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Introducción

La ética es una disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano y su relación con el bien y el mal, y es esencial para la reflexión y toma de decisiones en contextos profesionales y personales. Según Adela Cortina, la ética debe enseñarse en sociedades pluralistas para guiar la acción humana y fomentar actitudes morales. La ética no solo ayuda a mejorar la conducta individual, sino que también es fundamental para el desarrollo profesional y la convivencia social.

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Introducción

La ética es una disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano y su relación con el bien y el mal, y es esencial para la reflexión y toma de decisiones en contextos profesionales y personales. Según Adela Cortina, la ética debe enseñarse en sociedades pluralistas para guiar la acción humana y fomentar actitudes morales. La ética no solo ayuda a mejorar la conducta individual, sino que también es fundamental para el desarrollo profesional y la convivencia social.

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Introducción

En la presente Investigación conoceremos sobre que es la Ética y para qué


sirve, y el punto de vista que tenía la Señora Adela cortina para que podamos
conocer más a profundidad este tema y podamos ver la ética desde otro punto
de vista. En la actuación profesional, cada individuo tiene su propio patrón de
valores, por ello se hace necesario que cada uno haga su propia reflexión, a
modo de compatibilizar los comportamientos con los valores corporativos, el
Código de Conducta y Ética Empresarial los objetivos estratégicos, las normas
internas de las Compañías y la legislación aplicable.
LA ETICA
La ética es una disciplina de la filosofía que estudia el comportamiento humano
y su relación con las nociones del bien y del mal, los preceptos morales, el
deber, la felicidad y el bienestar común. La ética se relaciona muy
estrechamente con la moral, pero es diferente a esta. Mientras la moral se
refiere a normas adoptadas por tradición, la ética es una disciplina que
reflexiona sobre cuáles acciones serían correctas.
La ética, según Cortina, “es un tipo de saber de los que pretende orientar la
acción humana en un sentido racional; es decir, pretende que obremos
racionalmente”. Dicho saber ético tiene fundamentalmente dos modos: el
primero, es la forja de carácter con el que se busca aprender a tomar
decisiones prudentes; el segundo es la toma de decisiones moralmente justas,
que la autora relaciona con “el respeto de los derechos humanos desde u una
moral crítica” (Cortina, 1994:19 25).
La ética empresarial es pues, “el descubrimiento y la aplicación de los valores y
normas compartidos por una sociedad pluralista -valores que componen.
En Cuanto al comportamiento humano se caracteriza como bueno o malo,
tomando en consideración los códigos o principios que lo orientan, la “ética” o
“filosofía moral” supondría un “segundo nivel reflexivo acerca de los juicios,
códigos y acciones morales ya existentes, a los que elevaría a consciencia y,
en definitiva, clarificaría. En este sentido, la ética sería algo así como una teoría
filosófica de la acción humana, Una teoría que no ignoraría el carácter
contingente de su objeto.
Pero la ética sirve también, para Cortina, para “cambiar las tornas y tratar de
potenciar las actitudes que hagan posible un mundo distinto”. Nada menos. Es
obvio que las actitudes morales importan mucho. Tanto como lo que las hace
posibles. Pero llegar a sugerir, pongamos por caso, que los innumerables
casos de corrupción a que asistimos tienen su origen en desfallecimientos de la
voluntad moral sería casi un sarcasmo.
El primer filósofo que trata de sistematizar los contenidos de la ética es
Aristóteles. En sus tratados de ética, que recopilan las enseñanzas de la
Academia griega, la define como el bien que todo el mundo busca, o como el
fin y lo que da sentido a su vida. La ética de las virtudes pone el foco en la
formación de la personalidad moral, en la adquisición de unas actitudes y de
unos hábitos coherentes con valores tan básicos como son la justicia, la paz, la
tolerancia, la solidaridad o el respeto a las personas. Pero esta manera de
entender la ética va cambiando con el tiempo.
A partir de la modernidad, cuando el valor de la libertad individual se configura
como la característica más propia del ser humano, la ética empieza a ser vista
más bien como un conjunto de criterios o principios que determinan la ley o el
deber moral.
Los dilemas de la ética aplicada
Las éticas de principios, como la kantiana, presentan la dificultad de su
aplicación práctica. Los principios siempre son abstracciones que no indican
exactamente cuál es el deber moral en una situación concreta. Aplicados
literalmente, los principios pueden derivar en comportamientos fanáticos. El
fanatismo no es una actitud huérfana de principios, sino todo lo contrario, es
una actitud derivada de principios inflexibles.
Con el propósito de encontrar una teoría ética más pragmática que la kantiana,
surgió la llamada ética utilitarista, desarrollada por los filósofos ingleses Jeremy
Bentham y John Stuart Mill. De esta ética también se ha dicho ética de la
responsabilidad. Las tres maneras de concebir la ética virtudes, principios o
consecuencias- no son incompatibles, sino complementarias. Son tres puntos
de vista que confluyen en el razonamiento moral.
A fin de plantear adecuadamente los problemas que tienen una dimensión
ética, hay que tener presentes los principios éticos que suscribimos y en los
que creemos, ponderar las consecuencias prácticas de la posible resolución de
cada problema y abordar la cuestión con una actitud «virtuosa». Lo que menos
falta, en las democracias consolidadas, son los principios. Sabemos, por
ejemplo, que no se debe discriminar a la mujer en ninguna situación. O
sabemos que la corrupción o el engaño en la política constituyen agresiones a
la dignidad de las personas.
Lo que falla no es el conocimiento de estos principios, sino la voluntad de
actuar de acuerdo con lo que dicen.

