GUIA DE MISA – CICLO C
DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO
Saludo
Buenas tardes (buenos días) hermanos y hermanas. Nos
congregamos como cada domingo, para celebrar el día del Señor.
Esta celebración dominical, nos anima en el peregrinar de la vida,
recordándonos que no estamos solos. El Señor resucitado, camina
con nosotros en la acción del Santo Espíritu.
Este día, Cristo nos invita a tener confianza en Él, en su palabra,
dado que no nos abandona, y a esperar el Reino de Dios prometido
siguiendo su camino y enseñanzas.
Disponemos el corazón para este encuentro. De pie y junto al
canto, recibimos a nuestro Párroco y Rector (Diácono o Ministro)
que preside esta celebración.
Gloria
En el domingo día del Señor, unimos y elevemos nuestras voces
para cantar la Gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Liturgia de la Palabra
Primera Lectura
La lectura del libro de Isaías, anima a la comunidad con sus
palabras, y nos recuerda que el Señor es quien consuela a su
pueblo. Escuchemos con atención la primera lectura.
Yo haré correr hacia ella la paz como un río
Lectura del libro de Isaías
66, 10-14
¡Alégrense con Jerusalén
y regocíjense a causa de ella,
todos los que la aman!
Compartan su mismo gozo
los que estaban de duelo por ella,
para ser amamantados y saciarse
en sus pechos consoladores,
para gustar las delicias
de sus senos gloriosos!
Porque así habla el Señor:
Yo haré correr hacia ella
la prosperidad como un río,
y la riqueza de las naciones
como un torrente que se desborda.
Sus niños de pecho serán llevados en brazos
y acariciados sobre las rodillas.
Como un hombre es consolado por su madre,
así Yo los consolaré a ustedes,
y ustedes serán consolados en Jerusalén.
Al ver esto, se llenarán de gozo,
y sus huesos florecerán como la hierba.
La mano del Señor se manifestará a sus servidores,
y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios.
Salmo
El salmista invita a toda la tierra a aclamar al Señor. Nos unimos a
su voz, y junto a él, hacemos oración.
SALMO RESPONSORIAL 65, 1-3a. 4- 7a. 16. 20
R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!» R.
Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres. R.
Él convirtió el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en Él,
que gobierna eternamente con su fuerza. R.
Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia. R.
Segunda Lectura
San Pablo en su carta a los cristianos de Galacia, nos recuerda lo
que es realmente importante, ser una nueva creatura en Cristo
Jesús. Escuchemos con atención la segunda lectura.
Yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de
Galacia
6, 14-18
Hermanos:
Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por
quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el
mundo.
Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo
que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que
practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el
Israel de Dios.
Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las
cicatrices de Jesús.
Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca
con ustedes. Amén.
Palabra de Dios.
Evangelio
El Señor nos sale al encuentro con su palabra. Elevamos el corazón
para acoger este anuncio de Buena Nueva, junto al canto del
Aleluya y de pie aclamamos el evangelio.
Esa paz reposará sobre él
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas
10, 1-12. 17-20
El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los
envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las
ciudades y sitios adonde Él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es
abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño
de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven
dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a
nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz
sobre esta casa!" y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz
reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que
haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa
en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo
que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino
de Dios está cerca de ustedes".
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan
a las plazas y digan: "¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha
adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin
embargo, que el Reino de Dios está cerca".
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos
rigurosamente que esa ciudad».
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor,
hasta los demonios se nos someten en tu Nombre».
Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he
dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para
vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No
se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan;
alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el
cielo».
Palabra del Señor.
Oración Universal
Oremos a Dios, por la iglesia, el Papa León, nuestro Obispo Cristian,
nuestro Párroco César y todos los sacerdotes, para que nunca dejen
de llevar el Evangelio a todos, comunicando con alegría y firmeza, la
buena nueva.
Roguemos al Señor.
Rezamos también por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y
la vida religiosa, para que la sociedad tenga servidores del
evangelio que siembren la buena semilla.
Roguemos al Señor.
Pidamos por los gobernantes de nuestro País y todos los
gobernantes del mundo, para que en sus gobiernos tengan cabida
los hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por la paz,
para que descubran en ese esfuerzo la gran esperanza del reino.
Roguemos al Señor.
Roguemos al Señor por cada uno de nosotros aquí reunidos, y por
cuantos en nuestra comunidad parroquial, celebran este fin de
semana su fe, para que con nuestro amor al prójimo y ejemplo de
vida, podamos sembrar las semillas del reino de Dios entre los
demás.
Roguemos al Señor.
Ofertorio
Al disponer el altar, para el sacrificio redentor de Cristo, junto a
los dones de Pan y Vino, ponemos nuestras vidas y el deseo de
seguir los pasos del Señor. Nos unimos al ofertorio con el canto.
Comunión
Este banque nos ponen en común unión con Dios y con los
hermanos, también este convite es un anticipo de la cena a la que
estamos invitados en el Reino de los cielos. Con fe nos acercamos a
recibir la comunión. Acompañamos este momento con el canto.
Comunión Espiritual
Por aquellos que no han podido comulgar, y por cuantos no pueden
participar de este banque por alguna enfermedad, para que
experimenten la presencia sacramental de Dios, oramos juntos la
comunión espiritual.
COMUNIÓN ESPIRITUAL
Creo, Jesús mío,
que estás real
y verdaderamente en el cielo
y en el Santísimo Sacramento del Altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte
dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo
ahora sacramentalmente,
ven al menos
espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
me abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que
jamás me aparte de Ti.
Amén.