ALUMNA: ANA MARÍA DORANTES PALACIOS
CATEDRÁTICA: DRA. JAEL IRAZU GARCÍA HERERA
GRUPO: DOCTORADO 16
ASIGNATURA: PROBLEMATIZACIÓN DE LA REALIDAD
ACTIVIDAD: REPORTE DE LECTURA
CAPITULO III
MALESTAR DOCENTE
REALIDADES INVISIBLES
José Luis Meza Rueda
El presente capítulo, determina una reflexión profunda en la que el autor induce a
conocer y concientizar sobre la realidad de la condición que experimenta el ejercicio de la
profesión docente, plantea una serie de cuestionamientos que llevan a evaluar y
autoevaluar de manea razonable y crítica el cómo nos sentimos en nuestro contexto a partir
del ejercicio que implica la impartición de clases, así como los diversos contextos y
escenarios que implican en nuestra realidad, considerado en ello el estado físico,
psicológico y emocional.
La profesión docente, actualmente ha desencadenado una situación que se asocia
de manera significativa con el estrés y el bornout, un fenómeno que cobra fuerza en el día
a día de la práctica educativa correspondiente a los profesionales de la enseñanza, ello ha
derivado la critica del malestar que los docentes enfrentan, viéndose reflejado en eventos
que terminan por poner en riesgo no sólo su estabilidad física, sino también la estabilidad
psicológica y el desencadenamiento de enfermedades.
En su mayoría de las diversas situaciones que se gestan en la práctica de los
educadores, se han manifestado diversos malestares, la mayoría lleva a la preocupación y
el empeño que esta profesión hereda sobre la consagración de hacer bien las cosas,
adjudicándose sobre sí los problemas que de los educandos que a su cargo tienen,
generando con ello el reclamo de la sobre carga para su cuerpo y mente, teniendo una
alerta temprana que pudiera evitar tragedias que se convierten en inevitables y las cuales
nos hacemos espectadores.
La mayor parte de los malestares que en el día a día los docentes experimentan se
han ido normalizando, sin tomar en cuenta indicadores o niveles que nos permitan tener
una mirada genérica ante el o los malestares y así poder focalizar las diferentes variables
en la que el estrés se manifiesta.
Entre los años 1950 y 1980, en Francia, se definen resultados de
investigaciones encaminadas a conocer más sobre el malestar docente, el interés de este
ha ido creciendo como parte consecuente en las transformaciones económicas, políticas y
sociales reflejadas a nivel mundial y como parte de el contexto en que maestros y
trabajadores se vieron afectados como parte del deterioro de sus condiciones laborales,
sometidos a demandas intensas y contradictorias emitidas por parte de la administración,
los alumnos, padres de familia y la misma sociedad. El malestar docente de acuerdo con
Manuel Esteve, se define como el conjunto de consecuencias negativas que afecta a la
personalidad del profesor a partir de la acción combinada de condiciones psicológicas y
sociales en que se ejerce la docencia, existen factores definidos en dos órdenes: Las de
primer orden inciden sobre la acción docente y su actuación en la clase; en este orden se
exhibe la escasez de recursos en la enseñanza y las condiciones de las mismas a pesar
del incremento notable en las inversiones generando que dicho factor sea insatisfactorio,
debido a que existe una notable desigualdad sobre el abastecimiento, por otra parte, incide
la flexibilidad de la organización la cual forma parte de una rutina que determina las normas
internas y las prescripciones de la organización, así mismo hay casos en lo que la
autonomía docente se ve violentada a partir de la rigidez sobre la vigilancia de su trabajo,
por otra parte, la violencia que se gesta en las instituciones escolares, una problemática
que se ha incrementado en las ultimas décadas, por su parte también impacta la ansiedad
debida a la expectación sobre la organización de los tiempos para preparar la clase y así
mismo aplicar los conocimientos de forma satisfactoria, considerando en ello la
programación, evaluación y el acompañamiento, situación que hace agobiante el trabajo
docente.
Por su parte, los factores de segundo orden, hacen referencia a las condiciones
ambientales y el contexto en el que se ejerce la docencia, dichos aspectos, han establecido
modificaciones sobre el rol docente a partir del aumento de responsabilidades y exigencias
sobre los enseñantes. Estos elementos contribuyen a una sensación de insatisfacción y
agotamiento entre los profesores, afectando su desempeño y bienestar.
El estrés es posible definirlo como un esfuerzo que se muestra agotador desgaste
para mantener las funciones esenciales de productividad y eficacia, volviéndose una
amenaza, la respuesta de este, se pone de manifiesto en las respuestas fisiológicas o
psicológicas que la persona representa ante estímulos estresores.
Hoy en día el estrés docente es considerado una enfermedad profesional que afecta
cada vez a los educadores en su medio laboral, desencadenando un agotamiento mental y
físico ante las exigencias de la enseñanza, impactando a la par en la deserción de la
profesión, de acuerdo con estudios realizados en Estados Unidos, se señala a la falta de
disciplina y la escaza motivación que el docente experimenta ante las inadecuadas
condiciones de trabajo.
