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03-El Ultimo Error

El documento presenta una colección de 128 partidas de ajedrez que fueron abandonadas erróneamente, analizando las razones detrás de estas decisiones. A través de ejemplos y anécdotas, se exploran las circunstancias que llevan a los jugadores a rendirse en momentos críticos, destacando la importancia de mantener la concentración y buscar oportunidades incluso en situaciones adversas. El autor busca ofrecer una reflexión sobre el juego y fomentar un mayor entendimiento de los errores comunes en el ajedrez.

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03-El Ultimo Error

El documento presenta una colección de 128 partidas de ajedrez que fueron abandonadas erróneamente, analizando las razones detrás de estas decisiones. A través de ejemplos y anécdotas, se exploran las circunstancias que llevan a los jugadores a rendirse en momentos críticos, destacando la importancia de mantener la concentración y buscar oportunidades incluso en situaciones adversas. El autor busca ofrecer una reflexión sobre el juego y fomentar un mayor entendimiento de los errores comunes en el ajedrez.

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Coleceq om JIAO Ue IY 1 le Coleccién JAQUE MATE El ultimo error 128 partidas abandonadas err6neamente Klaus Trautmann yl HISPANO EUROPEA Director de la Coleccion: Sergio Picatoste Titulo de la edicién original: Der letzte Fehler. 128 irrtimlich aufgegebene Schachpartien, © de la traduccion: Sergio Picatoste. Es propiedad © Schachverlag Kania, Schwieberdingen. © de la edicién en castellano, 2006: Editorial Hispano Europea, S. A. Primer de Maig. 21 - Pol. Ind. Gran Via Sud 08908 L'Hospitalet - Barcelona, Espafia E-mail: hispanoeuropea @[Link] Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autoriza- cién escrita de los titulares del «Copyright». bajo las sanciones establecidas en las Leyes, la reproduc- cidn total o parcial de esta obra por cualquier medio © procedimiento, comprendidos la reprografia y el tratamiento informatico. y la distribucién de ejempla- res de ella mediante alquiler o préstamo publicos, asi como la exportacién o importacion de esos ejempla- res para su distribucién en venta fuera del Ambito de la Unidn Europea. Depédsito Legal: B. 49079-2006. ISBN-10: 84-255-1695-1. ISBN-13: 978-84-255- 1695-5. Consulte nuestra web: [Link] haPREsO EN ESPANA PRINTED IN SPAIN Lennar, S. L. - Mogoda, 29-31 (Pol. Ind. Can Satvatella) - 08210 Barbera del Valles Prefacio..........200005 ee eee eee eee ee eee rere 5 1. La salvacion que no se vio ........ teneenes rere) errr reer 7 1D CUO a ter cfa ee ow ace erro gene peel eee ree ese ese 17 3. Nerviosismo . 25 4, Fantasmas .. 35 5. Generosidad .. 45 6. Cuestion de confianza 53 7. El subterfugio posible .. 63 8. jTiene que haber una combinacién! 73 9. Pequefias historias 81 10. Una buena idea ..... 2... cece cece ene eeeeeeeneenene wees 95 11. Enel techo del Mundo ........ cece cence cece eect eeeeeeneeeeeee 105 12. Los comentaristas meten la pata ..........-02 cece cence eee enee 119 Soluciones alos ejercicios .............005 Peete ene ee nner eeeees 123 Fuentes e indice de jugadores......... ee pee ee eee esas 127 PREFACIO Vamos a ver con asombro y llenos de comprensién un fenémeno especial propio de las contiendas que ocurren en el tablero de ajedrez. Con inesperada frecuencia, se abandonan partidas en el preciso instante en que se podian forzar unas tablas a ultima hora o incluso era posible ganar. Bien es verdad que no puede consul- tarse estadistica alguna, pero semejan- tes capitulaciones infundadas ocurren casi el doble de veces que, a modo de ejemplo, una coronacién menor, es decir, {a transformaci6n de un pe6n en