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Capitulo 2

El documento explora la teoría de la arquitectura a través de la relación entre objetos, diseño y su significado en la práctica social. Se establece un marco conceptual que considera la arquitectura como un proceso de transformación del ambiente, influenciado por la historia y las necesidades humanas. A lo largo del texto, se citan diversas definiciones históricas de arquitectura que reflejan su evolución y su papel en la sociedad.

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Capitulo 2

El documento explora la teoría de la arquitectura a través de la relación entre objetos, diseño y su significado en la práctica social. Se establece un marco conceptual que considera la arquitectura como un proceso de transformación del ambiente, influenciado por la historia y las necesidades humanas. A lo largo del texto, se citan diversas definiciones históricas de arquitectura que reflejan su evolución y su papel en la sociedad.

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NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 71

Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Capítulo 2

EL MUNDO DE LO CONCRETO REAL. LOS OBJETOS Y SU CONFORMACIÓN


Algunas reflexiones básicas

I. INTRODUCCIÓN

La primera aproximación al conocimiento de la Teoría nos ha permitido construir, a partir de los enfoques de
complejidad y de racionalidad ambiental y sustentabilidad, un marco conceptual para comprender el sentido del campo
de lo arquitectónico, sus productos y expresiones, sus prácticas y procesos y sus actores-sujetos.

En ese marco se planteó la existencia del mundo de lo concreto real organizado como Estructura Física Espacial
Temporal (EFET), a partir de la relación habitar-hábitat identificada como motor de las prácticas sociales de
transformación del ambiente a lo largo de la historia. En esa EFET, manifestación material concreta y expresión del
ambiente humano, existen y encuentran sentido los objetos producidos por las prácticas del diseño en general y de la
arquitectura como campo particular de actuación humana.

“Desde el territorio al micro-chip” nos encontramos inmersos en el mundo de lo concreto real como formalización
técnica de la materia respondiendo a un cambiante y complejo universo de requerimientos e intereses sociales, grupales e
individuales. Allí podemos identificar los objetos como particular producto y expresión de prácticas técnicas que
conforman lo concreto real, formalizando técnicamente el mundo material.

Los objetos atraen nuestra atención, responden a nuestras necesidades, evocan recuerdos y nos liberar sus secretos. Son
útiles, necesarios, funcionales, pero también estéticos.

Su significación no está limitada ni es definitiva. Responde, de alguna manera, a aquello que busca el sujeto destinatario
como satisfacción a sus requerimientos y revela, al mismo tiempo, las intenciones del sujeto creador, el diseñador.
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Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Al resultarnos funcionales y estéticos, los integramos a nuestra vida, les damos un sentido. “Todos los objetos que
forman parte de una sociedad tienen un sentido”, afirma Roland Barthes. El mismo autor sostiene que “...el objeto sirve
al hombre para actuar en el mundo, para modificar el mundo, para estar en el mundo de una manera activa; el objeto es
una especie de mediador entre la acción y el hombre”. Podemos agregar que esta función del objeto, servir para algo,
sustenta siempre un sentido, que es la base del significado de la cosa y de las posibilidades de hacer algo con ella o
mediante ella.

Los objetos permiten una mirada sobre el pasado, actualizan las intenciones en el presente y abren vías para una
búsqueda hacia y sobre el futuro.

Atraídos por su configuración, intentamos descubrir el material que los componen y aprehender la complejidad de su
construcción. Así es que, con Ricard, podemos afirmar que “...la tarea del diseño es la de dar forma a objetos …[ cuyo]
uso implica una relación directa con el hombre”.

LA IDEA DE ARQUITECTURA EN LA HISTORIA

La arquitectura constituye un campo particular de las actuaciones y prácticas de diseño de las cuales se ha valido el
hombre para desarrollar los procesos de transformación técnica del ambiente. Para poder delimitar el campo, viene al
caso recordar algunas definiciones de arquitectura, producidas a lo largo de la ya extensa historia de nuestro campo
disciplinar.

Vitruvio, en el Libro I de su De Architectura, nos dice que “La Arquitectura es una ciencia adornada de muchas otras
disciplinas y conocimientos, por el juicio de la cual pasan las obras de las otras artes. Es práctica y teórica. La
práctica es una continua y expedita frecuentación del uso, ejecutada sobre la materia correspondiente a lo que se
desea formar. La teoría es la que sabe explicar y demostrar con la sutileza y leyes de la proporción, las obras
ejecutadas. (…) La Arquitectura consta de Ordenación, que en griego se llama Taxis; de Disposición, que los
griegos llaman diáthesis; de Euritmia, Simetría, Decoro y Distribución, llamada en griego Oikonomia. La Ordenación
es una apropiada comodidad de los miembros del edificio en particular, y una relación de todas sus proporciones
con la simetría. (…) La Disposición es una apta colocación y efecto elegante en la composición del edificio en
orden a la calidad. Las especies de disposición, que en griego se llaman ideas, son Icnografía (planta), Ortografía
(alzado) y Scenografia (perspectiva). (…) La Euritmia es un gracioso aspecto y apariencia conveniente en la
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 73
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

composición de los miembros de un edificio. (…) Simetría es la conveniente correspondencia entre los miembros
de la obra y la armonía de cada una de sus partes con el todo (…) El Decoro es un correcto ornato de la obra,
hecho de cosas aprobadas con autoridad (…) La Distribución es un debido empleo de los materiales y del sitio y un
económico gasto en las obras, gobernado con prudencia (…) La Distribución en los edificios debe siempre
adaptarse a sus habitantes (…) Los edificios deben construirse con atención a la firmeza (firmitas), comodidad
(utilitas) y hermosura (venustas, belleza). Serán firmes cuando se profundizaren las zanjas hasta hallar terreno
sólido, y cuando se eligieren con atención y sin escasez los materiales de toda especie. La utilidad se conseguirá
con la oportuna situación de las partes, de modo que no haya impedimentos en el uso, y por la correspondiente
colocación de cada una de ellas hacia el aspecto celeste que más le convenga. Y la hermosura, cuando el aspecto
de la obra fuere agradable y de buen gusto, y sus miembros arreglados a la simetría en sus dimensiones.”

(VITRUVIO, Los Diez Libros de Arquitectura, Libro I, caps. I, II y III, traducción y comentarios por José Ortiz y Sanz (1787), ediciones
Akal, Madrid, 1992)

Alberti sostiene que “…el arquitecto será aquel que con método y un procedimiento determinados y dignos de
admiración haya estudiado el modo de proyectar en teoría y también de llevar a cabo en la práctica cualquier obra
que, a partir del desplazamiento de los pesos y la unión y el ensamblaje de los cuerpos, se adecue, de una forma
hermosísima, a las necesidades más propios de los seres humanos. (…) un edificio es un cierto tipo de cuerpo, tal
que consta de proyecto y materia como los otros cuerpos, elementos que pertenecen el uno, al ámbito de la
inteligencia; el otro, al de la naturaleza; a aquél hemos de aplicar el intelecto y la elucubración, a este otro el
aprovisionamiento y la selección; acciones ambas, que, no obstante, hemos observado que no bastan por sí solas
para el objetivo, si no se añade la mano y la experiencia del artífice, que sean capaces de dar forma a la materia
mediante el trazado. Y como fueran diversos los usos que de los edificios se hace, hube de investigar si a
cualquier tipo de construcción le convenías las mismas reglas para hacer el trazado. Hemos dividido al respecto los
edificios por su tipología y hemos observado en ellos que son de gran importancia la correlación y la proporción de
las líneas entre sí, de donde se deriva sobre todo la obtención de la belleza (…) tres partes [atañen] a la técnica de
la construcción en su conjunto, es decir, que lo que construyéremos esté de acuerdo con el uso que le vayamos a
dar, que sea sumamente sólido de cara a la mayor duración posible, que esté encaminado a dar impresión de
belleza y de placer…”

(ALBERTI, De Re Ædificatoria, prólogo general y prólogo al LibroVI, Ediciones Akal, Madrid, 1991)

A mediados del siglo XIX, Eugène Viollet-Le-Duc planteó: “Arquitectura, el arte de construir. La arquitectura consta de
dos partes, la teoría y la práctica. La teoría comprende: el arte propiamente dicho, las reglas inspiradas por el
gusto, basadas en las tradiciones y la ciencia que se pueden demostrar con fórmulas invariables, absolutas. La
práctica es la aplicación de la teoría a las necesidades; es la práctica la que hace que el arte y la ciencia queden
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Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

sometidos a la naturaleza de los materiales, al clima, a las costumbres de una época, a las exigencias del
momento. Al considerar la arquitectura de los comienzos de una civilización que sucede a otra, es preciso tener en
cuenta, por una parte, las tradiciones y, por otra, las nuevas necesidades.”

(VIOLLET-LE-DUC, EUGENE, 1854-1868, Dictionnaire raisoné de a’architectura française)

Algo después, William Morris plantea que su idea de arquitectura “Es una concepción amplia, porque abarca todo el
ambiente de la vida humana; no podemos substraernos a la arquitectura, ya que formamos parte de la civilización,
pues representa el conjunto de las modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre con objeto
de satisfacer las necesidades humanas, exceptuando sólo el puro desierto. No podemos confiar nuestros intereses
a una élite de hombres preparados, pidiéndoles que exploren, descubran y creen el ambiente destinado a
albergarnos, maravillándonos después ante la obra completa, aceptándola como una cosa bella y acabada; esto,
en cambio, nos incumbe a nosotros mismos; cada uno de nosotros está obligado a custodiar la adecuada
ordenación del paisaje terrestre, cada cual con su espíritu y con sus manos, en la porción que le corresponde, para
no transmitir a nuestros hijos un tesoro menor que el que nos dejaron nuestros padres.”

(MORRIS, WILLIAM, 1881, Prospects of Architecture in Civilisation)

Wölfflin, desde una perspectiva histórica, sostiene que la arquitectura “es la expresión de una época en la medida que,
como gran cuerpo monumental, hace aparecer la existencia corporal de los hombres, su aspecto y su aire, su
actitud ligera y festiva o seria y grave, su naturaleza febril o apacible, donde muestra, en una palabra, el
sentimiento vital de una época.”

(WÖLFFLIN, HEINRICH, 1888, Renacimiento y Barroco, Ediciones Paidós, Barcelona, 1986)

Alois Riegl, en el comienzo del siglo XX, sostuvo que “La arquitectura es, sin duda, un arte utilitario y su cometido
siempre ha consistido en realidad en la formación de espacios limitados, en el interior de los cuales se ofrecía a los
hombres la posibilidad de moverse libremente. Como ya muestra esta definición, el objetivo de la arquitectura se
divide en dos partes que se completan y se adaptan necesariamente la una con la otra, pero, precisamente por
esto, se encuentra una cierta oposición entre ellas: la creación del espacio (cerrado) como tal y la creación de los
límites de dicho espacio.”

(RIEGL, ALOIS, 1901, El Arte Industrial Tardorromano, Viena)


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Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Para Bruno Taut, en los comienzos del Movimiento Moderno, la arquitectura “satisface las necesidades de protección
ante las inclemencias y peligros a los cuales se expone el hombre cuando se enfrenta a la naturaleza sin cobijo.
Así, su papel en la existencia del hombre aparenta tener la modesta entidad de un ‘arte utilitario’ que satisface las
necesidades de orden práctico de un modo agradable. Sólo cuando los deseos humanos sobrepasan la medida de
la pura y simple necesidad práctica, la arquitectura parece entrar en escena como fenómeno de mayor entidad,
reforzando su propia identidad. (…) No es suficiente la correspondencia entre forma y contenido sino que, además
de ello, el juego de las formas debe corresponder al engrandecimiento de los horizontes humanos (…) Entender la
arquitectura únicamente como satisfacción de necesidades utilitarias adecuadamente formalizadas, como
revestimiento decorativo del las más inmediatas necesidades, asignándole, en suma, el papel de una especie de
arte aplicado, sería, de hecho, menoscabar su importancia…”

(TAUT, BRUNO, 1910, Die Stadtkrone)

Para Le Corbusier, “La arquitectura consiste en establecer relaciones emotivas mediante el uso de materiales en
bruto. La arquitectura está por encima de los factores utilitarios. La arquitectura es un hecho plástico. (…) Como la
arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz, el arquitecto tiene por misión dar
vida a las superficies que envuelven esos volúmenes sin que devoren el volumen y lo absorban en su beneficio.
Dejar a un volumen el esplendor de su forma bajo la luz, pero, por otra parte, dar a la superficie misiones con
frecuencia utilitarias, significa hallar en la división impuesta de la superficie las generatrices de la forma (…) El
volumen y la superficie son los elementos por los cuales se manifiesta la arquitectura. El volumen y la superficie
están determinados por el plan. El plan es el generador (…) Reflejar la construcción y resolver una función, si por
función se entiende la de la pura y simple utilidad, del confort y de la elegancia práctica, no es su único significado
ni su único cometido. La arquitectura es arte en el sentido más elevado, es orden matemático, es teoría pura,
armonía alcanzada gracias a la exacta proporción de todas las relaciones: ésta es la ‘función’ de la arquitectura. ”

(LE CORBUSIER, 1923, Hacia una Arquitectura, Editorial Poseidón, Barcelona, 1978)

Para Frank Lloyd Wright, “La arquitectura es abstracta. La forma abstracta es el molde de lo esencial. Es, según
podemos ver, el espíritu en formas objetivadas. La abstracción no tiene realidad, a menos que haya sido integrada
en la materia. La realización de la forma es siempre geométrica (…) La geometría es el andamiaje evidente sobre
el que la naturaleza trabaja para conservar su escala al diseñar. Ella relaciona las cosas entre sí y con el todo,
mientras da a nuestro ojo las más delicadas, misteriosas y aparentemente espontáneas irregularidades en los
efectos. Por ello, es a través del abstracto corporizado que cualquier verdadero arquitecto, o cualquier auténtico
artista, debe trabajar para convertir su inspiración en ideas de forma. Para llegar a la forma expresiva, debe trabajar
desde adentro, con la geometría (…) En la arquitectura, como en la vida, separar el espíritu de la materia equivale
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a destruir a ambos. Sin embargo, toda arquitectura debe ser una formulación de materiales en un molde dotado de
significación. La construcción sólo es arquitectura cuando es un molde dotado de un propósito significativo. (…)
Primero, está la naturaleza de los materiales; luego, está ese elemento arquitectónico característico, la tercera
dimensión, y por fin, el ornamento integral. Esta trinidad, según me parece, constituye el corazón palpitante de todo
el problema de la arquitectura. La superficie y la masa, relativamente superficial, por muy mecánicas o parecidas a
la máquina que resulten, está subordinadas a esta gran trinidad. La superficie y la masa son un derivado, o
pasarán a serlo cuando la arquitectura se levante por encima de la materia.”

(WRIGHT, FRANK LLOYD, 1953, El futuro de la Arquitectura, Editorial Poseidón, Barcelona, 1978.

Para Gillo Dorfles, “la arquitectura es, ciertamente, el arte de la delimitación y de la repartición espacial y, más que
ninguna otra, el arte del número y de la medida aplicados a la creación (…) reconociendo ya con ello a la
arquitectura una particular disposición hacia la métrica. (…) la arquitectura en su valor espacial escande un tiempo
y de esa manera crea la duración que toma forma y se consolida en ritmo inmóvil, de orden estático, no por eso
privado de la capacidad de un movimiento temporal interior. Podemos, pues, establecer que la arquitectura está
constituída por un espacio, externo e interno a la vez, espacio que, a diferencia del de la escultura, más que
inscribirse en el espacio exterior, lo abarca, lo delimita interior y exteriormente y lo convierte al mismo tiempo en
espacio habitable en todas sus acepciones. Por eso, la arquitectura no es, como algunos pretenden, el ‘arte de la
habitación’, sino también el de los puentes, de los obeliscos, de los jardines, de los estadios, de las exposiciones,
de los edificios para la industria, y, en una más amplia acepción, de los objetos artesanales y en la actualidad de
los objetos industriales, puesto que las relaciones entre arquitectura y formas de lo útil son, sin dudas, de lo más
estrechas e indisolubles.”

