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Competencia Sucesion

El artículo 3285 del Código Civil argentino ha generado controversia sobre si permite el desplazamiento de la competencia judicial al juez del domicilio del heredero único tras la aceptación de la herencia, en contraposición al artículo 3284 que establece que la competencia corresponde al juez del último domicilio del difunto. Diversos autores y jurisprudencia han presentado opiniones a favor y en contra de esta interpretación, destacando la necesidad de un análisis profundo de la normativa y su aplicación práctica. El documento revisa las posturas doctrinales y jurisprudenciales, concluyendo que la cuestión aún no está resuelta y requiere un mayor debate.

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Competencia Sucesion

El artículo 3285 del Código Civil argentino ha generado controversia sobre si permite el desplazamiento de la competencia judicial al juez del domicilio del heredero único tras la aceptación de la herencia, en contraposición al artículo 3284 que establece que la competencia corresponde al juez del último domicilio del difunto. Diversos autores y jurisprudencia han presentado opiniones a favor y en contra de esta interpretación, destacando la necesidad de un análisis profundo de la normativa y su aplicación práctica. El documento revisa las posturas doctrinales y jurisprudenciales, concluyendo que la cuestión aún no está resuelta y requiere un mayor debate.

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Voces: COMPETENCIA ~ SUCESION

Título: El artículo 3285 del Código Civil. Una añeja cuestión aún no resuelta
Autor: Rolón (h.), Avelino
Publicado en: LA LEY1984-C, 977
Sumario: SUMARIO: I. Introducción. - II. Autores que aceptan el
desplazamiento de la competencia. - III. Autores que niegan la excepción. - IV.
Otras opiniones. - V. Jurisprudencia que admite el desplazamiento de la
competencia. - VI. Jurisprudencia que niega la excepción. - VII. Conclusiones.
I. Introducción
Art. 3285 del Cód. Civil: "Si el difunto no hubiere dejado más que un solo
heredero, las acciones deben dirigirse ante el juez del domicilio de este heredero,
después que hubiere aceptado la herencia".
Esta norma, a pesar de la claridad con la que parece estar redactada, ha suscitado
en la doctrina y jurisprudencia vernácula una controversia que aún no se encuentra
debidamente solucionada. El tema radica en determinar si el citado precepto
constituye una excepción a lo establecido por el art. 3284 del mismo cuerpo legal
en tanto determina que corresponde a los jueces del último domicilio del difunto
conocer en su juicio sucesorio. Es decir, si el heredero único, al aceptar la herencia
provoca un desplazamiento de la competencia originaria, o no.
El presente trabajo se propone reseñar las principales opiniones doctrinales y
jurisprudenciales que se han expedido en uno y otro sentido.

