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TRIBUNAL ORAL FEDERAL DE PARANÁ


SENTENCIA N° 52/24
En la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, a los veintitrés días del
mes de diciembre del año dos mil veinticuatro, se constituye en la Sala de
Audiencias del Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Paraná la Sra. Vocal
titular, Dra. Noemí Marta Berros, asistida por la Sra. Secretaria del Tribunal, Dra.
Valeria Iriso, a los fines de suscribir los fundamentos de la sentencia dictada en
juicio unipersonal (cfme. art. 9 inciso “d”, Ley 27.307 y art. 32, ap. II, inciso 4º,
CPPN, reformado por la ley 27.307), en la Causa FPA Nº 4.040/2024/TO1
caratulada “ÁLVAREZ, Pablo Ezequiel s/Infracción Ley 23.737”, cuyo
veredicto fue adelantado el pasado día martes 17 de diciembre del cte. año 2024
(fs. 296/297).
En la audiencia plenaria intervino como representante del Ministerio
Público Fiscal, el Sr. Fiscal Auxiliar, Dr. Juan Podhainy, mientras que en la
defensa técnica del imputado Álvarez actuó EL Sr. Defensor Público Oficial,
Dr. Mauricio Zambiazzo.
I). El imputado
La presente causa se sigue a PABLO EZEQUIEL ÁLVAREZ, argentino,
sin sobrenombre o apodo, DNI N° 40.037.162, nacido en la ciudad de Rosario,
provincia de Santa Fe, el día 21 de septiembre de 1996, de 28 años de edad, de
estado civil soltero, no vive en pareja ni tiene hijos, con estudios secundarios
incompletos (hasta 1er. año), de ocupación ‘parquetista” (pulidor de pisos de
madera), hijo de Héctor Daniel Álvarez (v) y de Teresa Ramona Muñoz (v), con
último domicilio real en calle Arturo Illia N° 28, de la localidad de Funes, provincia
de Santa Fe y actualmente alojado en la Unidad Penal N° 5 de la ciudad de
Victoria, provincia de Entre Ríos.
II). La imputación
De conformidad al requerimiento fiscal de elevación a juicio obrante a fs.
220/224 vto. e incorporado por lectura al debate en la oportunidad del art. 374 del
CPPN, se le imputa a Pablo Ezequiel ÁLVAREZ la autoría del delito de
transporte de estupefacientes, que describe y reprime el artículo 5°, inciso “c”,
de la ley 23.737.
Ello, toda vez que, siendo aproximadamente las 17:00 hs., del día 22 de
mayo de 2024, en ocasión en que personal de la Sección Seguridad “Victoria” de
GNA que se encontraba emplazado en la Ruta Nacional N° 174, kilómetro 59,6
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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–en la rotonda de acceso a la ciudad de Victoria-, realizando un control público
de prevención, detuvo sobre la banquina, la marcha de un vehículo de transporte
de pasajeros, marca Mercedes Benz, modelo 0-500 RSD, dominio IFH-102, de la
empresa “Costera Criolla” que provenía de la ciudad de Rosario (Santa Fe) con
destino final a la ciudad de Nogoyá (Entre Ríos), el que era conducido por el Sr.
Gabriel Horacio Mernes Ormaechea, DNI N° 34.471.900.
Seguidamente, se procedió a realizar un control físico y documentológico
de la unidad, así como también del total de los pasajes, arrojando como resultado
la identificación mediante DNI N° 40.037.162 del señor Pablo Ezequiel Álvarez,
quien ocupaba la butaca N° 34, a quien -conforme el artículo 230 bis del CPPN-,
se le solicitó que descendiera de la unidad junto a su equipaje que poseía entre
sus piernas, debido a que el mismo emanaba un fuerte olor similar al de la
sustancia cannabis sativa.
Una vez que descendió de la unidad el nombrado Álvarez, en presencia
de los testigos convocados al efecto, el Sr. Gabriel Horacio Mermes Ormaechea
y el Sr. Wilson Baldomero Santos Milesi, se realizó una requisa sobre el equipaje
que llevaba Álvarez, hallándose en el interior de un bolso tipo matero de color
azul oscuro, sustancias vegetales, presumiblemente cannabis sativa, y en el
interior de un bolso de mano color azul oscuro, frascos y bolsas de nylon de
varios colores envueltos con su ropa personal, conteniendo la misma sustancia
de mención, como así también una balanza marca Star Visión de cocina, modelo
SV-50.
Asimismo, se halló en el bolsillo del costado del bolso, una bolsa de nylon
transparente conteniendo en su interior una sustancia en polvo de color blanco
similar al clorhidrato de cocaína. Posteriormente, se le informó al nombrado y a
los testigos que se tomaría contacto con el magistrado interviniente debido a lo
hallado, momento en el que Álvarez intentó emprender la huida, pero fue
reducido por la fuerza interviniente.
Una vez en las instalaciones de la Sección Seguridad de GNA se procedió
a realizar la requisa personal del encartado, de la cual se obtuvo como resultado
el hallazgo de noventa mil pesos ($ 90.000) y dos (2) teléfonos celulares de color
negro marca Samsung.
Realizado el pesaje de la sustancia vegetal hallada, la misma arrojó un
peso in situ total de mil ochocientos sesenta (1.860) gramos, la que sometida a
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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una prueba de narcotest dio un resultado positivo para cannabis sativa.
También se realizó el pesaje de la sustancia blanca, arrojando un peso total de
diez (10) gramos y prueba de campo positiva para cocaína.
La pericia química practicada en sede judicial (fs. 142/150 vto) sobre la
sustancia incautada determinó que la M1 se trataba de clorhidrato de cocaína,
con un peso neto de 10,008 gramos, una concentración de su principio
psicoactivo del 78,30% y aptitud para extraer 78,3 dosis umbrales. Por su parte,
las restantes muestras corresponden a la especie cannabis sativa (marihuana),
con un peso neto total de 847,04 gramos, una concentración promedio de THC
del 10,34% y capacidad toxicomanígena para extraer 25.023,9 dosis umbrales.
III). La discusión final
En la etapa de discusión final (art. 393, CPPN), las partes dejaron
planteados sus alegatos críticos sobre la prueba producida y formuladas sus
respectivas pretensiones.
II.1). Alegato acusatorio
El Sr. Fiscal Auxiliar, Dr. Juan S. Podhainy, comenzó su alegato
acusatorio sosteniendo que, es criterio de ese MPF, afirmar que el proceso penal
tiene por finalidad la búsqueda de la verdad, mas no a cualquier precio ni en
desmedro de las garantías de los justiciables. Al contrario, dichas garantías junto
con las reglas que emergen del debido proceso legal se erigen como límites
infranqueables y demarcan el escenario de actuación de los operadores
judiciales, tal cual lo sostiene Ferrajoli. Con cita de Taruffo, expresó que “No son
los hechos los que se prueban, sino determinados enunciados o proposiciones
acerca de cómo ocurrieron esos hechos”.
En el caso, los enunciados que la Fiscalía tiene por probados, según lo
analizará son: a) que Álvarez tenía en su poder 847 gramos de marihuana y 10
gramos de cocaína entre sus efectos personales y b) que dicho material
estupefaciente estaba siendo transportado, en los términos y con los alcances del
artículo 5º, inciso ‘c’, de la ley 23.737.
Sostuvo que, en la causa y durante el debate, se ha acreditado que el día
22/05/2024, alrededor de las 17 hs., en el marco de un operativo público de
prevención, ubicado en la Ruta Nacional Nº 174, a la altura del km. 59,6,
personal de GNA detuvo la marcha de un ómnibus de la empresa “Costera
Criolla”, que venía de Rosario y tenía por destino Nogoyá, con parada en Victoria.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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Fue en el marco de ese control que se identificó al pasajero ubicado en la butaca
Nº 34, quien resultó ser el imputado que se dirigía a la ciudad de Victoria.
El preventor Vallejos, al advertir un fuerte olor característico al de la
marihuana, proveniente del equipaje que llevaba entre sus piernas, conforme lo
autoriza el art. 230 bis, CPPN, le solicitó que descendiera del colectivo con sus
pertenencias. Convocados que fueron los dos testigos de actuación -el chofer
Mernes Ormaechea y Santos Milesi- se procedió a registrar su equipaje.
Se verificó así -dijo- que un bolso tipo matero color azul contenía en su
interior sustancia vegetal similar a cannabis sativa; en el interior de un bolso de
mano, se localizaron frascos y bolsas de nylon, envueltos con su ropa, que
contenían más sustancia vegetal y una balanza; dentro de uno de los bolsillos de
ese bolso se encontró otra bolsa de nylon con sustancia blanca en polvo.
Aseveró que, mientras el personal policial se comunicaba con el Juzgado Federal
de Victoria, Álvarez intentó darse a la fuga, pero lograron aprehenderlo. La
autoridad judicial ordenó la requisa del imputado, el pesaje y el cotejo químico de
la sustancia encontrada. Durante la requisa personal se le halló consigo la suma
de $ 90.000 y dos teléfonos celulares marca Samsung idénticos. La sustancia fue
pesada, se le realizó el test orientativo que dio resultado positivo para marihuana
y cocaína, y se dispuso la detención del nombrado.
El Dr. Podhainy se refirió enseguida a la regularidad del procedimiento
actuado -dijo- de conformidad a lo que prescribe el art. 230 bis, CPPN,
recordando que ya en sede instructorial el cuestionamiento de su validez había
sido rechazado y confirmado su rechazo por la Cámara Federal de Apelaciones
de Paraná.
En punto a autoría y calificación legal, el representante del MPF sostuvo
que se ha probado la autoría del encartado del delito de tráfico de
estupefacientes en la modalidad de transporte, previsto y reprimido en el artículo
5º, inciso ‘c’, de la ley 23.737. Aseveró que, en relación a esta figura, el Tribunal
ya tiene asentada doctrina conforme a la cual la figura, en su faz objetiva, tiene
como base o soporte la capacidad de disponibilidad del material estupefaciente y
un elemento dinámico consistente en el traslado de ese material -por cualquier
medio- de un lugar a otro. Se trata -dijo- de un eslabón de la cadena de tráfico
mediante el cual se conecta a los centros de producción con los centros de
consumo. Su consumación no se plasma en un resultado, pues el delito de
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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transporte -afirmó- no se consuma porque la mercadería llegue al final del viaje,
con cita del precedente “Camilión”.
En relación a la faz subjetiva, la figura reclama el dolo como voluntad
realizadora guiada por el conocimiento de los elementos del tipo objetivo y
demanda además un elemento adicional, un elemento subjetivo del tipo distinto
del dolo, de intención trascendente o excedente denominado dolo de tráfico. “Es
doctrina de este Tribunal -remarcó- la exigencia de dicha ultrafinalidad o
propósito que hace de quien interviene en el transporte de la sustancia tóxica, un
engranaje más del tráfico ilícito de estupefacientes” y aclaró -con cita del
precedente “Alzodia”- que el estupefaciente debe tener un destino de
propagación, difusión y comercialización ilícita.
Puesto a evaluar la existencia de indicadores empíricos -cuyo catálogo
enunció- que habiliten a inferir si la conducta del encartado se hallaba
preordenada al tráfico, refirió que “no es necesario que todas estas
circunstancias objetivas reveladoras o indicadores del dolo de tráfico estén
presentes, pero si es indispensable que aquellos indicadores que estén
presentes no sean desvirtuados por prueba en contrario”. En esa tarea se detuvo
a merituar, con base en la prueba reunida, la presencia de indicadores del
excedente del dolo que -a su criterio- concurrían en la comprobada conducta
asumida por Álvarez.
En esta línea de análisis, sostuvo que se ha acreditado que Álvarez fue
encontrado transportando desde Rosario a Victoria marihuana y cocaína -cuya
calidad estupefaciente fue confirmada por la pericia química-, material sobre el
que ejercía señorío y dominio exclusivo, como lo corroboran -dijo- los testigos
Mernes Ormaechea, Leonetti, Vallejos y Romero.
En punto a tipicidad subjetiva, aseveró que el imputado sabía y quería
transportar ese material que conocía que estaba prohibido y que -en el caso- se
ha comprobado el dolo de tráfico.
Entre los indicadores de tal ultrafinalidad, enunció los siguientes: a) se
trató de un cargamento de más de 800 gramos de marihuana y de 10 gramos de
cocaína, cantidad que supera cualquier finalidad atenuada de consumo, si se
tiene en cuenta -dijo- que se ha peritado la inexistencia en orina de metabolitos
indicativos de consumo de ambas sustancias, pese a que el médico forense -lo
que le llamó la atención, señaló- dictaminó que Álvarez era adicto. Señaló que,
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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aunque la cantidad de cocaína (10 gramos) no sea cuantiosa, ello no excluye la
posibilidad de afirmar el dolo de tráfico, con mención de los fallos “Pesoa” y
“Kreick”; b) refirió al fraccionamiento y la muy buena calidad de la marihuana
transportada, algunas de cuyas muestras registran una concentración de THC
entre el 8% y el 14%, con cita de los precedentes “Aranda” (3%), “Sarabia”
(1%) y “Camilión” (3,12%) y que la concentración es un dato relevante tanto
afirmar la calificación legal -dolo de tráfico- como para cuantificar el grado de
lesividad en términos de antijuridicidad material y aptitud de lesión del bien
jurídico protegido y graduar la pena. Relevó también que la cocaína incautada
era de máxima pureza, con una concentración de su principio psicoactivo del 78
,3%.
c). A título de otro indicador, señaló la variedad de tóxicos secuestrados
-marihuana y cocaína- que revela, dijo, la chance de abastecer una demanda
diversificada, con cita de “Pesoa”, “Camilión y Narváez” y “Aragonés Isper”;
d). apuntó al alto al valor económico del material, que según la pericia química
ascendía a u$s 2.118,50; d). evaluó como otro revelador del dolo de tráfico las
diferentes formas en que se hallaba presentado el material: suelto, cogollos en
frascos de vidrio y en unos 55 envoltorios; e). a título de otro indicador, relevó el
hallazgo de una balanza digital -que pesaba hasta 500 gramos-, apta para pesar
cantidades pequeñas y que es habitualmente utilizada para el fraccionamiento
equitativo del material estupefaciente presto para la venta y no para el consumo.
f). A su criterio, otro indicador lo constituye el trayecto encarado, desde
Rosario -con una población que supera el millón de habitantes- con destino hacia
la ciudad de Victoria que apenas supera los 30.000, lo que pone en evidencia
-dijo- que salió de un centro de distribución fuerte de material estupefaciente,
hacia una pequeña localidad, sin que el imputado haya brindado ningún tipo de
explicación acerca del porqué de su viaje, ni por qué transportaba esa cantidad
de estupefacientes aptos para extraer 25.000 dosis umbrales. Sostuvo que, en el
caso, se trata de lo que en la jerga se denomina tráfico hormiga en conexión con
alguna organización destinada al comercio ilícito, mencionando en aval de su
aseveración el voto en disidencia en el precedente “Karcher”; g). a título de otro
indicador, señaló la importante cantidad de dinero que se le secuestró al
imputado ($ 90.000,°°), como también la tenencia de dos celulares,
argumentando que si no se hallaron comunicaciones de Álvarez indicativas de
Fecha de firma: 26/12/2024
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dicha actividad ilícita obedece a que a uno no se pudo acceder, porque estaba
bloqueado y el imputado no suministró la clave de desbloqueo y que el otro se
hallaba en modo de configuración inicial, es decir, había sido reseteado o
formateado a fábrica, conforme la pericia de fs. 173/181.
Afirmó que el ensayo exculpatorio formulado por Álvarez al declarar en
debate no alcanza a desvirtuar el valor de los elementos de cargo analizados.
Con cita de Ferrajoli que estimó aplicable al caso de autos, el Dr. Podhainy
afirmó que la hipótesis acusatoria debe ser aceptada solo si está probada y no
aceptada si no resultan desmentidas todas las hipótesis en competencia con ella.
En punto a antijuricidad, refirió que -en la conducta desplegada por
Álvarez- no concurre causal alguna de justificación, ni que haya existido un
estado de necesidad justificante. Se trata de un individuo que posee condiciones
de vida normales, es parquetista, al igual que su padre con quien vive, en una
vivienda de dos pisos, de material, en buenas condiciones, todo lo cual revela
que su comportamiento es constitutivo de un ilícito penal.
En cuanto a la reprochabilidad individual, se ha acreditado -dijo- su
capacidad de culpabilidad; no ha mediado tampoco ningún error de prohibición ni
ninguna situación eximente de culpabilidad.
Puesto a analizar la necesidad de la pena, se detuvo a analizar sus
finalidades preventivo generales, recordando los compromisos internacionales
del Estado Argentino al suscribir la Convención de las Naciones Unidas contra el
Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas (ley 24.072). Desde
un punto de vista preventivo especial, el Sr. Fiscal Auxiliar señaló que el
imputado no solo actuó de manera culpable en términos de culpabilidad de acto o
por el hecho, sino que hizo un esfuerzo para colocarse en una situación de
vulnerabilidad para con la selectividad del poder punitivo, todo lo cual -dijo- lo
hace acreedor al castigo que la ley previene.
Concluyó así formulando acusación pública contra Pablo Ezequiel
Álvarez por considerarlo autor penalmente responsable del delito de transporte
de estupefacientes, previsto y reprimido en el artículo 5º, inciso ‘c’, de la ley
23.737.
Al momento de seleccionar la cuantía punitiva, conforme las pautas de los
arts. 40 y 41 del C.P., valoró como atenuantes su juventud y su carencia de
antecedentes penales. Ello así, analizando las condiciones personales y el nivel
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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de injusto ex ante y ex post, dejó solicitado se le impongan al encartado las
penas de 4 años y 1 mes de prisión y multa de 45 U.F., la que -conforme la
fecha del hecho y Res.N° 954/2023 M.S.- asciende a $ 2.250.000,°°, y el pago de
las costas del juicio. Sostuvo que, en el caso, no corresponde aplicar el mínimo
de la escala penal carcelaria en tanto éste “queda reservado para los casos de
culpabilidad atenuada, como son el error de prohibición vencible y el
reconocimiento expreso de responsabilidad”.
Dejó solicitado, asimismo, se decomise el dinero secuestrado ($ 90.000)
por constituir un producido por el ilícito, el cual puede ser afectado al pago de la
multa que se le imponga al condenado.
II.2). Alegato de la defensa
Concedida la palabra a Sr. Defensor Público Oficial, el Dr. Zambiazzo dio
comienzo a su alegato crítico planteando, en primer lugar, la nulidad del
procedimiento llevado a cabo el 22/05/2024, por GNA, en la rotonda de acceso
a la ciudad de Victoria, en la RN 174, km. 59,6 del que resultó el hallazgo y
secuestro del estupefaciente, cuya exclusión probatoria dejó peticionada.
Aseveró así que, no existiendo un cauce probatorio independiente, alternativo y
real -no hipotético-, correspondía la absolución de su asistido Pablo Ezequiel
Álvarez.
En fundamento de su articulación nulificatoria sostuvo que, aunque no
caben dudas que se trató de un control público de prevención, el art 230 bis del
CPPN establece que deben existir “circunstancias previas o concomitantes” que
autoricen la intervención de la fuerza de seguridad sin orden judicial. Dijo que, en
el caso, lo que está en discusión es si está demostrado que existió ese fuerte olor
a marihuana que emanaba su defendido habilitante de la intervención y
consiguiente procedimiento llevado a cabo por GNA. Mas -enfatizó- de la prueba
recepcionada durante el debate se pudo constatar que solamente el Oficial
Vallejos fue quien –según declaró- percibió ese olor, ya que los demás testigos
que depusieron y que intervinieron en el procedimiento lo supieron por él y lo
declararon de oídas, por lo que esa circunstancia no está acreditada de modo
fehaciente. Fue Vallejos el único que subió a la planta alta del colectivo, donde se
ubicaba la butaca 34 que ocupaba Álvarez; el chofer Mernes relató que el motivo