Recientes investigaciones toman en consideración a la irritabilidad en el
desarrollo del Bornout, aspecto que interfiere no solo en la vida física, sino también en lo
intelectual, social, psicoemocional y espiritual del docente, factores que impiden enfrentar
de forma eficaz a las continuas agresiones de los factores estresantes que afectan a la
capacidad creativa y volitiva.
El fenómeno del Bornout, es un estado que emerge gradualmente en un
proceso de respuesta a la experiencia cotidiana de ciertos acontecimientos, que al igual
que la depresión, resulta difícil detener o eliminar, una parte fundamental, radica en cargar
los problemas de otros lo que genera que el docente se vea invadido por un sentimiento de
ineficacia personal desencadenando dudas sobre su valor como profesional y así mismo
experimentando un déficit afectivo y que finalmente puede ser seguido de interacciones
hostiles y negativas con estudiantes considerados como rebeldes.
Frente al Bornout, algunos estudios han determinado que la empatía puede
ayudar al profesor a eliminar sus sentimientos de soledad y disminuirlo, así como el no
llevar trabajo a casa, no comprometerse con más requerimientos de los que se puedan
asumir, proponer programas realistas y mantener relaciones humanas fluidas, así como la
implementación de técnicas de reestructuración cognitiva que pretenden eliminar las
cogniciones negativas o excesivas.
Por su parte, el estudio del malestar docente, no esta enfocado en un ejercicio e
autocomplacencia sobre los males de la enseñanza, por el contrario, está dirigido a tres
funciones básicas: la primera que implica ayudar a eliminar el desconcierto, la segunda
llamar la atención de la sociedad, padres de familia, medios de comunicación y
especialmente administraciones educativas, con la finalidad de comprender las nuevas
dificultades a las que se enfrentan los profesores, y tercera, diseñar pautas de intervención
que superen el terreno de las sugerencias y sustituirlas por un plan de acción coherente,
fundamentado en mejorar las condiciones en las que los docentes superan su trabajo.
IDEAS PRINCIPALES DEL CAPITULO:
Se aborda las diversas problemáticas que afectan a los docentes en la actualidad.
El autor analiza cómo las expectativas y demandas crecientes hacia los profesores
generan un malestar que, en muchas ocasiones, pasa desapercibido o es subestimado.
Este malestar se manifiesta en factores como el estrés, la sobrecarga laboral, la
violencia en el aula y la falta de reconocimiento profesional.
El capítulo invita a visibilizar estas realidades y a reflexionar sobre la necesidad de
apoyar y revalorizar la labor docente en el contexto educativo contemporáneo.
Los docentes no solo imparten conocimientos, sino que también asumen roles
administrativos, de orientación y gestión de conflictos, lo que incrementa su carga laboral y
puede afectar su bienestar.
Las políticas educativas contemporáneas, influenciadas por enfoques gerenciales,
imponen evaluaciones constantes que pueden no reflejar la realidad del aula y generan
tensiones adicionales para los educadores.
El esfuerzo emocional que implica la enseñanza, como la construcción de vínculos
con los estudiantes y la gestión de dinámicas grupales, a menudo no es reconocido ni
valorado en las evaluaciones formales.
Se enfatiza la importancia de que los docentes se actualicen constantemente en
nuevos saberes, lenguajes y tecnologías emergentes para mantenerse vigentes y
responder a las demandas de la sociedad actual.
Se promueve que los educadores se conviertan en investigadores de su propia
práctica, reflexionando sobre sus métodos y estrategias para mejorar la calidad educativa.
CONCLUSIÓN Y OPINIÓN:
El capítulo 3, titulado "Malestar docente: realidades in-visibles" y escrito por José
Luis Meza Rueda, aborda las diversas facetas del malestar que experimentan los docentes
en su labor diaria. El autor analiza cómo las transformaciones económicas, políticas y
sociales han afectado negativamente las condiciones laborales de los maestros,
incrementando las demandas y expectativas hacia ellos. Esteve y Vera (1995) señalan que,
nunca como ahora, los maestros han estado sometidos a demandas tan intensas,
complejas y, a veces, contradictorias por parte de la administración, de los alumnos, de los
padres y de la sociedad en general.
Meza Rueda identifica factores como la sobrecarga laboral, la falta de
reconocimiento social, la pérdida de autonomía y la violencia escolar como elementos que
contribuyen al malestar docente. Además, destaca que este malestar no solo afecta la
salud mental y física de los educadores, sino que también repercute en la calidad de la
enseñanza y en el ambiente escolar en su conjunto.
En mi opinión, este capítulo ofrece una visión profunda y necesaria sobre las
dificultades que enfrentan los docentes en el siglo XXI. Al visibilizar estas "realidades
invisibles", se abre la puerta a una reflexión crítica sobre las políticas educativas actuales y
la necesidad de implementar estrategias que promuevan el bienestar docente. Es
fundamental reconocer y abordar estos desafíos para garantizar una educación de calidad
y un entorno laboral saludable para los educadores.
PALABRAS CLAVES:
Estrés, bornout, responsabilidades, sobrecarga, presiones, invisibilidad,
trabajo emocional, necesidad, formación continua, investigación, práctica
docente, políticas, administrativas, estrategias, desafíos, calidad educativa,
esfuerzo, evaluaciones, realidad, aula, tensiones, estudiantes, dinámicas,
educadores.