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El desarrollo mental del niño es un proceso continuo que avanza hacia un equilibrio, similar al crecimiento orgánico, y se caracteriza por la evolución de estructuras mentales en diferentes estadios. A lo largo de la infancia y adolescencia, se observan cambios en la inteligencia, la vida afectiva y las relaciones sociales, que se organizan en seis estadios de desarrollo. Cada estadio representa una forma particular de equilibrio, donde la acción humana busca satisfacer necesidades y reajustar la conducta ante cambios internos y externos.
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EL DESARROLLO MENTAL DEL NINO
El desarrollo psfquico, que se inicia al nacer y con-—
cluye en la edad adulta, es comparable al crecimiento
orgdnico: al igual que este ultimo, consiste esencial-
mente en una marcha hacia el equilibrio. Asi como el
cuerpo evoluciona hasta alcanzar un ‘nivel relativamen-
te estable, caracterizado por el final del crecimiento y
Ja madurez de los érganos, as{ también Ia vida mental
puede-concebirse como la evolucién hacia una forma
de equilibrio final representada por el espfritu adulto.
x Jo tanto, en cierto modo un:
acts clio, wn pete pasar de aed
‘de menor .eq un estado de equilibrio superior.
Desde el punto de vista de la inteligencia, es facil, por
ejemplo, oponer Ia. inestabilidad ¢ incoherencia relati-
vas de’ las ideas. infantiles’ a la sisteniatizacién de la
raz6n adulta. También en el terreno de la vida afectiva,
se ha observado muchas veces cémo el equilibrio de los
sentimientos aumenta con la edad. Las relaciones so-
ciales, finalmente, obedecen a esta misma ley de esta-”
bilizaci6n gradual.
oot
Escaneado con CamScannerSin embargo, hay que destacar desde el principio
una diferencia esencial entre la vida del cuerpo y la del
espiritu, si se quiere respetar el dinamismo inherente
a la sooldad espe = forma final de equilibrio que
ico es mas estatica que
esarrollo mental, y, so-
anera que, en cuanto
comienza auto-
que conduce a la
por un maximum hacia el i de Ja infancia y dismi-
nuye luego, al igual’ que otras muchas comparaciones
perceptivas que se rigen por esta misma ley. En cambio,
, de forma que, para las al-
mas sanas, ¢
Asi, pues, vamos a intentar describir la evolucién
del niiio y del adolescente sobre la base del concepto de
equilibrio. Desde este punto de vista, el desarrollo men-
tal es una construccién continua, comparable al levan-
tamiento de un gran edificio que, a cada elemento que
se le afiade, se hace mis sdlido, o mejor atin, al monta-
je de un mecanismo delicado cuyas sucesivas fases de
ajustamiento contribuyen a una flexibilidad y una mo-
vilidad de las piezas tanto mayores cuanto mis estable
12
Escaneado con CamScannerva siendo el equilibrio, Pero entonces conviene intro-
ducir una distincién importante entre dos aspectos com-
plementarios de este proceso de cquilibracién: es pre-
ciso oponer desde el principio Jas estructuras varia-
bles, las que definen las formas o estados sucesivos de
equilibrio, y un determinado furicionamiento constante
que es el que asegura cl paso de cualquier estado al
nivel siguiente.
Asi, por cjemplo, cuando comparamos el nifio al
adulto, tan pronto nos sentimos sorprendidos por la
identidad de las reacciones —y hablamos en tal caso
de una “pequefia personalidad” para decir que el niiio
sabe muy bien lo que desea y acttia como nosotros en
funcién de intereses concretos — como descubrimos
todo un mundo de diferencias, en el juego, por ejemplo,
o en la forma de razonar, y decimos entonces, que “el.