(DORFLES, GILLO, 1959, El devenir de las artes, F.C.E., México, 1963)

Según Louis Kahn, “la arquitectura es la meditada creación de espacios. (…) Los fenómenos de forma y espacio son
tan válidos hoy como ayer, y lo serán siempre porque se han demostrado correspondientes a las exigencias y, al
fin, han revelado su innata belleza. (…) El espíritu de la arquitectura nos enseña que sus características deben
estar en armonía con los espacios que se quieren crear y deben sugerir qué son esos espacios. En arquitectura un
espacio muestra como ha sido hecho. Nada debe inmiscuirse para confundir la descripción de cómo está hecho un
espacio. Las formas que caracterizan las grandes eras de la arquitectura nos tientan a adaptarlas al cemento y al
acero. Las piedras macizas se vuelven cada vez más sutiles y se inventan trucos visuales para esconder servicios
no deseados pero inevitables. Las columnas y las vigas, homogenizadas con los tabiques y los revestimientos, que
ocultan empalmes, tubos y conducciones, deforman la imagen de cómo está hecho un espacio o de cómo está
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Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

servido, de tal manera que éste no expresa ninguna idea de orden ni de significado formal. (…) La calidad global
de un espacio se mide por la temperatura, por la luz y por el perímetro. La intrusión de necesidades espaciales
puede ir demasiado lejos y puede oscurecer la forma en la estructura. La integración es el método de la naturaleza.
Podemos aprender de la naturaleza. El modo en que un espacios es servido de luz, aire y quietud debe ser
representado en la concepción del orden espacial que provee a albergar estos servicios. ”

(KAHN, LOUIS, Escritos y discursos, Xarait Ediciones, Madrid, 1981)

Franco Purini entiende que “el primer fin de la arquitectura es el de expresar a través de su segundo fin, el de
construir, el sentido del habitar del hombre en la tierra. En la consideración de la arquitectura como expresión
radica el fundamento de su propia esencia como arte, de la elevación hacia una complejidad particular y específica
de sus propios contenidos técnicos, que tendrán que trascender la materia de la construcción para llegar a los
sentidos más profundos de la vida humana. Sin embargo, si este es el primer fin de la arquitectura, entonces su
constitución como disciplina tendrá que referirse a las maneras según las cuales se puede formalizar esta
expresión: la funcionalidad, la estabilidad y la economía de los edificios no serán consideradas como fines sino
como medios para alcanzar la ‘belleza’, entendida como la más alta de las contribuciones que la arquitectura puede
dar a la cuestión social. (…) Los elementos de la composición arquitectónica a los cuales les será atribuída la
primacía absoluta en cada etapa de la formación de un edifico, serán elegidos, pues, entre los que enseñen de
manera ejemplar su propia construcción lógica, su propia estructura. Proporciones, órdenes, esquemas
constructivos claros, armonías de escala, uso de modulación no como simple instrumento de unificación sino como
medio para relacionar con un principio formal hegemónico todas las partes de los construído, referencias a la figura
humana como principio primero y signo de la existencia del hombre en el espacio, trazados de ejes y de simetrías
como procedimientos para reconocer la misma figura humana y su propia centralidad, se constituirán, todos ellos,
como elementos de la composición.”
(PURINI, FRANCO, 1980, La Arquitectura Didactica, C.O.A.A.T.M., Murcia, 1984

Mario Botta, en el marco de un curso desarrollado en Nápoles, afirmó, sobre la cuestión, que “ considero a la
arquitectura una abstracción y, en cambio, considera que la obra de arquitectura es la única capaz de responder a
las necesidades del hombre. (…) La obra construída es infinitamente más rica que el proyecto: cada vez que el
proyecto alcanza a superar la fase de gestación para concretarse en la realidad, se completa y se enriquece con
muchos otros valores. La obra de arquitectura concreta la síntesis entre el pensamiento del arquitecto (abstracto,
ideológico) y la realidad. Una realidad que es, ante todo, la condición geográfica: la arquitectura transforma una
condición de naturaleza en una condición de cultura. Esta transformación modifica un equilibrio espacial existente
hacia un nuevo equilibrio. El encuentro entre el mundo ideológico del pensamiento, el mundo abstracto del diseño y
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Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

el mundo de la realidad es, también, el encuentro con una situación histórica, con una entidad cultural, con una
memoria de la cual está impregnado el territorio y que la arquitectura debe releer y reproponer a través de nuevas
interpretaciones, como testimonio de las aspiraciones, de las tensiones, de la voluntad de cambio de nuestro
tiempo. Así, cuando el proyecto abstracto se confronta con lo existente y entonces se modifica y corrige para entrar
el los pliegues de la realidad, se enriquece, con el trabajo y las acciones necesarias para la realización. No es
poco: una línea del proyecto se transforma en un muro, un trazado diseñado se convierte en construcción, una
cubierta llega a ser protección y todo ello no es realizado sólo por el arquitecto, sino que intervienen muchas otras
fuerzas, otras energías: fuerzas económicas, fuerzas de trabajo, expresiones positivas de nuestro tiempo. Detrás
de este elogio del construir hay otra convicción: la obra realizada es la mejor legitimada para hablar incluso de su
carga teórica, porque está expresada como historia del propio tiempo y no solamente como elucubración imaginada
por el arquitecto. La obra de arquitectura se vuelve una imagen, un signo, que es expresión de los límites, de las
tensiones, de las esperanzas de la colectividad. Hay una tercera observación que me parece particularmente
importante: creo que la arquitectura es una disciplina de tipo ético antes de ser, incluso, de tipo estético. En la
organización del espacio de vida del hombre hay siempre una tensión moral que promueve una serie de valores de
habitabilidad alternativos a otros. Cuando la obra llega a realizarse, estos valores se convierten en derechos de
habitabilidad, de los cuales el hombre puede fruir. Este aspecto ético encuentra legitimidad en el trabajo realizado
cuando la arquitectura se presenta no sólo en su aspecto ideal, sino cuando se ofrece como un bien listo para la
fruición del ciudadano, su natural usuario y representante de la colectividad. ”
(BOTA, MARIO, 1996, Etica del costruire, Editori Laterza, Bari)

Vemos así que, a partir de la reconocida “tríada” de Vitruvio, sintetizando inicialmente los aspectos básicos de lo
arquitectónico en las ideas de utilidad (utilitas), solidez (firmitas) y belleza (venustas), se ha ido abordando el concepto
de la arquitectura y lo arquitectónico a la luz de la consideración de caracteres que definen el campo y sus objetos y que,
en términos generales, coinciden en señalar aspectos de formalización y de materialización del objeto arquitectónico.

Podemos afirmar que en todos los casos se hace referencia a la estructuración técnico-tecnológica de la materia según
principios de formalización centrados en la cuestión espacial, a los fines de responder a unas ciertas finalidades (prácticas
y de otro tipo, como las simbólicas y estético-expresivas).

Pueden realizarse variadas catalogaciones y ordenaciones de los objetos arquitectónicos, pero cualquiera sea la
tipificación que se adopte, nos encontramos siempre con una formalización de la materia técnicamente realizada para
cumplir una función. Este hecho indica siempre una manera de concretar actividades en el mundo y de este modo nos
remite al universo de lo humano por excelencia, al campo de la cultura, indicando también momentos históricos, espacio-
temporales determinados.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 79
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Retomando la afirmación de Roland Barthes antes citada, podemos afirmar que en el caso de los objetos arquitectónicos,
cualquiera sean las características y condiciones de los mismos, siempre tiene como finalidad posibilitar y albergar las
prácticas sociales e individuales que los hombres realizan para habitar, para estar en el mundo. Esto constituye el
universo general de sentido de los productos del campo de la arquitectura. Son “contenedores” por excelencia, pero no de
cualquier manera. Requieren de unas determinadas condiciones para el continente que es contenedor de las prácticas (el
contenido). Allí radica la primera y esencial característica de la arquitectura: organizar espacios para contener / albergar /
posibilitar las diferentes prácticas de los seres humanos.

Ello implica que se requiere de espacios, pero no de cualquier espacio, sino de espacios “habitables”, calificados por
ciertas condiciones en relación a las prácticas que en ellos y por medio de ellos se busca desarrollar. Allí radica el
principal desafío de la arquitectura: generar espacios capaces de contener funciones con las condiciones diferenciadas
que cada una requiere. Dichas condiciones están asociadas directamente con la manera formal y material de concretar los
espacios, lo cual quiere decir, desde el enfoque de la Teoría de la Construcción Ambiental de la Forma, que la generación
y existencia concreta de los espacios –y, por consiguiente, de los objetos arquitectónicos- están ligadas al concepto de
Conformación, manera en que se organizan los aspectos o variables concurrentes en la noción de “forma”.

Ya sea que consideremos al objeto como un “satisfactor”, en el sentido que satisface requerimientos derivados de
necesidades humanas culturales, como un “efectuador” (Ricard), en cuanto permite producir y alcanzar el efecto, la
finalidad para la cual fue creado, como un “mediador” necesario entre le hombre y el mundo, como posibilitante y
condicionante de prácticas sociales e individuales, como un “portador de significado”, en tanto producto de procesos
culturales que a través de él se significan y se representan, siempre nos enfrentamos con una estructura de cualidades de
diversa índole que ha sido determinada mediante la acción consciente e intencionada de un creador, a través de un
proceso de ideación/construcción (pasaje de lo concreto pensado a lo concreto materializado), que es siempre un proceso
del hacer, para el cual es imprescindible el conocer y un saber hacer, como condiciones necesarias para llegar a una
realidad (el objeto) inexistente al comienzo del proceso.
80 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

II. ¿CÓMO CONOCEMOS LOS OBJETOS?

La CONFORMACIÓN: sistema totalizador básico y concepto estructurante del conocimiento y de la


producción de los objetos arquitectónicos.

1.

El primer contacto que se tiene con los objetos es de tipo perceptual. A través de la observación es posible organizar un
primer nivel de conocimiento del objeto, de tipo “sensible”, que permite, mediante la descripción y el análisis, tomar
conciencia de la realidad inmediata, aparente, del objeto.

En esta etapa inicial del proceso es posible caracterizar la realidad objetual de la cosa. En efecto, es posible establecer
QUÉ es el objeto, CÓMO es, PARA QUÉ es o sirve, CÓMO y DE QUÉ está hecho, DÓNDE está.

Ahora bien, a fin de responder a estas cuestiones, no basta la sola percepción de la apariencia externa. Por ello es que se
propone un proceso de observación, descripción y análisis por “desmontajes” sucesivos del objeto. Si al comienzo es
percibido como una totalidad más o menos intuída, luego es desarmado según clases de atributos, a los fines del análisis,
para finalmente recomponerlo como totalidad estructurada de elementos y relaciones.

2.

Este proceso permite identificar la CONFORMACION, que define las características determinadas del objeto que hacen
que sea lo que es y no otra cosa, constituyendo así su FORMA APARENCIAL.

Al mismo tiempo, la CONFORMACION organiza el concepto del objeto como totalidad estructurada de partes y sus
relaciones/interacciones. Por esta última razón, el conocimiento de la CONFORMACION permite establecer e identificar
los componentes necesarios para la existencia de objeto, que están presentes en todo objeto, aunque varíen de uno a otro.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 81
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

De allí que la CONFORMACION define la ESTRUCTURA CONCEPTUAL DEL OBJETO (E.C.O.), en la cual se
identifican y organizan los elementos sin cuya presencia no podrían existir los objetos. Dichos elementos son
componentes para la comprensión del objeto y se refieren a la manera formal de existir que tiene el objeto así como al
modo en que se ha materializado esa existencia. Con respecto a estos componentes básicos es posible verificar en todos
los objetos que presentan una doble característica: por un lado, sin su presencia no existe el objeto como totalidad en
cualquiera de sus estados; por otra parte, si bien están en todos los objetos, son diferentes, específicos, en cada uno de
ellos. Por esta dualidad de permanencia y cambio, las constantes (reconocibles en todos los objetos como elementos de
referencia comunes, a pesar de variar de uno a otro) constituyen los PARAMETROS del sistema del objeto. Pero al
mismo tiempo, establecen de manera taxativa la realidad misma del objeto, por lo cual constituyen los
DETERMINANTES del sistema del objeto.

Decimos ESTRUCTURA CONCEPTUAL DEL OBJETO (E.C.O.) porque con ello queremos indicar que organiza el
concepto mismo de lo que es un objeto, cualquiera que sea, estableciendo los elementos y relaciones que
indefectiblemente deben concurrir para la existencia y organización del objeto.

3.

La idea misma de OBJETO (del latín objectum, participio del verbo objicere: “lanzar contra”, “colocar delante”,
“echar”; en el latín escolástico, significa “ lo que se ofrece a la contemplación en el conocimiento sensible o en el
intelectual y que, en consecuencia, constituye la base de una experiencia posible o efectiva”) hace referencia a una cosa
material, concreta, existente fuera de nosotros mismos. El concepto vulgar de objeto es el de una realidad material sólida,
visible y tangible. Considerando al objeto como objeto de diseño, estamos hablando de un artefacto, creación producto de
una actividad humana consciente (la ideación o proyectación), por medio de la cual, aplicando ciertas técnicas, se ha
organizado formalmente una cierta materia con una finalidad determinada (vinculada con la satisfacción de ciertas
necesidades humanas).

Se trata de una cosa existente fuera de nosotros mismos, cosa puesta delante de nosotros que tiene un carácter material;
todo lo que se ofrece a los sentidos y los afecta. Ello implica reconocer: a) el carácter material de la cosa; b) el aspecto
de “resistencia” al sujeto (el hecho de “interponerse” entre el sujeto y el mundo), c) la idea de permanencia de los
objetos (incluso en los “efímeros”), ligada a la de inercia propia de su carácter material.
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Los objetos existen en el mundo de lo concreto real como resultado y condición de reproducción de los sistemas socio-
culturales, como resultado de las prácticas sociales de transformación del ambiente, siendo, al mismo tiempo, productos
y expresión de condiciones sociales de producción y de vida diferentes y cambiantes en la historia y en los diversos
territorios de actuación del hombre y las sociedades humanas. En este sentido, los objetos constituyen un producto
específicamente humano (no meros hechos casuales), resultado del hacer técnico y del saber hacer del hombre aplicado
a la organización y transformación de la materia para lograr determinadas finalidades. Por eso mismo, son “artefactos”,
es decir, hechos en base a técnica (conforme a la etimología griega de la palabra).

Este concepto general de objeto implica la consideración necesaria de aspectos que hacen a la manera de existir formal y
materialmente, a su finalidad, a su lugar/posición en el espacio. No es posible siquiera concebir un artefacto que no tenga
límites ni dimensiones, que carezca de materia y que no haya implicado una tecnología constructiva, que no sirva para
ninguna finalidad, que no posea y/o genere y/o demande espacio, que no esté en ningún lugar.

Todos esos aspectos esenciales y sus relaciones son recogidos y organizados a través de la ESTRUCTURA
CONCEPTUAL DEL OBJETO y se concretan en cada objeto como FORMA APARENCIAL. En definitiva, la E.C.O. y
la FORMA APARENCIAL están constituídas por los parámetros / determinantes de FORMALIZACION y de
MATERIALIZACION y por las relaciones que se establecen entre ellos para componer el sistema del objeto o totalidad.

A partir de la identificación de las partes componentes del objeto (primer desmontaje) se reconocen y analizan los
elementos que pertenecen a las cuestiones formales (el SISTEMA DE LA FORMALIZACION, constituído por los
parámetros de CONFIGURACION, METRICA Y ESPACIO) y a los aspectos de concreción del objeto (el SISTEMA
DE LA MATERIZALIZACION, constituído por los parámetros de LOCALIZACION, REALIZACION Y
FUNCION). Se establecen, entonces, las particularidades de cada sistema y de sus parámetros y las interrelaciones que se
establecen entre ellos, con lo cual se definen las características determinadas que constituyen la CONFORMACION o
FORMA APARENCIAL del objeto.54

En cada uno de los sistemas mencionados existen aspectos susceptibles de ser diferenciados. Ellos constituyen el
contenido propio de cada uno de los parámetros/determinantes de la CONFORMACION. De esta manera, los parámetros
concurren, desde cada aspecto particular, a la comprensión de la realidad del objeto. La interrelación y la síntesis de todas
estas “explicaciones parciales” producen la definición de la CONFORMACION del objeto que estemos considerando.

54
Con respecto al concepto de Forma Aparencial, ver Capítulo I.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 83
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

4.

La CONFORMACION, que constituye el segundo nivel de aproximación al conocimiento de la Teoría de


Construcción Ambiental de la Forma en Diseño, organiza el conjunto de variables que permiten comprender la realidad
del objeto en sí mismo. La CONFORMACION contiene, así, la totalidad de elementos y relaciones estructurales de
índole morfológica, perceptual, dimensional, funcional, tecnológica, situacional, significativa, que determinan la realidad
del objeto en sí. Conformar es, en este sentido, dar forma, entendiendo aquí por forma, en un sentido restringido, la
determinación exterior de la materia en cuanto a sus atributos y relaciones estructurales integrales (no solamente
morfológicas sino, además, funcionales y tecnológicas).

La CONFORMACION constituye, entonces, el sistema del objeto como realidad total en sí. Dicho sistema está
organizado a partir de una estructura de elementos y sus relaciones, que definen la base conceptual del sistema.

Considerando a la totalidad conformada (el objeto) como un sistema, puede ser analizada a partir de la consideración de
la existencia de ciertas relaciones entre parámetros que son esenciales a la realidad del objeto, dado que constituyen su
estructura.

Así es que en todo objeto es posible identificar un núcleo básico que determina la existencia misma del objeto. Este
núcleo o SISTEMA GENERADOR está constituído por la relación esencial entre los parámetros de FUNCION (como
finalidad del objeto) y ESPACIO (propio y generado/requerido por el objeto). Ahora bien, esta relación básica (abstracta
en sí misma) se torna concreta a través de la realidad particular del objeto en sí. Esta manera de ser es evidenciada por los
SISTEMAS ADAPTATIVOS de la FORMALIZACION (que incluye a los parámetros de METRICA y
CONFIGURACION) y de la MATERIALIZACION (constituído por los parámetros de REALIZACION y
LOCALIZACION).

Con toda razón podemos preguntarnos, aquí, el por qué de un SISTEMA GENERADOR constituído por la relación
ESPACIO-FUNCION. En primer lugar, y esencialmente, porque todo objeto existe como respuesta al requerimiento de
satisfacción de alguna necesidad humana. Esta idea se condensa en las preguntas iniciales que nos formulamos frente a
un objeto cualquiera: ¿QUÉ ES? ¿PARA QUÉ SIRVE? Ambas nos conducen al enunciado de la finalidad básica con que
fue diseñado y construído el objeto. En segundo lugar, porque todo objeto implica materia elaborada, concreción
artificial, técnica, de un fragmento del espacio de vida del hombre (aunque este espacio se halle reducido a su mínima
expresión dimensional, incluso cuando el objeto se presenta como bidimensional).
84 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Pero, como se manifestó anteriormente, esta relación esencial es abstracta en tanto no se fenomenice, en tanto no se haga
tangible, aparente.

En general, “sabemos” que hay un objeto cuando podemos identificar una materia organizada con una determinada
CONFIGURACION, con una cierta METRICA, definiendo/evidenciando un cierto ESPACIO, como organización
técnica formalizada de una FUNCION, para cuya concreción se ha recurrido a una REALIZACION determinada,
generando un artefacto que se encuentra y que funciona en cierta LOCALIZACION.

Recordemos, una vez más, que los tres primeros aspectos constituyen los contenidos de los PARAMETROS del
SISTEMA DE LA FORMALIZACION; los tres últimos componen el SISTEMA DE LA MATERIALIZACION.

Considerando, por un lado, la existencia de los dos sistemas mencionados (la FORMALIZACION y la
MATERIALIZACION), y por otro la idea de SISTEMA GENERADOR (espacio-función), podemos afirmar que el
objeto alcanza su finalidad en grado óptimo cuando los diversos parámetros de ambos sistemas se han ido construyendo
(esto es, definiendo, ajustando y concretando) de manera conjunta con los demás, de modo tal que la realidad formalizada
y materializada pueda concretar el fin para el cual ha sido previsto el objeto.

5.

La FORMALIZACION constituye el proceso a través del cual se estructura la manera formal en que se
manifiesta o exterioriza el objeto. El estudio de la FORMALIZACION, mediante el análisis de sus parámetros, nos
permite comprender, interpretar y también producir el tratamiento, organización y expresión de la estructura formal del
objeto. Por estructura formal entendemos el conjunto de variables geométricas, perceptuales, dimensionales y espaciales
que definen la apariencia fenoménica del objeto (y participan, a la vez, en su estructuración esencial).

Justamente por evidenciar la estructura morfológica del objeto, la FORMALIZACION posibilita la percepción del
mismo, ese primer contacto que tenemos con los artefactos. En efecto, lo primero que percibimos de un objeto es su
color, sus texturas, su geometría, una primera idea dimensional del mismo, sus características espaciales. A partir de esta
primera percepción de una totalidad aún intuída, para realmente avanzar en su conocimiento, procedemos a “desmontar”,
a “deconstruir” el objeto (a los fines del análisis, exclusivamente) según los conjuntos de variables homogéneas que lo
formalizan, los parámetros/determinantes de CONFIGURACION, METRICA y ESPACIO.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 85
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

El parámetro de la CONFIGURACION se refiere a las cuestiones vinculadas con la delimitación y partición de


espacios, con el “límite” del objeto, con sus superficies y volúmenes, envolventes que lo diferencian dentro del continuo
espacial y objetual que constituye el ambiente humano. También denominada “Plástica”, es la manifestación de los
diferentes elementos compositivos que delimitan y determinan la especificidad de las envolventes en sus relaciones
interiores y exteriores, cualificando el espacio arquitectónico. Se base en elementos geométricos y plástico-perceptuales
que permiten una organización que se expresa como lenguaje formal. Esto implica tener en cuenta variables de tipo
geométrico y de tipo plástico.

