Transcripción Broadcasting Julio 2025
LEONARDO MYERS – Ayudante del Cté. de Redacción: ¡Bienvenidos a un nuevo
programa de JW Broadcasting®! Este mes aprenderemos qué significa ser fieles en
todo aspecto de nuestra vida. ¿Cómo podemos ser fieles cuando pasamos por pruebas
muy difíciles?
María Fernanda, Matías y Esteban pasaron por situaciones muy duras. Ellos nos
contarán qué les dio paz y consuelo. ¿Le da miedo a veces ofrecer cursos de la Biblia?
El episodio de hoy de “El hierro afila el hierro” le dará sugerencias prácticas que lo
ayudarán a sentirse más seguro.
Y el nuevo video musical anima a los jóvenes a ser fieles y a escoger el camino en la
vida que los hará felices. ¡Esto es JW Broadcasting! En el parque nacional de
Yellowstone en EE. UU., hay un géiser llamado Old Faithful (o Viejo fiel). Se le da
ese nombre debido a la regularidad de sus erupciones.
En la actualidad, este géiser expulsa miles de litros de agua hirviendo cada 90
minutos como promedio. Contando desde su última erupción, se puede predecir la
siguiente erupción con un 90 % de exactitud, con un margen de error de 10 minutos.
¡Y ese no es el géiser más predecible del parque! Impresionante, ¿verdad?
Y es que no nos sorprende que se use la palabra fiel para referirse a cosas inanimadas,
porque en la creación hay muchas cosas fieles y confiables.
Por ejemplo, en Sal. 89:37 se dice que la Luna es “un testigo fiel en los cielos”, porque
es muy confiable. Aparece en el cielo siguiendo un patrón fijo: fielmente da una vuelta
alrededor de la Tierra cada 27,3 días.
Aunque admiramos la fidelidad que hay en la creación, valoramos más a las personas
que demuestran fidelidad en su vida. Este tipo de personas son leales y confiables.
Leamos lo que se dice de la fidelidad en 1 Cor. [Link] “Y, en cuanto, a esto lo que se
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espera de los mayordomos es que sean fieles”. Un mayordomo era un administrador
de la casa que podía tener a su cargo los negocios y propiedades del amo y a los demás
sirvientes. ¡Cuánta responsabilidad!
Pero piense en esto: un mayordomo podría tener muy buenas cualidades y
habilidades, pero no servirían de nada si era irresponsable, infiel y desleal a su
amo. Para ser un buen mayordomo era indispensable que fuera fiel. Igual que un
mayordomo, los cristianos tenemos que ser fieles y confiables.
¿Qué piensa Jehová de las personas fieles? Lo mismo que dijo el rey David en el Sal.
[Link] “Me fijaré en los fieles de la Tierra para que vivan conmigo”. El profeta Jeremías
dijo algo parecido en Jer. [Link] “Oh, Jehová, ¿no buscan tus ojo la fidelidad?” Y el Sal.
37:3 dice: “Vive en la tierra y actúa con fidelidad”.
Así que el título de este discurso es: “Seamos fieles en todo aspecto de nuestra vida”.
Vamos a hablar de dos ejemplos de fidelidad y analizaremos algunas formas prácticas
de demostrar que somos fieles. Empezamos este discurso hablando del ejemplo de un
géiser.
Un géiser puede representar bien la fidelidad de los humanos, porque erupcionan
constantemente, pero de una manera impredecible. Pero un géiser no describe para
nada la inalterable fidelidad de Jehová, nuestro “fiel Creador”, como lo llama 1 Ped.
4:19.
El Sol y la Luna, que siempre están ahí, representan mejor la fidelidad de Dios, que
nunca cambia. Hablando a la nación de Israel, Moisés dijo lo que leemos en Deu. [Link]
Él es la Roca, todo lo que hace es perfecto, porque todos sus caminos son justos. Es
un Dios fiel que nunca comete injusticias. Él es justo y recto.
¿Fue Jehová fiel a los israelitas? Claro que sí. Cuando Moisés les dijo estas palabras,
probablemente recordaron que Jehová fielmente había sacado a sus antepasados de
Egipto y los había rescatado a través del mar Rojo.
Fielmente, había mantenido con vida a millones de israelitas durante los 40 años que
vagaron por el desierto. Y los había llevado hasta la frontera de la Tierra Prometida.
Josué, el sucesor de Moisés, también fue testigo de la fidelidad de Jehová. De niño,
cuando vivía en Egipto, tuvo que haberse enterado de que Jehová había prometido a
los israelitas que tendrían su propia tierra.
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Cuando llegó el momento de entrar en esa tierra, vio con sus propios ojos cómo Jehová
luchaba a favor de su pueblo. Josué vio desplomarse las murallas de Jericó.
Vio cómo el Sol se quedaba quieto hasta que los amorreos fueron derrotados. Y
con el paso del tiempo vio cómo Jehová, el Dios fiel, los ayudaba a derrotar a una
nación tras otra.
Después de vencer a sus enemigos, Josué pudo decir a la nación lo que leemos en
Jos. [Link]” Ahora miren, yo estoy a punto de morir, y ustedes saben muy bien con
todo su corazón y con toda su alma que ni una sola palabra de todas las buenas
promesas que Jehová su Dios les hizo ha fallado. Todas se han cumplido a favor de
ustedes. Ni una sola palabra de ellas ha fallado.
“Ni una sola palabra”. Josué había visto que Jehová cumplía fielmente sus promesas.
Quizá a usted le vienen a la mente otros ejemplos de la fidelidad de Jehová, como el
cumplimiento de las profecías mesiánicas, el cumplimiento de la promesa de Dios de
alimentar a su pueblo espiritualmente en nuestros días mediante “el esclavo fiel y
prudente”, etc.