nifio no es un pequefio adulto”. Sin embargo, las dos
impresiones son ciertas, cada una en su momento. Des-
de el punto de vista funcional, es decir, considerando
las méviles generales de la conducta y del pensamiento,
existen mecanismos constantes, comunes a todas las
edades: a todos los niveles, la accién supone siempre
' un interés que la desencadena, ya se trate de una nece-
sidad fisiolégica, afectiva o intelectual (la necesidad se
presenta en este ultimo caso en forma de una pregunta
o de un problema); a todos los niveles, la inteligencia
' trata de comprender o de explicar, etc., etc. Ahora, si
5 bien es cierto que las funciones del interés, de la expli-
funciones, no es menos cierto q § intereses” “(por
13
Escaneado con CamScanneroposicién a “el interés”) varfan considerablemente de
un nivel mental a otro, y que las explicaciones particu-
lares (por oposicién a la funcién de explicar) revisten
formas muy diferentes segun el grado de desarrollo in-
telectual. Al lado de Jas funciones constantes, hay que
distinguir, pueslas estructuras variables, y es precisa-
mente el anilisis de estas estructuras progresivas, o for-
mas sucesivas de equilibrio, el que marca las diferencias
u oposiciones de un nivel a otro de la conducta, desde
los comportamientos elementales del recién nacido has-
ta Ja adolescencia.
e@ Las estructuras variables ser4n, pues, las formas de
organizacién de la actividad mental, bajo su doble as-
pecto motor o intelectual, por una parte, y afectivo, por
otra, asi como segiin sus dos dimensiones individual y
social (interindividual), Para mayor claridad, vamos a
distinguir seis estadios 0 periodos-de desarrollo, que
marcan la aparicién de estas estructuras sucesivamente
construidas: | 1.° El estadio de los reflejos, o montajes
hereditarios, asi como de las primeras tendencias instin-
tivas (nutricién) y de las primeras emociones. 2.° El
estadio de los primeros-habitos motores y de las prime-
ras percepciones organizadas, asi como de los’ primeros
sentimientos diferenciados. 3.° El estadio de la inteli-
N\ geneia sensorio-motriz o practica (an...or al lenguaje),
de Jas regulaciones afectivas elementales y de las pri-
meras fijaciones exteriores de la afectividad. Estos pri-
meros estadios constituyen el periodo del lactante (hasta
aproximadamente un aiio y medio a dos aiios, es decir,
antes de los desarro) del lenguaje y del pensamiento
propiamente dicho). El estadio de Ja inteligencia in-
14
Escaneado con CamScannertuitiva, de los sentimientos interindividuales esponta-
heos y de las relaciones sociales de sumisién al adulto
\@e los dos afios a los siete, o sea, durante la segunda
parte de Ja “primera infancia"). 5.° El estadio de las
operaciones intelectuales concretas (aparicién de la 16-
gica), y de los'sentimientos morales y sociales de coope-
racién (de los siete afios a los once o doce). 6.° El es-
tadio de las* operaciones intelectuales abstractas, de la
formacién de la personalidad y de Ja insercién afectiva
e intelectual en Ia sociedad de los adultos (adolescencia).
Cada uno de dichos estadios se caracteriza, pues,
por la aparicién de estructuras originales, cuya cons-
truccién Ie distingue de los estadios anteriores. Lo esen-
cial de esas construcciones sucesivas subsiste en el cur-
so de los estadios ulteriores en forma de subestructuras
sobre las cuales habran de edificarse los nuevos carac-
teres. De ello se deduce que, en el adulto, cada uno de
los estadios pasados corresponde a un nivel mas o me-
nos elemental o elevado de Ja jerarquia de las conduc-
tas. Sin embargo, cada estadio comporta también una
serie de caracteres momentancos o secundarios, que van
siendo modificados por el ulterior desarrollo, en funcién
de las. necesidades de una mejor organizacién. Cada
estadio constituye, pues, por Jas estructuras que lo de-
finen, una forma particular de equilibrio, y la evolucién
mental se efectia cn el sentido de una equilibracién
cada vez mas avanzada.