torre, caballo o alfil. Y no se dan, de ninguna manera, solamente en categorias bajas. Sea como fuere, de ellas no hay mas que informaciones ocasionales. No, aqui se trata de una multitud de ejemplos de los niveles superiores, e incluso la elite tiene un alto grado de participacién en ellos. Intentos de explicar el error de valo- racién justo en el punto donde mas duele los hay en abundancia. También en los capitulos que siguen se han efectuado las clasificaciones respecti: vas, en cierto modo segtn las supues- tas causas. Aunque, naturalmente, esta claro que los epigrafes tematicos obe- decen mas a razones de estructuracién que al descubrimiento objetivo de los motivos del abandono, pues muchas veces los motivos se superponen y se complementan. Ademés, en la mayoria de los casos faltan los relatos de testi- gos. Asi, circunstancias concomitantes como el estado de salud, los apuros de tiempo, motivos oficiales y privados, sin olvidar la testarudez y el enfado, etc., quedan en la sombra. El «arquetipo», muy socorrido, del te- ma lo muestra el diagrama 1. . Von Popiel-Marco Montecarlo, 1902 En vista de las amenazas al alfil de d4 y'la torre de d7, Georg Marco, el ex- perimentado maestro austriaco y exito- so periodista de ajedrez, se dio por vencido. Con la jugada 1. ..., @g1!, podia, sin embargo, ganar material de manera decisiva mediante la amenaza de mate y con ello una importante partida del torneo. Este ejemplo lo conoce todo ajedrecista. Aunque se considera el pri- mero de su clase, ya tenia un precursor entre maestros de renombre, lo que se demostrara en las paginas que siguen. Qué se pretende con la sucesién de estos cortocircuitos, que, examinandolos a posteriori, fluctian entre la satisfaccién y la decepcién? No habia raz6n alguna para comprimir el material en un manual © extraer consecuencias estratégicas 0 tacticas por los pelos. La intencién era mas bien compendiar los numerosos ejemplos y quizas dar un pequefio esti- mulo para recopilar mas. Si ello da por resultado que se puedan aprovechar, modestamente, para desentrafiar claves personales del juego de cada uno, el libri- to obtendra el rango de una lectura que, en cierto modo, proporciona experiencias. El tratamiento del tema es critico y benévolo a la vez. Siempre tiene que mantenerse el respeto a los implicados, siempre ha de prevalecer la considera- cién por el rendimiento deportivo. Es evi- dentisimo que debe tenerse en cuenta que ambos rivales dejan tras de si una larga y agotadora lucha, numerosas omi- siones, pequefios errores y errores de EL ULTIMO ERROR bulto, que sus sentimientos se debatie- ron entre la esperanza y la decepcién y que cuerpo, alma y espiritu se acercaron poco a poco o de repente a un estado de agotamiento sumo. Para el afectado, el abandono infun- dado es, sin lugar a dudas, un asunto amargo y doloroso. A pesar de ello, no vamos a tomarnosio todo tan en serio. El autor se ha esforzado, para hacer propa- ganda de nuestro bello juego, en pre- sentar y comentar los distintos episodios de manera amena. Se han incluido pe- quefias historias que los enmarcan y acontecimientos, logros caracteristicos y anécdotas, Los abandonos prematuros parecen ser atemporales. Su ntimero guarda ab- soluta relacién con la frecuencia de los torneos disputados. Asi, la parte del leén de todos estos pequefios deslices (35 %), que se-guarnecen con diagramas en los capitulos que siguen, se la llevan las dé- cadas de 1980 y 1990. &Y en el futuro? ¢Son los errores aqui, presentados los Ultimos? No, no, isolamente en la partida que nos ocupa! Desde mafiana mismo obraremos segun el dicho de Savielly Tartakower: «jLos errores estan ahi, no hay mas que come- terlos!». iEn este sentido, pues! -Rar su apoyo personal en la