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Resumen:
149
José Gabriel Castillo y Carla Salas - Cuestiones Económicas Vol. 28, Número Especial: Economía y Género,
2018
Abstract:
150
Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
I. INTRODUCCIÓN
1 Por ejemplo, en Corea del Sur, las mujeres ganan 36.6% menos que los hombres,
mientras que en Alemania esta diferencia es 12.8% y en Nueva Zelanda es 5.6%,
según datos publicados por el Forum Económico Mundial en 2016. Tomado de los
datos de la OCDE.
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Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
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Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
para las estimaciones, en la que se emplean el salario y las horas de trabajo, es una
muestra para cuyos trabajadores el salario de mercado supera el salario de reserva
y en donde este último constituye una medida subjetiva no observada que resume
elementos de decisión como las expectativas y capacidades de cada trabajador.
En otras palabras, quienes trabajan tienen características que los diferencian de
quienes no lo hacen, y estas no necesariamente son observables4. Para corregir este
problema se empleó el método conocido comúnmente como de Heckman en dos
etapas (Heckman, 1979). En él se estimó primero la ecuación de selección, es decir,
la probabilidad de trabajar de un individuo, mediante un modelo probit que tiene la
siguiente forma:
(1)
en donde es una variable dummy igual a uno para los individuos que trabajan y
que constituye la representación explícita de una variable latente (no observada)
de la relación entre el salario de mercado y el salario de reserva de cada individuo;
representa la función de distribución acumulativa de una distribución normal
estándar, y es un subconjunto los controles disponibles para las estimaciones
generales y que se relacionan exclusivamente con la decisión de trabajar (restricción
de exclusión). Al conjunto total de información se lo denota como . Las
estimaciones, además de las variables de género, estado civil y presencia de hijos,
incluyen la constante y dummies geográficas comprendidas por región, provincia,
área y ciudad. Otros controles son edad, edad al cuadrado, años de escolaridad del
jefe de hogar, años de escolaridad familiar promedio, salario por hora estimado y
variables dicotómicas de nivel de educación, asistencia a centro educativo, presencia
de adulto mayor a 64 años y subsidio.
(2)
(3)
4 Existe una amplia literatura que busca corregir el problema de sesgos de selección
en este tipo de estimaciones. Otras alternativas incluyen: variables instrumentales
(no identificadas en la encuesta), descomposición de Oxaca-Blinder o métodos no-
paramétricos. El método que empleamos es robusto a las alternativas planteadas y es
de fácil interpretación.
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salarios por hora más altos. Sin embargo, este nivel de educación lidera la brecha
salarial por género, que en promedio es de 30% en el período de análisis.
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de los niños, en parte está explicada por la productividad marginal de cada género
según la composición y el capital humano acumulado, en una estructura en la
que la especialización de las actividades de cada persona del hogar maximiza las
posibilidades (ventajas comparativas) de intercambio con otros hogares.
1 dólar 10% de
estadounidense participación
femenina
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Hombre Hombre
2,9
Mujer Mujer
5
2,4
1,9
(%)
(%)
4
1,4
3
0,9
0,4
2
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2007
2009
2011
2013
2015
2017
Hombre
20
54
Mujer
49
17
Hombre
14 10
44
(%)
(%)
Mujer
160
39
11
34
1,
3
0,9
Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
0,4
2
2007
2008
2009
2010
2011
2012
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2014
2015
2016
2017
2007
2009
2011
2013
2015
2017
c) Tasa de empleo adecuado d) Tasa de subempleo
Hombre
20
54
Mujer
49
17
Hombre
14 10
44
(%)
(%)
Mujer
39
11
34
29
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2007
2008
2009
2010
2007
2009
2011
2013
2015
2017
Fuente: Sistema de Indicadores Sociales del Ecuador (Siise), período 2007 - 2017.
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
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2016
2017
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Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
Uno de los temas que está íntimamente relacionado con las condiciones
laborales y sus resultados en términos de discriminación es la estabilidad laboral.
Las diferencias en condiciones de estabilidad, similar a lo que sucede con las
condiciones del empleo previamente analizadas, pueden derivarse tanto de
discriminación explícita como de autoselección en formas contractuales o tipos de
trabajo que permitan combinar otras actividades propias de la función de producción
del hogar que cada individuo enfrenta. En el caso de Ecuador, al igual que en los
países en vías de desarrollo, el sesgo de los resultados de la especialización de las
actividades dentro del hogar (Becker, 1981) recae mayoritariamente en el género
femenino, cuyas responsabilidades, en promedio, priorizan las labores del hogar por
sobre las de desarrollo profesional.
