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S15-Componente Práctico 02

El documento aborda la importancia de la educación nutricional en la etapa de educación inicial, destacando su impacto en el desarrollo integral de los niños. Se proponen estrategias como el uso de huertos escolares, talleres para padres y el uso de recursos visuales para fomentar hábitos alimentarios saludables. Además, se enfatiza la colaboración entre familias, docentes y la comunidad para asegurar una educación alimentaria efectiva y sostenible.

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S15-Componente Práctico 02

El documento aborda la importancia de la educación nutricional en la etapa de educación inicial, destacando su impacto en el desarrollo integral de los niños. Se proponen estrategias como el uso de huertos escolares, talleres para padres y el uso de recursos visuales para fomentar hábitos alimentarios saludables. Además, se enfatiza la colaboración entre familias, docentes y la comunidad para asegurar una educación alimentaria efectiva y sostenible.

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UNIVERSIDAD ESTATAL DE MILAGRO

FECHA ASIGNATURA Salud y Nutrición


6 de Julio del 2025

APELLIDOS Y NOMBRES NIVEL Segundo Nivel – S4


Karen Anahis
Barrozo Guerra
AREA DE FORMACIÓN Básica CARRERA Licenciatura En
Educación Inicial
DOCENTE Dra. ND. Mariela Lozada Meza Msc.

PARTE I: PROPUESTA

La educación inicial representa una etapa clave para la formación de hábitos de vida
saludables, ya que en estos primeros años se establecen las bases del desarrollo físico,
cognitivo, social y emocional. De acuerdo con la UNESCO (2021), esta etapa no solo
prepara para la educación formal, sino que influye profundamente en la calidad de vida
futura del niño. Una nutrición adecuada durante la infancia temprana incide directamente
en la capacidad de aprendizaje, la prevención de enfermedades, el desarrollo neurológico y
el bienestar emocional. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2020), los
primeros cinco años de vida son determinantes para el desarrollo del cerebro, y una
alimentación insuficiente o desequilibrada puede tener efectos irreversibles en el
rendimiento escolar y en la salud futura. Por ello, promover la educación alimentaria desde
edades tempranas permite fomentar estilos de vida saludables que perduren a lo largo del
tiempo y contribuyan a una mejor calidad de vida en la adultez.

Dentro de las características de la educación inicial que facilitan la educación


nutricional, se destacan varios elementos esenciales. En primer lugar, su carácter de
integralidad, que permite atender al niño en todas sus dimensiones: física, emocional, social
y cognitiva, lo que favorece un abordaje holístico del aprendizaje alimentario. En palabras
de Bronfenbrenner (1979), el desarrollo infantil es un proceso ecológico influenciado por
múltiples entornos interrelacionados, por lo que la nutrición debe entenderse desde una
perspectiva integral. La participación activa del niño también es clave, ya que, a través del
juego, la exploración y la interacción, los pequeños aprenden de manera significativa y
duradera. La contextualización de los contenidos permite adaptar la educación nutricional a
la realidad cultural, territorial y económica de cada familia, favoreciendo la inclusión y la
pertinencia del aprendizaje. Finalmente, el trabajo colaborativo, que involucra a las
familias, los docentes y la comunidad, fortalece la construcción colectiva del conocimiento
y refuerza los aprendizajes tanto dentro como fuera del aula (Ministerio de Educación del
Ecuador, 2022).

En cuanto a los niveles de educación inicial, el Nivel 1 (de 0 a 3 años) se enfoca


principalmente en el trabajo con las familias, promoviendo prácticas saludables desde el
hogar, como la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, la alimentación
complementaria adecuada a partir del sexto mes, y la higiene en la manipulación de
alimentos. En este periodo, la educación se centra en orientar a los padres y cuidadores,
empoderándolos como los primeros educadores nutricionales. En el Nivel 2 (de 3 a 5 años),
los niños ya participan de forma activa en la construcción de sus hábitos alimenticios. En
esta etapa, se emplean dinámicas lúdicas como cuentos, canciones, juegos sensoriales y
talleres de cocina para enseñar la importancia de una alimentación balanceada, divertida y
saludable (FAO, 2021).