Y es que Jehová es el ejemplo perfecto de fidelidad. Podemos entender mejor lo que
significa ser fieles en todo aspecto de nuestra vida analizando el ejemplo de los tres
amigos del profeta Daniel. Cuando eran jóvenes, Hananías, Misael y Azarías
demostraron que eran fieles en algo que para algunos podría parecer insignificante.
¿Recuerdan cuánto los presionaron para que comieran alimentos impuros?
Probablemente, sus fieles padres les habían enseñado a obedecer estrictamente los
mandatos de la Ley relacionados con los alimentos. Para Jehová estos mandatos eran
tan importantes que, después de dárselos, dijo las palabras que se registran en
El rey de Babilonia ordenó que se les diera a los tres hebreos y a otros jóvenes “una
ración diaria” de manjares; entre ellos había algunos alimentos prohibidos por la Ley.
Ellos pudieron haber razonado Lev. [Link] “Ustedes tienen que ser santos porque yo
soy santo”
Porque yo soy Jehová, el que los sacó de la tierra de Egipto para ser su Dios, y ustedes
tienen que ser santos porque yo soy santo. que las restricciones alimentarias de la Ley
no eran tan importantes, al menos comparados con los Diez Mandamientos.
Pero no, estos jóvenes fieles querían obedecer todos los mandatos de la Ley de Dios.
Decidieron no contaminarse con esos alimentos y pidieron comer legumbres. Cuando
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tomaron esa decisión, no pensaron en qué alimentos eran los más sabrosos. Daniel
pidió que les permitieran seguir esa dieta durante 10 días.
¿El resultado? Al terminar estos 10 días, Jehová bendijo a estos jóvenes por su
fidelidad, y “su aspecto era mejor y más saludable” que el de los demás jóvenes. ¿Lo
de la comida era algo insignificante? Para Jehová, no. Para él era algo muy importante,
y los jóvenes hebreos lo veían igual que él.
Su fidelidad en lo que parecía ser un asunto pequeño los preparó para una prueba
mayor que los esperaba. Hananías, Misael y Azarías ya tenían la costumbre de ser
fieles en todo aspecto de su vida. Por eso, cuando el rey Nabucodonosor les pidió que
se arrodillaran ante la imagen de oro en la llanura de Dura, ¿qué fue lo que hicieron
ellos? Se negaron rotundamente.
Y tomaron esa decisión, aunque sabían que el rey acabaría arrojándolos a un horno de
fuego. Cuando leemos lo que le dijeron al rey en Dan. 3:17, 18, podemos percibir lo
fieles que eran a Dios. Ahí dice: Si tiene que ser así, oh, rey, el Dios al que servimos
puede librarnos del horno de fuego y también de tus manos. 18 Pero, incluso si no lo
hace, oh, rey, debes saber que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de
oro que tú has levantado”. Por la decisión que tomaron, estos jóvenes tan valientes
fueron arrojados al horno.
Pero, como sabemos, Jehová los rescató. ¡Qué testimonio tan increíble les dieron
no solo al rey y su corte, sino a todos los que hemos leído este relato en el libro
de Daniel a lo largo de los siglos! Ellos solo adoraban a Jehová, su único Soberano,
y demostraron ser fieles en cosas grandes y pequeñas.
Ahora bien, ¿cómo podemos imitar a Jehová y a los tres hebreos y ser fieles en todo
aspecto de nuestra vida? Lo que Jesús dijo en Luc. 16:10 puede ayudarnos. Dijo: “La
persona fiel en lo mínimo también es fiel en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo
también es injusta en lo mucho”.
Estas palabras son tan ciertas ahora como lo fueron hace 2.000 años. Quizá nosotros
nunca tengamos que enfrentarnos a una prueba de fidelidad tan extrema como la que
afrontaron los tres hebreos cuando se negaron a inclinarse ante la imagen.
Pero ser constantes en hacer lo correcto y ser confiables en cosas pequeñas demuestra
que entendemos lo que es ser fieles en todo aspecto de nuestra vida. Sal. 31:23 nos
asegura que “Jehová protege al fiel”, y esto es cierto cuando somos fieles incluso en
cosas pequeñas.
Hay muchos aspectos de nuestra vida en los que debemos ser fieles a Jehová, por
ejemplo, participando en la predicación todos los meses y entregando nuestro informe.
Ser fieles en nuestro matrimonio también es muy importante para Jehová. ¿Y qué
hay de ser fieles permaneciendo neutrales en los conflictos políticos y sociales de este
mundo?
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¿Y en nuestro día a día? ¿Demostramos que somos fieles con nuestra conducta?
En su estudio personal o adoración en familia, ¿por qué no analiza cómo seguir siendo
fieles en todos estos aspectos? Hablemos de ustedes, jóvenes. Estamos
superorgullosos de su fidelidad a Jehová.
Sabemos que a muchos de ustedes se les presiona para caer en la inmoralidad sexual
o para hacer cualquier otra cosa que desagrade a Jehová. Una cosa es saber lo que
tienes que hacer o lo que se espera de ti y otra muy diferente es tener el valor de
hacerlo justo cuando te están presionando o tentando.
Los tres hebreos podrían haber pensado que, si comían de esos alimentos, nadie
se iba a enterar, ya que estaban muy lejos de sus padres y de sus amigos. También
podrían haber razonado que, como era la orden del rey, no les quedaba más remedio
que obedecerla.
Además, es posible que otros jóvenes sí comieran de esos alimentos y lo consideraran
todo un honor. Pero los jóvenes hebreos sabían muy bien lo que dice Prov. [Link] “Los
ojos de Jehová están en todas partes”. Esos jóvenes estaban decididos a ser fieles.