II. Autores que aceptan el desplazamiento de la competencia


José Olegario Machado en su obra "Exposición y Comentario del Código Civil
Argentino", luego de citar las opiniones contrarias, expresa: "Por mi parte me
inclino a creer que el presente artículo es una excepción clara y categórica del
anterior en todas sus partes, y me fundo en las siguientes razones: 1º) El artículo
dice cuando hay un solo heredero, las acciones deben dirigirse ante el juez del
domicilio de éste, y como no hace distinciones, el intérprete no debe hacerlas sin
violar la ley, pues sólo es permitido distinguir y exceptuar cuando se encuentran
disposiciones que parecen contradictorias. 2º. Que si se obliga a (sic) los
acreedores por acciones personales a ocurrir al juez del domicilio del único
heredero en todos los casos, no veo por qué los legatarios ú otros que se creyeren
con derechos á la herencia, y que ejercen acciones personales tendrían el privilegio
de ocurrir al juez del domicilio del difunto? 4º. Si se estudia el espíritu que ha
presidido a la disposición del artículo anterior y del presente se verá que el
legislador ha querido facilitar a los herederos los medios de prueba y de defensa
ante el juez de la sucesión, porque supone que allí los tenía el finado, pero esta
razón desaparece cuando el único heredero está domiciliado en otro lugar. 5º. Que
las acciones se pueden deducir contra el heredero, sea reclamándole la herencia,
sea los legados o mandas de dinero o de objetos muebles, son personales y deben
seguir la regla general, es decir deducirlas en el domicilio del demandado"(1).
A su vez Lafaille opina que: "Los inconvenientes señalados (se refiere a las
desventajas del sistema de pluralidad sucesoria) no se plantean cuando sólo
concurre una persona a la sucesión. También cabe en el orden interno la prórroga
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© Thomson La Ley 1
cuando todas (2) las partes están conformes, pero dentro siempre de una misma
jurisdicción territorial. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, si estuvieran
de acuerdo que conociera en el asunto el juez de La Plata y no el de Dolores o el de
Mercedes, sería perfectamente legítimo"(3).
O sea que extiende aún más el desplazamiento de la competencia, al aceptar una
prórroga voluntaria de todos los herederos, implicando ello por supuesto la
existencia de más de uno.
Borda, por su parte, dice: "Puesto que los acreedores de todos modos, deben
iniciar sus acciones ante el domicilio del heredero, no habrá ninguna ventaja en
tramitar la sucesión en un lado y las demandas en otro; por el contrario, todo
aconseja acumular el sucesorio y los demás juicios ante un mismo juzgado"(4).
Podetti: "En virtud de lo dispuesto por el art. 3285 del Cód. Civil se ha decidido
que corresponde intervenir en la sucesión al juez de la Capital, aunque el causante
se domiciliase en Neuquén. Pero si el heredero único comparece ante el juez del
domicilio y consiente la apertura de la sucesión, renuncia a la facultad de iniciarla
ante el juez de su propio domicilio"(5).
También Palacio sienta la posición aquí analizada (6).

III. Autores que niegan la excepción


Segovia se inclina en este sentido: "(el art. 3285) se refiere a las acciones del
núm. 4 del artículo anterior"(7).
También Llerena aprueba la interpretación estricta al expresar: "El juicio debe
iniciarse siempre (8) en el domicilio que el difunto tenía al tiempo de su muerte;
allí debe hacerse la declaratoria de heredero (sic), aceptación de la herencia, y
demás diligencias inherentes al juicio"(9).
Rébora, con la ilustración que lo ha caracterizado, se extiende: "a) El juez
competente para investir al heredero o a los herederos es el juez del lugar del
último domicilio del difunto y sólo él puede decir quién sea el heredero; solamente
él puede pronunciarse sobre las cuestiones de vocación hereditaria entabladas al
iniciarse el juicio, incorporadas después de la iniciación del juicio o suscitadas
después de su terminación; solamente él puede pronunciarse sobre la pretensión
formulada por quien se atribuye, a título de hijo natural, vinculación con el
causante. b) Ante ese juez del lugar del último domicilio del difunto deberán
entablarse, por consiguiente, las acciones de los que hayan venido a responder al
llamamiento -formulado por la ley o por el testamento-, que son acciones sobre la
sucesión diferentes de las acciones contra la sucesión, que no son sino las
enumeradas en los diversos incisos del art. 3284"(10).
Fornieles, a su vez, también expuso sus argumentos: "La circunstancia de que
cuando hay un solo heredero, los acreedores estén facultados para demandar a
aquél en el lugar de su domicilio, no significa que dicho heredero pueda iniciar el
juicio sucesorio ante el juez del mismo lugar. La sucesión debe abrirse siempre en
el domicilio del causante y nunca en el del heredero, aunque no exista más que uno
solo"(11).
Enrique Martínez Paz: "La regla del 3285 no constituye una excepción sino en
cuanto a los casos particulares que menciona en los incisos de aquel artículo (el
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© Thomson La Ley 2
3284). La sucesión se abre ante el juez del último domicilio y cuando no hay sino
un solo heredero, después de su aceptación y de los trámites de impuesto y
transcripciones, el juicio sucesorio queda concluido"(12).
Ripert-Boulanger, comentando el Código Francés, también están contestes en la
solución de los autores citados precedentemente: "La sucesión se abre en el último
domicilio del difunto? El lugar de apertura fija la competencia del tribunal para
todas las cuestiones relativas a la sucesión, sea entre los coherederos, sea entre
éstos y los legatarios (art. 822, Cód. Civil; art. 59, inc. 6º, Cód. Procesal Civil
francés). Hay sin embargo, dos excepciones: 1º. Las demandas en materia real
inmobiliaria?; 2º. Las demandas entabladas por los acreedores después de la
partición?"(13).
Es decir que no admiten ninguna otra excepción que las consignadas.
Elías Guastavino también se expidió sobre el tema: "Las razones que justifican
la competencia de los jueces del último domicilio del causante para tramitar el
juicio sucesorio tienen un alcance mayor, y subsisten aún para los casos en que no
haya en definitiva más que un sólo heredero.
"En efecto, el último domicilio del causante es el lugar donde éste será más
conocido y donde probablemente se conozcan a los sucesores; allí, además, estarán
los bienes y habrá asumido las deudas que constituyen el pasivo de la herencia, se
conocerán las causas de indignidad, etcétera.
"Desligar el juicio sucesorio de los jueces del último domicilio del causante y
atribuir la competencia a jueces del domicilio del heredero único -que para iniciar
el juicio deberá comenzar por titularse heredero exclusivo sin que todavía haya
certeza de que jurídicamente lo sea-, alejaría la jurisdicción del lugar donde han
ocurrido los hechos que originaron la relación jurídica hereditaria, con los
inconvenientes que derivan de la falta de inmediatez procesal.
"Los que quieran promover acciones de exclusión de la herencia del sujeto que
se titula 'heredero único', los herederos propuestos que, quieran concurrir con él a
la herencia, o los que tengan interés en cuestionar la validez o la inteligencia del
testamento, deberían, de prosperar la interpretación amplia del art. 3285, acudir a
jueces distantes -donde se domicilia el 'heredero único'- para proteger sus derechos
a la herencia"(14).
Veamos ahora la opinión de Maffía: "Cabe observar que para que funcione la
norma excepcional establecida por el 3285 es requisito previo que se determine la
existencia de un único heredero, ya que hasta tanto ello ocurra no cederá la
competencia del juez del último domicilio"(15).
En el mismo sentido se han pronunciado Salas-Trigo Represas (16), Fassi (17) y
Feno-chietto-Arazi (18).