Así es que debemos considerar y analizar puntos, líneas, planos y volúmenes, es decir, la geometría/topología/topografía
del objeto. Al mismo tiempo, existen entre ellos relaciones que dependen de principios y leyes estructurantes de la
composición (ejes, simetrías, yuxtaposiciones, encastres, interpenetraciones, rotación, traslación, etc.). Por otra parte,
sobre esta base de lenguaje formal del objeto, se organizan el color, la textura (lisa, rugosa, suave, áspera), el brillo, la
opacidad, la transparencia y las leyes que estructuran estas variables plásticas (ritmos, repeticiones, simetrías, etc.) con
las cuales se “muestra” el objeto. Nos encontramos, aquí, en el campo de los estudios y análisis propios de Morfología 55,
que sirven como soporte para la comprensión e interpretación de la CONFIGURACION en tanto “figura”, apariencia
sensible del objeto. Recordemos que configurar significa “figurar con”, “dar figura”. La figura como posibilidad de
identidad, de particularización de las cosas, se remonta conceptualmente al planteo de Aristóteles, quien señalaba que
para la belleza de las cosas era esencial el principio del límite (aquella condición de base para la existencia de figura).

La superficie, que constituye el dominio esencial de la CONFIGURACION, tiende cada vez más a asumir un
protagonismo preponderante en la realidad objetual. En la superficie se concentra un creciente nivel de prestaciones
previstas y esperadas, así como la mayor capacidad expresiva del objeto, por el hecho de constituir la superficie el
soporte del sistema de información que exterioriza (que comunica) el objeto. Las explicaciones de este hecho deben
buscarse en la particular cualidad perceptiva del ser humano, que ha sido aprovechada por el Diseño tanto para generar
una resolución formal de calidad como para tornar “atractivo” y “deseable” (“consumible” también) al objeto.

A partir de los conceptos anteriores podemos afirmar que todos los elementos constitutivos de la CONFIGURACION
posibilitan la percepción del objeto y son potenciales vehículos de significados diversos. En este sentido, podemos
considerar al objeto como un signo susceptible de significar según sea la condición perceptiva del interpretante, el sujeto
que se enfrenta a ese objeto (cualquiera sea su rol: diseñador, crítico, usuario, consumidor, simple observador, etc.).
55
Todas estas cuestiones constituyen el contenido propio del campo de las materias MORFOLOGÍA dentro de la curricula de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y
Diseño de la U.N.C.
86 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

La METRICA, como su nombre lo indica, está vinculada a los aspectos dimensionales del objeto. Se trata, por
empezar, de las medidas del objeto. Pero también de las proporciones y de la escala del mismo. En definitiva, es el
análisis dimensional del objeto con relación al sujeto, al contexto y consigo mismo.

Recordemos que medir implica establecer:


 relación entre el orden dimensional (abstracto) y las realidades del ambiente en el cual habita el hombre;
 relación con un patrón (abstracto: el sistema métrico, por ejemplo);
 relación con un elemento real (concreto: el cuerpo humano, el entorno inmediato, etc.);
 relación con un elemento simbólico (abstracto: la idea de monumentalidad, por ejemplo).

La escala hace referencia a la magnitud física de los objetos en comparación o relación con otras cosas (parámetros
exteriores que se convierten en unidad de medida). Así, cuando decimos que un dibujo está en escala 1:100 estamos
refiriéndonos a la relación de tamaño entre el dibujo y el metro, relación que establece que un centímetro del dibujo
equivale a un metro de la realidad. Hablar de escala humana significa vincular el tamaño del objeto con el hombre.
Recordemos que esto es esencial en el terreno de la Arquitectura, dado que la mayor parte de los objetos guardan, directa
o indirectamente, total o parcialmente, una relación con el ser humano (de allí la importancia del conocimiento y estudio
de la Ergonomía como apoyo básico para el análisis y la generación de objetos de diseño). Del mismo modo, decir escala
urbana implica que el parámetro es la ciudad (tema que resulta importante en la consideración y resolución de un gran
número de objetos en la actualidad). Vale la pena señalar que existen numerosos objetos que participan de más de una
escala simultáneamente. Tal es el caso de los edificios destinados al equipamiento institucional (como es el caso de una
casa de gobierno, un teatro de ópera, una universidad, un hospital, un museo, entre tantos otros): responden tanto a la
escala humana como a la escala urbana. Excepto el metro, el resto de los parámetros de escala son relativos, siendo
constante en el concepto de escala el hecho de comparar el tamaño del objeto con el de otra cosa externa a él.

La proporción, en cambio, se refiere al tamaño de las partes que componen el objeto relacionadas entre ellas y con la
totalidad. Así, por ejemplo, podemos considerar el tamaño del hall de acceso con respecto a la totalidad del edificio, o de
cada vano con respecto a toda la fachada y de ésta con relación al edificio completo.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 87
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

El ESPACIO es el volumen atmosférico56 delimitado que requiere de operaciones de partición y estructuración en el


continuo ambiental, que por tener la capacidad / cualidad de albergar / contener es posibilitante / condicionante de
prácticas sociales e individuales, y cuya estructura formal se reconoce por las envolventes (límites) y se manifiesta en el
objeto a través de sus propiedades (geométricas, dimensionales, escalares) y de sus cualidades (plásticas, perceptuales).
Dicho reconocimiento depende de la posición del sujeto según sea su rol de agente (diseñador, constructor), usuario y/o
intérprete, de acuerdo a su experiencia (formación y conocimientos previos) y a su ubicación física con respecto al objeto
(lejos/cerca, adentro/afuera, en el centro, en un extremo, en un costado, etc.).
El espacio arquitectónico está delimitado por sus envolventes (físicas y virtuales) y posibilita el desarrollo de ciertos
usos/funciones (previstos y no previstos), según su configuración, métrica, localización de sus componentes, materiales y
sistemas tecnológicos empleados en su realización.

El espacio en sí mismo es calificado por los demás parámetros de la Conformación. Así, percibimos un espacio como
ordenado, estable, comprensible de una mirada, en base a ciertas cualidades configurativas y métricas (proporciones
equilibradas, ejes ordenadores, centros claramente identificados, etc.).

Las cualidades dinámicas de un espacio son percibidas si tenemos sensación de movimiento producido por la
configuración de sus envolventes, su tamaño y proporciones, los materiales y texturas empleados y su disposición, los
ritmos de la organización, las leyes de generación empleadas para generar el objeto. Los recursos para lograr dinamismo
llevan a generar la sensación de movimiento: ritmos acelerados, proporciones desequilibradas, tensiones espaciales (por
ejemplo por existencia de varios centros o de una organización que incorpore diagonales en el espacio), tensiones
plásticas (por empleo contrastante de materiales y texturas, por ejemplo), contrastes de color, luz y sombra, direcciones a
través de ejes dominantes, articulaciones espaciales y plásticas, presencia de elementos en diagonal como escaleras y
rampas, etc.

En la percepción del espacio interviene de manera fundamental el tiempo, que se vincula con la idea de recorrido. Por
ello es que el espacio es captado y aprehendido por el sujeto de manera secuencial.

Podemos afirmar que en el concepto de espacio confluyen dos concepciones básicas, históricamente construidas desde
varios campos asociados a lo arquitectónico (la filosofía, la matemática, la física, la estética, la fenomenología de la
percepción, la psicología del espacio, las artes plásticas, el cine, entre otros tantos):

56
TEDESCHI, ENRICO, 1980. Teoría de la Arquitectura. Buenos Aires: Nueva Visión, 3ª edición, pág. 245.
88 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

a) El espacio como realidad geométrica (estereométrica, abstracta), definido por consideraciones físicas y por la
manera en que se estructuran los elementos materiales que componen los sistemas físicos, en la relación dialéctica que
mantienen con el conjunto que forman, es decir, la lógica de su organización. Se trata de la noción de formalización
abstracta de espacio, noción referencial que permite la descripción objetiva de la situación espacial posicionando los
elementos con independencia de otras variables diferentes a las físico-geométricas (ausencia de referencias al tiempo y al
sujeto).

b) El espacio como realidad psicológico-perceptual-vivencial, definido como espacio investido de significados,


cualificado como espacio “vivido”, “experimentado”, nombrado, “Producido” por la práctica cotidiana (actividades,
percepciones, recuerdos, símbolos). Se trata de la noción representacional del espacio: es, a la vez, un espacio euclidiano
homogéneo y continuo y, al mismo tiempo, un espacio de diferenciaciones centrado en puntos de observación y prácticas
priviliegiados que atan lo infinito a centros o nodos del sujeto. Se trata de la organización de elementos que integra
dimensiones propias de lo psico-fisiológico, funcionando por diferenciación de lugares que distingue lo próximo de lo
alejado (el “aquí” del “allí”), el centro del borde, lo presente (como experiencia en acto) de lo pasado (como ya
experimentado) o de lo futuro (como experiencia posible). Esta noción vincula indisolublemente el concepto de espacio
al sujeto y al tiempo de la experiencia.
57
En el contexto de esta última concepción, resulta significativa e interesante la referencia que Michel de Certeau
propone sobre el tema, a partir de una diferenciación entre lugar y espacio.

Un lugar es el orden (cualquiera que sea) según el cual los elementos se distribuyen en relaciones de coexistencia.
Impera la ley de lo “propio”: los elementos considerados están cada uno en su sitio “propio” y distinto que define cada
uno. Un lugar es, pues, una configuración instantánea de posiciones. Implica una indicación de estabilidad.

Hay espacio cuando se toman en consideración los vectores de dirección, las cantidades de velocidad y las variables de
tiempo. El espacio es un cruzamiento de movilidades. Está animado por un conjunto de movimientos que allí se
despliegan. Espacio es el efecto producido por las operaciones que lo orientan, lo circunstancian, lo temporalizan y lo
llevan a funcionar como una unidad polivalente de programas conflictuales o de proximidades contractuales. El espacio
es al lugar como la palabra al lenguaje articulado, es decir, cuando queda atrapado en la ambigüedad de una realización,
transformado en un término pertinente de múltiples convenciones, planteado como el acto de un presente (o de un
tiempo) y modificado por las transformaciones debidas a contigüidades sucesivas. A diferencia del lugar, el espacio
carece de la univocidad y de la estabilidad de un sitio “propio”. En suma, el espacio es un lugar practicado. De esta

57
DE CERTEAU, MICHEL, 1996. La invención de lo cotidiano. I. Artes de hacer.México: Universidad Iberoamericana. Cap. IX, págs. 127-142
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 89
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

forma, la calle definida geométricamente por el urbanismo se transforma en espacio por la intervención de los
caminantes.

Merleau-Ponty ya distinguía el espacio “geométrico” (“espacialidad homogénea e isótropa” similar a nuestro lugar) de
otra especialidad que denominaba “espacio antropológico”. Esta distinción es signo de una problemática que busca
separar la univocidad “geométrica” de la experiencia de un “afuera” o un “adentro”, con lo cual “el espacio es
existencia” y “la existencia es espacial”. En este sentido el espacio es una experiencia de relación del sujeto con el
mundo, que expresa “la misma estructura esencial de nuestro ser como ser situado en relación con un medio ambiente”.
Desde este punto de vista, “hay tantos espacios como experiencias espaciales distintas”.

En un examen de prácticas cotidianas que articulan esta experiencia, la oposición entre “lugar” y “espacio” remite a dos
tipos de determinaciones: una, por medio de los objetos que podrían finalmente reducirse al “estar ahí” (ley del “lugar”);
otra, por medio de operaciones que especifican “espacios” mediante las acciones de sujetos históricos (un movimiento
siempre parece condicionar la producción de un espacio y asociarlo con una historia).

Vinculando ambas concepciones del espacio, Amaldi 58 plantea que el término espacio cubre un campo de acepciones
extremadamente amplio, fundado tanto en nociones abstractas y formales como en la experiencia subjetiva y más o
menos directa de la realidad. Es posible establecer una primera distinción vinculando el concepto con dos tipos de
operaciones: la formalización y la representación.

En el primer caso, la noción de espacio depende de las investigaciones científicas y consiste en calificar un cierto
perímetro como de pertinencia o de competencia de una disciplina o de un campo disciplinar. Desde este punto de vista,
la noción de espacio se vincula con la de referencial: una extensión en cuyo interior se aplican ciertas reglas o ciertas
relaciones de causa y efecto o funciones lógicas que permiten pasar de un elemento A a un elemento B y luego a uno C.
Se trata de un marco formal de pura descripción que no tiene en cuenta al sujeto como agente de la descripción. Se trata
de coordinar diferentes puntos de visión de un objeto para condensarlos en un plan espacial estable, referencial,
dimensionado. Se trata de un espacio abstracto, en el cual se ha neutralizado la variable experiencial temporal.

En el segundo caso, el del espacio como re-presentación, se trata de una noción paradojal: es, a la vez, un espacio
euclidiano, homogéneo y continuo, pero al mismo tiempo centrado en puntos de observación privilegiados que atan lo
infinito a centros o nodos de la mirada. Se trata de una especie de regla de distribución racional de elementos que, al
mismo tiempo, integra las dimensiones propias de lo psico-fisiológico, funcionando por diferenciación de lugares que

58
AMALDI, PAOLO, 2007. Espaces. Paris: Éditions de la Villette
90 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

distingue lo próximo de lo alejado, el centro del borde, lo presente de lo futuro (como posible) o del pasado (como ya
experimentado).

En definitiva, el concepto de espacio se encuentra “tironeado” entre su naturaleza de objeto producido por las prácticas
humanas del mundo y su vocación de convertirse en un referente puro de la descripción “objetiva”. Por consiguiente, el
espacio como campo del “yo que experimenta”, como producto de las actuaciones del sujeto, de sus gestos y de sus
encadenamientos, como una construcción en constante devenir, pero, al mismo tiempo, como sistema de relaciones
intelectuales que “fija” situaciones, posiciones, objetos, neutralizando el tiempo y al sujeto observador.

Asociando el concepto de ESPACIO con los de CONFIGURACION y METRICA, podríamos afirmar que el primero es
el contenido (el volumen delimitado y dimensionado) de un contenedor (el límite dimensionado) que se halla inserto en
un continente (el medio o ambiente en el cual está el objeto).

De este modo, podemos comprender aquella afirmación que hacíamos anteriormente en cuanto que el objeto es materia
técnicamente formalizada, es decir, determinada mediante la síntesis de ciertas adaptaciones formales para cumplir unas
ciertas finalidades. De allí que la FORMALIZACION no agota la problemática del objeto de diseño, sino que
necesariamente la misma está vinculada con la cuestión de su finalidad y de su posibilidad concreta de existir, es decir,
con la cuestión de la MATERIALIZACION.

6.

En cuanto a la MATERIALIZACION, constituye el proceso mediante el cual se estructura la manera en que


se concreta la respuesta objetual a los requerimientos planteados por las prácticas de los individuos y/o grupos sociales en
el ambiente. Este proceso permite conocer, interpretar y producir la realidad material del objeto en relación a las
demandas derivadas de las prácticas sociales (parámetro de la FUNCION), situándolo en un determinado contexto, lugar,
posición (parámetro de la LOCALIZACION), conforme al grado de desarrollo y las posibilidades de las fuerzas
productivas económico-tecnológicas (parámetro de la REALIZACION).
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 91
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El análisis de la FUNCION, entendida en términos generales como finalidad del objeto, constituye un campo
problemático general que trasciende la idea común de cumplimiento de propósitos práctico-utilitarios.

Para comprender más cabalmente el sentido amplio que se propone, es necesario conocer la etimología del término.
Función proviene del latín functio, que significa cumplimiento, ejecución, derivado, a su vez, de fungi, desempeñar,
cumplir con. La idea de cumplimiento remite inmediatamente a la pregunta: ¿cumplimiento de qué? Y aquí aparece,
como respuesta, aquello que constituye el sentido último de la función: la finalidad de la cosa.

Cumplimiento de una finalidad, tal es el sentido amplio del concepto de función que se plantea desde esta Teoría.
Finalidad, del latín finalitas, de finis, fin, conlleva un doble sentido: a) meta o resultado; b) término o límite. Del primero
deriva la idea de intención, propósito, objeto capaz de cumplir con el designio fijado por la voluntad del sujeto. Del
segundo, la idea de acabamiento o perfección de la cosa.

Podemos, en consecuencia, asumir que del primer sentido se deduce que el objeto es el resultado de una intencionalidad,
de una acción reflexiva que se concreta en la creación de una cosa destinada al cumplimiento de determinados fines. Del
segundo, que la cosa, el objeto, alcanza su plenitud cuando cumple su cometido, pues la idea de perfeccionamiento no se
agota en la faz configurativo-formal sino cuando está aplicada a servir para algo, cuando esa formalización se materializa
para la consecución de ciertos objetivos, cuando la cosa funciona, en definitiva.

La capacidad de los objetos para cumplir con variados propósitos (prácticos inmediatos, de comunicación, de generación
de placer estético, de servir como símbolo de conceptos socialmente consagrados, entre otros) indica la necesidad de
profundizar el conocimiento de las múltiples y complejas dimensiones de la función, más allá de la puramente utilitaria
(la transparencia del objeto con respecto a su función primaria). En momentos en que el concepto de función ha
incorporado el de fruición, calificada fuertemente por una componente estética no meramente efímera, la calidad del
objeto depende no sólo de la perfección de respuesta en vista del uso primario (función práctica, utilitaria), sino, además,
del carácter de completamiento de sentido que pasa por la formalización en dirección a la plena concreción de las
complejas características sensoriales demandadas por la fruición (estéticas, simbólicas, semánticas).

Estas consideraciones permiten relacionar la cuestión de la función con el concepto general de práctica social. La idea de
PRÁCTICA SOCIAL se refiere a las maneras (grupales y/o individuales) de hacer las cosas, de estar en relación (entre
individuos, entre individuos y cosas) que se estructuran socialmente en cada contexto histórico-cultural. La PRACTICA
92 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

SOCIAL comprende actividades concretas: trabajo, no-trabajo, consumo, frecuentación, trayectos y recorridos,
relaciones personales y grupales/sociales, ritmos, representaciones, que se inscriben e influyen en la vida cotidiana.

Desde el punto de vista de la Arquitectura, es necesario señalar que la práctica siempre se manifiesta físicamente como
práctica del espacio. La PRÁCTICA DEL ESPACIO constituye el espacio concreto vivido o espacio del habitar y del
hábitat, compuesto por elementos naturales y objetos, por gestos, movimientos y recorridos, por cuerpos, memoria,
símbolos y sentido.