Fecha de firma: 26/12/2024


Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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por el que se hizo descender al imputado -según le dijeron- fue por su ‘estado de
nerviosismo’ y que eso no se lo dijo Vallejos. A su vez Vallejos -al declarar- refirió
que no habló con el chofer.
En esa línea el defensor argumentó que esa ‘circunstancia concomitante’
motivo de la intervención de GNA sin orden judicial debió acreditarse sin duda
alguna pues -estando el colectivo detenido- no existían razones de urgencia y
podrían haberse comunicado con el Juez interviniente antes de registrar las
pertenencias (bolsos) de su asistido donde se halló el estupefaciente. “No había
motivo para actuar como se hizo”, remarcó. Y agregó: que el juez de instrucción
no haya hecho lugar a esta nulidad -en resolución confirmada por la Cámara- es
irrelevante, pues tratándose de una nulidad absoluta ella puede declararse de
oficio y en cualquier grado o estado del proceso.
En subsidio y para el supuesto en que no se hiciere lugar a la nulidad y
respecto del estupefaciente encontrado a su asistido, el Dr. Zambiazzo expresó
que Álvarez es adicto desde hace más de 10 años. Dijo que a él también le llamó
la atención el dictamen pericial médico-psicológico realizado por el Dr. Kot pues,
en la mayoría de sus informes periciales concluye en que los imputados son
consumidores ocasionales.
En orden a controvertir la acusación, alegó que a su pupilo se le ha
endilgado transportar sustancia estupefaciente desde Rosario hasta Victoria, sin
atender las explicaciones dadas por Álvarez quien afirmó que, por su adicción,
iba a la casa de un familiar para tratar de recuperarse.
En otro orden, sostuvo que debe distinguirse la marihuana de la cocaína
(10 gramos), pues por la escasa cantidad de ésta, su calidad de adicto y su
indudable destino de consumo debe ser absuelto con fundamento en el 2do.
párrafo del art. 14, Ley 23.737. Valorar la “escasa cantidad” impone atender el
tiempo que su defendido iba a quedarse en su lugar de destino y la necesidad de
aprovisionamiento para asegurar su consumo durante ese tiempo en que se
quedara.
En cuanto a la tenencia de la marihuana (847 gramos), sostuvo que no
todo desplazamiento es transporte. Lo que su asistido trasladaba era su equipaje,
sus efectos personales y que la marihuana iba entre sus rojas y efectos. “No
estamos -dijo- ante la figura de transporte, sino de tenencia simple”.

