La integridad, en el ámbito de la formación cívica y ética, se refiere a la coherencia entre lo que una persona
dice, piensa y hace, basándose en principios morales y valores fundamentales. Implica vivir con honestidad,
respeto, responsabilidad y coherencia en todas las situaciones, independientemente de la presión externa.
El concepto de integridad en la formación cívica y ética:
Coherencia interna:
La integridad implica una congruencia entre los valores personales y las acciones, creando una imagen
de honestidad y confiabilidad.
Honestidad y rectitud:
Se caracteriza por la honestidad en las palabras y las acciones, así como por la búsqueda de la verdad
y la justicia en todas las interacciones.
Responsabilidad y compromiso:
La integridad implica asumir la responsabilidad por los propios actos y cumplir con los compromisos
adquiridos, actuando con integridad en todas las situaciones.
Respeto a sí mismo y a los demás:
Se manifiesta en el respeto a la propia dignidad y a la dignidad de los demás, buscando la armonía y la
convivencia en la comunidad.
Confianza y credibilidad:
Una persona íntegra es percibida como confiable y creíble, lo que fomenta relaciones saludables y
fortalece la confianza en la comunidad.
Importancia de la integridad:
Contribuye al bienestar personal y social, promoviendo la armonía, la justicia y la confianza en la
sociedad.
Ayuda a desarrollar una fuerte autoestima y un sentido de sí mismo.
Incentiva la acción social positiva y la lucha contra la corrupción.
Fortalece los vínculos sociales y crea un ambiente seguro para la interacción.
Ejemplos de integridad en la vida cotidiana:
Cumplir con las promesas y los acuerdos, incluso cuando no hay nadie mirando.
Aceptar las consecuencias de los propios errores y aprender de ellos.
No hacer trampa en los exámenes o en otras situaciones de evaluación.
Defender los derechos de los demás y denunciar la injusticia.
Actuar con transparencia y honestidad en las relaciones personales y profesionales.
En resumen, la integridad es un valor fundamental en la formación cívica y ética, ya que contribuye a la
construcción de una sociedad justa, confiable y armoniosa.