0% encontró este documento útil (0 votos)
77 vistas17 páginas

Fallos de CAMBIO NOMBRE JURISPRUD

El documento analiza un caso de cambio de apellido en el contexto de la afectación de la personalidad, donde se argumenta que el abandono del padre y el apoyo de la familia materna justifican la solicitud. Se destaca la importancia del nombre en la identidad personal y se concluye que existen 'justos motivos' para permitir el cambio del apellido paterno por el materno. La sentencia resalta que la identidad se construye a través de experiencias vividas y que el derecho debe adaptarse a estas realidades personales.

Cargado por

taboadasantos653
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
77 vistas17 páginas

Fallos de CAMBIO NOMBRE JURISPRUD

El documento analiza un caso de cambio de apellido en el contexto de la afectación de la personalidad, donde se argumenta que el abandono del padre y el apoyo de la familia materna justifican la solicitud. Se destaca la importancia del nombre en la identidad personal y se concluye que existen 'justos motivos' para permitir el cambio del apellido paterno por el materno. La sentencia resalta que la identidad se construye a través de experiencias vividas y que el derecho debe adaptarse a estas realidades personales.

Cargado por

taboadasantos653
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

JURISPRUDENCIA CAMBIO DE NOMBRE

Preguntas (Son sólo orientativas, no hay que responderlas)

[Link] se trata el tema de la afectación de la personalidad?


[Link] los fallos, surge un tratamiento único?
[Link] sentencias resuelven todas del mismo modo?
[Link] acredita la afectación de la personalidad? Cómo?
[Link]ían los peticionantes no haber requerido al juez, sino hacerlo administrativamente?

I.-
CAMBIO DE NOMBRE-JUSTOS MOTIVOS-NUEVO CÓDIGO CIVIL-IDENTIDAD DE
LAS PERSONAS.
Formosa
“G., J.S. s/Varios” SENTENCIA Nro. 1303/17 – 27/11/17 TRIBUNAL DE FAMILIA
Firmantes: Dras. Viviana Karina Kalafattich, Silvia Teresa Pando. Sumarios:
1. En general existe correspondencia entre el nombre de las personas, la filiación y los
documentos que acreditan el estado de familia. Pero esto se ha flexibilizado, con la reforma del
Código que tiene en cuenta también la voluntad de las personas ya que el nombre puede no
reflejar el emplazamiento filiatorio, que no es el caso de autos, pues la filiación de esta joven
coincide con su filiación biológica. Pero “…al lado de la realidad biológica existe otra verdad,
sociológica, cultural, social, afectiva, que también hace a la identidad de la persona humana y
es recibido por el derecho, desde una perspectiva dinámica. “La identidad, pues, se construye
todos los días. Se relaciona con todos y cada uno de los episodios vividos por una persona (en
R. A. E. c/B. P. D.L s/Cambio de Nombre" - Causa Nº 1-58467-2015 -Juzgado de Familia Nº 1
- Olavarría)".
2. Ha quedado comprobado en autos con la prueba instrumental de los Expedientes agregados
por cuerda, más el informe de la entrevista psicológica, el abandono en la relación paterno
filial, y resalto que fue en el momento del sufrimiento real porque la madre de la peticionante
estaba gravemente enferma y realizando tratamientos para superar la enfermedad, en una
provincia lejana, y luego su posterior fallecimiento, lo que agravó su percepción del abandono
en su corta edad en ese entonces -7 años- lo que configura, a mi criterio, una forma de violencia
psicológica, con las consecuencias de sufrimientos imborrables en la psiquis y crecimiento
espiritual de la actora, ya que su apellido guarda una estrecha relación con su identidad personal
y el agravio que padeció al no tener la protección que le correspondía brindar el padre
biológico, menoscabando sus valores humanos como el de la dignidad y pertenencia a ese
vínculo que surge de la paternidad que no sólo es biológico sino también social y cultural. Por
lo que el interrogante es si este abandono y desinterés afectivo y material del padre -
fehacientemente comprobado- encuadra en los "justos motivos". Y sin lugar a dudas que, si es
una causa altamente atendible, para que en punto a este caso se suprima el apellido paterno,
todo me lleva a que me pronuncie en este sentido, art. 700 inc. b) del CCC.