recopi- lacién de los ejemplos, el autor da las gracias a los maestros FIDE Helmut Rof- mann y Harald Keilhack, asi como a los ajedrecistas Horst Ewald, Norbert Hey- mann, Dieter Jahr, Jérg Nagler, Wolfgang Pieper, Siegfried PreuB y Kurt Schlapper. No puede, sin embargo, pretenderse que esta coleccién sea completa. Klaus Trautmann Francfort del Oder, marzo de 1999 LA SALVACION QUE NO SE VIO éNo te ves un poco ridiculo con ese casco? El fiel de la balanza parece inclinarse en esta contienda de manera definitiva hacia el otro lado, en favor del rival. La derrota se vislumbra hace ya varias ju- gadas, y en la posicién a lo sumo puede especularse un poco. Cuanto mas maduro y experimenta- do es el ajedrecista, menos cree en mi- lagros. Demasiado bien sabe por la practica cémo acaba el Ultimo acto, Ade- mas, también piensa en su honor, en que no quiere ser objeto de mofa en la sala del torneo, en que también en las derrotas debe comportarse como un au- téntico caballero. Asi pues, jes hora de abandonar!? jAlto, no tan deprisa! ijExaminemos la posicién una vez mas! 4Se han sondeado de verdad to- das las posibilidades? Para buscar los recursos escondidos —literalmente— se Necesita, pese a todas las experiencias negativas, pese a que las perspectivas empeoren jugada tras jugada, una men- te fria, sobria, que -suponiendo que el reloj lo permita— siga estando en condi- ciones de trabajar seguin cierto esquema de examen. Eso supone intentar calcular también las jugadas llamadas ildgicas, repasar una vez més la serie de jugadas del adversario para ver si hay «aguje- ros» e incluir todas las posibilidades de intercalar jugadas intermedias. Quizds se encuentre todavia una idea oculta que salve la partida, tal vez haya una amenaza que corte el hilo conductor dg la variante del contrincante. Precisamente este momento tiene también para él algunos escollos psico- ldgicos. A veces, al rival, al estar a las puertas de la victoria, le abandona por distintos motivos el discernimiento mos- trado hasta entonces. Sea porque quiere «hacerlo bonito», divertir al espectador o EL OLTIMO ERROR impresionar al adversario. También él disminuye, como puede comprenderse, la concentracién, pues sabe que ya no puede pasar nada. Por eso quiero afadir dos consejos mas: calcula también ahora una jugada mas que tu contrincante y, cuando él haya empezado el ataque final, espera por lo menos una jugada més. jQue te muestre si sabe ejecutar con exactitud su programa en el tablero en lo que a técnica se refiere! En este sentido, espero que los diez ejemplos que siguen sirvan de escar- miento. En todos los casos era posible salvarse, pero no se advirtié la jugada salvadora, probablemente tampoco se buscé. No obstante, las mas de las ve- ces, el camino que llevaba a la salvacién no estaba en absoluto en lo mas profun- do de la jungla de variantes. Las excepciones a lo dicho no son si- No aquellas posiciones en las que los co- Nocimientos eran insuficientes, Al jugador le pasa como al nifio pequefio que se ha adentrado confiado en el agua y no sabe radar. Para [Link] armado la proxi- ma vez no queda mas que sacar la con- clusion correspondiente: volver a coger el libro, estudiar finales especiales y consul- tar el Util arte del estudio. LA SALVACION QUE NO SE VIO 2. Stambke-Hamel Correspondencia, 1955 Nos encontraremos con el ajedrez Por correspondencia en esta pequefia serie repetidas veces. La omisi6n del ca- mino salvador en tales ejemplos es una clara sefial de que no puede imputarse todo al nerviosismo del momento, pues el jugador por correspondencia las mas de las veces tiene tiempo para buscar y repasar. En el diagrama 2, siguid 1. h5!, a5! 2. 