REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA TERRITORIAL DE LOS ALTOS MIRANDINOS
“CECILIO ACOSTA”
PNF EN ADMINISTRACIÓN
ECONOMÍA
EL CONSUMO DE BIENES Y SERVICIOS
Docente:
Integrantes:
Ailed Mota
Albarrán Yeselit C.I 29.676.565
López Yanitza C.I 28.306.450
Gil Stefany C.I 26.624.490
Concepción Yolimar C.I 10.382.271
Los Teques, julio del 2025
El consumo de bienes y servicios es una de las actividades económicas más
relevantes en cualquier sociedad. Representa no solo la satisfacción de
necesidades básicas y deseos, sino también un motor esencial del crecimiento
económico. En términos económicos, el consumo está estrechamente relacionado
con la producción, el ingreso, el ahorro y la inversión, conformando un ciclo dinámico
que influye en las decisiones de los hogares, las empresas y los gobiernos. Este
ensayo explora el concepto de consumo desde la perspectiva económica, sus
determinantes, su importancia en la economía nacional y global, y las implicaciones
sociales y ambientales del modelo de consumo actual.
Definición y características del consumo
En economía, el consumo se define como el uso de bienes y servicios por parte de
los individuos o familias para satisfacer sus necesidades. Según Mankiw (2018), "el
consumo es el gasto de los hogares en bienes y servicios, con excepción de la
compra de nuevas viviendas". Se clasifica en bienes (productos tangibles como
alimentos, ropa, electrodomésticos) y servicios (actividades intangibles como salud,
educación o transporte).
El consumo puede ser autónomo (el que se realiza independientemente del nivel de
ingreso) o inducido (el que varía en función del ingreso disponible). Este último es
el más significativo en los modelos macroeconómicos, como el keynesiano, que
sostiene que la demanda agregada —impulsada principalmente por el consumo—
es el factor determinante del crecimiento económico.
Factores que determinan el consumo
Entre los principales determinantes del consumo se encuentran:
• Ingreso disponible: A mayor ingreso, mayor capacidad de consumo. Sin
embargo, la relación no es lineal; las familias con mayores ingresos tienden
a ahorrar una mayor proporción de sus recursos.
• Expectativas económicas: Cuando los consumidores son optimistas respecto
al futuro, tienden a gastar más; cuando hay incertidumbre, se reduce el
consumo y aumenta el ahorro.
• Tasas de interés: Afectan tanto al costo del crédito como al rendimiento del
ahorro. Tasas bajas estimulan el consumo financiado.
• Cultura y preferencias: El entorno social y cultural influye en los hábitos de
consumo, incluyendo modas, valores y estilos de vida.
El consumo como motor de la economía
El consumo privado representa una parte significativa del Producto Interno Bruto
(PIB) en la mayoría de los países. En economías como la de Estados Unidos, supera
el 60% del PIB, mientras que en América Latina se mantiene entre el 50% y el 70%.
Esto refleja la importancia de la demanda interna para sostener la producción, el
empleo y la inversión.
En modelos macroeconómicos como el IS-LM o el de demanda agregada y oferta
agregada (DA-OA), el consumo juega un papel clave en el equilibrio económico.
Una caída en el consumo puede llevar a una contracción del PIB, mientras que un
aumento puede generar crecimiento económico, siempre que se mantenga un
equilibrio con la producción y la inflación.
Desigualdad y consumo
La distribución del ingreso influye en la estructura del consumo. En sociedades con
alta desigualdad, grandes sectores de la población tienen acceso limitado a bienes
y servicios básicos, lo que reduce el potencial de la demanda interna y afecta la
cohesión social. Además, el consumo ostentoso de los sectores más ricos puede
generar presiones sociales e incentivar un consumo aspiracional poco sostenible.
Consumo y sostenibilidad
El modelo de consumo actual también plantea desafíos ecológicos. El consumismo
excesivo contribuye al agotamiento de recursos naturales, la generación de
residuos y el cambio climático. Organismos como la ONU han promovido el
concepto de consumo responsable como parte de los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS). En particular, el ODS 12 busca "garantizar modalidades de
consumo y producción sostenibles" (Naciones Unidas, 2015).
Una economía verdaderamente eficiente no solo debería maximizar el consumo,
sino también considerar su impacto ambiental y social. La transición hacia patrones
de consumo más conscientes, como el consumo local, el reciclaje y la economía
circular, es esencial para garantizar el bienestar de las generaciones futuras.
Conclusión
El consumo de bienes y servicios es una función esencial de la economía que refleja
tanto las necesidades humanas como las condiciones estructurales de una
sociedad. Su análisis permite comprender no solo el comportamiento de los
hogares, sino también el funcionamiento del sistema económico en su conjunto. Si
bien el consumo impulsa el crecimiento y mejora la calidad de vida, también puede
generar desequilibrios si no se gestiona de manera equitativa y sostenible. En este
sentido, los desafíos del siglo XXI exigen un replanteamiento del modelo de
consumo, orientado a satisfacer necesidades reales sin comprometer el bienestar
común ni el equilibrio ambiental.
Referencias
• Mankiw, N. G. (2018). Principios de economía (7ª ed.). Cengage Learning.
• Naciones Unidas. (2015). Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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