Fallo en extenso: En la ciudad de Formosa, Capital de la Provincia del mismo nombre a los
veintisiete (27) días del mes de Noviembre del año dos mil diecisiete, en los autos caratulados:
“G., J.S. s/VARIOS” Expte. Nº 1729 Año 2016, Registro de este Excmo. Tribunal de Familia,
venidos al Acuerdo para dictar sentencia.
I.- RELACIÓN DE LA CAUSA: La Dra. Viviana Karina Kalafattich dijo: Que a fs 1/8 se
presenta la Srta. J.S.G., con el patrocinio de la Dra. María Cristina Albornoz, por su propio
derecho y en representación de su hija menor M.B.G., solicitando el cambio del apellido
paterno "G." por el apellido materno "C.", y también se autorice al cambio del apellido de su
hija M.B. que al ser hija suya lleva el apellido "G.", por el apellido "C.".- Relata que es hija de
una relación de convivencia de su madre actualmente fallecida, M.B.C. con el Sr. C.A.G. y
cuando era una niña de siete años de edad, su madre enfermó gravemente por lo que debió
trasladarse a la Ciudad de Bs. As., para ser operada y realizar un tratamiento. Así fue que
estando internada su madre su padre los dejó al cuidado de los abuelos maternos es decir al
cuidado de la familia C., con el pretexto de ir a trabajar, como era habitual y nunca volvió a
buscarlos, desconociendo su paradero actual. Su madre regresó y con ella continuaron viviendo
junto a sus abuelos, incluso promovió ante este Tribunal de Familia el Expte. 111 Año 2004 "C.
M. B. s/Información Sumaria" en el que obtuvo la tenencia de ella y sus hermanos.
Posteriormente ante el fallecimiento de su progenitora, su hermano mayor M.F. promovió el
juicio caratulado "G. F. L. y Otros s/Tutela" Expte. Nº 1909 - Año 2010, y en estos procesos
que ofrece como prueba se encuentra acreditado el abandono de su progenitor y por el contrario
la contención y apoyo de la familia materna "C.", tanto de abuelos, tíos, quienes se ocuparon de
sus crianzas y educación, de ella y de sus tres hermanos. Por toda esta historia de abandono
total de su padre no se identifica con el apellido que lleva que es el apellido de su padre, no
tiene contacto con éste, no tiene recuerdos de él, lo único que tiene es su apellido. Agrega que
tiene una hija M.B.G. de cuatro (4) años de edad, para la que también solicita el cambio de
apellido por el de "C.", la que igual que ella solo reconoce y tiene el afecto de los parientes de
la familia materna. Considera que existen justos motivos para peticionar el cambio de apellido.
Cita doctrina, ya que están en pugna las jerarquías de valores como los que protegen la
inmutabilidad del nombre y los valores que responden al derecho de identidad. Y cita
jurisprudencia al respecto. Funda en derecho, ofrece pruebas y solicita que oportunamente se
dicte sentencia haciendo lugar a lo peticionado, se ordene la inscripción en el Registro de
Estado Civil y Capacidad de las Provincia de Formosa, se la autorice a la rectificación de las
partidas, títulos y asientos registrales que sean necesarios. Todo con costas. Que a fs. 14 se
tiene por iniciada la presente causa, y se corre Vista a los Ministerios Pupilar y Fiscal
respectivamente. Que a fs. 15 y 16 la Asesora de Menores de Cámara y la Sra. Fiscal de
Cámara solicitan se agreguen los Exptes. mencionados y que se realice por el Equipo
Interdisciplinario una entrevista psicológica a la presentante a fin de determinar el grado de
afectación a la personalidad del uso del apellido G. conforme la historia personal. Lo que se
despacha a fs 17 haciéndose lugar a lo peticionado. Que a fs 19 obra informe de la entrevista
psicológica realizada a la accionante. Que a fs 22 obra dictamen de la Sra. Asesora de Menores
de Cámara quien indica que debe darse el trámite previsto en el art. 70 del CCC. y a fs. 24
dictamina la Sra. Fiscal de Cámara Nº 2 la que indica que para el cambio del nombre o apellido
deben existir justos motivos como señala la norma de fondo, y refiere que la peticionante
encuentra sostén probatorio en el informe psicológico que le fue practicado, teniendo en cuenta
además el abandono material y moral del padre de la accionante efectivamente acreditado en los
Exptes., que obran agregados por cuerda. Considera que se encuentra acreditada la afectación
de la persona interesada, por lo que considera que puede hacerse lugar a lo solicitado. Que a fs
25 previa integración del Tribunal se pasan los autos al Acuerdo en providencia firme y
consentida.
La Sra Jueza Silvia Teresa Pando dijo: Que adhiere a la relación de la causa que antecede.-
II- CUESTIONES A RESOLVER.- La Sra Jueza Dra Viviana Karina Kalafattich dijo:
Propongo como cuestión a resolver la siguiente: ¿Se dan en autos los recaudos legales para la
supresión del apellido paterno y autorizar al cambio por el apellido materno y en su caso qué
pronunciamiento corresponde?- La Sra Jueza Silvia Teresa Pando dijo: Que adhiere a la
proposición planteada.-
III- A LA CUESTIÓN PLANTEADA.- La Sra Jueza Viviana Karina Kalafattich dijo: a) Los
hechos: Que se presentan en autos la Srta. J.S.G. que en su nombre y en representación de su
hija menor M.B., peticiona se suprima el apellido paterno y en consecuencia el de su hija menor
que fue inscripta con el apellido de ella en el momento de su nacimiento. Expresamente indica
que se suprima el apellido "G., por el apellido de su madre "C." esgrimiendo como justos
motivos que cuando ella tenía siete años su progenitor la dejó junto a sus tres hermanos a cargo
de la familia materna, pues su madre, con la que mantenía una unión convivencial y de esa
unión nacieron ellos, contrajo una grave enfermedad por la cual tuvo que trasladarse a Bs. As.,
donde fue operada y luego continuó con un largo tratamiento, sin volver a buscarlos.-
Relata que cuando su madre regresó, aún enferma, continuaron viviendo con sus abuelos
maternos y tíos es decir la familia materna, ya que su padre nunca más apareció ni se lo pudo
localizar, tan es así que en el año 2004 mediante Sentencia Nº 500/04 de fecha 28-12-2004 de
este Tribunal de Familia en los autos "C.M.B. s/Información Sumaria" Expte. 111 Fº 388 Año
2004 -ver fs. 47 del expte. que obra agregado por cuerda- le otorgan la tenencia de sus
hermanos y de ella a su madre. En este proceso se verificó suficientemente que el Sr. C.A.G., su
padre, los abandonó no sólo materialmente, sino afectiva y moralmente, a sabiendas de la etapa
tan desoladora que vivían ante la enfermedad de su mamá, la que finalmente fallece, atento a
este nuevo suceso su hermano mayor M.F.G., también en este Tribunal obtiene la Tutela de ella
y sus otros hermanos, conforme el Fallo Nº 518/11 en los autos "G. F. L. y Otro
s/Tutela .Incidente de Medida Cautelar" Expte 1909 F º 88 Año 2010, que agregado por cuerda
tengo a la vista -ver fs 20- acreditando de esta manera los justos motivos que la motivan a
accionar ya que siempre estuvieron ella y sus hermanos al amparo de su madre y la familia
materna: abuelos y tíos que no solo los asistieron materialmente sino que le dieron afecto y
contención en forma inmutable permitiéndoles un desarrollo integral como personas.-
b) Naturaleza jurídica del nombre y apellido: El artículo 64 dice: “Apellido de los hijos”: El
hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de los cónyuges; en caso de no haber
acuerdo, se determina por sorteo realizado en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las
Personas. A pedido de los padres, o del interesado con edad y madurez suficiente, se puede
agregar el apellido del otro. Todos los hijos de un mismo matrimonio deben llevar el apellido y
la integración compuesta que se haya decidido para el primero de los hijos. El hijo
extramatrimonial con un sólo vínculo filial lleva el apellido de ese progenitor. Si la filiación de
ambos padres se determina simultáneamente, se aplica el primer párrafo de este artículo. Si la
segunda filiación se determina después, los padres acuerdan el orden; a falta de acuerdo, el juez
dispone el orden de los apellidos, según el interés superior del niño". Puesta en consideración la
cuestión, el Código Civil y Comercial incorpora la regulación sobre el nombre y apellido de las
personas humanas (art. 69 y sigtes.) si bien estamos aquí ante una cuestión de Orden Público,
en virtud de la función individualizadora que cumple el nombre y el apellido que se lo
considera como elemento integrativo del nombre, la regla es que es inmutable, es un atributo de
la personalidad y es un derecho y deber contemplado no sólo en la Carta Magna sino en las
Convenciones Internacionales y leyes locales de fondo. En este sentido reproduzco el
comentario del CCC. Comentado de Infojus que dice: "se acopló la doctrina y la jurisprudencia
mayoritaria aceptando que el nombre, por tratarse de una institución compleja, cumple una
doble función ya que protege intereses individuales y sociales. Entre ellos: a) es un atributo de
la personalidad, y en ese sentido, al ser un elemento esencial, quien lo porta tiene derecho a
usarlo y protegerlo de injerencias de terceros; y b) es una institución de policía civil en la que
tiene incumbencia el Estado para permitir la efectiva identificación de las personas dentro de la
sociedad. Sin desconocer ambas funciones, la doctrina es conteste en que el nombre es un
derecho humano autónomo emparentado con el derecho a la identidad. De acuerdo con ello,
distintos instrumentos internacionales con jerarquía constitucional (art. 75, inc. 22) receptan
expresamente el derecho a tener un nombre. Aludiendo a todas las personas y sin distinción de
edad, se refiere la CADH (art. 18). El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art.
24, inc. 2) y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (art. 18, inc.
2) contemplan a las personas menores de edad, desde el momento de su nacimiento.
Específicamente, la CDN, en su art. 8°..." Código Civil y Comercial Comentado -Marisa
Herrera Gustavo Caramelo- Sebastian Picasso T. I- INFOJUS pág. 149 y sgtes)". Continuando
con la exposición indico que en general existe correspondencia entre el nombre de las personas,
la filiación y los documentos que acreditan el estado de familia.- Pero esto se ha flexibilizado,
con la reforma del Código que tiene en cuenta también la voluntad de las personas ya que el
nombre puede no reflejar el emplazamiento filiatorio, que no es el caso de autos, pues la
filiación de esta joven coincide con su filiación biológica. Pero "... al lado de la realidad
biológica existe otra verdad, sociológica, cultural, social, afectiva, que también hace a la
identidad de la persona humana y es recibido por el derecho, desde una perspectiva dinámica,
“La identidad, pues, se construye todos los días. Se relaciona con todos y cada uno de los
episodios vividos por una persona (en R. A. E. c/B. P. D.L s/Cambio de Nombre" - Causa Nº 1-
58467-2015 -Juzgado de Familia Nº 1 - Olavarría )".- En autos surge sin hesitación que las
razones invocadas como "Justos motivos" son altamente atendibles, y adelanto opinión, de que
procede la supresión del apellido del progenitor "G." por el apellido materno "C.".- Y ello es
así, pues la ley me faculta en el art. 69 cuando establece "El cambio de prenombre o apellido
sólo procede si existen justos motivos a criterio del juez. Se considera justo motivo de acuerdo
a las particularidades del caso entre otros, a)… b)... c) la afectación de la personalidad de la
persona interesada, cualquiera sea su causa, siempre que se encuentre acreditada....". No escapa
a este análisis las conclusiones de la entrevista psicológica a fs 19/20º indica "Se percibió que
desde temprana edad la falta de reconocimiento paterno pudo haber repercutido en forma
negativa dentro de los parámetros esperables a su condición y estado, generando sentimientos
de ansiedad y angustia, …".- Abandono material y afectivo del progenitor art. 700 inc b) del
CCC: configuración del JUSTO MOTIVO: Ha quedado comprobado en autos con la prueba
instrumental de los Expedientes agregados por cuerda, más el informe de la entrevista
psicológica a fs 19 y vta., el abandono en la relación paterno filial, y resalto que fue en el
momento del sufrimiento real porque la madre de J.S. estaba gravemente enferma y realizando
tratamientos para superar la enfermedad, en una provincia lejana, y luego su posterior
fallecimiento, lo que agravó su percepción del abandono en su corta edad en ese entonces -7
años- lo que configura, a mi criterio, una forma de violencia psicológica, con las consecuencias
de sufrimientos imborrables en la psiquis y crecimiento espiritual de J.S., ya que su apellido
guarda una estrecha relación con su identidad personal y el agravio que padeció al no tener la
protección que le correspondía brindar el Sr. C.A.G., menoscabando sus valores humanos como
el de la dignidad y pertenencia a ese vínculo que surge de la paternidad que no sólo es biológico
sino también social y cultural.- Por lo que el interrogante es si este abandono y desinterés
afectivo y material del padre -fehacientemente comprobado- encuadra en los "justos motivos".
Y sin lugar a dudas que, si es una causa altamente atendible, para que en punto a este caso se
suprima el apellido paterno, todo me lleva a que me pronuncie en este sentido, art. 700 inc b)
del CCC. Por todo ello, oído los Ministerios Pupilar y Fiscal de Cámara a fs. 22 y 24, de
conformidad a los arts. 69, 70 y 700 inc. b) del CCC., considero que debe suprimirse el apellido
paterno que porta la Srta. J.S. por el materno "C.", consecuentemente también suprimir el
apellido "G. de su hija menor M.B. por el de "C." que será a partir de esta resolución el nuevo
apellido de su progenitora cf art. 3 y 8 del CDN.-
RESUELVO: 1) Haciendo lugar a la PETICIÓN promovida por la señorita J.S.G., DNI.Nº ....,
nacida el .. de ...del...., en la ciudad de Formosa -Capital- conforme Acta de nacimiento Nº .. y
AUTORIZAR al REEMPLAZO de su apellido paterno (“G.”) por el materno (“C.), librándose
los oficios, testimonios y notificaciones que resulten necesarios para efectivizar dicha medida.-
A tal efecto líbrese el Oficio de rigor a fin de que proceda a la anotación conforme lo ordenado
debiendo remitir dicho organismo copia certificada a la misma, con el cumplimiento de lo aquí
ordenado. 2) Admitir la petición de la accionante a suprimir el apellido de su hija M.B.G., DNI.
Nº .... nacida el ..de ... del año ... en esta ciudad de Formosa, capital de la Provincia del mismo
nombre, inscripta en el Acta nº ..., por el nuevo apellido materno "C." dejando ordenado el
oportuno libramiento de las piezas necesarias para la toma de razón al Registro Civil y de
Capacidad de las Personas, a fin de que proceda a la anotación conforme lo ordenado debiendo
remitir dicho organismo copia certificada a la misma, con el cumplimiento de lo aquí ordenado.
3) PUBLÍQUENSE Edictos en el Boletín Oficial y en un diario de mayor circulación de la
provincia, una vez por mes, en el lapso de dos meses, para que formulen oposición dentro de
los quince días hábiles contados desde la última publicación a los que se crean con derechos a
formular algún requerimiento conforme a derecho,…..

II.

Un fallo del fuero de Familia de Cipolletti ratificó que el cambio de apellido, a pesar de estar
receptado en el Código Civil, no depende solamente de la voluntad del interesado o interesada.
En el caso particular la sentencia sostuvo que no resulta suficiente la falta de vínculo entre el
progenitor y el adolescente sino que deben darse “justos motivos”, tal como lo establece la
legislación.
El Código Civil y Comercial, vigente desde el 1 de agosto de 2015, establece en su artículo 69
que el cambio de prenombre o apellido sólo procede si existen justos motivos a criterios del
juez o jueza. Afirma que se considera “justo motivo” de acuerdo a las particularidades del caso,
entre otros, a él seudónimo cuando hubiese adquirido notoriedad, la raigambre cultural, étnica o
religiosa y la afectación de la personalidad de la persona interesada, cualquiera sea su causa
siempre que se encuentre acreditada.
En el caso particular, como el padre y el adolescente no mantienen contacto se realizó una
delegación del ejercicio de la responsabilidad parental. Es decir la madre se encontraba
autorizada para “otorgar en forma unilateral todos los actos que requieran el consentimiento de
los progenitores”. En otras palabras solo la madre estaba a cargo del hijo.
En ese contexto la madre solicitó la supresión del apellido paterno puesto que el adolescente se
sentía más identificado con el apellido de ella. El chico fue escuchado a través de una entrevista
personal y privada por las autoridades judiciales. Finalmente se arribó a la conclusión de que no
existían “justos motivos” para quitarle el apellido del progenitor.
Se indicó en la sentencia que esos “justos motivos” a los que se refiere el Código Civil deben
ser acreditados, de manera de poder asumir y determinar que éstos incidan o repercutan grave y
nocivamente en el equilibrio espiritual, psíquico y/o emocional del solicitante “lo cual no surge
comprobado en este proceso”.
Ratificó el fallo que “no basta para la acreditación de tal extremo partir de simples inferencias,
como sería en el presente caso suponer -a partir de la falta de contacto del adolescente con su
progenitor- que ello le cause una afectación a su personalidad, que no ha sido probada. La
ausencia paterna permite en todo caso tener por cierta su falta de identificación con el
progenitor, pero no alcanza en mi opinión para sostener que se ha acreditado afectación de la
personalidad que indudablemente requiere de una prueba mucho más acabada que la sola
referencia de su representante legal y una mención realizada en la entrevista personal acerca de
su primer prenombre (coincidente con el de su padre)”.
La sentencia también afirma que el nombre es una institución de carácter mixto: “como atributo
de la personalidad engendra a favor del titular un derecho subjetivo; como elemento de
individualización, interesa al Estado y es materia de orden público, por lo cual el titular se ve
sometido a ciertos deberes”.
El caso se resolvió antes de las medidas de aislamiento social dispuestas por la pandemia
Covid-19. En consecuencia las partes ya están notificadas.