5+, y las negras abandonaron. Bien es verdad que 2. ..., bxc5? fra- casa por 3. bxa5, Qc6 (3. ..., 04 4. Hed, 5 5. g5) 4. Ha3, pero 2. ..., Sc! hace tablas, de lo que uno puede convencerse con rapidez viendo las dos variantes posibles: 3. 95, fxg5 4. b5+, dxc5 5. d>xe5, bb4 6. bd6, dxa4 7. cb, db 8, Hxb6, a4 9. dc6, a3 10. b6, a2 11. b7, alW 12. bawW+, &c4o 3. exb6, axb4 4. od3 (pero no 4. a5?, 5+! 5. gxf5, exf5.6. d3, f4, y las blaneas incluso pierden) 4. .,., &xb6 5. bes, Lad 6. Hb3, £517. g5, e4 8. txe4, fxe4 9. gxh6, y las blancas no pueden ganar. 3. Weber-Fuchs Premnitz, 1961 Reinhard Fuchs fue en su dia uno de los grandes del ajedrez aleman, aun cuando el maestro intemacional no obtu- viera el titulo de gran maestro. Las cau- sas de ello fueron, por supuesto, sus adversarios. Mientras que el balance de sus resultados con la elite es extraordi- nario, el dos veces campeon de la RDA rendia casi siempre por debajo de sus posibilidades contra rivales en teoria in- feriores. As fue también en Premnitz, en el XI Campeonato de la RDA. El joven Bernd Weber habia obtenido mejor posicién tras sacrificar un pedn (diagrama 3), pro- bablemente también porque la torre ne- gra se habia extraviado. Cuando Weber hizo la brutal 1. ¥¥g3!, Fuchs abandono, Pues son dos las piezas que atacan el caballo de c7, y después de cambiarse Jas damas en g3, se pierde una pieza. Con 1. ..., Z\e8, sin embargo, torre y caballo estaban seguros, y luego de 2. Wxd6, Z)xd6 3. He7+, £8 4. axb5, axb5 5. Ef d7, las blancas se quedaban con mejor final, pero no ganado, ni mu- cho menos. 10 EL ULTIMO ERROR 4. Mileika-Rosenfeld Riga, 1966 La posicién del diagrama 4 se ha to- mado del tradicional encuentro de Riga contra Tallin. ~Qué tienen que hacer las blancas? Sijuegan 1. & xh2, se les da mate des- puésde1...., He1+2. 92, Wa5 ma- te, y el subterfugio 1. He7, Hxe7 2. Wd8+ no surte efecto a causa de 1. ..., 86+. Reconociendo todo esto, las blancas abandonaron. En los habituales andlisis posteriores a la partida, sin embargo, se inmiscuyé un mirén, que opinaba que las blancas, en la posicién del diagrama, podian in- cluso ganar. Es probable que eso sea una exageraci6n, 40 no? ¢Qué opina el, lector? (ejercicio) Las soluciones a los ejercicios, los cuales se indicaran con la palabra «ejer- cicio» entre paréntesis, las encontrara el lector al final del libro. 5. Yud6vich (hijo)-Bebchuk : Mosca, 1964 En el diagrama 5, las negras, que son mano, tenian que vérselas con un ataque de mate a su constrefiido rey en este final de seis trebejos correspon- diente al Campeonato de Moscu. Las blancas amenazan brutal e inequivoca- mente 2. 4\f6+para dar mate con la to- tre en f7 0 h7. La torre negra no puede reaccionar a no ser que Se sacrifique de manera absurda. Asi pues, Bebchuk abandoné la partida. Luego de 1...., f8!, no obstante, ya no hay mate alguno. 2. Z\f6, He3+0 2. Hf7+, Ge8 3. Exh7, Hg6+ 4. Af6+, &d8 no pueden acorralar al rey negro: tablas. Los fantasmas que aqui se aparecie- ron a las. negras nos los volveremos a enceatrar. LA SALVACION QUE NO SE VIO 6. Sax-Tseshkovski Zagreb, 1975 El diagrama 6 muestra un trebejo menos todavia. También aqui examina- ron las negras los dafios y capitularon. Por de pronto, nadie tuvo nada que objetar a esta decision de Tseshkovski. Al analizar mas tarde la partida para el periddico, el maestro internacional Ru- dolf Marié hizo, sin embargo, un intere- sante descubrimiento. Con 1...., @h7, Tseshkovski habria podido luchar por las tablas de manera Satisfactoria, aunque todavia tendria que circunnavegar dos escollos en el canal. Después de 2. f7, las negras no pue- den dar jaque. 2. ..., Ho6+?? 3. dz, 26 4. &e7 conduce al naufragio, asi como 2. ..., Het+? 