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MITOS

El documento presenta una serie de mitos y leyendas de la cultura guatemalteca, incluyendo personajes como El Sombrerón, La Llorona, y La Siguanaba, cada uno con sus propias características y relatos. También se abordan mitos de creación y de inundación según la cosmovisión maya, así como la creencia en espíritus guardianes de la naturaleza. Estas narraciones reflejan la rica tradición oral y las creencias de las comunidades indígenas de la región.

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MITOS

El documento presenta una serie de mitos y leyendas de la cultura guatemalteca, incluyendo personajes como El Sombrerón, La Llorona, y La Siguanaba, cada uno con sus propias características y relatos. También se abordan mitos de creación y de inundación según la cosmovisión maya, así como la creencia en espíritus guardianes de la naturaleza. Estas narraciones reflejan la rica tradición oral y las creencias de las comunidades indígenas de la región.

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MITOS

1. El Sombrerón
Se le conoce como Tzipitío, Tzipe, Sombrerón o
Duende. La palabra tzi viene del quiché y se traduce
como perro. Aunque podría provenir del náhuatl
tzitzimitle, que significa demonio. El Tzitzimite es “un
hombrecito muy pequeño, vestido de negro, con un
gran cinturón muy brillante. Tiene un sombrero negro,
pequeño también, y unas botas con tacones que
hacen ruidito”. A este personaje le gusta “subirse a los
caballos y hacerles nudos en la cola y en las crines.
Estos nudos, que son así de menuditos, ‘cuesta un
bigote’ deshacerlos’”.
2. La Llorona
La Llorona, a quien describen como una mujer vestida de
blanco, se aparece, por lo regular, en lugares con alguna
afluencia de agua como ríos, lagos o lagunas. Las personas
narran que era una mujer que sufrió un delirio mental y
ahogó a sus hijos. Como castigo de Dios, vaga por la
eternidad buscándolos, y hay más de alguien que escucha
su terrorífico grito “¡Ay mis hijos!”. En la actualidad, dicha
narración se ha ido transformando y adaptando como un
tipo de denuncia hacia el maltrato que reciben las mujeres.
Según narraciones de habitantes de Amatitlán, La Llorona
era una mujer que era víctima constante de violencia por
parte de su esposo, hasta que llegó el día en que los golpes
fueron tan severos que acabaron con la vida de la pobre
mujer. El marido, para ocultar su crimen, la lanzó al Lago de Amatitlán, y luego
huye con sus hijos hacia la capital. El alma de la pobre madre no descansa en
paz, por lo que siempre se le escucha gritando desconsolada en búsqueda de sus
hijos.
3. La Siguanaba
El nombre de Siguanaba se deriva de tziguán, que significa
barranco en quiché. La Siguanaba se hace seguir por los hombres
y luego de una larga persecución, los pierde en algún barranco.
No muestra la cara, pero lo hace cuando ya se ha “ganado” —
arrebatado el alma— al hombre quien se perturba al ver que es de
caballo. Cuentan en la colonia El Incienso, zona 3 capitalina, que
Juan, un albañil que emigró del Quiché, cada vez que recibía el
pago de la semana, se lo gastaba en licor. Un día, rumbo a su
casa, ubicada cerca del tanque que abastecía de agua a la referida colonia, iba
caminando rápidamente bajo los efectos del alcohol. Un vecino interrumpe su
andar y le pregunta: “Vos, Juan, ¿a dónde vas con tanta prisa?”, a lo que él
responde apenas articulando palabras: “Mirá, esa hermosa mujer me está
llamando, voy a ver para qué me quiere. ¡Está rechula!”. El vecino se quedó
pensando que Juan estaba viendo visiones. Al otro día, encontraron al pobre Juan
ahogado en un lugar que los lugareños llaman “la presa”. Esta es la leyenda de la
mujer que llama a los hombres borrachos y mujeriegos para “ganárselos” y
perderlos por los barrancos.
4. El Wiin
Sobre leyendas relacionadas con el diablo, en
el municipio de El Asintal, Retalhuleu, cuentan
que hay hombres que invocan al diablo en
rituales llevados a cabo en el cementerio de la
localidad, que consisten en oraciones y
danzas, en las que giran el cuerpo hacia
delante y hacia atrás. Cuando el diablo
aparece, le puede conceder a la persona el
don de la transformación, para que le permita
robar animales de patio, objetos de valor o
molestar a las mujeres, especialmente, a las solteras o a las casadas que se
quedan solas porque el esposo emigró hacia Estados Unidos.
5. El Cadejo
Es el espíritu que cuida el paso tambaleante de los
borrachos. Guardián de los hijos de Baco, “es un
animal en forma de perro negro, lanudo, con
casquitos de cabra y ojos de fuego. Su tarea es
perseguir y cuidar que no les pase nada a los ‘bolos’
que se quedan tirados en las calles. Sigue a los que
están en peligro y los deja cuando este ya ha
pasado”.
6. La Tatuana
Es una de las más bellas leyendas del folclore narrativo de
América. Según versiones del folclor histórico, La Tatuana
era una mujer real que vivió en época colonial y en la
década de 1830, durante el gobierno de Rafael Carrera,
según la obra Leyendas populares de aparecidos y ánimas
en pena de Guatemala, de Celso Lara (2002). Era una
bruja condenada por la Inquisición a ser quemada viva en
la Plaza Mayor de Santiago de Guatemala, que fue
arrestada por orden del Capitán General y encerrada en
una bartolina. “La Tatuana pidió una gracia: que le fuera entregado un pedacito de
carbón.
7. La gitana Vanushka
Las leyendas también se han inspirado no solo en
eventos del más allá, sino en la pena o dolor de un
personaje que vivió en la realidad, como el caso de la
gitana Vanushka, en Quetzaltenango. Cuentan que ella
era una hermosa mujer, alta, de tez blanca y ojos
claros, y que se estableció en el país junto con su
familia de gitanos que entretenían a la población con
espectáculos circenses. A una de las presentaciones
asistió el hijo del gobernador de la región, quien se
enamoró de ella.
8. La creación del hombre, según los mayas
Un mito antropogénico narra la aparición del ser humano,
quien puede ser creado a partir de cualquier materia viva
(planta o animal) o inerte (polvo, lodo o arcilla). Por lo
general, están vinculados a los mitos cosmogónicos.
9. El mito del diluvio
En la visión clásica del mito de la inundación, según los
mayas, el protagonista era un ser monstruoso con forma de
cocodrilo celeste y que arrojaba por su boca un copioso
torrente de agua, cargado de elementos con los que produjo
la inundación de la tierra. Luego de ser decapitado y detenida
la inundación, sobre su cuerpo se colocaron los cuatro
árboles del mundo para levantar y sujetar el cielo. Las fuentes
coloniales aclaran que, después, un ser sobrenatural pisó la
espalda del reptil.
10. El Dueño del Cerro
Es una de las manifestaciones sobrenaturales más
importantes en Mesoamérica, con fusión de elementos de la
cosmovisión indígena autóctona y de la cultura hispánica. En
Guatemala, los indígenas mayas de las tierras altas creen,
según la tradición oral, en la existencia de un Dueño o
Guardián del Cerro. Entre las comunidades mayas se
encuentra ampliamente difundido el concepto de que hay un
espíritu en cada elemento de la naturaleza; así, hay un
espíritu o dueño del maíz, de los diferentes cuerpos de agua
o de los animales. También, las colinas, los cerros,
montañas o volcanes tienen su espíritu, siendo el “dueño” de cada uno de esos
espacios, un personaje que no pertenece al mundo de los hombres, pero mantiene
contactos de diversa índole con él.

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