La práctica hace que el espacio, definido por consideraciones físicas y la forma en que se estructuran los elementos
materiales que lo componen, aparezca en la realidad como LUGAR, como espacio investido de significados y de sentido,
cualificado, nombrado, “producido” por la práctica cotidiana (actividades, percepciones, recuerdos, símbolos).

Por ello es que para abordar el concepto de FUNCION desde este punto de vista amplio, debemos tener en cuenta
una serie de conceptos estrechamente relacionados con la idea de cumplimiento de propósitos.

En primer lugar, el concepto de USO, referido a la relación del o los protagonistas con los objetos y con el ambiente que
les permite realizar ciertas acciones concretas (actividades). Así, por ejemplo, la actividad informatizar implica el
cumplimiento de una serie de acciones con y a través de un equipo (objeto) adecuado (el ordenador), todo lo cual
requiere de un espacio apropiado en el cual llevar a cabo esas prácticas. El proceso de uso nos remite a la actividad, como
conjunto de acciones que concretan la respuesta de un organismo ante un estímulo (búsqueda de satisfacción de un
requerimiento dado). Es la manera en que los sujetos se vinculan con el espacio, incluyendo aquí al equipo que permite
efectivamente apropiarse el espacio para el desarrollo de las prácticas concretas. Por ejemplo: el uso comer y sus
actividades implica una serie de movimientos (acciones) que requieren un espacio–lugar apropiado (en cuanto a
dimensiones y condiciones físicas y perceptuales) y un equipo adecuado (artefactos, utensilios, vajilla, mobiliario) para
que el protagonista pueda concretar, de manera satisfactoria, el propósito de alimentarse.

El uso, al vincular al hombre con el objeto, conlleva la idea de FUNCION. Por FUNCION entendemos la particular
manera de interrelación que se establece entre el hombre y el objeto. En virtud de ella, el objeto se convierte en mediador
entre el hombre y la acción, entre el hombre y el mundo. La FUNCION indica el para qué de los objetos. Puede decirse
que es aquello que se sabe, se infiere, se imagina, se recuerda acerca de los posibles usos del objeto. Cabe agregar que en
el nombre mismo del objeto (o de la parte del objeto que se analice) está implícita la función primera del mismo, dado
que la función es sustentadora del sentido, sentido que organiza la significación del objeto, recogida en el nombre del
mismo. Por ejemplo: comedor (habitación para comer), dormitorio (habitación para dormir), escuela (lugar de enseñanza
y aprendizaje), pasillo (espacio para circular de un ámbito a otro), teatro (espacio para representaciones escénicas) etc.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 93
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Podemos señalar, como primer abordaje, la idea de función teórica del objeto. Se refiere a la finalidad conceptual del
objeto, independiente de las prácticas concretas que en el mismo se desarrollan. Así, por ejemplo, una vivienda tiene el
sentido general de “morada” de un individuo o grupo, más allá del modo concreto en que cada individuo o grupo habita
el espacio privado. El contenido de función teórica se halla implícito, de manera general, en el nombre genérico del
objeto (vivienda, escuela, hospital, teatro, etc.), sin hacer alusión a las prácticas concretas que allí tendrán lugar.

De todas maneras, la función teórica hace alusión, inmediatamente, a una función básica del objeto, que podemos
denominar función primera. Al mencionar la función primera, nos estamos refiriendo a la capacidad de los objetos para
satisfacer demandas utilitarias, prácticas dirigidas a dar respuesta, a resolver una necesidad individual/social de hacer
algo con o a través del objeto, implicando esto el nivel técnico de la respuesta funcional.

La función práctica-utilitaria se refiere, entonces, a la satisfacción de necesidades producidas/derivadas del hecho de


vivir, de estar en el mundo y del proceso constante de adecuar/adecuarse que caracteriza al hombre en su relación con el
ambiente. La función práctica implica la resolución de problemas de orden físico o fisiológico derivados de las
particulares condiciones biológico-culturales del hombre. El objeto, en tanto producto cultural por excelencia, conlleva
ese sentido primero de ser un satisfactor. En este sentido, la función práctica conlleva la idea de satisfacer necesidades
requeridas aportando al estado de bienestar del ser humano, permitiendo el desarrollo de un conjunto de acciones
organizadas en procesos de actividades y usos concretos (prácticas del espacio), según las pautas culturales-sociales
vigentes y las maneras particulares (individuales/grupales) de efectivizarlas.

Cuando hablamos de función práctica, debemos incluir la denominada función técnica, es decir, la consideración del
objeto como concreción para un determinado rendimiento (satisfacción) técnico, que se manifiesta en el diseño de los
elementos de “manejo” del producto (materiales, mecanismos, vinculaciones internas, su realización en definitiva). Se
refiere al sentido que el objeto tiene en relación a los requerimientos concretos de permanencia y durabilidad material.
También se refiere a la finalidad tecnológica de las partes del objeto destinadas a asegurar esas cualidades de
permanencia y durabilidad (estructuras resistentes, acondicionantes y envolventes).

A partir de esta primera idea de función, es importante señalar que la misma debe ser conceptualizada y analizada en un
marco más amplio que el de la función práctica directa (satisfactor inmediato de ciertos requerimientos). Refiriéndose a
la cuestión de la función, Laurent Wolf propone ir más allá de lo práctico-utilitario al preguntarse si la función “¿se
refiere únicamente a la utilidad en el sentido estricto del término, al manejo, a la solidez, al objetivo preciso del objeto?
94 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

O bien ¿se refiere también al conjunto de relaciones que se establecen entre el usuario y los bienes materiales?, entre
estas relaciones ¿la riqueza semántica constituye una función?” 59

En efecto, el concepto de función adquiere toda su extensión cuando se introduce en un universo de sentido, en el cual,
además del plano práctico utilitario, existen los campos estético, semiótico (significativo, indicativo) y simbólico, es
decir, un conjunto de valores culturales que, asentándose sobre la satisfacción de requerimientos, organizan el universo
simbólico que opera como marco referencial cultural de la vida humana.

La función estética puede ser analizada en relación a los aspectos de formalización del objeto independientemente del
significado de su contenido. Se refiere, entonces, al efecto psicológico/intelectual que se produce en el individuo a partir
de la percepción del objeto en tanto estructura de conformación formalizada, es decir, en tanto organización del objeto
como signo estético. Aquí influyen las reglas y modos compositivos inherentes a la producción y a la realidad misma del
objeto, esto es, la “sintaxis” formal del objeto libre de toda significación. No interviene aquí la referencia a la función
práctica a través de la función indicativa y/o la referencia al contexto histórico-social (función simbólica), con lo cual los
signos no asumen aún la dimensión de la significación, permaneciendo en el plano de la valoración estético-perceptual.
De esta manera, la función estética hace referencia a la capacidad del objeto de generar sensaciones-emociones a partir de
la percepción de sus valores de formalización.

Ahora bien, recordando a Umberto Eco podemos afirmar que “la forma del objeto no sólo debe posibilitar la función
sino que debe denotarla de modo suficientemente claro como para hacerla posible” en la conciencia del individuo
usuario. Hablamos, así, de la función indicativa del objeto, es decir, de la potencialidad del signo que remite siempre a
la función práctica como sustentante primero del significado del objeto. Ello implica que permite hacer “visible” para el
usuario sus funciones de uso práctico, sus funciones técnicas, sus posibilidades de manejo y control. Puede, incluso,
ofrecer la visualización / explicación de las interacciones entre materiales, tecnología y rendimiento técnico del objeto.
Aquí podemos afirmar que en general los objetos son signos de su propia función

Cabe recordar que un signo es un estímulo sensorial cuya imagen mental se asocia en nuestro intelecto con otra cosa que
el signo evoca, en base a una convención semiótica, de significación (aquí aparece la función evocativa-indicativa del
signo, en nuestro caso, del objeto). Señalemos, además, que un signo siempre está constituído por un significante (el
estímulo expresivo en sí, el objeto en sí) y un significado (el contenido, en este caso, la función primera, la finalidad del
objeto). La relación entre significante y significado se establece convencionalmente a través de un código (convención
semiótica que posibilita el proceso de significación) que da sentido a la relación, proporcionando, a su vez, la reglas que

59
WOLF, LAURENT, 1972. Ideología y producción. El Diseño. Barcelona: [Link] Editor, 1972, pág. 120.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 95
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

permiten generar signos.60 Todo ello implica que la función indicativa (función semántica, en especial la denotación61)
acentúa el valor de uso del objeto en la conciencia del individuo.

Finalmente, el nivel de la función simbólica remite a la cuestión del significado, una dimensión muy particular que
caracteriza a lo específicamente humano como cultural. Aquí vale la pena recuperar la afirmación de Cassirer en cuanto
que el hombre “ya no vive solamente en un puro universo físico, sino en un universo simbólico...el hombre ya no puede
enfrentarse con la realidad de un modo directo, inmediato”62. El problema radica en que el significado, como hecho
social-cultural, sólo puede comprenderse en un determinado contexto social-cultural. Así, la función simbólica “remite a
diversos contextos en los que percibimos un producto. Los productos se convierten, mediante asociaciones mentales, en
símbolos de su contexto de uso o bien de las situaciones históricas y culturales, en signos de una parte de la historia
vital” (tal como sostiene Jochen Gros). Siguiendo a Gert Selle, podemos afirmar que los individuos pueden decodificar el
contenido del significado de los objetos en tanto éstos sean parte de un sistema de signos socialmente legitimado,
compartido, esto es, de un lenguaje comunicativo de los objetos socialmente consagrado y asumido. Nos hallamos, aquí,
en el campo de la connotación63, es decir, aquel conjunto de significados que “se agregan” al directamente denotado
(función práctica).

Como vemos, tanto la función indicativa como la estética y la simbólica nos remiten a la percepción del objeto como
totalidad formalizada. En efecto, la percepción está en la base de todas las manifestaciones y acciones conscientes del
hombre. La percepción es, en este sentido, la ilación instantánea formada sobre la base de los datos sensoriales
transmitidos por el objeto. Es la capacidad de captar señales, interpretarlas en base a códigos conocidos por el
interpretante, recomponerlas como totalidad y asignarle significados. Esta capacidad está basada en elementos biológico-
fisiológicos (los sentidos) pero es esencialmente cultural: en base a la existencia de un todo formalizado, la percepción
actúa como interpretación en base a elementos asociativos con otras experiencias / conocimientos / sensaciones /
momentos vividos por el interpretante. Aquí son esenciales la experiencia pasado, los estímulos similares ya vividos, la
persistencia de datos en la memoria, el manejo de unos códigos vinculados a la realidad de los objetos en general, todo
ello construído sobre un núcleo inicial dado, el ambiente cultural-social en el cual nacemos y nos formamos. De allí que
la percepción esté cargada de significados, sea una experiencia cultural, a diferencia de la simple estimulación sensorial.

60
Para completar estos aspectos, consultar: ECO, UMBERTO, 1995. Tratado de Semiótica General. Barcelona: Lumen; ECO, UMBERTO, 1978. La estructura ausente.
Barcelona: Lumen; BARTHES, ROLAND, 1993. La Aventura Semiológica, Barcelona: Paidós Ibérica.
61
Por denotación se entiende “la referencia inmediata que el código asigna a un término en una cultura determinada”. ECO, UMBERTO, 1978. La estructura ausente,
op. cit.
62
CASSIRER, ERNST, 1979. Antropología Filosófica. México: F.C.E., pág. 47.
63
Por connotación se entiende “la suma de todas las unidades culturales que el significante puede evocar institucionalmente en la mente del destinatario”. ECO,
UMBERTO, 1978. La estructura ausente, op. cit.
96 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Por ello mismo es que en la base de la comprensión de la función se halla el acto perceptual, a través del cual se infiere,
se intuye, se sabe, se deduce la finalidad para la cual ha sido concretado el objeto. Por ello, también, es que podemos
hablar de la actualidad de los objetos, por sus componentes de conformación capaces de salvar la dimensión tiempo-
espacio de su aparición y capaces también de proveer información y de comunicar más allá de su signficado/función
prevista originalmente y de su espacio-tiempo (capacidad transconceptual y transcronológica).

La relación entre formalización y función ha sido motivo de grandes discusiones y polémicas en el terreno del diseño en
todos sus niveles. Tanto la idea que “la forma sigue a la función” como su opuesta, “la función sigue a la forma”,
caracterizan a dos posiciones extremas en esta materia en diseño: el funcionalismo y el formalismo. Creemos que
ninguna de las dos es acertada, justamente por enfatizar uno de los términos de la ecuación, siendo que en realidad hacen
falta los dos para que la cosa pueda concretarse. Por ello es que sostenemos que se construyen conjuntamente, a partir de
un requerimiento social/individual exterior al campo del diseño. La cuestión llega al terreno del diseño desde el campo de
las ciencias biológicas a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando se afirma que cada órgano de un
determinado ser vivo está para cumplir una cierta función. Posteriormente, el paradigma evolucionista revierte el análisis
cuando afirma que ciertas funciones pueden cumplirse porque existen determinados órganos: las piernas no están para
caminar sino que se camina porque se tiene piernas.

Existen formalizaciones susceptibles de posibilitar ciertas funciones con mayor aptitud que otras. Pero a partir de ello, se
desarrolla un complejo proceso de interacción entre ambas, de modo tal que a medida que se determina una también
sucede lo mismo con la otra. Esta relación básica se ve completada por el empleo de determinados materiales y técnicas
de construcción del objeto, que permiten concretar la formalización posibilitante de la función buscada.

Ricard, por ejemplo, sostiene que “... por el intermediario de la forma se posibilita que lo antropógeno pueda ejercer la
función que su utilidad precisa”.64

Más adelante, el mismo autor menciona, como ejemplos paradigmáticos de esta relación, al embudo y al tornillo.
Podríamos afirmar, con respecto al primero, que la formalización del cono posee la potencialidad de corresponder
directamente al deslizamiento direccionado de líquidos hacia un punto. Esa potencialidad se ajusta en términos
configurativos y métricos a medida que se precisa la función vertido controlado de líquidos en un envase de cuello
estrecho. Lo mismo puede señalarse para el caso del tornillo: la existencia de forma aguzadas se corresponde más
claramente con la función de penetración para unir dos parte de manera puntual. El ajuste dimensional configurativo y la

64
RICARD, ANDRÉ, 1982. Diseño ¿Por Qué?. Barcelona: [Link], pág, 173.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 97
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

selección de material adecuado definen tanto la formalización como la función tornillo. El mismo análisis podría hacerse
para el cuchillo, lámina filosa cortante dotada de un agarre (mango o empuñadura). Y así con todos los objetos.

En el campo particular de la arquitectura, esto es claro, por ejemplo, en el caso del baño. Ya hay acuerdos consagrados, a
partir de las prácticas del Movimiento Moderno, en entender por baño doméstico un espacio definido por una métrica
acotada, cuya configuración se resuelve mediante envolventes lisas e impermeables, fácilmente lavables, con un equipo
de artefactos característicos que se disponen de una manera característica también, dotado de una provisión de redes
sanitarias adecuadamente concentradas condicionante de la disposición de los artefactos (generalmente alineados a lo
largo de un eje).

Plantearse la cuestión de la FUNCION de la FORMALIZACION implica indagar sobre las aptitudes y potencialidades
de las diversas configuraciones, métricas y espacializaciones para posibilitar el cumplimiento de las finalidades buscadas
con o mediante el objeto.

Se trata de investigar la capacidad de ciertas geometrías, de determinadas topologías y topografías, de ciertas


texturas/acabados/colores para permitir el desempeño de determinadas prestaciones esperadas del objeto. Allí
comprendemos, por ejemplo, el porqué de la adopción de figuras ortogonales para el diseño de dormitorios, teniendo en
cuenta que permiten una mejor disposición del mobiliario requerido por el destino de tal espacio (y de ningún modo,
salvo situaciones excepcionales próximas a una pose extravagante, se nos ocurre adoptar un triángulo o un círculo para
tal contenedor, por los efectos negativos que imposibilitarían el adecuado funcionamiento y por consiguiente impedirían
el proceso de uso que se pretende desarrollar a través del objeto). Allí se comprende, también, la configuración en canal
de un pasillo, fuertemente condicionada por una relación métrica en la cual prima la longitud sobre el ancho, cuando lo
que se pretende es cumplir la acción de circular entre dos espacios de actividad-fin separados dentro del edificio.

A través de este análisis también entendemos las decisiones dimensionales, cuando se vincula la métrica del objeto (el
estar de una vivienda, por ejemplo) con la función (acoger la vida de relaciones sociales del grupo familiar) que implica
una localización precisa del objeto (en relación próxima al acceso y separado de las habitaciones privadas de los
integrantes del grupo familiar)) con la consiguiente relación dimensional con el sujeto (teniendo en cuenta un
determinado número de posibles intervinientes en la vida social de la familia y el equipo mueble que se requeriría para
facilitarla).

De la misma manera podemos comprender el sentido del empleo de colores, texturas, volúmenes, diferenciación formal
de partes del objeto, vinculando cada variable considerada con la finalidad propuesta / buscada / esperada / inferida del
objeto (recordemos que no se trata sólo de la función práctica utilitaria sino de la función en sentido integral).
98 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Por otra parte, si nos planteamos la cuestión inversa, esto es, la FORMALIZACION de la FUNCION, el énfasis del
análisis estará en determinar cómo, a partir de las capacidades y potencialidades de ciertas configuraciones, métricas y
espacializaciones es posible organizar, estructurar y construir la función, ajustando una finalidad propuesta como
hipótesis (horizonte teórico de resolución de un requerimiento, concepto de satisfacción de una demanda) hasta alcanzar
la concreción objetual de una finalidad ahora precisa (porque ha sido acotada y dotada de posibilidad de efectuarse a
través de la materia formalmente organizada).

FORMALIZACION y FUNCION no surgen y ni construyen sucesivamente sino simultáneamente, en mutua


dependencia. De lo contrario, la función encajaría “a presión” dentro de una carcaza formalizada o la formalización sería
una especie de “maquillaje” de un puro aparejo tecnológico. Ambos casos representan los extremos de la negación de la
idea de objeto como totalidad. El objeto se convertiría en un “decorado” o en una pura solución práctico-técnica.

Sin embargo, el sentido del diseño sólo se alcanza si representa un aporte a la mejora de la calidad de vida, calidad de
vida que es representación de un ambiente humano equilibrado, en el cual tanto lo físico-material, lo práctico-utilitario,
como lo estético-perceptual, lo simbólico y significativo se asocian para generar y garantizar crecientes niveles de
satisfacción al habitar humanamente. De allí que no basta con una buena solución práctico-técnica a la cual se le añade
un maquillaje formal; no basta con una solución de la función utilitaria a la que luego se dota de una envolvente
atrayente, más o menos a la moda.

