Subtema 1.
1: Historia económica mundial: del mercantilismo al capitalismo financiero
Introducción:
La economía mundial actual no es el resultado de un proceso natural ni neutro, sino de una compleja
evolución histórica atravesada por conflictos, innovaciones, conquistas y resistencias. Desde la
consolidación de los Estados modernos y los imperios coloniales hasta la financiarización de la
economía global en el siglo XXI, los sistemas económicos han respondido a lógicas específicas de
poder, ideología y tecnología. Comprender esta trayectoria histórica es fundamental para analizar
críticamente las desigualdades estructurales, los desequilibrios geoeconómicos y las formas de
dominación presentes en el orden global contemporáneo.
Desarrollo:
1. El mercantilismo (siglos XVI-XVIII)
2. El mercantilismo fue la doctrina económica dominante en Europa entre los siglos XVI y XVIII.
Basado en la acumulación de metales preciosos, el fomento de las exportaciones y el control
estatal de la economía, el mercantilismo justificó la expansión colonial y la competencia entre
potencias europeas. Los imperios coloniales utilizaron sus colonias como fuentes de materias
primas y mercados cautivos, generando un sistema económico jerárquico y extractivista. La
trata de esclavos, la encomienda y el comercio triangular fueron pilares de este modelo.
3. La Revolución Industrial y el capitalismo liberal (siglos XVIII-XIX)
4. La Revolución Industrial transformó radicalmente las relaciones de producción. El uso del
carbón, la máquina de vapor y el sistema fabril permitió la acumulación acelerada de capital.
Se consolidó una economía basada en la propiedad privada, el trabajo asalariado y el libre
mercado. El pensamiento económico liberal, con autores como Adam Smith y David Ricardo,
legitimó el libre comercio y la competencia como motores del progreso. Sin embargo, la
industrialización también generó nuevas formas de explotación laboral, urbanización
descontrolada y dependencia tecnológica entre países.
5. El imperialismo y el capitalismo monopolista (finales del siglo XIX – principios del XX)
6. El siglo XIX avanzó hacia la consolidación de grandes monopolios industriales, financieros y
comerciales, muchos de ellos vinculados al poder estatal. Las potencias europeas, junto con
Estados Unidos y Japón, intensificaron su expansión imperialista, colonizando África y Asia. La
teoría marxista del imperialismo (Lenin, Hobson) interpretó esta fase como una respuesta a la
necesidad de exportar capitales y resolver la crisis de sobreproducción en los países centrales.
El capitalismo monopolista profundizó la división internacional del trabajo y configuró un
sistema-mundo asimétrico.
7. Las guerras mundiales y la crisis del liberalismo económico (1914–1945)
8. Las dos guerras mundiales marcaron el declive del modelo liberal clásico y el surgimiento de
nuevos enfoques económicos. La Gran Depresión de 1929 evidenció las fallas del libre mercado
para autorregularse. En respuesta, se implementaron políticas keynesianas basadas en la
intervención estatal, el gasto público y la protección social. Esta etapa vio también la
emergencia del Estado de bienestar en Europa y el fortalecimiento del rol del Estado como
regulador económico.
9. La era dorada del capitalismo y el orden de Bretton Woods (1945–1973)
10. Tras la Segunda Guerra Mundial, se construyó un nuevo orden económico internacional con
instituciones como el FMI, el Banco Mundial y el GATT. Estados Unidos se posicionó como
potencia hegemónica. El modelo keynesiano permitió tasas de crecimiento altas y una relativa
estabilidad. Sin embargo, este modelo comenzó a mostrar límites frente a la inflación, el
agotamiento de la expansión fordista y las tensiones geopolíticas de la Guerra Fría.
11. El neoliberalismo y la globalización financiera (1970–2008)
12. La crisis del petróleo de 1973, el colapso del patrón oro y la estanflación impulsaron un giro
hacia el neoliberalismo. Desde Reagan y Thatcher, se promovió la desregulación financiera, la
flexibilización laboral, la privatización y la apertura comercial. Se expandieron las bolsas de
valores, los mercados de futuros y los derivados financieros. La economía global pasó a estar
dominada por el capital financiero, en detrimento de la producción real. Las crisis de deuda en
América Latina y Asia evidenciaron los impactos de este modelo sobre los países periféricos.