Cipolletti, 3 de julio de 2017 Reunidos en Acuerdo los Sres. Jueces de la Cámara de


Apelaciones en lo Civil, Comercial y de Minería de la IV Circunscripción Judicial de la
Provincia de Río Negro, doctores, María Alicia Favot , Emilce Alvarez y Marcelo A. Gutierrez,
con la presencia del Sr. Secretario Dr. Jorge A. Benatti, para resolver en autos \"\'G J M. C/ D A
A\' S/ PRIVACION DE LA PATRIA POTESTAD\" (Expte. Nº -SC17), elevados por el
Juzgado de Familia VII de esta Circunscripción, de los que: RESULTA: Los señores jueces
doctores María Alicia Favot, E. Emilce Álvarez y Marcelo A. Gutierrez dijeron: Contra la
providencia simple de fecha 31 de mayo de 2017 ( fs 78), interpone recurso de apelación la
Defensora de la actora ( apoderada en autos), fundando sus agravios a fs 81/85 vtaEl derrotero
que ha seguido esta petición se remonta a la sentencia, en la que se resolvió, respecto de la
petición de cambio de apellido (supresión del paterno), se ocurriera por la vía correspondiente,
habida cuenta de considerar la a quo que dicha petición tiene un trámite específico.-( fs 67).
Este reclamo es reeditado a fs. 73 y a fs. 77, con resultado negativo, concediéndose la apelación
contra la última providencia que lo deniega con idénticos argumentos que la sentencia de grado:
el cambio o supresión del apellido paterno debe tramitarse vía separada, y; CONSIDERANDO:
Expresa la letrada apoderada de la actora en sus agravios, Defensora Oficial ( y adhiere a los
mismos la Defensora de Menores), que la petición de supresión de apellido paterno fue
planteada en la demanda, a fin de que el niño no se viera sometido a un nuevo proceso judicial,
y por ello se requirió la ampliación de la sentencia. Considera un gravamen irreparable que la a
quo ordene “ocurrir por la vía pertinente”, sometiendo al niño y a la madre, que es hipoacúsica,
a un nuevo proceso, lo cual aparece como de un excesivo rigor formal. En lo medular, la
cuestión a resolver se centra en la procedencia de tramitar un nuevo proceso para obtener la
supresión del apellido paterno, o si resulta suficiente el acogimiento de la pretensión principal
(supresión de la patria potestad, o pérdida de la responsabilidad parental) para concederla.
Analizando entonces la cuestión de autos hay que decir, en primer término que la sentencia ha
quedado firme el 29 de diciembre de 2015 ( fs 68), por lo que la reiteración de peticiones
encubre una apelación tardía, - extemporánea a todas luces-. Si bien lo que se apela es una
providencia simple que deniega un pedido de ampliación de la sentencia, ello no es más que la
consecuencia de haber adquirido firmeza el fallo. Éste, que al contrario de lo que la Defensora
oficial expresa (que “omitió” pronunciarse sobre la supresión peticionada en la demanda),
dispuso expresamente que se ocurriera por la vía correspondiente, es lo que se debió atacar en
su momento. Más allá de ello, y dicho sea de paso, la sentencia no causa un gravamen
irreparable, puesto que tiene otra vía de trámite, con lo que ningún derecho resulta cercenado o
“irreparable”. El hecho de tener que tramitar por otra vía la petición de supresión del apellido,
no constituye un gravamen, y menos aún irreparable, cuando existe una alternativa para intentar
obtener lo requerido. El hecho de peticionar una cosa en la demanda, a la que no se hace lugar,
no significa una denegación de justicia, ni significa avasallar los derechos del niño, ni de su
representante legal, la mamá. Debió advertir la Defensora, en el año 2015, que expondría a su
cliente a un nuevo reclamo judicial, y apelar la sentencia que le denegaba expresamente lo
peticionado. Pero aún en la hipótesis de que se hubiera apelado en el tiempo que era posible
hacerlo, debería haberse podido encontrar un justo motivo que surgiera de las probanzas de
autos, para hacer lugar a la supresión del apellido. Los justos motivos no están constituidos en
forma automática por el hecho de hacerse lugar a la privación de la responsabilidad parental,
que, como tal, no es inmutable. Los justos motivos deben centrarse en el daño psíquico o
emocional, que provoca al niño la utilización de ese apellido, aspectos que no han sido objeto
de prueba en autos. Es decir, si hubiera existido esta prueba, si se hubiera acreditado dicha
circunstancia, nada hubiera obstado a que en la propia sentencia se ordene la supresión del
apellido paterno. Mas no se trata de una cuestión caprichosa ni burocrática, sino de carencia de
evidencias que habiliten a sentenciar favorablemente lo peticionado.- El artículo 69 del Código
Civil dispone que: “El cambio de prenombre o apellido sólo procede si existen justos motivos a
criterio del juez. Se considera justo motivo, de acuerdo a las particularidades del caso, entre
otros, a: a) el seudónimo, cuando hubiese adquirido notoriedad; b) la raigambre cultural, étnica
o religiosa; c) la afectación de la personalidad de la persona interesada, cualquiera sea su causa,
siempre que se encuentre acreditada. Se consideran justos motivos, y no requieren intervención
judicial, el cambio de prenombre por razón de identidad de género y el cambio de prenombre y
apellido por haber sido víctima de desaparición forzada, apropiación ilegal o alteración o
supresión del estado civil o de la identidad”. Como puede advertirse, la nueva normativa
establece en forma clara y precisa algunos de los supuestos que son considerados “justos
motivos” para el cambio de nombre o apellidos, otorgándole facultades al juez de la causa para
determinar en el caso concreto, y según la prueba producida, si se configura un justo motivo
para autorizar el cambio o supresión de un nombre o apellido. No debemos olvidar que la
reforma constitucional del año 1994 ha incorporado al art. 75, inc. 22 de la Constitución, el
Pacto de San José de Costa Rica. El mismo, en el art. 18 consagra el derecho de las personas a
utilizar los apellidos de sus padres, o el de uno de ellos: “Artículo 18. Derecho al nombre. Toda
persona tiene derecho a un nombre propio y a los apellidos de sus padres o al de uno de ellos.
La ley reglamentará la forma de asegurar este derecho para todos, mediante nombres supuestos,
si fuere necesario”. Ello implica, forzosamente la adecuación de la legislación interna y la
interpretación de las mismas, a sus postulados. En el análisis al art 69, del Código Civil y
Comercial comentado por Marisa Herrera, Gustavo Caramelo y Sebastián Picasso, éstos
sostienen: “En virtud de la función individualizadora que cumple el nombre, la regla es su
inmutabilidad, entendida ha puntualizado la jurisprudencia como prohibición de modificarlo
por acto voluntario y autónomo del individuo. Sin embargo, tal restricción no es absoluta y la
excepción viene de la mano del art. 69 que estipula que solo es posible modificar el prenombre
o el apellido si median justos motivos, cualidad que ha de evaluar el juez. Se mantiene el
mismo principio sentado, con anterioridad, en el art. 15 de la ley 18.248. Por lo tanto, dada la
trascendencia que importa modificar el nombre, siempre se requiere de intervención judicial. La
ley 26.413 del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas es categórica respecto a
que las inscripciones solo pueden ser modificadas por orden judicial, con las salvedades
contempladas en su articulado. 2.1. Justos motivos La enunciación de los justos motivos que
brinda el precepto no es taxativa. De allí la utilización de los vocablos “entre otros”, previo a
enunciar algunos supuestos que dan lugar al cambio, debiendo siempre valorarse las
particularidades fácticas. Por tanto, la misma es meramente ilustrativa. En orden a la valoración
de su existencia, el juez se encuentra facultado para examinar con amplitud de criterio las
distintas situaciones propuestas, para luego decidir si se ven afectados los principios de orden y
seguridad o si existen razones que inciden en menoscabo de quien lo lleva y las circunstancias
de hecho justifican el cambio pretendido. También se ha considerado que el criterio para
apreciar los justos motivos debe ser particularmente benévolo si se trata de niños que, por su
corta edad, aún no pueden haber extendido sus actividades fuera del ámbito familiar, puesto que
tales cambios no podrían perjudicar de ninguna manera el interés social de la inmutabilidad. Y,
que siempre, deberán ser apreciados aquellos invocados por el interesado y no los que, en
abstracto, considere tales el magistrado. La expresión “justos motivos” carece de una definición
legal. No obstante, la jurisprudencia ha plasmado una interesante casuística en la materia,
delineada por las circunstancias fácticas propias de cada caso. Como ejemplos, cabe mencionar:
1) el reconocimiento social y profesional del individuo que no perjudique a terceros; 2) todas
aquellas razones serias y fundadas en situaciones tanto materiales como morales que merecen
una detenida valoración jurisdiccional; 3) aquellos que derivan en serio agravio material o
espiritual para los interesados, o por lo menos aquellos en los que la dificultad alegada reúna
tanta razonabilidad que, a simple vista, sea susceptible de comprobación; 4) cuando su misma
enunciación convoque a un significado despreciado o problemático, de modo evidente, en el
ámbito social en que se desarrolla la vida de la persona; y 5) a fin de no desdibujar las razones
de orden y seguridad que inspiran dicho principio, solo será posible cuando existan otros
valores no menos atendibles, aunque respondan a motivaciones particulares, siempre que sean
serios y justificados. En fin, se ha dicho que los justos motivos son aquellas causas graves,
razonables y poderosas capaces de violentar el principio de estabilidad del nombre. A su vez, se
ha considerado que no configuran justos motivos: 1) toda razón frívola, toda causa
intrascendente, toda justificación que no se funde en hechos que agravien seriamente intereses
materiales, morales o espirituales del sujeto que pretende la modificación; 2) razones de orden
sentimental, gusto, placer o capricho, ya que realizada su anotación en la respectiva partida,
pasa a integrar los atributos de la personalidad del inscripto y se independiza automáticamente
de las motivaciones que pudieron tener quienes estaban investidos de la responsabilidad
parental en aquel momento; 3) la privación de la responsabilidad parental tiene carácter
reversible, razón por la cual no puede admitirse la supresión del apellido como consecuencia
actual de esa sanción, a menos que el uso del apellido paterno comprometa el equilibrio
psíquico o emocional de los hijos; en medida tal que justifique el cambio de nombre.”(el
destacado nos pertenece). No aparece en el proceso ni se expresa en la sentencia, prueba alguna
de que el apellido paterno provoque en el niño un malestar psicológico o emocional. Como
dijéramos, el hecho de haber obtenido una sentencia (revisable en cualquier momento) que
priva al padre de la responsabilidad parental, de por sí, no prueba el malestar psíquico o
emocional del niño. Distinto sería el caso en que dicha circunstancia sí hubiera sido acreditada
en autos. Ello ameritaría que en la sentencia se hubiera hecho lugar a la petición de supresión,
pero nada de esto aconteció. No obstante estas aclaraciones, vale recordar que la apelación
resulta extemporánea como se expresara supra. En mérito a ello, LA CÁMARA DE
APELACIONES EN LO CIVIL, COMERCIAL Y DE MINERÍA RESUELVE: Primero:
Rechazar la apelación interpuesta. Segundo: Confirmar la sentencia apelada. Tercero:
Regístrese, notifíquese y vuelvan. Dr. Marcelo [Link] - Dra. María Alicia Favot - Dra.
Elda Emilce Alvarez ANTE MI: Dr. Jorge [Link] Secretario de Cámara

