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Resumen Mandrini

El documento detalla la historia y organización del imperio inca, desde su formación hasta su expansión en Sudamérica, destacando su sistema de trabajo conocido como mita y la administración compleja que mantenía el control sobre vastos territorios. Se describe cómo los incas integraron diversas comunidades y regiones, promoviendo un intercambio cultural y económico, aunque también generando resistencia en algunos pueblos. Además, se menciona la diversidad de grupos indígenas en las periferias andinas y sus modos de vida antes de la llegada de los españoles.

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Resumen Mandrini

El documento detalla la historia y organización del imperio inca, desde su formación hasta su expansión en Sudamérica, destacando su sistema de trabajo conocido como mita y la administración compleja que mantenía el control sobre vastos territorios. Se describe cómo los incas integraron diversas comunidades y regiones, promoviendo un intercambio cultural y económico, aunque también generando resistencia en algunos pueblos. Además, se menciona la diversidad de grupos indígenas en las periferias andinas y sus modos de vida antes de la llegada de los españoles.

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Mandrini - Hace unos 500 años...

El Tawantinsuyu

Los incas no siempre fueron un gran imperio. Para finales del siglo XIV eran un pequeño señorío
que, a raíz de distintas luchas con pueblos vecinos y de la mano de Pachacuti, héroe mítico, terminó
haciéndose con el poder de los Andes peruanos, y haciéndo de Cusco la capital de su naciente
imperio. Como todo imperio, se construyó a base de guerras, diplomacia, amenazas, etcétera.

El imperio fue enorme, y contó con muchísima mano de obra, lo cual le permitió encarar proyectos
infraestructura nunca antes vistos en Sudamérica: caminos, postas, monumentos, fortalezas,
agrícolas, de manejo de tierra y agua, administrativos, gubernamentales, etcétera. Así, lo incas
poseían ingentes cantidades de territorio, recursos sobre los que el gobierno tenía el monopolio, y
muchísima mano de obra. Esto les permitió crear un excedente y una riqueza con la cual hacían
andar al imperio. Tanto los rebaños, las tierras y los minerales eran propiedad de los gobernantes
incas, “descendientes del Sol”. Los antiguos propietarios de las tierras pasaban a ser usufructuarios
que utilizaban los recursos por generosidad de su dueño: los incas. Y, a cambio de esa
“generosidad”, la gente debía trabajar para los incas, en un sistema conocido como mita.

Todo se basaba en la reciprocidad: los hombres trabajaban y los incas les proporcionaban seguridad
y alimento y estadía. Del mismo modo, los sacerdotes, administrativos, militares, etcétera, también
recibían del inca sus beneficios. Todo esto requeríaun sistema administrativo riguroso y complejo.
Sistemas como el quipu (hilitos con nudos que servían como mecanismo de memorización y
notación servían para este propósito).

En cuanto a la economía, se estructuraba sobre “pisos ecológicos”. Distintas regiones como


escalones: las alturas de la puna, los valles andinos, los valles de la costa, los valles calientes del
Este, más cercanos a la selva, etcétera. Cada uno tenía recursos distintos, y todos se explotaban por
parte de las comunidades. Pero no es que cada comunidad explotaba y habitaba un solo piso
ecológico, sino que cada comunidad tenía y explotaba regiones de varios pisos ecológicos distintos,
como si fuesen “islitas” de propiedad. Y, por ejemplo, una comunidad asentada en la Puna enviaba a
cierto grupo de hombres a trabajar en la costa; estos colonos se conocían como mitmaq. Esta
estructura productiva ya existía en los Andes desde antes de los Incas, y ellos supieron conservarla y
aprovecharla en su favor: realizaron grandes movimientos de poblaciones de un lado a otro del
imperio, a veces por conveniencia económica, pero muchas veces por conveniencia política y
estratégica. Esto podía representar un desarraigo terrible para muchas personas, y la fractura de
familias y comunidades.

Por su lado, los líderes de las comunidades, conocidos como curacas estaban en una difícil situación:
si se oponían a los incas, eran ejecutados; si se aliaban a los incas eran colmados de regalos y
beneficios, pero sus comunidades pasaban a odiarlos, ya que los veían como agentes del imperio.

Dominación de territorios meridionales

El imperio llegaba hasta Mendoza y el centro de Chile. El Noroeste argentino, a su vez, se dividió en
cuatro provincias: Humahuaca (Jujuy), Chicoana y Quire Quire (ambas en los valles calchaquíes de
Salta y Tucumán) y Chilecito (La Rioja). Del lado chileno, Atacama y Copiapó. Todo era cruzado
por el capacñam, el “camino del Inca”, en donse se asentaban depósitos, fortalezas, postas, centros
administrativos, etcétera.

En los cerros y volcanes también existían santuarios en donde se llevaban a cabo rituales y
sacrificios, normalmente de niños de la realeza, y orientados a la adoración de los elementos
naturales, con el sol —Inti— como deidad principal.

De estas regiones extraían principalmente riquezas minerales y agrículas, y también ganadera (de
llamas y vicuñas).