En este apartado se analizan tres tipos contractuales (ver tabla 1): contratos
permanentes, temporales y otras formas contractuales. La figura 4 expone el ratio
de mujeres/hombres (de manera porcentual) para las dos muestras de análisis: total
y pleno empleo, para dar cuenta de la sensibilidad de los resultados ante la muestra
de referencia. Dos elementos son relevantes para resaltar: por un lado, en cuanto a
los contratos permanentes, es decir, aquellos cuya estabilidad asegura un horizonte
de planeación e ingresos de mediano y largo plazo, la desigualdad expuesta, esto es,
por cada diez hombres con contrato permanente hay seis mujeres en esta estructura
laboral, en promedio, se mantiene estable durante los años de análisis. Esto sucede
tanto para la muestra total de empleados como para aquellos que cumplen con
condiciones laborales mínimas (denominados aquí: pleno empleo). Esto da cuenta
de mayor resistencia a reducir la discriminación, de la fuente que fuere, y mejorar
las condiciones de estabilidad. Por otro lado, los contratos temporales demuestran
una sostenida mejoría, al haber pasado de una tasa de 50% en el año 2000 a una
de aproximadamente 80% en 2017; es decir, al último año de análisis, por cada 10
hombres en este tipo de contrato, hubo ocho mujeres en la misma condición laboral.
Algo similar sucede si analizamos únicamente la muestra de pleno empleo.
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80
80
60
60
Mujer/hombre (%)
Mujer/hombre (%)
40
40
20
20
Permanente Permanente
Temporal Temporal
0
2017
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
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2017
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
Fuente: Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (INEC),
período 2000-2017.
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Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
100
80
80
Mujer/hombre (%)
Mujer/hombre (%)
60
60
40
40 20
20
Tercerizado Tercerizado
2000
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
Fuente: Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (INEC),
período 2000 - 2017.
Las condiciones laborales pueden observarse desde otra óptica, desde el tipo
de empleador, entendiendo que cada uno tiene sus particularidades, tanto desde el
punto de vista de los ingresos (o productividades marginales) como desde la mirada
de las condiciones de estabilidad que ofrece cada sector. La figura 5 resume este
análisis para las dos muestras de referencia.
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120
100
100
Mujer/hombre (%)
Mujer/hombre (%)
80
80
60
60
40
40
20
20
2017
2002
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2000
2001
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
Fuente: Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (INEC),
período 2000 - 2017.
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salud (70%) y comercio (43%) (ver tabla 3). Estas son buenas noticias con relación a
los niveles de equidad de género en actividades que requieren mayor capital humano
acumulado; no obstante, los resultados no son informativos respecto de las condiciones
laborales de ese acceso, la equidad en términos de la promoción, oportunidades el
crecimiento profesional y, finalmente, los niveles de estabilidad laboral.
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Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
Notas: Alta cualificación incluye: profesionales del sector público, privado y tercerizado con educación superior
(tercer y cuarto nivel) y gerentes con educación secundaria y superior. Baja cualificación incluye: empleados en
ocupaciones elementales con educación (sin educación) primaria o secundaria. Mujer con hijo (mujer sin hijo) es una
variable dummy que es igual a 1 si el individuo es una mujer y tiene (no tiene) al menos un hijo entre 0 y 17 años. La
categoría de control es hombre. Modelos 1 y 4 muestran los efectos marginales en la media de los modelos probit e
incluyen a individuos inactivos, desempleados y empleados. Modelos 2, 3, 5 y 6 son estimados sólo para individuos
con empleo e incluyen corrección por sesgo de selección (inverse Mills ratio). Los modelos son calculados cuando la
variable dummy «empleado=1», y esto ocurre sólo si el individuo tiene un salario mayor a cero.
Estimaciones ponderadas por factores de expansión correspondientes de la encuesta.
*
Nivel de significancia a 10%.
**
Nivel de significancia a 5%.
***
Nivel de significancia a 1%.
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9 Nótese que para obtener estos valores se requiere hacer la transformación del antilogaritmo
de la ecuación de oferta laboral considerando las dummies correspondientes, y su
equivalencia en minutos del resultado. Nótese también que la categoría de control es
un hombre soltero; por tanto, variables de interacción como Mujer con hijo*casada y
Mujer sin hijo*casada no agotan las potenciales combinaciones para la estimación. En
otras palabras, no hay multicolinealidad perfecta.