III.
Salta, 27 de Abril de 2018.-
Y VISTOS: Estos autos caratulados “R. V., M. A. CONTRA R., H. M. POR CAMBIO DE
NOMBRE”, EXP - 592543/17.-_
Un tribunal salteño hizo lugar al pedido de supresión del apellido paterno de un joven que
casi no había tenido relación afectiva con su progenitor.
De acuerdo con lo relatado por el peticionante en su demanda, luego de nacer en abril de 1998,
su padre lo reconoció y fue inscripto en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las
Personas con el apellido compuesto de su padre y de su madre.
Pero manifiesta que desde su niñez, “ha sentido el vacío de la indiferencia” de su papá, que lo
llevó a realizar un tratamiento psicológico a los fines de apaciguar la angustia que le generaba
ese abandono.
Se expresa que “fue criado con el esfuerzo realizado por su madre y familia materna, sin recibir
ningún tipo de ayuda afectiva y económica por parte de la familia paterna”.
Luego señala que al haber adquirido la mayoría de edad y tras evaluar todo el daño que le había
provocado la conducta de abandono de su progenitor durante toda su niñez, considera que
“no resulta justo llevar por el resto de su vida un apellido que no lo identifica y que solo le
provoca malos sentimientos, ya que tal situación ha calado en lo más profundo de su ser,
teniendo como consecuencia trastornos serios de personalidad que le impiden identificarse con
el apellido paterno”.
Y explica que el abandono efectuado por su padre desde su nacimiento fue el justo motivo que
lo llevó a iniciar la acción.
Este tipo de cambio, cuando la norma lo permite, solo puede efectuarse mediante
la intervención judicial, único organismo capaz de determinar si existen motivaciones válidas
que permitan modificar el prenombre o el apellido del sujeto.
En consecuencia, probado fehacientemente que el mantenimiento del apellido repercute grave y
nocivamente en el equilibrio psíquico o emocional de los hijos, o que la deshonra del apellido
presupone un hecho que ha trascendido al conocimiento público impresionando de modo
efectivo en el medio social como para que su sola mención afecte a quien lo porta, se
encuentran configurados los justos motivos para su modificación o supresión.
En ese punto, la jueza del caso “R. V., M. A. c./ R., H. M. por cambio de nombre” explicó
que: “La ley 26.994 que aprueba el Código Civil y Comercial de la República Argentina,
sancionada el 1 de octubre de 2014 y promulgada el 7 de octubre de 2014, en su artículo 3, inc.
a, ha derogado la ley 18.248”.
El Código mencionado contempla lo referido al nombre de las personas en los artículos 62 al 72
y permite que el apellido (designación común a todos los miembros de una familia) sea simple,
compuesto o doble.
Dentro de ese cuerpo normativo, el artículo 69 establece: “El cambio de prenombre o apellido
solo procede si existen justos motivos a criterio del juez.
Se considera justo motivo, de acuerdo a las particularidades del caso, entre otros, a: ... c)
la afectación de la personalidad de la persona interesada, cualquiera sea su causa, siempre
que se encuentre acreditada”.
Tras analizar la causa, la jueza destacó que el joven “pedía la supresión del apellido de su padre
biológico, con quien nunca tuvo trato y jamás vio, no sintiéndose identificado con él”.
Tras analizar lo expuesto, consideró que estaban acreditados los “justos motivos” exigidos por
la ley para la procedencia de la solicitud y ordenó enviar oficios al Registro Civil y demás
organismos a fin de que se suprima el apellido “R.” en los documentos del joven M. A. R. V.,
quien en lo sucesivo se llamará M. A. V.
Pedidos restringidos
El nombre (o apellido) es un instituto que interesa al orden público no solamente por las
relaciones del sujeto con el Estado, sino como medio de seguridad y garantía de las relaciones
intersubjetivas en el complejo medio social en que se vive.
“La estabilidad que se predica con la palabra inmutabilidad hace que el nombre cumpla
correctamente sus fines de individualización e identificación de las personas a través del
tiempo y del espacio. Su alteración arbitraria acarrearía el desorden, la inseguridad de los
derechos, la irresponsabilidad en el cumplimiento de los deberes y las obligaciones, lo que
significaría nada menos que desembocar en el caos social", destaca Fernando Millán,
coordinador de la revista “Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética” de
la editorial Erreius.
Solo permite cambiarlo si existen “justos motivos” que hacen ceder excepcionalmente el rigor
de la inmutabilidad; no tiene una enumeración específica sino que esa tarea dependerá del
análisis de cada caso que lleven adelante los jueces.
A diferencia de la derogada ley del nombre 18.248, el precepto ofrece una enunciación de los
justos motivos, pero no es taxativa ya que se utiliza la expresión “entre otros”.
Cuando la ley se refiere a ellos, lo hace bajo un concepto dinámico, ya que aquellas causales
que eran admitidas con la sanción de la norma pueden no ser las mismas que las receptadas en
el futuro.
La norma tampoco ejemplifica cuáles son los criterios que se deben seguir para hacer excepción
al principio.
“El juez debe juzgar los móviles en cada caso y ponderar la seriedad y legitimidad de los
hechos invocados y, muchas veces, tratar de percibir las causas reales que se ocultan bajo los
pretextos que se exhiben”, concluye el especialista.
Fuente: Erreius

Salta, 27 de Abril de 2018.-


Y VISTOS: Estos autos caratulados “R. V., M. A. CONTRA R., H. M. POR CAMBIO DE
NOMBRE”, EXP - 592543/17.-_
_______I) Que a fs. 9/11 se presenta el joven M. A. R. V., DNI Nº 41.020.252, por sus propios
derechos, con el patrocinio letrado de la Dra. Sylvina María Carrer, Defensora Oficial Nº 5; y
solicita la supresión del apellido paterno “R.” del compuesto “R. V.”. ____________
_______Manifiesta que como se acredita con el acta de nacimiento que adjunta,.nació el 11 de
abril de 1998 y lleva el apellido de su padre, el Sr. H. M. R., quién lo reconoció al momento de
su inscripción ante el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas. Señala que desde
su niñez ha sentido el vació de su indiferencia, habiendo tenido que realiza tratamiento
psicológico a fin de apaciguar la angustia que le generaba su abandono. Expresa que fue criado
con el esfuerzo realizado por su madre y familia materna, sin recibir ningún tipo de ayuda
afectiva y económica por parte de la familia paterna.__________________________________
_______Prosigue, y expresa que al haber adquirido su mayoría de edad y evaluando todo el
daño que le ha provocado la conducta de abandono de su progenitor durante toda su niñez, es
que concluye que no resulta justo llevar por el resto de su vida un apellido que no lo identifica y
que solo le provoca malos sentimientos, ya que tal situación ha calado en lo más profundo de su
ser, teniendo como consecuencia trastornos serios de personalidad que le impiden identificarse
con el apellido R. Por lo que el abandono efectuado por su padre desde su nacimiento son los
justos motivos para iniciar la presente acción.______________________________________
_______Acompaña con la demanda Acta de Nacimiento (fs. 2), copia simple de su documento
de identidad (fs. 3), certificado de residencia y convivencia (fs. 4), declaración jurada de
ingresos (fs. 5) y tres informe psicológicos (fs. 6/8).
_______________________________________________________ _______A fs. 85 vta.
dictamina el Sr. Fiscal de Cámara, Dr. Ramiro Michel Cullen, interino de la Fiscalía C.C. del T.
y C.A. Nº 1, llamándose a fs. 86 autos para sentencia, providencia que se encuentra firme.
_______________ __________________ C O N S I D E R A N D
O :______________________ _______ I) Que en autos la actora solicita la supresión del
apellido paterno, R., conservando solamente el materno: V. a. Ello en virtud de que desde su
nacimiento solo ha sentido el abandono por su padre, siendo que ha sido criado por el esfuerzo
de su madre y familia materna.____________________ _______
Que con los informes emitidos por: Oficina de Distribución y Registro de Juicios Universales
(fs. 34), Banco Macro S.A. (fs. 35), La Agencia de Recaudación de la Municipalidad de Salta
(fs. 36), Dirección General de Rentas (fs. 37), Banco Santander Río (fs. 39), Dirección General
de Inmuebles (fs. 41), informes de los 6 Registro Nacional de la Propiedad del Automotor (fs.
43/66) y publicación de Edictos en el Boletín Oficial (fs. 70/719), de se ha cumplido con lo
ordenado a fs. 13. ___________________ _______
II) La Ley Nº 26.994 que aprueba el Código Civil y Comercial de la República Argentina,
sancionada el 1 de Octubre de 2.014 y promulgada el 7 de Octubre de 2.014, en su art. 3 inc. a,
ha derogado la ley 18.248. Que el código mencionado contempla en los artículos 62 al 72, lo
referido al nombre de las personas.-_____________________________________________
_______El apellido es la designación común a todos los miembros de una familia. Puede ser
simple, compuesto o doble. ________________________ _______
El art. 69 del C.C. y C. de la Nación establece: “El cambio de prenombre o apellido sólo
procede si existen justos motivos a criterio del juez. Se considera justo motivo, de acuerdo a las
particularidades del caso, entre otros, a: ...c) la afectación de la personalidad de la persona
interesada, cualquiera sea su causa, siempre que se encuentre acreditada” .- __________
_______A fs. 79 ha comparecido por ante el Juzgado el joven M. A. R. V., oportunidad en la
que ratificó en todas sus partes la presentación de fs. 9/11, manifestando que son sus deseos
suprimir el apellido R., ya que es el apellido de su padre biológico, con quién nunca tuvo trato y
jamás vio, no sintiéndose identificado con el apellido mencionado. Pide se anule su apellido
paterno y dice que desea llamarse M. A. V..__ _______
Que de lo expuesto, surgen acreditados los “justos motivos” exigidos por la ley para la
procedencia del cambio de apellido solicitado, debiendo oficiarse al Registro Civil y demás
organismos, a fin que se suprima el apellido “R.” en los documentos del joven M. A. R. V.,
DNI Nº [Link], quien en lo sucesivo se llamará M. A. V.. ______ _______
IV) Respecto a las costas, las mismas deben ser soportadas por el solicitante de la presente
acción.____________________________________ _______
Por ello, lo dictaminado favorablemente por el Fiscal de Cámara, interino de la Fiscalía C.C.
del T. y C.A. Nº 1, Dr. Ramiro Michel Cullen, __ ______________________ F A L L
O :_______________________________ _______ I) HACIENDO LUGAR a la demanda y en
consecuencia, ORDENAR la supresión del apellido paterno (R.) de M. A. R. V., DNI Nº
[Link], nacida en Salta, Provincia de Salta, el … de … de
….________________________________________________________ _______
II) ORDENANDO que consentida la presente, se libre oficio a la Dirección General del
Registro del Estado Civil y Capacidad de la Provincia de Salta, a efectos de que proceda a la
toma de razón en el Acta Nº 154, Tomo 19, Folio 174, labrada el 20 de Abril de 1998, en Salta,
Departamento Capital, Provincia de Salta, República Argentina, y demás organismos o
reparticiones del estado de lo ordenado en autos.___________________________________
_______ III) IMPONIENDO las costas al actor y reservando la regulación de los honorarios del
profesional interviniente para su oportunidad, conforme
considerandos.___________________________________________________ _______ IV)
MANDANDO se registre, notifique, ……