13. El capitalismo financiero global y sus crisis (2008–presente)
14. La crisis financiera de 2008 fue resultado de la especulación inmobiliaria, la desregulación
bancaria y la complejidad de los productos derivados. Su impacto global provocó recesiones,
desempleo y nuevos endeudamientos. A pesar de ello, el sistema financiero fue rescatado con
fondos públicos, consolidando aún más su poder. Desde entonces, el capitalismo ha mostrado
una tendencia a la financiarización, la concentración corporativa y la precarización laboral. La
pandemia de COVID-19 y la crisis climática han puesto en cuestión este modelo, abriendo
debates sobre nuevas formas de regulación económica global.
Conclusión:
La historia económica mundial evidencia que los sistemas económicos son construcciones sociales,
atravesadas por relaciones de poder, conflicto y adaptación. Del mercantilismo colonial al capitalismo
financiero actual, las lógicas de acumulación han mutado, pero mantienen patrones de exclusión,
desigualdad y dependencia. Analizar críticamente esta evolución permite no solo entender el presente,
sino imaginar futuros económicos más justos, democráticos y sostenibles.
Subtema 1.2: Teorías críticas de la globalización económica: dependencia, sistema-mundo y
neoliberalismo
Introducción:
La globalización ha sido presentada durante décadas como un proceso inevitable, técnico y
beneficioso para todos. Sin embargo, diversas teorías críticas han cuestionado esta narrativa,
señalando que el orden económico global está atravesado por relaciones estructurales de explotación,
jerarquización y dependencia. Este artículo aborda tres de las teorías más influyentes en el
pensamiento crítico de la economía global: la teoría de la dependencia, el análisis del sistema-mundo
y las críticas al neoliberalismo. Todas coinciden en mostrar que la globalización económica reproduce
desigualdades y perpetúa relaciones coloniales bajo nuevas formas.
Desarrollo:
1. Teoría de la dependencia:
2. Surgida en América Latina en las décadas de 1960 y 1970, esta corriente propuso una
reinterpretación del subdesarrollo como resultado de una inserción desigual en la economía
mundial. Autores como Raúl Prebisch, Celso Furtado, Theotonio Dos Santos y Fernando
Henrique Cardoso argumentaron que el desarrollo de los países centrales depende del
subdesarrollo de los países periféricos. Las estructuras de intercambio desigual, el
endeudamiento externo y la extracción de valor son mecanismos que impiden la autonomía
económica del sur global.
La teoría de la dependencia desafió la idea de que el desarrollo era simplemente una etapa por la que
todos los países debían pasar, y mostró que las condiciones históricas, coloniales y comerciales
configuraban una arquitectura desigual. También propuso estrategias como la industrialización por
sustitución de importaciones y la integración regional como vías para romper esa dependencia.
1. Análisis del sistema-mundo:
2. Immanuel Wallerstein propuso a partir de los años 1970 una teoría sistémica para explicar la
dinámica de la economía global. Según el análisis del sistema-mundo, el capitalismo es un
sistema histórico que ha configurado desde el siglo XVI una economía-mundo organizada en
tres zonas: centro, semiperiferia y periferia. El centro concentra la tecnología, el capital y el
poder político, mientras que la periferia se especializa en materias primas y mano de obra
barata.
Este enfoque no ve la globalización como un fenómeno reciente, sino como la fase actual de un largo
proceso de expansión y consolidación del capitalismo global. Wallerstein subraya que el sistema se
reproduce a través de ciclos de hegemonía (como los liderazgos de Países Bajos, Reino Unido, Estados
Unidos) y que las crisis son inherentes a su funcionamiento.
El sistema-mundo permite comprender cómo las dinámicas de acumulación capitalista no solo
producen desigualdad, sino que también estructuran relaciones culturales, políticas y militares. Las
transiciones hegemónicas, las guerras, el comercio desigual y la división internacional del trabajo son
analizadas como partes interdependientes de este sistema.
1. Crítica al neoliberalismo y la financiarización:
2. Desde los años 1980, el neoliberalismo ha sido el marco dominante de la globalización. Autores
como David Harvey, Susan George y Naomi Klein han denunciado que esta forma de
globalización impone una agenda de desregulación, privatización, flexibilización laboral y
concentración de riqueza. Lejos de liberar el mercado, el neoliberalismo refuerza el poder de
las grandes corporaciones, destruye el tejido social y debilita la soberanía de los Estados.