Y ahora podemos comprender lo que son los meca-
nismos funcionales comunes a todos los estadios. Pue-
de decirse, de manera absolutamente general (no sdélo
por comparacidn: de cada estadio con el siguiente, sino
1S
Escaneado con CamScannertambién por comparacién de cada conducta, dentro de
cualquier estadio, con la conducta que le sigue) que
toda accién —es decir, todo movimiento, todo pensa-
miento 0 todo sentimiento— résponde' a una necesi-
dad, El nifio, en no menor grado: que el adulto, ejecuta
todos los actos, ya sean exteriores 0, totalmente interio-
Tes, riots poe RNR’ (una necesidad elemen-
tal o un interés, una pregunta, etc.). Ahora bien, tal
como ha indicado Claparéde, una necesidad es siempre
la manifestaci6n de un desequilibrio:. existe. necesidad
cuando algo, fuera de nosotros o en nosotros (en nues-
tro organismo fisico o mental) ha cambiado, de tal ma-
nera que se impone un reajuste de la conducta en fun-
cién de esa transformacién. Por ejemplo, el hambre o
la fatiga provocar4n la bisqueda del alimento o del
descanso;. el encuentro con un objeto exterior desenca-
denard la necesidad d¢ jugar, su utilizacién con fines
pr4cticos, o suscitar4 una pregunta, un problema teéri-
co; una palabra ajena excitard la necesidad de imitar,
de simpatizar, o dara origen a la reserva y la oposicién
porque habrd entrado en conflicto con tal o cual ten-
dencia nuestra. Por el contrario, la accién termina en
cuanto Jas necesidades est4n satisf as, es decir, desde
el m praetor
entre el hecho nuevo que ha desencadenado la necesi-
dad y nuestra organizacién mental tal y como se pre-
“sentaba antes de que aquél interviniera. Comer o dor-
mir, jugar o alcanzar un objetivo, -responder ala
pregunta o resolver el problema, lograr Ja imitacién, es-
tablecer un lazo afectivo, sostener un punto de vista,
son una serie de satisfacciones que, en los ejemplos an-
16
Escaneado con CamScannerteriores, pondrdn fin ‘a la conducta particular suscitada
por la necesidad.' Podrfa decirse que en cada momento
Ja accién se‘encuentra desequilibrada por las transfor-
maciones que surgen en el mundo, exterior o interior,
y cada conducta nueva no sélo consiste en testablecer
el equil sino’ que tiende también hacia-un equili-
brio més estable que el que existia antes de la pertur-
bacién. .
En este mecanismo continuo y perpetuo de reajus-
te o equilibracién consiste la accién humana, y por esta
raz6n pueden considerarse las estructuras mentales su-
cesivas, en sus fases de construccién inicial, a que da
origen el desarrollo, como otras tantas formas de equi-
librio, cada-una‘de las cuales representa un progreso
con respecto a Ia antefior. Pero hay que entender tam-
bién que este mecanismo funcional, por general: que sea,
no explica el contenido o la estructura de las diversas
necesidades, ya que cada uno de ellos esta relacionado
con fa organizacién del nivel en cuestién. Por ejemplo,
a la vista de un mismo objeto, podran registrarse pre-
guntas muy distintas en um niiio pequeiio, todavia in-
capaz de clasificaciones, y en wno mayor cuyas ideas
“son mas amplias y més sistematicas, Los intereses de
un nifio dependerin, pues, en cada momento del con-
junto de las nociones que haya adquirido, asf como de
sus disposiciones afectivas, puesto que dichos intere-
ses tienden a completarlas en el sentido de un mejor
equilibrio.
Antes de examinar cn detalle el desurrollo, debemos,
pues, limitarnos a establecer Ja forma gencral de las
necesidades ¢ intereses comunes a todas las edades.
17
Escaneado con CamScanner10
Puede decirse, a este respecto, que toda necesidad tien-
de: 1.%, a incorporat las cosas y Ja personas’ la acti- :
ad propia. por consiguiente, 4 :
el mundo exterior a
2.°, a reajustar éstas ¢
sua y, por etc conicn a
“tiende ra asimilar p
y realiza
tales (prensién, etc.) dan primero acceso a los objetos
proximos en su estado/momenténeo, lue; a
peace permitcn a la vez i
[Link] proxi- _
légica,
y finalmente. de
olucién haciendo
al sujeto ‘duejio le los acontecimientos més lejanos, tan-
to en el espacio como en el tiempo. A cada uno de esos
niveles, el espiritu cumple, pucs, la ..asma funcién, que
consiste en incorporar el universo, pero la estructura
dela asimilacién, es decir, las formas de incorporacién
sucesivas desde la percepcion y el movimiento hasta las
operaciones supcriores, varia.