Todo esto modificó las formas de vivir de los pueblos del NOA argentino, y de algún modo les dio
uniformidad bajo la dominación. El quechua, por ejemplo, pasó a ser la lengua común, se
introdujeron nuevas técnicas agrícolas, uso de metales, estilos artísticos nuevos —especialmente de
alfarería— y una inclinación al urbanismo. Además, como ya vimos, se llevaron a cabo movimientos
de poblaciones, lo cual rompió con los regionalismos de la zona.

Pese a todo, la resistencia de algunos pueblos, como los calchaquíes y los reches (luego mapuches),
al sur del río Maule, en Chile, existieron y fueron una traba contra el dominio Inca. Estas resistencias
existirán cuando lleguen los españoles al escenario.

La periferia andina: las tierras calientes del oriente y las Sierras Centrales

En el Este, en las zonas de las yungas salteñas, tucumanas y catamarqueñas, había distintos grupos
de origen amazónico y chaqueño, muy combativos, que dificultaron el avance inca y que también
fueron un problema para los españoles. Algunos de ellos fueron:

Los tonocotés, en la región del río Dulce y Salado, en Santiago del Estero; tuvieron buenos vínculos
con los incas; vivían junto a los ríos en aldeas a veces fortificadas y eran grandes alfareros, además
de practicar la agricultura.

Los lules, muy guerreros, en las yungas salteñas y tucumanas; grandes arqueros de flechas
envenenadas, eminentemente cazadores-recolectores.

Los comechingones, en las sierras de San Luis y Córdoba, eran pueblos agroalfareros, influenciados
porlos pueblos andinos pero sin contacto con los incas. Eran agricultores, y también practicaban la
recolección y la caza. Dada su posición en el centro del territorio, tenían contactos con pueblos muy
lejanos, y en sus territorios se encontraron productos de la costa Atlántica, de las selvas y hasta de la
Puna.

Habitantes de la llanura chaqueña

Hay muy poca investigación y documentación sobre las poblaciones de las tierras chaqueñas. Se sabe
que había, en esta época, dos grupos principales: bandas de cazadores recolectores y, por otro lado y
junto a los ríos, poblaciones horticultoras, pescadoras y cazadoras.
De los primeros podemos nombrar a wichis, matacos, tobas, pilagas, abipones y mocovíes.
Totalmente guerreros y bélicos, resistieron todo intento de conquista hasta finales del siglo XIX
(Conquista del Chaco)

Por su lado, algunos pueblos del segundo grupo son los ava-chiriguanos y los chané.

Esta región servía como nexo entre la zona andina y la zona litoral.

Las poblaciones del litoral fluvial

En la región de la Mesopotamia, entre los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, existían poblaciones que
se habian adaptado totalmente a esta región ecológica, y que pueden dividirse en dos grupos: un
primero grupo de pueblos cazadores-recolectores del interior de estas tierras que, al acercarse a los
ríos, adoptó a la pesca y al desplazamiento en canoas. Estos son, por ejemplo, los charruas, caigang,
minuanos o los querandíes.

Los caingang se extendieron por Misiones y el interior correntino. En su pasado habían sido corridos
de las orillas de los ríos por la presión ejercida por los guaraníes.

Los charruas se extendieron por el actual territorio uruguayo, típicos cazadores recolectores de las
llanuras, que adoptaron rápidamente el modo de vida ecuestre una vez llegado los españoles y los
caballos al territorio.

Los querandíes, en Buenos Aires y extendiéndose hacia el sur de Santa Fe e incluso Córdoba,
también principalmente cazadores y recolectores, aunque con prácticas ocasionales de horticultura y
pesca.

Pero hablamos de un segundo grupo en la zona del litoral. Este segundo grupo no era recolector
cazador, sino horticultor y proveniente del Amazonas. Por ejemplo:

Los guaraníes, que llegaron a estas tierras en el año 800, provenientes del Amazonas. Se iban
expandiendo hacia el sur siguiendo los ríos, probablemente por el aumento de la población y por
motivos religiosos, ya que era constante la búsqueda de yvy marane y; la Tierra sin Mal. Esta
búsqueda se hizo más intensa luego de que llegaran los españoles. Para el 1500 los guaraníes, si bien
muy extendidos, tenían una gran unión cultural y de lenguas, y una identidad muy marcada, con el
grueso de su población alrededor del río Paraguay y el Alto Paraná. También tenían presencia en el
Uruguay medio y en el Delta y Bajo Paraná. No así en el Paraná medio, donde eran más escasos.

Vivíanen lugares altos y junto a los ríos, en aldeas de entre 25 y 100 personas. Practicaban la
horticultura en claros abiertos en la selva (maní, batata, mandioca, maíz, tabaco, porotos, tuberculos),
y también la pesca y la caza. También eran alfareros. Típicas son las altas vasijas en donde
enterraban a sus muertos.
Esta era, entonces, un región muy poblada, con los ríos como grandes caminos en donde circulaban
los pueblos, los conocimientos y los productos, y también con conexiones a las demás regiones
circundantes.