Entre las estrategias más efectivas de educación alimentaria en la educación inicial


se encuentran el uso de medios audiovisuales y digitales, tales como videos educativos,
canciones infantiles, cuentos animados y aplicaciones interactivas que enseñen sobre frutas,
verduras y hábitos saludables. Estas herramientas permiten captar la atención de los niños y
facilitar la comprensión visual de los contenidos. También se promueven talleres con
padres y cuidadores, que abordan temas como la lectura de etiquetas, la planificación de
menús saludables, la prevención de la desnutrición y el sobrepeso infantil, promoviendo así
la coherencia educativa entre la escuela y el hogar (UNICEF, 2022).

La implementación de huertos escolares es otra estrategia destacada, ya que permite


enseñar el origen de los alimentos, valorar el trabajo agrícola, fomentar el contacto con la
naturaleza y promover el consumo de productos frescos y naturales. El uso del Plato del
Buen Comer (propuesto por la Secretaría de Salud de México) y de las GABA (Guías
Alimentarias Basadas en Alimentos) como recursos visuales y didácticos permite trabajar
de manera clara y práctica los conceptos de balance, diversidad y frecuencia en el consumo
de alimentos. Estas guías no solo instruyen qué alimentos deben consumirse, sino que
fomentan hábitos saludables, como tomar agua en lugar de bebidas azucaradas y realizar
actividad física diariamente. Además, los proyectos integradores permiten vincular la
alimentación con otras áreas del currículo, como el lenguaje, la matemática o el arte,
enriqueciendo el proceso formativo. Por último, el modelado por parte de los docentes es
fundamental, ya que los adultos son modelos de referencia para los niños y sus acciones
influyen directamente en los comportamientos alimentarios que ellos internalizan.

Los contenidos nutricionales clave en esta etapa deben estar adaptados a la


comprensión y entorno del niño. El Plato del Buen Comer es una herramienta visual que
representa los grupos de alimentos necesarios para una dieta balanceada. Este se divide en
tres grandes grupos: verduras y frutas, que aportan fibra, vitaminas y minerales esenciales;
cereales y tubérculos, que constituyen la principal fuente de energía; y leguminosas y
alimentos de origen animal, que proporcionan las proteínas necesarias para el crecimiento.
Estos contenidos pueden trabajarse a través de juegos de clasificación, materiales
manipulativos y actividades donde los niños armen su propio "plato saludable" con
imágenes o alimentos reales (FAO & OPS, 2020).

Por otro lado, las GABA son recomendaciones nutricionales adaptadas a las
costumbres, productos disponibles y necesidades nutricionales de cada país. Estas enseñan
qué alimentos deben consumirse con mayor o menor frecuencia, promueven el consumo
diario de frutas y verduras, y desaconsejan el exceso de azúcares, grasas y bebidas
industrializadas. También fomentan el consumo de agua como bebida principal, la
importancia del desayuno y la práctica regular de actividad física, todos aspectos que
pueden ser trabajados pedagógicamente en educación inicial a través de rutinas, canciones
y juegos.

El rol de los actores educativos es esencial en la implementación de la educación


nutricional. Los docentes deben diseñar y facilitar actividades pedagógicas con enfoque
nutricional, así como modelar conductas saludables dentro del aula y promover la reflexión
sobre lo que los niños consumen a diario. Las escuelas deben constituirse como entornos
seguros y saludables, garantizar la disponibilidad de refrigerios nutritivos y libres de
productos ultraprocesados, y articular acciones con el Ministerio de Salud, gobiernos
locales y otras entidades públicas o privadas que trabajen en el ámbito nutricional. Las
familias, como principales responsables de la alimentación en el hogar, requieren
información clara, accesible y práctica que les permita tomar decisiones adecuadas. Su
participación activa en actividades escolares, talleres y jornadas educativas refuerza los
conocimientos adquiridos por los niños en la escuela y promueve una coherencia educativa
que es esencial para el éxito de cualquier iniciativa de salud alimentaria (UNICEF, 2023).