La financiarización de la economía ha generado nuevas formas de subordinación: deuda externa,
fondos buitre, fuga de capitales, especulación con alimentos y monedas. Los flujos financieros tienen
más poder que las políticas públicas, y las decisiones económicas se trasladan de lo político a lo
tecnocrático. Esto genera una democracia limitada, en la que las decisiones económicas escapan al
control ciudadano.
Estas críticas también han inspirado movimientos sociales que proponen alternativas como la
soberanía alimentaria, la auditoría de la deuda, la economía social y solidaria, y los tratados de
comercio justo. Así, las teorías críticas no solo interpretan la realidad, sino que buscan transformarla.
Conclusión:
Las teorías críticas de la globalización económica ofrecen marcos potentes para comprender la
persistencia de la desigualdad, la subordinación del sur global y la lógica expansiva del capital. Frente
a las narrativas tecnocráticas que presentan la globalización como neutral o inevitable, estas
corrientes muestran que se trata de un proyecto político y económico con ganadores y perdedores
definidos. Reconocer estas estructuras es un primer paso para construir un orden global más justo,
democrático y sostenible.
Subtema 2.1: FMI, Banco Mundial, OMC y su papel en la gobernanza económica global
Desde la posguerra hasta la actualidad, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM)
y la Organización Mundial del Comercio (OMC) han sido los pilares institucionales de la arquitectura
económica internacional. Diseñadas inicialmente para estabilizar la economía global y fomentar el
desarrollo, estas instituciones han sido objeto de intensos debates y críticas por su rol en la
reproducción de desigualdades, la imposición de políticas económicas y la limitación de la soberanía
de los países periféricos. Este artículo examina críticamente su evolución, funcionamiento y
controversias principales, aportando elementos para repensar la gobernanza global desde una
perspectiva equitativa y multilateral.
Desarrollo:
1. Origen y mandato institucional
El FMI y el BM fueron creados en la Conferencia de Bretton Woods en 1944, como parte del nuevo orden
económico post Segunda Guerra Mundial. El FMI tenía como misión principal garantizar la estabilidad
del sistema monetario internacional, mientras que el BM se enfocaba en la reconstrucción y desarrollo
de las economías devastadas por la guerra. A mediados del siglo XX, su papel se desplazó hacia el
financiamiento de países del Sur Global, con préstamos condicionados a políticas económicas
específicas.
La OMC, por su parte, surgió en 1995 como sucesora del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y
Comercio), con el objetivo de regular el comercio internacional y resolver disputas entre Estados
miembros.
2. Mecanismos de condicionalidad y gobernanza
Uno de los aspectos más cuestionados del FMI y el BM es su mecanismo de “condicionalidad”: la
entrega de financiamiento está supeditada a la aplicación de paquetes de reformas estructurales,
orientadas al ajuste fiscal, la liberalización comercial y la privatización de servicios públicos. Estas
políticas han sido ampliamente implementadas en América Latina, África y Asia desde los años 80,
con resultados dispares.
En cuanto a la gobernanza, tanto el FMI como el BM operan con un sistema de votación ponderada
según las cuotas de capital, lo que otorga mayor poder a los países desarrollados (especialmente a EE.
UU. y la UE). Esto ha generado críticas sobre su déficit democrático, ya que las decisiones de gran
impacto económico y social en países del Sur se toman sin una representación proporcional.
3. Impacto en el desarrollo y las crisis
Numerosos estudios han documentado los efectos adversos de las políticas de ajuste estructural
impuestas por el FMI y el BM. Entre ellos, el aumento de la pobreza, el debilitamiento de los servicios
públicos, la dependencia financiera y la pérdida de soberanía fiscal. Países como Argentina, Grecia y
Zambia han experimentado graves crisis económicas asociadas a las condicionalidades de estos
organismos.
La OMC, por su parte, ha promovido una liberalización comercial que ha beneficiado a los países
industrializados, al tiempo que ha limitado la capacidad de los países en desarrollo para proteger sus
sectores estratégicos o regular flujos de capital.
4. Resistencias, reformas y alternativas
Frente a este panorama, han surgido propuestas de reforma institucional y creación de alternativas
regionales. Algunas de ellas incluyen:
• Mayor representación del Sur Global en los directorios de FMI y BM.