Fecha de firma: 26/12/2024


Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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Controvirtió que la Fiscalía valorara como indicador del dolo de tráfico que
se trataba de un desplazamiento desde un gran centro urbano -Rosario-, con
más de un millón de habitantes hacia una localidad -Victoria- de unos 30.000
habitantes, sin tener en cuenta que Álvarez no vive en Rosario, sino en Funes,
localidad de unos 40.000 habitantes y que, si abordó el ómnibus en Rosario es
porque desde Rosario sale el micro hacia Victoria y no desde Funes.
Sostuvo que la cantidad de estupefaciente no es per se indicador de una
finalidad de comercio. Refutó que la existencia de una balanza para el pesaje y
fraccionamiento en dosis sea indicador de un destino de venta al consumidor
pues ella, por igual, por tener por propósito esa dosificación para el consumo
personal.
Refirió que, a su criterio, debería encuadrarse la conducta de su defendido
en el art. 14 primer párrafo y, en su caso, suspender el debate y correr vista al
MPF en tanto esta nueva calificación habilitaría soluciones alternativas como la
suspensión del juicio a prueba (art. 76 bis, CP) o la reparación (art. 56, inc. 6°,
CP).
En segundo subsidio, el Sr. Defensor Público Oficial propuso que, en caso
de que se entendiere acreditado el delito de transporte por el que fue acusado,
no puede dejar de tenerse en cuenta el carácter de adicto de su pupilo al
momento de la cuantificación de la pena, lo que torna irrazonable no solo
adicionar un mes de prisión al mínimo de la escala sino que -incluso- ese mínimo
de 4 años de prisión genera una respuesta punitiva excesiva, por lo que dejó
solicitado se perfore el mínimo y que la pena carcelaria a imponérsele sea de 3
años de prisión de cumplimiento condicional.
En cuanto a la pena de multa pedida por el MPF -que valoró desmesurada
y no acorde a la situación económica del imputado-, dijo que ella no debería
superar la suma de $ 90.000 que le fueron secuestrados los que se aplicarían a
su cancelación.
III). Últimas palabras del imputado
Antes de cerrar el debate en la audiencia del 17/12/2024, por Presidencia
se preguntó al procesado si quería expresar algo al Tribunal (cfme. art. 393,
último párrafo, CPPN) y Álvarez expresó que el dinero que llevaba y le
secuestraron provenía de un juicio por un accidente que había cobrado y que no
era de la marihuana.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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IV). Cuestiones a resolver
Que, habiendo finalizado la celebración del debate, la Sra. Vocal
–integrante unipersonal del Tribunal- fijó las siguientes cuestiones a resolver:
PRIMERA: ¿Qué resolver respecto del planteo de nulidad del
procedimiento formulado por la defensa técnica?
SEGUNDA: En su caso, ¿está acreditada la materialidad del hecho
traído a juzgamiento y la autoría que en él se atribuye al imputad Pablo
Ezequiel Álvarez?
TERCERA: En caso afirmativo, ¿es correcta la calificación legal
propuesta por el Ministerio Público Fiscal o, de no ser así, qué calificación
legal corresponde adjudicarle? El imputado, ¿es penalmente responsable?
CUARTA: En su caso, ¿qué penas deben aplicarse, qué resolver
sobre las costas, el remanente del material estupefaciente remitido, el
dinero y efectos secuestrados y demás cuestiones implicadas?
A LA PRIMERA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
I) La individualización del cuadro probatorio reunido
Para dar tratamiento y resolver esta primera cuestión y por razones de
orden expositivo, resulta pertinente describir primero los elementos admitidos e
incorporados al debate, portantes de datos probatorios, que fueran introducidos
conforme los arts. 382 y concs. del CPPN, como aquéllos recepcionados durante
la audiencia de debate, con la finalidad de reconstruir crítica e históricamente la
materialidad del suceso bajo juzgamiento, así como las secuencias de lo actuado
en los que el planteo de nulidad y consecuente exclusión probatoria se insertan.
De todos modos, esta descripción resultará de utilidad para emprender –si ello
fuere pertinente- el tratamiento y análisis de las demás cuestiones.
I.a) Documental
A fs. 1/3 se agrega informe del Secretario del Juzgado Federal de Victoria,
en el que manifiesta que en la RN 174 km 59,6, en un operativo público de
prevención y luego de controlar un colectivo se constató que un masculino
identificado como Pablo Ezequiel Álvarez poseía material estupefaciente.
A fs. 4/6 y vta. se agrega acta de procedimiento realizado el 22 de mayo
de 2024 en la Ruta Nacional N° 174 kilómetro 59.6, acceso a la rotonda de la
ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos junto a los testigos hábiles Gabriel
Horacio Mernes Ormaechea y Wilson Baldomero Santos Milesi.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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En el acta se consigna que, siendo aproximadamente las 17:100 horas,
encontrándose en control de prevención, arriba un vehículo de transporte de
pasajeros al que se le efectúa las señalizaciones para que aminore la marcha y
estacione sobre la banquina. Del control documentológico surge que se trata de
un vehículo marca mercedes Benz modelo O-500 RSD, dominio colocado IFH
-102 de la empresa “Costera Criolla” quien provenía de Rosario, provincia de
Santa Fe, con destino final Nogoyá, provincia de Entre Ríos conducido por
Gabriel Horacio Mernes Ormaechea.
Del control del pasaje efectuado, en la butaca N° 34 se logró identificar a
Pablo Exequiel Álvarez, a quien se le preguntó de dónde provenía, quien
manifestó venir de Rosario con destino a Victoria, provincia de Entre Ríos.
Personal de la patrulla teniendo como indicio que al ingresar al transporte público
de pasajeros se puede sentir un fuerte olor característico al que emana del
cannabis sativa, se le solicita a Álvarez que exhiba el interior del equipaje, que lo
tenía en sus extremidades inferiores, por tal motivo se solicita que descienda del
vehículo junto a su equipaje atento el olor que salía del mismo.
Al abrir su bolso tipo matero color azul oscuro se observó que, en su
interior, contenía sustancia vegetal, similar al cannabis sativa. Controlado que fue
un bolso de mano se verificó que contenía en su interior frascos y bolsas de
nylon de varios colores envueltos con su ropa personal conteniendo en su interior
sustancia vegetal similar a la marihuana, como así también se encontró una
balanza de cocina modelo SV 500. Del bolsillo del costado del bolso de mención
se constató una bolsa de nylon transparente que en su interior contenía una
sustancia blanca polvorienta.
Álvarez al descender de la unidad se manifestó incómodo y fastidioso
expresando verbalmente “por qué me controlan si no estoy transportando nada,
no quiero ir preso”, luego intentó emprender la huida hacia el descampado
próximo, logrando el personal la reducción del mismo pese a la resistencia del
involucrado.
Seguidamente se realizó la requisa personal de Álvarez quien llevaba
consigo la suma de noventa mil pesos ($ 90.000) y dos celulares de color negro
marca Samsung. La sustancia vegetal color verde amarronada arrojó un peso de
1.860 gramos y resultado positivo para cannabis sativa y la sustancia blanca
arrojó un peso de 10 gramos y positivo para cocaína.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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A fs. 7/10 se agrega acta de notificación y detención y la impresión de
pantalla de la solicitud de antecedentes de Pablo Ezequiel Álvarez, la que
detalla que no registra antecedentes.
A fs. 11 se agrega la prueba de campo para estupefacientes realizada al
material secuestrado que arrojó resultado positivo para cannabis sativa. A fs. 12 y
vta. se agrega acta de pesaje del material secuestrado en el procedimiento
realizado por GNA que arrojó 1.860 gramos.
A fs. 13 se agrega prueba de campo realizada por GNA que arrojó
resultado positivo para clorhidrato de cocaína. A fs. 14 y vta. se agrega acta de
pesaje realizada por GNA que arrojó un peso de dicha sustancia de 10 gramos.
A fs. 15 se anexa croquis del colectivo “Costera Criolla” en el que se
realizó el procedimiento con indicación de la ubicación –en piso superior- de la
butaca N° 34 ocupada por Álvarez.
A fs. 16 se agrega hoja de ruta N° 128993 del interno OCCR 731,
conductor Gabriel Horacio Mernes Ormaechea, servicio Ros-Nog-1530-SUV,
origen Rosario con destino a Nogoyá, en la que se consigna que Pablo E.
Álvarez viajaba ubicado en el asiento N° 34.
A fs. 17 se anexan tomas fotográficas del procedimiento efectuado y el
material secuestrado.
A fs. 18/23 se agrega el certificado médico del ingreso a la Unidad Penal
N° 5 de Victoria en buen estado de salud, sin lesiones; planilla de remisión de
detenido; y recibo con detalle de sus pertenencias (DNI, 5 buzos de abrigo, 3
pantalones, 2 camperas, 2 remeras, elementos de higiene personal, 1 gorra, 1
riñonera, 1 encendedor, 1 auricular, 1 reloj pulsera, 1 billetera usada).
A fs. 24 y vta. se agrega acta judicial de apertura de efectos secuestrados
en el procedimiento con el detalle del material estupefaciente secuestrado.
A fs. 25 obra providencia judicial que dispone depositar los $ 90.000
secuestrados en el BNA, Suc. Victoria, en plazo fijo por 30 días con renovación
automática.
A fs. 36/37 se agrega planilla de la PER en la que se informa que Pablo
Ezequiel Álvarez no registra antecedentes.
A fs. 40/41 se agrega comprobante de certificado de depósito a plazo fijo
nominativo N° 00009651 realizado en la Sucursal 3680 de la ciudad de Victoria,
provincia de Entre Ríos.
Fecha de firma: 26/12/2024
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A fs. 68 se agrega acta de notificación a la Segunda Comandante Mónica
María Beatriz Rico de GNA de su designación como perito en la presente causa.
A fs. 182/185 se agrega acta de apertura de sobres de efectos
secuestrados.
A fs. 241 obra constancia actuarial de ingreso del expediente y de los
efectos secuestrados y reservados en el Tribunal, remitidos por el Juzgado
Federal de Paraná mediante oficio N° 657/24 obrante a fs. 240 y vta.
I.b). De informes
A fs. 59 el RNR informa en fecha 27/05/2024 que Pablo Ezequiel Álvarez
no registra antecedentes penales.
A fs. 86/100 y vta. se agrega informe de vida y costumbres realizado por
GNA a Pablo E. Álvarez en el que se detalla que su grupo familiar conviviente
está compuesto por su padre, madre y hermano, la vivienda es de material, de
dos plantas, las condiciones de higiene y habitabilidad son buenas, cuenta con
luz eléctrica, agua corriente potable, gas natural y sin cloacas, tiene servicio de
video cable, la zona donde se encuentra ubicada la vivienda tiene calle
pavimentada con alumbrado público y servicio de transporte público.
A fs. 213 y a fs. 217 las empresas Claro y Telefónica, respectivamente,
informaron que las líneas N° 3412528422, 3415766323 y N 3476362920 no
pertenecen a dichas compañías.
I.c). Periciales
A fs. 142/150 se agrega pericia química N° 6914 realizada por GNA
suscripta por la Segunda Comandante Mónica M. Beatriz Rico en la que se
detalla que la sustancia de polvo analizada e identificada como “M1” se trata de
clorhidrato de cocaína, sin sustancias de corte, con un peso neto de 10,008
gramos y una concentración de su principio psicoactivo del 78,30% y capacidad
para extraer 78,3 dosis umbrales. Por su parte, la sustancia vegetal incautada
(M2 a M27) corresponden a la especie cannabis sativa (marihuana), con un
peso neto total de 847,04 gramos, una concentración promedio de THC del 10
,34% y aptitud para extraer de dicho material 25.023,9 dosis umbrales. Se
informa que el valor de mercado de la sustancia incautada asciende a u$s 2.118
,50.
A fs. 156/159 y vta. se agrega informe de GNA sobre los registros fílmicos
de la Terminal de Ómnibus “Mariano Moreno” de Rosario, sectores terminal
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-pasillo, hall central y boletería, en el que se consigna que no se logró observar a
Pablo Ezequiel Álvarez. En relación a la plataforma de colectivos, si bien se
pudieron identificar dos micros de la empresa “Costera Criolla”, el
posicionamiento de la cámara de seguridad se encuentra a una distancia
considerable del andén donde se estacionaron ambos rodados, por lo que resulta
inaccesible la identificación de pasajeros, debido a la baja nitidez de las
imágenes.
A fs. 173/180 se agrega pericia telefónica N° 6926-128.007 realizada por
GNA suscripta por el Primer Alférez Oscar G. Caserez sobre los 2 teléfonos
celulares marca Samsung incautados, identificados como EV 01 y EV 02. Se
informe que el equipo EV 01 está bloqueado mediante un patrón de desbloqueo,
lo que impide la extracción de datos y que el equipo EV 02 se encuentra en modo
de configuración inicial, lo que impide la extracción de datos. Se concluye, en
consecuencia, en que “no se pudo acceder al contenido de los equipos de
telefonía celular”
A fs. 197/200 se agrega informe pericial practicado por la Unidad de
Criminalística y Estudios Forenses de la Agrupación V “Entre Ríos” de GNA
sobre el celular secuestrado identificado como EV 01, el que da cuenta que el N°
de abonado es el 343-6416992 de la empresa AMX Argentina (Claro), a nombre
de Pablo Ezequiel Álvarez, dado de alta el 06/09/2022 y activo a la fecha.
Contiene 8 contactos agendados en el teléfono y 23 en el Sim Card. Registra
llamadas entrantes y salientes con abonados que no se encuentran agendados
en la lista de contactos, no siendo identificados.
A fs. 271 y vto., obra informe pericial químico-toxicológico practicado por la
Dirección de Criminalística de la PER, de fecha 21/11/2024, sobre la muestra
orina extraída al imputado Álvarez. Se dictamina que arrojó resultado negativo
para la presencia de metabolitos indicativos del consumo de marihuana y cocaína.
A fs. 277/278, obra el dictamen médico-psicológico realizado por el Médico
Forense, Dr. José Luis Kot de fecha 27/11/2024. Refiere que el imputado fuma
marihuana desde los 13 años y cocaína desde los 15, llegando a consumir hasta
15 cigarrillos de marihuana por día y varios gramos de cocaína diarios y que “en
los meses que lleva de detención se mantiene sin consumir estupefacientes, con
síntomas iniciales de abstinencia leves”. Concluye que, luego del examen
practicado y resultado de la muestra de orina analizada, el imputado “presenta
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índices médico-psicológicos de tener una conducta adicta al consumo de
estupefacientes, actualmente con varios meses de abstinencia de consumo” y
que “manifiesta voluntad de tratamiento”.
II). Declaración del imputado Álvarez
Durante el debate, el imputado Pablo Ezequiel Álvarez manifestó su
voluntad de ejercer positivamente su defensa material, admitiendo contestar
preguntas de las partes y del Tribunal.
En la ocasión manifestó que subió al colectivo tranquilo, no lo revisó
nadie; pero llegando sintió el olor que emanaba de su media de tela por un
cigarrillo de marihuana que había fumado. Dijo que, cuando subió el gendarme,
no sintió olor y cuando le dijo que bajara ahí se dieron cuenta porque el olor salía
de su media que llevaba puesta, en donde había un cigarrillo de marihuana y él lo
sentía a ese olor. Refirió que, además, tenía una bolsita en las medias y el chofer
está de testigo.
Explicó que se considera un “consumidor altísimo” de marihuana y
cocaína, consume al mes un kilo de cocaína y de marihuana, 30 gramos por día
de marihuana y cada dos días 30 gramos de cocaína. Expresó que nunca hizo
tratamiento y que quería dejar de consumir.
Manifestó que a Victoria iba a visitar familiares y a procurar rehabilitarse,
se quedaría un mes o más. Aclaró que, en Victoria vive su sobrino, el hijo de su
hermano que tiene 18 años, quien vive con la madre y que él iba a tratar de
alquilar y trabajar.
Expresó que, de tanto consumir cocaína, hace mucho tiempo le ha
sangrado la nariz, que quería comenzar a frenar su consumo para su
rehabilitación y se iba a hacer revisar por un médico. Manifestó que no le dijo
nada a sus padres, pero ellos no estaban de acuerdo con que se fuera.
Dijo que tenía 320 gramos de marihuana y el resto eran hojas; por eso lo
tenía fraccionado. La cocaína la podía tomar en un día o en 40 días y no iba a
vender. Afirmó: “yo compro, consumo y nada más”. Explicó que la balanza la
tenía para dosificar el consumo y que el cannabis lo consumía por los dolores.
Aclaró que tenía dos celulares iguales, uno ya lo tenía y el otro era uno nuevo
que hacía poco que lo había comprado. Concluyó declarándose inocente de lo
que se lo juzga y acusa, porque la droga era para su consumo.
III). Testimoniales recepcionadas durante el debate
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III.a). Gabriel Horacio Mernes Ormaechea declaró que se encontraba
conduciendo el colectivo, salió desde Rosario y al llegar a Victoria, en la rotonda,
personal de GNA estaban controlando y lo invitó a orillar el colectivo. Dijo que un
gendarme subió a revisar el coche y encontró a una persona nerviosa, a la que
hizo bajar del colectivo y le encontraron droga. Aclaró que a él lo convocaron
como testigo, que era el único chofer y que presenció el hallazgo.
Relató que había cocaína y marihuana que dieron positivo y que estuvo
presente cuando se hizo el test con el líquido. Que la droga estaba en el equipo
de mate y en un bolso-mochila que tenía el muchacho en el que había frascos.
Refirió que se labró un acta que firmó, se tomaron fotografías del
procedimiento y estuvo 12 horas en el puesto.
Manifestó no recordar dónde iba sentada esta persona, que cree que era
en el piso superior al fondo del colectivo. Dijo que no estuvo cuando lo bajaron y
que recién lo vio cuando lo hicieron bajar a él y a otro señor de testigo para que
presenciaran el registro.
Expresó que esta persona (el imputado) subió en Rosario y que le parece
que el boleto estaba impreso, sacado de la boletería.
Preguntado dijo que la butaca 34 queda en el piso de arriba pasando la
mitad del colectivo. Dijo que, cuando lo requisaron, el muchacho estaba tranquilo
y cuando se dio cuenta de lo sucedido, se puso más intranquilo, pero no dijo
nada, quiso hacer una llamada, dijo dos o tres palabras y le sacaron el celular.
Cree que llamó a una hermana diciéndole que lo había parado la policía.
Interrogado por la defensa, expresó que, en la terminal, le cortó el pasaje
abajo y llevaba sus bolsos, pero que él no percibió ningún olor, explicando que en
la terminal hay muchos olores. Además –dijo- el colectivo es grande y esta
persona iba arriba y atrás. No iba funcionando el aire acondicionado porque hacia
frio.
Preguntado por la defensa refirió que el gendarme le dijo que, cuando
estaba revisando el colectivo, vio a ese chico que estaba nervioso y que por eso
se dio cuenta y le dio por revisarle sus bolsos.