IV. Mendoza

En la Ciudad de Mendoza, a los catorce días del mes de Junio de 2.017, se reúnen en la Sala de
Acuerdos de la Excma. Cámara de Apelaciones de Familia, los Sres. Jueces Estela Inés
Politino, Germán Ferrer y Carla Zanichelli y traen a deliberación para resolver en definitiva la
causa N° 38.604/01-508/16 caratulada ``B.C.R.M. p/Supresión de Nombre , originaria del
Primer Juzgado de Familia de la Cuarta Circunscripción Judicial, venida a esta instancia en
virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 78 por la actora en contra de la sentencia de fs.
75/77 por la que se rechaza la demanda respecto a la supresión del tercer nombre de la joven
Celeste Rocío Malvina Biasiori; se imponen las costas a la presentante y se regulan honorarios
profesionales. Habiendo quedado en estado los autos a fs 93 se practicó el sorteo que determina
el art. 140 del C.P.C., arrojando el siguiente orden de votación: Dres. Politino, Ferrer y
Zanichelli. De conformidad con lo dispuesto por el art. 160 de la Constitución de la Provincia,
se plantearon las siguientes cuestiones a resolver:
PRIMERA: ¿Es justa la sentencia apelada? SEGUNDA: Costas.-
SOBRE LA PRIMERA CUESTION LA DRA. ESTELA INES POLITINO DIJO:
I.- La actora apela a fs.78 la sentencia de fs. 75/77 por la que se rechaza la demanda respecto a
la supresión del tercer nombre de la joven C.R.M.B. en un proceso iniciado por la progenitora
en su representación, en la que se citó al progenitor y que fue plenamente ratificado por la
propia interesada al alcanzar la mayoría de edad. Para así resolver el iudex a quo tuvo en
cuenta: 1) la competencia del juez de familia para resolver en este tipo de procesos; 2) que el
art. 69 del CCyC respecto al cambio de nombre, sea prenombre o apellido requiere justos
motivos, remitiendo a lo que la doctrina y jurisprudencia estiman como tal; 3) estima que en el
caso no se dan los presupuestos exigidos por la ley vigente, por cuanto: a) que en la pericia
psicológica surge que Celeste no posee ningún trastorno psicológico porque en su acta de
nacimiento y/o su DNI figure como su tercer nombre ``M. ;
b) que la acción responde al enojo de su progenitora con su progenitor, por lo cual es claro que
no es un motivo que la perjudique a ella sino que obedece a una influencia de su madre; c) que
no se ha probado la afección psicológica a la cual se refieren los hechos enunciados; d) que es
el tercer nombre y no es usado para identificarse; e) que se tratan de razones sentimentales,
gusto, placer o capricho, y no de los justos motivos requeridos por la normativa vigente para
proceder a la supresión del nombre de pila solicitada.
II.- A fs. 82/85 expresa agravios la apelante. Se agravia en cuanto el fallo se basa en doctrina y
jurisprudencia que no son correctamente interpretados ya que, destaca, no rechaza el nombre
``[Link] una simple frivolidad, sino que se trata de una razón seria y fundada en razones
materiales y morales que merecen una detenida valoración jurisdiccional. Afirma que no se han
tenido en cuenta los diversos testimonios ofrecidos, los cuales expresan unánimemente que la
denominación M. le produce una afectación personal en el orden psicológico, espiritual y hasta
fisiológico, por lo que mal podría interpretarse que lo solicitado esté fundado en una razón
frívola, intrascendente o sin justificación o que se trate de razones de orden sentimental, gusto,
placer o capricho como refiere el a quo. Aduce que en el caso se patentiza la afectación de su
personalidad, en tanto de la prueba rendida surge que la actora, sus hermanos y dos testigos
imparciales señalan objetivamente que su abuela M. hizo mucho mal a la familia, siendo que
este comportamiento ha generado una afectación patente en la personalidad de Celeste por ser
portadora del nombre de aquélla. Sostiene que ha sido víctima de violencia en todos los órdenes
por parte de su abuela y de su padre, lo que ha derivado en la afectación personal requerida
como presupuesto para la modificación del nombre y que, alcanzada la mayoría de edad, ha
decidido continuar el trámite de los presentes autos, lo que resulta indicativo de la importancia
que para ella tiene el hecho de dejar de padecer la afección personal que le produce el llevar el
nombre M.. Además, dice, sus padres están separados de hecho con un trámite de divorcio
contencioso al momento de la interposición de la presente, fundado en la causal de violencia
sufrida por su progenitora, lo que quedó de manifiesto con la resolución del Primer Juzgado de
Familia de Tunuyán, que otorgó una medida de protección y prohibición de acercamiento
contra el Sr. Biasiori. Reitera que el hecho de quitar su tercer nombre no altera relaciones
preexistentes ni perjudica los intereses de terceros, ya que el prenombre M., no es utilizado por
ella, ni ha sido empleado en actos de naturaleza oficial. Observa que el objeto de esta demanda
ha generado que haya tenido que iniciar terapia psicológica. Se agravia de las manifestaciones
del sentenciante en el sentido que la actora se encuentra inmersa en la conflictiva de sus
progenitores, claramente alineada con su madre, que no existiría un motivo que la perjudique a
ella, sino que obedece a la influencia de su progenitora, lo cual niega rotundamente que sea así.
III.- A fs. 88 contesta la vista conferida el Director General del Registro del Estado Civil y
Capacidad de las Personas, compartiendo el dictamen de la Asesora Letrada de dicho
organismo, quien, tras efectuar las consideraciones a las que remito ad brevitatis causa, estima
que, tanto la merituación de los motivos invocados por el juez a fs. 75/77 para no hacer lugar a
la solicitud de supresión del prenombre objeto de los presentes, como los invocados por la
presentante en el escrito de expresión de agravios a fs. 82/85, exceden la competencia de esa
repartición, siendo facultad exclusiva de esta Cámara.
IV.- A fs. 91/92 dictamina el Sr. Fiscal de Cámaras. Destaca que el CCyC no introduce
modificaciones sustanciales sobre el punto, salvo en cuanto a la enumeración de lo que se
considera ``justo motivo a criterio del juez (art. 69 CCyC) y subsiste el criterio restrictivo con
respecto a la posibilidad de cambiar el nombre, reservando al elevado criterio de este cuerpo la
ponderación de los motivos invocados en la resolución apelada.
V.1.- Ingresando al examen de los agravios formulados, adelanto que corresponde hacer lugar
al recurso incoado y en consecuencia modificar la sentencia venida en revisión, en el sentido
pretendido por la apelante. La identidad del ser humano, en tanto éste constituye una unidad,
presupone un complejo de elementos, una multiplicidad de aspectos vinculados entre sí, de los
cuales unos son de carácter predominantemente espiritual, psicológico o somático, mientras
otros son de diversa índole, ya sea cultural, religiosa, ideológica o política. Este conjunto de
atributos y características que permiten individualizar a la persona en sociedad, que perfilan el
"ser uno mismo", el ser diferente a los otros, constituye, entonces, la identidad personal (conf.
Belforte, Eduardo A. y Zenere, Grisela G, "Derecho a la identidad", J.A.-1997-I-843). El
derecho a la identidad como presupuesto de la persona abarca la protección del nombre,
filiación, nacionalidad, idioma, costumbres, cultura propia y demás componentes del propio ser
(cfr. D´Antonio, Daniel Hugo, "El derecho a la identidad y la protección jurídica del menor",
ED-165-1297). Para Fernández Sessarego, el derecho a la identidad supone la exigencia del
derecho a la propia biografía, es la situación jurídica subjetiva por la cual el sujeto tiene
derecho a ser fielmente representado en su proyección social (``Derecho a la Identidad Personal
, Ed. Astrea, [Link]., 1992, p. 113 y ss). Derecho que se encuentra implícito en el art. 33 CN;
arts. 75 inc. 12, 17 y 19 CN a través de cuyas directivas se consagra el respeto y la protección
de la identidad personal. El art. 19 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre, el art. 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en particular la
Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica que en su
art. 18 consagra: "Toda persona tiene derecho a un nombre propio y a los apellidos de sus
padres o al de uno de ellos. La ley reglamentará la forma de asegurar este derecho para todos,
mediante nombres supuestos, si fuese necesario" (cfr. art. 75 inc. 22 CN). Asimismo encuentra
recepción especial en los arts. 7 y 8 de la Convención de los Derechos del Niño y art.11 de la
ley 26.061. Sistema Argentino de Información Jurídica A su vez el nombre "cumple la función
de servir de medio para identificar e individualizar a las personas" (Fernández Sessarego, ob.
cit, p.129). El nombre de las personas es, en cuanto a su naturaleza jurídica, un atributo de la
personalidad y a la vez una institución de policía civil o, en otros términos, un derecho deber de
identidad, ya que tiende a proteger tanto derechos individuales como los que la sociedad tiene
en orden a la identidad de las personas (cfr. Belluscio, "Código Civil y Leyes complementarias,
comentado, anotado y concordado", t. I, pág. 386; Orgaz, Alfredo "Personas Individuales", pág.
219; Borda, Guillermo, Parte General, T. I, pág. 334; CNCivil, Sala C, 22/2/78, LL 1978-D,
pág. 226). Para Cifuentes, el nombre, como atributo, es "el conjunto de palabras que muestran a
alguien personal y distinto frente a los demás, el cual junto a los otros atributos conforman a la
persona en su unidad sustancial" (cfr. Cifuentes, ``Elementos. Parte General , pág. 153). El
nombre se compone del prenombre o nombre de pila, que es el elemento característicamente
individual de la designación y del apellido que consiste en la designación común de los
miembros de una familia y que a su vez puede ser simple, compuesto o doble; en el primer caso
formado por un solo elemento y en el segundo está integrado por dos o más elementos
inseparables de modo que la omisión o supresión de uno de ellos determina que la
denominación quede trunca. (Pliner, Adolfo, "El nombre de las personas", 2da. Edición
actualizada, Astrea, 1989, p. 32). Se señala con acierto que ``con la vigencia del nuevo Código
Civil y Comercial se deroga la Ley Nacional 18.248 de Nombre de las Personas Naturales. No
obstante, en la regulación que sobre la materia se incluye ahora en la Parte General (junto con
el tratamiento de los otros atributos de la personalidad y de los derechos personalísimos), se
trae gran parte del contexto conceptual de dicha ley, con las adecuaciones lógicas al diseño
jusfiolosófico de ampliación de la autonomía de la voluntad que de alguna manera informa a
toda nueva sistemática y con las derivadas de las modificaciones que a aquella ley 18.248 hoy
derogada le impusiera la ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, así como con las previsiones
que respecto del nombre de pila que la persona quiera adoptar en adecuación con su identidad
sexual contempla la Ley 26.743 de Identidad de Género (cfr. Edgardo Ignacio Saux, comentario
al art. 62 CCyC en ``Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado , director Ricardo
Lorenzetti, [Link] Culzoni, Santa Fe, 20145, T I, p. 319). Distinguiéndose en el art. 69 del
CCyC dos vías de modificación: una administrativa, que opera respecto del prenombre en
supuestos de cambio de identidad de género y respecto del prenombre y del apellido cuando
mediare un caso de apropiación ilegal o sustracción de identidad previa declaración judicial que
así lo califique- y otra judicial cuando se invoquen y prueben justos motivos. Se consideran