Como señaláramos anteriormente, la percepción es parte esencial en el proceso de interacción entre el hombre y el
mundo y la formalización es la respuesta objetual a esa capacidad cultural del ser humano. Por ello es que una de las
mayores contribuciones del diseño es la posibilidad de recuperar esa componente humana, cultural de los objetos (su
capacidad de sensibilizar estéticamente, su capacidad de significar y de simbolizar), interrelacionando desde el comienzo
los parámetros de formalización con los requerimientos de la función. “Para que los objetos que nos auxilian
cotidianamente mejoren en verdad nuestra calidad de vida, es esencial que la relación entre el hombre y el objeto se
efectúe en un nivel amable y satisfactorio tanto en lo relativo a la utilidad como a la sensibilidad”.65

Ahora bien, el análisis de la función no se agota en el uso y las varias categorías de función que hemos abordado. Existen
otros conceptos que completan el parámetro.

Así, la FUNCIONALIDAD hace referencia al conjunto de todos los posibles usos (sincrónicos y diacrónicos, es decir,
simultáneos y sucesivos) del objeto. No es totalmente previsible, pues depende de todas las posibilidades de adaptación
65
RICARD, ANDRÉ, 1985. Diseño y Calidad de Vida. Barcelona: Fundación BCD, pág. 36.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 99
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

que permite el objeto con respecto a diversos procesos de uso, según sean sus características de flexibilidad y de
adaptabilidad (física, conceptual, semánticamente). Es así que el concepto de funcionalidad remite a la consideración del
proceso histórico de uso del objeto en cuestión. Es en el marco del análisis de la funcionalidad donde puede comprobarse
la capacidad transconceptual (capacidad de seguir significando y comunicando ideas acerca de posibles funciones, más
allá del contexto inicial de surgimiento) y transcronológica (capacidad de seguir funcionando más allá de su tiempo de
creación) del objeto, así como su función indicativa, estética y simbólica, además de la función práctica. El objeto
arquitectónico, en tanto realidad material concreta, tiene la capacidad de permanecer más allá de la situación y
condiciones históricas que lo generaron, posibilitando así el desarrollo de diversos procesos de uso en el tiempo, que lo
adaptan, modifican, transforman para su disfrute en distintos momentos.

Tal es el caso, por ejemplo, del actual Museo “Genaro Pérez” de nuestra ciudad: inicialmente, a comienzos del siglo XX,
fue diseñado y construído como residencia familiar de alta categoría; luego pasó a ser sede gubernamental municipal,
para finalmente llegar a ser museo de artes plásticas, todo ello sin sufrir alteraciones que modificaran su conformación
inicial (salvo adecuaciones de instalaciones y servicios) . Otro interesante caso es el de los restos hallados bajo la calzada
de la Avenida Colón, en pleno centro de Córdoba: originalmente fueron cripta del “noviciado” en el siglo XVIII, luego
subterráneo de una supuesta casa de hospicio para pobres, después bodega de una vivienda particular, en la actualidad,
tras su consolidación y rehabilitación, funcionan como pequeño centro municipal de exposiciones, salita de espectáculos
“de cámara”, centro de interpretación histórica. Ejemplos de este tipo existen en gran número y calidad, lo cual reafirma
la importancia de tener en cuenta este aspecto del problema de la función.

Otro concepto de gran importancia es el de FUNCIONAMIENTO, que se refiere a la calidad de la respuesta material
técnica a los requerimientos de conformación con respecto a los usos que el protagonista demande del objeto. Se alude al
funcionamiento cuando se dice que un objeto “funciona bien”, respondiendo adecuadamente a las solicitaciones del uso
(porque sus soluciones constructivas y estructurales son los adecuadas, porque sus materiales permiten prestaciones
óptimas, porque sus protecciones son correctas, porque sus sistemas de servicios son adecuados, etc.). También califica la
manera en que el objeto se mantiene en condiciones de ser usado, el modo en que se protege a sí mismo. Es por ello que
consideramos el tipo de material empleado en relación a las prestaciones exigidas, sus características constructivas, sus
mecanismos internos, etc.

Por último, el concepto de FUNCIONALIZACION permite el conocimiento del objeto como integración de los
diversos parámetros de la CONFORMACION adaptados con relación a los diferentes procesos de uso (funciones) para
los cuales está destinado. Podemos, así, entender a la FUNCIONALIZACION como el proceso de interrelación de los
parámetros de la Conformación a fin de lograr que la finalidad del objeto (la función) se cumpla de manera
óptima. En este proceso se relacionan las necesidades de los usuarios con los requerimientos objetuales específicos
100 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

(dimensionales, configurativos, espaciales, tecnológico-constructivos, de localización) a fin de posibilitar el adecuado


desarrollo de las prácticas (individuales y sociales) según las particulares circunstancias culturales del sujeto en
determinados espacios y tiempos. En el caso de una vivienda, el diseñador establece las relaciones de todos los
parámetros de la Conformación en el momento formativo o proceso de proyectación. Así, por ejemplo, localiza las
aberturas teniendo en cuenta las orientaciones, las necesidades de conexión y las circulaciones resultantes; cuando usa un
material en la cocina y el baño, elige aquel que permite una fácil limpieza; cuando define las dimensiones de un ámbito,
tiene en cuenta la cantidad de personas que van a usarlo, el equipo que demandan las prácticas previstas, los aspectos
psicológicos que optimizan las respuestas arquitectónicas; cuando determina el sistema constructivo y de
acondicionamiento, lo hace teniendo en cuanta que el edificio de permanecer en buenas condiciones para que la función
de cumpla, etc.

Vale decir que la FUNCIONALIZACION se organiza y se concreta junto con la FORMALIZACION, pero como
concreción no tiene posibilidades de manifestarse sino a través de una determinada realización en una localización dada y
a través de materiales y técnicas particulares, es decir, mediante los parámetros de localización y realización, siendo, de
tal manera, una verdadera síntesis del proceso de diseño y construcción del objeto.

La idea de FUNCIONALIZACION aparece, así, como síntesis del proceso de conformación del objeto, dado que nos
permite comprenderlo como totalidad integrada de aspectos particulares en interacción.

El análisis de la función antes indicado nos permite comprender la finalidad del objeto. Pero la misma no tiene
posibilidades de concreción si no está localizada y realizada de alguna manera, es decir, si la formalización y la función
no se ubican en algún espacio a través de alguna realización.

El parámetro de la LOCALIZACION nos permite el conocimiento del objeto como parte integrante de un sistema
mayor, el del Ambiente Humano, cultural, en el cual operan los objetos. Aquí pueden identificarse y establecerse las
condiciones de inserción del objeto en el sistema, así como los impactos que se producen en ambos (efectos derivados de
la existencia del objeto sobre el ambiente y viceversa, condiciones y reacciones ambientales que afectan al objeto). De
esta manera puede conocerse y analizarse el dónde está el objeto. Aquí debe tenerse presente que las cuestiones
dimensionales, configurativas y espaciales, así como las tecnológicas y funcionales juegan un papel preponderante en
relación a las posibilidades de localización del objeto.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 101
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

En este momento resulta necesario introducir la noción de paisaje ambiental y relacionarla con los procesos y
productos de la arquitectura. De hecho, la noción de recursos ambientales nos lleva a pensar un conjunto de recursos
que, en su interacción, componen los ecosistemas que caracterizan la singularidad de un lugar (su “identidad”, su
“personalidad”), sobre la cual se organizan sistemas de posibilidades y limitaciones para las actuaciones de
transformación producidas desde el campo arquitectónico.

“Desde hace tiempo una de las nociones más fecundas de la geografía es la de paisaje, es decir, una combinación de
rasgos físicos y humanos que produce una fisonomía propia a un territorio, que lo convierte en un conjunto no uniforme
pero caracterizado por la repetición de ciertos rasgos”.66

El paisaje concebido de esta manera se refiere a la fisonomía de un territorio que reagrupa los rasgos más característicos
de una región, descubiertos mediante la observación sistemática de los ambientes espacializados en diversos territorios
(EFET).

El concepto de paisaje implica una connotación de información, de “percepción plurisensorial de un sistema de


relaciones ecológicas”67. Esto significa entender al paisaje como “la parte fácilmente perceptible de un sistema de
relaciones subyacentes, cuyo conocimiento explicaría la copresencia y la coherencia de los elementos percibidos, pero
que no es fácilmente accesible a la observación directa en su totalidad. Es posible distinguir entre un fenosistema,
conjunto de componentes perceptibles en forma de panorama, escena o ‘paisaje’ y un criptosistema o complemento de
más difícil observación, que proporciona la explicación que falta para la comprensión del geosistema”.68

Cabe aquí mencionar que la idea de fenosistema resulta sumamente útil en el momento de vincular la cuestión del
paisaje con la arquitectura. En efecto, se trata de establecer la relación entre un sistema de recursos en interacción y la
percepción y uso del mismo (esencia del habitar). De allí que sea de interés el concepto de paisaje como “constructo
ecológico-psicológico-social” (Maciá), como “estado de ánimo” (Ortega y Gasset), como “espléndido artefacto
humano” (Naselli). El paisaje, en definitiva, tiene la especial posibilidad de operar como nexo entre las ciencias
ambientales (contenidas en el enfoque de la racionalidad ambiental que fundamenta la consideración del desarrollo
sustentable) y la emoción sensible producto de la percepción del ambiente (que ocurre en el marco de los procesos de las
prácticas sociales de los individuos).

Concebido de esta manera, el paisaje tiene la capacidad de integrar en su definición algunos aspectos a veces ignorados
desde los campos científicos: los estados pasajeros del ambiente (bruma, sol, lluvia, amanecer, crepúsculo…) y los
estados transitorios de la sensibilidad (alegría, tristeza, inquietud…), efectos producidos por los espacios, por los
66
Julliard, Étienne (1962), « La région: essai de définition », en ANNALES DE GÉOGRAPHIE, Paris, sept.-cot. 1962.
67
Díaz Pineda, F. et al. (1973), “Terrestrial Ecosystems adjacent to Large Reservoirs. Eco-survey and Diagnosis”. XI Congreso de la International Commission on Large Dams, 1973.
68
González Bernáldez, F., op. cit., pág. 3.
102 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

objetos, por el juego de luces y sombras, sobre un sujeto ubicado en un ambiente en una determinada disposición de
ánimo. Se trata de considerar, por un lado, estados de ánimo más o menos receptivos a estados particulares del ambiente,
y por otro, las fluctuaciones ambientales que determinan la “aparición” sucesiva de lugares que responden de manera
más o menos satisfactoria a las expectativas del sujeto.

Concebido de esta manera, el paisaje es una clase particular de memoria que registra y totaliza la realidad histórica de la
conformación de un ambiente determinado. La idea que prevalece es que todo paisaje no sólo ofrece indicios que
permiten identificar un estado actual del territorio sino que, a la manera de un palimpsesto, conserva las huellas de
sistemas anteriores: ruinas de edificios, caminos abandonados, vestigios de culturas desaparecidas, trazas de viejas
divisiones parcelarias o a vías férreas desafectadas, restos de sistemas de irrigación, etc.

El paisaje se convierte, así, en una suerte de memoria que registra y totaliza la historia de las sucesivas ocupaciones
humanas del territorio. Un entrecruzamiento de estratos donde las formas correspondientes a los períodos recientes no
borran necesariamente los testimonios de episodios anteriores. Las manifestaciones de estas huellas pueden traducirse de
muchas maneras: en un patrimonio de objetos construídos, en la perpetuación residual de actividades agrícolas
“arcaicas”, en la incidencia que pueden tener estados anteriores de ocupación del territorio sobre la situación actual, en
la posición territorial de una ciudad o poblados....La persistencia de estas estratificaciones justifica la admiración de que
son objeto los viejos paisajes, que pueden acumular en espacios restringidos una prodigiosa cantidad de información
referida a una larga sucesión de procesos de transformación del medio, y, al mismo tiempo, el temor que esta inercia de
las permanencias territoriales se constituyan en frenos para desarrollos futuros.

Escrutando los paisajes, se percibe, a la vez, la carne y el espíritu del territorio, pues el paisaje es siempre la expresión
de una tendencia muy profunda de un grupo humano confrontado con los componentes naturales y con el estado de las
técnicas. El paisaje siempre lleva la marca de una finalidad, incluso de varias, dado que la movilidad humana ha sido
grande, las sustituciones numerosas y los medios técnicos variados. Aquello que hace del paisaje un documento es,
precisamente, el hecho de guardar inscriptas en sus conjuntos vegetales, en las formas del suelo, en la disposición de
los caminos, en la estructura de poblados y ciudades, las marcas indelebles de diversos eventos y procesos que allí se
han sucedido. Aquello que da utilidad a su estudio es el hecho de conducir a la constatación de importantes desfasajes
entre conveniencias económicas y demográficas del momento y el marco, propiamente fósil, en el cual a menuda se
desarrolla el trabajo de los hombres: de este modo, la geografía puede desembocar en el ordenamiento del territorio, y
la cultura reunirse con la acción.69

El paisaje es un espacio de signos y referencias. Una página que puede leerse, en la que es posible reconocer una historia
de continuidades y rupturas, de permanencias y cambios que fundan la identidad del presente y la memoria que el
paisaje vehiculiza en la conciencia del habitante. Por ello es de gran importancia la cuestión de la interpretación del
69
Le Lannou, Maurice (1967), “L’Europe vue de Bruges” en LE DÉMÉNAGEMENT DU TERRITOIRE. RÊVERIES D’UN GÉOGRAPHE, Le Seuil, Paris.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 103
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

paisaje en la perspectiva de la gestión ambiental del desarrollo sustentable que incluye los procesos de transformación y
construcción generados desde el campo de la arquitectura. La interpretación ambiental, como todo hecho cultural, es de
carácter histórico-social y se inscribe como estructura significativa dentro de la estructura global del universo de sentido
que cada cultura organiza como trama básica de explicación de los actos sociales e individuales de una comunidad en un
espacio-tiempo determinado.

La interpretación ambiental del paisaje crea la conciencia ambiental, la valoración de las cualidades, potencialidades y
limitaciones del ambiente que se habita y sobre el cual se operan las transformaciones. De allí que el paisaje sea un
valioso recurso ambiental, que requiere del conocimiento científico pero también de la sensibilidad emocional para una
adecuada gestión del hábitat. El paisaje, más allá de evidenciar relaciones ecológicas subyacentes entre sus
componentes, posee calidades estéticas formales y expresivas no formales, ligadas a un pasado y a una experiencia que
alimentan las expectativas de nuevas posibilidades de satisfacción del habitante de sus búsquedas de valores y
emociones relacionados con nuevas y mejores calidades del hábitat en tanto ambiente vivido y experimentado en los
procesos del habitar.

Con González Bernáldez podemos afirmar que en el ambiente “la dualidad fenosistema-criptosistema ofrece una
complementariedad interesante:
-Dominancia de la sensorialidad y la intuición, enfoque intuitivo, global, sensorial. Campo de aplicación: fenosistema
(el paisaje percibido).
-Dominancia de la abstracción y la lógica, enfoque intelectual, analítico, cuantitativo, abstracto. Campo de aplicación:
criptosistema”70 el sistema de relaciones subyacentes.

Considerado desde este punto de vista, el paisaje opera como marco de posibilidades para la inserción de objetos y
operaciones de arquitectura, en la medida que el paisaje condensa los sistemas de la oferta ambiental de recursos y
situaciones sobre los cuales se opera en el proceso de modificar y/o insertar objetos arquitectónicos. Para ello, debe
tenerse en cuenta que en el paisaje ambiental interactúan diferentes dimensiones complejas:
 Configurativo-dimensional: síntesis de delimitaciones y escalas-proporciones que caracterizan
morfológicamente el hábitat presente y las posibilidades (oportunidades) y limitaciones (restricciones) de
nuevas situaciones del hábitat.
 Espacial-localizacional: los sistemas de espacio-lugares existentes en el hábitat y sus potencialidades frente a
nuevas situaciones/requerimientos del habitar.
 Funcional: síntesis compleja y multidimensional de posibilidades de prácticas sociales del habitar especializadas
en el hábitat.

70
González Bernáldez, F., op. cit., pág. 8.
104 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

 Material: síntesis de las diversas actuaciones y procesos tecnológicos que han concretado el hábitat como medio
de vida.
 Histórica: estratificación y síntesis de diferentes maneras del habitar organizadas y construídas a lo largo de una
historia social del habitar. Existencia de permanencias que manifiestan estos diversos momentos de los procesos
del habitar (patrimonio) y que operan como referencias en la construcción de la memoria social y la del hábitat.
 Perceptual: sistemas de estímulos, referencias y signos capaces de promover de manera evocativa-emocional el
sentido del lugar en los habitantes y de generar procesos de pertenencia (la idea de “ser de…”) como base de la
construcción simbólica de la identidad de los lugares.
El esquema que sigue sintetiza los conceptos enunciados sobre el paisaje ambiental, constituyendo una estructura
metodológica para el análisis e interpretación de los paisajes ambientales en la perspectiva de considerar la situación de
objetos arquitectónicos así como las posibilidades y limitaciones para la inserción de nuevos productos de las
actuaciones proyectuales del campo.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 105
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

La consideración y análisis de la dimensión ambiental de la localización que hemos desarrollado en los párrafos
precedentes ha sido recogida en numerosos enunciados y discursos arquitectónicos que a la hora de fundamentar
intervenciones parecen preocuparse por diversos aspectos naturales, construídos, históricos, patrimoniales, paisajísticos
“de apertura del diálogo con una realidad que se reconoce dotada de una profundiad y una estratificación de las cuales
proviene la identidad específica de la localización sobre la cual debe fundarse toda mutación” 71, expresando una actitud
de reconocimiento del “topos” (lugar) de intervención.

Estas “ficciones discursivas” no siempre se ven corroboradas en la realidad de las intervenciones arquitectónicas, que
evidencian una fuerte indiferencia frente a características y condiciones de los lugares y estructuras de los paisajes
ambientales (urbanos y rurales), manifestadas en los modos de inserción y disposición y, sobre todo, en la adopción de
“repertorios” configurativos (morfológicos) derivados acríticamente de los sistemas de referencia de las prácticas
internacionales de la arquitectura mass-mediática de la globalización en intervenciones de grandes equipamientos
públicos, institucionales privados, hábitat residencial segregado de alta categoría (caso barrios cerrados, “countries”,
edificios de vivienda de “alta gama”, etc.). Al mismo tiempo, esta tendencia a la “atopía” (no lugar) también se evidencia
en el extremo opuesto, con el empobrecimiento creciente del hábitat popular de barrios y periferias urbanas de
segregación y exclusión, conformando, en todos los casos, “quasi-paisajes” en los cuales se ha puesto el mayor empeño
en a hacer tabula rasa, utilizando el territorio como un soporte amorfo en el cual se pueden desplegar “libremente” todas
las estrategias de ordenamiento y planificación. El instrumental del cual se dispone es tan violento que ya no hay lugar a
negociaciones con el sitio; todo puede rectificarse, geometrizarse, homogenizarse. Progresivamente se va subordinando
lo real y transformando el territorio en superficie instrumental, indiferente, intercambiable.