Jóvenes, si aprenden a superar las pruebas en cosas que podrían parecer
insignificantes, podrán superar pruebas de fe más grandes.
Nunca olviden que los beneficios de ser fieles superan por mucho el alivio momentáneo
de ceder a la presión. Hablemos de otro aspecto en el que tenemos que ser fieles:
nuestro arreglo personal. ¡Qué bueno fue escuchar en el Informe 2 del Cuerpo
Gobernante del 2024 los cambios relacionados con nuestra forma de vestir para
las reuniones y la predicación!
Los felicitamos, hermanos y hermanas, por arreglarse de una manera digna para
todas esas ocasiones. ¿Pero cómo podemos ser fieles al elegir la ropa que vamos a
ponernos en nuestro tiempo libre, cuando estamos de vacaciones o en reuniones
sociales con nuestros amigos?
1 Tim. 2:9, 10 Igualmente, las mujeres deben vestirse con ropa apropiada y arreglarse
con modestia y buen juicio, no con peinados de trenzas y oro o perlas o ropa muy cara,
10 sino con buenas obras, como es propio de mujeres que afirman tener devoción a
Dios. anima a nuestras hermanas a Claro, este principio también nos aplica a nosotros,
los hermanos.
Y en 2 Cor. 6:3, 4 dice que: No estamos haciendo nada que haga tropezar a otros, para
que nadie pueda encontrar defectos en nuestro ministerio. 4 Más bien, nos
recomendamos como ministros de Dios en todo lo que hacemos: aguantando muchas
pruebas, sufrimientos, momentos de necesidad, dificultades, “En todo lo que hacemos”
incluye nuestra forma de arreglarnos. Un artículo titulado “¿Somos fieles en todas las
cosas?” que salió en La Atalaya del 15 de julio de 2005 dijo:
“Nuestra indumentaria ha de ser apropiada y presentable, pues sirve de testimonio a
quienes nos observan. […] Debemos ir siempre bien arreglados. Para algunos, la
fidelidad en la elección de la ropa quizás parezca un asunto de muy poco peso, pero
Dios lo considera importante”.
Recordemos esto a la hora de vestirnos y arreglarnos. Bueno, ¿con qué nos vamos a
quedar de este discurso? Todos admiramos la fidelidad que se ve en la creación. Pero
sobre todo admiramos a las personas que son fieles en todo aspecto de su vida. En la
Biblia, tenemos ejemplos extraordinarios de fidelidad que podemos imitar, como
Jehová, los tres hebreos y muchos otros.
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El principio que hay en Luc. 16:10 puede ayudarnos a ser fieles en cosas importantes
y en cosas que algunos consideran de poca importancia. Queridos hermanos,
queremos animarlos a seguir siendo fieles a nuestro Dios, Jehová. Recuerden Prov.
[Link] “El hombre fiel recibirá muchas bendiciones”.
Por supuesto, la razón principal por la que somos fieles no es por conveniencia, sino
porque amamos a Jehová. Y podemos estar seguros de que Jehová seguirá
bendiciéndonos mucho si somos fieles en todo aspecto de nuestra vida. Jesús
demostró una lealtad incomparable, aunque sufrió muchísimo.
LEONARDO MYERS: A continuación, veremos cómo sus palabras y su ejemplo
ayudaron a María Fernanda, Matías y Esteban en los momentos más oscuros de su
vida.
MATÍAS CANAL – Argentina. Estábamos pasando la tarde con mi familia en la pileta.
Y al otro día me desperté, sentía que me faltaba el aire, entonces fuimos al médico. En
un análisis de sangre terminó encontrándose que tenía una bacteria en la pierna que
se llama Staphylococcus. Terminé quedándome internado en el hospital 55 días.
ESTEBAN VIDAL – Argentina: Tuve una colonoscopia, y a los poquitos días me
dijeron que tenía un cáncer en el colon. Me pidieron que hiciera más estudios, y ahí
salió que también estaba afectado el hígado.
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MARÍA FERNANDA CARREÑO – Argentina: Era una persona muy humilde, muy
cariñosa, sí. Él amaba mucho a Jehová, era un compañero muy bueno, un amigo
realmente. Íbamos a cumplir 25 años. En realidad, no sabemos… No sé por qué, pero,
bueno, él decidió quitarse la vida. Entonces nunca pensé que podía decidir algo así.
ESTEBAN VIDAL: Creo que, si hay una palabra más fea que cáncer, es metástasis.
MARÍA FERNANDA CARREÑO: Es como que… me subieron en un torbellino y me
bajaron, y me encontré con la vida cien por ciento diferente a lo que yo venía
acostumbrada.
MATÍAS CANAL: En total fueron 10 operaciones. Las primeras cuatro fueron las más
difíciles, porque estaba en posible riesgo de cortarme la pierna.
MARÍA FERNANDA CARREÑO: Todas las mañanas uno se despierta con una
angustia muy grande, un dolor, una presión en el pecho… no puedes respirar.
MATÍAS CANAL: Y yo en un principio pensé que Jehová estaba dejando pasar y no
estaba haciendo nada.
ESTEBAN VIDAL: Si ni siquiera Jesús podía esperar que Jehová lo cubriera y lo
cuidara y le hiciera salir de la prueba, yo no tendría que pensar: “¿Y por qué me pasa
esto a mí?”. No, sino más bien es al revés, es: “¿Por qué no a mí también?”.
MATÍAS CANAL: Un día los doctores vienen con unos papeles diciendo que ellos ya
tenían la autorización del juez para operarme y transfundirme sangre ese mismo día.