3. éd7, Hr 4. e7, Het+ 5. Hf8!, Bhi 6. Hes, Eat 7. Hh3+, 96 8. bogs. Solamente asi se salva la nave: 2. a Hel 3. od7, Hasl 4. de7, Ha7+5. deb, Ha6+6. bed, Had+ 7. Be4, Had+ 8. hes, Has 9. bed, B18, o bien 3. e7, Hc7+ 4. bes, 8+ 5. d7, Has, transponiendo a la primera variante. Es sorprendente que el experimen- tado gran maestro ruso no aplicara un procedimiento en verdad tipico de se- mejantes finales de torre. Nos absten- i dremos de juzgar, sin embargo, y mas teniendo en cuenta que desde la dis- tancia no pueden apreciarse todas las circunstancias concomitantes. Alexéi Suetin, autor de numerosos libros de ajedrez. A propésito, en cuanto coleccionista de ejemplos asi, uno depende de la tradi- cidn, puesto que muy pocas veces da la casualidad de que puede ser testigo. En las columnas de ajedrez, el lector en- cuentra estos percances en el final sin mas explicaciones sobre las circunstan- cias —a menudo seran los apuros de tiem- po- de cémo se produjo el cortocircuito. Aparte de eso, no faltan ocasiones en las que suceden singulares malen- tendidos. En el X Campeonato de Alemania de Veteranos me tocé jugar contra Alexéi Suetin [1926-2001]. Habia aguantado bastante bien contra el viejo gran maestro. con negras e incluso habia emprendido un agudo ataque contra su rey, pero me lo refuts, y se lego a la posicién siguiente: 12 EL ULTIMO ERROR Suetin-Trautmann Weilburg, 1998 Las negras estan perdidas en todas las variantes. Apunté mi préxima jugada: 37. ..., Hh7. Cuando vi que 38. 4\xb7 destruia todas mis especulaciones, la cambié y anoté 37. ..., a8, que es la que hice y a la que, por supuesto, se contesté 38. 4\xf5, después de lo cual abandoné la partida. El resto se liquidé para el boletin en la sala de redaccion. Alli quitaron 37. ..., a8 y escribieron en su lugar «37. ..., Eh7 38. &\xt5, 1-0». Cuando la partida aparecié en Inter- net, me llamaron algunos amigos: «;C6- mo puedes abandonar esa partida?» No ves que ganas con 38. ..., Wh2+ 39. Stl, Wxg2+?». Por supuesto, yo habia jugado para hacer eso, pero desgraciadamente la to- tre no estaba todavia en h7. Una notacién errénea también condujo a la sospecha, en la partida Colle-Griin! feld, Karlsbad, 1929, tantas veces impre- sa, de que las negras habian valorado mal un sencillo final y por eso abandonaron. we Lie / 7. Sikora-Peng Novi Sad, 1990 El diagrama 7 muestra una interesan- te posicién. Todo el mundo conoce la fuerza de dos peones pasados y ligados que han avanzado hasta la antepentiltima fila. Contra ellos, la torre, por regia gene- ral, esta inerme... Por regia general. Aunque aqui el pedn que llega a la fila de coronacién incluso esta apoyado Por una torre, las blancas tienen una posibilidad de defenderse. Sikora no vio mas que 1. & xe3? fracasa por 1. ..., f2 y tird la toalla. + “¢Cémo podign las blancas, que son mano, forzar el empate? (ejercicio) 8. Horseman-Gardner Birmingham, 1955 En el diagrama 8, las blancas tenian LA SALVACION QUE NO SE VIO todo lo que se le puede pedir a una po- sicién ventajosa. Tenian también varios caminos que conducian a la meta, 1. Xft 1. Ae7, pero fueron demasiado Impacientes al capturar el alfil con 1. Wxg5?. Al adversario, al parecer, se le podia convencer con rapidez. En todo caso, creyé la doble amenaza de mate (Wg7# y EH xh6#) y abandoné. El caso es que después del error de las blancas, las negras no solamente po- dian salvarse, sino incluso ganar. 1. 4, Df3el, y la animada dama blanca debe abandonar el tablero desa- nimada. 9. Meyrinck-Eilinger Bruselas, 1936 En el diagrama 9, las negras inicia- ron una combinacidn vistosa y, probable- mente, también légica para aprovechar ‘su peon pasado que tanto habia avanza- do. Después de las jugadas 1...., Ae3+ 2. fxe3, Ef b2, las blancas se resignaron a su destino y tendieron la mano al ad- versario. En verdad, el cuadro finat tiene algo de deprimente para el primer jugador. Mas controversia suscité la idea, expre- sada tras la derrota, de que las blancas no estaban perdidas en el momento del abandono. 