• Instituciones financieras regionales como el Banco del Sur o el Nuevo Banco de Desarrollo del
BRICS.
• Modelos de cooperación Sur-Sur y mecanismos de comercio compensado.
Asimismo, movimientos sociales y académicos han cuestionado la legitimidad de estas instituciones
y propuesto una nueva arquitectura financiera global basada en la justicia económica, la soberanía
monetaria y la participación democrática.
5. Nuevas funciones en contextos de crisis
Con la pandemia de COVID-19, el FMI y el BM han retomado protagonismo como proveedores de
recursos de emergencia. Sin embargo, muchas de sus estrategias siguen basadas en el
endeudamiento y el monitoreo fiscal. La OMC, en cambio, ha estado en el centro de la discusión sobre
la liberalización de patentes y el acceso equitativo a tecnologías médicas.
Estos contextos muestran que, si bien las instituciones se adaptan, siguen operando bajo paradigmas
económicos tradicionales que priorizan la estabilidad macroeconómica sobre el bienestar social.
Conclusión:
El FMI, el BM y la OMC son actores clave de la gobernanza económica global. Sin embargo, su historia
revela que, más que garantizar un desarrollo equitativo, han contribuido a consolidar estructuras de
poder desigual. Para avanzar hacia una economía global democrática y justa, se requieren reformas
profundas en estas instituciones, así como el fortalecimiento de alternativas multilaterales que
prioricen la equidad, la soberanía y la participación de los pueblos.
Subtema 2.2: Corporaciones multinacionales y soberanía económica de los Estados
Introducción:
En las últimas décadas, las corporaciones multinacionales (CMN) han adquirido un protagonismo sin
precedentes en el sistema económico global. Con operaciones extendidas a decenas de países,
presupuestos superiores al PIB de muchos Estados y capacidad de influencia sobre decisiones
legislativas y regulatorias, las CMN constituyen actores claves de la globalización. Este fenómeno ha
suscitado múltiples interrogantes sobre los límites de la soberanía económica estatal, la justicia
tributaria y el equilibrio entre inversión privada y autonomía nacional. Este artículo propone un análisis
crítico de estas tensiones, con especial énfasis en las economías periféricas.
Desarrollo:
1. Origen y expansión de las corporaciones multinacionales:
2. Desde las primeras compañías coloniales como la Compañía Holandesa de las Indias
Orientales, hasta los conglomerados tecnológicos actuales, las CMN han sido instrumentos de
acumulación y expansión territorial del capital. En el siglo XX, su crecimiento se vio favorecido
por el avance de las tecnologías de la información, la liberalización del comercio y la
desregulación financiera. Actualmente, empresas como Apple, Amazon o ExxonMobil superan
en ingresos a muchos países soberanos.
3. Estructura y funcionamiento globalizado:
4. Las CMN operan mediante redes complejas de filiales, holding, joint ventures y paraísos
fiscales. Esta estructura fragmentada les permite optimizar impuestos, minimizar
responsabilidades laborales y ambientales, y maximizar beneficios. Las cadenas globales de
valor han desconectado los procesos de producción, generando zonas de ensamblaje,
extracción y consumo diferenciadas. Esto dificulta la fiscalización por parte de los Estados y
socava políticas de desarrollo local.
5. Impactos sobre la soberanía económica:
6. El poder económico de las CMN se traduce en poder político. En muchos casos, condicionan
políticas fiscales, medioambientales y laborales mediante mecanismos como el arbitraje
internacional (CIADI), los tratados bilaterales de inversión y la amenaza de fuga de capitales.
Países del Sur Global han visto limitada su capacidad para aplicar impuestos progresivos, exigir
contenidos locales o proteger sectores estratégicos.
Además, la capacidad de lobby de las CMN en organismos multilaterales (OMC, FMI, OCDE) influye en
normativas que priorizan la liberalización por sobre la justicia fiscal o la sostenibilidad. Esto produce
una “captura corporativa” del sistema económico global.
1. Ejemplos paradigmáticos:
2. Casos como el litigio de Chevron contra Ecuador, las exenciones tributarias de Amazon en
Europa, o la evasión fiscal de Starbucks en Reino Unido ilustran los conflictos entre Estados y
CMN. También se han documentado prácticas de dumping laboral, greenwashing y
manipulación de datos por parte de conglomerados con presencia global.