Como yo todavía era menor de edad, en cuenta mucho mi opinión y mi decisión no la
tomaban. Ya ahí me di cuenta de que no era hacia mí, sino que era hacia Jehová.
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MARÍA FERNANDA CARREÑO: Por eso es que desde ese momento ya todo estaba
en manos de él. En muchas cosas veo la mano de Jehová: en los amigos, los hermanos
que están al pendiente… Decidimos que íbamos a contarles a los demás. Y, es más, a
nuestros amigos, antes de que preguntaran, les íbamos a contar. Un texto que
compartieron muchas veces es el texto que dice que Jehová es protector de viudas.
Fue un recordatorio constante de que Jehová me va a cuidar. Y así fue.
ESTEBAN VIDAL: Así que fue 3 meses de quimioterapia. Luego fue la operación. La
operación… nos dijeron que podía durar unas 10 horas. Y una cosa que me acuerdo
que pensaba era que, bueno, cuando yo abriera los ojos después de la cirugía, o iba a
ver el techo de la sala de cirugía o iba a ver el nuevo mundo.
MARÍA FERNANDA CARREÑO: Y en mi familia, cuando hubo problemas económicos,
mi mamá hacía dulces y salía a vender. Entonces dije: “Bueno, hay que hacer dulces”.
Y una hermana, que tenía en su momento un negocio, me dice: “Yo te los vendo, Fer”.
Eso fue una ayuda enorme porque yo no soy vendedora por naturaleza.
MATÍAS CANAL: Buscando los datos sobre este documento se termina encontrando
un error. Mi apellido es Canal, y al final le habían agregado una ‘s’, por lo que ese
documento era inválido para poder transfundirme sangre ese día.
Ya con el tiempo empecé a mejorar y me empezó a tranquilizar el saber que no estaba
juzgando a Jehová preguntándole dónde estaba, sino que el hacerse esa pregunta es
una muestra de necesitarlo a Jehová.
MARÍA FERNANDA CARREÑO: Cuando a veces algo me preocupa, digo: “A ver,
Jehová te cuidó hasta ahora. Entonces, lo va a seguir haciendo”. Entonces, es eso, es
la confianza completa en que Jehová se va a hacer cargo de mí.
ESTEBAN VIDAL: Mi salud física está en las mejores condiciones que podría estar, y
también mi condición espiritual con Jehová, mi amistad, se fortaleció mucho. Nosotros
obtuvimos más cosas buenas que malas. No es que yo estoy diciendo que me gustaría
volver a pasar por lo mismo. No, obviamente que no. Pero la realidad es que todas las
cosas que aprendimos de Jehová… yo no sé cómo las hubiéramos aprendido si no
hubiéramos pasado por una situación así.
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LEONARDO MYERS: Si está pasando por una situación difícil, recuerde que no está
solo. Nunca dude en pedir ayuda. Jehová también lo ayudará a usted con cariño a
aguantar y a seguir siendo fiel. El amor a Jehová nos impulsa a ayudar a otros a
conocerlo. Y ofrecerles un curso bíblico es una de las mejores formas de hacerlo. Pero,
a veces, tal vez nos sintamos inseguros o incómodos. En este episodio de “El hierro
afila el hierro”, aprenderemos cómo ofrecer un curso bíblico con confianza.
Byungchul Lim – Sup. de circuito: Hola, mi nombre es Byungchul Lim. Bienvenidos
a “El hierro afila el hierro”. ¿En alguna ocasión le ha pasado lo siguiente? Le habla de
Jehová a alguien y se da cuenta de que le toca el corazón. Qué bonito es eso, ¿verdad?
A usted le dan ganas de ofrecerle un curso de la Biblia, porque, claro, amamos a las
personas y a Jehová.
Sin embargo, puede que no nos atrevamos a ofrecer un curso bíblico. Tal vez no
queremos pareceres insistentes, o nos da miedo que nos rechacen. Así que ¿qué
podemos hacer para ofrecer cursos bíblicos con confianza?
Hermano: Hola, otra vez salió a hacer ejercicio. Es usted muy disciplinado.
Señor: Pues tengo que hacerlo para no enfermarme. Pero mire, fíjese en lo que dice
esta noticia.
Hermano: Se lo dije hace meses, ¿recuerda? ¿Por qué las cosas están tan mal?
Señor: Sí, están mal.
Hermano: ¿Cree que algún día van a estar mejor?
Señor: Mmm...
Hermano: Dígame, ¿tendrá el hombre la capacidad de resolver esos problemas?
Señor: Tiene la capacidad de empeorarlos. ¿¡Qué se puede hacer!?
Hermano: Entonces, si el ser humano es incapaz de hacer algo, ¿habrá otra
solución?
Señor: ¿Otra solución? No lo sé, no me lo parece.
Byungchul Lim: ¡Nuestro hermano hizo un excelente trabajo! Se interesó por el señor,
escuchó atentamente e hizo buenas preguntas. ¿Y saben qué más hizo el hermano
después?
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Una oración a Jehová, muy cortita, para pedirle ayuda. Antes de ofrecer un curso,
orar a Jehová es lo primero que hay que hacer. Incluso si dudamos en ofrecer un
curso bíblico por el miedo al rechazo, cuando le oremos a Jehová pasará lo que dice
Filip. [Link] Jehová nos dará “tanto el deseo como las fuerzas para actuar”. Y bendecirá
los esfuerzos que hagamos. Así que, aunque nos dé miedo hablar, pausemos un
momento, pidámosle ayuda a Jehová en oración y entonces pongamos manos a la
obra.
Hermano: ¿Sabía que la Biblia nos enseña que sí hay otra solución para los
problemas? Permítame enseñárselo aquí en mi celular. “El Reino de Dios traerá ‘paz
en abundancia’”. El Reino de Dios… podría ser una solución.