IV. Otras opiniones


Colombo sostiene una posición que podríamos calificar de ecléctica, al expresar:
"En caso de duda (19) acerca del último domicilio del causante debe tenerse por
competente al juez del domicilio de los herederos, máxime cuando ante él se ha
iniciado la sucesión"(20).
Goyena Copello sostiene: "Esta disposición es congruente con el sistema
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adoptado por el Código de que el heredero continúa la persona del causante; por
eso, y al no producirse la división de pleno derecho de los créditos y las deudas de
aquél, no existe peligro de que los acreedores deban concurrir a diversas
jurisdicciones para reclamar el porcentual de sus créditos. Consideramos que esta
disposición sólo sirve para crear inconvenientes, complicar las cosas y hacer surgir
disquisiciones que se subsanaría con su supresión, ya que tratándose de las
acciones de los acreedores solamente; el fin de liquidación de la herencia en forma
ordenada que fundamentaba la faz práctica del fuero de atracción caería al tramitar
la sucesión ante un juez y las demandas ante otro"(21).
El Proyecto de Código Civil de 1936 no trató el asunto. En efecto, después de
reproducir casi textualmente el 3284 vigente, el art. 1856 del mismo no se expide
sobre el tema (22).

V. Jurisprudencia que admite el desplazamiento de la competencia


Con los mas variados argumentos, los tribunales del país se han expedido en la
materia, opinando que el art. 3285 constituye una excepción al principio sentado
por el art. 3284:
A) El domicilio real del heredero único determina el juez competente para
conocer en el juicio sucesorio del causante: C. S. J.: "Domínguez, José L. s/ Test.",
16/6/10 en Fallos, t. 113, p. 174; "Pecorini de Halbecker, Erminia s/ suc.", 17/2/16
en Fallos, t. 123, p. 27; "Lo Guercio, Vicente s/ suc.", 27/10/41 en Fallos, t. 191, p.
96 (Rev. LA LEY, t. 24, p. 501); "Himmelspacher, Carlos E. s/ suc.", voto en
disidencia de los doctores Chute y Bidau, 31/7/68 en Rev. LA LEY, t. 133, p. 221;
CNCiv., sala D, 2/9/66 en Rev. LA LEY, t. 125, p. 761.
B) Estos fallos repiten los conceptos vertidos de los citados en el punto A de la
presente, pero amplían los fundamentos de la siguiente manera: aunque éste (el
causante) hubiera tenido en la época de su muerte su domicilio en otra jurisdicción:
C. S.J., 19/12/49 en Fallos, t. 215, p. 449 (Rev. LA LEY, t. 58, p. 122); "Travade-
lo, Alcira s/ suc.", 8/9/52 en Rev. LA LEY, t. 68, p. 519.
C) Repiten lo expresado en A, pero agregan: esa solución concuerda con
evidentes motivos de economía procesal: C. S. J. "Welbers, Enrique C. s/ suc.",
19/12/47 en Fallos t. 209, p. 569 (Rep. LA LEY, t. IX, p. 163, sum. 79); 1ª
Instancia, Juzgado Nacional Civil Nº 13, "Mugico, Manuel s/ suc.", del 10/12/82,
luego dejado sin efecto por la CNCiv., sala A, 21/2/83, r. 286.686.
D) Con relación al fuero de atracción: Las acciones a que se refieren todos los
incisos del art. 3284 deben dirigirse ante el juez del domicilio del heredero único:
"Castañeda, Carlos C. s/ suc." C. S. J., 30/11/31 en Fallos, t. 163, p. 116.
E) La existencia de un heredero único justifica la apertura de la sucesión en el
domicilio de éste, y no en el que tenía el causante al fallecer, con arreglo a lo
dispuesto por el art. 3285 del Cód. Civil: CCiv. 1ª de la Cap. Fed., 2/9/40 en Rev.
LA LEY, t. 20, p. 56.
F) La posición de Vernengo Prack: Este juez de la Excma. Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil, sala B, ha expresado su opinión en el sentido que aquí se
está analizando, en dos fallos, -ambos en disidencia- pero con argumentos