La ética y el reto de ser universal


Las concepciones filosóficas de la ética o la moral pretenden ser universales. A
diferencia de las doctrinas morales religiosas, que valen sólo para los creyentes
de las diferentes religiones, una ética laica busca establecer una normativa, ya
sea bajo la forma de virtudes, de valores o de principios, que valga para toda la
humanidad. No vale la idea de que cada uno tiene su ética, porque, a diferencia
del derecho, aquella apela a la conciencia de cada persona. Es cierto que la
ética obliga en conciencia, puede ocurrir que una determinada norma jurídica o
socialmente normalizada sea, de hecho, discriminatoria contra algún sector de
la sociedad y que pensamos que no es defendible éticamente.
Es en este sentido que se defiende la universalidad de la ética, no como una
realidad, que obviamente no lo es, sino como una exigencia teórica que
debería servir como idea reguladora de la práctica. La ética se enseña y se
aprende practicándola, a través del ejemplo y de la sanción social de aquellos
comportamientos que son contrarios a los valores más básicos.
¿Para qué sirve la ética?
La filósofa española Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la
Universidad de Valencia, a la que sigo con atención, plantea que en una
sociedad pluralista y compleja no basta con la enseñanza de la moral y se hace
necesario el aprendizaje de la ética.
Las fuentes de la inspiración moral, dice, son la familia, los amigos, la escuela,
las redes sociales y los medios de comunicación, pero nadie puede asegurar
que estas influencias enseñen necesariamente lo que es mejor moralmente.
Por esto mismo es indispensable, es una exigencia de las sociedades
pluralistas y complejas, que se enseñe la ética. Debe ser objeto de estudio y
parte del currículo escolar y universitario tanto la ética general como también
de las profesiones (deontología).
La enseñanza de la ética, que ahora no forma parte del currículo de la
preparatoria, que era donde antes se enseñaba, y tampoco está en el de las
distintas carreras universitarias, a no ser la de filosofía, debe estar presente en
las aulas.
En la Maestría de Comunicación de la Ibero, desde hace cinco o seis años,
enseño la materia Ética y Medios. A mis alumnos planteo que esta reflexión de
segundo grado, que no es evidente, resulta fundamental, para su vida y el
ejercicio de su profesión.
La ética nos ayuda a reflexionar sobre cuál debe ser el mejor comportamiento
del ser humano, en independencia o más allá de la moral que se nos transmitió
en la familia o los principios de la religión que profesemos.
Es absolutamente necesario como lo plantea Fernando Savater, citando al
filósofo alemán Odo Marquerd, distinguir con mucha claridad que no es lo
mismo tener conciencia moral que convertirse en conciencia moral de los
demás.
“Tener conciencia moral, dice Savater, es algo que desasosiega y obliga a una
permanente autocrítica: en cierta forma, tener conciencia es siempre tener
mala conciencia” y añade que “eso puede arreglarse convirtiéndose uno mismo
en la conciencia moral que critica a los demás y les recuerda los altos deberes
que han vulnerado: de ese modo, la conciencia es siempre para uno buena
conciencia”.
El ser éticos implica la exigencia personal del cumplimiento de los valores que
plantea la ética, pero no en convertirse en juez y conciencia moral de los otros.
La historia demuestra con mucha evidencia que en la medida que ocurre lo
segundo se deja precisamente de ser ético.
Conclusiones
▪ Para concluir con nuestro trabajo podemos decir que bajo la perspectiva de
la ética con forme a la investigación planteada que basa su estudio del ser
humano como sujeto moral, racional, compuesto por un cuerpo y por un alma
es una amplia amalgama de características que conforman al ser humano y
estas a su vez se disgregan en diferentes conceptos para la consecución del
estudio en cuestión.
▪ Empezando como el papel global del bien humano en la ética en el cual
queda por entendido que el ser humano es un ser racional cuyas acciones
morales lo conducen hacia su fin último o bien supremo, y que con el propósito
de lograr ese fin la persona es capaz de realizar diferentes acciones y de
ordenarlas con relación a su bien supremo o fin último mediante la priorización
de las mismas tomando como referente su fin supremo. Entonces, nos damos
cuenta de que la ética es parte fundamental de nuestro diario vivir ya que nos
ayuda a ser mejor como persona en cuanto a nuestros actos morales se
refiera.
▪ La ética es la elección que hace una persona por tener una buena conducta,
es el esfuerzo por hacer el bien. Por la tanto la ética nos ayuda tanto a convivir
con los demás de forma adecuada, a ser felices, a trabajar para ayudar a otros,
buscar el bien de los demás y el propio, a aportar a la sociedad nuestro
esfuerzo para que cada día sea mejor y muchas otras cosas positivas a favor
de nosotros y las personas que nos rodean.
*▪ Aprendimos como la ética es indispensable para poder desempeñarnos y
crecer en el ámbito profesional de forma adecuada, e incluso en nuestro
crecimiento como personas para que podamos aportar a la sociedad.

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