El rol de los actores educativos es esencial en la implementación eficaz y sostenible


de la educación nutricional en la etapa inicial, ya que cada uno de ellos contribuye desde su
ámbito de acción a la formación de hábitos saludables en los niños. Los docentes cumplen
una función central no solo como transmisores de conocimientos, sino también como
modelos a seguir. Deben diseñar y facilitar actividades pedagógicas con enfoque nutricional
integradas al currículo, utilizando recursos lúdicos, visuales y participativos que permitan a
los niños comprender la importancia de una alimentación saludable. Además, tienen la
responsabilidad de observar y acompañar las prácticas alimentarias de sus estudiantes,
fomentando el pensamiento crítico desde edades tempranas sobre lo que comen, por qué lo
comen y cómo eso impacta su salud.

Asimismo, los docentes deben fomentar el aprendizaje significativo mediante


experiencias concretas, como visitas a mercados locales, preparación de recetas saludables
en el aula, clasificación de alimentos o actividades de siembra en huertos escolares. Estas
prácticas fortalecen la autonomía de los niños y les permiten relacionar sus elecciones
alimentarias con su entorno cultural y natural. Tal como plantea Piaget (1975), el
aprendizaje en la infancia se construye desde la acción y la interacción con el medio, lo
cual refuerza la importancia de estrategias activas en educación alimentaria.

Las escuelas, por su parte, deben constituirse como entornos seguros y saludables
que promuevan una cultura alimentaria coherente con los aprendizajes impartidos. Esto
implica garantizar la disponibilidad de refrigerios nutritivos y libres de productos
ultraprocesados, evitar la venta o distribución de alimentos con bajo valor nutricional
dentro del plantel, y generar políticas internas de alimentación alineadas con las guías
nutricionales nacionales, como las GABA. Además, las instituciones educativas tienen el
deber de articular acciones intersectoriales con el Ministerio de Salud, gobiernos locales,
ONGs y programas comunitarios para potenciar su capacidad de intervención. La creación
de redes institucionales permite acceder a talleres, campañas de salud, jornadas de
evaluación nutricional y distribución de materiales educativos, fortaleciendo así la
respuesta integral frente a los problemas alimentarios en la infancia (FAO, 2021).

Por otro lado, el compromiso de las familias resulta imprescindible, ya que son las
responsables directas de la alimentación cotidiana de los niños. Para lograr un verdadero
cambio de hábitos, es necesario que las madres, padres y cuidadores estén informados,
motivados y empoderados para tomar decisiones nutricionales adecuadas. Esto requiere
estrategias de comunicación claras, accesibles, culturalmente pertinentes y adaptadas al
nivel educativo de las familias. Las escuelas deben fomentar la participación activa de los
hogares en actividades relacionadas con la nutrición, tales como charlas, demostraciones
culinarias, ferias alimentarias, talleres de planificación de menús o elaboración de loncheras
saludables.

El trabajo conjunto entre familia y escuela refuerza la coherencia educativa y


permite sostener los aprendizajes en ambos entornos. Según Bronfenbrenner (1979), el
entorno familiar y escolar forman parte del microsistema del niño, y su articulación
armónica potencia el desarrollo integral. Cuando las familias comprenden la relevancia de
una buena alimentación y reciben acompañamiento desde la escuela, es más probable que
incorporen hábitos saludables en el hogar, beneficiando no solo al niño, sino a todo el
núcleo familiar.
PARTE II

Mi plato saludable: actividad manual para aprender sobre nutrición.

Objetivo educativo.

·Enseñar a los niños de nivel preescolar y a sus padres los grupos básicos de

alimentos y la importancia de una alimentación equilibrada de forma lúdica y

participativa.