3. Respuestas y propuestas de regulación:
4. Diversas iniciativas buscan contener el poder desmedido de las CMN. Entre ellas se
encuentran:
• La creación de un tratado vinculante sobre empresas y derechos humanos en la ONU.
• Propuestas de fiscalidad global progresiva (como el impuesto mínimo corporativo del G20).
• Iniciativas de comercio justo, economía circular y vigilancia ciudadana.
Asimismo, se promueve el fortalecimiento de capacidades estatales para regular, negociar e imponer
condiciones a las inversiones extranjeras, en función de agendas nacionales de desarrollo sostenible.
Conclusión:
Las corporaciones multinacionales son actores fundamentales en el capitalismo global
contemporáneo. Su expansión y poder desafían los límites tradicionales de la soberanía estatal.
Reconocer estas tensiones es clave para repensar la gobernanza económica internacional, fortalecer
marcos regulatorios justos y garantizar que el interés público no quede supeditado al lucro privado.
Subtema 3.1: Centro y periferia en el sistema económico mundial: Norte-Sur y neocolonialismo
Introducción:
La dicotomía entre centro y periferia ha sido una herramienta conceptual fundamental para entender
las desigualdades estructurales en el sistema capitalista global. Desde los análisis de la CEPAL en
América Latina hasta las teorías del sistema-mundo de Wallerstein, esta categoría ha permitido
explicar cómo la división internacional del trabajo, el comercio desigual y el control tecnológico
refuerzan jerarquías económicas y políticas entre países. En este artículo se exploran las raíces
históricas del concepto, su reformulación en el siglo XXI y su relevancia para comprender las
dinámicas de dependencia contemporánea.
Desarrollo:
1. Orígenes del concepto y enfoque cepalino:
2. La noción de centro y periferia se popularizó en los años 50 a partir de los trabajos de
economistas estructuralistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), como Raúl Prebisch. Según esta visión, los países del centro (industrializados)
exportan manufacturas con alto valor agregado, mientras que los países de la periferia
(subdesarrollados) exportan materias primas, perpetuando un intercambio desigual.
La teoría sostenía que la inserción periférica en el mercado mundial genera dependencia tecnológica,
vulnerabilidad a los precios internacionales y obstáculos al desarrollo autónomo. Frente a ello, se
propuso la industrialización por sustitución de importaciones como estrategia de autonomía
económica regional.
1. Sistema-mundo y reproducción de la desigualdad:
2. Immanuel Wallerstein amplió el análisis con su teoría del sistema-mundo, identificando tres
zonas: centro, semiperiferia y periferia. Este enfoque destaca que la posición de cada país en la
economía-mundo condiciona su acceso al capital, la tecnología y la influencia geopolítica.
Aunque puede haber movilidad relativa, las estructuras tienden a consolidar las posiciones
jerárquicas.
En la actualidad, la concentración de innovación, propiedad intelectual, industrias de punta y centros
financieros en el Norte Global refuerza esta lógica. A su vez, las nuevas formas de explotación laboral,
la extracción de datos y la subordinación digital reproducen el esquema centro-periferia en nuevos
formatos.
1. Neocolonialismo económico y dependencia financiera:
2. El concepto de neocolonialismo describe la persistencia de relaciones coloniales bajo formas
formales de independencia. A través de mecanismos financieros, comerciales y culturales, las
potencias del Norte siguen condicionando las políticas del Sur. El pago de deuda externa, los
tratados de libre comercio, las condicionalidades del FMI o la imposición de estándares
internacionales refuerzan la dependencia.
Asimismo, las corporaciones multinacionales controlan sectores estratégicos (energía, alimentación,
tecnología) en países periféricos, limitando su soberanía. Estas dinámicas generan una división
internacional del poder que trasciende lo económico e impacta en la cultura, la política y los
imaginarios colectivos.
1. Ejemplos contemporáneos de relaciones centro-periferia:
• África exporta minerales estratégicos (coltan, litio) a bajo precio, mientras importa productos
manufacturados costosos.
• América Latina enfrenta reprimarización de sus economías y dependencia de exportaciones
agroindustriales y extractivas.
• Asia del Sur y Sudeste Asiático concentran industrias de ensamblaje y trabajo precarizado para
marcas globales.
• La periferia digital se manifiesta en el control de infraestructuras digitales, algoritmos y flujos de
datos por empresas del Norte.
