercicio hará un llamado a tu tendencia a mostrar compasión y
comprensión a tus amigos, y te animará a aplicarla también
contigo mismo.

Imagina un amigo que es incondicionalmente amoroso, amable,


compasivo y tolerante. Luego, imagina que tienen todas tus
fortalezas y todas tus debilidades, incluidos los sentimientos de
insuficiencia sobre los que acabas de escribir.

Piensa en lo que este amigo siente por ti: te ama, te acepta y


actúa con amabilidad contigo. Incluso cuando cometes un error
o haces algo hiriente, este amigo es rápido para perdonar y
comprender.

Este amigo no solo es completamente comprensivo y


compasivo, sino que sabe todo sobre tu vida. Saben cómo
llegaste a donde estás, conocen todos los millones de pequeñas
decisiones que tomaste en el camino y entienden que varios
factores han contribuido a la persona que eres hoy.
Escribe una carta desde la perspectiva de este amigo imaginario
que te ama incondicionalmente. Concentre la carta en las
insuficiencias que escribió en la primera parte. Piensa en lo que
te diría este amigo tan compasivo.

¿Te dirían que debes ser perfecto y que cualquier debilidad es


inaceptable? ¿O este amigo te diría que entiende por qué te
sientes así, pero que todos somos humanos y que todos somos
imperfectos?

¿Le regañarían por sus sentimientos de inseguridad o


insuficiencia? ¿O te animarían a aceptarte tal como eres y te
recordarían tus puntos fuertes?

Escriba esta carta teniendo en cuenta los sentimientos de su


amigo hacia usted; asegúrese de que su amor, compasión y
amabilidad estén al frente de su mensaje para usted.

Parte tres
Una vez que termines la carta, déjala y aléjate por un rato. Date
un poco de espacio de la carta.

Cuando regrese, léalo de nuevo, pero léalo con la intención de


dejar que las palabras realmente penetren. No lo lea como una
nota que escribió hace unos minutos u horas; Léalo como si
realmente fuera de este amigo incondicionalmente amoroso.

Ábrete a su compasión y permítete experimentarla, calmándote


y consolándote. Permite que su compasión penetre en ti y se
convierta en tu propia compasión por ti mismo.

Para seguir estas instrucciones directamente desde el sitio web


del Dr. Neff, haga clic aquí.

Cambiar su diálogo interno


crítico
Este ejercicio está destinado a ser practicado a largo plazo y
requerirá varias sesiones para tener un verdadero impacto en su
compasión por usted mismo. Es vital que se mantenga al día con
estos tres pasos, pero la recompensa por hacerlo bien valdrá el
tiempo que dedicó.

Hay tres pasos en este ejercicio que repetirá varias veces.

Paso uno
En el Paso Uno, todo lo que necesita hacer es darse cuenta
cuando se está criticando a sí mismo y tomar nota de las
palabras, el tono, las frases, etc., que usa consigo mismo. Es
fácil ser crítico con uno mismo, pero es más difícil darse cuenta
de todos estos factores. Es probable que tengas problemas para
darte cuenta de estas cosas la primera o la segunda vez que lo
intentes, ¡pero no te rindas! Será más fácil cuanto más lo
practiques.

El objetivo de este paso es simplemente tener una idea de cómo


te hablas a ti mismo cuando te criticas o eres negativo contigo
mismo. No solo es un desafío práctico tener una idea de cómo te
hablas a ti mismo, sino que también puede ser un desafío
emocional confrontar la realidad de cómo te hablas a ti mismo.

Puede traer muchas emociones difíciles o intensas, pero


recuerda que los siguientes dos pasos están destinados a
ayudarte a ser más positivo contigo mismo. ¡Llegarás ahi!

Segundo paso
En el Paso Uno, comienzas a desafiar el diálogo interno
negativo. Comience a «responder» a la voz crítica en su cabeza.
No adoptes el mismo tono crítico con esta voz en tu cabeza;
aunque es posible que desees ser desagradable con esta voz,
¡eso solo fomentará el juicio propio en lugar de la
autocompasión!

Dígale a la voz que entiende que está nerviosa, ansiosa o


preocupada por lastimarse, pero que le está causando un dolor
innecesario. Pídele a la voz crítica que permita que tu yo
compasivo hable por unos momentos.

Paso tres
Finalmente, trabajar en la reformulación de las observaciones
realizadas por la voz crítica. Póngalos en una perspectiva más
positiva, tal vez con la ayuda del amigo “incondicionalmente
compasivo” del último ejercicio. En lugar de permitir que la voz
crítica lo regañe por una decisión que tomó, póngase su
sombrero de «autocompasivo» o «amigo compasivo» y vea la
situación con un enfoque positivo.

Por ejemplo, si te sientes mal por algo malo que le dijiste a un


amigo, no permitas que tu voz crítica tenga…

[Link]

Autocompasión: 3
sencillos ejercicios
para practicarla.
La autocompasión es algo de lo cual todos podemos
beneficiarnos. Neutraliza la respuesta de lucha – huída
y nos devuelve al presente. También es el antídoto
perfecto para la crítica interna (así como para muchas
otras situaciones). Sin embargo, practicar la
autocompasión puede ser algo extraño para muchos de
nosotros.
Nota al margen: para aquellos de ustedes que todavía
sienten que la compasión es una debilidad y la crítica
es el camino a seguir, lo entiendo totalmente. Yo
también solía estar en esa idea. Es bastante normal
cuando creces en una sociedad que te dice que debes
ser perfecto en todo momento y tener éxito en todo lo
que haces. Sin embargo, la literatura y la investigación
nos muestran una y otra vez que este punto de vista se
está interponiendo activamente en el camino de crear
cambios en nuestras vidas. Si te interesa explorar el ser
más amable contigo mismo, te comparto estos 3
ejercicios que te ayudarán a practicar la
autocompasión.

1. Piensa en cómo le hablarías a un amigo o a un


ser querido.

En momentos de sufrimiento, constantemente nos


criticamos o nos tratamos de manera descortés. Mi
pregunta para ti es: ¿es así como le hablarías o como
tratarías a tu mejor amigo? Cuando les pregunto esto a
mis consultantes, la respuesta suele ser un “NO”
instantáneo. Un rotundo “¿cómo crees?”, “no me
quedarían amigos si hiciera eso”. Qué curioso, ¿no? Que
pensemos que está bien hablarnos y tratarnos de una
forma en la que nunca lo haríamos con los demás.

Para cambiar esto, necesitamos practicar el desafiarnos


a nosotros mismos y tomar otra perspectiva.

El ejercicio:

 En un momento de calma, trae a tu mente una


experiencia desagradable reciente, o hazlo
mientras te encuentres inquieto o estresado.
 Observa tus pensamientos y emociones fluir.
 Pregúntate si estás respondiendo a ti mismo de la
misma manera que le responderías a un amigo.
 Si la respuesta es no, imagina a tu amigo en esa
situación, imagina lo que le dirías, lo que harías
por él/ella.
 Di esas palabras para ti.

Otra opción que se puede intentar es escribir una carta.


Este es un proceso más largo que el anterior, pero vale
la pena. Imagina la situación como lo hiciste
anteriormente, después, imagina que esto le sucede a
alguien a quien amas incondicionalmente… escribe una
carta a esa persona, incluye en esta carta todas las
razones por las que es completamente entendible que
se sienta de esta manera, por qué sigue siendo la
misma persona asombrosa ante tus ojos y cómo
esperas que ese dolor pase. Una vez que termines de
escribir, dirígela a ti mismo. Guarda esta carta y léela
cada vez que sientas dolor, angustia o malestar. Esta
carta puede ser tan simple como “siento mucho que
tengas que pasar por esto, te amo”.

2. Tomate un break de autocompasión.

Este ejercicio toma solo unos momentos y puedes


practicarlo varias veces a lo largo del día.

Inténtalo cuando notes a ese crítico interno o cuando


notes cualquier otro sentimiento de angustia. Al igual
que los ejercicios que practicamos en sesión, cuanto
más lo practiques, más sencillo será.

El ejercicio consiste en decir tres oraciones para ti


mismo. La primera oración reconoce que el cómo te
sientes durante los momentos de angustia, o cuando el
crítico interno levanta su cabeza, es un momento de
sufrimiento para ti. La segunda te conecta con otros en
el mundo, reconociendo que no estás solo en tus
sentimientos. La tercera, consiste en decirte algo que te
ayude a expresarte amabilidad en ese momento.

Es recomendable que le demos un toque “calmante” a


este ejercicio. Por ejemplo, podrías poner tu mano
sobre el corazón, tomar tu mano, o darte una palmadita
en el hombro. Para aquellos de ustedes que son
escépticos sobre este toque, la evidencia muestra que
darse un abrazo o acariciarse a sí mismos causa la
misma respuesta neuroquímica en el cerebro que el
alivio real de los demás. Específicamente, el auto-toque
provoca la liberación de la hormona oxitocina para
sentirse bien y disminuye la liberación de la hormona
del estrés cortisol.

