PROTAGONISTAS DE LA CIVILIZACIÓN
DE LA RUEDA AL NEUMÁTICO DE FÓRMULA UNO
Su origen se pierde en el tiempo, y sólo nos acercamos a sus primeras pistas en un
bajorrelieve que apareció en Mesopotamia.
Se trata del Carro de los Felinos hallado en la ciudad de Ur, grabado que se remonta a
mediados del siglo XXV antes de Cristo. Es el bajo relieve más antiguo de cuantos
representa la rueda.
La invención de la rueda y por consiguiente la utilización del carro precede al inicio de
las grandes transformaciones, llevándonos a la necesidad de domesticar al caballo,
aunque anteriormente se sabe que en Asia ya tiraban de los trineos, pero es obvio, que
con la rueda y los caballos aparecían las primeras carreteras y con ellas los transportes de
innumerables servicios imaginables; diligencias, correos, carros de recreo, es decir,
transportes de todo tipo.
La posesión de esta suerte de transporte, carro y caballo ofreció en el mundo antiguo una
expresión de prestigio y riqueza, hasta el punto de aparecer espectaculares carros en la
tumba de Tutankamón como ajuar del Faraón para la eternidad, donde el protagonismo
de la rueda es sobresaliente.
CONTINUACIÓN DE UN CAMINO TRAZADO
Los carros y los caballos fueron el transporte que movió al mundo, hasta la aparición de
la patente del automóvil en 1889, presentada por el ingeniero alemán Karl Benz. Una
maquina autónoma de combustión interna capaz de moverse con petróleo o gas, todo un
automóvil que vendría a abrir un mercado que nos llevaría hasta nuestros días, entonces
la gasolina se encontraba en droguerías o farmacias y los coches nos los carrozaban a
nuestro gusto, hasta que en 1908 apareció el Ford Modelo T, y supuso gracias a su
revolucionaria linea de montaje en cadena, el coche para todos. Henry Ford y Karl Benz
se habían adelantado a su tiempo, y entre los dos pusieron en “marcha” el transporte
humano rodado, de hecho las cifras del Ford T hablan por sí solas, de 1908 a 1927 más
de 15 millones de coches vendidos. El Ford modelo T captó servicios inimaginables,
vehículos familiares, ambulancias, bomberos... un buen ejemplo lo encontramos en el
museo del automóvil de Salamanca con los modelos más dispares; adaptados al gasógeno,
tipo taxi, de recreo, donde no falta el Ford T de carreras.
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LA RUEDA NO PARA
Y el invento de la rueda sigue siendo el mismo, es la vital conexión de una superficie muy
limitada en contacto permanente con la carretera, y desde su puesta en escena se merece
toda nuestra atención, porque en ella va nuestra vida y la de los otros.
La rueda y sus distintas evoluciones han sido esenciales para llegar hasta donde estamos,
literalmente ha movido el mundo, ha sido la palanca que ha llevado los objetos más
pesados sin esfuerzo, y entre sus logros, no podrían faltar los récords de velocidad tanto
en las dos como en las cuatro ruedas, esos que despiertan pasiones. En su largo rodar se
dio un paso definitivo en 1839, cuando Charles Goodyear inventó la vulcanización,
consiguiendo el caucho macizo, ideal para la sustitución de los aros metálicos, de este
modo, se pudo amortiguar mucho mejor las irregularidades del terreno. En 1888 John
Dunlop desarrolló el neumático con cámara dando paso a la fabricación en serie, desde
entonces y hasta ahora se ha convertido en una de las partes más complejas y de mayor
tecnología de la industria del automóvil.
Ahora el reto está en ser muy efectivo en las velocidades más altas, aceleraciones,
frenadas, paso por curva; un buen ejemplo son los bate récord, la aviación, el
motociclismo, y evidentemente la fórmula uno.
FÓRMULA UNO, EVOLUCIÓN
IMPARABLE
Un salto significativo arrancó en 1950 con la puesta en escena del primer Campeonato
del Mundo de Fórmula uno, que traería una evolución sorprendente y evidenciaría que la
base de la competición parte de los neumáticos y pasaría a tener un protagonismo
complementario e imprescindible, poniendo en escena las tecnologías más punteras; las
de los neumáticos.
En los primeros años los monoplazas utilizaban neumáticos altos y estrechos con el dibujo
de su superficie similar a los coches de calle de la época, los neumáticos delanteros y
traseros tenían el mismo tamaño y un compuesto muy resistente, lo que permitía
utilizarlos durante varias carreras.
Los primeros fabricantes como Pirelli, Continental, Dunlop o Englebert, fueron los
proveedores en las carreras. A finales de los 50 y principios de los 60, Goodyear y
Firestone entraron en la competición para evolucionar el neumático experimentando con
diferentes compuestos y dibujos. Con el avance de la década de 1960 y la creciente
importancia de la aerodinámica, los neumáticos traseros comenzaron a aumentar su
tamaño y anchura, mientras que los delanteros se hicieron más pequeños. Firestone
introdujo los neumáticos lisos en 1971, ofreciendo mucha más superficie de contacto y
mayor agarre. Rápidamente se convirtieron en el camino a seguir. En 1977, Renault con
su monoplaza RS01 de la mano de Michelín introdujo los neumáticos radiales, que
ofrecían menor deformación y mayor agarre, marcando una evolución importante. Las
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décadas de 1970 y 1980 fueron de intensa competencia entre diferentes proveedores,
principalmente entre Goodyear y Michelin, lo que impulsó la innovación y el desarrollo
de compuestos, sin olvidar a Pirelli que también tuvo una presencia destacada, de hecho
en 1980, Pirelli introdujo neumáticos de colores para diferenciarse visualmente, un
precedente que vemos hoy día para identificar los compuestos. En 1998 se introdujeron
normativas que obligaban el uso de neumáticos con surcos longitudinales para reducir la
velocidad en curva y aumentar la distancia de frenado por seguridad. Goodyear, el
proveedor más exitoso en la historia de la F1, se retiró en 1998, y la retirada de Michelin
a finales de 2006 hizo que Bridgestone se convirtiera en el único proveedor hasta 2010,
en 2011 Pirelli regresó a la Fórmula 1 como proveedor único y lo sigue siendo en la
actualidad con un acuerdo extendido hasta 2027.
A pesar de su larga historia, y continua evolución, al día de hoy el neumático sigue
haciendo el mismo trabajo que desde su invención; tracciona, direcciona, frena, y además,
soporta todo el peso.
Daniel Domínguez