HIDROGRAFÍA
La hidrografía es una rama de las ciencias de la tierra (Geografía) que consiste en la
descripción y el estudio sistemático de los cuerpos de agua planetarios, fundamentalmente
los recursos hídricos continentales.
Por su campo de estudio, la hidrografía se vincula con otras ciencias geográficas, en
particular con la geomorfología, la hidrología y la climatología.
En castellano este uso está comúnmente restringido a las aguas continentales; mientras
que el estudio, medición y descripción de los océanos, mares, y costas se considera parte
de la oceanografía física, no siendo así en otros idiomas.
En el estudio de las aguas continentales , las características hidrográficas importantes de
los ríos son: caudal, cuenca, vertiente hidrográfica, cauce o lecho, régimen fluvial, dinámica
fluvial, erosión, sedimentación fluvial, tipos de valles y pendientes.
La hidrografía también se ocupa de predecir como es que las caracteísticas de ríos, lagos,
mares y otros accidentes geográficos que contienen o transportan agua cambian a lo largo
del tiempo.
La información es relevante para actividades de navegación y otras actividades marinas y
lacustres, incluyendo desarrollo económico, seguridad y defensa, investigaciones científicas
y protección del medio ambiente.
Los orígenes de la hidrografía se remontan a la elaboración de cartas de navegación por
parte de los marineros que se adentraban en nuevas aguas.
La hidrografía a gran escala suele estar a cargo de organizaciones nacionales o
internacionales que patrocinan la recopilación de datos mediante estudios precisos y
publican cartas y material descriptivo con fines de navegación.
La ciencia de la oceanografía es, en parte, una consecuencia de la hidrografía clásica.
En muchos aspectos, los datos son intercambiables, pero los datos hidrográficos marinos
estarán especialmente orientados a la navegación marina y a la seguridad de la misma.
La exploración y explotación de los recursos marinos es una aplicación importante de la
hidrografía, centrada principalmente en la búsqueda de hidrocarburos.
Las mediciones hidrográficas incluyen la información de mareas, corrientes y olas de la
oceanografía física.
Incluyen las mediciones del fondo, con especial énfasis en los accidentes geográficos
marinos que suponen un peligro para la navegación, como las rocas, los bajíos, los arrecifes
y otros accidentes que obstruyen el paso de los barcos.
Las mediciones del fondo también incluyen la recopilación de la naturaleza del fondo en lo
que respecta al anclaje efectivo.
A diferencia de la oceanografía, la hidrografía incluirá las características de la costa,
naturales y artificiales, que ayudan a la navegación.
Por lo tanto, un levantamiento hidrográfico puede incluir las posiciones y representaciones
precisas de colinas, montañas e incluso luces y torres que ayuden a fijar la posición de un
barco, así como los aspectos físicos del mar y del fondo marino.
La hidrografía, sobre todo por razones de seguridad, adoptó una serie de convenciones
que han afectado a la representación de los datos en las cartas náuticas.
Por ejemplo, las cartas hidrográficas están diseñadas para representar lo que es seguro
para la navegación y, por lo tanto, normalmente tienden a mantener la menor profundidad
y ocasionalmente a restar importancia a la topografía submarina real que se representaría
en las cartas batimétricas.
Las primeras son las herramientas para evitar accidentes.
Las segundas son las mejores representaciones del fondo marino real, como en un mapa
topográfico, para fines científicos y otros.
Una carta batimétrica muestra con precisión la topología marina.
Otro concepto que afecta a la seguridad de la navegación es la escasez de datos de
profundidad detallados procedentes de los sistemas de sonar de alta resolución.
La carta hidrográfica utilizará los mejores datos disponibles y advertirá de su naturaleza en
una nota de precaución o en la leyenda de la carta.
Un relevamiento hidrográfico es bastante diferente de un relevamiento batimétrico en
algunos aspectos importantes, particularmente en un sesgo hacia las menores
profundidades debido a los requisitos de seguridad del primero y a los requisitos
descriptivos geomorfológicos del segundo.
El enfoque disciplinar de la hidrografía comprende dos ramas bien diferenciadas:
La hidrografía marina. Especializada en la captación y el estudio de información
sobre el océano: el fondo oceánico, las costas, mareas y corrientes, y especialmente el
modo de plasmar toda esa información cartográficamente.
La hidromorfometría. Dedicada al estudio de las cuencas hidrográficas: sus formas,
dimensiones, composición, etc.
El término hidrografía proviene del siglo XVI, como un intento de establecer una analogía
con la geografía, pero aplicado al porcentaje del mundo que se encuentra bajo el agua.
Sin embargo, a lo largo de la historia, esta disciplina demostró su utilidad no sólo teórica,
sino aplicada tanto a lo cartográfico como a lo económico y militar.