El ejercicio:

 Tómate un momento, cierra tus ojos o fija tu vista


en un punto frente a ti.
 Si practicas esto mientras te encuentras en calma,
trae una situación a tu mente que te genere
malestar. Escoge una situación incómoda pero no
abrumadora. Si hacerlo te está sobrepasando,
respira profundamente para tranquilizarte un
poco. Si estás practicándolo justo en el momento,
sólo observa eso que sientes.
 Nota los sentimientos que surgen en tu
cuerpo. Quédate con ellos por un momento.
 Di para ti mismo: “Este es un momento de
sufrimiento” (o algo similar como “esto es estrés”
o “esto duele”).
 Di para ti mismo: “El dolor es parte de la vida” (o
“otras personas se sienten también así”. “no
estoy solo”, “todos sufrimos en algún momento
de nuestras vidas”).
 Di para ti mismo: “Puedo ser amable conmigo
mismo” (“puedo darme la compasión que
necesito”, “puedo aceptarme a mí mismo, justo
como soy”).

Estas son algunas opciones que se me ocurren, tu


puedes agregar las oraciones que desees o que sientas
que van mejor contigo. Esta es tu practica, ¡hazla tuya!

3. Practica una meditación de bondad amorosa.

Todos los ejemplos que he mencionado anteriormente


me parecieron extraños las primeras veces que los
practiqué. Sin embargo, ninguno fue tan extraño como
este. Entonces, si eres nuevo en esto de la
autocompasión, explora conmigo. Este puede ser uno
de esos ejercicios en los que hay que dar el salto a
confiar, decidiendo dejar de lado los juicios y sólo
probar para ver el efecto (¡por la ciencia!). Eso fue lo
que yo hice y me alegro mucho de haberlo intentado.

Este ejercicio dura un poco menos de 10 minutos.


Implica pensar en el sufrimiento de alguien que te
importa y la compasión que te gustaría brindarle. Luego
requiere que pienses en algo de ese dolor que has
experimentado o que experimentas actualmente, luego
pasas un tiempo notando si hay alguna diferencia entre
la forma en que te respondes a ti mismo y a los demás.

El ejercicio:

Me he dado a la tarea de investigar un video en


YouTube que resume esta practica de atención plena.
Esto significa que toso lo que tienes que hacer:

 Encuentra un lugar tranquilo donde no te


interrumpan.
 Siéntate en una posición cómoda o acuéstate.
 Ponte tus audífonos.
 Da clic aquí.

Eso es todo.
Hay muchas formas de mostrarte autocompasión. El
reto más grande es decidir si vale la pena tomarse el
tiempo de hacerlo. Una vez que llegues ahí espero que
tomes el tiempo de intentar al menos uno de los
ejercicios anteriores. Deseo realmente que tomes un
momento para ti mismo, permitiéndote reconocer que
este acto puede ser una de las cosas más poderosas
que haces por ti mismo hoy (o incluso este año).

Inténtalo y hazme saber cómo te fue.

Ten en cuenta que la información aquí compartida no


pretende suplir una terapia. Si necesitas ayuda, no
dudes en comunicarte con un profesional.

Ve al psicólogo, ¡tú lo vales!

[Link]

5 ejercicios de
autocompasión
Porgaluvi
SEP 29, 2020





Por medio de la autocompasión, una persona pone la mirada sobre sí misma. A través de
esta manifestación de inteligencia emocional, la persona muestra y siente compasión
hacia sí misma. Una forma de acompañamiento hacia uno mismo que resulta nutritiva,
por ejemplo, en el perdón.

Es posible establecer un paralelismo entre la compasión producida en un vínculo


interpersonal cuando un amigo transmite su comprensión hacia un ser querido, y esta
misma realidad vista desde el punto de vista de quien es amable consigo mismo ante un
posible sufrimiento, la sensación de fracaso, las expectativas no cumplidas, la decepción
o cualquier otra herida emocional.

En la expresión de la compasión el ser humano siente cercanía hacia una situación ajena
que no le resulta indiferente a partir de la empatía. La única persona que estará contigo
siempre eres tú mismo. Por medio de la autocompasión te concedes el espacio necesario
para conocerte, cuidarte y dar importancia a aquello que te ocurre.
El ser humano es vulnerable. Experimenta fortalezas y también convive con las
dificultades. En torno a esta realidad no solo puedes mantener conversaciones con tus
mejores amigos, sino también contigo mismo. Tu diálogo interior describe el tono y la
forma en la que te hablas. Un diálogo interior cariñoso, positivo, cercano, respetuoso
y amable es aquel que manifiesta una forma de autocompasión alineada con el amor
propio y el cuidado.

Cuando una persona siente compasión hacia un sufrimiento ajeno se conmueve por esta
realidad. Y puede valorar la posibilidad de hacer algo para apoyar a quien está
sufriendo. Este ejemplo, trasladado a uno mismo, muestra que la autocompasión
constructiva no está relacionada con una forma de victimismo de quien no se posiciona
como protagonista en su presente.

Qué es la autocompasión o self


compassion
Como ocurre con otras cuestiones de inteligencia emocional, la autocompasión también
se descubre a partir de la experiencia vivencial de quien escucha el mensaje de sus
emociones. Por ejemplo, una persona que suele juzgarse duramente puede aprender a
desarrollar un diálogo interior nutritivo que incrementa su nivel de resiliencia.

Autocompasión: definición
¿Qué es la autocompasión? La autocompasión es una forma de comprensión. La
definición de autocompasión o self compassion es tratarse a uno mismo con amabilidad,
sin criticarse ni juzgarse por los errores. Por ejemplo, una persona que sufre en el
presente por un error del pasado puede aprender bajo la luz de esta nueva expresión de
afecto que en aquel momento actuó del mejor modo que supo hacerlo a partir de sus
propias circunstancias y de su etapa vital. Mientras que un juicio mantenido en el
tiempo y expresado con dureza puede mostrar una forma de castigo, el perdón es una
expresión de amor que se fundamenta en la libertad interior de quien toma conciencia
de que merece ser feliz.

5 ejercicios de autocompasión
¿Cómo practicar la autocompasión? A continuación mostramos algunos ejercicios de
autocompasión o self compassion para empezar a practicarla.

1. Tiempo de soledad. El primero de los ejercicios de autocompasión es encontrar


tiempo para encontrarte contigo mismo. Un tiempo en el que puedas concentrarte en
ti. Por ejemplo, en espacios de conexión con la naturaleza. Sin embargo, es
recomendable que desconectes de la tecnología para no tapar una posible sensación
de vacío por medio de esta distracción externa. Siente la presencia consciente en
espacios de soledad vividos desde la calma.
2. Intenta observar la situación de forma externa. Un cambio de perspectiva puede
mostrar una nueva mirada ante una situación concreta. Por ejemplo, una persona que
tiene dificultades para sentir compasión hacia sí misma por un error pasado puede
acercarse a la situación desde otro prisma si imagina que alguien a quien aprecia de
verdad está sufriendo por ese hecho. Todo ser humano, incluso las personas que más
admiras, comete errores y equivocaciones. Intenta acompañarte a ti mismo como
acompañas a las personas que más quieres cuando atraviesan una dificultad.
3. No confundas la compasión con la dramatización. Es decir, acepta lo que ha ocurrido
y cómo te sientes pero sin recrearte una y otra vez en esta imagen.
4. Acción. En relación con el punto anterior, no te recrees en aquello que ha ocurrido,
intenta aprender de ello para incrementar tu resiliencia ante nuevas
situaciones. Practica la responsabilidad de ser protagonista de tu destino en este
proceso de superación.
5. Esperanza. Por medio de esta visión puedes visualizar el mañana desde la perspectiva
de las nuevas posibilidades que pueden llegar a tu vida. Observa la vinculación que
existe entre el presente y el futuro para empezar a preparar este horizonte por medio
de tus acciones en aquellos aspectos que dependen de ti.

5 beneficios de la
autocompasión
¿Cuáles son los beneficios de los ejercicios de autocompasión? ¿Para qué sirve esta
habilidad de la inteligencia emocional?

1. Refuerzo de las relaciones personales a través de la atención al factor humano. Una


persona experimenta compasión por otro con más empatía si también se ofrece este
acompañamiento a sí misma.
2. Paciencia. En un tiempo en el que el ser humano está tan condicionado por la
búsqueda de la inmediatez, la autocompasión recuerda la importancia de la calma.
3. Cultivar la alegría interior incluso en situaciones de dificultad. Una persona puede
transformar el modo en el que una realidad presente por medio de su actitud. Y la
autocompasión o self compassion es una expresión de amor incondicional.
4. Introspección. Otro beneficio de los ejercicios de autocompasión es afianzar el nivel de
autoconocimiento al profundizar en torno a un asunto que te afecta personalmente.
5. Crecimiento interior. A través de esta visión, la persona evoluciona a nivel interior
pudiendo transformar una realidad difícil por medio de una interpretación
comprensiva que concede un significado a lo vivido.