totalmente novedosos, y que dan a la cuestión una nueva trascendencia:
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© Thomson La Ley 4
- "En el derecho argentino no existe 'ente sucesorio', y si hay un solo heredero él
es 'el sucesorio' para los posibles acreedores; por eso, aunque las fuentes francesas
digan 'acciones personales' el asunto no cambia si 'heredero' es aquí, en la
Argentina lo que en otros lugares 'ente sucesorio'" (en E. D., t. 87, p. 663, 14/8/79).
- Su otra opinión está vertida en una extensísima y fundadísima disidencia de
nueve carillas del 6 de marzo de 1984 en autos "García de Couto Lago, Carmen s/
sucesión testamentaria" (r. núm. 3724). Trataré de reseñar sus principales
argumentos:
"Sería antieconómico y sin sentido que se pretendiera -con la interpretación que
combato del art. 3285, que el proceso sucesorio debe ser iniciado en el lugar del
domicilio del causante, y las acciones en el lugar del domicilio del heredero único,
que es el lugar del titular del patrimonio relicto y del adicionado propio del
heredero-, como lo autoriza el artículo mencionado. La dispersión en lugares de un
mismo problema, lo obscurece, se presta a la obstrucción, se desnaturaliza.
El tema de los arts. 3284 y 3285 del Cód. Civil no puede ser leído literalmente,
porque su sentido trascendente es menos el lugar donde se inicia una sucesión (a lo
que se refiere como regla general el art. 90 del mismo Código), que referirse
concretamente a las condiciones y límites del fuero de atracción.
"El domicilio del heredero único cuyo patrimonio responde por las deudas del
causante, ejerce naturalmente atracción de las acciones de los acreedores del
causante. Esto es demasiado evidente para demostrarlo. Si además, se encuentra el
art. 3285 que lo dice para evitar dudas, la certeza es total".
(?) "Existe un grave error sistemático basado en ignorancia topográfica de las
fuentes del artículo del fallo base" (se refiere a la causa "Himmelspacher, Carlos E.
s/ suc. ya citada) (?) "no es buena directiva científica desmenuzar los puntos y las
comas de un artículo, olvidando la armonización con el sistema civil en su
conjunto" (?) "tanto la nota del art. 3284, como la puesta al art. 3285 del Cód.
Civil, mencionan solamente (en cinco oportunidades) el art. 822 del Cód. Civil
francés, que -cuando se encontraba vigente- se hallaba ubicado bajo el Capítulo VI
De la partición y colación", y dentro de la Primera Sección: "De la acción de
partición y de su forma".
Es un principio de lógica elemental que si existe un único heredero, no existe
acción de partición, ya que la adquisición de sus títulos se retrotraen al
fallecimiento -del causante (art. 3415, Cód. Civil).".
(?) "La jurisprudencia o los fallos que han seguido la mayoría del fallo base
(Himmelspacher), no sólo no ha analizado su fundamento teórico, sino que no ha
aportado alguna razón del progreso o mejora del cambio".
(?) El caso del heredero único es excepcional. Pero no existían dudas. Por existir
confusión de patrimonios, y sólo "la sucesión" ser un "proceso" en cuanto hubiere
lugar en derecho, era lógico y claro que la sucesión se abriera en el domicilio del
único interesado por sí, y para los acreedores que eventualmente lo iban a
demandar en ese lugar. No había partición. Todas las demandas eran atraídas por el
domicilio del heredero, salvo las reales.
A ello se agrega el dato de un territorio vastísimo que se mide en cientos y miles
de millas. De dos interpretaciones de iguales méritos, se debe optar por la que
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cause menos dificultades a los administrados que son los destinatarios de nuestra
actividad".