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Preguntado por el MPF, quien le señaló su contradicción con lo que había
declarado en instrucción a fs. 61 y vta. en donde dijo que el boleto era online, el
testigo contestó que puede haber sido así y que no recuerda bien esa
circunstancia.
III.b). Gastón Ariel Ramón Leonatti, Sargento 1° de GNA, declaró haber
participado de un procedimiento en mayo 2024 en la rotonda de Victoria. Recordó
que el imputado viajaba de Rosario a Victoria y que Gendarmería estaba
realizando un control rutinario. En esa ocasión efectuaron el control a un
colectivo, el personal de la fuerza solicitó autorización al chofer, se hizo una
requisa visual del pasaje.
Dijo que la novedad surgió del Cabo Primero Vallejos luego de controlar el
colectivo. Bajó e informó que había olor a marihuana en el asiento trasero del
micro, observando al imputado en ese asiento. Se lo identificó con el DNI, se lo
invitó a descender del colectivo y bajó con personal de Gendarmería Nacional.
Se requisaron sus pertenencias en las que estuvo presente, al igual que
dos testigos civiles: el chofer y otro hombre que no dijo no recordar. Refirió que el
pasajero bajó con un bolso de mano en el que se encontraron frascos con
marihuana, en una parte trituradas y en otras eran hojas. En un bolso matero de
color azul había más marihuana. Manifestó no recordar que se haya encontrado
otra sustancia.
Expresó que luego se lo trasladó al asiento de la unidad. El estupefaciente
se pesó y se hizo la prueba de campo que arrojó resultado positivo a cannabis
sativa, pero no recuerda el peso. Refirió que, en el bolso matero, puede haber
habido un kilo y la sustancia estaba una parte toda junta y la otra parte de la
sustancia estaba fraccionada en unos frascos de vidrio. Se labro el acta de
procedimiento que hizo el jefe de patrulla, el Alférez Romero.
Preguntado por la defensa expresó que no sabe si al colectivo ingresó
alguien más que Vallejos, que no lo recuerda porque él estaba abajo y no subió.
III.c). José Luis Vallejos, Cabo Primero de GNA, declaró que estaban
realizando un control de ruta en la rotonda de Victoria y detuvieron a un colectivo
de la empresa “Costera Criolla”. Se controló la lista pasajeros y los ocupantes. El
declarante expresó que subió a controlar y encontró a uno de los pasajeros, en
uno de los asientos de atrás de la planta superior del colectivo, al fondo del lado
Fecha de firma: 26/12/2024
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derecho, en la ventanilla y que se percibía un fuerte olor a marihuana. Que por
eso le pidió que bajara del colectivo con sus pertenencias.
Expresó que bajaron del colectivo, se solicitaron dos testigos, uno era el
chofer y el otro no recuerda. Cuando estaban esta persona se altera y decía que
no tenía nada. Abrieron los bolsos y tenía marihuana. Se encontró en un bolso
matero y en otro bolso había frascos que tenían cogollos.
Dijo que luego lo trasladaron a la Sección y se procedió a requisar a esa
persona. Se observó que tenía bolsitas con marihuana fraccionada en las
zapatillas, en las medias y mucha plata en el bolsillo, eran muchos billetes. Dijo
que tenía como $ 10.000 en cada bolsillo y en su zapatilla.
Luego se le hizo un narcotest a la sustancia que dio positivo para
cannabis sativa y se pesó. Se le encontró también una balanza.
Interrogado por la defensa, el testigo manifestó que él subió solo a la
parte de arriba del colectivo y que cuando bajó no habló con el chofer. Manifestó
no recordar qué gendarme subió a la planta inferior. Dijo que el procedimiento
duró más de 4 horas porque lleva tiempo y no es sencillo, comenzó a la tarde y
cuando terminaron ya era de noche.
Preguntado por la defensa si había muchos pasajeros en la planta alta,
expresó que había varios. Primero le pidió el documento a una chica y después a
Álvarez, que al estar cerca de él cuando le pidió el DNI percibió el olor a
marihuana. Explicó que el control lo hace desde atrás hacia adelante.
III.d). Raúl Leonel Romero, Alférez de GNA, manifestó que ese día
estaban haciendo un control de prevención sobre la RN 174 en el acceso a
Victoria. Esos controles los hacen a cualquier vehículo. Esa tarde arribó al control
un colectivo de la empresa “Costera Criolla” y personal a su cargo hizo la
señalización para que se estacionara al costado. Se solicitó al chofer la lista de
pasajeros y subieron a controlar a los pasajeros con la lista, ya que tienen un
convenio con CNRT.
Expresó que Vallejos subió a la parte de arriba del colectivo y el Cabo
Ruiz Díaz a la parte de abajo y que el declarante fue quien confeccionó el acta.
Lo anoticiaron que habían descendido con un pasajero que en el interior de un
bolso tipo matero podía tener marihuana. Bajaron con los testigos, uno era el
chofer y el otro era un pasajero, era un señor grande.

Fecha de firma: 26/12/2024


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Refirió que el Sargento Leonetti y el Cabo Vallejos hicieron la requisa del
bolso en donde encontraron la sustancia que aparentemente era marihuana y en
la sección que está a 20 metros se realizó el test antinarcóticos. Manifestó que
Álvarez estaba molesto, decía que no llevaba nada e intentó emprende la fuga y
fue detenido. En el bolso matero la sustancia estaba fraccionada y en el otro
bolso había frascos; no recuerda si encontraron otra sustancia; cuando se realizó
la requisa se encontró dinero en efectivo y la sustancia se pesó y se le realizó el
narcotest, todo delante de los testigos.
IV). Del tratamiento de la nulidad articulada
IV.a). Efectuada la precedente reseña probatoria que recrea la génesis y
secuencia del procedimiento que dio origen a esta causa a través de la prueba
recepcionada en el curso del debate y de la incorporada por lectura a él,
corresponde adentrarnos en el tratamiento de la primera cuestión relativa a la
nulidad articulada por el Sr. Defensor Público Oficial, Dr. Mauricio G. Zambiazzo
, en la defensa del imputado Álvarez.
Como se anticipó, al momento de los alegatos críticos, el Dr. Zambiazzo
planteó la nulidad del procedimiento llevado a cabo por GNA el 22/05/2024 en
la RN 174, km. 59,6, en la rotonda de acceso a la ciudad de Victoria del que
resultó el hallazgo y secuestro de la marihuana y cocaína que su defendido
trasladaba en el equipaje (bolso matero y bolso de mano) que llevaba consigo,
entre sus piernas, en la butaca N° 34 del micro de “La Costera Criolla” en su viaje
desde Rosario hacia Victoria.
Adujo centralmente que no se estaba ante un caso que habilitara a la
prevención a proceder a la injerencia en la privacidad de Álvarez sin orden
judicial, con ajuste a lo establecido por el art. 230 bis, CPPN, por cuanto no se ha
probado –dijo-, de conformidad al plexo testimonial recepcionado en debate, la
existencia de las “circunstancias previas o concomitantes” que dicha norma prevé
para su habilitación.
Ello, en tanto, no quedó acreditado que haya existido “ese fuerte olor a
marihuana que emanaba su defendido” y que hubiera autorizado la intervención y
consiguiente procedimiento llevado a cabo por GNA pues solamente el Of.
Vallejos fue quien dijo haber percibido ese olor, lo que resulta insuficiente para