Descanso de autocompasión
Una forma más sana de afrontar situaciones estresantes.
(Calificaciones 185)

Duración: 5 minutos Frecuencia: 1 veces al día Grado de dificultad: Casual


Guardar prácticaGuardar práctica

Marcar como probadoMarcar como probado


Descargar PDF Práctica de impresión

 ¿Cómo hacerlo?
 Por qué probarlo
 Quizzes
 Podcast

Tiempo requerido

5 minutos. Si bien puede ser un desafío realizar esta práctica cada vez que
enfrenta una situación estresante, un objetivo inicial podría ser intentarlo al
menos una vez por semana.

Cómo hacerlo

1. Piensa en una situación en tu vida que sea difícil y te esté causando estrés.
Para esta práctica, especialmente si eres nuevo en ella, es mejor elegir algo
que sea moderadamente difícil en tu vida, en lugar de abrumador.
2. Recuerda la situación y ponte en contacto con lo que sucedió o lo que crees
que podría suceder.
3. Ahora dígase a sí mismo: “Este es un momento de sufrimiento”. Este
reconocimiento es una forma de atención plena, de darse cuenta de lo que le
está pasando emocionalmente en el momento presente, sin juzgar esa
experiencia como buena o mala. También puede decirse a sí mismo: “Esto
duele” o “Esto es estrés”. Use cualquier afirmación que le resulte más natural.
4. A continuación, dígase a sí mismo: “El sufrimiento es parte de la vida”. Este es
un reconocimiento de tu humanidad común con los demás: que todas las
personas tienen experiencias difíciles, y estas experiencias te dan algo en
común con el resto de la humanidad en lugar de marcarte como anormal o
deficiente. Otras opciones para esta declaración incluyen "Otras personas se
sienten así", "No estoy solo" o "Todos luchamos en nuestras vidas".
5. Ahora, pon tus manos sobre tu corazón, siente el calor de tus manos y el suave
toque en tu pecho, y di: “Que sea amable conmigo mismo”. También puede
considerar si hay otra frase específica que le hablaría en esa situación
particular. Algunos ejemplos: “Que me dé la compasión que necesito”, “Que me
acepte como soy”, “Que aprenda a aceptarme como soy”, “Que me perdone”,
“Que sea fuerte, ” y “Que tenga paciencia”.

Esta práctica se puede utilizar en cualquier momento del día o de la noche. Si


lo practicas en momentos de relativa calma, puede que te resulte más fácil
experimentar las tres partes de la autocompasión: atención plena, humanidad
común y bondad hacia ti mismo, cuando más las necesites.

Para proporcionar aún más estructura, puede escuchar el audio que lo guía a
través de esta práctica en el reproductor a continuación. La investigadora de
autocompasión Kristin Neff proporciona esta y otras prácticas guiadas de
autocompasión en su Sitio web de autocompasión.

[Link]

Los 5 Mitos de la
Autocompasión
Los Cinco Mitos de la
Autocompasión
La mayoría de las personas no tiene ningún problema en ver la compasión como una cualidad
encomiable. Esto parece referirse a una amalgama de buenas cualidades indiscutibles: bondad,
misericordia, ternura, benevolencia, comprensión, empatía, solidaridad y simpatía, junto con
un impulso de ayudar a otros seres vivos, humanos o animales, que están sufriendo.

Pero parecemos estar menos seguros acerca de la autocompasión . Para muchos, ésta lleva un
sutil olorcillo a todos estos otros términos peyorativos del “uno mismo”: pena de uno mismo,
interesado, indulgente consigo mismo, egocéntrico, o simplemente egoísta. Incluso, a muchas
generaciones de distancia de nuestra cultura puritana de origen, parecemos seguir creyendo
que, si no nos culpamos o castigamos a nosotros mismos por algo, corremos el riesgo de la
complacencia moral, el egoísmo fuera de control y el pecado del falso orgullo.
Vemos el caso de Rachel, una ejecutiva de marketing de 39 años con dos hijos y un esposo
encantador. Una persona profundamente amable, esposa dedicada, madre involucrada, amiga
comprensiva y gran trabajadora, incluso con tiempo para colaborar como voluntaria en dos
instituciones benéficas locales. En pocas palabras, parece ser un modelo ideal.

Sin embargo, Rachel está en terapia por su elevado nivel de estrés. Está cansada todo el día,
deprimida, y no puede dormir. Tiene problemas digestivos crónicos y algunas veces—para
complicarlo— regaña bruscamente a su esposo e hijos. Por todo esto, es increíblemente dura
consigo misma, siempre siente que nada de lo que haga es suficientemente bueno. Nunca se
plantearía tratar de ser compasiva consigo misma. De hecho, sólo la idea de parar en su auto
ataque, se da cuenta de algo de bondad y comprensión, le parece infantil e irresponsable.

Y Rachel no es la única. Muchas personas en nuestra cultura tienen dudas acerca de la idea de
autocompasión, quizás porque ellos no saben muy bien de qué se trata, y mucho menos cómo
practicarla. A menudo la práctica de autocompasión se identifica con la de mindfulness, ¡ahora
tan omnipresente como el sushi! Mientras que mindfulness —con su énfasis en permanecer
abiertos a la experiencia y conscientes de nuestro propio sufrimiento, sin quedar atrapados en
él ni arrastrados por la reactividad aversiva— es necesario para la autocompasión, deja fuera
un ingrediente esencial. Lo que distingue a la autocompasión es que va más allá de aceptar
nuestra experiencia como es y añade algo más: abrazar al experimentador ([Link].: nosotros
mismos) con calidez y ternura cuando nuestra experiencia es dolorosa.

La autocompasión también incluye un elemento de sabiduría: un reconocimiento de nuestra


humanidad compartida. Esto significa aceptar el hecho de que, junto a todos los demás en el
planeta, somos individuos defectuosos e imperfectos, con la misma probabilidad que cualquier
otra persona, de ser golpeados por las flechas de la indignante (pero perfectamente normal)
desgracia. Esto parece obvio, pero resulta gracioso cuán fácilmente lo olvidamos. Caemos en la
trampa de creer que las cosas “se supone” que irán bien y que cuando cometemos un error o
alguna dificultad surge, algo debe haber ido terriblemente mal. (Oiga, perdone. Debe haber
algún error. Yo firmé el plan de t odo-irá-a-las-mil-maravillas-hasta-que-me-muera . ¿Puedo
hablar con el encargado por favor?) La sensación de que ciertas cosas “no deberían” estar
sucediendo nos hace sentir tan avergonzados como aislados. En esos momentos, recuerde que
no estamos realmente solos en nuestro sufrimiento —que las dificultades y la lucha están
profundamente arraigadas en la condición humana— puede suponer una diferencia radical.

Recuerdo estar en el parque con mi hijo, Rowan, cuando él tenía alrededor de cuatro años, en
el apogeo de su autismo. Estaba sentada en un banco, viendo a todos los niños felices jugando
en los columpios, persiguiéndose unos a otros, y divirtiéndose; Mientras Rowan estaba
simplemente sentado en lo alto de un tobogán golpeando su mano repetidamente (algo
conocido como comportamientos autoestimulantes). Ciertamente, empecé a transitar el
camino de la última por mí misma: "¿Por qué no puedo tener un niño 'normal' como todo el
mundo? ¿Por qué soy la única que está pasando una situación tan dura?" Pero años de
práctica de aut-compasión me dieron suficiente serenidad como para darme cuenta, hacer una
pausa, hacer una respiración profunda, y tomar conciencia de la trampa en la que estaba
cayendo.

Al distanciarme un poco de mis pensamientos y sentimientos negativos, observé a las otras


madres ya sus hijos y pensé para mis adentros, "estoy asumiendo que esos niños van a crecer
libres de preocupaciones, con vidas sin problemas, que ninguna de esas madres tendrá que
luchar a medida que cría a sus hijos. Pero por lo que sé, algunos de esos niños al crecer,
podrían desarrollar problemas graves de salud mental o física, o simplemente ¡podrían llegar a
ser gente no muy agradable! No hay niño que sea perfecto, y no hay padre que no tenga que
pasar por alguna forma de dificultad o reto con sus hijos en un momento u otro.”

Y en ese momento, mis sentimientos de intenso aislamiento se convirtieron en sentimientos


de profunda conexión con las otras madres en el parque, y con todos los padres del mundo.
Amamos a nuestros niños, pero vaya— ¡es duro a veces! Por extraño que pueda sonar,
practicando la autocompasión mientras vamos tirando en la vida, no nos sentimos tan solos.

