UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL PERÚ
EXAMEN FINAL
TRABAJO QUE COMO PARTE DEL CURSO DE CIUDADANÍA Y REFLEXIÓN
ÉTICA PRESENTAN LOS ALUMNOS
INTEGRANTES:
1. KARLO JHAMPIER BUSTAMANTE BUSTAMANTE COD. U25249257
2. SÁNCHEZ MEDINA, CHENDEWELL HIROAKI COD. U25256294
3. JORGE IMANOL CUNYA ALBERCA COD. U25218372 (LIDER)
4. FABRIZZIO LEANDRO AURAZO TEJADA COD. U24225982
5. MIRIAN GABRIELA VELÁSQUEZ PARI COD. U25257302
6. NEISER IBAN NONAJULCA CUEVA COD. U25254238
LIMA, 14 DE JULIO DEL 2025
El dilema ético de la participación ciudadana en tiempos de crisis
política
La crisis de representación política en el Perú ha evidenciado una profunda
desconexión entre la ciudadanía y sus autoridades. Este distanciamiento ha generado
desconfianza institucional, escepticismo frente al sistema democrático y el auge de
liderazgos populistas que apelan más a la emoción que a soluciones viables. A ello se
suma una creciente percepción de corrupción: según Ipsos-Proética, el 60 % de los
peruanos considera al Congreso como una de las instituciones más corruptas del país.
En este escenario marcado por la polarización, la frustración y el descrédito político,
surge un debate ético urgente: ¿Consideran que, en el contexto actual de crisis de
representación política, es justificable que la ciudadanía desacate las normas legales o
constitucionales en nombre de valores éticos superiores y de una participación más
auténtica, aunque ello afecte la estabilidad democrática y el uso legítimo de los recursos
del Estado? Este ensayo asume una postura afirmativa y para sostener que esta postura
no implica anarquía, sino una forma legítima de participación ética frente a un sistema
que ha perdido legitimidad moral y política. Para fundamentar esta posición, se
abordarán los siguientes temas del curso: Valores éticos en el ejercicio ciudadano y la
representación política; Populismo, democracia y desobediencia civil en el Perú actual;
Justicia, institucionalidad y ética mínima como fundamentos de la acción ciudadana.
Este ensayo asume una postura afirmativa, considerando que la desobediencia civil
puede justificarse éticamente cuando las leyes y autoridades dejan de representar los
principios de justicia, equidad y dignidad humana. La elección de un presidente en el
Perú no debe limitarse a analizar sus promesas de campaña o planes de gobierno, sino
que debe centrarse en los valores esenciales que guiarán su conducta, especialmente en
un país marcado por la corrupción endémica y una constante polarización social. Entre
estos valores, la integridad y honestidad son fundamentales, ya que implican
coherencia entre el discurso público, las acciones pasadas y la vida privada. Sin esta
coherencia, la confianza ciudadana se quiebra, como ocurrió en los casos de Keiko
Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, cuestionados por el financiamiento de sus campañas
y presuntos vínculos con la corrupción, lo que debilitó gravemente la institucionalidad
y derivó en la renuncia de Kuczynski (DW, 2018). En segundo lugar, la capacidad de
diálogo y búsqueda de consensos resulta indispensable en un sistema
multipartidista como el peruano, donde la fragmentación parlamentaria es la norma.
La falta de esta capacidad quedó en evidencia durante el gobierno de Kuczynski,
enfrentado con un Congreso dominado por la oposición, así como en la polarización
entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori en 2021, lo que agravó la crisis política
(France24, 2021). Finalmente, es imprescindible que todo candidato posea una visión
de Estado y respeto por la institucionalidad democrática, que implique
fortalecer las reglas del juego democrático y no debilitarlas por conveniencia política.
Esta carencia se evidenció cuando Pedro Castillo propuso una Asamblea Constituyente
sin claridad ni consenso, y posteriormente intentó un golpe de Estado en 2022,
mientras que Keiko Fujimori atacó la legitimidad del Jurado Nacional de Elecciones al
denunciar un fraude nunca comprobado (Infocabe, 2021). Estos antecedentes revelan
que, más allá de las promesas, lo que debe guiar la elección presidencial son valores
firmes como la integridad, el diálogo y el respeto institucional, esenciales para
garantizar una democracia sólida y un gobierno responsable. Por otro lado, tenemos a
La candidatura presidencial de Pedro Castillo en 2021 constituye un caso evidente de
populismo en el Perú, porque utilizó un discurso polarizante y formuló propuestas
simbólicas que apelaban más a la emoción del electorado que a soluciones técnicas
viables. En primer lugar, Castillo construyó su campaña sobre la oposición entre “el
pueblo” y “la élite”, una estrategia típica del populismo, donde el líder se presenta como
el único con legitimidad para representar a los ciudadanos marginados por las
instituciones. Debido a esto, su discurso se centró en rescatar al país de los "poderes
económicos" y en devolverle la soberanía al pueblo mediante propuestas radicales.
