LA
FRUSTRAC
La frustración es una respuesta emocional la cual tiene origen en un conflicto de carácter
psicológico ante alguna circunstancia o evento donde no se puede alcanzar o satisfacer un deseo
planteado. IÓN
Esto nos lleva pues a que tal evento produce un impacto sobre nuestra persona y dependiendo
de diversos factores, algunos complejos de controlar, influyen en la correcta gestión de dicho
impacto. Es lógico pensar que no todos somos capaces de gestionar un tema emocional de igual
forma, porque como se suele decir cada persona es un mundo.
Afrontar la La adecuada gestión de la frustración deviene una
actitud y, como tal, esta puede trabajarse y desarrollarse; la frustración es un estado transitorio y,
frustración:
por ende, reversible. De esta manera, una adecuada gestión de la frustración consiste en entrenar
al individuo en la aceptación tanto del evento externo -lo que ha ocurrido- como del interno -la
vivencia emocional de ello.
Algunas
técnicas para a
aumentar la
Frase llave: consiste en una auto verbalización significativa para que la persona abandone los
tolerancia a la
pensamientos que le llevarían a conductas inadaptadas y sustituirlos por otros que le lleven a
afrontar la situación, buscar alternativas de solución, etc. De esta manera, la persona no focaliza
la atención en el malestar sino en la solución del problema. frustración:
Enfriamiento emocional: se busca reducir el impacto emocional y darse el tiempo necesario
para tomar decisiones.
Técnica del vecino: la persona debe pensar en qué consejos le daría a un vecino o amigo,
distanciándose del problema y, por tanto, de los sentimientos.
Darse tiempo: evitar el análisis o reflexión hasta que se haya producido un enfriamiento
emocional. Es lo que conocemos como “pensar en frío” o “consultarlo con la almohada”. Ayuda
practicar actividades agradables o placenteras.
Técnica del ramillete o de las 5 alternativas (solución de problemas): consiste en buscar 5
alternativas para conseguir la meta, y valorar sus ventajas e inconvenientes. Es necesario tener en
cuenta que la solución ideal no existe, por lo que buscaremos la que tenga más ventajas, o la que
nos suponga inconvenientes más soportables.
Técnica del grano (competencia social): el objetivo es expresar el malestar sin que esto afecte a
las conductas. Hay dos tareas que se trabajan con esta técnica: expresar una crítica y recibirla.
Técnica del teléfono (aprendizaje de los errores): esta estrategia nos puede resultar muy útil si
tenemos en cuenta los 4 pasos clave: analizar la situación, identificar la conducta inadaptada,
concretar qué cosas se han hecho bien y por último, pensar en una conducta alternativa, que
incluya los aspectos positivos de la conducta inadaptada anterior. De esta manera se va
consiguiendo, mediante aproximaciones sucesivas, una alternativa “óptima”, ya que se van
“puliendo/limando” los errores cometidos.
“Ahora, ya”: serían frases que se diría una persona impaciente o que se exige mucho. Esto
produce que al no conseguir inmediatamente lo que quieren (metas no realistas), abandonen la
tarea.
La “escalera”: se desglosa la tarea final en submetas o partes, para que la persona vaya viendo
como poco a poco va consiguiendo objetivos.
El “zig-zag”: el objetivo es facilitarse los fines, dividiendo las metas en submetas, y teniendo en
cuenta que, en ocasiones, deben realizarse retrocesos (zag) para seguir avanzando (zig) hacia el
objetivo y llegar a la meta. De esta manera, los logros se consiguen en ziz-zag, siendo los
retrocesos vistos como oportunidades para analizar la situación, replantearse, cómo conseguir los
objetivos, etc. Con esta técnica, la persona al experimentar un retroceso, no sentirá desesperanza,
sino que deberá mantener la calma, la paciencia, la constancia para seguir acercándose a su
objetivo.
Por último, para desarrollar la tolerancia a la frustración, sería recomendable tener en cuenta las
siguientes ideas:
1. Ser consciente de la frustración, analizar nuestras reacciones.
2. Distinguir entre deseos y necesidades, ya que unos necesitan la satisfacción inmediata, y
otros, pueden esperar.
3. Controlar los impulsos y valorar las consecuencias de nuestros actos.
4. Aprender a soportar el dolor, porque no nos va a destruir.
5. Controlar el ambiente, evitar las cosas, personas o situaciones que nos puedan frustrar, en
la medida de lo posible.