Afortunadamente, esto no se trata simplemente de ilusiones sobre otro enfoque de


autoayuda. De hecho, ya hay un creciente cuerpo de investigación demostrando que nos
relacionamos con nosotros mismos de una manera amable, cordial es esencial para el
bienestar emocional. No solo nos ayuda a sortear las inevitables consecuencias de una dura
autocrítica —depresión, ansiedad y estrés— sino que también promueve un enfoque de vida
más feliz y esperanzador. Más concretamente, la investigación demuestra que son falsos
muchos de los mitos habituales acerca de la autocompasión, esos que nos mantienen
atrapados en la prisión de la autocrítica implacable. Aquí están cinco de ellos.

1. LA AUTOCOMPASIÓN ES UNA FORMA DE LÁSTIMA


HACIA UNO MISMO

Uno de los mitos más grandes acerca de la autocompasión es que significa sentir lástima por
uno mismo. De hecho, como ejemplifica mi experiencia en el parque infantil, la autocompasión
es un antídoto para la lástima hacia uno mismo y para la tendencia a quejarnos sobre nuestra
mala suerte. Esto no es porque la autocompasión nos permite desconectar de las cosas malas;
de hecho, nos predispone a aceptar, experimentar y reconocer sentimientos de dificultad con
amabilidad — lo cual paradójicamente nos ayuda a procesarlos y dejarlos ir más plenamente.
La investigación muestra que las personas autocompasivas son menos propensas a quedarse
sumidas en pensamientos de lástima por sí mismos acerca de cuán mal están las cosas. Esa es
una de las razones por las que la gente autocompasiva tiene mejor salud mental.

Un estudio de Filip Raes en la Universidad de Lovaina examinó la asociación de la


autocompasión con el pensamiento rumiativo y la salud mental entre los estudiantes de su
universidad. Primero evaluó cómo los participantes estaban usando el auto reporte de la
Escala de autocompasión que desarrolló en 2003, y que pedía a los participantes que indicaran
con qué frecuencia se involucran en comportamientos que corresponden a los elementos
principales de la autocompasión. Los ejemplos incluyen declaraciones como “Yo trato de ser
comprensivo y paciente hacia aspectos de mi personalidad que no me gustan”; “Cuando las
cosas van mal para mí, veo las dificultades como parte de la vida que todo el mundo tiene que
pasar”; y “Cuando algo ocurra doloroso, trate de tener una visión equilibrada de la situación”.

Raes descubrió que los participantes con altos niveles de autocompasión tendían a dar menos
vueltas acerca de su desgracia. Además, descubrió que esa menor tendencia a la rumiación
ayudaba a explicar por qué los participantes autocompasivos reportaban menos síntomas de
ansiedad y depresión.
2. LA AUTOCOMPASIÓN SIGNIFICA DEBILIDAD

John siempre se demostró a sí mismo como un pilar de fortaleza — un esposo ideal y


proveedor. Así que se vino abajo cuando su esposa le dejó por otro hombre. En secreto, estaba
atormentada por la culpa de no haber hecho más para cubrir las necesidades emocionales de
su esposa, antes de que ella buscara la comodidad en los brazos de otro, no quería admitir
cuán herido se seguía sintiendo y lo difícil que era para él seguir adelante con su vida.

Cuando un colega le sugirió que tratara de ser compasivo consigo mismo por su divorcio, su
reacción fue rápida: "¡No me hables de esas tonterías de corazones-y-flores! La autocompasión
es para gallinas. Yo tengo que ser duro como uñas para pasar por el divorcio con algo de
apariencia de auto respeto, y no voy a bajar la guardia ahora".

Lo que John no sabía es que, en vez de ser una debilidad, los investigadores están
descubriendo que la autocompasión es una de las más poderosas fuentes de afrontamiento y
resiliencia, que tenemos disponible para nosotros. Cuando atravesamos crisis importantes en
la vida, la autocompasión parece marcar la diferencia en nuestra capacidad para sobrevivir e
incluso prosperar. John consideró que ser un hombre duro durante el divorcio—tapando sus
sentimientos y no admitir cuanto estaba sufriendo—sería lo que le permitiría salir de su
divorcio. Pero él no estaba “saliendo”: él estaba atrapado, y la autocompasión era la pieza
perdida que podría haberle ayudado a seguir adelante.

David Sbarra y sus colegas en la Universidad de Arizona examinaron si la autocompasión ayuda


a determinar en qué medida las personas se adaptan a un divorcio. Los investigadores
invitaron a más de 100 personas separadas recientemente de su pareja, a asistir al laboratorio
y hacer una grabación de 4 minutos de la toma de conciencia de sus pensamientos y
sensaciones acerca de la experiencia de la separación. Después de cuatro jueces entrenados
cifraron cuán autocompasivas fueron esas discusiones, usando una versión modificada de la
Escala de Autocompasión. Otorgaron calificaciones bajas a los participantes que dijeron cosas
como "No sé cómo he logrado hacer esto. Todo fue mi culpa. Lo alejé por alguna razón. Yo lo
necesitaba tanto, aún lo necesito. ¿Qué he hecho? Sé que lo hice todo mal". Y evaluaciones
altas a las personas que dijeron cosas como "Mirando hacia atrás, tienes que tomar lo mejor
de lo ocurrido y avanzar desde allí. Solo perdonate a ti mismo ya tu ex por todo lo que ambos
hicimos o no hicimos".

Los investigadores encontraron que los participantes que mostraron más autocompasión
cuando hablaban de su ruptura, mostraron un mejor ajuste psicológico hacia el divorcio en ese
momento, y que ese efecto persistía nueve meses después. Los resultados se mantuvieron
incluso cuando se controlaban otras explicaciones posibles, como los niveles iniciales de los
participantes en autoestima, optimismo, depresión o apego seguro. Estudios como éste
sugieren que no es solo importante cómo te enfrentas a la vida, sino cómo te relacionas
contigo mismo cuando las cosas se ponen feas —como un aliado interno o un enemigo— lo
que determina tu capacidad para afrontar dificultades exitosamente.

3. LA AUTOCOMPASIÓN ME HARÁ AUTOINDULGENTE

Quizás el bloqueo más grande a la autocompasión es la creencia de que minará nuestra


motivación para esforzarnos a hacerlo mejor. La idea es que, si no nos criticamos a nosotros
mismos por no estar a la altura de nuestros estándares, automáticamente sucumbiremos en
un derrotismo perezoso. Pero pensamos por un momento en cómo los padres motivan a sus
niños. Cuando el hijo adolescente de Rachel vuelve a casa un día con una nota de suspenso en
inglés, ella puede indignarse y gritar: "¡Chico estúpido! Nunca alcanzarás nada, ¡estoy
avergonzada de ti!" (Te hace estremecer, ¿no es así? Eso es exactamente el tipo de cosas que
Rachel se dice a sí misma cuando fracasa por no alcanzar sus propias grandes expectativas.) Lo
más probable es que en vez de motivar a su hijo, este torrente de vergüenza hará que él pierda
la fe en sí mismo, y con el tiempo dejará de intentarlo por completo.

Alternativamente, Rachel podría adoptar un enfoque compasivo diciendo: "Oh cariño, debes
estar tan disgustado. ¡Eh!, dame un abrazo. Esto nos ocurre a todos. Pero necesitamos subir
tus notas de inglés porque sé que quieres ser admitido en una buena universidad. ¿Qué puedo
hacer para ayudar y apoyarte? Yo creo en ti". Daos cuenta de que hay un reconocimiento
honesto del fracaso, comprensión por la disconformidad de su hijo, y estímulo para ir más allá
de este soltero momentáneo en el camino. Este tipo de respuesta cuidadosa nos ayuda a
mantener nuestra autoconfianza ya sentirnos emocionalmente apoyados. Irónicamente,
aunque Rachel no soñara ni siquiera con tomar el enfoque anterior con su hijo, ella cree
incuestionablemente que la autoflagelación es necesaria para que pueda alcanzar sus metas.
Ella que asume su ansiedad, depresión y estrés son el resultado de que no lo ha intentado lo
suficiente.

Sin embargo, ahora hay una amplia investigación que muestra claramente que la
autocompasión es una fuerza mucho más efectiva para la motivación personal, que el auto
castigo.

Por ejemplo, una serie de experimentos de investigación de Juliana Breines y Serena Chen de
la Universidad de California en Berkeley, exploraron si ayudar a estudiantes universitarios a ser
más autocompasivos podría motivarles a comprometerse en un cambio positivo. En un
estudio, a los participantes se les pidió que recordaran una acción reciente de la que se
sintieran culpables —como hacer trampa en un examen, mentir a su pareja, decirle algo
dañino— y que continuara haciéndoles sentir mal cuando pensaran en ello. A continuación,
fueron asignadas aleatoriamente a una de tres condiciones. En la condición de autocompasión,
a los participantes se les propuso que escribieran sobre sí mismos durante tres minutos desde
la perspectiva de un amigo compasivo y comprensivo. En la segunda condición, a los
participantes se les indicó que escribieran acerca de sus propias cualidades positivas; y en la
tercera, que escribieron acerca de un pasatiempo que disfrutaran. Estas dos condiciones de
control ayudaránon a diferenciar la autocompasión de un auto diálogo positivo y un estado de
ánimo positivo en general.