"Construyamos un plato
saludable".

Juego de clasificación: Con


tarjetas, se les pide colocar
cada alimento en el grupo
correcto.
Dividir un plato en secciones: (puede
ser dibujo en cartulina o plato real
dividido con marcador).

Recorte de alimentos: Los niños recortan o


eligen imágenes de alimentos y los pegan en la
sección correspondiente del plato.
ACTIVIDAD PRÁCTICA: OLLA COMUNITARIA SALUD

“Cocinando Juntos por la Salud de Nuestros Pequeños”

Objetivo general

Promover hábitos de alimentación saludable en las familias mediante una actividad


comunitaria de cocina participativa, enfocada en la preparación de alimentos nutritivos y
accesibles para niños en edad preescolar.

Objetivos específicos

 Enseñar 2 recetas balanceadas y económicas usando ingredientes locales.

 Fomentar la participación activa de madres/padres en la nutrición infantil.

 Crear un espacio de intercambio de saberes y experiencias sobre alimentación.

FICHA DE REGISTRO

1 Nombre Cedula Fecha de Padre Parentezco


nacimiento cuidador

2 Joel Adrian Bayas Astudillo 0962966720 02/05/2021 Adriana Mamá


Astudillo

3 Luciano Javier Bayas 0928327922 25/11/2020 Adriana Mamá


Astudillo Astudillo

4 Iam Jeremias Delgado 2351833245 16/02/2020 Mirella Abuela


Barrozo Guerra
Recetas (Selección acorde a las características de una alimentación saludable)
Durante la planificación y ejecución de la actividad de educación nutricional, pude
observar cómo el trabajo colaborativo entre familias y docentes enriquece
significativamente la enseñanza de hábitos saludables desde la primera infancia. La
participación activa de los padres fue esencial, ya que compartieron experiencias
personales, aclararon dudas y demostraron un genuino interés en mejorar la alimentación de
sus hijos. Esta interacción permitió construir un espacio de aprendizaje mutuo, donde todos
aportamos y aprendimos en conjunto. Sin embargo, también identifiqué algunas
debilidades, como la falta de conocimientos básicos en nutrición por parte de algunos
cuidadores, especialmente en temas como las porciones adecuadas, la variedad de
alimentos y la presentación atractiva de los platos para los niños.

Ante estas necesidades, mi plan de mejora contempla fortalecer mis conocimientos


técnicos sobre nutrición infantil mediante la participación en cursos y talleres
especializados. Asimismo, considero prioritario elaborar materiales didácticos más
visuales, interactivos y culturalmente pertinentes, que faciliten la comprensión y aplicación
de los contenidos por parte de las familias. Me gustaría también incorporar recetas
prácticas, económicas y saludables, elaboradas con ingredientes locales, que respondan a la
realidad económica de la comunidad.
Anexo
Link del video

[Link]
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Bibliografía

Bronfenbrenner, U. (1979). La ecología del desarrollo humano: Experimentos por la


naturaleza y el diseño. Harvard University Press.

FAO. (2021). La educación alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe:


Enfoques, experiencias y oportunidades. Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura. [Link]

FAO & OPS. (2020). Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional


en América Latina y el Caribe 2020: Estadísticas y tendencias. Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; Organización Panamericana de la
Salud. [Link]

Ministerio de Educación del Ecuador. (2022). Currículo de Educación Inicial.


[Link]

Organización Panamericana de la Salud. (2020). Nutrición en la primera infancia y


desarrollo cerebral: Guía para la formulación de políticas públicas.
[Link]

Piaget, J. (1975). La formación del símbolo en el niño: Imitación, juego y sueño,


imagen y representación. Fondo de Cultura Económica.

Secretaría de Salud de México. (2015). El Plato del Bien Comer: Guía de


orientación alimentaria. Secretaría de Salud.
[Link]

UNESCO. (2021). El derecho a una base sólida: Informe mundial sobre la atención
y la educación de la primera infancia. Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura. [Link]

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