Reflexión: La Edad Dorada, un Tiempo
de Gracia y Propósito
Texto clave:
"Aún en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi
fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia."
— Salmo 92:14–15
En el mundo moderno, el envejecimiento suele verse como el final del camino, un tiempo de
pérdidas y limitaciones. Pero la Palabra de Dios nos muestra otra perspectiva: la edad
dorada no es una etapa de retiro espiritual, sino de profundo propósito eterno. Es el tiempo
en que el carácter, la experiencia y la fe maduran como frutos preciosos del Espíritu.
El salmista afirma que incluso en la vejez, los justos darán fruto. En lugar de secarse, estarán
"vigorosos y verdes". Esto no habla solo del cuerpo, sino del alma que se fortalece en Dios.
El Señor no desecha al que envejece; Él lo honra.
Un Ministerio Silencioso pero Poderoso
Elena G. de White escribió:
“La edad avanzada no incapacita para ser útil ni disminuye la responsabilidad. La influencia
de una vida consagrada puede ser tan poderosa en los últimos años como en los primeros.”
— El Ministerio de Curación, p. 378
Dios no jubiló a Moisés a los 80, sino que lo llamó. Abraham tuvo su mayor experiencia de fe
en la vejez. Ana, la profetisa, servía en el templo a edad avanzada. Estos ejemplos nos dicen
que Dios aún tiene planes para los mayores.
Querido adulto mayor, tus canas no son una señal de debilidad, sino una corona de
sabiduría. Tus oraciones, tus consejos, tu testimonio y tu fe firme son una predicación viva
para los más jóvenes. La iglesia necesita tu voz, tu ejemplo y tu ternura.
El Cielo Está Más Cerca
La edad dorada también nos recuerda que el hogar eterno está más cerca. Pero esto no debe
llenarnos de temor, sino de esperanza gloriosa.
“Los que han servido fielmente a Dios en esta vida, tendrán una herencia en la vida futura...
El mismo Dios será su recompensa.”
— El Conflicto de los Siglos, p. 678
Es tiempo de mirar hacia el cielo con gozo. De alzar la vista sabiendo que lo mejor está por
venir. Cada día de vida es un regalo para amar, orar y bendecir a otros.
Llamado Final
Amado hermano o hermana, si estás en la edad dorada, recuerda esto: todavía tienes una
obra que hacer. Tu tiempo no ha terminado. Dios sigue escribiendo con tu vida una historia
de fe. Que puedas decir como el apóstol Pablo:
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”
— 2 Timoteo 4:7
No te rindas. No te calles. ¡Aún puedes fructificar para la gloria de Dios!