1. Resistencias, alternativas y horizontes post-dependencia:
2. Movimientos regionales como el ALBA, el Mercosur o la Unión Africana han planteado formas
de integración Sur-Sur. También se exploran alternativas como la soberanía alimentaria, el
software libre, la ciencia abierta y las monedas regionales. Estas iniciativas buscan construir
capacidades endógenas y reducir la dependencia estructural.
Conclusión:
La división centro-periferia sigue vigente como principio organizador del sistema económico mundial.
Aunque las formas han cambiado, las lógicas de subordinación, dependencia y desigualdad
estructural persisten. Comprender y deconstruir estas dinámicas es clave para avanzar hacia una
economía global más justa, plural y equitativa, en la que los pueblos del Sur no sean solo receptores,
sino protagonistas del desarrollo.
Subtema 3.2: Crisis financieras globales: 1929, 2008 y post-pandemia
Introducción:
Las crisis financieras globales son fenómenos recurrentes que han marcado la historia del capitalismo
moderno. Lejos de constituir simples accidentes del mercado, estas crisis revelan fallas estructurales
en la forma en que opera el sistema financiero internacional. Este artículo analiza tres momentos clave
—1929, 2008 y el contexto post-pandemia— con el objetivo de comprender cómo se generan, qué
actores las protagonizan y cómo se distribuyen sus efectos. Se pretende así aportar una visión crítica
que supere las explicaciones técnicas y aborde las raíces políticas y sociales de las crisis.
Desarrollo:
1. La Gran Depresión de 1929:
2. Considerada la primera gran crisis del capitalismo financiero, estalló con el colapso del
mercado de valores en Wall Street. Las causas incluyen la sobreproducción industrial, la
especulación bursátil, el crédito desregulado y la concentración de riqueza. La falta de
regulación financiera permitió una burbuja especulativa que terminó por colapsar. El
desempleo masivo, la caída del comercio internacional y la bancarrota de miles de empresas
provocaron una recesión prolongada.
Las respuestas incluyeron políticas keynesianas, programas de empleo y el New Deal en Estados
Unidos. A nivel global, esta crisis llevó a un replanteamiento del papel del Estado en la economía y a la
creación posterior de organismos como el FMI y el Banco Mundial.
1. La crisis financiera global de 2008:
2. Esta crisis se originó en el mercado hipotecario subprime estadounidense, pero rápidamente
se extendió al sistema financiero global debido a la interconexión de los mercados y la opacidad
de los productos derivados. Las instituciones financieras habían asumido riesgos excesivos,
apoyadas en modelos matemáticos erróneos y en la creencia en la autorregulación del
mercado.
El colapso de Lehman Brothers marcó el inicio de una crisis sistémica que llevó a rescates bancarios,
recesiones, y políticas de austeridad en varias regiones. Se evidenció una vez más el poder de los
actores financieros frente a los Estados y la vulnerabilidad del empleo, los servicios públicos y los
sectores más empobrecidos.
1. La crisis post-pandemia del COVID-19:
2. Aunque de origen sanitario, la pandemia de COVID-19 provocó una crisis económica global sin
precedentes recientes. La interrupción de cadenas de suministro, la paralización del comercio,
el desempleo masivo y el aumento del endeudamiento público marcaron un nuevo ciclo de
incertidumbre.
A diferencia de 2008, hubo una respuesta fiscal y monetaria más expansiva, con paquetes de estímulo
sin precedentes. Sin embargo, la recuperación ha sido desigual: los países del Norte accedieron
rápidamente a vacunas y financiamiento, mientras el Sur Global enfrentó nuevas formas de exclusión,
deuda y crisis alimentarias.
1. Patrones comunes y diferencias estructurales:
2. Pese a sus especificidades, las tres crisis comparten elementos: especulación financiera
descontrolada, desigualdad estructural, insuficiencia regulatoria y externalización de los
costos sobre los sectores más vulnerables. Las respuestas políticas, en general, han tendido a
rescatar al sistema financiero sin transformar sus lógicas profundas.
En cuanto a las diferencias, 1929 fue una crisis del capitalismo productivo, 2008 del capitalismo
financiero, y 2020 una crisis mixta con causas sanitarias, sociales y tecnológicas. Las soluciones
también han variado, desde el keynesianismo hasta la financiarización de la recuperación.