170
Tabla 3. El efecto de la actividad económica sobre la oferta laboral, por género
ln(horas) EDU SAL ADM AGR MIN MAN CON COM TRA DOM
*** ** ***
Mujer con hijo -0.054 -0.064*** -0.029 -0.036 * -0.091 -0.072 0.103 ** -0.090 *** -0.099 *** -0.022
(0.015) (0.022) (0.014) (0.019) (0.091) (0.015) (0.042) (0.013) (0.013) (0.030)
*** ***
Mujer sin hijo -0.002 -0.046 * -0.049 -0.100 *** -0.041 -0.076 0.007 -0.078 *** -0.094 *** 0.045
(0.013) (0.024) (0.010) (0.022) (0.066) (0.014) (0.026) (0.012) (0.012) (0.031)
*** *** *** ***
Casado/a 0.009 0.017 -0.007 0.094 0.044 0.062 -0.009 0.119 0.121 0.152***
(0.013) (0.021) (0.010) (0.007) (0.036) (0.010) (0.011) (0.010) (0.009) (0.047)
*** ***
Mujer con hijo*casada -0.014 -0.037 -0.041 -0.357 *** -0.153 * -0.207 -0.097 * -0.278*** -0.252 *** -0.307***
(0.016) (0.028) (0.015) (0.017) (0.080) (0.026) (0.052) (0.021) (0.019) (0.044)
** ***
Mujer sin hijo*casada -0.037 -0.053 * -0.003 -0.305 *** -0.300*** -0.168 0.106 ** -0.199 *** -0.224 *** -0.261***
(0.016) (0.030) (0.013) (0.019) (0.108) (0.024) (0.042) (0.019) (0.018) (0.050)
*** ***
Inverse Mills ratio -1.146 0.205 -0.390 0.168 *** -0.071 -0.043 -0.486 *** 0.247*** 0.174 *** 0.352**
(0.117) (0.161) (0.089) (0.018) (0.197) (0.060) (0.085) (0.050) (0.047) (0.151)
% Mujer 62.74 69.61 28.76 23.59 7.58 33.85 2.82 43.35 38.38 93.98
Dummies geográficas Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí
Dummies por año Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí
R-cuadrado 0.073 0.022 0.079 0.120 0.138 0.081 0.036 0.067 0.090 0.050
Observaciones 23,773 8,526 16,373 116,919 3,013 44,364 23,527 65,478 61,961 9,880
Fuente: Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (INEC), período 2000-2016.
Notas: Las diez principales actividades económicas clasificadas por el CIIU, que representan 90% de la muestra total, son: (AGR)
agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, (MIN) minería, (MAN) manufactura, (CON) construcción, (COM) comercio al por mayor y
al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas, (TRA) transporte, almacenamiento, alojamiento y servicio de comidas,
(EDU) educación, (SAL) salud y asistencia social, (ADM) administración pública y defensa y (DOM) actividad doméstica. Mujer con
hijo (Mujer sin hijo) es una variable dummy que es igual a 1 si el individuo es una mujer y tiene (no tiene) al menos un hijo entre 0 y 17
años. La categoría de control es hombre, soltero. Estimaciones ponderadas por factores de expansión correspondientes de la encuesta.
Errores estándar robustos agrupados a nivel de hogar en paréntesis.
* Nivel de significancia al 10 %.
** Nivel de significancia al 5 %.
171
Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
Hay varias razones para preocuparse por este fenómeno. Por un lado, la
división del trabajo en el hogar responde, en teoría, a la productividad relativa de cada
género en términos de la capacidad de generación de ingresos. Frente a un mercado
laboral discriminatorio se puede esperar que, en períodos de expansión económica,
el empleo de uno de los miembros se especialice en determinadas labores del hogar
en favor de liberar mayor número de horas a su par. Algo similar sucede si existen
cargas familiares que requieren atención en el hogar (por ejemplo, niños menores de
5 años, adultos mayores y personas con discapacidad), la riqueza relativa del hogar
se reduce y la división del trabajo responde a los incentivos laborales de manera
heterogénea, dependiendo de las oportunidades disponibles, de las capacidades de
los individuos y, en general, de las condiciones del miembro del hogar que puede
generar mayores ingresos.
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Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
6
real per cápita (%)
10
4
Empleo (%)
2
5
0
PIB
0
-2
-5
-4
2000
2001
2002
2003
2008
2010
2012
2013
2017
2014
2015
2016
2004
2009
2005
2011
2006
2007
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VII. CONCLUSIONES
Los resultados muestran que las mujeres con baja cualificación son menos
propensas a acceder a un trabajo y más propensas a percibir salarios y horas de
trabajo inferiores que sus pares hombres. Esta brecha se acentúa ante la presencia
de hijos y cónyuge en el hogar. Las mujeres con alta cualificación presentan un
escenario similar con relación al ingreso y horas de trabajo, pero las magnitudes de
los efectos marginales son notablemente menores. Las mujeres casadas y sin hijos
son 1.6% menos propensas a acceder al mercado laboral que los hombres. En cuanto
a los sectores económicos analizados, la evidencia presentada muestra que, aún en
aquellos sectores con mayor participación femenina, la presencia de los hijos es un
factor relevante en la oferta laboral, en la reducción del número de horas laborales.
174
Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
empleo del sector privado y en los trabajos de baja cualificación, dan cuenta de
retos estructurales a vencer. Asimismo, a pesar de que a nivel de los agregados no
se observa que la vulnerabilidad sea heterogénea con relación a las fluctuaciones
económicas, la estructura del empleo permanente versus el temporal mantiene claras
diferencias por género.
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BIBLIOGRAFÍA
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En Economica, 48(189), new series, 1-15. doi:10.2307/2552939
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176
Estabilidad laboral y desigualdad del ingreso: una perspectiva de género
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ANEXO
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