Señor: Pero ahora tengo más preguntas. Lo entiendo.
Hermano: Yo también tenía muchas preguntas, pero encontré las respuestas en la
Biblia. Usted también puede estudiar la Biblia y encontrar las respuestas que busca.
Señor: ¿Estudiar la Biblia?
Hermano: Sí. Hay quienes creen que estudiar la Biblia significa ir a clase con otra
gente o tal vez tener que hacer un examen... ¿Cómo podemos quitarles esta idea
equivocada?
Byungchul Lim: Bueno, lo segundo que hay que hacer es demostrar cómo son
nuestros cursos bíblicos. Este video del kit de enseñanza de JW Library® responde a
preguntas frecuentes de cómo son nuestros cursos bíblicos. Si ellos mismos ven de
qué se trata, se sentirán más motivados a aceptar el curso.
Señor: ¿Usted también estudió la Biblia así?
Hermano: Sí, y me gustó muchísimo estudiarla.
El video dice que los consejos de la Biblia me darán un futuro maravilloso. ¿Cómo que
un futuro maravilloso? Aquí está la respuesta.
“¡Disfrute de la vida para siempre!”.
Byungchul Lim: Después de ver el video, puede ir al folleto ¡Disfrute de la vida! y,
luego, mostrarle a la persona la contraportada. Si usted ve que le gusta la información,
siga este tercer paso para que aumente su curiosidad. Averigüe lo que le interesa a la
persona.
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¿Cómo? Vaya a la página 15 del folleto y pídale que escoja el tema que más le atraiga.
Este: “Cómo encontrar paz interior”. Sí, tener paz es importante. ¿Qué le parece si
examinamos esa lección en nuestra primera clase de la Biblia? Está bien. ¿Qué horario
le conviene más? ¡Qué bien lo hizo nuestro hermano! ¡Comenzó un curso de la
Biblia! ¿Recuerdan cómo lo hizo? Siguió estos tres pasos que vimos.
[1] El primero es orar a Jehová. Quizás no se atreva a ofrecer un curso bíblico, pero
Jehová puede darle “tanto el deseo como las fuerzas” para hacerlo.
[2] El segundo es demostrar cómo son nuestros cursos bíblicos. Tenemos varias
formas de hacer esto. Por ejemplo, usar el propio folleto Disfrute de la vida o el video
¿Cómo son nuestros cursos bíblicos? del kit de enseñanza.
[3] Y el tercer paso es averiguar lo que le interesa a la persona. Use la página 15 del
folleto para averiguar cuál de los temas le atrae más a ella. Pero recuerde esto: mucho
más importante que cualquier método o técnica es mostrar amor a Jehová y a las
personas, así como lo hizo Jesús.
Sin duda eso será lo que más le ayudará a lograr su objetivo de hacer discípulos. Bueno,
después de haber visto estos puntos tan prácticos, yo ya quiero salir a ofrecer un
curso bíblico. Y espero que ustedes también tengan las mismas ganas.
LEONARDO MYERS: ¡Qué sugerencias tan buenas! ¿Por qué no tratamos de
ponerlas en práctica todos los días? Si estamos atentos cuando hablemos con la gente,
seguro que encontraremos oportunidades de ofrecer cursos bíblicos. Más que nunca,
la gente necesita aprender de Jehová y su propósito para la humanidad. El mensaje de
la Biblia puede transformar su vida; eso fue lo que le pasó a Moses Maphoto.
Moses Maphoto: Una noche la policía entró en nuestra casa. Derribaron la puerta a
patadas y rompieron las ventanas. Nos dijeron que se iban a quedar con la casa, que
ya no era nuestra. Desde ese día siempre estaba enojado, muy enojado, y me prometí
a mí mismo que haría lo que fuera para conseguir justicia y libertad.
MOSES MAPHOTO – Sudáfrica: El apartheid dividía a las personas. Por ejemplo,
los blancos recibían una educación, y los negros recibían otra. La educación que
recibíamos los negros era de un nivel muy bajo. Cuando el Gobierno hacía el
presupuesto, la mayor parte del dinero iba para los blancos.
}
Esto se veía incluso en las escuelas. Los salones de clases de los negros estaban a
reventar, nada que ver con los de los blancos. Cuando era joven, decidí que quería
ser abogado porque quería usar la ley para luchar contra el apartheid. Pero mi punto
de vista cambió después de que nos quitaran la casa y nos trataran con tanta
crueldad.
Ahora quería una solución rápida, algo que nos ayudara a encontrar paz, que nos
ayudara a encontrar libertad y justicia. Así que me uní a una organización política.
Crucé la frontera para entrar a otro país y allí recibí entrenamiento militar. Ellos
me nombraron comandante y me pusieron a cargo de un grupo de soldados que
luchaba por la libertad.
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Como comandante, tenía que buscar lugares secretos donde pudiéramos almacenar
nuestras armas y también entrenar a los que querían unirse a nuestra organización.
Los preparábamos para que formaran parte de nuestro grupo guerrillero. Les
enseñábamos a usar armas y diferentes explosivos que teníamos almacenados en esos
lugares.
Era un hombre muy cruel que no respetaba a nadie ni le tenía miedo a nada. Me
sentía decepcionado porque, como organización yo esperaba que hubiera unidad
entre nosotros, ya que todos teníamos el mismo objetivo. Pero no, había mucho
odio, había mucho prejuicio y muchas peleas. Mi esposa ya era testigo de Jehová.
Ella me propuso que alguien viniera a darme clases de la Biblia, y yo acepté. Así
que una hermana empezó a venir a hablarme de las buenas noticias del Reino de Dios.