Las llanuras y planicies meridionales

Fue una región habitada por bandas cazadoras-recolectoras, de las cuales tenemos poca información,
ya que los españoles solo escribieron acerca de aquellas con las que tuvieron más contacto, como los
querdaníes.

Sabemos que la caza se había adaptado a la región: en el norte se cazaban ciervos y venados de los
pantanos, además de coipos; en el sur, se caza ñandúes, vizcachas, mulitas, ciervos y guanacos.

En la costa atlántica se capturaba a los lobos marinos. Y también hay señales de algún tipo de
agricultura en el centro de Buenos Aires, cercanos a las serranías; también rastros de apicultura. Y,
en la cercanía de lagos y lagunas y ríos, explotación de recursos acuáticos.

Las bandas eran, por lo tanto, muy flexibles y móviles, y se adaptaban a muy variados cambios
ecológicos. De los animales también se utilizaba el cuero, y se construian viviendas conocidas como
“toldos” (de ahí: tolderías). También había alfarería.

Había un contacto estrecho con los pueblos del otro lado de los Andes, y aque por las llanuras se
llegaba a los pasos montañosos, y el intercambio era frecuente y abundante en ambas direcciones.
También se han encontrado elementos de las Sierras Centrales, del Chaco y del Noroeste.

En cuanto a influencia, la hubo mucha de los tehuelches que venían desde el Norte de la Patagonia y
de los guaraníes, que aparecían por los ríos Paraná y Uruguay. Ambas corrientes influenciaron de
diversas maneras al escenario de las llanuras centrales.

En relación a los tehuelches, se los suele dividir en dos: al norte del Río Chubut, con el nombre de
guenaken o pampas; al sur de dicho río, chonecas.

Ambos grupos se dedicaron a la caza y a la pesca, pues seguían los cursos de los ríos y de la costa,
dada la aridez del interior del territorio. Vivían en los valles ribereños; los tehuelches del norte más
enfocados en la caza terrestre, y los del sur agregando la explotación marítima. Los dos dependían
mucho de la caza del guanaco y el ñandú. Con los primeros realizaban sus toldos y, además,
vestimentas de muy buena calidad y abrigo.

Era normal que estas poblaciones migraran según las estaciones y el movimiento de los animales.

Más al sur, en Tierra del Fuego, encontramos a los onas, que vivían en el interior de la isla; mientras
que los yámanas y alakalufes vivían en los canales e islas de la región fueguina. Eran canoeros que
construyeron su vida alrededor de los recursos locales, como moluscos, lobos marinos, aves y
nutrias; también recolección de productos vegetales en las costas.

Vivían en sus enormes canoas, y utilizaban el cuerpo para confeccionarse abrigo y protección.
*

Al occidente de los Andes: la tierra de los lagos, bosques y volcanes

Para 1500, la región al sur del río Maule, en Chile, estaba dénsamente poblada y se presentaba muy
hostil a cualquier tipo de dominación. Era una tierra fértil, con muchos valles, ríos de deshielo de las
montañas y volcanes, lagos, buenas lluvias. Fueron llamados aucas por los incas (palabra que
utilizaban para los pueblos que no se dejaban conquistar) y araucanos por los españoles (palabra que
viene de la provincia de Arauco, donde habitaban muchos de ellos). A sí mismos se denominaban
reches; y mapuches a partir del siglo XVIII. El primer nombre: gente verdadera; el segundo: gente de
la tierra.

Probablemente estos pueblos descendieran de pueblos agroalfareros con influencia tanto andina
como de las llanuras orientales. No estaban unidos sociopolíticamente, pero compartían una sola
lengua —el mapudungun— y poseían una fuerte unidad cultural.

Cultivaban en claros de los bosques, y fue central en su alimentación la papa, además de ajíes,
porotos, quinoa, calabazas y zapallos.

Además cazaban aves marinas y explotaban recursos lacustres y marítimos como moluscos. A su
vez, el bosque cordillerano permitía la recolección de frutos y bayas, y la caza de animales como el
pudú, el guanaco o el huemul. Tenían, también, perros domesticados, gallinas y una variedad
especial de camélido, llamado chilihueque.

Eran sociedades muy horizontales y poco jerárquicas, basadas principalmente en el núcleo familiar y
con tareas divididas según sexo y edad. No había estructuras políticas complejas, sino que las
decisiones de la comunidad recaían en los jefes de familia o linaje, que ganaban prestigio por ser
buenos guerreros, buenos oradores o bien por la cantidad de esposas o riqueza que ostentaran. De
entre estos ulmenes, como eran llamados, se elegían los caciques y, en momentos de guerra y
tensión, surgían jefes con poderes temporales, similares a caudillos, llamados toqi, quienes lideraban
a los lonco: los guerreros.

También eran figuras importantes los machi: chamanes que podían ser tanto mujeres como hombres,
y que interactuaban entre el mundo de los hombres y el de los dioses y las fuerzas sobrenaturales,
pudiendo curar y salvar, pero también enfermar y matar, por lo cual eran muy respetados y temidos.

Desde ya, el contacto con los españoles, primero, y luego con las sociedades criollas tras las
independencias nacionales, trastocó y modificó gran parte de los modos de vida de los pueblos reche.

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