1. ¿Qué derechos humanos se establece que se están violentando en esa sentencia?
La Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el Estado de Honduras fue
responsable de una serie de violaciones graves a los derechos humanos de Vicky
Hernández, una mujer trans y defensora de derechos humanos asesinada durante el golpe
de Estado de 2009.
Los derechos violentados, según la sentencia, son los siguientes:
• Derecho a la vida (Artículo 4.1 de la Convención Americana): Vicky fue privada
de su vida en circunstancias que indican violencia por prejuicio. El Estado no la
protegió, a pesar de que estaba en un contexto de especial vulnerabilidad.
• Derecho a la integridad personal (Artículo 5.1): La Corte consideró que el trato
hacia ella, tanto antes como después de su muerte, atentó contra su dignidad, sobre
todo por la falta de respeto a su identidad de género.
• Derecho a la libertad personal y vida privada (Artículos 7 y 11): La persecución
constante, las amenazas, y la criminalización por su identidad y oficio violaron su
libertad de ser quien era.
• Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica y al nombre (Artículos
3 y 18): Al no reconocer legalmente su identidad de género, se le negó un derecho
fundamental: ser reconocida como ella misma ante el Estado.
• Derecho a la libertad de expresión (Artículo 13): Vicky no podía expresarse ni
vestirse según su identidad sin ser estigmatizada o agredida.
• Derecho a la igualdad y no discriminación (Artículos 1.1 y 24): Su identidad
como mujer trans fue un factor determinante en su asesinato y en la falta de justicia
posterior.
• Derecho a las garantías judiciales y protección judicial efectiva (Artículos 8.1
y 25.1): El Estado no investigó adecuadamente su muerte, no protegió a su familia,
ni garantizó un juicio justo.
• Derecho a una vida libre de violencia según la Convención de Belém do Pará:
El caso constituye una expresión extrema de violencia basada en género e
identidad.
Esta sentencia es fuerte y clara: el Estado falló en proteger, investigar y garantizar la
dignidad y la vida de Vicky Hernández.
2. ¿Qué derechos nacen con ese reconocimiento para dichas personas?
Este fallo no solo responsabiliza al Estado. También reconoce, visibiliza y protege
derechos que históricamente han sido negados a las personas trans y a la población
LGBTI+ en general.
De este reconocimiento se desprenden los siguientes derechos importantes:
• El derecho a la identidad de género: El Estado debe garantizar que las personas
trans sean reconocidas legalmente según su identidad. Esto incluye permitir el
cambio de nombre y sexo en documentos oficiales.
• El derecho a vivir sin discriminación, ni institucional ni social. Eso significa que
las políticas públicas deben ser inclusivas y respetuosas con todas las identidades.
• El derecho a la seguridad personal: Las personas trans tienen derecho a no ser
agredidas física o verbalmente por su identidad, y el Estado debe protegerlas.
• El derecho a la justicia: En casos de violencia o discriminación, el sistema
judicial debe actuar con celeridad, imparcialidad y enfoque de derechos humanos.
• El derecho a la reparación integral: No basta con pedir perdón. El Estado debe
reconocer los daños, compensar, rehabilitar y tomar medidas para evitar que
hechos similares se repitan.
Este reconocimiento da voz a quienes por mucho tiempo fueron silenciadas. Ahora el
Estado tiene el deber de transformar esas promesas en acciones concretas.
3. ¿Qué otros derechos se derivan de este reconocimiento?
A partir del fallo se generan otras obligaciones y derechos que tienen gran impacto, no
solo para las víctimas, sino para la sociedad hondureña en general:
• Derecho a la verdad y a la memoria: El caso de Vicky no debe ser olvidado. El
Estado tiene el deber de conservar su historia viva como un recordatorio de lo que
no debe repetirse.
• Derecho a políticas públicas inclusivas: La sentencia exige que se desarrollen
campañas de educación y sensibilización, formación a funcionarios públicos, y
protocolos especializados que respeten los derechos de las personas trans.
• Derecho a estadísticas y datos confiables: Para enfrentar la violencia contra
personas LGBTI, se deben recoger datos reales sobre los crímenes por prejuicio.
• Derecho a mecanismos de prevención: Se deben crear comisiones, fiscalías o
unidades especiales que aborden con enfoque de género y derechos humanos los
crímenes contra personas de la diversidad sexual.
• Derecho a ser reparadas simbólicamente: Esto puede incluir disculpas públicas,
actos oficiales en memoria de la víctima, reconocimiento de su identidad en la
documentación, etc.
Estos derechos no son “favores” del Estado. Son garantías mínimas de dignidad en una
sociedad que aspire a llamarse democrática.
4. ¿Cuál ha sido el procedimiento para hacerlo valer aquí en Honduras?
El proceso ha sido largo, lleno de desafíos, pero sostenido por la valentía y perseverancia
de su familia y las organizaciones defensoras de derechos humanos.
Este fue el camino:
1. 2012: La organización “Cattrachas” y otras presentan la petición inicial ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
2. 2016: La CIDH declara admisible el caso.
3. 2018: La CIDH emite su Informe de Fondo, reconociendo que el Estado
hondureño era responsable de violaciones a los derechos humanos de Vicky.
4. 2019: Ante la falta de cumplimiento por parte de Honduras, la CIDH somete el
caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
5. 2020: Se realizan audiencias públicas. Honduras hace un reconocimiento parcial
de responsabilidad.
6. 2021: La Corte IDH emite una sentencia contundente, ordenando al Estado
hondureño implementar medidas de reparación y cambios estructurales.
Este proceso no solo sirvió para buscar justicia. También fue una denuncia pública
contra la impunidad y la violencia estructural que enfrentan las personas trans en
Honduras.
5. Resumen corto explicativo del caso
Vicky Hernández fue una mujer trans, defensora de derechos humanos, asesinada en San
Pedro Sula durante el golpe de Estado de 2009. Su muerte ocurrió mientras regía un toque
de queda impuesto por el gobierno de facto. Vicky era reconocida por su activismo en
favor de las personas trans y vivía en un contexto de constante violencia y exclusión.
Durante años, el Estado no investigó su muerte, ni protegió a su familia, ni reconoció
su identidad. El caso permaneció en la impunidad.
Gracias al esfuerzo de organizaciones como Cattrachas y a la fuerza de su madre, el caso
llegó hasta la Corte IDH, que en 2021 sentenció al Estado de Honduras por múltiples
violaciones a los derechos humanos de Vicky y de sus familiares.
Esta sentencia no solo busca justicia para Vicky. Representa también una esperanza y
una guía para la transformación social en Honduras.
6. Conclusión sobre este caso y su influencia en derechos humanos para Honduras
Este caso marca un precedente poderoso. La sentencia de la Corte IDH no solo reconoce
las violaciones sufridas por Vicky, sino que obliga al Estado de Honduras a cambiar:
en su legislación, en sus instituciones, y sobre todo, en su forma de mirar a las personas
trans.
Es un momento histórico. Honduras está llamado a pasar de ser un país que silenció a sus
víctimas, a ser una nación que protege, respeta y repara. Una nación que entienda que
los derechos humanos no dependen de la orientación sexual, la identidad de género o la
forma de vestir de nadie.
Vicky Hernández, en su lucha y en su muerte, nos deja una lección imborrable: que no
hay democracia sin inclusión, no hay justicia sin verdad, y no hay dignidad sin
reconocimiento pleno de todas las identidades humanas.
Este caso no termina con una sentencia. Comienza con ella. Comienza el desafío de
construir un país más justo, más igualitario, y verdaderamente humano.