Los investigadores encontraron que los participantes que fueron ayudados a ser
autocompasivos acerca de una transgresión reciente, reportaron estar más motivados a
disculparse por los daños causados y más comprometidos a no repetir el comportamiento de
nuevo, que aquellos que se encontraban en las condiciones de control. La autocompasión,
lejos de ser un camino para evadir la responsabilidad personal, la fortalece .

Si podemos reconocer nuestros fracasos y malas acciones con amabilidad —“realmente la lié
cuando me enfadé tanto con ella, pero estaba estresado, y supongo que algunas veces todas
las personas reaccionamos de forma exagerada”— en vez de juzgar —“no puedo creer que
haya dicho eso, soy una persona tan horriblemente mal intencionada”— es mucho más seguro
para poder vernos a nosotros mismos claramente. Cuando podemos ver más allá de las lentes
distorsionadas de dura autocrítica, tomamos contacto con otras partes de nosotros mismos,
las partes que cuidan y quieren a todos, incluso a nosotros mismos, para ser tan saludables y
felices como sea posible. Esto aporta el ánimo y apoyo necesario para que demos lo mejor de
nosotros y lo intentemos de nuevo.

4. LA AUTOCOMPASIÓN ES NARCISISTA

En la cultura americana, la alta autoestima exige ponerse de pie frente a una multitud: ser
especial y estar por encima de los medios. ¿Cómo te sientes cuando alguien te llama la
atención por tu desempeño en el trabajo, tus habilidades paternales o tu nivel de inteligencia?
¡Vaya! El problema, por supuesto, es que a pesar del efecto “ Lago Wobegon ” de Garrison
Keillor, es imposible estar por encima de la media en todo a la vez. Nosotros podemos destacar
en algunas áreas, pero siempre habrá alguien más atractivo, exitoso, e inteligente que
nosotros —lo que significa que nos sentimos fracasados siempre que nos comparamos con
aquellos “mejores” que nosotros.

Sin embargo, el deseo de vernos a nosotros mismos mejor que la media, para, tener y
mantener esa sensación escurridiza de alta autoestima, puede conducir a un comportamiento
completamente repugnante. ¿Por qué adolescentes tempranos empiezan a intimidar a otros?
Si yo puedo ser visto como el chico popular y fuerte, en contraste con el empollón blandengue
que he escogido intimidar, consigo un impulso de autoestima. ¿Por qué estamos llenos de
tantos prejuicios? Si creo que mi grupo étnico, género, nación, política es mejor que el tuyo, yo
obtengo un impulso de autoestima.

En efecto, el énfasis puesto sobre la autoestima en la sociedad americana ha dado lugar a una
tendencia preocupante: los investigadores, Jean Twenge de la Universidad Estatal de San
Diego y Keith Campbell de la Universidad de Georgia, quienes han hecho seguimiento a los
valores de narcicismo de estudiantes universitarios desde 1987, encuentran que el narcicismo
de los estudiantes de hoy en día se encuentra en el nivel más alto jamás registrado. Ellos
atribuyen el aumento en el narcicismo a los padres y profesores, bien intencionados pero
equivocados, que dicen a los niños cuán especiales y grandiosos son, en un intento de
incrementar su autoestima.

Pero la autocompasión es diferente a la autoestima. A pesar de que ambas están vinculadas al


bienestar psicológico, la autoestima es una evaluación positiva del valor propio, mientras que
la autocompasión no es para nada un juicio o una valoración. En cambio, la autocompasión es
la forma de relacionarnos con el paisaje siempre cambiante que somos, con amabilidad y
aceptación, especialmente cuando fracasamos o nos sentimos inadecuados. En otras palabras,
la autoestima requiere sentirse mejor que los demás, mientras que la autocompasión requiere
el reconocimiento de que compartimos la condición humana de la imperfección.

La autoestima es también de por sí, frágil, rebotando arriba y abajo de acuerdo a nuestro
último éxito o fracaso. Recuerdo una vez que mi autoestima se disparó y luego se estrelló en
cuestión de cinco segundos. Estaba visitando un establecimiento con unos amigos, y al viejo
instructor español de equitación parecía gustarle mi apariencia mediterránea. “Tú eres muyyyy
bella” me dijo, mientras yo me sentía brillando de placer. Luego añadió: “Nunca afeites tu
bigote”. La autoestima es un amigo en las buenas, disponible para nosotros en los buenos
tiempos, abandonándonos cuando nuestra suerte se dirige al sur. Pero la autocompasión está
siempre allí para nosotros, una fuente confiable de apoyo, incluso cuando nuestra reserva
mundana se ha estrellado. Todavía duele cuando nuestro orgullo se desvanece, pero podemos
ser amables con nosotros mismos precisamente porque duele. "¡Caray!, eso fue un poco
humillante. Lo siento mucho. Está bien, estas cosas pasan".

Hay una sólida investigación para la idea de que la autocompasión nos ayuda en buenos y
malos momentos. Mark Leary y sus colegas de la Universidad Wake Forest llevaron a cabo un
estudio que pedía a los participantes hacer un video que los presentaran y describieran a sí
mismos. Por ejemplo, "Hola, Soy John, un especialista en ciencias medioambientales. Amo ir
de pesca y pasar tiempo en la naturaleza. Me gustaría trabajar para el Servicio del Parque
Nacional cuando me gradúe", etcétera. Se les dijo que alguien podría ver su cinta y luego la
valoraría en una escala de siete puntos en términos de cuán cálidos, amables, inteligentes,
agradables y maduros parecían. (El feedback fue falso, por supuesto, dado por un estudio
cómplice.) La mitad de los participantes recibieron valoraciones positivas y los otros,
valoraciones neutrales. Los investigadores querían examinar si los niveles de autocompasión
de los participantes (según las evaluaciones en la Escala de Autocompasión), podrían predecir
reacciones al feedback, diferentes a sus valores de autoestima (según lo medido por la Escala
de Autoestima Rosenberg).

Averiguaron que las personas autocompasivas reportaban reacciones emocionales similares en


términos de cuán feliz, triste, enojado, o tenso se sintiera, independientemente de que la
retroalimentación fuese positiva o neutral. Personas con altos niveles de autoestima, sin
embargo, tendieron a molestarse cuando recibieron retroalimentación neutral (¡Qué! ¿Sólo
estoy en la media?) Ellos eran más propensos a negar que el feedback se debía a su propia
personalidad y lo atribuyeron a factores externos, como que el observador estuviese de mal
humor. Esto sugiere que las personas autocompasivas son más capaces de permanecer
emocionalmente estables, independientemente del grado de elogio que reciban de los demás.
La autoestima, por el contrario, prospera sólo cuando las críticas son buenas, y puede conducir
a tácticas evasivas cuando hay una posibilidad de enfrentar verdades desagradables acerca de
uno mismo.

5. LA AUTOCOMPASIÓN ES EGOÍSTA

Muchas personas son suspicaces con la autocompasión porque la mezclan con el egoísmo.
Rachel, por ejemplo, pasa una gran parte de sus días cuidando de su familia y muchas de sus
noches y fines de semana hace voluntariado en las organizaciones benéficas que apoya. Criada
en una familia que enfatizaba la importancia del servicio a los demás, ella asume que invertir
tiempo y energía siendo amable y cuidando de sí misma automáticamente significa que ella
estaría descuidando a todos los demás para sus propios finos egoístas. Ciertamente, muchas
personas son como Rachel en este sentido—buenas, generosas, almas altruistas, que son
absolutamente severos consigo mismos mientras piensan que eso es necesario para su bondad
en general.

¿Pero es la compasión realmente un juego de suma cero? Piensa en las veces que te has
perdido en la agonía de la autocrítica. ¿Estás centrado en ti mismo o en el otro, en este
momento? ¿Tienes más recursos o menos para dar a los demás? La mayoría de la gente
encuentra que cuando ellos están inmersos en la autocrítica, tienen realmente muy poco
margen de maniobra para pensar en otra cosa que no sea su insuficiencia, como seres
inadecuados. De hecho, castigar puede ser una forma paradójica de egocentrismo. Sin
embargo, cuando podemos ser amables con nosotros mismos y nutrirnos, muchas de nuestras
necesidades emocionales se encuentran satisfechas, dejándonos en una mejor posición para
enfocarnos en los demás.