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tener por comprobado dicho extremo. Por tanto, a criterio de la defensa, no
existiendo razones de urgencia y estando detenido el ómnibus debió pedirse
orden judicial para registrar las pertenencias del imputado, lo que no se hizo.
Controvirtiendo dicho planteo, el representante del MPF –Dr. Podhainy-
alegó la absoluta regularidad del procedimiento actuado y su ajuste a lo
preceptuado por el art. 230 bis, CPPN, recordando que -ya en sede instructorial-
idéntica alegación acerca de la invalidez del procedimiento había sido rechazada
y confirmado su rechazo por la Cámara Federal de la jurisdicción, a cuyos
fundamentos se remitió.
IV.b). Es ocioso recordar que el sistema de nulidades que disciplina el
ordenamiento adjetivo en la materia está gobernado por el principio de
taxatividad y aplicación restrictiva, salvo –claro está- en el caso de nulidades
absolutas, oponibles en cualquier momento, no subsanables y declarables aún
de oficio, que son aquéllas que se sustentan en la violación flagrante de una
garantía del justiciable consagrada en el bloque constitucional.
Es que la regla de exclusión probatoria –nacida en el derecho anglosajón y
en la Corte norteamericana que la entendió implícita en la cuarta enmienda-, que
se deriva de la nulidad impetrada según lo peticionó la defensa, no es más que
expresión de la prohibición de utilizar pruebas obtenidas con vulneración de
derechos fundamentales.
Configura una excepción al principio de libertad probatoria que rige en
materia penal, en tanto se trata de prohibiciones probatorias como una excepción
a esa regla general de permisión (cfr. MAIER, Julio B.J.; Derecho Procesal Penal,
III, “Parte General. Actos procesales”, Editores del Puerto, [Link]., 2011, p. 108).
Según vimos, el defensor nulidicente otorgó ese alcance al planteo
deducido alegando que en el actuar de la prevención no concurrieron las
condiciones y recaudos fijados por el art. 230 bis, CPPN, que la habilitaban para
la injerencia coactiva en la privacidad de Álvarez sin orden judicial y que, por lo
tanto y, en definitiva, todo el procedimiento llevado a cabo por GNA en la RN 174,
rotonda de acceso a la ciudad de Victoria y su resultado (el hallazgo de la droga)
devenía inválido y debía exhumarse del proceso.
Claro que, por aplicación de la doctrina del fruto del árbol envenenado, la
defensa proclamó por igual la invalidez de los actos subsiguientes y, dada la
Fecha de firma: 26/12/2024
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inexistencia de un cauce probatorio independiente dejó peticionada, en su
consecuencia, la absolución de su asistido.
Ello así, siendo misión jurisdiccional supervisar la legitimidad y
conformidad constitucional de la actuación de la fuerza de seguridad nacional y
consiguiente validez del procedimiento que es cabeza de estas actuaciones,
cuadra verificar si, en el caso sometido a juzgamiento y conforme la génesis y
secuencia probatoriamente recreada del procedimiento que tuvo lugar, le asiste o
no razón al celoso defensor.
Desde ya adelanto que el planteo de nulidad deducido por la defensa no
ha de tener favorable acogida pues –a mi criterio- el accionar de la prevención no
exorbitó las facultades que le otorga el art. 230 bis, CPPN y, por ende, no se
advierte la violación de garantía constitucional alguna; ello por las razones que
enseguida abordaré.
IV.c). En primer lugar, cabe resaltar que está fuera de discusión –y no ha
sido objeto de controversia- el comprobado carácter de “operativo público de
prevención” en el que se interceptó y detuvo la marcha del micro de “La Costera
Criolla” para el control rutinario de documentación vehicular e identificación de
pasajeros. En ese marco, ello ya habilitaba a la fuerza de seguridad nacional
para que –sin orden judicial- procediera a la inspección del micro y del pasaje,
como lo autoriza el último párrafo del art. 230 bis del código de rito en la materia.
Mas, es preciso anotar también que, en su primer párrafo, dicho art. 230
bis, CPPN, autoriza igualmente a las fuerzas de seguridad para ejercer actos
coercitivos de invasión a la privacidad más invasivos y sin orden judicial, con la
finalidad –entre otras- de hallar la existencia de cosas constitutivas de un delito,
facultándolos para “requisar a las personas e inspeccionar los efectos personales
que lleven consigo, así como el interior de los vehículos” siempre que concurran
“circunstancias previas o concomitantes que razonable y objetivamente permitan
justificar dichas medidas respecto de persona o vehículo determinado” (inc. “a”)
y “en la vía pública o en lugares de acceso público” (inc. “b”).
Es cierto que la referida norma procesal, incorporada al CPPN por la ley
25.434 hace casi un cuarto de siglo (B.O. 19/06/2001) implicó una ampliación de
las facultades de las fuerzas de seguridad, en orden a la prevención e
investigación de delitos, aunque respetando los principios liminares del debido
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proceso legal según el paradigma constitucional, desde que ella no implica
otorgar un “cheque en blanco” a la prevención, ni autorizar procedimientos
arbitrarios –como tantas veces lo ha dicho este Tribunal-, pues es labor de los
jueces analizar cada caso para verificar que su práctica se ajuste a los
parámetros legales y al compacto constitucional.
O, dicho de otro modo: la invocación por parte de la prevención de haber
actuado conforme el art. 230 bis, CPPN, no hace aplicable per se la normativa si
no se verifican sus extremos, como tampoco la omisión de su cita impide
considerar si dichos extremos concurren, pues será el Tribunal quien ponderará,
de acuerdo las probadas circunstancias del caso, si la actuación estuvo
amparada o no por la norma procesal de mención.
IV.d). Pues bien: sentados los criterios de interpretación y aplicación del
art. 230 bis, CPPN –que este Tribunal viene invariablemente sosteniendo, en
criterio avalado por el tribunal casatorio federal-, deviene necesario analizar el
factum traído a juzgamiento, correspondiendo reconstruir probatoriamente la
génesis del procedimiento, su desarrollo secuencial, los diversos momentos que
lo integran y lo que ha sido materia de impugnación.
Ello, con base en la información que nos suministra el acta del
procedimiento (fs. 4/6 vto), demás constancias incorporadas por lectura y la
declaración de los testigos intervinientes: los funcionarios de GNA Leonatti,
Vallejos y Romero, y el testigo civil (chofer del colectivo) Mernes Ormaechea,
de modo de examinar la ‘razón’ en que la defensa sostiene su planteo
invalidante.
Está probado y no ha sido controvertido que, en horas de la tarde del
22/05/2024, personal de la Sección Seguridad “Victoria” de GNA, emplazado en
la N° 174, km. 59,6 –rotonda de acceso a la ciudad de Victoria- detuvo la marcha
del ómnibus de la empresa “La Costera Criolla”, que conducía Mernes
Ormaechea, procedente de la ciudad de Rosario, con destino final Nogoyá y
parada en Victoria, a los fines de proceder al control vehicular -documentológico
y del pasaje- según es de rutina (cfr. acta del procedimiento de fs. 4/6 vto. y hoja
de ruta de fs. 16).
Está probado –y fue admitido por el procesado al declarar- que, en la
ocasión, Pablo Ezequiel Álvarez viajaba desde Rosario a Victoria. Se acreditó
Fecha de firma: 26/12/2024
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que ocupaba la butaca N° 34 en el piso superior del colectivo y llevaba consigo
un bolso de mano y un bolso matero, en el piso del asiento, entre sus piernas
(cfr. hoja de ruta de fs. 16, croquis del micro con indicación de la ubicación de la
butaca 34 a fs. 15, testimonial de Vallejos).
“Se solicitó al chofer la lista de pasajeros y subieron a controlar a los
pasajeros con la lista, ya que tienen un convenio con CNRT”, declaró el Alférez
Romero y explicó que “Vallejos subió a la parte de arriba del colectivo y el Cabo
Ruiz Díaz a la parte de abajo”.
Pues bien: en el ejercicio de dicha tarea de control, Vallejos expresó que
subió al colectivo, que en la planta alta había varios pasajeros y que “el control lo
hace desde atrás hacia adelante”. Dijo que primero le pidió el documento a una
chica y después a Álvarez y “que al estar cerca de él cuando le pidió el DNI
percibió el olor a marihuana”. Explicó –en un todo conforme a lo que ilustra el
croquis de fs. 15- que el imputado estaba “en uno de los asientos de atrás de la
planta superior del colectivo, al fondo del lado derecho, en la ventanilla y –reiteró-
se sentía un fuerte olor a marihuana” y que “por eso le pidió que bajara del
colectivo con sus pertenencias”.
Este extremo –relativo al olor a marihuana percibido por Vallejos- fue
corroborado por el Sgto. 1° Leonatti quien declaró que “la novedad surgió del
Cabo 1° Vallejos luego de controlar el colectivo. Bajó e informó que había olor a
marihuana en el asiento trasero del micro, observando al imputado en ese
asiento”, a quien se lo identificó con el DNI y se lo invitó a descender.
A la postre fue también el propio encartado quien confirmó la veracidad de
los dichos del suboficial de GNA Vallejos al admitir que, de su persona, emanaba
ese aroma a cannabis. En efecto, al declarar en debate Álvarez dijo que, cuando
subió al colectivo, no lo revisó nadie “pero llegando sintió el olor que emanaba de
su media de tela por un cigarrillo de marihuana que había fumado”, Aclaró que “el
olor salía de su media que llevaba puesta, en donde había un cigarrillo de
marihuana y él lo sentía a ese olor” y que “además, tenía una bolsita en las
medias…”.
Es cierto que el chofer y testigo de actuación Mernes Ormaechea –como
lo apuntó la defensa- declaró que el gendarme que “subió a revisar el coche
encontró a una persona nerviosa, a la que hizo bajar del colectivo”; esto es,
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aludió al ‘nerviosismo’ y no al ‘olor a marihuana’. Mas el chofer –según lo declaró-
no solo no estaba cuando bajaron al imputado, a quien vio recién cuando él
descendió del ómnibus para presenciar, como testigo, el registro de sus
pertenencias, sino que –preguntado por la defensa- Vallejos expresó que “él
subió solo a la parte de arriba del colectivo y que cuando bajó no habló con el
chofer”, aseveración que se concilia con los propios dichos de Mernes
Ormaechea pues, en ese momento, aún no se hallaba abajo del colectivo en
condiciones siquiera de escuchar lo que Vallejos dijo relativo al olor a marihuana
que, en cambio, sí escuchó Leonatti.
Son entonces las manifestaciones contestes de Vallejos, Leonatti y del
propio imputado Álvarez los que corroboran –de conformidad a las constancias
glosadas en el acta del procedimiento ([Link]. 4/6 vto)- la existencia de ese fuerte
olor a marihuana que emanaba Álvarez, claramente habilitante de la intervención
y consiguiente procedimiento llevado a cabo por GNA.
Ello así, reconstruida probatoriamente la secuencia y esos primeros pasos
del accionar prevencional, conforme los datos objetivos extraídos del acta del
procedimiento y la deposición de los funcionarios Vallejos y Leonatti, en sus
diversos roles, como los dichos del imputado que los corroboran, no cabe sino
concluir que, en el marco de un operativo público de prevención, tuvo lugar esa
circunstancia concomitante (el olor a marihuana que emanaba Álvarez) que,
objetiva y razonablemente, justificaba que Vallejos lo invitara a descender con
sus pertenencias a los fines de proceder a inspeccionar sus efectos personales y
requisarlo, con la finalidad de hallar las cosas constitutivas de un delito en curso
de ejecución y respecto de persona determinada, tarea que tuvo a su cargo el
personal de la Sección Seguridad “Victoria” de GNA interviniente.
Y ello valida todo el procedimiento que le siguió: el descenso del colectivo
del pasajero Álvarez con sus pertenencias, la convocatoria a dos testigos de
actuación (el chofer Mernes Ormaechea y el pasajero Milesi), el registro de las
pertenencias que el imputado llevaba consigo (bolso de mano y bolso matero)
que estuvo a cargo de Vallejos y Leonatti (cfr. declaración de Romero) del que
resultó el hallazgo de droga (marihuana y cocaína) y, luego, su traslado al asiento
de la unidad para la requisa personal del imputado -donde se le halló más
sustancia estupefaciente, dinero y dos celulares-, el pesaje del estupefaciente y
la práctica de la prueba de campo.
Fecha de firma: 26/12/2024
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El accionar prevencional se enmarcó rigurosamente dentro de lo permitido
por la norma del art. 230 bis, CPPN, medida ésta de injerencia habilitada sin
orden judicial que no requiere razones de ‘urgencia’ –como erróneamente
sostuvo el Dr. Zambiazzo- sino la concurrencia de aquellas circunstancias
previas o concomitantes que la norma menta y que, en el caso, estuvieron
presentes.
A mi criterio, no abrigo duda alguna de que todo lo actuado por GNA en el
km. 59,6 de la RN 174 –rotonda de acceso a Victoria- fue actuado regularmente
por la fuerza de seguridad nacional, con pleno ajuste a los cánones legales y
constitucionales, lo que legitima el resultado de la medida y su incorporación
válida al proceso, en razón de lo cual la nulidad articulada por la defensa debe
ser rechazada.
Así voto.
A LA SEGUNDA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
Corresponde aquí analizar el material probatorio colectado a los fines del
tratamiento de esta cuestión vinculada básicamente al núcleo fáctico de la
hipótesis acusatoria en los dos interrogantes que lo componen: materialidad y
autoría.
Dicho escrutinio se hará con base en el material informativo que la prueba
ha allegado al proceso y que ha sido descripto supra con indicación de cada
medio de prueba y de la información relevante aportada por ellos a la causa y
teniendo en cuenta la versión de la defensa –material y técnica- de modo que el
contradictorio exceda el ámbito del juicio para ingresar a la sentencia y proyectar
su incidencia en el análisis probatorio.
He de acometer así la tarea de su valoración de acuerdo al estatuto
cognoscitivo de la jurisdicción, conforme a las reglas de la sana crítica racional o
de la libre convicción.
I). Recordemos que, en oportunidad de sus alegatos críticos, luego de
discurrir acerca de que no son los hechos los que se prueban sino los
enunciados o proposiciones acerca de cómo ocurrieron esos hechos, el MPF
sostuvo que –en lo atinente a la cuestión fáctica- tiene por probado que Álvarez
tenía en su poder 847 gramos de marihuana y 10 gramos de cocaína. El segundo
enunciado que igualmente tuvo por acreditado refiere a la calificación legal de
dicho comportamiento que será objeto de examen en la siguiente cuestión.
Fecha de firma: 26/12/2024
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Por su parte, ni el imputado al ejercer su defensa material ni su defensor
técnico (en subsidio de su planteo de nulidad) controvirtieron estos extremos en
punto a la materialidad del hecho ni a la autoría del encartado en el mismo, pues
el Dr. Zambiazzo -en consonancia con lo declarado por su pupilo- centró la
hipótesis defensiva en torno al encuadramiento típico de la conducta enjuiciada.
Visto así el cuadro probatorio reunido arriba reseñado y las posturas
asumidas por las partes, sostengo que, en punto tanto a la materialidad del
hecho motivo de enjuiciamiento, como a la participación tìpica (autoría del
encartado) en el mismo, no abrigo duda alguna sobre su ocurrencia, en las
circunstancias de modo, lugar, tiempo y personales que el Sr. Fiscal sostuviera
en el debate, pues dicho cuadro probatorio así lo acredita de un modo fehaciente,
sin fisuras ni contradicciones, por lo que anticipo he de contestar afirmativamente
sendos interrogantes de esta segunda cuestión.
II). En efecto: tanto la materialidad del suceso verificado el 22/05/2024, en
el marco del procedimiento llevado a cabo por GNA en la RN 174, km. 59,6
-conforme se refirió y analizó en la primera cuestión- como, consiguientemente, la
autoría que en él se atribuye al procesado Pablo Ezequiel Álvarez adquieren el
rango de evidencia incontrastable.
Conforme lo acredita el acta de procedimiento ([Link]. 4/6 vto.), lo recrearon
testimonialmente los funcionarios de GNA Vallejos, Leonatti y Romero, el
testigo civil de actuación Mernes Ormaechea y –en definitiva- lo reconoció el
imputado Álvarez al ejercer su defensa material en debate, se ha probado que el
encartado llevaba consigo, en su viaje desde Rosario hacia la ciudad de Victoria,
un total de 847,04 gramos de marihuana y 10,008 gramos de clorhidrato de
cocaína (cfr. pericia química de fs. 142/150).
El registro de su equipaje de mano y la requisa personal que se le practicó
(cfr. acta de fs. 4/6 vto., pruebas de campo de fs. 11/13, acta de pesaje de fs.
14/vto. y acta judicial de apertura de efectos secuestrados de fs. 24/vto) acreditan
que:
i). En un bolso matero, con cierre, tenía una bolsa de nylon con sustancia
vegetal verde amarronada;
ii). En un bolso de mano llevaba –entre y/o envueltos con su ropa
personal- una balanza marca Star Vision de cocina, modelo SV-500; 3 frascos de
vidrio y 4 bolsas con sustancia vegetal;
Fecha de firma: 26/12/2024
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iii). En el bolsillo del costado del bolso de mano se halló una bolsa de
nylon que contenía una sustancia en polvo blanca.
iv). En la requisa personal se le halló un recorte de papel blanco con
restos de un cigarrillo; un porta-cigarrillo color violeta con un cigarrillo armado y
otro consumido parcialmente y 13 pequeños envoltorios con sustancia vegetal; la
suma de $ 90.000,°° y dos teléfonos celulares marca Samsung.
Practicado in situ, en el asiento de la unidad, el test antinarcóticos sobre la
sustancia vegetal arrojó resultado positivo para cannabis sativa -marihuana-
(cfr. fs. 11) y el practicado a la sustancia en polvo blanca dio resultado positivo
para clorhidrato de cocaína (cfr. fs. 13).
El testigo civil Mernes Ormaechea declaró que “la droga estaba en el
equipo de mate y en un bolso-mochila que tenía el muchacho en el que había
frascos”. Que dieron positivo a cocaína y marihuana y que estuvo presente
cuando se hizo el test con el líquido. En igual sentido, el funcionario Leonatti
expresó que “el pasajero bajó con un bolso de mano en el que se encontraron
frascos con marihuana, en una parte triturada y en otras eran hojas. En un bolso
matero azul había más marihuana”.
Por su parte, Vallejos refirió que “abrieron los bolsos y tenía marihuana.
Se encontró en un bolso matero y en otro bolso había frascos que tenían
cogollos”. Añadió que “tenía bolsitas con marihuana fraccionada en las zapatillas,
en las medias…”. Romero dijo que “en el bolso matero, la sustancia estaba
fraccionada y en el otro bolso había frascos”.
Por su parte, al declarar en debate, Álvarez afirmó que en su “media de
tela tenía un cigarrillo de marihuana que había fumado”. Dijo que “tenía 320
gramos de marihuana y el resto eran hojas, por eso lo tenía fraccionado”, que “la
balanza la tenía para dosificar el consumo y que el ‘cannabis’ lo consumía por los
dolores”. Reconoció que era “consumidor altísimo” de marihuana y cocaína. Dijo
que consumía 30 gramos por día de marihuana y 30 gramos de cocaína cada
dos días, que nunca hizo tratamiento pero que “quería dejar de consumir” y que
por eso –para empezar a rehabilitarse- había viajado a Victoria, donde vive un
sobrino de 18 años con su madre, donde proyectaba trabajar, alquilar y quedarse
un mes o más.
Las pruebas de campo practicadas durante el procedimiento (cfr. fs. 11 y
13) fueron confirmadas por la pericia química practicada por GNA ([Link].
Fecha de firma: 26/12/2024
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142/150) que determinó de modo indubitable la calidad estupefaciente de la
sustancia secuestrada:
*). Clorhidrato de cocaína, sin sustancias de corte, con un peso neto
total de 10,008 gramos, capacidad para extraer 78,3 D.U. y una concentración
alta de su principio psicoativo (78,30%) siendo habitual que este tóxico se
expenda al consumidor estirada y en concentraciones bastante inferiores al 50%;
y
*). Cannabis sativa (marihuana), con un peso neto total de 847,04
gramos, aptitud para extraer de dicho material 25.023,9 D.U. y una
concentración promedio alta de tetrahidrocannabinol del 10,34%. Ella
seguramente procede de la alta presencia de cogollos (en los frascos hallados en
el bolso de mano, cfr. testimonial de Vallejos) dado que la planta de cannabis
sativa tiene diversa concentración de THC -que es el ingrediente psicoactivo- en
sus diversos componentes, siendo la más alta la de las flores o cogollos (10
-12%), mientras que las hojas tienen una concentración inferior (1-2%), así como
el tallo y la raíz tienen una exigua concentración -entre 0,1-0,3% el tallo y 0,03%
la raíz (cfr. ONUDD, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito,
“Why does cannabis potency matter?”, 29/06/2009).
Se trataba, en definitiva, de droga de muy buena calidad. Y, bien sabido es
por parte de los consumidores y adictos, que los ‘prensados’ o ‘ladrillos’ en la
presentación en hierba de este producto canábico -que son los que
habitualmente circulan en las cadenas de distribución y propagación del tóxico-
tienen a lo sumo una concentración que oscila en el orden del 5% de THC o
inferior, porque -para aumentar la ganancia- trituran y mezclan los diversos
componentes de la planta, disminuyendo su calidad. Mientras que los cogollos (el
componente de mayor calidad y preferido por los consumidores), para ser
secados, curados y conservados durante un tiempo prolongado y antes de ser
triturados deben guardarse en frascos de vidrio, tal como los tenía
acondicionados Álvarez y así se le secuestraron (cfr. “Lescano”, sentencia N°
07/2021, del 16/04/2021).
Sin ingresar en aspectos atinentes a la tipicidad, tengo para mí que la
comprobada tenencia de la droga que Álvarez portaba consigo -entre su
equipaje y en su vestimenta-, en el viaje en ómnibus desde Rosario a Victoria, lo
emplaza sin duda alguna en el carácter de autor (art. 45, CP), en tanto ese ‘tener’
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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más que una conducta expresa relaciones de determinada clase entre una
persona y una cosa, una conexión fáctica entre la cosa y el sujeto que la posee y
que atañe al ejercicio de un poder de hecho y de disponibilidad sobre la cosa
prohibida que el imputado plenamente ejercía.
En definitiva y por los fundamentos expuestos, doy una respuesta
afirmativa a esta segunda cuestión, en los dos interrogantes que la componen:
materialidad y autoría.
Así voto.
A LA TERCERA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
I) La calificación legal
Conforme se ha concluido en la segunda cuestión, no cabe hesitar en que
el hecho que tuve por comprobado de autoría del imputado Pablo Ezequiel
Álvarez configura una conducta penalmente relevante porque ella, sin fisuras,
infringe la Ley de Estupefacientes Nº 23.737.
Dar entondes respuesta a la presente cuestión impone verificar cuál es la
norma de dicha ley que, como premisa mayor del razonamiento subsuntivo,
acoge cabalmente esa premisa menor fáctica que se tuvo por acreditada, de
modo de arribar a una conclusión aplicatoria de la ley penal que satisfaga la
exigencias de corrección.
I.a). Sobre este tópico, las posturas de las partes se exhibieron
francamente en disputa.
El Sr. Fiscal Auxiliar –Dr. Podhainy-, al formular su alegato acusatorio,
mantuvo el encuadramiento típico contenido en la pieza requirente que abrió la
etapa plenaria (transporte de estupefacientes del art. 5º, inc. “c”, Ley 23.737),
porque a su entender se ha acreditado en autos el elemento subjetivo adicional al
dolo (ultraintención) propio de dicha figura, explayándose largamente sobre los
indicadores que -a su criterio- acreditan ese aspecto subjetivo excedente.
En cambio, por su lado, el Sr. Defensor Público Oficial -Dr. Zambiazzo-
(en subsidio de su planteo nulificatorio rechazado en la primera cuestión)
controvirtió enfáticamente dicho encuadramiento típico. Aseveró que “no todo
desplazamiento es transporte”. La teoría del caso de la defensa tuvo por eje la
condición de adicto de su pupilo y la versión defensista alternativa dada por éste
al ejercer su defensa material que -dijo- fue desatendida por el órgano acusador.