_ Ahora bien, al asimilar de esta forma los objetos, la
1 pensamiento sc ven obligados a acomodarse
decir, a proceder a un reajuste cada vez que
hay varlacién exterior, Puede Uamarse “adaptacion” al. 7
18 a
Escaneado con CamScanner~ equilibrio. de tales asimilaciones y acomodaciones: tal
es Ja forma general del equilibrio psiquico, y el desarro-
Ho mental aparece finalmente, en su organizacién pro-
gresiva, como una adaptacién cada vez mAs precisa a
In realidad. Vamos ahora a estudiar concretamente Jas
etapas do esta adaptacién.
‘I. Et RMCIAN NACIDO ¥ BL LACTANTE
El perfodo que va del nacimiento a Ia adquisicién
del Ienguaje est4 marcado por un desarrollo mental ex-
traordinario. Se ignora a veces su importancia, ya que
“no va acompafiado de palabras que permitan seguir:
__paso, @ paso el progreso de Ia inteligencia y de los sen-
timientos, como ocurrir4 més tarde. No por ello es me-
nos decisivo para toda la evolucién psiquica ulterior:
canals noe menos que en q
“asimilaci6n sensorio-mo
mediato, sufre,.en dieciocho meses o dos aiios, toda
tina revolucién copernicana en pequeiia escala; mien-
3 [Link] de este | degprcolio ol recién. nacido
lo lo a sf mismo, ‘0, m ES ere, asu
propio cuerpo, al final, es decir, cuando se inician el
Tenguaje y el pensamiento, se -sitiia icamente
como un elemento 0 un cuerpo ,enun
" universo que ha construido poco a. poco y que ahora
* stente "ya como algo’ exterior a él.
19
Escaneado con CamScannerVamos a describir paso a paso las etapas de esta
revolucién copernicana, en su doble aspecto de inteli-
gencia y de vida’ afectiva ‘nacientes. Desde el primero
de estos puntos de vista, pueden distinguirse, como ya
hemos visto mas arriba, tres estadios entre el nacimien-
to y el final de este perfodo: el de los reflejos, el de la
organizacién de las percepciones y habitos y el de la in-
teligencia sensorio-motriz propiamente dicha.
» del na ient la vida mental se
jos, es Bi deci, de
dencias [Link] como la nutricién. Contentémo-
nos con hacer notar, a ese respecto, que estos reflejos,
en la medida en que interesan a conductas que habran
de desempejiar un ‘papel’en’ el desarrollo psiquico ulte-
rior, no tienen nada [Link] pasividad mecanica que ca-
c un recién nacido mama mejor al cabo de una
o dos semanas que al principio. Luego, conducen a dis- ©
criminaciones 0, reconocimientos practicos faciles de
descubrir, Finalmente y sobre todo, dan lugar a una es-
pecie de generalizacién de su actividad: el lactante no
se contenta con chupar. cuando mama, sino que chupa
también en el vacio, se chupa Jos dedos cuando los en-
cuentra, después, cualquier objeto que fortuitamente se
le presente, y, finalmente, coordina el movimiento de i
los brazos con Ia succién hasta levarse sistematicamen-
20
Escaneado con CamScannera a veces desde cl segundo mes, el pulgar a la boca.
bra, asimila una parte de su universo a la
wate asta el punto de que su comportamiento ini-
cial rfa expresarse diciendo qi lo
Sansa aoasnasa ¢ chu-
wae Es cierto que, rfpidamente, ese mismo universo
habr& de convertirse en una realidad susceptible de ser
mirada, escuchada y, cuando los propios movimientos
lo permitan, sacudida.
Pero estos diversos ejercicios reflejos, que son como
el anuncio de Ia asimilaci6ni mental, habran de compli-
carse muy pronto al integrarse en habitos y percepcio-
nes organizadas, es decir, que constituyen el punto de
partida de~ nuevas conductas, adquiridas con ayuda
de la experiencia. La succién sistematica del pulgar
pértenece ya a ese segundo estadio, al igual que los ges-
tos de volver la cabeza en direccién a un ruido, o de
seguir un objeto en movimiento, etc. De
‘ esto debemos atribuirle la nocién de ae © siquiera
de objeto: lo que reconoce son. apariciones sensibles y
animadas, y ello no prueba todavia nada con respecto
a su‘ sustancialidad, ni con respecto a la disociaci6a, del
yo y el universo exterior), E
Ahora bien, gcémo se construyen' esos conjuntos
21
Escaneado con CamScannermotores (habitos) nuevos, y esos conjuntos perceptivos.
