Consecuencias de una vida sexual adolescente sin
orientación parental
Todos sabemos que la adolescencia es una de las etapas más
complejas del desarrollo humano, ya que viene acompañada de varios
cambios: físicos, psicológicos, emocionales, hormonales y sociales. En
esta etapa surge un tema aún más importante: la sexualidad.
¿Sigue siendo un tabú hablar de sexualidad con los adolescentes?
¿Cómo afecta a los adolescentes el hecho de que la sexualidad sea vista
como un tema prohibido? ¿Por qué es tan complicado para los padres
orientar a sus hijos acerca de la sexualidad? ¿Y cuáles son los riesgos de
iniciar una vida sexual sin orientación previa?
Este ensayo busca reflexionar sobre los riegos a los que un
adolescente se expone gracias a la poca orientación de parte de sus
padres debido a que hablar sobre la sexualidad sigue siendo un tabú.
El riesgo del silencio: la familia y el tabú sexual
Para muchos padres, hablar de sexualidad con sus hijos sigue
siendo una conversación incómoda, en muchas familias se convierte en
un tema prohibido, asociado a la inmoralidad o al pecado (como por
ejemplo en las familias religiosas). Cuando los adolescentes no reciben
información o la orientación necesaria por parte de sus padres, tienden a
buscar respuestas en fuentes poco confiables, como internet, redes
sociales o sus propios amigos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021), la falta de
educación sexual en el entorno familiar es uno de los principales factores
que lleva a los adolescentes a tomar decisiones impulsivas o
desinformadas respecto a su vida sexual. Esta falta de orientación
favorece al inicio precoz de la actividad sexual de los adolescentes,
muchas veces sin el uso de métodos anticonceptivos ni medidas de
protección contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Consecuencias físicas y emocionales de una sexualidad
desinformada
Entre las consecuencias más comunes del inicio de la vida sexual
sin orientación previa por parte de los padres se encuentran los
embarazos no deseados y el contagio de infecciones como:
VIH.
VPH (virus del papiloma humano).
Herpes genitales.
Clamidia.
Gonorrea, etc.
Según la OMS, África Subsahariana es la región del mundo con la
tasa más alta de embarazos adolescentes causados por falta de
educación sexual integral en el hogar, seguida por América Latina y el
Caribe.
Sin embargo, las consecuencias no son solo físicas. A nivel
psicológico, los adolescentes pueden experimentar ansiedad, miedo,
culpa o baja autoestima tras tener relaciones sexuales sin estar
preparados emocionalmente. La falta de comunicación con los padres
impide que los jóvenes comprendan el valor del consentimiento, el
respeto mutuo y la importancia de tener una relación sana, Además,
cuando surgen problemas como un embarazo no planeado o una
experiencia traumática, muchos adolescentes prefieren no hablarlo por
miedo a lo que dirán sus padres.
El papel clave de los padres: romper el tabú
Diversos estudios han demostrado que los adolescentes que
pueden hablar abiertamente con sus padres acerca de la sexualidad
tienden a iniciar su vida sexual mas tarde y de manera responsable
(Berger, 2020). La confianza y comunicación familiar permite que el
adolescente construya una visión saludable de la sexualidad, basada en
el respeto, la responsabilidad y la información.
Romper el tabú no significa incentivar a la actividad sexual, sino
preparar a los adolescentes para tomar decisiones conscientes, seguras y
con responsabilidad. Los padres no necesitan ser grandes expertos en
este tema, pero sí deben estar dispuestos a escuchar, orientar y resolver
dudas sin juicio alguno. La educación sexual comienza en casa.
En conclusión, el inicio de la vida sexual en la adolescencia es algo
natural, parte del crecimiento y del descubrimiento personal. Por eso no
debería vivirse en silencio. Cuando los padres evitan tocar este tema, ya
sea por vergüenza, miedo o porque lo consideran un tabú sin querer
dejan solos a sus hijos en un momento en el que mas necesitan de su
apoyo, orientación y confianza. Esa falta de orientación lleva a los
adolescentes a tomar decisiones impulsivas o riesgosas, no por querer
ser rebelde, sino por la falta de información. En cambio, cuando hay
confianza y comunicación en casa, los adolescentes toman decisiones
mas conscientes. Hablar de sexualidad no es un riesgo, sino una forma
de educar, proteger y guiar.
Martina Silva V. 4CM1