Estas situaciones nos alertan acerca de la importancia del parámetro de localización en el análisis de los objetos
arquitectónicos, así como de la necesidad de su introducción en los procesos proyectuales y de producción arquitectónica
del hábitat humano.

Cabe señalar que, además de esta instancia de análisis referida a la situación del objeto en un contexto más amplio que lo
contiene y le da sentido, la LOCALIZACION también analiza el lugar/posición de las partes del artefacto en relación a la
totalidad del objeto en sí mismo, estableciendo relaciones y efectos recíprocos entre las partes y el todo.

En definitiva, la LOCALIZACION se refiere a tres aspectos:


a) Los componentes de situación (paisaje ambiental) que integren el objeto en el sistema ambiental (urbano y/o
territorial) en sus diferentes escalas y relaciones. Cuando se trata de un objeto localizado en un sitio urbano, se refieren a
la caracterización del sector urbano en el cual se halla el objeto, sus características ambientales, paisajísticas, tipo de
71
GREGOTTI, VITTORIO, 1993, Desde el interior de la arquitectura, Ediciones Península, Barcelona, pág. 85.
106 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

edificación, funciones y actividades existentes, servicios y equipamientos existentes en el sector. Si se trata de un objeto
localizado en un sector no urbano, básicamente se refiere a la estructura ambiental (topografía, vegetación, hidrografía), a
las características del paisaje, a la presencia o no de algún tipo de edificación, a las funciones y actividades existentes.
b) Los componentes de sitio, es decir, el terreno en cuanto a su constitución, configuración, dimensiones y orientación,
así como la posición y relaciones del terreno en la trama urbana o en el entorno no urbano.
c) El concepto de localización se extiende también al concepto de lugar-posición que ocupa cada una de las partes del
objeto en el todo, a las relaciones entre ellas, con el conjunto del objeto y con el exterior del objeto dentro del sitio.

Finalmente, el parámetro de la REALIZACION considera el proceso que vincula los sistemas de recursos
(tecnológicos, humanos, económicos) necesarios para producir y mantener el objeto con fines específicos, en un lugar y
momento determinados. Los recursos tecnológicos incluyen los materiales (sus características y posibilidades), las
técnicas y procesos de construcción, las instalaciones y equipos necesarios para la producción del objeto. Aquí nos
enfrentamos con uno de los campos del diseño que mayores innovaciones ha experimentado: creación de nuevos
materiales, que posibilitan nuevas prestaciones; nuevas técnicas, que incluso revolucionan el concepto mismo de objeto,
como en el caso de los objetos interactivos, son algunos ejemplos sobresalientes. Tanto es así que hoy la materia misma
es objeto de diseño y ha dejado de ser un impedimento para el logro de nuevas y mejores prestaciones.

De la misma manera, las exigencias de eficiencia productiva y rentabilidad económica han conducido a pensar no sólo el
objeto en sí sino el proceso de construcción (lo cual se ha traducido en programación de obra, introducción creciente de
componentes industrializados preformados, nuevos conceptos de redes de fluidos y flujos, nuevos sistemas de
acondicionamiento térmico, entre otros cambios sustanciales que se han producido en el ámbito técnico de la práctica
arquitectónica) e incluso el proceso de recuperación del objeto cuando se convierte en desecho para su posterior reciclado
(lo cual implica repensar el objeto mismo desde sus fases iniciales de proyectación, para identificar partes en relación a
materiales según sus características desde el punto de vista del reuso, reciclado yo eliminación definitiva).

En cuanto a los recursos humanos, los mismos están constituídos por los diferentes agentes intervinientes en el proceso
de construcción del objeto: diseñador, constructor, operario, empresario. Se incluyen aquí sus habilidades, prácticas y
conocimientos, de modo tal que la capacitación de un diseñador o de un operario es un recurso de realización, pues
facilita el logro de mejores resultados en el diseño y concreción del objeto.

Aceptando que la REALIZACION es un sistema de materiales, técnicas y recursos, es evidente que cada vez que
ponemos en marcha este sistema debemos tener en cuenta todo el proceso que se pone en movimiento para alcanzar la
concreción esperada. La REALIZACION es la respuesta técnica, conceptual e instrumentalmente, a situaciones
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 107
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

materiales de los diversos actores (agentes y usuarios) del diseño en ambientes y momentos históricos diferentes.
Cualquiera sea el sentido y la finalidad del objeto, cualquiera sean las características que se intenta lograr, sobre la base
de no importa qué búsqueda formalizada, siempre hay un concreto sistema tecnológico-económico-productivo que
posibilita la concreción material del objeto.

Todo ello implica que en el análisis de la REALIZACION debemos tener en consideración una serie de lógicas que
interactúan para la concreción del objeto. Nos referimos aquí 1) a la lógica del trabajo de cada uno de los materiales que
intervienen en la construcción del objeto; 2) a la lógica del diseño de cada una de las partes, relación con la función
técnica y resistente que desempeñan; 3) a la lógica de las funciones del objeto en relación a sus demandas de materiales,
resistencia y construcción; 4) a la lógica de la economía de construcción en relación con los recursos materiales y
humanos, los medios y procesos técnicos y los costos y medios financieros; 5) a la lógica de la imagen y la
comunicación buscada por el diseñador. Esto significa el conocimiento de la lógica de empleo arquitectónico, que
implica pero supera la simple lógica técnica y la lógica de los costos. .72

Por lo tanto, los materiales de construcción y su empleo según un sistema estructural constructivo coherente están en el
origen de la concreta delimitación espacial a los efectos de la organización funcional del espacio (el medio físico para la
vida humana), a los efectos de la organización del sistema de protecciones (del calor y del frío, de las precipitaciones,
del viento, del smog, del ruido, de la luz excesiva, de la privacidad/intimidad, del robo, las agresiones, etc.) y a los
efectos de las instalaciones de acondicionamiento (agua, gas, energía eléctrica, calefacción, ventilación, refrigeración,
teléfono, recogida y disposición de residuos, etc.), pero también a los efectos de la organización-construcción de los
signos lingüísticos para la recognoscibilidad y calidad del edificio

Recordemos que el avance tecnológico-productivo ha conducido a una creciente diversificación y complejización en el


campo de la REALIZACION, generando nuevas y a veces insospechadas relaciones e influencias con los demás
parámetros de la CONFORMACION (en particular en cuanto se refiere a la FUNCION, que depende fuertemente de ella
para su concreción, y a la CONFIGURACION, que constituye la expresión plástica inmediata de la Realización). En este
marco de ideas se comprende que la REALIZACION no puede ser concebida como un sistema que se “agrega” al objeto
luego de la definición de la formalización. Por el contrario, aquélla se define conjuntamente a medida que se van
tomando decisiones de formalización y de función del objeto de diseño. De esta manera, podemos reafirmar que la
REALIZACION organiza conceptual y materialmente la posibilidad de existencia concreta del objeto, al establecer las
determinaciones de estabilidad, delimitación, mantenimiento y control de la realidad física del objeto.

72
Cfr. QUARONI, LUDOVICO, 1980. Proyectar un edificio. Madrid: Xarait, pp. 96-98.
108 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Desde un punto de vista más restringido a la realidad misma del objeto, la REALIZACIÓN implica el análisis de los
aspectos de concreción técnica del objeto a fin de lograr su estabilidad, durabilidad y permanencia en buenas
condiciones73. Estos aspectos se agrupan en el análisis de tres estructuras materiales74:
a) la estructura resistente (sistema técnico-constructivo que garantiza la estabilidad del objeto),
b) la estructura envolvente (que garantiza la concreción y mantenimiento de las delimitaciones espaciales y las
diferenciaciones interior/exterior e interior/interior) y
c) la estructura acondicionante (que asegura los requerimientos de protección, aislación, provisión de servicios de red y
mantenimiento en buen estado del objeto).

7.
La MATERIALIZACION, tal como ha sido analizada anteriormente, constituyen el modo concreto de vincular la
realidad objetual en sí con el concepto de AMBIENTE y sus implicaciones. Esto implica reconocer que en la base
conceptual del análisis de los objetos está el hecho de asumir que toda intervención física-espacial en el ambiente
comporta cambios y efectos en el medio, tanto en términos de materia y energía como en términos de calidad resultante
del entorno físico-espacial intervenido. Ello significa que el objeto se reconoce como parte y que su contexto global final
es el ambiente como totalidad. De aquí podemos sostener que el análisis de los objetos debe considerar la complejidad de
las relaciones sistémicas existentes en el ambiente en el cual se localizan, teniendo en cuenta que las transformaciones
técnicas concretadas mediante la inserción de objetos no siempre alcanzan a recomponer esas complejas tramas
ambientales, generando impactos de diversa índole (ecológicos, paisajísticos, funcionales, culturales, tecnológicos,
patrimoniales, entre otros).

A partir de ello, podemos sostener que los parámetros de la Materialización nos permiten particularizar esta relación
objeto-ambiente como relación compleja entre parte y totalidad. En efecto, la FUNCION permite relacionar el objeto con
el conjunto de prácticas (individuales y sociales) que caracterizan la cultura de una sociedad y momento determinados,
constituyendo, por ello mismo, una parte esencial del concepto de AMBIENTE HUMANO. Los objetos concretan las
transformaciones físico-espaciales que, mediante la tecnología, organizan la estructura material del ambiente en tanto

73
Los contenidos del parámetro de REALIZACION corresponden a los contenidos de los diversos campos agrupados en ÁREA DE TECNOLOGÍA de la curricula vigente
en la FAUD/UNC (las asignaturas Construcciones, Instalaciones, Estructuras).
74
El concepto de las tres estructuras fue inicialmente planteado por la Arq. Liliana Rainis en sus clases teóricas de la Cátedra de Teoría y Métodos, FAU/UNC, a partir de
1980.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 109
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

producto de la vinculación Naturaleza-Sociedad. Y, por supuesto, que no nos estamos refiriendo solamente a las
funciones utilitarias, sino a la función en sentido integral, tal como fuera propuesto anteriormente.

No olvidemos que al hablar de ambiente, a partir del enfoque de racionalidad ambiental estamos incorporando la
dimensión cultural, simbólico-significativa de los hechos ambientales que definen a la realidad ambiental como
Ambiente Humano. Por otra parte, el parámetro de LOCALIZACION nos permite situar al objeto como parte integrante
del sistema ambiental material en el cual existe y funciona. Aquí resulta posible comprenderlo como parte del continuo
ambiental, al insertarlo en el sistema de los objetos que integran la Estructura Física Espacial Temporal (EFET) del
ambiente (“desde el territorio a la cuchara”), estructura que nos conduce nuevamente a las prácticas sociales y sus
significaciones. Finalmente, el parámetro de la REALIZACION vincula el objeto con la realidad ambiental a nivel de
recursos y limitaciones.

El objeto impacta doblemente el ambiente: como consumidor de recursos en términos de materiales para su construcción
y como residuo, como desecho una vez terminada su “vida útil”, una vez agotado su proceso de función. Un aspecto muy
importante a la hora de definir la concreción de un objeto es el consumo de energía que supone su realización, tanto en
términos de materia como de procesos requeridos para su producción.

Por ello es que la noción de límite ambiental (derivada del concepto de los recursos como potencialidades pero al mismo
tiempo como limitaciones para el desarrollo productivo-tecnológico) ha llevado a reproponer el concepto mismo de
diseño del objeto, entendiéndose cada vez con mayor fuerza que ya no se trata simplemente de diseñar objetos en sí
mismos sino de diseñar el objeto y sus procesos (de producción, de distribución, de uso, de agotamiento, de “muerte”, de
reciclado / recuperación / reutilización) como una manera de aportar a la solución de la cuestión ambiental del despilfarro
de materia y energía (tanto en la producción como en el descarte de los objetos, es decir, en términos del creciente avance
de los desechos y sus consecuencias).

De esta manera, así como la FORMALIZACION nos conducía a resolver la pregunta sobre ¿Qué diseña el hombre?, la
MATERIALIZACION nos permite avanzar en la respuesta a la cuestión acerca de ¿En qué condiciones y con qué efectos
diseña el hombre?, que nos aproxima, desde la teoría de la arquitectura, a la problemática del impacto ambiental de la
actividad proyectual y de sus productos.
110 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

8.

Volviendo ahora a la noción de FUNCIONALIZACION como integración de parámetros para lograr que la función se
cumpla de manera óptima, podemos afirmar que tanto la FORMALIZACION con sus parámetros como la FUNCION, la
REALIZACION y la LOCALIZACION concurren para la consecución de ese objetivo. En efecto, la FUNCION de un
objeto se alcanza de manera óptima cuando se ha logrado la CONFIGURACION adecuada, con la METRICA exacta,
definiendo así el ESPACIO adecuado que posibilitará la FUNCION buscada mediante una determinada REALIZACION
y concretando una cierta LOCALIZACION del objeto en el medio y de sus partes en el todo.

Cabe recordar, nuevamente, que el objeto “sirve” más allá de cumplir una función práctica utilitaria inmediata. Al objeto
se le requiere no sólo servir prácticamente sino, también, aportar a una nueva condición perceptual, a un nuevo “espesor
cultural” (parafraseando a Manzini), a un nuevo universo de sentido, que siempre es social. La calidad puede, por ello,
expresarse en una nueva complejidad formal y de realización que sin olvidar la satisfacción de la función práctica, la
trascienda, invitando a la complejidad de lo estético, lo semiótico y lo simbólico.

El objeto así propuesto reclama, al mismo tiempo que presupone, la capacidad interpretativa e imaginativa del usuario e
incita a participar de una fruición que se convierte en parte de la trama de lo social, puesto que sólo se alcanza en el
código/lenguaje compartido, en el gesto individual en el seno del grupo, el cumplimiento de unas prácticas que son
necesariamente sociales por reclamar la presencia del otro.

Al mismo tiempo, esta dimensión de lo práctico ligado a lo estético-simbólico se acompaña de una nueva ética del
diseño: se apunta al uso reflexivo y no meramente consuntivo del objeto, lo cual requiere del diseñador capacidad para
producir nuevas interacciones entre los parámetros de la Conformación que motiven nuevas relaciones afectivas entre el
objeto y el sujeto, para aportar decididamente a la conciencia del límite del mundo físico, al atributo de durabilidad de los
objetos, como aportes concretos a una nueva ética del diseño y del uso de sus productos.

9.

Cabe señalar, retomando el contenido expuesto al comienzo de estas notas, que ningún parámetro de la
CONFORMACION existe independientemente de los demás. Esto es así por el mismo hecho de referirse, cada uno de
ellos, a un aspecto del objeto que sólo puede ser “recortado” a los fines del análisis y la conceptualización del parámetro
en sí pero que en la realidad concreta del objeto aparece totalmente ligado a los demás.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 111
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

En efecto, si consideramos, por ejemplo, el caso de la CONFIGURACION, vemos que inmediatamente tenemos también
presente la REALIZACION, pues la textura, el color, la existencia misma de superficies, son posibles gracias a la
existencia de materiales y a la mediación de un proceso técnico de construcción. Podemos, así, analizar la
CONFIGURACION de una REALIZACION o, a la inversa, la REALIZACION de una CONFIGURACION. En un caso,
el acento del análisis está puesto en las variables de formalización, en el otro, en las tecnológicas, pero hablamos de la
misma cuestión, esto es, los límites del objeto y sus características.

Los objetos tienen un lugar porque tienen dimensiones y configuración; pueden responder a un proceso de uso porque
tienen materia y se hallan en algún lugar. Así es que hablamos de la FUNCION de una REALIZACION y de la
REALIZACION de una FUNCION, de la LOCALIZACION de una CONFIGURACION o de una METRICA, de la
FUNCION de una CONFIGURACION o de una METRICA o de un ESPACIO, de la LOCALIZACION de una
FUNCION o de una REALIZACION. Y de este modo podemos establecer relaciones entre todos los parámetros,
arribando, finalmente, a la síntesis de la CONFORMACION que es el objeto mismo: el espacio-función de una
configuración dimensionada que se ha realizado y localizado.

En síntesis, en este proceso de conocimiento del proceso de la CONFORMACION hemos construído el objeto en dos
sentidos:
a) en términos de conocimiento, como comprensión de su estructura conceptual, y
b) en términos de realidad materializada, como forma aparencial concreta del objeto en sí mismo.
112 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Bibligrafía de referencia

 APARICIO GUISADO, JESÚS, 2000. El muro. Universidad de Palermo, Buenos Aires.


 ARNAU, JOAQUÍN, 2000. 72 voces para un Diccionario de Arquitectura Teórica. Celeste Ediciones y Experimenta Ediciones
de Diseño, Madrid.
 BAUDRILLARD, JEAN, 1992. El sistema de los objetos. México, siglo XXI, 12ª edición.
 DE SOLÀ-MORALES, IGNASI ET AL., 2002. Introducción a la arquitectura. Conceptos fundamentales. México: Alfaomega.
 ECO, UMBERTO, 1978. La estructura ausente. Barcelona: Lumen.
 ESPAÑOL, JOAQUIM (2001), El orden frágil de la arquitectura, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona.
 GREGOTTI, VITTORIO, 1991. Desde el interior de la arquitectura, Ediciones Península, Barcelona (1993).
 MANZINI, EZIO, 1990. Artefactos. Hacia una nueva ecología del ambiente artificial, Celeste Ediciones y Experimenta
Ediciones de Diseño, Madrid (edición en castellano, 1992).
 MARTÍN HERNÁNDEZ, MANUEL, 1997. La invención de la arquitectura, Celeste Ediciones, Madrid.
 NORBERG-SCHULZ, CHRISTIAN, 1975. Existencia, Espacio y Arquitectura, Editorial Blume, Barcelona.
 QUARONI, LUDOVICO, 1980. Proyectar un edificio. Ocho lecciones de Arquitectura, Xarait Ediciones, Madrid.
 RICARD, ANDRÉ, 2000. La aventura creativa. Barcelona: Ariel.
 VAN DE VEN, CORNELIS, 1981. El espacio en arquitectura, Ediciones Cátedra, Madrid.

NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 113
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

APENDICE 2

LA MATERIALIZACION
Notas marginales acerca de los parámetros Realización y Localización

Arq. Elsa T. Larrauri


Arq. Edgardo J. Venturini

Por otro lado, debe tenerse presente que el Sistema Generador del objeto
arquitectónico (Espacio-Función) sólo existe a través de la Realización de una
Configuración localizada y mensurable (Sistemas Adaptativos).