Desafortunadamente, el ideal de ser modesto, humilde y cuidador del bienestar de los demás
viene a menudo con el corolario de que nos debemos tratar mal a nosotros mismos. Esto es
especialmente cierto para las mujeres: la investigación indica que tienden a tener ligeramente
bajos los niveles de autocompasión en comparación con los hombres, aunque ellas tiendan a
ser más atentas, empáticas y dadas hacia los demás. Quizás esto no es tan sorprendente, dado
que a las mujeres se les enseña a ser cuidadoras —a abrir sus corazones de forma
desinteresada a sus esposos, hijos, amigos, y padres ancianos— pero no se les enseña a
cuidarse a sí mismas. Mientras la revolución del feminismo ha ayudado a ampliar los roles
disponibles para las mujeres, y ahora vemos más que nunca mujeres líderes en los negocios y
la política, la idea de que las mujeres deben ser cuidadoras desinteresadas no ha desaparecido
realmente. Solo que ahora se supone que las mujeres deben ser exitosas en sus carreras,
además de ser las cuidadoras definitivas en el hogar.

Lo irónico es que ser bueno contigo mismo realmente te ayuda a ser bueno con los demás,
mientras que ser malo contigo mismo sólo se interpone en ese camino. De hecho,
recientemente llevé a cabo un estudio con mi colega Tasha Beretvas en la Universidad de
Texas en Austin que exploraba si las personas autocompasivas estaban dando más en las
relaciones de pareja. Reclutamos a más de 100 parejas que habían estado en una relación
romántica por un año o más. Los participantes valoraron su propio nivel de autocompasión
usando la Escala de Autocompasión. Luego describieron el comportamiento de su pareja en la
relación, con una serie de medidas de autoinforme, también indicando cuán satisfechos
estaban con sus parejas. Encontramos que los individuos autocompasivos eran descritos por
sus parejas como más atentos ([Link].: “gentil y amable hacia mí”), que aceptan ([Link].: “respeta
mis opiniones”), y que apoyan la autonomía ([Link].: “me da tanta libertad como yo quiero”);
que sus contrapartes autocríticas, quienes fueron descritas por ser más indiferentes ([Link].: “no
piensa mucho en mí”), agresivas ([Link].: “grita, acaba con toda la habitación”), y controlador
([Link].: “espera que haga todo a su manera”).

Los participantes también informarán que estarán más satisfechos y sentirán una conexión
segura en su relación con parejas autocompasivas—algo que tiene sentido. Si yo me niego a
cuidarme y dependo de mi pareja para satisfacer mis necesidades emocionales, voy a
comportarme mal cuando no sean satisfechas. Pero si puedo darme cuidado y apoyo, para
satisfacer muchas de mis propias necesidades directamente, tendré más recursos emocionales
disponibles para dar a mi pareja.

La literatura de la investigación no es clara sobre si la autocompasión es realmente necesaria


para ser compasivo hacia los demás, teniendo en cuenta que muchas personas hacen un gran
trabajo cuidando a los demás, mientras que a sí mismos se dan menos de lo que merecen. Sin
embargo, un creciente ámbito de investigación indica que la autocompasión ayuda a las
personas a mantener el acto de cuidar a los demás. Por ejemplo, parece que los consejeros y
terapeutas que son autocompasivos son menos propensos a experimentar estrés y fatiga por
compasión; están más satisfechos con sus carreras y se sienten con más energía, felicidad, y
agradecidos por ser capaces de marcar una diferencia en el mundo.

Debido a que evolucionamos como seres sociales, la exposición a las historias de sufrimiento
de otras personas activa los centros de dolor nuestro de propio cerebro a través de un proceso
de resonancia empática. Cuando somos testigos del sufrimiento de los demás a diario,
podemos experimentar angustia personal hasta el punto del agotamiento, y los cuidadores
que son especialmente sensibles y empáticos pueden estar en mayor riesgo. Al mismo tiempo,
cuando nos damos compasión a nosotros mismos, creamos una barrera protectora,
permitiéndonos comprender y sentir a la persona que sufre sin que seamos agotados por su
sufrimiento. Las personas que cuidamos toman entonces nuestra compasión a través de su
propio proceso de resonancia empática. En otras palabras, la compasión que cultivamos por
nosotros mismos se transmite directamente hacia los demás.

Lo sé, de primera mano, a través de mi experiencia de criar a un niño autista. Rowan tiene
ahora 13 años, y aunque puede ser un adolescente malhumorado, es un chico cariñoso, que
plantea algunos desafíos para sus padres. Pero no siempre fue así. A menudo enfrenté
situaciones que pensé que estaban más allá de mi capacidad para hacerlas frente y, a veces
tuve que contar con el poder de la autocompasión para superarlas.

Una vez, cuando Rowan tenía cinco años, lo llevó a Inglaterra para visitar a sus abuelos. En
medio del vuelo transatlántico, tuvo una rabieta omnipotente. No tengo idea de qué lo
produjo, pero de repente me encontré con un niño agitado, gritando y un avión lleno de
personas mirándonos con ojos como puñales. ¿Qué hacer? Intenté conducir al aseo con la
esperanza de que la Puerta cerrada silenciara sus gritos. Pero después de que me arrastré por
el pasillo, tratando de evitar que golpeara accidentalmente a los pasajeros a lo largo del
camino, encontré que el baño estaba ocupado.

Acurrucada con Rowan en el pequeño espacio fuera del inodoro, me sentí impotente y sin
esperanza. Pero entonces recordé la autocompasión. Esto es tan difícil para ti, cariño, me dije.
Siento mucho que esto esté ocurriendo. Estoy aquí para ti. Mientras me aseguraba que Rowan
estaba a salvo, el 90 por ciento de mi atención estaba en calmarme y consolarme. Mi mente se
inundó con compasión, hasta el punto de que dominaba mi experiencia—mucho más que mi
hijo gritando. Además, como ya había descubierto, cuando permanecía en un estado mental
más calmado y afectuoso, Rowan también se calmaba. A medida que me serenaba, él también
se tranquilizaba.

Cuando nos ocupamos de nosotros mismos con ternura, en respuesta al sufrimiento, nuestro
corazón se abre. La compasión activa nuestra capacidad para el amor, la sabiduría, la valentía y
la generosidad. Es un estado mental y emocional que es ilimitado y sin dirección, basado en las
grandes tradiciones espirituales del mundo, pero a disposición de todas las personas, por el
simple hecho de ser humanos. En un giro sorprendente, el poder nutritivo de la
autocompasión está siendo iluminado ahora por la práctica, métodos sólidos de la ciencia
empírica, y un creciente grupo de literatura de investigación que está demostrando de manera
concluyente que la autocompasión no es sólo fundamental en la salud mental, sino que puede
enriquecerse a través del aprendizaje y la práctica, al igual que muchos otros buenos hábitos.
Los terapeutas han sabido durante mucho tiempo que ser amables con nosotros mismos, no es
un lujo egoísta —como a menudo se cree— sino el ejercicio de un regalo que nos hace más
felices. Ahora, finalmente, la ciencia está demostrando este aspecto.

[Link]

Entendiendo y practicando la Auto-


Compasión
Miércoles 13 Mar, 2024

Compartir

Por: Ps. Trinidad Gómez


¿Qué es la auto-compasión?
Para entender la auto-compasión, primero debemos entender a qué
nos referimos con compasión.
Cuando sentimos compasión hacia los demás, ocurren algunas
cosas:

1. Notamos que otra persona está experimentando dolor, dificultades o


adversidades que le generan sufrimiento.
2. Emerge en nosotros un sentimiento de profunda empatía,
preocupación o calidez, acompañado por un genuino deseo de
aliviar o ayudar de alguna manera.
Probablemente no sea difícil para ti recordar la última vez que, al ser
testigo del sufrimiento de otra persona (ya sea un familiar, amigo, ser
querido, o desconocido), sentiste compasión. Esto se debe a que la
compasión es un sentimiento que solemos valorar en nuestras
relaciones. Sin embargo, muchos de nosotros olvidamos aplicar
esa misma compasión a nuestra relación con nosotros
mismos.
De eso se trata la auto-compasión, o la compasión dirigida hacia
uno mismo. En este artículo, te invitamos a conocer de qué se trata
este concepto y por qué trae tantos beneficios.