Fecha de firma: 26/12/2024


Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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En relación a la cocaína (10 gramos), dada su escasa cantidad e
indudable destino de consumo, propuso la absolución de su defendido, con
sustento en el art. 14.2, Ley 23.737.
Y, en relación a la marihuana (847 gramos) postuló que esa conducta
recala en la figura de tenencia simple de estupefacientes (art. 14.1, Ley 23.737) y
no en la de transporte (art. 5, inc. “c”, Ley 23.737), confutando los indicadores de
la ultraintención relevados por el MPF.
Mas -llegado a este punto- el defensor técnico sostuvo que como, a su
criterio, la conducta de su defendido encuadra en el art. 14, primer párrafo,
“debería, en su caso, suspenderse el debate y correr vista al MPF, en tanto esta
nueva calificación habilitaría soluciones alternativas”, tales como las previstas por
el art. 76 bis o el art. 56 inc. 6°, ambos del CP.
Va de suyo que este último planteamiento no fue receptado en el curso del
debate y no se corrió la vista propuesta, pues no era de recibo por dos órdenes
de razones. Por un lado, porque esa nueva calificación legal -habilitante de
soluciones alternativas- fue la postura enarbolada por la defensa en la
oportunidad del art. 393, CPPN, durante el plenario oral, mas claramente no era
ésa la subsunción típica postulada por el MPF. Es que el propio tenor acusatorio
expresado por el MPF y la línea argumental ensayada para fundar que la
conducta enjuiciada recala en el delito de tráfico de estupefacientes en la
modalidad de transporte, así como la pena carcelaria de cumplimiento efectivo
solicitada, daban cuenta de la política acusatoria asumida por el órgano acusador
público frente al caso y ello es atribución propia y de resorte exclusivo del MPF.
Amén de que ella expone a las claras que, dada la escala penal aplicable al
injusto en cuestión se requería del consentimiento fiscal en los términos del art.
76 bis, 4° párrafo, CP, y éste no habría de brindar su consentimiento, siendo ello
menester para explorar siquiera la posibilidad de suspender el juicio a prueba,
dado el carácter vinculante que dicho consentimiento reviste para la judicatura.
Y, por otro lado, porque habiéndose desplegado todos los actos del debate
oral y público hasta la etapa de la discusión final (cfme. art. 393, CPPN) y pedido
como fue por la Fiscalía pena de prisión de cumplimiento efectivo, no quedaba
abierta la posibilidad de una solución alternativa y correr vista de esa posibilidad
a la Fiscalía para que se expidiera al respecto hubiera importado, de parte de
esta magistratura, avanzar indebidamente en torno a una atribución y cuestión
Fecha de firma: 26/12/2024
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privativa de un “órgano independiente con autonomía funcional” (art. 120, CN)
sobre la que el MPF ya se había expedido.
I.b). Pues bien: dar tratamiento a la cuestión que nos convoca -vistas las
posturas enfrentadas de las partes- exige contrastar los contornos típicos de las
figuras penales involucradas conforme la calificación legal que cada parte
–Fiscalía y defensa- asignaron a la conducta, de autoría de Álvarez, que se tuvo
por comprobada para luego verificar si el factum materia de juzgamiento recala
en el delito de transporte de estupefacientes o si, en cambio, admite la mutación
subsuntiva propuesta por la defensa en la figura menos gravosa del art. 14, Ley
23.737.
Anticipo que entiendo le asiste razón al defensor del imputado, pues a mi
criterio la comprobada conducta del encartado no halla encuadramiento típico en
el art. 5, inc. “c”, de la norma legal citada, según veremos.
Este tipo penal, como casi todos los de la ley 23.737, supone y se asienta
sobre la tenencia de estupefacientes. Porque el verbo ‘tener’ más que una
conducta expresa relaciones de determinada clase entre una persona y una
cosa. La ‘tenencia’ que la ley 23.737 releva con implicancias y consecuencias
jurídico-penales implica el ejercicio de un poder de hecho sobre la cosa; es esa
relación de señorío y de disposición real del agente sobre la cosa incriminada (la
sustancia estupefaciente) tenida consigo o en su ámbito de custodia. Pero tiene
el estupefaciente quien lo almacena, quien lo transporta, quien lo tiene con
finalidad de comercialización, quien lo da en pago o lo distribuye, quien
comercializa con él, quien lo tiene para su consumo, como quien lo tiene sin que
se acredite una finalidad ulterior más allá de esa simple tenencia o tenencia
neutra.
Lo pertinente es relevar a qué conducta típica –de todas ellas- accede la
comprobada tenencia o relación de señorío, disposición real y dominio que
Álvarez ejercía sobre los 847 gramos de marihuana y los 10 gramos de cocaína
que llevaba materialmente consigo -en su equipaje y entre sus ropas- en su viaje
desde Rosario hasta Victoria, aquel 22 de mayo de 2024.
Sabido es que en el tipo objetivo del delito de transporte, los
estupefacientes sobre los cuales recae la acción de tener (elemento estático)
deben encontrarse en tránsito (elemento dinámico). Esto es, requiere de la
tenencia de la droga y de su traslado o desplazamiento de un lugar a otro
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-aunque no haya llegado a destino- por parte del sujeto activo, lo que no admite
refutación que ha sido holgadamente comprobado en autos.
En punto a tipicidad subjetiva, tratándose de un delito doloso, la figura
del art. 5 inc. “c” reclama que el imputado haya tenido conocimiento y voluntad de
realizar la acción que constituye el tipo objetivo, esto es, el traslado de la materia
que sabe es estupefaciente. Álvarez sabía lo que trasladaba y así lo quería. Su
acondicionamiento, ocultándola entre sus prendas de vestir en el bolso de mano
o en las medias que llevaba puestas ([Link]ón del imputado y testimonial
de Vallejos), nos habla claramente de la acreditación del dolo, esto es, del querer
dominado por el saber de estar trasladando o transportando sustancia tóxica que
el imputado sabía prohibida.
Claro que la acreditación del dolo no es suficiente para que su conducta
recale en el delito de transporte por el que fue acusado pues -como bien lo
resaltó el representante del MPF, en consonancia con inveterada doctrina de este
Tribunal- el tipo de transporte, en esta faz subjetiva requiere de un elemento
subjetivo del tipo distinto del dolo de intención trascendente (ultrafinalidad), que
hace de quien transporta la sustancia un engranaje o eslabón del tráfico ilícito de
estupefacientes.
Es que esta figura de tráfico no alude sólo al mero acto material
-consciente y querido- del traslado de droga, La noción importa un concepto
normativo, cuyo contenido valorativo debe ser compatible con la gravedad de la
pena con que se amenaza la acción de transportar.
Y ésta es la razón por la que en cada caso concreto debe inexorablemente
verificarse si se han probado esas circunstancias –adicionales al dolo e
integrantes del tipo subjetivo bajo análisis- relativas al comúnmente denominado
dolo de tráfico, concepto éste que supone un plus respecto del mero
conocimiento y voluntad de transportar droga, representado por la conciencia de
contribuir a un programa de propagación del estupefaciente y la voluntad de
incardinar la conducta en una de las etapas de la cadena del narcotráfico.
Puesta a dicho análisis y pese al denodado esfuerzo del MPF, comparto
con la defensa que la tipicidad subjetiva propia de la figura de transporte no se
halla colmada. Ese plus, ese elemento subjetivo dinámico o propagador, debe ser
probado y no presumido y –en el caso- no se ha probado en el comportamiento
que Álvarez tuvo en la ocasión que haya asumido ese rol de transportista, de
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eslabón o de tramo incardinado en la cadena de narcotráfico, al menos, con el
grado de certeza que es menester en este estadio procesal.
En esta línea de análisis, no puede pasarse por alto que, conforme los
principios hermenéuticos que rigen en el ámbito penal, la CSJN ha sentado con
categoría de principio que “La valoración de los hechos o circunstancias fácticas
alcanzadas por el ‘in dubbio pro reo’ incluye también los elementos subjetivos del
tipo penal, cuya averiguación y reconstrucción resulta imprescindible para aplicar
la ley penal. La falta de certeza sobre estos últimos también debe computarse a
favor del imputado” (CSJN, “Vega Giménez”, 27/12/2006, en Fallos 329:6019).
Dado que dicha preordenación consciente y voluntaria de incardinar la
conducta de transporte al tráfico ilícito, como disposición interna del sujeto activo,
no es observable sino deducible, su acreditación debe apoyarse en hechos
indiciarios (‘indicadores’) ciertos, empíricos, constatables, que sean los que
suministran los indicios acerca de la existencia de la disposición anímica del
sujeto y aptos por sí mismos para ofrecer una narración coherente y racional de
los hechos relevantes y probados en el juicio.
En esta línea, entiendo que no le asiste razón al MPF cuando pretende
inferir de los indicadores que mencionó al alegar -según veremos- que se ha
probado el denominado dolo de tráfico.
A mi criterio se trata de una nómina de indicios contingentes y
anfibológicos -algunos meramente conjeturales y sin apoyo empírico- analizados
en forma aislada y descontextualizados de las circunstancias comprobados y
propias del caso que nos ocupa; que no señalan de modo inequívoco el invocado
supuesto de estar frente al delito de transporte de estupefacientes, pues admiten
–de conformidad al cuadro probatorio reunido, a la plausible declaración brindada
en debate por el imputado, desatendida por órgano acusador, y con base en la
sana crítica racional- una explicación verosímil y más plausible que la acusatoria,
lo que veda –a mi entender- el encuadramiento típico propiciado en el art. 5,
inciso “c”, Ley 23.737.
En efecto:
i). La cantidad de droga trasladada (847 gramos de marihuana y 10
gramos de cocaína) no es -en conjunto- por cierto escasa, pero tampoco se trata
de un cargamento de significativa envergadura que permita inferir algún destino
de tráfico ilícito, si tenemos en cuenta que los transportes habituales en la zona y
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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que han sido objeto de enjuiciamiento superan en kilogramos los dos y tres
dígitos. Advierto que aunque la cantidad no es un dato determinante para
descartar la figura de tráfico, mucho menos lo es para considerarla configurada.
Los precedentes “Pesoa” (sentencia N° 56/15) y “Kreick” (sentencia N° 05/12)
–citados por el MPF- no son en absoluto trasladables ni equiparables al que aquí
nos ocupa, habida cuenta de la diferencia sustancial de los contornos fácticos de
la materia sometida a juzgamiento en aquéllos casos y en éste.
ii). Irrazonablemente el Fiscal desatiende una circunstancia probada en
autos: que Álvarez era un “consumidor altísimo” (según sus propias palabras al
declarar) de marihuana y cocaína, lo que fue pericialmente corroborado por el Sr.
Médico Forense quien dictaminó que el imputado “presenta índices médico
-psicológicos de tener una conducta adicta al consumo de estupefacientes,
actualmente con varios meses de abstinencia de consumo” (cfr. fs. 277 vto., el
subrayado es propio). Y, con el propósito de echar por tierra este acreditado
extremo, el órgano acusador meritúa que el informe toxicológico que le fue
practicado acredita la inexistencia en orina de metabolitos indicativos del
consumo de marihuana y cocaína, sin advertir que este informe (cfr. fs. 271 y
vto), data del 21/11/2024, esto es, fue practicado 6 meses después de haber sido
detenido y alojado en la UP5 de Victoria, lo que explica -dada su abstinencia de
consumo de varios meses- que haya dado resultado negativo.
iii). La muy buena calidad del estupefaciente trasladado, dada la alta
concentración del principio psicoactivo de ambas sustancias (10,34% de THC la
marihuana y 78,30% de pureza la cocaína), aunque configure un dato relevante
para cuantificar el grado de lesividad en términos de antijuridicidad material y
para graduar la pena -como lo sostuvo el MPF-, no solo es un dato
probatoriamente ineficaz para acreditar el dolo de tráfico sino que crítico
-racionalmente reviste una eficacia convictiva contraria a la pretendida por el
órgano acusador, con aptitud para desechar tal encuadramento típico.
Las máximas de la experiencia, la lógica y el sentido común -integrantes
de la sana crítica racional- nos indican que, en el transporte propio de la cadena
de distribución de la droga hacia el mercado de consumo, el estupefaciente es
habitualmente de inferior calidad pues registra concentraciones altamente
inferiores (del orden del 5% la marihuana e inferiores al 50% la cocaína), en tanto
es el estiramiento de la cocaína con sustancias de corte como la trituración de la
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marihuana con diversos componentes de la planta -que registran, como dije
supra, muy diverso porcentaje de THC- lo que asegura e incrementa la ganancia
del proveedor y que, en este caso, se halla ausente.
iv). La existencia de una balanza de cocina, modelo SV-500 (que pesa
hasta 500 gramos) tampoco es indicio cierto de la conducta propia de un
transportista. Ella es un indicador probatoriamente útil y eficaz en supuestos de
tenencia con fines de comercialización, dada la utilidad y aptitud de dicho
elemento para que -luego de triturada y fraccionada la sustancia- se pueda
proceder a su pesaje, dosificación y asignación de precio para la venta al
menudeo. Mas, lejos de señalarnos la conducta propia de un transportista, la
existencia de una balanza como la incautada aparece solo como utilizable para
pesar y fraccionar una medida o dosis de consumo, mas esa dosificación puede
tener por destino el consumo personal o la venta al consumidor y no necesaria y
unívocamente esta última. Téngase presente que, en la ocasión, no se hallaron