VI. Jurisprudencia que niega la excepción


La antigua jurisprudencia de nuestra Corte Suprema de Justicia sufrió un
espectacular vuelco a partir del caso "Himmelspacher, Carlos E. s/ suc." del 31 de
julio de 1968 (en Rev. LA LEY, t. 133, p. 221), atacado en la opinión precedente de
Vernengo Prack, y con estricta mayoría de tres a dos estableció la siguiente
doctrina:
El domicilio que tenía el causante al tiempo de su fallecimiento determina el
lugar en que debe abrirse su sucesión, de acuerdo a lo previsto por el art. 3284 del
Cód. Civil, aunque exista un heredero único, ya que el art. 3285 del mismo Código
solo fija la jurisdicción del juez al que le corresponde entender en las acciones
personales que se dirigen contra el heredero único que hubiere aceptado la
herencia, pero no señala otro lugar que el dispuesto para la apertura del juicio que
el ya citado art. 3284.
Esta doctrina fue repetida por los siguientes fallos, C. S. J. "Nincov de
González, Darinca s/ suc.", 22/12/75 en Rev. LA LEY, t. 1976-C, p. 422, fallo,
33.611-S; CNCiv., sala A, r. 192.993 del 17/6/74; ídem. r. 196.661; ídem r.
202.046; ídem r. 286.686 del 21/2/83; ídem sala B, r. 214.073 del 26/11/76; ídem
íd. r. 227.674 del 9/5/78; ídem íd. 14/8/79 en E. D., t. 87, p. 663; ídem íd. r.
282.168 del 3/8/82; ídem íd. r. 3724 del 6/3/84; ídem sala C, r. 150.556 del
16/10/69 en E. D., t. 31, p. 452; ídem íd. 19/6/74 en E. D., t. 57, p. 641; ídem íd. r.
204.570; ídem íd. 6/3/80 en Rev. LA LEY, t. 1980-B, p. 630; ídem sala E, r.
228.059 del 4/5/78.
Esta posición encuentra sustento legal no sólo en el art. 3284 ya citado y en el
art. 90 inc. 7º del Cód. Civil, que imperativamente establece que el último
domicilio del causante fija el lugar en que se abre la sucesión, sino que así resulta
de las fuentes de que se valió el Codificador en la redacción de los arts. 3284 y
3285 del Cód. Civil (según los fallos mencionados).