Entre ellas, una de las más destacadas fue la convocatoria a una Asamblea
Constituyente para reemplazar la Constitución de 1993, la cual, según él, respondía a
intereses empresariales y limitaba el progreso de las mayorías. Esta propuesta fue
presentada formalmente al Congreso mediante un proyecto de ley que planteaba
realizar un referéndum nacional para consultar a la población (RPP Noticias, 2022).
Sin embargo, la iniciativa no venía acompañada de un plan legal concreto ni
garantizaba un proceso técnico y plural. En segundo lugar, también prometió
nacionalizar el gas de Camisea, con el argumento de que “el gas debe ser para todos los
peruanos”. No obstante, esta propuesta generó preocupación en el sector empresarial y
entre analistas, ya que afectaba tratados internacionales y podía poner en riesgo la
inversión extranjera. De hecho, la Cámara de Comercio de Lima (2021) advirtió que
medidas como esta debilitarían la confianza empresarial, afectando la economía
nacional. Además, la propuesta fue ampliamente difundida en medios durante la
campaña, generando tanto apoyo como críticas (El Comercio, 2021; La República,
2021). Por lo tanto, Pedro Castillo representa un claro caso de populismo electoral, ya
que apeló al descontento ciudadano con promesas simplificadas, dejando de lado la
viabilidad técnica y el respeto a las reglas institucionales. Esto demuestra que, más allá
del estilo personal de un candidato, el populismo surge en contextos de desconfianza
institucional, desigualdad persistente y apatía ciudadana. Durante las elecciones
presidenciales en el Perú, Keiko Fujimori y Pedro Castillo presentaron distintas
propuestas económicas con el objetivo de mejorar la situación del país. A pesar de sus
diferencias ideológicas, ambos coincidieron en algunos temas centrales, como la
creación de empleo mediante obras de infraestructura en zonas rurales, lo cual
permitiría generar trabajo formal en el corto plazo. De acuerdo con La República
(2021), ambos candidatos propusieron inversiones públicas en carreteras, puentes y
sistemas básicos en regiones andinas y amazónicas como una estrategia de reactivación
económica y descentralización. Otro punto en común fue la necesidad de reformar el
sistema de pensiones. Castillo planteó eliminar el Sistema Privado de Pensiones (SPP) y
fortalecer el Sistema Nacional de Pensiones (SNP), mientras que Fujimori propuso
duplicar la pensión 65 a S/500 mensuales para los adultos mayores en situación de
vulnerabilidad (Gestión, 2021). En mi opinión, esta reforma resulta urgente, ya que
muchas personas jubiladas no logran cubrir sus necesidades básicas con las pensiones
actuales, lo cual genera mayor desigualdad en la vejez. Ambos candidatos también
destacaron la importancia de invertir en infraestructura nacional, como la construcción
de trenes de cercanías, aeropuertos y corredores logísticos. Estas obras permitirían
cerrar la brecha entre zonas urbanas y rurales, donde aún hay lugares sin acceso a
servicios básicos como agua potable, pistas o veredas. Según RPP (2021), mientras
Fujimori apostó por megaproyectos logísticos, Castillo propuso una red ferroviaria
nacional para integrar mejor las regiones del país. Finalmente, propusieron
implementar o fortalecer sistemas de protección social que ayuden a reducir la pobreza,
la vulnerabilidad y la desigualdad estructural. El Comercio (2021) señaló que ambas
propuestas buscan cerrar brechas sociales, principalmente en zonas rurales, donde la
pobreza sigue siendo alta. Considero que esta medida es fundamental para construir un
país más equitativo y justo, donde todos los ciudadanos puedan acceder a servicios
básicos y oportunidades de desarrollo. también tenemos que tomar en cuenta que en el
Perú contemporáneo se vive una grave crisis de representación política, reflejada en la
creciente desconfianza hacia las instituciones del Estado. Según encuestas de Ipsos–
Proética e investigaciones del Instituto de Estudios Peruanos, el Congreso es percibido
como una de las instituciones más corruptas y su aprobación alcanzó apenas un 6 % en
2023 (Pereda y Prado, 2022). Esta pérdida de legitimidad institucional ha
profundizado el malestar ciudadano y ha afectado directamente la estabilidad política y
económica. La crisis se intensificó en diciembre de 2022, cuando el entonces presidente
intentó disolver el Congreso e intervenir en el Poder Judicial, en lo que fue calificado
como un intento fallido de golpe de Estado, desencadenando protestas masivas que
exigían cambios profundos en el sistema político (Human Rights Watch, 2024). En este
contexto de descrédito institucional, ha cobrado fuerza el debate sobre la desobediencia
civil como forma de acción legítima frente a decisiones estatales percibidas como
injustas o arbitrarias. El estudio de Sigüenza (2023), sobre la inamovilidad ciudadana
decretada en 2022, concluye que la negativa colectiva a obedecer ciertas medidas puede
constituir un acto ético necesario para defender derechos sociales fundamentales. Esto
plantea un dilema democrático: por un lado, se busca preservar el Estado de derecho y
la correcta administración de los recursos públicos; por otro, se reivindica la justicia, la
transparencia y una participación ciudadana activa y consciente. Así, la pregunta
central que surge es si la ciudadanía puede desobedecer el orden legal en nombre de
valores éticos superiores, incluso si ello implica riesgos para la estabilidad institucional.