La Realización es un sistema en el cual ciertas significaciones están


REALIZACION subordinadas, ligadas a sus portadores materiales determinados; estos portadores
son potenciales (cuando se está imaginando el objeto), luego adquieren realidad
En la Facultad de Arquitectura existe un grupo de materias que constituyen el
proyectada y finalmente se concretan en el objeto construído. Estos materiales,
Área Tecnológica, ocupándose cada una de un aspecto parcial del problema
técnicas y recursos (económicos, tecnológicos, intelectuales, laborales) se
tecnológico-constructivo del objeto arquitectónico.
integran en el objeto arquitectónico en las denominadas Estructura Resistente,
Estructura Envolvente y Estructura Acondicionante y de Protección.
Así como la Formalización es la manifestación de la Realización, ésta tiene sus
características y reglas que es necesario conocer para poder manejar este
La Realización siempre remite a la Localización pues siempre está concretando
parámetro desde las primeras ideas gestadoras del objeto.
una parte determinada del objeto, situada en un lugar preciso del mismo.
¿Es, acaso, posible pensar el espacio arquitectónico sin el límite? El límite es
La Realización remite inmediatamente a la Función que la misma tiene. La
Configuración pero también Realización. No es posible concebir un espacio sin
estructura envolvente es piso, techo, muro. La estructura resistente es columna,
su realización, aunque sea de manera difusa, poco precisa, a través de los límites
viga, losa, arco, muro portante, voladizo, tensor. La acondicionante es aislación
/ envolventes / configuración.
térmica, hidrófuga y/o acústica, aberturas, conducciones de fluidos, protecciones
(frente a la lluvia, el sol).
La Realización no aparece luego de la idea del espacio sino con ella y con su
Formalización. De la misma manera, la Realización remite a la Configuración: el muro es un
plano, la abertura es una transparencia, el material es textura, color, brillo,
Por ser un parámetro está siempre presente en todo objeto arquitectónico, aunque
opacidad; la estructura resistente puede ser base de un cierto ritmo por
es diversa en cada uno de ellos. Asimismo, está presente, con diverso grado de
repetición.
definición, en todas las situaciones del objeto: objeto potencial, objeto en
gestación o en proyectación y objeto construído y usado.
Pero la Realización está también ligada al conocimiento de los materiales, de sus
capacidades, de sus límites para funcionar como material en la construcción del
114 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

objeto arquitectónico. De todos modos, el empleo de cualquier material está concreto sistema constructivo (tecnología, estructura, materiales,
relacionado con la tecnología que permite su uso. A la piedra hay que extraerla y acondicionamientos) que posibilita la materialidad (la construcción) del objeto.
trabajarla con instrumentos diferentes a las manos o a las herramientas para la
madera. Comenzó con la idea de protección ligada a mínimas funciones internas en los
iniciales “objetos arquitectónicos” (dormir, procrear, repararse en las cuevas y
Así es que el estudio de los materiales debe realizarse según el sistema de la oquedades naturales acondicionadas para ello). Empleo de materiales del lugar,
concreta estructura que poseen (sus propiedades, su “lógica”). Es imprescindible con nulo o mínimo grado de transformación, de tipo primario, que no requiere
conocer la naturaleza de los materiales para saber como pueden participar en la más instrumental que las manos y algún objeto cortante: muros y techos de
Realización del objeto. La piedra, por ejemplo, trabaja a la compresión, no se le ramas y barro, paja, cuero.
puede exigir (sólo de manera limitada, como en los templos grecorromanos, por
ejemplo) que responda a la tracción. El uso de los materiales implica la Cuando luego aparece la función animista (religiosa) en el hombre, el objeto
comprensión de los significados que están estrechamente ligados con sus arquitectónico destinado a esa función (adoratorio, santuario, templo) requiere de
portadores. materiales más duraderos, ligados a técnicas constructivas más complejas,
producto de la evolución intelectual (capacidad de abstracción) alcanzada junto
Luego del conocimiento profundo de la lógica del material, debe entenderse cual con el proceso material de complejización de la producción de la vida humana.
es la técnica más conveniente para alcanzar la función que estamos solicitando al
material y que luego va a manifestarse en la Formalización del objeto. Esto Entonces, la realización de planos verticales rectos (gracias a los nuevos
significa hablar de la Realización de la Función del Espacio. materiales y técnicas) permite la construcción continua, superando las pequeñas
construcciones circulares aisladas que, por su propia geometría, no permitían la
No se puede pensar en arquitectura si no se entiende que el Espacio necesita de continuidad edilicia, con lo cual es posible la aparición de la ciudad, superando,
la Realización para permitir la Función que va a tener. La Realización determina, así, el estadio de la aldea o del asentamiento urbano primario.
así, una función propia del espacio construído, la cual no es ajena a los distintos
usos que ese espacio admitirá durante su vida útil. Difícilmente pueda Desde entonces hasta hoy, el avance tecnológico-productivo ha conducido a una
considerarse una buena realización para un baño o un quirófano un sistema de creciente diversificación y complejización del campo de la Realización,
envolventes cubiertas solamente por revoque grueso (textura rugosa, poco apto generando nuevas y a veces insospechadas relaciones e influencias con los
para satisfacer el requerimiento de higiene que la función demanda en esos demás parámetros de la Conformación (en particular en cuanto se refiere a la
ámbitos). Configuración, expresión plástica inmediata de la Realización).

Aceptando que la Realización es un sistema de materiales, técnicas y recursos, es Pensemos en el cambio de concepción del espacio en arquitectura que se
evidente que cada vez que ponemos en obra este sistema debemos tener en consagró con la aparición y consolidación de sistemas constructivos y
cuenta todo el proceso que se pone en marcha para alcanzar la realización tecnológicos posibilitantes de la existencia de grandes espacios interiores
esperada. Esto tiene que ver con el orden lógico del proceso, que remite a la cubiertos sin apoyos intermedios. De haber estado puesto en el límite (la
lógica de cada una de las partes que constituyen la estructura de la Realización. envolvente, la configuración) y en el volumen, el concepto de espacio pasa a
Todo ello tiene que ver con la Función del Espacio proyectado, con la estar centrado en el vacío, con lo cual aparece como objeto de proyectación el
Localización del Espacio-Función, con la imagen buscada/esperada del objeto, espacio en sí, en particular el espacio interior. Tal es la experiencia que se deriva
con las intenciones del diseñador. de la práctica arquitectónica de la Roma imperial y que sigue presente en el
campo actual de la arquitectura. Nuevas realizaciones (estructuras metálicas,
La Realización es la respuesta técnica, conceptual e instrumentalmente, a estructuras de grandes luces, hormigón armado, estereoestructuras) han
situaciones materiales de los diversos individuos y grupos sociales en ambientes conducido el concepto espacial hasta límites insospechados, influyendo de
y momentos históricos diferentes. Cualquiera sea el sentido y finalidad del objeto manera determinante en las características particulares de la configuración que
(su Función), cualquiera sea la característica espacial que se intenta crear, sobre concreta la nueva concepción (incorporando la transparencia, la continuidad
la base de no importa qué búsqueda plástica-configurativa, siempre hay un
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 115
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

espacial interior-interior, interior-exterior, la expresión plástica de los nuevos


materiales, etc.). ¿Qué importancia reviste el concepto de Localización en la Teoría de la
Construcción de la Forma?
Así como la práctica repetida de separar estructura resistente y estructura
envolvente conduce, hacia el siglo XII, a la Conformación de un nuevo sistema A través de la Localización se “fija” el objeto en una trama de relaciones
arquitectónico, el Gótico, del mismo modo, ese principio, reelaborado espaciales definiendo sus determinantes esenciales de existencia en ese lugar: la
tecnológicamente (en términos de sistema constructivo y materiales) sirve de orientación, la posición en el contexto, las visuales, los límites, todo ello
base formativa para la creación de un nuevo tipo arquitectónico a fines del siglo relacionado con las características básicas del soporte (topografía, hidrografía,
XIX, el rascacielos. Ese mismo principio fundamenta la teoría de Le Corbusier asoleamiento, vientos, lluvia, vegetación, temperatura). Pero también fija las
acerca del objeto, sintetizada en sus famosos cinco postulados: pilotis (estructura condiciones de existencia de cada parte del objeto con respecto a la totalidad que
independiente), planta libre, fachada libre, ventana apaisada, terraza-jardín. es el objeto mismo.
Todos ellos hacen referencia a cuestiones vinculadas con la Realización, aunque
se transfieran en términos espaciales, funcionales y configurativos. La importancia de los deteminantes de Localización queda evidenciada cuando
pensamos en la diferencia de situación proyectual que implica un sitio en esquina
De esta manera, podemos reafirmar que el subsistema de la Realización organiza o entre medianeras, en pendiente o en terreno plano, a orillas del mar o en la
conceptual y materialmente la posibilidad de existencia concreta del objeto, al montaña, con orientación principal hacia el norte o hacia el sur, en al área
establecer las determinaciones de estabilidad, delimitación, mantenimiento y central, en un barrio tradicional o en la periferia de la ciudad. En todos esos
control de la realidad física del objeto arquitectónico. casos se trata de puntos de partida de la proyectación que pueden influir de
manera notable en las decisiones de espacialización, funcionalización,
configuración y realización del objeto arquitectónico. Casos notables como la
“casa de la Cascada” de Frank Lloyd Wrigth, la Ville Savoye de Le Corbusier, el
Sea Ranch de Charles Moore o la Smith House de Meier evidencian la
LOCALIZACION importancia determinante de las cuestiones vinculadas con la Localización y su
influencia sobre la Configuración, la Realización y la organización espacial-
La Localización de un objeto implica el reconocimiento de un espacio
funcional de la respuesta arquitectónica.
geográfico (natural, urbano) vinculado a la experiencia (conocimiento,
apropiación) de un sistema de lugares, con sus respectivas características y
En consecuencia, dentro de la Teoría de la Construcción de la Forma, la
significados, en el marco del proceso de transformación/construcción social del
Localización se refiere a la determinación del lugar en que se halla una cosa; a la
ambiente.
fijación de una cosa dentro de límites; poner una cosa en relación a otra u otras.
No sólo se refiere a las relaciones de sitio y de situación, sino también a las de
¿Por qué es de interés fundamental conocer la Localización, no sólo como
las partes de un objeto entre sí y con la totalidad que es ese objeto mismo.
ubicación / posición / emplazamiento, sino también en su significado más
Concepto que no sólo hace referencia a los aspectos físico-objetuales sino que
abarcante de integración de situaciones ambientales, sociales, espaciales? Pues
también significa en tanto posición identificable del hombre en el espacio (la
porque es el soporte ambiental (natural-cultural) de la arquitectura y de su
idea de “estar” en el ambiente, la definición del “lugar aquí” y del “lugar allí”).
consecuencia, la ciudad.
La Localización se vincula, así, con distintas escalas de análisis: desde el objeto
al territorio y viceversa.
Dicho soporte y las problemáticas que genera están presentes, incluso aunque se
intente prescindir de él a través de la tecnología (modificación de topografía,
Así, por ejemplo, las cúpulas de las iglesias en muchos casos se construyeron no
deforestación, acondicionamiento climático-mecánico, etc.). Esa presencia se
en función del edificio religioso en sí mismo, sino de la ciudad o de la región,
refuerza al reconocer que el soporte, a través de sus variadas conformaciones,
según fuera su topografía (como sucede en el caso de la Catedral de Santa Maria
ofreció paradigmas iniciales para la arquitectura: la cueva se convirtió en cobijo,
dei Fiori en Florencia con la cúpula de Brunelleschi o como sucedía en la
morada, vivienda; la montaña devino pirámide, templo, tumba. Se conformaron,
Córdoba colonial con la cúpula de su Catedral). En el caso de las iglesias
así, inicialmente, la residencia de los hombres y la residencia de los dioses.
116 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

románicas y góticas, sus dimensiones (en particular las alturas) no siempre política, simbólica. Recordemos, para el caso, a la Tenochtitlan de los aztecas,
estaban en escala de la localidad en que se hallaban (muchas veces pequeñas con su complejo trazado vinculado a cuestiones de orden religioso-cosmológico;
ciudades o poblados menores), sino que su escala y tamaño estaban vinculados o los casos de Roma, Versailles y París, ciudades capitales con sus trazados
con aquello que simbolizaban en el territorio que dominaban. Basta con imaginar barrocos ligados a consideraciones de orden simbólico-social y político-
la situación en la campiña francesa de campos de cultivos con la emergencia, en institucional. En nuestro país, este último tipo de trazado, adaptado
el horizonte, de los pináculos y altas torres de una iglesia gótica como referente perfectamente a las condiciones de la topografía plana de la llanura, da origen a
de un lugar de cultura y de seguridad para comprender el sentido de la la conformación urbana de la ciudad capital por antonomasia: La Plata, con su
localización de estos edificios en ese territorio. trazado en damero sobre el cual se superpone el sistema de diagonales que
caracteriza a la ciudad, enfatizando la presencia de un eje central longitudinal a
De esta manera, puede afirmarse que el Parámetro de Localización permite lo largo del cual se localizan los principales edificios públicos monumentales
analizar la relación entre el objeto y el ambiente, al tiempo que actúa como (Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Legislatura Provincial,
elemento de diferenciación cuando nos encontramos en presencia de objetos Teatro de la Opera, Palacio Municipal, Plaza central, Catedral).
producto de una seriación (viviendas de plan, por ejemplo), que sólo difieren en
su posición en el parcelamiento, orientación, relaciones con la calle y con los El sentido simbólico e indicativo de la localización se comprende mejor en
otros objetos, etc., es decir, en aspectos de localización concreta. Así, es la relación a la arquitectura cuando se considera la ubicación de los edificios
Localización el Parámetro que nos permite afirmar que no hay dos objetos institucionales destacados de una ciudad: iglesias (en esquinas o despejadas con
arquitectónicos iguales, pues aunque todos los demás determinantes sean atrio delante), edificios gubernamentales (también en esquinas destacadas por
idénticos entre dos o más objetos (su Configuración, Métrica, Espacio, Función, elementos arquitectónicos como cúpulas, entradas monumentales, torres, como
Realización), siempre se diferenciarán por el hecho de estar en sitios y/o es el caso de la Legislatura Provincial, la Casa Central del Banco de Córdoba o
posiciones/orientaciones diferentes (por aquello de que “dos objetos no pueden el Correos, en la ciudad de Córdoba, etc.; o despejados y sobreelevados como la
ocupar el mismo lugar”). Jefatura de Policía en la ciudad de Córdoba o la Municipalidad), edificios
educacionales jerarquizados (caso Colegio Carbó en Córdoba), edificios
Dentro del análisis de la Localización, el clima es uno de los elementos institucionales privados (Jockey Club), edificios comerciales y administrativos
fundamentales del ambiente natural que se manifiesta en el modo de vida de los (el caso más notable es el de los shoppings centers, aislados como bloque
habitantes del lugar, en la manera de apropiarse de los espacios. El clima es el rompiendo la continuidad del tejido urbano, o el del Hotel Sheraton, el del
factor que promueve al hombre a buscar distintas soluciones para protegerse. denominado "edificio inteligente" ubicado en Yrigoyen y Trejo, una esquina
Por ello es que la Localización está íntimamente vinculada con la Realización: muy destacada de Nueva Córdoba, por ejemplo).
no se comprende sin ésta. La tecnología permite adecuar, adecuarse, modificar,
ignorar incluso (gracias a la tecnología) las condiciones básicas de la El sentido simbólico de la localización también puede verificarse en la
localización así como del clima. arquitectura doméstica. En efecto, generalmente no se ubican los ámbitos de
servicio en el acceso de una vivienda. Allí se localizan los espacios de uso y
En arquitectura, el clima determina el tamaño de las aberturas y su "representación" social (recibidor, sala de estar, comedor para las "grandes
posición/orientación en el objeto; las cubiertas (planas o inclinadas); la ocasiones") y esto se debe no sólo a una cuestión de distribución de funciones
existencia de espacios intermedios (galerías, recovas, balcones, aleros); los sino también a razones de orden simbólico: lo "social privado" en contacto y
perfiles de fachada, etc. Asimismo, es uno de los factores esenciales para la como continuación de lo "social público" (el "afuera" representado por la calle y
orientación/posición de las construcciones. El clima hace a los aspectos la ciudad), en tanto que lo privado doméstico y los servicios se "reservan" hacia
funcionales de la Localización, así como la topografía hace a los aspectos el interior.
formales de la Localización.
En conclusión, como hemos visto, tanto la Realización como la Localización
tienen fuertes efectos sobre el sistema generador Espacio-Función y condicionan
Para el análisis de la Localización se integran, además de los determinantes de las maneras en que se concretan los parámetros de la Formalización
sitio y de situación, otras consideraciones de índole histórica, social, económica, (básicamente la Configuración y el Espacio).
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 117
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

APENDICE 3

EL SISTEMA GENERADOR
Arq. Elsa T. Larrauri
Arq. Edgardo J. Venturini

El sistema generador está integrado por las prácticas sociales (actividades) reconocimiento; en ocasiones, su constitución es única; en otras, surgen por
fundamentales, básicas, que califican la prestación de servicio de las distintas situaciones previas semejantes, aun separadas en el tiempo y el espacio.
instituciones. Esto supone la existencia de dos núcleos, dos miembros, para que
se produzcan las acciones que originan y aseguran el desenvolvimiento de la De todas maneras, el sistema generador es discernible por los roles que cumplen
institución. Ambos miembros son indispensables para la identificación del los protagonistas de la dualidad fundamental, lo cual se traduce en actividades,
binomio estructurante del sistema generador. Así, en la institución educacional acciones, y por los equipos, instrumentos, utensilios requeridos para que se
se identifica la relación e interacción docente-alumno; en la institución religiosa, puedan llevar a cabo de manera que admitan, posibiliten en las prácticas sociales,
la relación básica sacerdote-fiel; en el teatro, actor-espectador; en el deporte, la repetición, la reiteración frecuente en el tiempo y en el espacio que constituye
jugador-espectador; en el comercio, vendedor-comprador; en la institución la base del proceso de institucionalización y que las distinguen en su asociación
sanitaria, médico-paciente; en la industria, patrón-obrero; en la por la elección y selección de actividades.
gestión/administración, funcionario/empleado - público/cliente.
Sin embargo, es necesario prever las distintas actividades que involucran esos
Los integrantes de este sistema generador son los protagonistas, agentes; a través roles en su complejidad y amplitud para que se pueda comprender su evolución
de sus prácticas identifican el núcleo de las distintas instituciones de una histórica posterior.
determinada sociedad.
Esto significa entenderlas en su totalidad, con la incorporación de los sistemas
A lo largo de la historia, parte de estas actividades permanecerán; son las adaptativos propios de cada institución en los procesos de acomodación y de
significativas, que permiten distinguir y calificar a la institución con respecto a adaptación de acuerdo a los requerimientos históricos de cada momento dado,
las demás instituciones. Sin embargo, hay elementos en las prácticas del binomio sin que ello modifique el sistema generador, y así la institución se mantenga a
que admiten transformaciones, modificando esas prácticas y actuando como pesar de los cambios.
nexos para que se puedan conectar con los sistemas adaptativos que las insertan
en el Momento Histórico dado. Surgen espontáneamente o por una planificación. La importancia de asimilar esta situación es fundamental para comprender su
En este caso existen situaciones preestablecidas que requieren su afirmación, transferencia a la arquitectura. Ello está íntimamente ligado a la
institucionalización, tanto en lo que se refiere a las instituciones como a las
118 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

relaciones de las variables que intervienen en la constitución de la arquitectura como sucede en el caso de un quirófano, de un laboratorio, de una sala de
(objeto arquitectónico, sede). En ambos casos se debe tener en claro cuándo se radiología, de una sala de grabación y de tantos otros ejemplos. Se evidencian en
puede hablar de institucionalización y de su correlato, el tipo, cómo se logran y exigencias específicas de equipo fijo, de la realización del continente espacial
cuáles son las diferencias y semejanzas. que se complementan con el equipo móvil.