(al principio las dos clases de sistemas est4n unidos:
puede hacerse referencia [Link] hablando de “esque-
mas sensorio-motores”)? El punto de partida es siem-
pre un: ciclo reflejo, pero un ciclo cuyo ejercicio, en
lugar de repetirse sin mAs, incorpora nuevos elementos
y coristituye. con ellos totalidades organizadas m4s am-
plias, merced a diferenciaciones progresivas. Ya luego,
basta que ciertos movimientos cualesquiera del lactante
alcancen fortuitamente“un: resultado interesante — in-
teresante por ser asimilable a un esquema anterior —
para que el sujeto feproduzca inmediatamente esos nue-
vos movimientos: esta ““'reaccién circular”, como se la
ha llamado, tiene un papel esencial en el desarrollo
sensorio-motor y representa una forma més posse
nada de asimilacién. ~~~] °** “=~ --— -
Pero lleguemos al tercer estadio, que es mucho mas
importante ain para el ulterior desarrollo: cl de fa in-
teligencia practica o sénsorio-motriz propiamente dicha. ©
La inteligencia,: en “efecto, 2 parece mucho antes que el
lenguaje, es decir, ‘mucho antes que el pensamiento in-
terior que supone el empleo de signos verbales (del len-
guaje interiorizado), Pero se trata. * una inteligencia
exclusivamente practica, que se aplica a‘la manipula-
cién de Jos objetos'y que no utiliza, en ‘el lugar de las
palabras y los conceptos, mas que ‘percepciones y mo-
vimientos organizados ‘en “esquemas de: accién”. Coger
un palo para atraer un objeto que est4 un poco alejado, ”
por ejemplo, es un acto de inteligencia (incluso bastan-
te tardfo: hacia los dieciocho meses), puesto que: un
medio, que aquf'¢s un verdadero instrumento, -estai
22
Escaneado con CamScannercoordinado con un objetivo propucsto de antemano, y
ha sido preciso comprender previamente Ia relacién del
bastén con el objetivo para descubrir el medio. Un acto
de inteligencia m4s precoz consistira en atraer el objeto
tirando de Ja manta o del soporte sobre el que descansa
(hacia el final del primer aio); y podrian citarse otros
muchos ejemplos.
- Intentemos mas bien averiguar cémo se constru;
~ esos actos de inteligencia. Pueden favocarse, dg Coal
_ de factores. Primeramente, Jas conductas anteriores que
se multiplican [Link] diferencian cada vez mas, basta ad-
_. quirir una flexibilidad suficiente para registrar los re-
sultados de Ja expericncia: Asi es como, en sus “reac-
_servar, por ejemp 0, ‘el comportamiento de los nifios
de dote meses aproximadamente que consiste en tirar
‘al suelo fos objetos, ora en una direccidn, ora en otra,
° para analizar las cafdas y las trayectorias. Por otra
"parte; Jos ‘ “esquemas” de accién, construidos ya al nivel
: del estar io precedente y multiplicados gracias a nuevas
conductas experimentales, se hacen susceptibles. de co-
ordinarse entré si, por asimilacién recfproca, a. la ma-
© nera-de lo que‘habrdn de ser més tarde las nociones o
conceptos del_pensamiento propiamente dicho. En efec-
una ‘accién apta para ser repetida y generalizada a
* nuevas situaciones es comparable a una especie de con-
Weekes aor
Escaneado con CamScannercepto sensorio-motor: y asi es como, en presencia de
un objeto nueyo. para ¢l, yeremos:al bebé incorporarlo
sucesivamente a cada uno de sus quem de accién
(sacudirlo, frotarlo, mecerlo, ete.) como si se tratase de
comprenderlo por el uso (es sabido que hacia los cinco
y los seis afios los nifios definen todavia los conceptos
empezando por las palabras “es para”: una mesa es
para escribir encima”, etc,), Pxiste, pues, una asimi-
lacién sensorio-motriz, comparable a lo que sera més
tarde la asimilacién de lo real nociones
y el pensamiento, Bs, por tanto, fitiral que esos di-
versos esquemias de accion se asimilen entre si, ¢3 decir,
a través de
se coordinen de tal forma que unos asignen un objetivo
la accion total, mientras que otros le sirven de me-
y con esta coordinacién, comparable a las del es-
dio
tadio anterior, pero mas mdvil y flexible, se ini
etapa de la inteligencia practica propiamente dicha.