VII. Conclusiones
Las opiniones hasta aquí expuestas nos demuestran que actualmente existe una
tendencia dominante en no despojar a la norma en comentario de su interpretación
literal. Y es que a nuestro juicio no puede ser otro el significado asignado al
mismo, sin desmerecer en absoluto las calificadísimas opiniones de los tratadistas
y tribunales que se han expedido en el sentido contrario.
Es que sino no tendría sentido hablar de "las acciones", cuando en todos los
artículos anteriores y posteriores al 3285 se alude expresamente a "la ucesión" (ver
3283, 3284, 3286, 3287, etc.). Si el Codificador hubiese querido decir que la
sucesión -cuando existe un solo heredero- se abre en el lugar del domicilio de éste,
seguramente se habría expedido en dicho sentido, y no utilizando la equívoca
expresión "acciones"; o, por el contrario, en los demás preceptos, y por un
elemental motivo de evitar repeticiones, hubiere aludido a la sucesión utilizando el
vocablo referido "acciones". No lo hizo así, y por lo tanto no cabe asimilar donde
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© Thomson La Ley 6
no existe similitud.
Por otro lado, y en esto la opinión de Maffía y Guastavino es concordante,
¿cómo se puede determinar la existencia de un sólo heredero; sino es mediante la
declaratoria?; y ¿cómo el dictado de ésta presupone la apertura de la sucesión,
mientras tanto, dónde se efectiviza ésta?: en la jurisdicción correspondiente a los
jueces del último domicilio del causante. Siguiendo la misma línea podría llegarse
a argumentar que hasta la declaratoria se tramite la sucesión de acuerdo al art.
3284, y luego de aquélla, y para satisfacer la interpretación dada al 3285, en la del
domicilio del heredero, lo cual es un absurdo, máxime cuando dicha resolución
puede ampliarse en cualquier momento si se presentaren nuevos herederos que
acrediten el vínculo (art. 703, Cód. Procesal -Adla, XLI-C, 2975-).
Quizá la mejor solución de todas, sería suprimir el mentado precepto -tal como
lo sostiene Goyena Copello- para evitar toda confusión interpretativa a que ha dado
lugar el mismo.
No obstante lo antedicho, sería viable encarar en un futuro la reforma del
mencionado artículo, que podría quedar redactado simplemente así:
"Si el causante no hubiere dejado más que un solo heredero, la sucesión podrá
iniciarse en el domicilio real de éste".
¿Los motivos?: los mismos que se señalaron en la sucesión de Manuel Mugico
(Primera Instancia, Juzgado Nacional Civil Nº 13, del 10/12/82), y de Enrique
Welbers (C. S. J. 19/12/47 en Fallos, t. 209, p. 569): economía procesal. Esa
economía procesal justifica (ver fallo citado de la CCiv. 1ª de la Cap. Fed., 2/9/40
en Rev. LA LEY, t. 20, p. 56) la apertura de la sucesión en el domicilio del
heredero único. A ello se suma la opinión del doctor Vernengo Prack en autos
"García de Couto Lago, Carmen s/ suc." del 6/3/84, de que sería completamente
antieconómico y sin sentido proceder de la otra manera.
De todos modos, debería acreditarse fechacientemente el domicilio invocado,
sobre todo para evitar perjuicios a los acreedores de la sucesión.
La expresión "podrá" se interpreta en el sentido de que si -como lo expresa
Podetti- el heredero único inicia la sucesión por ante el juez del domicilio del
causante, implica la renuncia de aquél para promoverla en el Tribunal de su
domicilio, cuando por supuesto ambos no coincidieren.
Desde ya, y como se ha visto, la cuestión no ha sido definitivamente zanjada, y
dará lugar aún a muchas opiniones dispares.
(1) MACHADO, José Olegario, "Exposición y comentario del Código Civil
argentino", t. VIII, ps. 303/4, 2ª ed. Buenos Aires, 1930.