sustancias de corte para estirar la cocaína, ni bolsas de nylon para ser recortadas
y armar ‘cebollines’, ni precintos o hilos para anudar envoltorios, ni tampoco
Álvarez estaba siendo investigado por comportamientos en infracción a la ley
23.737 pues se trató de un hallazgo casual en un control rutinario vehicular.
v). Las diferentes formas en que fue hallado el material -en hojas sueltas,
en bolsas sin fraccionamiento tanto en hojas como triturada, en cogollos
guardados en 3 frascos de vidrio, en 13 envoltorios pequeños, en un cigarrillo
armado dentro de un porta-cigarrillo y otros 2 parcialmente consumidos- da
cuenta de una presentación o acondicionamiento algo caótica o desordenada,
más propia de la de un consumidor que se provee de un stock para abastecer su
consumo en destino por una temporada que de la de un traficante. En este
eslabón de la cadena de narcotráfico es de uso que el transporte del tóxico lo sea
en ‘prensados’ o ‘ladrillos’ listos para su colocación a un dealer que luego
fraccionará y distribuirá la sustancia en el mercado minorista.
vi). Ningún elemento de prueba avala la caprichosa inferencia de cargo
-sin sostén empírico- que el MPF empleó al calificar este traslado como ‘tráfico
hormiga’, al conjeturar ‘contra reo’ la posible “conexión con alguna organización
destinada al comercio ilícito”, con pretenso fundamento en el voto en disidencia
minoritaria del precedente “Karcher” (sentencia N° 15/16). Ningún elemento
probatorio glosado en la causa avala tal aserto.
Fecha de firma: 26/12/2024
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vii). La presencia de dos calidades de estupefaciente (marihuana y
cocaína) que, en otro contexto fáctico, puede revelar su aptitud para abastecer
una demanda diversificada (como en los precedentes citados por el MPF) no
resulta trasladable al caso de autos, dada la acreditada adicción del encartado a
ambas sustancias.
viii). El trayecto Rosario-Victoria encarado por el imputado no resulta
tampoco indicador fiable e inequívoco de una conducta de tráfico en la modalidad
de transporte, como lo señaló el MPF aludiendo a la cantidad de población de
ambos centros urbanos. Ello, por dos razones: por un lado, como bien lo aseveró
el defensor, pues Álvarez no vive en Rosario sino en Funes, ciudad ésta con
densidad demográfica similar a Victoria y si partió de Rosario (gran urbe ubicada
a unos 15 [Link] Funes) en su viaje hacia Victoria solo obedeció -como la
realidad y la experiencia lo indican- a la inexistencia de transporte interurbano de
pasajeros con salida en Funes y destino Victoria. Y, por otro lado, porque la
conduta de tráfico en la modalidad de transporte es propia de la vinculación para
la distribución de la droga desde los centros de producción hacia los grandes
centros de consumo; cualidades éstas que -en el caso- no revisten ni la ciudad
de origen Rosario (que no es centro de producción de marihuana ni de cocaína),
ni la de destino Victoria (pequeña urbe).
ix). Si tenemos en cuenta que, para la fecha del hecho, el SMVM ascendía
a $ 221.052,°° mensuales (cfr. Res.9/2024 CNCEPYSMV), la suma dineraria que
le fue secuestrada al imputado ($ 90.000,°°) no admite ser catalogada como una
“importante cantidad de dinero” -como lo hizo el MPF-, no solo por el magro
poder adquisitivo de dicho monto a mayo de 2024 (dado el proceso inflacionario
desatado en nuestro país) sino porque, atendiendo a las plausibles explicaciones
dadas por Álvarez al declarar, dicha suma conforme un criterio de realidad
apenas podría haberle alcanzado para atender sus necesidades básicas de
alimentación y alojamiento durante su proyectada estancia en Victoria de un mes
a un mes y medio.
x). Tampoco puede -con ajuste a derecho- relevarse como indicador de
ultraintención la tenencia de dos celulares, a cuyo contenido (cfr. pericia
telefónica de fs. 173/181) no se pudo acceder: uno, porque estaba bloqueado y el
otro porque se encontraba en modo de configuración inicial. Que el imputado no
haya suministrado la clave de desbloqueo del que tenía en uso -en ejercicio del
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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derecho constitucional que le asiste- no puede en derecho ser valorado en su
contra. Ningún elemento de prueba nos indica tampoco que el otro celular “había
sido reseteado o formateado a fábrica”, como lo afirma el representante del MPF,
pues que estuviera en modo de configuración inicial halla explicación en que se
trataba de un celular nuevo, recién comprado, aún sin uso, como lo declaró en el
debate el imputado.
Y xi), finalmente, no es cierto que -como lo expresó el MPF- Álvarez no
haya brindado explicaciones acerca del porqué de su viaje, ni por qué trasladaba
esa cantidad de estupefacientes. En su breve alocución en plenario, trazó un
panorama de su vida y dio una versión plausible del propósito del viaje que
emprendió a la ciudad de Victoria y en la que fue interceptado. Nada lo
desmiente; es más, algunas de sus aseveraciones se hallan suficientemente
acreditadas.
Se trata de un joven de 27 años a la fecha del hecho; soltero, sin hijos, que
vive con su grupo familiar de origen (padres y un hermano mayor); de oficio
‘parquetista’ o pulidor de pisos de madera, emprendimiento familiar que
desarrolla con su padre y hermano.
Como lo declaró y fue corroborado por la pericia médico-psicológica, es
adicto al consumo de estupefacientes (marihuana y cocaína). Al declarar expresó
que “nunca hizo tratamiento y que quería dejar de consumir”, que quería
“comenzar a frenar su consumo para su rehabilitación”.
El Dr. Kot lo corrobora en su informe pericial al expresar que el imputado
“Fuma marihuana desde los 13 años…, consume cocaína desde los 15…, (con)
dificultades laborales, familiares y sociales por consumo… Manifiesta voluntad de
tratamiento” (cfr. fs. 277 y vto, pericia médica).
Al ejercer su defensa material en debate, explicó que viajaba a Victoria a
“visitar familiares y a procurar rehabilitarse”. Dijo que proyectaba quedarse un
mes o más, aclarando que en esa ciudad vive -con su madre- su sobrino (hijo de
su hermano) de 18 años -lo que le aseguraba un alojamiento inicial- y que él iba
a tratar de alquilar y trabajar. ¿Por qué trasladaba los estupefacientes que se le
secuestraron?, se preguntó el Fiscal. La respuesta salta a la vista de su
declaración y de la pericia médica: porque consume mucho y es adicto. Tenía por
indudable propósito salir del ambiente en el que transcurría su existencia -con
segura incidencia en su consumo- y comenzar a disminuirlo para rehabilitarse. Lo
Fecha de firma: 26/12/2024
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que trasladaba le aseguraba un stock para poder abastecerse –aún
menguadamente- y transitar ese proceso durante su temporada de estadía en
Victoria.
Su comprobado comportamiento carece de los contornos de quien se
conduce como transportista o como ‘mula’ en el tráfico ilícito. Llevaba la droga en
su equipaje, entre su ropa y efectos personales. No estaba transportando
estupefacientes. Era él el que se trasladaba y viajaba con la sustancia. Le asiste
razón al defensor cuando expresó que “no todo desplazamiento es transporte”.
Es este contexto existencial y situacional que se desprende de la propia
versión exculpatoria -aunque confesa en cuanto a la admisión del tóxico que
llevaba consigo-, en la que explica los motivos del viaje y que ningún elemento de
prueba desmiente, el que nos informa de la orfandad probatoria sobre un punto
que ha sido decisivo para la acusación, pues su línea argumentativa enderezada
a tener por probada la tipicidad subjetiva propia de la figura de transporte choca
de frente con este cuadro de conjunto que nos ‘pinta’ un panorama conglobado
que la desmiente.
Es entonces el crítico y racional análisis de la prueba el que inhibe el
acogimiento del encuadramiento típico propiciado por el órgano acusador público
e impone descartar la subsunción de la conducta de Álvarez en la figura que
describe y castiga el art. 5º, inciso “c”, de la Ley 23.737.
Como tantas lo ha recordado este Tribunal y es pertinente aquí: “Para ser
aceptada como verdadera, la hipótesis acusatoria no solo debe ser confirmada
por varias pruebas y no ser desmentida por ninguna contraprueba, sino que
también debe prevalecer sobre todas las posibles hipótesis en conflicto con ella
(…). Por eso, mientras la hipótesis acusatoria prevalece solo si está confirmada,
las contrahipótesis prevalecen con solo no haber sido refutadas” (FERRAJOLI,
Luigi; Derecho y razón, Editorial Trotta, 2° ed., Madrid, 1997, p. 151).
Ello así, no puedo dejar de resaltar que la contrahipótesis defensiva
-material y técnica- no ha sido refutada y que el cuadro indiciario señalado por el
MPF resulta anfibológico e insuficiente para abastecer, razonada y
razonablemente, la prueba de las exigencias típicas subjetivas de la figura de
tráfico seleccionada.
Por ello, a mi criterio solo puede concluirse -conforme el principio favor rei-
en que el acreditado contexto en que se produjo el hallazgo de la sustancia tóxica
Fecha de firma: 26/12/2024
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que Álvarez trasladaba, solo puede recalar –como lo pidió subsidiariamente la
defensa- en la figura de la tenencia simple de estupefacientes del 1er. párrafo del
art. 14, Ley 23.737, la que, por ser menos gravosa para el imputado, opera en el
caso como figura residual aplicable, en tanto -reitero- no han podido acreditarse
los mayores recaudos típicos de la figura más gravosa del art. 5º, inciso “c” por la
que Álvarez fue acusado.
II) Responsabilidad penal
En cuanto a la responsabilidad penal del encartado –interrogante que
también integra esta cuestión-, y siguiendo con el restante estrato analítico, debo
señalar que no se advierte la presencia de ninguna causal de justificación o
permiso justificante del proceder asumido por el imputado Álvarez que desplace
la antijuridicidad de su conducta. La capacidad del nombrado ha sido acreditada
y se lo ha visto en la audiencia de debate como una persona lúcida, con aptitud
para defenderse materialmente, así como plenamente capaz de comprender la
criminalidad de sus actos y de dirigir sus acciones (a contrario sensu del art. 34,
inc. 1°, CP). Tampoco se vislumbra que pueda haber incurrido en algún error de
prohibición que cancele o disminuya su culpabilidad, ni en ninguna situación
exculpante, por lo que su capacidad de culpabilidad y consecuente posibilidad de
administrarse el reproche penal no observa obstáculos, siendo el imputado una
persona capaz y asequible al llamado de la norma.
Así voto.
A LA CUARTA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
I) Individualización de las penas
En el tratamiento de esta cuestión corresponde individualizar –conforme lo
concluído en las anteriores- la pena que se habrá de asignar a la conducta
penalmente típica que antes tuve por comprobada y que atribuí al imputado, en la
calidad de autor en que se halla emplazado (art. 45, CP).
La escala penal aplicable al delito que describe y castiga el art. 14, primer
párrafo, Ley 23.737, reconoce un mínimo de un (1) año y un máximo de seis (6)
años de prisión y multa de $ 11,25 a $ 225,ºº, de acuerdo a la reforma introducida
por la ley 23.975.
Al respecto y en relación a la pena pecuniaria, debe tenerse presente que,
aunque a la fecha del hecho (22/05/2024) se hallaba ya vigente la ley 27.302 que
modificó las penas de multa (determinadas actualmente en escalas penales de
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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“unidades fijas”), esa modificación abarca solamente los delitos de tráfico de
estupefacientes, no así entre otros la figura del art. 14.1 en que se encuadró la
conducta del imputado, cuyo monto y determinación en “pesos” –conforme Ley
23.975- no se encuentra en consecuencia alcanzado por la mencionada ley.
Ello así, con base en la escala penal aplicable para ambas penas
principales y conjuntas, corresponde mensurar la culpabilidad del encartado en
una medida que se exhiba proporcional al grado de culpabilidad por el hecho
computando el ámbito de autodeterminación que tuvo en la constelación
situacional en que le tocó actuar y conforme a sus personales capacidades, en el
entendimiento de que “la magnitud de la pena es siempre expresión del ilícito
culpable, no es otra cosa que la cuantificación de la culpabilidad” (cfr. ZIFFER,
Patricia; Consideraciones acerca de la problemática de la individualización de la
pena, en “Determinación judicial de la pena”, comp. Julio B.J. Maier, Editores Del
Puerto, p.91).
I.a). La pena carcelaria
Dejo aclarado que no computo como agravante –desde el punto de vista
objetivo- la naturaleza del injusto, por entender que la comprobada tenencia del
material estupefaciente que se le reprocha (847 gramos de marihuana y 10
gramos de cocaína), se halla abastecido con la escala penal con que el legislador
–en sede de criminalización primaria- mensuró su punición.
Con aplicación de los parámetros establecidos por los arts. 40 y 41, CP,
pondero como agravante (cfme. art. 41.1, CP) la alta concentración del principio
psicoactivo de ambos tóxicos (10,34% THC la marihuana y 78,30% la cocaína),
como la alta cantidad de dosis umbrales que podían extraerse de dicho material,
dado su alto carácter lesivo para el bien jurídico protegido: la salud pública.
Desde una óptica subjetiva (cfme. art. 41.2, CP) valoro como agravante
que tenía un oficio (pulidor de pisos de madera) en el marco de un
emprendimiento familiar, que le proveía de ingresos para atender sus
necesidades personales, pues no tiene cargas de familia, lo que debió incidir
para ajustar su comportamiento a la norma que libremente decidión infringir.
Como atenuantes, pondero la juventud del imputado (27 años al momento
del hecho), su muy escaso nivel de instrucción (secundario incompleto, hasta 1er.