Hoy más que nunca, vivimos vidas estresantes y llenas de


preocupaciones. Todas las personas, en algún momento u otro, y en
menor o mayor medida, nos enfrentamos a dificultades y desafíos.
Esto significa que nadie se salva de sufrir. El sufrimiento es parte de
la condición humana. Como ya mencionamos, la auto-compasión
es compasión dirigida hacia uno mismo; una manera de
relacionarnos con nuestro sufrimiento.
Muchas personas tendemos a negar, minimizar o ignorar nuestro
dolor. Cuando cometemos errores, nos castigamos o criticamos.
Somos autoexigentes, esperamos la perfección, y somos muy duros
en nuestra autoevaluación. En cambio, cuando practicamos la auto-
compasión, nos tratamos a nosotros mismos con la misma
amabilidad y comprensión que ofreceríamos, por ejemplo, a
un amigo en momentos difíciles. Esto implica la capacidad de
identificar, reconocer y aceptar nuestro sufrimiento y dolor, con
amabilidad, comprensión y aceptación.
Según investigaciones dirigidas por Kristin Neff, psicóloga y
profesora de psicología en la Universidad de Texas en Austin, y una
de las principales expertas en este campo, la auto-compasión incluye
3 dimensiones, las cuales explicamos a continuación. También,
incluimos algunos ejercicios para que puedas comenzar a practicar.
1. Bondad hacia uno mismo

 La primera dimensión de la autocompasión es la bondad o


amabilidad hacia uno mismo. Esto implica ser amoroso y gentil
con uno mismo en momentos de dificultad o sufrimiento.
 Ejercicio #1: En lugar de ser duro o crítico contigo mismo cuando
cometes errores o enfrentas desafíos, tratate con la misma
amabilidad con que tratarías a un amigo en apuros. Pregúntate a ti
mismo, ¿qué le diría a un amigo que estuviera viviendo lo mismo que
yo? ¿cómo lo trataría? ¿qué haría para ayudarle a sentirse mejor?

2. Atención Plena (mindfulness)

 La siguiente dimensión de la auto-compasión es la atención plena,


también conocida como mindfulness. La atención plena es la
capacidad de ser consciente y estar atento a las emociones o
pensamientos que surgen en cada momento, incluyendo emociones y
pensamientos negativos, sin juzgarlos o reprimirlos. Se trata
de observar sin reaccionar ni enjuiciar. Esto permite identificar
las emociones para poder comprenderlas, sin dejarnos llevar
demasiado por ellas o reaccionar impulsivamente.
 Ejercicio #1: dirige tu atención hacia tu interior y conviértete en un
observador de tu experiencia interna. ¿Qué sentimientos, emociones,
pensamientos o sensaciones físicas detectas? Limítate a solo
observar aquello que surja, sin intentar cambiarlo y sin enjuiciarlo.
 Ejercicio #2: Imagina que tus pensamientos y emociones son como
nubes que pasan en el cielo. En lugar de subirte a esas nubes y volar
con ellas (lo que sería dejarte llevar por tus emociones), simplemente
obsérvalas desde el suelo.
3. Humanidad Compartida

 Por último, esta dimensión se refiere a la comprensión de que el


sufrimiento y las dificultades son experiencias universales de la
condición humana. Todos, en algún momento, nos enfrentamos a
momentos de dolor, fracaso, o pérdida. La humanidad compartida
implica reconocer que no estamos sol@s en nuestras luchas y que
muchas otras personas han experimentado situaciones similares.
Esta comprensión nos ayuda a sentirnos más conectados con los
demás y menos aislados en nuestro sufrimiento.
 Ejercicio #1: la próxima vez que experimentes una dificultad,
recuérdate a ti mismo que no estás solo. Todos tenemos momentos
de sentirnos inadecuados, incompetentes, inferiores, o solos.
 Ejercicio #2: cuando experimentes alguna dificultad, preguntale a
un ser querido o amig@ si ha vivido algo similar. Aunque sus
experiencias no sean idénticas, lo más probable es que la persona a
quien acudas pueda entender muy bien lo que sientes. Permite que
esta experiencia te enseñe que no estás sol@.

En simple, una persona auto-compasiva:

1. Es cálida y comprensiva consigo misma, en lugar de enjuiciarse o


criticarse.
2. Presta atención a su malestar, sin ignorarlo, pero sin dejarse llevar
por sus emociones negativas.
3. Reconoce que el dolor es una experiencia compartida, en lugar de
pensar que es algo que “solo me pasa a mi”.

¿Quieres conocer cuán compasiv@ eres contigo


mism@?
Uno de los grandes aportes de Kristin Neff fue la creación y validación
de una escala que permite tener una idea de cuán compasiv@ eres
contigo mism@. Esta escala, o Test de Autocompasión, cuenta con
26 preguntas que evalúan la presencia y ausencia de las dimensiones
auto-compasivas. Puedes acceder al test aquí. Sigue las instrucciones
del test para interpretar tus resultados. Recuerda que la auto-
compasión es un hábito que se puede practicar y desarrollar a través
de ejercicios simples como los que incluimos en este artículo.
Origen del concepto
El concepto de autocompasión tiene sus raíces en la filosofía budista,
y fue la psicóloga Kristin Neff quien desarrolló y popularizó el
concepto en el contexto de la psicología occidental. Neff argumenta
que, al igual que mostramos compasión hacia los demás en
momentos de sufrimiento, también debemos ser compasivos con
nosotros mismos cuando enfrentamos dificultades y desafíos. Hoy, la
autocompasión es un concepto ampliamente estudiado en el campo
de la psicología, y múltiples investigaciones dan cuenta de sus
beneficios para la salud y bienestar.
¿Cuáles son los beneficios de practicar la
auto-compasión?
Según diversas investigaciones, practicar la auto-compasión se ha
asociado con:

 Reducción del estrés


 Mejora general en la salud mental
 Mayor resiliencia ante la adversidad
 Mejor autorregulación emocional
 Relaciones interpersonales más saludables
 Mayor satisfacción con la vida
 Mejor autocuidado
 Mayor motivación intrínseca.

Aclarando mitos: ¿Sentir auto-compasión


es lo mismo que sentir lástima por mí
mismo?
Algunas personas piensan que la autocompasión no es más que sentir
lástima hacia uno mismo, o victimizarse. A continuación, revisamos
algunos mitos y malentendidos.
Mito 1: “La auto-compasión es sinónimo de debilidad”
 Uno de los malentendidos más persistentes es la asociación de auto-
compasión con debilidad. Al contrario, practicar auto-compasión
requiere una profunda fortaleza emocional. Significa mirar nuestras
imperfecciones con ojos amables y entender que, al igual que todos,
somos seres humanos en constante evolución. Es por eso que la auto-
compasión nos ayuda a cultivar la resiliencia frente a los desafíos de
la vida.

Mito 2: “Auto-compasión = indulgencia”

 Otra idea errónea es que ser compasivo con uno mismo significa
permitir todo comportamiento sin restricciones. En realidad, la auto-
compasión simplemente implica reconocer honestamente nuestras
acciones y aprender de ellas sin caer en la autocrítica destructiva. Se
trata de encontrar un equilibrio entre la aceptación de nosotr@s
mism@s y el compromiso con un crecimiento personal saludable.

Mito 3: “Ser auto-compasivo es egocentrismo”

 Muchos creen erróneamente que practicar la auto-compasión es un


acto egoísta, pero no hay nada más lejos de la realidad. La auto-
compasión implica tratarnos a nosotros mismos con la misma
amabilidad que ofreceríamos a un amigo en momentos difíciles.
Reconocer nuestra humanidad compartida nos conecta con los demás
en un nivel más profundo, y fomenta la compasión hacia los demás.

¿Cómo puedo desarrollar auto-


compasión?
A continuación, presentamos un ejercicio simple para comenzar a
desarrollar auto-compasión.
Encuentra tu voz auto-compasiva.
El objetivo de este ejercicio es encontrar una voz auto-compasiva
interior. Probablemente sea muy fácil para ti identificar tu voz auto-
critica interior, pero no así tu voz auto-compasiva.
La voz autocrítica interior es una parte de nuestro diálogo interno que
tiende a evaluar y juzgar nuestras acciones, pensamientos y
comportamientos. Esta voz puede variar en tono y contenido según la
persona, pero suele enfocarse en lo negativo, resaltando errores,
fallos o aspectos no deseados de nosotros mismos; establecer
estándares muy altos e inalcanzables, lo que puede llevar a
sentimientos de insatisfacción constante; compararnos con otras
personas, creando sentimientos de inferioridad o superioridad, etc.
La voz autocrítica dice cosas como: “Siempre arruino las cosas.
Nunca hago nada bien”; “la gente piensa que eres aburrid@. No
tienes nada interesante que decir”; “Eres fe@. Nadie te va a
encontrar atractivo/a”; “Deberías estar más delgad@. No te ves
bien”; “Todos tienen vidas más exitosas y felices que tú.”
¿Te suena familiar?
En cambio, la voz auto-compasiva promueve la comprensión, la
aceptación y el apoyo hacia uno mismo en lugar de la crítica
constante. A diferencia de la voz autocrítica, la voz auto-compasiva
adopta una perspectiva más amable y comprensiva.

 “Es normal cometer errores; eso no te hace menos valios@ como


persona.”
 “Estás haciendo lo mejor que puedes en este momento. Mañana es
otro día.”
 “Todos enfrentamos desafíos. Esto es una oportunidad para aprender
y crecer.”
 “Tómate un descanso y cuida de ti mism@. Te lo mereces.”
 “Acepta que eres human@ y que está bien no ser perfect@.”