justos motivos, entre otros, a: a) el seudónimo, cuando hubiese adquirido notoriedad; b) la
raigambre cultural, étnica o religiosa: c) la afectación de la personalidad de la persona
interesada, cualquiera sea su causa, siempre que se encuentre acreditada. La enumeración no es
taxativa, por cuanto lo es, sin perjuicio de otros supuestos que el juez califique en el caso
concreto (cfr. Lorenzetti, ob. cit., p. 338). Así es que vislumbro que en el sub iúdice existen y se
han acreditado motivos suficientes el cambio pretendido por la actora, que permiten hacer lugar
a la demanda entablada, en tanto, efectivamente, con la prueba rendida en autos se corrobora
que, para C., portar su tercer prenombre ha resultado para ella un sufrimiento personal, tanto
por haber sido objeto de maltrato psicológico y hostigamiento en la escuela -lo que hoy se
conoce como bullying escolar-, como por significar un constante recordatorio de situaciones
traumáticas de su niñez que se vinculan con este prenombre. En cuanto a lo primero, porque en
su infancia y adolescencia, cada vez que la nombraban en el colegio con su prenombre M., era
objeto de burlas por parte de sus compañeros, lo cual la estigmatizaba socialmente (cfr. fs. 13,
ap. IV). En punto a lo segundo y a su propio padecimiento, este prenombre le resulta un
recordatorio permanente de una persona de la que guarda malos recuerdos, su abuela paterna
M., con cuyo nombre, no quiere significar su propia historia de vida ni su proyección personal
(cfr. fs. 13, ap. IV), aún cuando -según la pericia practicada a fs. 27 y vta.- no presente
indicadores de trastorno psicopatológico. Todo lo cual ha quedado probado en el sub lite con
las testimoniales rendidas a fs. 20, fs. 21, fs. 22 y fs. 23. Los testigos dan cuenta que C. tiene
problemas con el nombre M. porque es el nombre de su abuela, quien le ha hecho mucho daño
a la familia, con maltrato físico y psicológico hacia C., más que a nadie; que cuando se la llama
por ese nombre se siente mal y llora; que pide que no se la llame M., que el uso de ese nombre
le produce sufrimiento, la afecta y la han visto llorar en estado de angustia extremo por este
motivo. Resta decir que si bien a la fecha de intervención del Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario
a fs. 27, el psicólogo actuante informa que no era aún ``plenamente responsable de sus acciones
y/o decisiones , C. ha alcanzado la mayoría de edad, transitando un proceso de madurez y
desarrollo, sosteniendo y ratificando en forma personal, ya como persona adulta, la pretensión
iniciada allá por el año 2.014 por su progenitora en su representación. Entiendo que en el caso,
existe un interés individual que debe ser atendido, por cuanto de lo contrario significaría
condenar de por vida a C. a portar un prenombre que para ella representa un elemento negativo,
es motivo de aflicción y angustia y debe estar atenta de mantenerlo oculto, porque,
exteriorizarlo, le evoca situaciones de las que ha sido víctima y que no quiere de ninguna
manera recrear. El que tenga otros dos prenombres no implica que la presentante carezca del
derecho a suprimir el tercero, si, tal como queda evidenciado, existen justos motivos personales
para ello, y el que no lo use en la cotidianeidad, no implica que no deba forzosamente
emplearlo en todos los ámbitos en los que deba suministrar su nombre completo, comprensivo
de sus prenombres y apellido. De allí que avizoro que existen motivos serios que justifican
hacer lugar a la pretensión de C., sin que los mismos puedan considerarse frívolos o
intrascendentes. Tampoco encuentro óbice para no acceder a ello, en tanto el interés general
comprometido en el mantenimiento del nombre de las personas, trasuntado en el principio de
inmutabilidad, debe ser postergado en el caso concreto en pos de la prevalencia del interés
individual de C., siendo que el mismo se funda en hechos que la agravian en aspectos morales,
espirituales, emocionales y afectivos. En este sentido, en expresiones que comparto plenamente,
se ha dicho que desde una perspectiva integral, ``el principio de la inmutabilidad en materia de
nombre tiene por finalidad principal proteger una serie de intereses sociales. Si en la especie
esos intereses sociales no se hayan comprometidos, debe primar el interés individual, asociado
al principio de libertad, al derecho a la identidad y a la integridad moral y espiritual de la
persona sujeto del derecho (cfr. Muñiz, Carlos, ``El nombre como proyección jurídica de la
identidad y los ``justos motivos para su cambio , RCCyC, 2015, (septiembre), 17/09/2015, 74,
cita online: AR/DOC/2628/2015). Este último autor expone que: ``El problema se reduce, pues,
tanto para el legislador que autoriza la excepción, como para el juez o funcionario que debe
considerarla o negarla, a un juicio estimativo de valores en pugna. Frente al de orden y
seguridad que inspira la regla de inmutabilidad, pueden hallarse otros no menos atendibles,
aunque respondan sólo a intereses particulares, pero tan dignos de consideración que merezcan
la tutela del orden jurídico, siempre que no se conmueva la esencialidad de la regla reputada
fundamental en la materia (Pliner, ob. cit., p. 281/282). Con esta mirada se resolvió
favorablemente un pedido de supresión del nombre: ``Las personas somos reconocidas no solo
por lo que dicen nuestros documentos (identidad estática) sino por la manera en que nos
desenvolvemos en los ámbitos sociales, familiares, íntimos, etc. (identidad dinámica) que nos
individualizan como un ser único e irrepetible. La identidad es el conjunto de atributos y
características que permiten individualizar a la persona en sociedad. Es todo aquello que hace
que cada cual sea uno mismo y no otro […]. Por eso nos referíamos a la identidad en su faz
estática y dinámica y no debe analizarse esta acción desde nuestras propias creencias sino desde
la perspectiva de quien lo vive día a día, de sus padecimientos, de su vergüenza (Juzgado de
Primera Instancia en lo Civil de Personas y Familia, Nro 6 de Salta, 16/06/2015, ``P.,C.N.
s/cambio de nombre LLNOA2015 (octubre),1023, cita online: AR/JUR/24404/2015). Es que,
aún cuando el nombre ``M. en sí mismo no aparecería como agraviante, lo cierto es que para
C.R. sí lo es, y, en respeto a su identidad y su autonomía personal, no encontrándose en
conflicto con derechos de terceros ni con el interés general comprometido en el mantenimiento
del nombre -habiéndose girado oficios a fs. 51/57 a la Suprema Corte de Justicia, Dirección de
Registros Públicos y Archivo Judicial de la Provincia y Registro del Estado Civil y Capacidad
de las personas, en los que se informa que no se encuentra concursada, fallida o inhibida, no
registra restricción de capacidad y/o inhabilitación a su nombre-, aún dentro de la estrictez con
que deben ser ponderados los justos motivos para el cambio y/o supresión del nombre, cabe
acceder a lo solicitado por la actora. Sin soslayar que la enumeración que hace el art. 69 del
CCyC de supuestos específicos que constituyen ``justo motivo , es meramente enunciativa y sin
perjuicio de otros que puedan ser tales a criterios del juez, de acuerdo a las particularidades de
la causa, circunstancias invocadas y prueba rendida. Al referirse al nombre el jurista y filósofo
Ciuro Caldani, con extrema lucidez, puntualiza que ``la vida del nombre de una persona
comienza antes de su nacimiento, en el uso de él que se da en sus antepasados y continúa
después de su muerte, en su proyección histórica y en el uso de sus descendientes […] si el
nombre representa el concepto de un sujeto, este deberá ser en principio dueño del concepto
con que deberá presentarse a los demás, como un reflejo de la libertad de personalización (cfr.
``El nombre de las personas de existencia visible en el mundo jurídico en general y en el
Derecho Internacional Privado , ``Revista del Colegio de Abogados , año l97, ps. 17 y ss),
agregando que: ``una cultura de la libertad debe ser una cultura de la libertad del lenguaje y del
nombre. La imposición puede ser un inaceptable aprisionamiento de la personalidad (Ciuro
Caldani, Miguel Angel, ``El derecho humano a participar en la construcción del propio
nombre , comentario al fallo ``Jacob, Guillermo D. y Jacob, Patricia y otros s/información
sumaria , [Link]., Sala I, 12/09/200. JA, T 2001II,p. 650 y ss.) (citado por la Cámara de
Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario, 14/11/20156, cita MJ-JU-M-97233-AR-
MJJ97233, Micro [Link] STF,MJ, en un precedente en el que se autoriza a la actora a
modificar su nombre). Más recientemente la Dra. Marisa Malvestiti del Juzgado Civil y
Comercial N° 3 de Rosario permitió el cambio de un nombre que había significado, para el
interesado, una verdadera pesadilla durante su infancia por resultar víctima de bullying, aún
cuando el nombre en sí mismo no era un nombre extraño (hyperlink., 05/06/2017; hyperlink,
08/06/2017). Permitámosle también a C.R. ser dueña de su nombre, como reflejo de su ser
como persona, de su libre determinación y de su autonomía personal, existiendo justos motivos
para hacer lugar a su reclamo. De lo contrario, el principio de la autonomía personal que ha
signado paradigmáticamente el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, a la luz del
devenir de los tiempos en los que la autodeterminación y la libertad personal adquieren una
significación que no puede ser desconocida por las jueces al interpretar la ley y al aplicarla en el
caso concreto, se tornaría en un postulado abstracto, vacío de contenido, imponiéndose, por el
contrario, la tan mentada elastización a la que aluden los Fundamentos del CCyC en relación
con la identidad dinámica y la autonomía de la voluntad de las personas, impregnadas del
principio pro homine. Así voto.
A la misma cuestión los Dres. Ferrer y Zanichelli adhieren por sus fundamentos al voto que
antecede.
SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN LA DRA. ESTELA INES POLITINO DIJO: Las costas
de la segunda instancia se imponen a la apelante, atento a la ausencia de contradictor en sentido
estricto (arts. 35 y 36 del CPC). Así voto.
A la misma cuestión, los Dres. Ferrer y Zanichelli adhieren por sus fundamentos al voto que
antecede. Con lo que terminó el acto, procediéndose a dictar la sentencia que a continuación se
inserta:
SENTENCIA: Mendoza, 14 de Junio de 2.017.
Y VISTOS:
El acuerdo que antecede, el Tribunal RESUELVE:
I.- Hacer lugar al recurso de apelación interpuesto a fs. 78 en contra de la sentencia dictada a fs.
75/77 la que se modifica en sus dispositivos I. y IV. Los que quedan redactados como sigue:
``I.- Hacer lugar a la demanda impetrada y en consecuencia ordenar la supresión del tercer
prenombre ``M. del Acta de Nacimiento 343, Libro Registro 8189, Año l996 del Registro del
Estado Civil y Capacidad de las Personas de la Oficina Tunuyán, Departamento de Tunuyán,
Provincia de Mendoza, República Argentina, perteneciente a C.R.M.B., nacida el 10 de
setiembre de l996, D.N.I. N° 39.842.546, quedando en consecuencia su nombre como C.R.B.I.
IV.- Ofíciese al Registro del Estado Civil y Capacidad de las personas con remisión de copia
certificada del decisorio respectivo. II.- Imponer las costas de alzada a la apelante. III.- Regular
los honorarios profesionales de la Dra. Susana S. Garay en la suma de pesos cuatro mil
ochocientos ($ 4.800) (art. 15 ley 3641).
COPIESE. [Link]. BAJEN.
Dra. Estela Inés Politino Dr. Germán Ferrer Dra. Carla Zanichelli Juez de Cámara Juez de
Cámara Juez de Cámara