En el actual escenario político del Perú, donde las instituciones han perdido
credibilidad, la desobediencia civil puede considerarse válida cuando las autoridades
actúan en contra de los principios de justicia, equidad y respeto por la ciudadanía.
Frente a decisiones abusivas o arbitrarias, la protesta pacífica se convierte en un
recurso legítimo para exigir cambios. No obstante, esta forma de respuesta no debe
convertirse en una práctica constante ni sustituir los mecanismos institucionales.
Para revertir esta crisis de confianza, es necesario aplicar cambios estructurales:
reformar el sistema político y electoral, fortalecer la transparencia y fomentar la
participación ciudadana real. También es clave que el Estado garantice una justicia
independiente, mejore la formación cívica de la población y abra espacios de diálogo
con la sociedad. Solo así será posible reconstruir la democracia y avanzar hacia un país
más justo e inclusivo.
Referencias bibliográficas:
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Perú. Deutsche Welle. [Link]
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• France24. (2021, 4 de junio). Elecciones en Perú: ¿una nueva era tras 30 años
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• Infocabe. (2021, 10 de junio). Keiko Fujimori insiste en denunciar fraude sin
pruebas y desconoce autoridad del JNE. [Link]
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• . Cámara de Comercio de Lima. (2021, octubre 25). Cámara de Comercio
advierte riesgos económicos por posible nacionalización del gas.
[Link]
de-la-nacionalizacion-del-yacimiento-gasifero-gas-de-camisea-gasoducto-surperuano-
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• El Comercio. (2021, abril 29). Pedro Castillo: Las principales propuestas del
candidato de Perú Libre. [Link]
castillo-cuatro-puntos-que-resumen-el-perfil-economico-del-plan-de-gobierno-
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• La República. (2021, octubre 26). Castillo sobre Camisea: “Vamos a recuperar
el gas para todos los peruanos [Link]
castillo-reitera-recuperacion-de-camisea-para-todos-los-peruanos
• RPP Noticias. (2022, abril 25). Pedro Castillo pide oficialmente al Congreso
que se consulte en referéndum sobre la creación de una Asamblea
Constituyente. [Link]
oficialmente-al-congreso-que-se-consulte-en-referendum-sobre-la-creacion-de-
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• El Comercio. (2021, 7 de junio). Fujimori y Castillo: similitudes y diferencias
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• Gestión. (2021, 25 de mayo). Castillo y Fujimori: sus propuestas en pensiones,
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• La República. (2021, 10 de mayo). Propuestas económicas de Pedro Castillo y
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• RPP. (2021, 28 de abril). Planes de gobierno: qué proponen Castillo y Fujimori
en infraestructura y transporte. [Link]
2021-que-proponen-castillo-y-fujimori-en-infraestructura-y-transporte-noticia-
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• Pereda, D. y Prado, E. (2022). El Congreso, el Gobierno y el Poder Judicial
considerados màs corruptos, según Ipsos. La Repùblica.
[Link]
congreso-el-gobierno-y-el-poder-judicial-considerados-mas-corruptos-segun-
ipsos-pj
• Human Rights Watch (2024). Informe Mundial 2024: Perù.
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chapters/peru#:~:text=La%20inestabilidad%20pol%C3%ADtica%20que%20de
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• Singûenza, B. (2023). La negativa a obedecer la declaratoria de inamovilidad ciudadana
para Lima y Callao del 05 de abril de 2022
[Link]
ente%20ensayo%20tiene%20como,este%20acto%20de%20desobediencia%20civil