Fomentar una voz interior auto-compasiva puede contribuir


significativamente a una salud mental positiva y a una mayor
autoestima. Recuerda que practicar la autocompasión implica
tratarse a uno mismo con la misma gentileza y comprensión que
ofrecerías a un ser querido en momentos difíciles.
¿Cómo encontrar la voz auto-compasiva?
Para algunas personas, encontrar la voz auto-compasiva se trata de
buscarla en su interior. A veces, basta con prestar atención (recuerda
la tercera dimensión, atención plena o mindfulness) para encontrar
una voz que alienta en lugar de criticar.
En otros casos, encontrar la voz auto-compasiva requiere más
esfuerzo. En estos casos, es muy útil preguntarse, ¿qué le diría a un
ser querid@? ¿cómo trataría a un amig@ preciado?
Resulta interesante que en muchas ocasiones, el trato que le damos a
seres queridos, amig@s, familiares, u otras personas, es mucho más
compasivo, cálido y amable que el trato que nos damos a nosotr@s
mism@s. ¿Por qué aceptamos de nosotr@s mism@s tratarnos con
desprecio? Si somos capaces de ser amables y bondadosos con otras
personas, debemos ser capaces de dirigir ese mismo trato hacia el
interior.

Referencias
– Araya, C., & Moncada, L. (2016). Auto-compasión: origen, concepto
y evidencias preliminares. Revista Argentina de Clínica Psicológica,
25(1), 67-78.
– Gilbert, P. (2009). The compassionate mind: A new approach to life’s
challenges. Oakland, Calif: New Harbinger Publications.
– Neff, K. (2012). The Science of self-compassion. In C. G. R. Siegel
(Ed.), Compassion and Wisdom in Psychotherapy. New York: Guilford
Press.

[Link]

Autocompasión Fiera
AUTOCOMPASIÓN YANG
Directorio de Profesorado MSC y FSC ([Link]-
[Link])
Directorio de Profesorado de Autocompasión Fiera (FSC)

2ª edición de la Formación
(Prácticum) de Profesorado de
Autocompasión Fiera (TTP-FSC)
Nueva oportunidad, exclusiva para profesorado de MSC, para
formarse como facilitador del curriculum de FSC para poder
enseñar Autocompasión Fiera. Esta segunda edición del
Practicum TTP-FSC está diseñada para brindar al profesorado
capacitado de MSC las habilidades necesarias para enseñar el
curso de 8 semanas de Autocompasión Fiera.

LEER MÁS

27 de abril de 2025

4ª edición del Curso de


"Autocompasión Fiera" con
Marta Alonso y Luis Gregoris
Por primera vez podemos ofrecer una formación presencial
intensiva de “ Autocompasión Fiera ” siguiendo la
propuesta original de la Dra. Kristin Neff . Una oportunidad
única para participar en la 4ª edición de un curso experiencial
donde practicar la “Autocompasión Fiera”. Exclusivo para
aquellos que hayan realizado previamente un curso oficial de
MSC

LEER MÁS

27 de abril de 2025
1ª Promoción de Profesorado de
Habla no Inglesa del Programa
FSC
GlobalC en estrecha colaboración con el Center for MSC , se
complace en anunciar que. En febrero de 2025, se han
graduado 18 nuevos profesores y profesoras en el Programa
de Autocompasión Fiera (Fierce Self-Compassion, FSC). Este
grupo de pioneros podrá impartir sus programas en 5 idiomas
a lo largo y ancho de Europa e Iberoamérica en Italiano,
Portugués, Francés, Castellano y Catalán.
LEER MÁS

17 de febrero de 2025
6ª edición de "Autocompasión
Fiera" de K. Neff publicada en
español en 2022
La Dra. Kristin Neff, co-creadora, junto al Dr. C. Germer, del
programa Mindfulness y autocompasión (MSC) y autora del
éxito Sé amable contigo mismo, nos propone en su nuevo
libro de Autocompasión Fiera (ahora disponible en español)
cómo utilizar la fuerza de la autocompasión para reclamar el
poder de las mujeres y cambiar el mundo.

LEER MÁS

17 de enero de 2025
Audios de prácticas guiadas del
libro de Autocompasión Fiera de
la Dra. neff
Audios de prácticas guiadas de Autocompasión Fiera que la
Dra. Kristin Neff propone en su libro, una serie de recursos
para cultivar principalmente la Autocompasión Yang.

LEER MÁS

20 de marzo de 2022
Autocompasión Tierna y Fiera: el
Yin y Yang de Mindfulness y
Autocompasión (MSC)
En 2018, la Dra. Kristin Neff y el Dr. Chris Germer comenzaron
a enfatizar los aspectos Yin y Yang de la autocompasión
(Mindful Self-Compassion), proponiendo que en nuestra
práctica se encarnen ambos, respondiendo a la pregunta
fundamental del curso MSC: ¿qué es lo que realmente
necesito en este momento?

LEER MÁS

7 de febrero de 2022
Autocompasión Fiera (feroz
autocompasión) - Autocompasión
Yang
La Autocompasión Fiera (Fierce self-compassion) o
Autocompasión Yang nos recuerda que, además de cuidar con
amabilidad y ternura de nosotros mismos en mitad del dolor
(autocompasión Yin), es importante “actuar en el mundo”
para tratar también de aliviar ese sufrimiento.

LEER MÁS

28 de enero de 2022
Vídeo (en inglés) de la Dra. Neff
sobre la Autocompasión Fiera
En este video, la Dra. Neff resume qué es la autocompasión
fiera y cómo puede impulsarnos a defendernos y protegernos,
satisfacer nuestras propias necesidades sin subordinarlas
continuamente y motivarnos al cambio tanto en nosotros
mismos como en el mundo que nos rodea.

LEER MÁS

9 de diciembre de 2021
Audios (en inglés) de prácticas
guiadas de Fierce Self-
Compassion
La Dra. Kristin Neff propone una serie de recursos en formato
de práctica guiada para cultivar la Autocompasión Fiera. Estos
Audios de Fierce Self-Compassion están en inglés y
disponibles en la web: [Link]
compassion/

LEER MÁS

31 de mayo de 2021
Nuevo Libro de K. Neff "Feroz
autocompasión"
La Dra. Kristin Neff ha publicado el libro “Fierce self-
Compassion” para enfactizar los aspectos de protección, de
motivación y de aportación que también forman parte del
cultivo de la Autocompasión.

LEER MÁS

3 de mayo de 2021
Porqué las Mujeres necesitamos
Autocompasión Fiera
Lamentablemente, entre otras muchas injusticias sociales,
seguimos asistiendo a una falta de igualdad entre hombres y
mujeres. La Dra- K. Neff nos propone cultivar la
Autocompasión Fiera para fomentar el empoderamiento que
necesitamos para hacer frente a esa desigualdad.

LEER MÁS

1 de abril de 2021
Los enemigos lejanos y cercanos
de la Compasión Fiera por el Dr.
C. Germer
En este ensayo, el dr. C. Germer aplica el concepto de
enemigos cercanos y lejanos a la compasión fiera,
especialmente en lo que respeta a los tres componentes de la
compasión articulados por la dra. Kristin: mindfulness
(atención plena), humanidad compartida y bondad. El enfoque
de este ensayo también está en la compasión por los demás
más que en la autocompasión.

LEER MÁS

20 de septiembre de 2020
El Yin y Yang del MSC: cómo la
autocompasión genera
Resiliencia por Dr. Germer
La calidad Yin de la autocompasión es cuando "estamos" con
nosotros mismos. El Yang se refiere a la necesidad de actuar
en el mundo . En esta entrevista informal entre el Dr. Germer
y Linda Graham, se presenta el Yin y el Yang de la
autocompasión, y sobre cómo la autocompasión fiera puede
generar resiliencia.

LEER MÁS

7 de febrero de 2020
Cultivando Bondad y Fortaleza
frente a las Dificultades: Yin y
Yang de la Autocompasión
El yin y el yang es una metáfora perfecta de las energías de la
autocompasión. El yin se supone que es más femenino, una
energía pasiva, es más el "estar con". Y yang, es
supuestamente la energía más activa, la energía masculina:
hacer cosas que provocan un cambio. Pero, en realidad, estas
energías no son masculinas o femeninas, estas energías están
en cada persona y en realidad en todas las formas de vida.

LEER MÁS

15 de octubre de 2019
El Yin y el Yang de la
Autocompasión para manejar
nuestro crítico interior
En una entrevista para Omega, Steve Hickman, exdirector
ejecutivo de CMSC, nos recuerda que la autocompasión tiene
un lado gentil y otro fiero para ayudarnos a manejar nuestro
crítico interior y enfrentar cualquier cosa que la vida nos
depare.

LEER MÁS

También podría gustarte