Pero no me gustó nada cuando me dijo que el Reino de Dios iba a destruir a todos
los otros gobiernos, incluyendo mi organización política.
Me enojé tanto que empecé a hablarle muy mal, pero ella siguió sonriendo, nunca me
gritó y ni siquiera me contestó mal. Eso me sorprendió y me impresionó mucho. Me
invitaron al Salón del Reino. Allí me llamó mucho la atención que todos participaban.
Incluso los niñitos levantaban su mano y respondían con sus propias palabras.
Se notaba que todos estaban bien preparados y muy atentos, porque sus
comentarios eran muy atinados; encontraban los textos de la Biblia rapidísimo.
Yo, que fui a la universidad, no podía hacer eso. Así que pensé: “¡Guau! Yo quiero
ser como ellos”. También vi que la educación que recibían en la organización de
Jehová era de muy buena calidad, comparada con la que recibíamos durante el
apartheid, que era muy mala.
He aprendido que confiar en las personas es inútil, es “perseguir el viento”, pero confiar
en Jehová Dios nos hace felices. Desde que era niño, lo que más quería era encontrar
la libertad, también encontrar la paz y ser una persona feliz. Pero no pude conseguir
nada de eso hasta que entré al Salón del Reino.
Allí encontré verdadera libertad, verdadera justicia y verdadera felicidad, y allí me
enseñaron lo que realmente es el amor.
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Mi vida ha cambiado totalmente. Ahora soy amigo de Jehová. Y esa amistad me ha
convertido en una persona cariñosa, una persona que se pone en el lugar de
otros, que se esfuerza por ser humilde y por vivir en paz con los demás. Me he
vestido por completo con la nueva personalidad. Col. 3:10 “Vístanse con la nueva
personalidad, que por medio del conocimiento exacto se va renovando la imagen del
que la creo”
LEONARDO MYERS: Moses anhelaba dos cosas: justica y unidad. Y aprendió que
solo el Reino de Dios puede conseguirlas. La Palabra de Dios tiene consejos que
nos ayudan a llevarnos bien con los demás, empezando por la familia.
En el siguiente video veremos cómo la lectura diaria de la Biblia promueve la paz
en el matrimonio. No poner en práctica los principios bíblicos en el matrimonio puede
acabar con la paz. Poco a poco, las diferencias de opinión y los choques de
personalidad pueden ir debilitando esa relación pacífica que una vez tenían.
Si ya han perdido esa paz y desean recuperarla, ¿hay alguna forma de hacerlo? Vean
lo que dice Isa. 26:3 acerca de Jehová: Sí, si se apoyan por completo en Jehová,
disfrutarán de una paz constante. En el matrimonio de Abrahán y Sara había paz
porque siempre seguían con cuidado la guía de Jehová, incluso cuando pasaban por
dificultades o enfrentaban cambios drásticos.
Y, ustedes, ¿cómo pueden demostrar que confían en Jehová? Buscando la guía que
nos da en su Palabra, la Biblia. A algunos les cuesta convertir la lectura de la Biblia
en un hábito, pero el esfuerzo vale la pena. Hay que aprovechar toda oportunidad.
¿Pueden hacer algún cambio en su rutina diaria? Los consejos que hay en la Biblia los
ayudarán a recuperar la paz en su matrimonio.
Por ejemplo, Mat. 7:12 dice:” Por eso, hagan por los demás todo lo que les gustaría
que hicieran por ustedes. De hecho, en eso se resumen la Ley y los Profetas”. Pero
no se trata solo de leer, también hay que hacer lo más importante: poner en práctica lo
que leen.
Si cada uno pone en primer lugar las necesidades de su pareja, harán que se sienta
amada y valorada. Otro principio que encontramos en la Biblia es el de Mat. 5:5, que
dice: Cuando nos esforzamos por mantener la calma, en el hogar habrá un ambiente
relajado, de paz. 36:06
A todos se nos anima a leer la Biblia por nuestra cuenta, pero qué bueno sería si
pudieran leerla también en pareja, si es posible. Hablen sobre lo que hayan aprendido
y aprovechen las herramientas de estudio para aprender todo lo que puedan acerca de
las hermosas cualidades de Jehová.
Así se sentirán más cerca de él y fortalecerán la “cuerda triple” de su matrimonio, es
decir, la relación entre ustedes y Jehová. Incluso cuando surjan problemas o
situaciones inesperadas en su vida, seguirán sintiendo la paz que solo Jehová, quien
dio origen al matrimonio, puede dar. Si este es un buen momento para hablar en privado
con su pareja, ¿por qué no pausan el video y contestan las siguientes preguntas?
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LEONARDO MYERS: Lo que vimos en el video fue realista y motivador. Cuando un
matrimonio lee la Biblia con regularidad, juntos y por separado, y aplican lo que
aprenden, hacen que reine la paz en su hogar. La Biblia no solo tiene principios que no
pasan de moda, sino que habla de personas reales de las que podemos aprender
mucho. Una de ellas fue Job, un hombre que nos enseñó mucho sobre lo que es la
integridad. De eso hablará la siguiente adoración matutina del hermano Robert
Ciranko.
Roberto Ciranko – Salmo 84:11
Robert Ciranko - Ayudante del Cté de Redacción: ¿Sabían que en toda la Biblia
Jehová solamente describe a dos de sus siervos como personas íntegras? A David y
a Job. En 1 Reyes 9:4, Jehová le dijo a Salomón que anduviera en sus caminos como
lo hizo su padre David, “con un corazón íntegro”. Y, en las dos ocasiones en las que
habló con Satanás sobre Job,
Dijo: “No hay nadie como él en la tierra. Es un hombre íntegro y recto”. Por supuesto,
la Biblia menciona a muchos otros hombres y también mujeres que demostraron
integridad, por ejemplo, Abrahán, Daniel y sus tres amigos y todos los que Pablo
mencionó en Heb. cap. 11, por mencionar algunos.