V.- NEUQUÉN

Partes: S. A. L. F. s/ cambio de nombre


Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de Neuquén
Fecha: 26-jul-2021
Cita: MJ-JU-M-134891-AR | MJJ134891 | MJJ134891
Debido a la afectación de la peticionante, se autoriza el cambio de su prenombre en los
términos del art. 69 del Código Civil y Comercial de la Nación.

Sumario:
1.-Corresponde autorizar el cambio de nombre, ya que se encuentra probado en los términos del
art. 69 del CCivCom. que el uso del prenombre afecta la personalidad de la peticionante debido
a un grave conflicto que mantuvo con una mujer llamada igual; si bien existe un conflicto
profundo en la psiquis de la peticionante, que no va a ser solucionado por el cambio de
prenombre, éste ha de contribuir a que ella sienta que se ha despojado de una carga que le pesa
bastante, y que puede ayudarla a encontrar una salida a su problema.
2.-No encontrándose comprometidos intereses de terceros, estando acreditada la afectación de
la personalidad y de la identidad de la peticionante por el uso del prenombre, corresponde
respetar la autonomía de la voluntad y la libertad de la persona comprometida y proceder al
cambio.
3.-El art. 69 del CCivCom. autoriza el cambio de prenombre o de apellido, siempre que existan
justos motivos, cuya valoración queda a criterio del juez, aunque introduce tres situaciones que
deben ser consideradas como justo motivo y, en su parte final, enumera supuestos en los cuales
el cambio de nombre no requiere de orden judicial.
4.-Si bien el art. 69 del CCivCom. mantiene la regla de la inmutabilidad del nombre, introduce
modificaciones que otorgan importancia a la identidad en su faz dinámica; es así que los
supuestos específicos de ‘justos motivos’ que contempla la norma habilitan el juego de la
autonomía de la voluntad.