No se puede alcanzar en ninguna de las dos circunstancias o instancias (la de la En ocasiones la función reclama de características particulares en la
institución y la de la sede) la institucionalización de relaciones o tipos si no se configuración de la envolvente (continente espacial): por ejemplo, un declive en
producen, si no concurren ciertas características que pueden ser verificadas a el plano del piso cuando se trata de desarrollar espectáculos teatrales.
través de los observables del objeto de conocimiento, ya se trate de la
organización de personas o de objetos arquitectónicos. El espacio, para contener la función requerida, debe responder a los
requerimientos específicos que la práctica plantea en cada ocasión. La función
Para la Construcción de la Forma se trata de una situación dual que involucra se convierte, así, en la estructura constitucional del espacio. La función es el
significados subjetivos expresados en “términos de facticidad objetiva”. Esta significado del espacio, en tanto que el espacio es el referente de la función.
situación no sólo es dual porque se produce en cada una de las instancias
(institución, sede) sino porque cada una conduce a los sistemas de la El Teatro Griego de Siracusa, aun cuando no se usa, mantiene su estructura
funcionalización y de la espacialización, procesos que actúan dialécticamente en profunda que permanece y le otorga un sentido al espacio, sentido que no puede
el objeto arquitectónico, que se construyen con él y sin los cuales no puede ser sino el de su función primera: servir para actuaciones, para representaciones.
existir la Forma como totalidad. Se produce, así, una “realidad sui generis”, la Se trata de datos, testimonios del espacio que permanecen y que pueden ser
Forma, que “hace posible que la actividad humana produzca un mundo de interpretados como evidencia de una función, pero que no son la función. Para
cosas”.75 que realmente constituyan la función se requiere de las prácticas sociales que la
objetivicen y permitan su exteriorización. Se necesita de los miembros de la
La construcción de la institución objetiviza los procesos de las relaciones que la institución que le den sentido en los distintos usos, en consecuencia, funciones.
constituyen; se inserta en el proceso de funcionalización con sus usuarios,
actividades, equipos, usos. La institucionalización de esas relaciones es la que La construcción del espacio en sus distintas relaciones con los parámetros de la
determina la organización; requiere de la espacialización para que se convierta Conformación es la que facilita, admite que la función se produzca. De allí que
en la “sede” de la institución. el proceso de funcionalización es inseparable del proceso de espacialización; no
pueden construírse independientemente. No sólo interactúan dialécticamente
Siendo la función-espacio o el espacio-función el sistema generador del objeto, sino que, cuando la función primera desaparece, el espacio sigue siendo
se debe indagar cómo se reconocen y operan como parte fundamental de la calificado por ella, imponiéndose en los usos futuros.
estructura de la Conformación.
A pesar de ello, la flexibilidad espacial posibilita la funcionalidad. Se trata de
En la verificación que se puede realizar en los objetos se identifica que la ciertas condiciones determinadas por la existencia del continente espacial
función no puede existir sin el espacio donde pueda desarrollarse. En general, (envolvente, configuración), impuestas por las funciones de la realización en sus
puede afirmarse que el espacio siempre contiene de manera latente o potencial manifestaciones formales y que constituyen el proceso de funcionalización del
una función. espacio.

El espacio se construye para contener la función seleccionada, que organizará la En este momento cabe señalar que se considera como función a todos los usos
estructura primera de la Conformación. Se reconocen en el espacio estructuras que los protagonistas/intérpretes de las prácticas sociales pueden realizar en el
patentes que se corresponden sólo con esa función y nada más que con ella, espacio con fines determinados para obtener resultados, previstos o
inesperados. La función es el contenido del continente espacial; esto significa
75
que se produce una asimilación entre la función y el espacio pero en estrecho
Berger, P. y Th. Luckmann (1968), LA CONSTRUCCION SOCIAL DE LA acomodamiento o dependencia del continente que los envuelve.
REALIDAD, Amorrortu, Buenos Aires.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 119
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

que está lista, preparada para entrar en función en el momento en que los
Ello implica que la función del espacio tiene una doble dependencia con respecto alumnos y el docente comiencen a interactuar en ese espacio, a desarrollar sus
al espacio que la permite, la contiene, la alberga en su singularidad geométrica. prácticas habituales.
Al mismo tiempo, la función está ligada a todos los determinantes que
intervinieron en la organización del continente, el cual actúa directamente sobre Todo el equipo es el medio adecuado para “movilizar” la función; su presencia
el binomio generador función-espacio porque es parte de él (en cuanto se refiere permite reconocerla como totalidad aun cuando los usuarios no estén presentes.
a las determinaciones de índole espacial formalizadas), incluso aunque opere de Esta “mediación” torna evidente la identificacion del espacio con la función. En
manera autónoma cuando desaparece la función primera. Constituye la estructura cambio, otra situación se plantea cuando no permanece nada del equipo en el
patente del espacio porque se identifica en la configuración. En ocasiones, tiene espacio. En ese caso, sólo es posible inferir la función como perteneciente a una
tal fuerza que constituye la estructura latente que se mantiene y se impone, sobre parte del objeto cuyo continente sea semejante (en su posición-localización, en
todo en los casos de las refuncionalizaciones. su formalización, en su realización) al de otro objeto conocido, similar al que se
pretende analizar.
Las opciones que propone el sistema generador abren oportunidades, muestran
tendencias para la aceptación de la función que se pretende instalar, conducen a Situaciones de este tipo se verifican en la actualidad, cuando ciertas
la toma de decisiones en cuanto a las determinaciones de la Conformación del características de la formalización son utilizadas indistintamente para albergar
objeto. diferentes funciones. Así es que un cierto espacio rectangular podría servir para
sala de reuniones, administración, biblioteca especializada. Sólo su localización
Las consideraciones anteriores permiten explicar las determinaciones que se en el conjunto del objeto total interfiere en la adjudicación funcional de dicho
integraron históricamente para construir una Forma cuyo sistema espacio- espacio (seguramente no podrá ser una buena sala de reuniones si se encuentra
función, identificado en cada ocasión, es el que la generó. Esto significa que la junto a los depósitos de basura o de material en desuso de una empresa,
Conformación es una totalidad aun cuando el parámetro función aparentemente ministerio, facultad, etc.).
no intervenga. Esta ausencia se refiere a la función inicialmente prevista, a la
función primera, a aquello que fue el objeto cuando se construyó y se usaba con Sacado de su contexto, el espacio podría cumplir funciones imprevisibles. Esto
tal fin, a aquel momento en el cual se correspondían ambas estructuras, la significa que aquí el espacio no posee una tendencia particular, que su estructura
funcional y la espacial. patente no es clara, no es legible. Ello sucede porque en la construcción misma
del espacio se produjo un indefinición que sólo se resuelve por su pertenencia a
Retomando el ejemplo del teatro, consideremos el escenario como espacio: la totalidad del objeto, lo cual se vincula estrechamente, como ya se indicó, con
puede alojar una orquesta de concierto, un cuerpo de ballet, un coro, diversos la localización de la parte en el todo.
tipos de obras de teatro que requieren distintas escenografías, pero la función
básica es el espectáculo, en el cual los actores actúan, interpretan, representan, En este caso, aislado o perteneciente a la totalidad del objeto, el espacio revela
desarrollan diferentes prácticas que exteriorizan esa función. Cuando la que puede cumplir, aceptar otras funciones. El continente espacial manifiesta
representación termina, el espacio retoma su función básica, profunda, y está realizaciones que son respuestas indispensables en la construcción de la
preparado para alojar la próxima, que puede ser diferente pero no incompatible, funcionalización del espacio, como las de protección, ventilación, iluminación,
pues no violenta el sistema generador espectador-actor de la institución teatral en aislación térmica y acústica, relación interior-exterior, etc. Son respuestas de
sus distintas modalidades. carácter histórico, que en el presente muestran al continente como un “soporte”
ambiguo, por lo cual los espacios allí contenidos no evidencian tendencias
Si analizamos otro ejemplo, el aula, vemos que se trata de un espacio cuya funcionales claramente definidas.
función es enseñar-aprender y que se corresponde con el sistema generador
docente-alumno de la institución educacional. Cuando los usuarios abandonan el Se presenta una situación diferente cuando consideramos, por ejemplo, el
aula, puede identificarse que el equipo fijo (puertas, ventanas para la iluminación espacio de un aula perteneciente a un colegio del siglo XIX o a un convento
por la izquierda, disposición de artefactos eléctricos) y el equipo móvil (pizarrón, colonial o medieval. En ambos casos, es tan fuerte la estructura patente del
escritorio, bancos, etc.) organizan y manifiestan la estructura patente del aula, espacio que se tiende a afirmar que sólo puede ser un aula.
120 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

Aquí cabe recordar que el sistema generador del objeto integra como unidad
La realidad ha demostrado, sin embargo, que en la reutilización de antiguos indisoluble la institución (función) y la sede (espacio), que no son equiparables
conventos pueden alojarse viviendas en los tramos que constituían las aulas. La por la distinta condición estructural propia de cada una. Así, el espacio tiene una
razón de esta posibilidad está, esencialmente, en la métrica, en las dimensiones permanencia más estable y duradera en el tiempo, en tanto que la función es más
iniciales que permiten esta transformación. En este caso, los problemas de lábil, debido a las diversas prácticas derivadas de la presencia del hombre como
iluminación y ventilación directa como parte de la nueva funcionalización del usuario, el cual se modifica, cambia, incluso puede desaparecer.
espacio, plantean dificultades de más complicada solución. La estructura patente
del contenedor es, como en el caso anterior, producto de la realización en un Las verificaciones realizadas se han referido a espacios que alojan las funciones
momento histórico dado, pero de carácter más restrictivo. Así, resulta que la derivadas de las prácticas de los miembros integrantes del sistema generador de
funcionalidad del espacio está más condicionada por la realización que en el la institución en su momento original. La evolución histórica, social, tecnológica,
ejemplo anterior. complejiza los organigramas, las relaciones de los miembros de la institución. Al
mismo tiempo, se complejizan las relaciones de la institución en los múltiples
La funcionalización es el proceso que permite la construcción del espacio niveles de dependencia en los cuales responde a los objetivos sociales que
adecuado a los distintos usos. Del análisis realizado se puede inferir que es plantea su historicidad, con sus respectivas prácticas sociales. Estas, como ya se
posible identificar una funcionalización básica, la cual debe responder a los ha señalado, definen funciones (con una cierta organización), las cuales
requerimientos básicos que siempre están presentes, cualquiera sea el espacio y requieren espacios que estructuran/organizan el continente de la sede que
cualquiera sea su historicidad. Si tales requerimientos no estuvieran resueltos, su conforman (objeto arquitectónico) e influyen en las otras sedes que se relacionan
solución constituye la primera respuesta necesaria, empleando, para ello, la con ella.
realización adecuada. Recién entonces se puede intentar la adaptación a la nueva
institución que se instalará en el espacio construído. Esto último implica la Todo ello debe interpretarse en su triple situación de funcionalización en el
construcción de un nuevo espacio, aun cuando aparentemente no haya variado la momento de construcción, de funcionalidad diacrónica y de funcionamiento
estructura patente. Los cambios de instalaciones, de equipos, instrumentos, sincrónico en cada oportunidad que se considere. Estos tres niveles de
constituyen medios que advertirán el nuevo uso del mismo. Estas diversas aproximación al conocimiento (apropiación) del objeto completan (en todas las
verificaciones manifiestan la funcionalidad de un espacio, las distintas instancias de su historicidad) el conocimiento de la forma aparencial. Al mismo
posibilidades de uso que permite, históricamente, un continente espacial. tiempo, van introduciendo los aspectos de significado y facilitan la crítica
histórica, que es imprescindible para poder realizar cualquier intervención sobre
En este punto conviene formular algunas observaciones referidas al enfoque que el objeto construído (como son las reutilización, refuncionalizaciones, etc.).
sustenta el desarrollo teórico-conceptual aquí expuesto. En efecto, podría
entenderse que las consideraciones desarrolladas hasta el momento involucran La multiplicidad de funciones, de acuerdo a lo explicitado, implica multiplicidad
una posición meramente funcionalista, derivada de las inferencias que se pueden de espacios. En un espacio pueden integrarse diversas funciones, de acuerdo a
efectuar a través de las experiencias directas del espacio. Sin embargo, puede las posibilidades estructurales de prestación del mismo. El sistema de funciones
afirmarse que la relación dialéctica de las distintas prácticas que constituyen el que requieren los miembros de la institución para lograr sus fines se complejiza
sistema generador que se reconoce en cada objeto elimina la simplificación en las vinculaciones con los procesos involucrados en su historicidad. Está de
señalada. De hecho, la construcción del continente y del contenedor espacial acuerdo a la posición que ocupa la institución en la sociedad y su solución
implica la construcción de la función del espacio, con lo cual, las prácticas espacial debe responder a esos requerimientos.
vinculadas a la construcción del espacio y de su formalización determinan, a la
vez, la posibilidad de la función. Se confirma también esto por la significación La tecnología (realización) para mejorar las condiciones de habitabilidad tiene
histórico-social de la función, no sólo en cuanto se refiere a su sentido sino a hoy una importancia fundamental en la construcción del espacio. Es ella la que
todos los procesos (funcionalización, funcionalidad, funcionamiento) que supone aporta mejores niveles y calidades en el funcionamiento del objeto
la construcción del espacio. arquitectónico.
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 121
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

El sistema generador espacio-función se amplía y se complejiza en Las exigencias sociales de cada momento histórico no admiten la existencia de
correspondencia con la institución que se alojará en la sede a construir para tal un repertorio fijo de objetos arquitectónicos estables, rígidos, inmóviles. Ello
finalidad. La sede, como organización de espacios y funciones, no sólo se refiere implicaría una homologación de las funciones correspondientes, esto es, pensar
a la distribución de los espacios interiores, sino que implica también las que las funciones son fijas e inmutables en el tiempo.
relaciones que las funciones requieren con el exterior para desarrollarse
coherentemente, según los propósitos establecidos por la institución. Ellos están Se confirma que, si bien los objetos son portadores de significaciones sociales en
involucrados en la vinculación de la sede con la organización del contexto el momento de su producción, su permanencia en el tiempo le confiere
exterior, de acuerdo a las prácticas con las que se relacionan las funciones. posibilidades insospechadas, tanto si las funciones originarias continúan, aun
parcialmente en ciertos espacios de la sede, como si han cambiado en la totalidad
La manera de interpretar el sistema generador del objeto en la totalidad, en su de los mismos.
operatividad, tiene que contemplar la estructura global, del contexto en el cual el
objeto es una estructura significativa.76 Esto nos lleva a sostener la idea de transconceptualidad y transtemporalidad del
objeto, en cuanto que admite múltiples asignaciones de funciones y
El análisis del sistema generador del objeto arquitectónico debe comprender la significaciones en tiempos diferentes al de su creación. En todos los casos, la
totalidad del mismo y las conclusiones que se infieran deben considerar dicha realización del espacio, la concreción de su configuración, tiene que adaptarse a
totalidad. De lo contrario, sólo corresponderían a los dos determinantes de la las nuevas exigencias de las funciones, tanto de las nuevas como de aquellas que
Conformación que constituyen el sistema generador, los cuales, a pesar de ser se suponen son las mismas.
fundamentales, son parciales, incompletos, para explicar el objeto como una
totalidad. El objeto, la sede, al implicar significaciones sociales, involucra una determinada
manera de comprender el uso de los espacios a través de ciertas conductas,
Esta situación favorece la comprensión de los objetos proyectados y de los comportamientos compatibles con los mismos. Esto se traduce en una serie de
construídos. Conociendo la estructura de la Conformación (Estructura principios, pautas, normas implícitas que sirven para el buen funcionamiento del
Conceptual del Objeto), las distintas lecturas del sistema generador organizan, objeto, en la medida que surgen de cada nueva instancia del proceso de la
enriqueciéndolo, el conocimiento en aspectos operativos funcionales. Los funcionalidad de mismo y se integran en su proceso de funcionalización.
mismos están constituídos por los contenidos de las interrelaciones de los
parámetros, que son susceptibles de ser reconocidas en el objeto en cada ocasión
en que nos aproximamos a su análisis (conocimiento). Constituyen las respuestas
de las distintas manifestaciones de los adaptativos de la estructura patente a la
que hicimos alusión anteriormente. Vale la pena recordar que no se trata de un
solo espacio sino de todos los que constituyen la sede más los respectivos
espacios de las funciones que la completan en el exterior.

Cabe aquí interrogarnos acerca de la validez e implicaciones del conocimiento de


la complejidad funcional de las actuales sedes y sus correspondientes espacios.
Aceptar la permanencia de las actuales relaciones entre dichos aspectos
significaría admitir un estancamiento en la operatividad social de los objetos, es
decir, negar la relación de la arquitectura, en tanto producto histórico-cultural,
con la historia.

76
LARRAURI, E.T. y [Link], 1996. Reflexiones acerca de la Teoría. En
Revista Cuadernos del Sur nº 2, FAUD/UNC, Córdoba.
122 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Capítulo 3: El Momento Formativo y el Momento Histórico
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NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 123
Capítulo 3: El Momento Formativo y el Momento Histórico
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini

APÉNDICE 4

ESQUEMAS – SÍNTESIS DE LA CONFORMACIÓN


124 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
Capítulo 3: El Momento Formativo y el Momento Histórico
Mgter. Arq. Edgardo J. Venturini
NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 125
Capítulo 3: El Momento Formativo y el Momento Histórico
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126 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
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NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 127
Capítulo 3: El Momento Formativo y el Momento Histórico
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128 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
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NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA 129
Capítulo 3: El Momento Formativo y el Momento Histórico
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130 NOTAS PARA UNA TEORÍA DE LA ARQUITECTURA
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SISTEMA GENERADOR

Asocia los parámetros / determinantes esenciales de la Conformación:

lo esencialmente arquitectónico (hábitat) ESPACIO

lo esencialmente humano (habitar) FUNCIÓN

Permanece abstracto si no se concreta a través de la realidad de los demás parámetros /


determinantes

SISTEMAS ADAPTATIVOS

de la Formalización CONFIGURACIÓN - MÉTRICA

de la Materialización LOCALIZACIÓN - REALIZACIÓN

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