Y, claro, el mayor ejemplo de todos es Jesucristo. Está claro que Jehová se fija en las
personas que muestran integridad. Las valora y las ama. Por eso es que todos los
siervos fieles de Jehová deben tener esta cualidad. Pero ¿qué significa ser íntegro?
Esforzarse siempre por ser limpio en sentido moral y tener siempre el deseo de hacer
lo que está bien. Una persona que demuestra integridad tiene fuertes principios
morales y sigue esos principios en todo momento.
Podríamos decir que esa persona hace lo que es correcto, incluso cuando es difícil o
cuando nadie lo está mirando. De hecho, cuando mejor se ve la integridad de una
persona es cuando está pasando por una prueba o cuando se la presiona para
que deje de hacer lo que es correcto. Entonces, ¿cómo se puede llegar a ser íntegro?
[1] Primero, tenemos que establecer cuáles son nuestros valores más importantes.
Son valores que, sean cuales sean las consecuencias, jamás vamos a traicionar. Y en
este sentido podemos aprender mucho de Job. ¿Qué valores eran más importantes
para él? Encontramos la respuesta en el libro de Job [Link]
“En la tierra de Uz había un hombre llamado Job. Era un hombre íntegro y recto que
temía a Dios y evitaba todo lo malo”. Esos eran los valores más importantes para Job.
Job sentía un sano temor a desobedecer a Jehová. Lo respetaba profundamente
porque lo amaba.
Y esto está de acuerdo con lo que escribió Salomón cientos de años más tarde en Ecl.
12:13. Acompáñenme a leerlo. Ecl. [Link] “Después de oírlo todo, la conclusión es
esta: teme al Dios verdadero y obedece sus mandamientos, porque eso es todo lo que
el hombre debe hacer”.
O como lo parafrasea una Biblia en inglés: “Teme a Dios y haz lo que te dice”. El
comentario para el texto de hoy cita lo que explicó una Atalaya. Esa Atalaya decía que
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la clave para ser íntegros es el amor a Dios. Ese amor debe ir acompañado de una
profunda devoción. Somos leales a él porque es nuestro Padre.
Alguien íntegro siente una devoción tan completa por Jehová que sigue haciendo lo
que es correcto a pesar de las dificultades. Pensemos de nuevo en el caso de Job, que
ni siquiera en los peores momentos le dio la espalda a Jehová. Él dijo: “¡Hasta que
muera, no renunciaré a mi integridad!”.
Igual que Job, todos tenemos la responsabilidad y el privilegio de demostrarle a Jehová
que le obedecemos y le servimos por el amor que le tenemos. Es interesante que, en
el cap. 31, Job menciona una serie de malas acciones que habrían demostrado falta
de integridad de su parte si alguna vez él las hubiera cometido.
Examinemos algunas de ellas, porque eso nos ayudará a ver lo que tenemos que evitar
para seguir siendo personas íntegras. En los vers. 9 a 11 del cap. 31, Job dice que, si
su corazón hubiera sido seducido por una mujer, eso habría sido un comportamiento
vergonzoso, un delito que merecía el castigo de los jueces.
Claro, sabemos que Job se mantuvo limpio moralmente porque en el ver. 1 dijo que
había hecho un pacto con sus ojos para no interesarse indebidamente en otra
mujer. Así que Job no solo evitó cometer adulterio, tampoco dio el primer paso hacia
ese pecado mirando a otra mujer con un mal deseo.
Así lo hacen las personas íntegras: respetan las normas morales de Jehová y la
santidad del matrimonio. Hay otro ejemplo en el ver. 16, donde Job dice “si me negaba
a darles a los pobres lo que deseaban”. Y, en el ver. 17, habló de compartir comida con
los huérfanos.
Pero sabemos que Job era generoso con los más necesitados porque, en el 29:12, él
dijo que “rescataba al pobre […,] al huérfano y al que no tenía quien lo ayudara”. Así
que las personas íntegras se preocupan de los demás y los ayudan, y cuidan de los
huérfanos y de las viudas. En el ver. 24, Job también dice: “si puse mi confianza en el
oro”. Job había sido rico en un principio, pero no era codicioso ni materialista.
Y cuando perdió todas sus riquezas reconoció el hecho de que, como él mismo lo dijo,
desnudo había salido de la matriz de su madre y desnudo volvería. Las personas
íntegras no se concentran en buscar cosas materiales, sino que ponen en primer lugar
el Reino. Un último ejemplo en el ver. 33.
Job dijo: “¿Alguna vez he tratado de encubrir mis ofensas […]?”. En 13:23, Job pidió
que le dijeran cuáles eran sus errores y sus pecados. Y al final aceptó que lo corrigieran,
pues reconoció que se había apresurado a declararse a sí mismo justo. De hecho, no
mucho después de que Elihú y Jehová lo reprendieron, Job dijo que se arrepentía
en polvo y ceniza.
Así que las personas íntegras no tienen problema en reconocer sus errores y aceptan
que los corrijan. Claramente, Job era un ejemplo de integridad. ¿Sabían que pidió que
se hiciera un registro escrito de todo lo que tuvo que sufrir y aguantar? Veamos cómo
lo expresó en el cap. 19, vers. 23 y 24. Dijo:
“¡Ojalá se anotaran mis palabras! ¡Ojalá se pudieran escribir en un libro! ¡Si se grabaran
en la roca para siempre con un instrumento de hierro y con plomo…!”. ¡Qué bueno que
Jehová le concedió su deseo a Job e hizo que su historia de integridad quedara
escrita!