Ahora bien, el resultado de ese desarrollo intelec-
tual es efectivamente, como anuncidbamos mds arriba,
transformar la representacién de las cosas, hasta el
punto de hacer dar un giro completo o de. invertir la
posicién inicial del sujeto con cespecto a ellas. En el
punto de partida de la evolucié6n mental no existe segu-
ramente ninguna diferenciacién entre el yo y el mundo
exterior, 0 sea, que las impresiones yividas y- percibi-
das no estén ligadas nia una conciencia personal sen-
lida como un “yo”, ni a unos objetos concebidos como
exteriores: se dan sencillamente en un bloque indiso-
ciado, o como desplegadas en un mismo plano, que 20
es ni interno, ni externo, sino que esta a mitad de ca-
mino entre estos dos polos, que sdlo poco a poco iran
ja la
24
Escaneado con CamScanneroponiéndose entre si, Pero, a causa precisamente de esa
indisociacién primitiva, todo lo que es percibido esta
centrado en la propia actividad: el yo se halla al prin-
cipio en el centro de la realidad, precisamente porque
no tiene conciencia de s{ mismo, y el mundo exterior
se objetivard en la medida en que el yo se construya en
tanto que actividad subjetiva o interior. Dicho de otra
forma, la conciencia empieza con un egocentrismo in-
consciente e integral, mientras que los progresos de la
inteligencia sensorio-motriz desembocan en la construc-
cién de un universo objetivo, dentro del cual el propio
cuerpo aparece como un elemento entre otros, y a este
universo sc opéne la vida interior, localizada cn cse
cuerpo propio.
Cuatro procesos fundamentales caracterizan esta re-
volucién intelectual que se realiza durante los dos pri-
meros afios de la existencia: se trata de las construc-
ciones de Jas categorias del objeto y del espacio, de la
causalidad y del tiempo, todas ellas, naturalmente, como
categorias prdcticas-o de accién pura, y no todavia
como nociones del pensamiento.
El esquema practico del objeto’ es la permanencia
sustancial atribuida a los cuadros sensoriales y, por
consiguieate, de hecho, la creencia segtin la cual una
figura percibida corresponde a “algo” que seguird exis-
tiendo aun cuando uno deje de percibirlo. Ahora bien,
es facil demostrar que durante los primeros meses,
el Jactante no percibe objetos propiamente dichos. Re-
conoce ciertos cuadros sensoriales familiares, eso si,
pero el hecho de reconocerlos cuando estén presentes
ho equivale en absoluto a situarlos en algin lugar cuan-
25
Escaneado con CamScannerdo se hallan fuera del campo perceptive, Keconoce en
particular a las personas y sabe muy bien que gritando
conseguiré que vuelva Ja madre cuando ésta desapare-
ee: pero ello no prucba tanipoco que Se atribuya un
cuerpo existente en el espacio cuando él deja de verla.
De hecho, en Ia época en que el lactante empieza a
coger todo lo que ve, no presenta, al principio
_ha conducta de busqueda cuando s¢ cubren los objetos
deseados con un pafiuclo, y cllo a pesar de haber se-
guido con Ja vista todos nuestros movimientos. Mas
cucnta sus sucesivos desplazamientos, como si cada ob-
jeto estuvicra ligado a una situacién de Conjunto y no
constituyese un mévil independicute. Hasta el final del
primer afio, el bebé no busca los objetos cuando aca-
ban de salir de su campo de percepcidn, y éste es el
criterio que permite reconocer un principio de exterio-
rizaci6n del mundo material. En resumen, la ausencia
inicial de objetos sustanciales mas la construccién de
‘objetos. fij permanentes es un primer ejemplo de
ese paso gocentrismo integral primitivo a {a elabo-
racién final de un universo exterior.