1. Lecciones y propuestas de futuro:
2. Frente a la recurrencia de las crisis, se hace urgente construir un marco de gobernanza
financiera global que incluya:
• Regulación estricta del sistema bancario y de los paraísos fiscales.
• Control democrático de los bancos centrales y de las agencias de calificación.
• Auditoría de la deuda pública y transparencia financiera global.
• Apoyo a economías resilientes, diversificadas y sustentables.
Conclusión:
Las crisis financieras globales reflejan las contradicciones del sistema capitalista. Si bien son
presentadas como eventos imprevisibles, en realidad son el resultado de dinámicas acumulativas que
privilegian la especulación sobre la producción y el beneficio privado sobre el bienestar colectivo.
Comprender su historia y sus patrones es clave para evitar repetir errores y avanzar hacia un sistema
económico más justo y estable.
Subtema 4.1: Economía solidaria, postcapitalismo y buen vivir
Introducción:
Frente a las múltiples crisis que enfrenta el sistema capitalista global —económica, ecológica, social
y civilizatoria— han emergido propuestas alternativas que replantean las bases mismas de la
economía. La economía solidaria, los planteamientos postcapitalistas y la filosofía del buen vivir
proponen nuevas formas de producción, intercambio y organización comunitaria, centradas en el
bienestar colectivo, la reciprocidad, la equidad y la sostenibilidad ecológica. Este artículo explora
estos enfoques desde una perspectiva crítica y contextualizada, destacando su potencial para orientar
una transición hacia modelos más justos y plurales.
Desarrollo:
1. Economía solidaria: principios, prácticas y alcances La economía solidaria comprende un
conjunto de prácticas económicas autogestionadas, cooperativas, comunitarias y asociativas,
que priorizan el valor de uso sobre el valor de cambio, la cooperación sobre la competencia, y
el trabajo digno sobre la acumulación de capital. Surgida como respuesta a las exclusiones del
mercado y del Estado, ha sido impulsada por movimientos populares, colectivos urbanos y
rurales, y redes de consumidores responsables.
Sus expresiones incluyen cooperativas de trabajo, bancos comunitarios, monedas sociales, mercados
solidarios, ferias agroecológicas y redes de trueque. En América Latina, países como Brasil, Ecuador y
Argentina han desarrollado políticas públicas de fomento a este sector, institucionalizando circuitos
económicos alternativos.
1. Postcapitalismo: horizonte utópico o transformación realista? El concepto de
postcapitalismo ha ganado fuerza en los debates contemporáneos, como una forma de
nombrar aquello que vendría después del agotamiento estructural del capitalismo. Autores
como Paul Mason, Erik Olin Wright o Kate Raworth han propuesto modelos que integran la
redistribución, la automatización tecnológica y la economía del cuidado como ejes de una
economía postcapitalista.
Desde esta mirada, el postcapitalismo no es una ruptura instantánea, sino una transición que ya está
en curso a través de procesos como la economía digital colaborativa, los comunes digitales, las
plataformas cooperativas, las redes de producción descentralizada y los sistemas económicos
híbridos.
1. El Buen Vivir: cosmovisiones indígenas y crítica civilizatoria El Buen Vivir (Sumak Kawsay,
Suma Qamaña, Ñandereko) es un paradigma originado en las cosmovisiones de los pueblos
indígenas andinos y amazónicos, que propone una vida en armonía con la naturaleza, en
comunidad y con satisfacción de las necesidades sin acumulación. En Ecuador y Bolivia ha sido
incorporado en las Constituciones como orientación de política pública.
Este enfoque no sólo critica al capitalismo, sino también a la noción de desarrollo como crecimiento
infinito. Propone una racionalidad distinta, basada en el respeto a la diversidad, la espiritualidad, el
equilibrio ecológico y la relacionalidad. Representa una crítica profunda a la epistemología occidental
dominante y una alternativa desde el Sur.
1. Tensiones, desafíos y límites de las alternativas Estas propuestas enfrentan obstáculos
importantes: cooptación institucional, falta de escala, presiones del mercado, financiamiento,
y marcos legales adversos. También existen tensiones internas entre ideales y prácticas, así
como entre distintas corrientes dentro de los movimientos. No obstante, su existencia
demuestra la posibilidad real de otros mundos económicos en plural.