Por esa razón, forma parte de los servicios geográficos nacionales de la mayoría de los
países. Incluso existe una red de información hidrográfica internacional
Por otro lado, el término hidrografía se emplea para nombrar al conjunto de los recursos
hídricos de una región determinada.
Características de la hidrografía
La hidrografía:
Centra sus estudios en los recursos hídricos continentales, sin por ello excluir todo
lo relacionado con el mar, sin adentrarse en los ámbitos especializados de disciplinas como
la oceanografía.
Comparte sus intereses con otras ramas geográficas y cartográficas, especialmente
en lo referido a la comprensión de los recursos naturales de cada región. No debe
confundirse, sin embargo, este enfoque con el de la hidrología, dedicada al estudio y la
distribución de las aguas presentes en la corteza y la atmósfera terrestres.
Se interesa por asuntos como las cuencas hidrográficas, la sedimentación fluvial o las
vertientes hidrográficas. En resumen, se interesa en el modo en que las aguas
continentales fluyen hacia los océanos y lagos endorreicos.
Importancia de la hidrografía
La hidrografía es una ciencia fundamental para el aprovechamiento de los recursos
hídricos de una región geográfica determinada, los cuales representan en su conjunto un
porcentaje muy bajo del agua total de nuestro planeta, de modo que han de administrarse
con criterio de escasez.
Por otro lado, la información hidrográfica es clave para el mejor y más exacto
conocimiento geográfico de la geografía regional, lo cual a su vez conlleva ventajas
económicas y militares respecto de aquellos que ignoran el mundo a su alrededor.
Usos de los ríos
Los ríos pueden ser aprovechados para la generación de energía.
Desde el punto de vista hidrográfico, los ríos presentan los siguientes usos y
aprovechamientos:
Permiten la irrigación, actividad clave en el desarrollo de la agricultura, lo cual se
traduce en mejor y más abundante generación de alimentos.
Permiten la navegación fluvial, que es una forma de transporte sumamente práctica
en naciones desprovistas de costa marina, o incluso en aquellas que combinan sus costas
con ríos de buen tamaño que permitan a la mercancía alcanzar el interior del territorio.
Permiten la generación de energía hidroeléctrica, mediante la construcción de
represas o el aprovechamiento de saltos naturales para instalar turbinas movidas por el
agua. Este tipo de energía es sumamente económica y confiable.
Son aptos para la piscicultura y la pesca, los cuales son actividades económicas que
también brindan alimentos a la población.
Poseen usos recreativos, como la natación, los deportes acuáticos y los balnearios,
lo cual incide en la cultura y en el turismo.
Poseen potencial minero, dado que los ríos suelen arrastrar minerales valiosos que
pueden luego ser filtrados o recogidos de distinta manera.
Brindan agua abundante para diversas industrias químicas, constructoras o
manufactureras.
Hidrografía e hidrología
Tanto la hidrografía como la hidrología comparten ciertos contenidos puntuales, pero lo
hacen desde perspectivas y en contextos muy diferentes.
La hidrografía se centra en la comprensión y registro de los recursos hídricos de la corteza
continental y/o de la corteza oceánica, desde una perspectiva muy próxima a la geografía.
En cambio, la hidrología se ocupa de la distribución y las propiedades del agua en el
planeta, tanto en los suelos, los océanos, la atmósfera y las masas glaciares.
El punto de encuentro de ambas disciplinas lo constituyen los ríos y los mares, pero la
hidrología va mucho más allá, pues aspira a ser, básicamente, la ciencia del agua en nuestro
planeta.
Hidrografía de México
Los depósitos subterráneos mejicanos aportan el 75% del agua para consumo en México.
Se los conoce como cenotes.
La nación mexicana cuenta con una vasta red de aguas de hasta 600 kilómetros de largo,
que incluye ríos y otras fuentes superficiales, que surcan aproximadamente el 60% del
territorio total.
A ello se suman cuantiosos depósitos subterráneos (95% del total de los recursos hídricos
mexicanos), que aportan alrededor del 75% del agua para consumo humano, ya que las
diferencias climáticas entre las distintas regiones del territorio producen marcadas
diferencias en materia de humedad.
Así, el norte del país es mucho más árido, con precipitaciones escasas y presencia hídrica
estacionaria, mientras que en el sur las lluvias son más constantes, dado su clima tropical
húmedo. Esta configuración hace del acceso al agua potable una de las dificultades
principales a enfrentar por la población mexicana, especialmente aquella que reside en
regiones apartadas.
Por otro lado, México cuenta con importantes costas tanto en el océano Atlántico (el Golfo
de México) como en el Pacífico, y una importante cadena de lagos y lagunas, muchos de
ellos de origen volcánico.