LECCIÓN II: Teseo en el laberinto.
[Entiendo que esta lección puede servir para todos los cursos de
Valores éticos (1º, 2º, 3º y 4º), variando el nivel de profundidad en el tratamiento de las cuestiones].
[NOTA: en la exposición de los contenidos siguientes es imprescindible dar a los alumnos muchos ejemplos
que aquí se omiten].
Objetivos:
a) Mostrar el carácter social del ser humano.
b) Perfilar con mayor cuidado la noción de Ética dada en la Lección I.
Contenidos:
a) Distinción entre varios tipos de problemas opuestos característicos de la vida humana (ámbitos de la vida
humana):
a. Problemas circunstanciales [relativos al espacio y al tiempo] vs. problemas personales.
b. Problemas naturales y problemas éticos.
b) Noción de Co–existencia como característica de la persona humana: no es posible una persona única [la
persona exige otras personas].
Cuestión polémica: discusión de la autonomía absoluta como ideal ético.
Desarrollo:
1. Partimos de la historia del enfrentamiento entre Teseo y el minotauro [recuérdese que Teseo se enfrenta al
minotauro que se encuentra en el laberinto de Creta; Ariadna le ofrece a Teseo un hilo rojo tejido por ella misma para
que, una vez vencido al minotauro, Teseo pueda salir del laberinto]. Cuestión preliminar: ¿qué importancia puede
tener el hilo de Ariadna en esta historia?
2. PRECISIÓN: es necesario reparar en el significado del término ‘laberinto’ en esta historia, pues esconde
dos sentidos completamente distintos. Hay laberintos multicursales [con bifurcaciones, callejones sin salida, &c.] y
laberintos unicursales [en que un camino único que conduce indefectiblemente al centro]. En inglés se distinguen estos
sentidos con los términos ‘maze’ [laberinto multicursal] y ‘labyrinth’ [laberinto unicursal]. Como muestran las
ilustraciones antiguas, el laberinto de Creta en cuyo centro se encontraba el minotauro era del tipo unicursal
[labyrinth]. Vuelve a plantearse la cuestión preliminar: Si el laberinto de Teseo es unicursal, ¿qué importancia puede
tener el hilo de Ariadna?
3. Quien se adentra en un laberinto multicursal (maze) corre el riesgo de perderse físicamente: desorientarse
y ser incapaz de encontrar la salida. Por el contrario, el riesgo de la pérdida en un laberinto unicursal es de un tipo
completamente distinto, pues el extravío no puede serlo en el sentido espacial: hay un único camino por el que se entra
y se sale sin riesgo de pérdida.
Laberinto multicursal (maze) Laberinto unicursal (labyrinth)
4. Interpretación del mito (sugerencia):
i. Respecto del minotauro: en lugar de perderse en el carácter monstruoso del minotauro (su cabeza de
toro), debe resaltarse que es un hombre animalizado: es prácticamente un hombre… que no termina
de serlo: está a medio camino entre el hombre y el animal.
ii. El laberinto en el que se adentra Teseo no es un laberinto en el que pueda perderse espacialmente,
sino que debe interpretarse más bien como una incursión en un “mundo” infrahumano: el laberinto
es una espiral por la que se abandona el mundo humano (en el que se queda Ariadna) y se entra en lo
monstruoso (el centro del laberinto es lo monstruoso). Lo monstruoso está aquí representado por el
minotauro: el hombre animalizado: el hombre que no es hombre “del todo”.
iii. El mito reúne dos peligros que enfrenta Teseo [a] vencer al minotauro (por ello lleva Teseo una
espada) y [b] salir del laberinto (de ahí la importancia del hilo de Ariadna):
a. Vencer al minotauro debe entenderse como una victoria sobre la animalización del hombre.
b. No basta con vencer al minotauro: para conservar su humanidad, Teseo debe salir del laberinto.
Y el riesgo no consiste en que Teseo no sepa salir del laberinto, sino en que olvide su condición
humana. Ahora bien, el hilo de Ariadna le recuerda continuamente a Teseo que su mundo no es
el laberinto, sino el mundo de los hombres: Teseo se mantiene unido a la humanidad porque
lleva el hilo de Ariadna (es su conexión con su condición de persona) y para conservar su
humanidad es preciso que vuelva junto a Ariadna. El peligro se encuentra en que Teseo se
quede en el laberinto (olvidando su humanidad) y convirtiéndose en el nuevo minotauro.
c. El mito de Teseo y el Laberinto es un mito sobre la CIVILIDAD del hombre: el hombre es
persona mientras co–existe con otras personas. Dicho de otro modo: la persona desvinculada
de toda otra persona es el monstruo en su laberinto [así define Calderón de la Barca a la bestia
en el monólogo de Segismundo de La vida es sueño: monstruo de su laberinto]. Dicho de otro
modo: el hombre abdica de su condición de persona cuando se aísla de toda otra persona (la
auto–nomía absoluta; sin frivolizar el diagnóstico psiquiátrico: el autista). [NOTA: en los
cursos más altos, o de cara a alumnos con especial interés por la Literatura: el minotauro es en
todo semejante al “escarabajo” de La metamorfosis de Kafka: Gregor Samsa puede tomarse
como ejemplo del hombre que entra en el “laberinto” y se queda en él].
iv. NOTA ETNOLÓGICA: el laberinto en forma de espiral aparece en múltiples culturas
(particularmente en las culturas indoeuropeas) como símbolo del ritual iniciático con el cual el
hombre se enfrenta a sí mismo [rito de paso de la niñez a la adultez]. La victoria del hombre sobre sí
mismo se entiende en dichos ritos al modo de la victoria de Teseo sobre el minotauro.
5. CONCLUSIONES: hay que distinguir entre el ser constitutivamente humano [esto es: con cuerpo y
facultades anímicas específicamente humanos] y el ejercicio de la humanidad que es ser persona. La distinción es
análoga a la que media entre tener una capacidad (constitutivamente) y ejercitar dicha capacidad [no es lo mismo ser
inteligente (en términos aristotélicos: acto primero: entelécheia) que inteligir (acto segundo: enérgeia)]. La persona es
junto con otras [la persona es co–existente], de ahí que el hilo de Ariadna es fundamental para entender el mito de
Teseo, a pesar de que Teseo no puede perderse espacialmente en el laberinto (puede perderse personalmente). El hilo de
Ariadna representa así mitológicamente la co–existencia y entrar en el laberinto sin el hilo es correr el riesgo de perder
la enérgeia humana (el ser persona).