2. Articulaciones y proyecciones La articulación entre economía solidaria, postcapitalismo y
buen vivir abre horizontes para una transformación estructural de la economía. Implica una
nueva ética del trabajo, otra forma de concebir la riqueza, una reconfiguración de las relaciones
sociales y una transición hacia sistemas económicos ecológicamente sostenibles y
culturalmente diversos.
Conclusión:
Las alternativas al capitalismo no son meras utopías abstractas, sino prácticas concretas que ya
existen, resisten y se reproducen en territorios del Sur global y más allá. Reconocerlas, fortalecerlas y
conectarlas es clave para construir una economía más humana, solidaria y sostenible. Frente a la crisis
sistémica actual, estas propuestas se posicionan como brújulas civilizatorias para repensar lo
económico desde la vida.
Desarrollo:
1. Fundamentos de la transición ecosocial
2. La transición ecosocial propone un cambio estructural que trascienda los ajustes tecnológicos
o las reformas verdes del capitalismo. Se basa en principios de justicia ambiental, equidad
intergeneracional, democracia ecológica y bienestar colectivo. Implica repensar las bases
energéticas, materiales y culturales del sistema económico, colocando la vida en el centro.
Esta propuesta no solo busca mitigar los efectos del cambio climático, sino transformar las estructuras
que lo generan. Requiere una reorganización radical de la producción, el consumo, la movilidad, la
vivienda y la gobernanza territorial. Incluye el decrecimiento selectivo, la relocalización productiva, la
soberanía energética y alimentaria, y la revalorización del trabajo reproductivo y comunitario.
1. Economía circular: más allá del reciclaje
2. La economía circular propone un modelo de producción y consumo basado en la minimización
de residuos, el uso eficiente de recursos y la regeneración de ecosistemas. A diferencia de la
economía lineal (extraer, producir, desechar), la circularidad busca cerrar los ciclos materiales,
prolongar la vida útil de los productos y rediseñar procesos industriales.
Sin embargo, existe el riesgo de que la economía circular se reduzca a una estrategia empresarial para
mantener el crecimiento, sin cuestionar las lógicas de sobreproducción y obsolescencia planificada.
Para ser transformadora, debe articularse con principios de justicia social, soberanía tecnológica y
ética ecológica.
1. Iniciativas y experiencias globales
• En Europa, el Green Deal y la Agenda de Economía Circular han promovido políticas públicas
de transición ecológica con énfasis en la innovación.
• En América Latina, movimientos campesinos, indígenas y urbanos promueven transiciones
desde la agroecología, los saberes ancestrales y las economías territoriales.
• En África, redes comunitarias experimentan modelos de energía solar descentralizada,
sistemas de residuos con valor agregado y arquitectura sostenible.
• A nivel global, plataformas como el Pacto Ecosocial del Sur articulan propuestas alternativas al
extractivismo verde y al capitalismo digital.
1. Desafíos estructurales y tensiones políticas
2. Las transiciones ecosociales enfrentan obstáculos importantes: intereses corporativos,
financiamiento climático injusto, discursos de colonialismo verde y cooptación de conceptos
por parte de organismos multilaterales. También hay tensiones entre enfoques tecno-
optimistas y propuestas de decrecimiento.
Otro desafío es la construcción de pactos sociales que garanticen una transición justa, evitando que
los costos recaigan sobre los sectores más vulnerables. Esto exige participación ciudadana,
redistribución del poder y construcción de consensos plurales.
1. Hacia una visión ecosocial global
2. Una verdadera economía circular y una transición ecosocial requieren cambios civilizatorios:
reconectar con los ciclos de la vida, desmercantilizar bienes comunes, valorar la diversidad
biocultural y construir soberanías integrales. Desde el Sur global, estas transformaciones deben
ser contextualizadas, participativas y emancipadoras.
Conclusión:
Las transiciones ecosociales y las economías circulares, cuando están ancladas en principios de
justicia, equidad y regeneración, representan una oportunidad histórica para reconstruir nuestras
sociedades sobre nuevas bases éticas y ecológicas. No basta con cambiar tecnologías: es necesario
transformar los sentidos, las prioridades y las relaciones que sustentan la vida. Estas propuestas
invitan a imaginar y construir un futuro en el que el desarrollo sea sinónimo de cuidado, reciprocidad y
resiliencia.