La evolucién del espacio pracoco es enteramente
solidaria de Ja construccién de los objetos. Al principio,
hay tantos espacios, no coordinados entre si, como cam-
pos sensoriales (espacios bucal, visual, tactil, etc.) y
cada uno de ellos est4 centrado en los movimientos
y actividad propios. El espacio visual, por ejemplo, no
conoce al principio las mismas profundidades que el
nifio habré de construir mas adelante. Al final del sc-
gundo afi, en cambio, existe ya un espacio general,
ngu-
% A
ate .
Escaneado con CamScannerque comprende a todos los demas, y que caracteriza las
relaciones de los objetos entre si y los contiene en su
totalidad, incluido el propio cuerpo. La elaboracién del
espacio se debe esencialmente a la coordinacién de los
movimientos, y aqui se ve la estrecha relacién que exis-
te entre este desarrollo y el de la inteligencia sensorio-
motriz propiamente dicha.
En suyegocentrismo, la causalidad se halla al prin-
cipio relacionada con la propia actividad: consiste en
la relacién —que durante mucho tiempo seguird sien-
do fortuita para el sujeto — entre un resultado empiri-
co y una accién cualquiera que lo ha producido. Asi
es como, al tirar de los cordones que penden del techo
de su cuna, el nifio descubre el derrumbamiento de to-
dos los juguetes que alli estaban colgados, y ello Ic
hard relacionar causalmente Ia accién de tirar de los
-cordones y el efecto general de ese derrumbamiento.
Ahora bien, inmediatamente utilizara este esquema cau-
sal para actuar a distancia sobre cualquier cosa: tirara
del cordén para hacer continuar un balanceo que ha
observado a dos metros de distancia, para hacer durar
un silbido que ha ofdo al fondo de la habitacién, etc.
Esta especie de causalidad magica 0 “magico-fenome-
nista” pone bastante de manifiesto el egocentrismo cau-
sal primitivo. En el curso del segundo aiio, por el con-
trario, el-nifio: reconoce las relaciones de causalidad de
los objetos entre si: objetiva y localiza, pues, las causas:
La objetivacién de Jas series temporales es paralela
a la de la causalidad. En suma, en todos los terrenus
encontramos esa especie de revolucién copernicana que
permite a la inteligencia sensorio-motriz arrancar el es-
Escaneado con CamScannerpiritu naciente de su egocentrismo inconsciente radical
para situarlo en un “universo”, por prictico y poco
“meditado” que sea,
Ahora bien, la evolucién de Ja afectividad durante
Jos dos primeros afios da lugar a un cuadro que, en
conjunto, sc corresponde bastante exactamente con el
que permite establecer cl estudio de las funciones mo-
trices y cognoscitivas, Existe, en efecto, un paralelismo
constante entre Ia vid: iva y Ja vida intelectual.
Aqui encontramos un primer ejemplo de ello, pero ha-
bremos de encontrar otros muchos, como vercmos, en
cl curso de todo él desarrollo de la infancia y de Ja
adolescencia. Esta constatacién sélo sorprende si se
divide, con el sentido comun, la vida del espiritu en
dos compartimientos estancos: el de los sentimientos
y el del pensamiento, Pero nada mis falso ni superficial.
En realidad, el elemento al que siempre hay que remon-
tarse, en el andlisis de la vida mental, es la “conducta”
propiamente dicha, concebida, tal camo hemos inten-
tado exponer. brevemente en nuestra introduccién, como
wun restablecimicnto o un reforzamiénto del equilibsio.