(2) La bastardilla es nuestra.

(3) LAFAILLE, Héctor, "Curso de derecho civil (sucesiones)", compilado por


Isauro Argüello y Pedro Frutos, t. 1, ps. 67/9, núm. 80, Ed. Biblioteca Jurídica
Argentina, Buenos Aires, 1932.

(4) BORDA, Guillermo A., "Tratado de derecho civil, Sucesiones", 5ª ed.

__________________________________________________________________________
© Thomson La Ley 7
actualizada, t. I, p. 59, núm. 55, Ed. Perrot, Buenos Aires, 1980.

(5) PODETTI, J. Ramiro "Tratado de la competencia", p. 506, actualizado por


Víctor Guerrero Leconte, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1973.

(6) PALACIO, Lino E., "Derecho procesal civil", t. II, p. 402, Ed. Perrot,
Buenos Aires, 1979.

(7) SEGOVIA, Lisandro, "El Código Civil de la República Argentina", t. II, p.


399, nota 16, Imprenta de Pablo E. Coni, Editor, Buenos Aires, 1881.

(8) La bastardilla es nuestra.

(9) LLERENA, Baldomero, "Concordancias y comentarios del Código Civil


argentino", t. 9, p. 41, 2ª ed., imprenta de Jacobo Peuser, Buenos Aires, 1902.

(10) REBORA, Juan Carlos, "Derecho de las sucesiones", t. III, p. 51, nota
4895, 2ª ed., Ed. Bibliográfica Argentina, Buenos Aires, 1953.

(11) FORNIELES, Salvador, "Tratado de las sucesiones", t. I, p. 70, núm. 53, 2ª


ed., Ed. Valerio Abeledo, Buenos Aires, 1941.

(12) MARTINEZ PAZ, Enrique, "Introducción al derecho de la sucesión


hereditaria", p. 160, Ed. Tea, Buenos Aires, 1953.

(13) RIPERT, Georges y BOULANGER, Jean, "Tratado de derecho civil", t. X,


1er vol., p. 53, núms. 1519 y 1520, traducción de la doctora Delia García Daireaux,
Ed. La Ley, S. A. Editora e Impresora, Buenos Aires, 1965.

(14) GUASTAVINO, Elías P., "Competencia sucesoria en caso de heredero


único", en J. A., 1968-V, p. 344.

(15) MAFFIA, Jorge O. "Manual de derecho sucesorio", t. I, p. 64, 2ª ed., Ed.


Depalma, Buenos Aires, 1980.

(16) SALAS-TRIGO REPRESAS, "Código Civil anotado", t. III, p. 21 y sus


citas, 2ª ed. actualizada, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1977.

(17) FASSI, Santiago C., "Código Procesal Civil y Comercial, comentado,


anotado y concordado", t. III, p. 287 y sus citas, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1973.

(18) FENOCHIETTO, Carlos E. y ARAZI, Roland, "Código Procesal Civil y


Comercial de la Nación", t. I, p. 82, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1983.
__________________________________________________________________________
© Thomson La Ley 8
(19) La bastardilla es nuestra.

(20) COLOMBO, Carlos J., "Código Procesal Civil y Comercial de la Nación",


t. II, p. 350, 4ª ed. actualizada, Ed. -Perrot, Buenos Aires, 1975.

(21) GOYENA COPELLO, Héctor R. "Curso de procedimiento sucesorio", p.


76, 4ª ed., revisada y actualizada, Ed. La Ley, S. A. Editora e Impresora, Buenos
Aires, 1978.

(22) REPETTO, Roberto; RIVAROLA, Rodolfo; LAFAILLE, Héctor;


MARTINEZ PAZ, Enrique y TOBAL, Gastón Federico, "Proyecto de Código Civil
argentino", Libro 5º, Sección 1ª, Título I, Capítulo I, Ed. Antonio Lacort, Buenos
Aires, 1938.

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© Thomson La Ley 9

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