13 Un examen mas preciso aport otra sorpresa. Justo en la posicién final, las blancas ganan. El regocijante andlisis se deja para el lector. ~Cémo debié jugar Meyrinck después de 2. ..., Ef b2 para re- futar la combinacién negra y ganar? (ejer- cicio) 10. Gustafsson-Bata Correspondencia, 1985 Una posicién como la del diagrama 10 es, sobre todo, cuestién de calculo. Puesto que en esta forma concreta, sin embargo, ya se aproxima a los estudios de Réti, debe uno dispensar también al jugador por correspondencia cuando, al ponderar la posicién en general y calcu- lar las jugadas, llega a conclusiones err6- neas. Las blancas, en todo caso, ya no esperaban nada especial de sus cuatro peones y abandonaron aqui porque 1. h5?, Bf7! 2. &h6, c4 pierde sin tener la menor oportunidad. Si Gustafsson hubiera estado sola- mente un pelin mas convencido de las capacidades dinamicas de su rey, segu- to que habria sometido la jugada 1. g8 a un examen mas concienzudo. Veremos que esta jugada salva la parti- da de las blancas, que los cuatro pasitos del pedn «c» no pueden hacer tamba- lear el nuevo concepto. 14 Asi pues, 1. 2g8t!, dxt5 2. g7!, 94 3. Sg6!, &xhd 4. H15, y el rey mantiene el peén «c» bajo control. Si a2. &g7! responden 2. ..., 64, las Negras no pueden sacar partido de la de- safortunada ubicaci6n de la dama blanca después de 3. h5, 03 4. 6, c2.5.h7, c1 YY 6. Hew; a modo de ejemplo: 6. ..., W5+ 7. }f7! (pero no 7. 187, Wde+ 8. 97, We7+! 9. dg8, Yg6l) 7. ..., Wo6+ 8. 7, y las negras no avanzan. Si el peén emprende la marcha en- seguida (1. ..., c4), las blancas se procu- fan una dama en condiciones mucho més favorables: 2. h5, c3 3. h6, c2 4. h7, ci Wy 5. newy+. 11. Vlagsma-Van Scheltinga Haarlem, 1962 Diagrama 11: Las blancas, que eran mano, vieron que el peén de h3 cuesta el alfil, el peén «f» queda detenido por el alfil negro y el rey no puede dirigirse ha- cia los peones adversarios por la reta-’ guardia. Por eso abandonaron la partidd en esta situaci6n. También esta vez es el rey blanco el actor principal, que habria podido asegu- rar el empate a su bando mediante una conduccién precisa del juego. ~Cémo pueden las blancas hacer ta- blas? (ejercicio) EL ULTIMO ERROR Vemos con relativa frecuencia que se abandonan partidas en posiciones de tablas teéricas claras. Esto se da, por cierto, también en los niveles mas altos. Mientras que el aficionado del campeo- nato regional por equipos se olvida del asunto simplemente encogiéndose de hombros, para el titulado internacional es mas penoso. El ejemplo nos Io proporciona la par- tida de Philipp Schlosser contra el gran maestro huingaro Péter Luckacs (diagra- ma 12). 12. Schlosser-Lukacs Budapest, 1992 Las Blancas acababan de capturar en h3 el ultimo peén negro, y el segundo jugador abandon6 en vista de los peo- nes pasados y ligados. De este ‘tipo de posiciones se han oéupado los estudiosos desde hace mas de cien afios. Renombrados maestros y espétialistas en fnalegtonre ellos Ta- « trasch, Henneberger, Bérger y Averbaj han dejado por escrito"sus conocimien- tos. Yo he consultado los andlisis de Mark Dvoretski. Las negras pueden aguantar este fi- nal si cambian las torres y no dejan que el pedn «f» llegue a f6. Ademas, es ne- cesario, por una parte, impedir a toda LA SALVACION QUE NO SE VIO costa la entrada del rey blanco en la sex- ta flla y, por otra, encontrar el lugar mas @ficaz para el alfil negro. El posible intento del rey blanco después de las jugadas 1...., Ha3+ 2. $04, Exh3 3. cbxh3, bg7 4. £5, he3 puede refutarse asi: 5.

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