A:. L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:.
S:. F:. U:.
R:. L:. S:. “JERUSALEM” 31
Q:. H:. V:. M:.
LA PIEDRA… LA ROCA…
LA COLUMNA…
EL HOGAR… EL TEMPLO…
Su origen… ¡habrá que buscarlo en las tradiciones más antiguas! Es
menester buscarlo en los relatos y textos sagrados de las culturas cuyo nacimiento
se pierde en la oscuridad de los tiempos; en las tradiciones milenarias distribuidas
por todos los rincones de Gea, Gaya, Gaia, Ma-ka, Terra, Ceres, Maya,
Pachamama… Coatlicue…
No existe pueblo en que no encontremos santuarios dedicados a ella o ella
misma como objeto de veneración, habitáculo, residencia del Gran Arquitecto, del
espíritu. Uno de los relatos primigenios, recoge las experiencias del patriarca Jacob
en Bet-el y su sueño. La creencia era que la gran columna o piedra puesta de pie,
levantada al lado del altar o ara principal, era la misma en que el caminante había
reposado su fatigada cabeza aquella noche memorable, y que había sido erigida en
Maiseebá para dejar constancia de su experiencia onírica.1
El profeta Oseas las consideraba un elemento indispensable de un lugar
sagrado; del mismo modo que Jacob las consideraba la morada de Dios. Los árabes
de la antigüedad al igual que los modernos, las tienen como motivo de veneración;
el ejemplo por excelencia… ¡la piedra negra de la Meca!
1
Frazer, J. G. “El Folklore en el Antiguo Testamento”. Parte Segunda, Capitulo IX “La Piedra Sagrada”, Pag.
308. Segunda Edición, Tercera Reimpresión. México. Abril 1994.
Gran variedad de pueblos empezando por los griegos, los habitantes de
Tespia en Beocia, Tesalia, los melanesios de las islas Banks, las Nuevas Hébridas
del norte, Samoa, Timor en el Indico, Busoga África, los Menkiera del Sudan
francés, en Sapo, los indios Dakota, los montañeses escoceses, Holm, East-Side,
Scorrybreck, Stonehenge, Noruega, Delfos, los Morali de las junglas del Kon Kan
de Bombay, en Peona, las islas Kei, Nueva Guinea, el pueblo Betisoleo de
Madagascar, la tribu Akamba del África oriental, en Canaán, Palestina en los
santuarios de Gezer y Taanach. Bajo diferentes identidades: “Turia”, “Sato” dios de
la lluvia, Gruagach, “Waghia” Señor de los tigres, Baityl-os o Baityl-ion. Todos ellos
representados como piedras sin pulir, en el mejor de los casos redondeadas de
forma natural, pintadas de blanco, negro, rojo o purpura.
Todos estos pueblos las honraban ofreciéndoles Tano Oloolo “Ofrendas”, ya
sea cubriéndolas con aceite, grasa, mantequilla, bañándolas de bebidas
espirituosas “cerveza” y alagándolas con viandas, animales de corral, pieles,
granos, monedas de plata, etc.
Nos, ahora mismo, seguimos sus pasos cultivando dicha tradición, actividad
filosófica, intelectual, conductual, espiritual. A diferencia del resto de nuestros
hermanos representamos esa roca… esa piedra en nosotros mismos. Nuestro
trabajo es complejo e inconmensurable, ya que esa piedra que nos esforzamos por
embellecer es nuestro yo inmaterial, etéreo; con la ilusión de agradar al Supremo
Arquitecto cuando al trascender la presentemos ante Él.
Al concluir esta reflexión, me agobia una pregunta… ¿Cómo podremos
perfeccionar algo que fue creado perfecto? ¡No… no encuentro la respuesta!
¿alguno de ustedes… alguien lo sabe? ¡Muéstrenme… enséñenme!
H:.A:. José Alberto Portilla Martínez
Junio 5, 2022