¡Y qué bueno que hizo que se incluyera en la Biblia y no que quedara grabada en una
roca en medio del desierto, en Arabia, por allá donde vivía Job! ¿Cómo podríamos
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resumir la historia de Job en una oración? Un comentarista de la Biblia lo hizo bastante
bien al decir:
“El libro de Job cuenta la bella historia de una persona real que pasó por muchos
sufrimientos y fue muy incomprendida, pero que se mantuvo íntegra y humilde, y fue
recompensada por Dios”.
La historia de Job nos enseña que, sin importar los problemas que enfrentemos, tener
una fuerte amistad con Dios y ser fieles a nuestros valores más importantes nos
ayudará a mantener nuestra integridad y que, cuando pasemos por pruebas, Jehová
nos ayudará, tal como lo hizo con Job.
Sal. 84:11 dice: “Jehová no retendrá nada bueno de los que viven con integridad”.
Cuando sentimos completa devoción por Jehová y se lo demostramos obedeciéndolo
y haciendo lo correcto día tras día, incluso al pasar por problemas, haremos que Jehová
se sienta feliz y frustraremos los planes de Satanás, justo igual que hizo Job hace
mucho tiempo.
LEONARDO MYERS: Como Job, ustedes, jóvenes, tienen muchas oportunidades de
demostrar su amor a Dios tomando buenas decisiones. El nuevo video musical, La vida
que me hará feliz fortalecerá su decisión de mantenerse cerca de Jehová.
♪♪ Ahora que me toca decidir, ¡qué traicionero es el corazón!
¡hay tanto para elegir! Entonces oro a Dios
¿Qué hacer o estudiar, y veo con claridad
y en quién confiar? que tengo a mi alrededor
No sé bien cuál es mi lugar. buenos amigos que me ayudarán.
Pero sé que Jehová En la Biblia puedo encontrar
es real para mí. la guía exacta para conseguir
Él sabe qué es lo mejor la vida que realmente me hará feliz.
y lo que quiere es hacerme feliz. No pienso mirar
En la Biblia puedo encontrar lo que he dejado atrás,
la guía exacta para conseguir tan solo me fijo en lo que vendrá.
la vida que realmente me hará feliz. En la Biblia puedo encontrar
Otras veces pienso que quizás la guía exacta para conseguir
no esté tan mal encajar. la vida que realmente me hará feliz.
Y yo siento en mí una lucha interior, ¡Qué vida tan feliz! ♪♪
LEONARDO MYERS: Este programa sin duda ha fortalecido nuestra fe. Vimos cómo
encontrar consuelo cuando pasamos por pruebas difíciles, cómo los matrimonios
pueden hacer que reine la paz en su hogar leyendo la Biblia todos los días, cómo
ofrecer cursos bíblicos en nuestras conversaciones diarias y cómo estudiar la Biblia
puede cambiar la vida de las personas dándoles esperanza.
LEONARDO MYERS: Antes de terminar, veamos una videopostal. Cuando se imagina
un paraíso, quizás piense en playas de aguas cristalinas, palmeras meciéndose
al viento, frondosas selvas y arrecifes de coral repletos de vida.
Quizás piense en Samoa. Las islas Samoa brillan como gemas en el Pacífico sur. El
archipiélago está dividido en dos partes: Samoa y Samoa Americana.
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Aunque solo hay unos 65 kilómetros (o 40 millas) entre ellas, están separadas por la
línea internacional de cambio de fecha, lo que hace que haya una diferencia horaria
de un día completo.
Así que, todos los años, uno de los primeros discursos de Conmemoración tiene lugar
en Samoa, y uno de los últimos, en Samoa Americana.
En estas islas abundan los cocoteros. Los samoanos lo llaman “el árbol de la vida”
porque con él se preparan alimentos, bebidas, medicinas, combustibles y hasta
refugios.
1. 2
[Link] 1940, Harold Gill llegó a estas islas para predicar, pero las autoridades le
pidieron que se fuera. Como su barco tardaba cinco días en salir, aprovechó para
repartir todas las publicaciones que pudo con su bicicleta.
2. Una de esas publicaciones acabó en manos de Pele Fuaiupolu.
En 1952, después de que Pele conociera a un hermano de Inglaterra en el trabajo,
él y su esposa, Ailua, se convirtieron en los primeros Testigos samoanos.
Hoy en día hay en Samoa 12 congregaciones con 606 publicadores.
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En la isla de Upolu se encuentra la Oficina Remota de Traducción, donde se traducen
las publicaciones al samoano.
Es fácil ver a nuestros hermanos predicando en el puerto principal de Samoa, Apia.
Pero, como la mayoría de los samoanos viven en las zonas rurales cercanas a la
costa, los hermanos predican en pueblitos, plantaciones de taro y en la isla de
Manono, adonde solo se puede llegar en barco.
En esa isla no hay autos, así que para predicar los hermanos recorren la isla a pie. A
nuestros hermanos les encanta pasar tiempo juntos.
Comen alimentos deliciosos como taro, pana, leche de coco oka —que es pescado
crudo con crema de coco— y su famoso chocolate caliente, llamado Koko Samoa.
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Los domingos, las familias pasan horas juntas y preparan riquísimas comidas en un
umu que es un horno tradicional de tierra hecho con piedras volcánicas. Tocan música,
cantan y bailan danzas tradicionales como la siva y el fa’ataupati, o “baile de las
palmadas”.
La congregación Saleapaga está en la isla de Upolu. En su territorio hay playas y el
famoso To-Sua Ocean Trench, que es una piscina natural en el cráter de un volcán.
Los 21 publicadores de la congregación Saleapaga les envían sus saludos y todo
su cariño.
Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting.
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