Ahora bien, toda conducta supone unos instrumentos o
una técnica: los movimientos y Ja inteligencia. Pero
toda conducta implica también unos moviles y unos
valores finales (el valor de los objetivos): los sentimien-
tos. La afec ,
bles y constitu
Partiendo de esto, esté claro wslilibaiaeaiaaiaite
de las corresponder: impulsos
tintivos ales , asi como esa
28
Escaneado con CamScannerclase de reflejos afectivos que son las emociones prima-
rias. Recientemente, en efecto, se ha demostrado el pa-
rentesco de Ias emociones con el sistema fisiolégico de
las actitudes o posturas: los primeros miedos, por ejem-
plo, pueden estar relacionados con pérdidas de equili-
brio o contrastes bruscos entre un acontecimiento for-
tuito y Ia actitud anterior.
® Al Segundo eStadio (percepciones y habitos), asi
como a los inicios de Ja inteligencia sensorio-motriz,
corresponden una serie de sentimientos _elementales o
afectos perceptivos relacionados ci modalidades de
la actividad propia: lo agradable y lo desagradable, el
placer y el dolor, etc, asi como también Tos primeros
sentimientos de éxit En Ja medida en que
esos estados afectivos dependen de Ia accién propia y
no todavia de la conciencia de las relaciones manteni-
das con las demis personas, ese nivel de la afectividad
denota una especie de egocentrismo general| y crea la
ilusién, si equivocadamente se le atribuye al bebé una
conciencia de su yo, de una especie de amor a si mis-
mo y de Ja actividad de ese yo. De hecho, el Jactante co-
mienza a interesarse escncialmente por su cuerpo, sus
movitnientos y los resultados de tales acciones. Los
psicoanalistas han llamado “narcisismo” a ese estadio
elemental de la afectividad, pero hay que comprender
muy bien que se trata de un narcisismo sin Narciso, es
decir, sin conciencia personal propiamente dicha.
2 Con el desarrollo de la inteligéncia, en cambio, con
la elaboracién de un universo exterior que ese desarro-
llo ‘hace posible, y principalmente con la construccién
del esquema del “objeto”, aparece un tercer nivel de la
29
Escaneado con CamScanner40
afectividad: esté caracterizado precisaments, para em-
el vocabulario del psicoanilisis, por Ja “elecciéu
0”, es decir, por Ja objetivacién de los » senti-
otras actividades que no
Sefialemos, ante todo, que coo el
los sentimientos
‘e inter 0 “ lerés, etc. Pero
esos estados afectivos pormanecen durante mucho tiem-
po ligados, como los afectos‘ perceptivos, inicamente a
las acciones del sujeto, sin delimitacién concreta entre
lo que le pertenece especificamente y lo que es atribui-
ble al mundo exterior; es decir, a otras fuentes posibles
de actividad y de causalidad. En cambio, cuando del
cuadro global e indiferenciado de Jas acciones y per-
cepciones primitivas destacan cada vez mds claramente
una serie de “objetos” concebidos como exteriores al
yo ¢ independientes de él, Ja conciencia del “yo” em-
pieza a afirmarse a titulo de polo interior de Ja reali-
dad, opuesto a ese otro polo externo u objetivo, Mas,
por otra parte, los objetos ‘son concebidos, por analogia
con este yo, como activos, vivos y conscientes: ello
‘ocurre particularmente con esos .vjetos excepcional-
mente imprevistos e interesantes que son las personas.
Los sentimientos elementales de alegria y tristeza, de _
éxito y fracaso, etc., habrén de ser entonces experimen-
tados en funcién precisamente de esa objetivacién de las
cosas y las personas; de abf el inicio de Jos sentimien-
tos interindividuales.. La “elecciGn (atectiva)’ del! obje-
30 + 6
Escaneado con CamScanner
Btmpulsos ~
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los sentimien-
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vrais que ha-
brén de tener tan amplio desarrollo en el transcurso del
perfodo siguiente. *
Il. LA PRIMERA JNEANCIA DE LOS DOS A LOS SIETE Aflos
Ronee genie Ua EEE, as conductas resul-
tan’ profundamente modificadas, tanto en su aspecto
afectivo como en su aspecto intelectual, Ademds de
el fee ae ee ea Es entre
“Vindividiios, es decir, el inicio de
accién; una
ne como soportes el lenguaje interior
los signos; y,, por dltimo, y sobre tod
todas Jas acciones reales o materiales que sigue sicndo
de fa
es decir, la
propiamente dicho, que tic-
ry el sistema de
tater:
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