Fallo:
NEUQUEN,
Y VISTOS:
En acuerdo estos autos caratulados: «S. A. L. F. S/ CAMBIO DE NOMBRE», (JNQFA2 EXP
Nº 89515/2018), venidos a esta Sala II integrada por los vocales Patricia CLERICI y José I.
NOACCO, con la presencia de la secretaria actuante, Micaela ROSALES y, de acuerdo al
orden de votación sorteado Patricia CLERICI dijo:
I.- La peticionante interpuso recurso de apelación contra la resolución de fs. 90/91 vta., dictada
el día 11 de marzo de 2021, que rechaza la solicitud de cambio de nombre.
a) En su memorial de fs. 97/98 vta. -presentación web de fecha 7/4/2021- la recurrente critica la
decisión de la jueza a quo, entendiendo que ella yerra al cerrarle a la peticionante toda
posibilidad de reconocimiento a través de cambio de nombre solicitado.
Dice que el nombre L. no la identifica en absoluto, sino todo lo contrario, la sume en cuadros de
angustia y desolación.
Sigue diciendo que el Código Civil y Comercial establece, en su art. 69, que el cambio de
prenombre o apellido sólo procede si existen justos motivos, los cuáles no quedarán librados al
arbitrio judicial, sino que se vinculan con la afectación de la persona en la identificación y, con
ello, su estabilidad emocional.
Insiste en que el cambio de nombre implicaría un alivio, brindándole la posibilidad de dejar de
lado vivencias negativas, que no le permiten identificarse con el nombre que pretende eliminar
de la faz de su personalidad.
Cita doctrina.
b) A fs. 103 obra dictamen del Ministerio Público Fiscal, el que indica que de la aclaratoria de
la pericia psicológica, realizada con posterioridad al dictamen de primera instancia, no ha
podido comprobarse una relación causa-efecto entre la portación de su nombre y el alegado
agravio.
Consecuentemente reitera su oposición al cambio de nombre solicitado.
c) Corrida vista al Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas, conforme lo
peticionado por el Ministerio Público Fiscal, dicho organismo la contesta a fs. 108, ratificando
lo expresado a fs.74, 82 y 86, en orden a que no se encuentran acreditados los extremos
necesarios para proceder al cambio de nombre.
II.- La peticionante de autos requiere que se cambie su primer prenombre (L.) por el de M.;
petición que le ha sido denegada por la jueza de primera instancia.
El nombre de una persona es un atributo inherente a la personalidad, y se encuentra
indisolublemente unido a su identidad. Siguiendo los antecedentes históricos que llegan desde
el Derecho Romano, el nombre se encuentra compuesto por dos elementos, con distinta
significancia; por un lado, el nombre de pila, o prenombre, o nombre familiar; y por el otro el
apellido, o nombre social.
El prenombre comenzó siendo elemento de identificación del individuo dentro de la familia, en
tanto que el apellido lo fue para distinguir a la persona dentro de la sociedad. Sin embargo, con
el transcurso del tiempo y la evolución de la humanidad, prenombre y apellido conformaron un
ente complejo que, además de permitir la identificación de la persona familiar y socialmente,
aparece ligado al ejercicio del poder de policía estatal, en tanto resulta necesario individualizar
a todas las personas que habitan el territorio de un determinado Estado.
Es por ello que doctrina y jurisprudencia otorgaron al nombre (prenombre y apellido) el
carácter de inmutable, sosteniendo que, en principio, aquél es inmodificable.
Este principio o regla de inmutabilidad estaba consagrada en la ley 18.248 (hoy derogada), en
su art. 15. Tal como lo señala Carlos Muñiz, con fundamento en el principio de inmutabilidad
se ha sostenido que al ser el nombre un derecho deber de identidad, necesariamente debe
impedirse su libre modificación, en tanto ello permitiría introducir equívocos que afecten su
función identificadora. El autor citado sigue diciendo:»La multiplicación de registros, bancos y
organismos en los que la persona aparece identificada por su nombre permite inferir los
trastornos y eventuales comportamientos oportunistas que podrían generarse a partir de la
libertad en el cambio de nombre.
«De todas formas, este principio de inmutabilidad es de carácter relativo, y desde su dictado la
ley ha admitido la posibilidad de su modificación si mediara la existencia de justos motivos, la
intervención de la autoridad jurisdiccional y se asegurara la publicidad del cambio. En este
sentido, el principio de inmutabilidad del nombre no tiene un carácter absoluto y encuentra su
fundamento en la medida en que permite proteger determinados intereses sociales. Cuando
estos intereses no se hallaren comprometidos, este principio debe ceder con el fin de proteger la
libertad y la integridad psíquica, moral y espiritual de la persona. Lo que se procura es
simplemente que no se afecten derechos de terceros alterando un determinado orden que facilita
la identificación del ente personal a partir de actos arbitrarios, injustificados y autónomos del
individuo».
«En este sentido se ha sostenido jurisprudencialmente que uno de los principales caracteres del
nombre de las personas es su inmutabilidad que tiende a resguardarlo de los cambios
injustificados. Empero, dicho carácter no es absoluto, pues se admiten casos en los cuales puede
ser soslayado, en especial cuando en manera alguna resultan afectados los principios de orden y
seguridad que tienden a afirmar o existen razones que inciden en menoscabo de quién lo lleva.
Asimismo, el principio de la estabilidad en materia de nombre da la idea de conservación sólo
en virtud o con la finalidad de proteger a ciertos intereses sociales, de manera que, si el interés
social no se haya comprometido, deberá primar el principio de libertad; esta idea de estabilidad
habilita el ingreso del cambio del nombre cuando existen razones suficientes – principio de
razonabilidad y de proporcionalidad- que justifiquen tal modificación» (cfr. [Link]., «El nombre
como proyección jurídica de la identidad y los justos motivos para su cambio», LL
AR/DOC/2628/2015).
El nuevo Código Civil y Comercial, en su art. 62 determina que la persona humana tiene el
derecho y el deber de usar el prenombre y el apellido que le corresponden.
Eduardo Ignacio Saux explica que la nueva codificación incorpora dentro de su estructura la
regulación del nombre de las personas, derogando la normativa que antes lo hacía, pero
manteniendo, en líneas generales, el diseño de la materia, con algunas adecuaciones acordes a
los fundamentos del nuevo sistema, que aluden a los principios constitucionales que priorizan el
derecho a la identidad, la autonomía de la voluntad y la igualdad (cfr. aut. cit., «Código Civil y
Comercial de la Nación comentado», Ed. Rubinzal-Culzoni, 2014, T. I, pág. 320).
El art. 69 de la nueva codificación autoriza el cambio de prenombre o de apellido, siempre que
existan justos motivos, cuya valoración queda a criterio del juez, aunque introduce tres
situaciones que deben ser consideradas como justo motivo y, en su parte final, enumera
supuestos en los cuales el cambio de nombre no requiere de orden judicial.
Y es aquí donde se advierte, más allá de que la anterior legislación también habilitaba el cambio
de nombre, la influencia de la constitucionalización de la materia civil y comercial, objetivo
principal perseguido por el legislador.
Si bien el art. 69 citado mantiene la regla de la inmutabilidad del nombre, introduce
modificaciones que otorgan importancia a la identidad en su faz dinámica. Es así que los
supuestos específicos de «justos motivos» que contempla la norma habilitan el juego de la
autonomía de la voluntad.
Vuelvo a Eduardo Ignacio Saux:».el inciso a, pareciera admitir que el seudó[Link]
sustituir al prenombre o al apellido, criterio que puede resultar opinable. El inciso b, alude a
pautas de raigambre cultural, étnica o religiosa, lo cual también deja en manos de la propia
persona, a partir de esos parámetros, el requerir el cambio de nombre (debiera entenderse, por
lógica, más bien el prenombre) cuando éste no se adecue a ellas. El inciso c, es más bien
genérico, y deja librado al criterio judicial cuando el nombre produce una afectación a la
personalidad, o a algunos de los derechos subjetivos personalísimos» (cfr. aut. cit., op. cit., pág.
340).
En autos, el planteo de la parte peticionante ha sido subsumido en la situación prevista en el art.
69 inc. c) del Código Civil y Comercial: «la afectación de la personalidad de la persona
interesada, cualquiera sea su causa, siempre que se encuentre acreditada».
Y a contrario de lo sustentado en la primera instancia, entiendo que se encuentra probado que el
uso del prenombre L. afecta la personalidad de la peticionante.
Además, los tres incisos del art. 69 del Código Civil y Comercial no son los únicos justos
motivos a los que alude la norma, por lo que, desde este ángulo de análisis, lo solicitado por la
señora S. A. y lo probado en autos configuran una razón que justifica el cambio de prenombre,
más aún cuando no existe intereses de terceros que pudieran verse afectados por el cambio, por
lo que en respeto a la autonomía de la voluntad de la solicitante corresponde acceder a su
pretensión (arts. 51 y 52, CCyC).
Los testigos que han declarado en autos son contestes en la carga emocional que conlleva el uso
del prenombre L. para la peticionante. La testigo M. L. A. señala que a la actora nunca le gustó
su primer nombre y, además tuvo un problema con una persona con ese mismo nombre, que fue
complicado en su momento. Agrega que se hace nombrar por su segundo prenombre (F.) o por
M. F., y que la mamá es la que la llama como L., respondiendo la peticionante que no la llame
así (acta de fs. 67).
La testigo M. E. M. explica que el principal motivo por el cual la peticionante quiere cambiar
su primer prenombre es haber tenido un ataque por parte de una cuñada de nombre L., pero de
todos modos renegó de este nombre desde chica.
También señala que no responde por el nombre L., sino por el de M. o F. (acta de fs. 68).
El testigo H. A. A. declara: «desde chica nunca lo aceptó, porque le habían puesto el nombre de
un vecino, o vecina creo que era, y después tiene ese nombre muy rechazado, porque una ex, o
muy amiga del ex de ella con el mismo nombre, primero que le hizo daño a ella y le quiso
matar a la hija, tiene una cicatriz de esa [Link] se hace nombrar F. porque es el segundo
nombre que tiene hoy, pero se quiere llamar M., quiere ese nombre porque es el nombre que le
gustaba a su abuela.» (acta de fs. 69).
Estas razones que quizás pueden ser consideradas como inválidas para habilitar el cambio de
prenombre, adquieren otra dimensión de acuerdo con el informe psicológico elaborado por una
perito integrante del Gabinete Interdisciplinario.
Explica dicho informe -obrante a fs. 79/vta.- que la solicitud de cambio de nombre está
enlazada en aspectos de orden vincular, por un lado aspectos de la relación con su padre, y por
otro la escena de la adultez con otra mujer llamada L. Agrega la perito que esta última
experiencia ha reactivado aquella resistencia de los primeros momentos de su historia y lo que
representa el significante L. como nombre propio en su constitución subjetiva.
La experta concluye en que la eliminación del prenombre puede resultar satisfactoria para la
peticionante como vivencia de alivio, aunque no impacte de manera resolutiva en los conflictos
concretos que sostiene con la mujer llamada [Link] en la ambivalencia paterna.
Si bien existe un conflicto profundo en la psiquis de la peticionante, que no va a ser
solucionado por el cambio de prenombre, éste ha de contribuir a que ella sienta que se ha
despojado de una carga que le pesa bastante, y que puede ayudarla a encontrar una salida a su
problema.
No se trata de una cuestión de gustos, como aparenta a primera vista, sino de algo más
complejo (y no del todo revelado en la entrevista psicológica), que se vincula con la
personalidad y la identidad de la peticionante y que, en tanto no afecta intereses de terceros, el
cambio de prenombre no le puede ser negado.
Ello así, porque la clave de análisis de la normativa del Código Civil y Comercial es la
Constitución Nacional y los tratados internacionales sobre derechos humanos (art. 1, CCyC), y
estos últimos cuerpos normativos indican que debe respetarse en todo momento la dignidad de
la persona humana, la que comprende indudablemente sus derechos personalísimos, entre los
que se encuentra el nombre.
Insisto, no encontrándose comprometidos intereses de terceros, estando acreditada la afectación
de la personalidad y de la identidad de la peticionante por el uso del prenombre L., corresponde
respetar la autonomía de la voluntad y la libertad de la persona comprometida y proceder al
cambio de su primer prenombre por el de M.
III.- Por lo hasta aquí dicho, propongo al Acuerdo hacer lugar al recurso de apelación de autos y
revocar la sentencia recurrida.
Recomponiendo el litigio, se hace lugar lo peticionado y se otorga autorización para el cambio
del primer prenombre de la peticionante «L.» por el de «M.», por lo que el nombre de la
requirente, nacida el día 15 de enero de 1987, en la ciudad de Neuquén, titular de D.N.I. n° .,
debe ser inscripto como M. F. S.A.; oficiándose, en la instancia de origen, al Registro de Estado
Civil y Capacidad de las Personas a fin de que proceda a la inscripción del cambio de nombre
autorizado, con la correspondiente rectificación del acta de nacimiento y del documento
nacional de identidad.
Costas de ambas instancias a cargo de la peticionante.
Regulo los honorarios profesionales para las funcionarias de la Defensoría Oficial que actuaran
como patrocinantes de la requirente en las sumas de $ 14.759,00 por la labor en la primera
instancia, y $ 5.166,00 por la actuación ante la Alzada, todo de conformidad con lo dispuesto en
los arts. 9 y 15 de la ley 1.594.
José I. NOACCO dijo:
Por compartir los fundamentos vertidos en el voto que antecede, adhiero al mismo.

Por ello, esta Sala II RESUELVE:


I.- Revocar la resolución dictada el día 11 de marzo del año 2021 (fs. 90/91 vta.), haciendo
lugar a la autorización para el cambio del primer prenombre de la peticionante «L.» por el de
«M.». Por lo que el nombre de la requirente, nacida el día 15 de enero de 1987, en la ciudad de
Neuquén, titular de D.N.I n° ., debe ser inscripto como M. F. S. A.; oficiándose, en la instancia
de origen, al Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas a fin de que proceda a la
inscripción del cambio de nombre autorizado, con la correspondiente rectificación del acta de
nacimiento y del documento nacional de identidad.
II.- Imponer las costas de ambas instancias a cargo de la peticionante (art. 68, del CPCyC).
III.- Regular los honorarios de las funcionarias de la Defensoría Oficial que actuaran como
patrocinantes de la requirente en las sumas de $ 14.759,00 por la labor en la primera instancia,
y $ 5.166,00 por la actuación ante la Alzada (arts. 9 y 15 de la ley 1.594).
IV.- Regístrese, notifíquese electrónicamente y, en su oportunidad, vuelvan los autos a origen.
Dra. PATRICIA CLERICI – Dr. JOSÉ I. NOACCO
Dra. MICAELA ROSALES – Secretaria

También podría gustarte