Fecha de firma: 26/12/2024


Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA

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año) y su carácter de adicto al consumo de estupefacientes (marihuana y
cocaína) desde muy temprana edad, circunstancias éstas –sobre todo la última-
con incidencia decisiva en que adoptara una conducta en infracción a la ley.
Con igual significado atenuatorio es dable considerar su falta de
antecedentes penales (cfr. informe del RNR de fs. 59).
Ello determina que, a mi criterio, estime justo, adecuado y proporcional a
su culpabilidad por el hecho imponerle la pena de tres (3) años de prisión,
seleccionando así una sanción que se ubica apenas por debajo del punto medio
de la escala.
Claro que corresponde que la imposición de dicha pena penitenciaria deba
serlo en la modalidad de cumplimiento condicional (art. 26, CP), debiendo
dejarse en suspenso su ejecución por ser ésta la primera condena que debe
afrontar el imputado Álvarez habida cuenta del quantum punitivo determinado.
Tengo en cuenta para concluir de este modo que, conforme las pautas
fijadas por nuestra ley de fondo en el art. 26, CP, lo que esta magistratura pudo
advertir en la audiencia y según se desprende de las constancias de la causa,
resulta altamente inconveniente aplicar al encartado una pena de prisión de
cumplimiento efectivo atento la naturaleza del hecho y su personalidad moral.
Comparto con Zaffaroni en que, “cumplimentados los extremos formales y
materiales requeridos por la ley, hay un derecho del procesado a la
condicionalidad, puesto que lo contrario implicaría confundir la función valoradora
del juez con una potestad arbitraria” (Zaffaroni-Alagia-Slokar; Derecho Penal.
Parte General, Ediar, [Link]., 2000, p.924).
Claro que, dada la condicionalidad de la condena y la circunstancia de que
el imputado se halla privado cautelarmente de su libertad ambulatoria desde el
22/05/2024 (hace casi 7 meses), corresponde además disponer su inmediata
libertad, la que se hizo efectiva el día 17 de diciembre ppdo. con el adelanto del
veredicto.
I.b). La pena pecuniaria
En cuanto a la pena de multa aplicable, estimo adecuado imponerle el
máximo de la escala aplicable, esto es, la suma de Pesos Doscientos
veinticinco ($ 225,ºº), según texto de la ley 23.975. Dicho monto –amén de su

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insignificancia actual atento la desvalorización de nuestro signo monetario-
consulta la situación económica del imputado (cfme. ar. 21, CP), debiendo
procederse a su compurgación atento el tiempo de prisión preventiva cumplido.
II) Demás cuestiones implicadas y objeto de pronunciamiento
Dado el resultado al que se ha arribado y con fundamento en el art. 531,
CPPN, corresponde imponer la totalidad de las costas al condenado.
Una vez firme la presente, corresponde –por un lado- restituir al
condenado la suma dineraria secuestrada y depositada a plazo fijo por 30 días,
con renovación automática, en el BNA Sucursal N° 3680 de la ciudad de Victoria
(cfr. boleta de fs. 40/41), con más los intereses devengados y los dos celulares
marca Samsung incautados. Y, por otro lado, procede destruir el material
estupefaciente y demás efectos vinculados remitidos a este Tribunal según
constancia actuarial de fs. 241, mediante Oficio N° 657/24 obrante a fs. 240 y
vto., de conformidad a lo establecido por el art. 30, Ley 23.737.
Deberá practicarse, por Secretaría, el cómputo de la pena impuesta,
conforme el art. 493, CPPN y formar el pertinente Legajo para su remisión al
Juzgado de Ejecución de Penas de este Tribunal.
Por todo ello, el TRIBUNAL ORAL EN LO CRIMINAL FEDERAL DE
PARANÁ, con integración unipersonal, dictó la siguiente:
S E N T E N C I A:
1º). RECHAZAR el planteo de nulidad del procedimiento formulado por la
defensa.
2°). DECLARAR a PABLO EZEQUIEL ÁLVAREZ, demás datos de
figuración en autos, AUTOR penalmente responsable del DELITO DE TENENCIA
SIMPLE DE ESTUPEFACIENTES, que describe el artículo 14, primer párrafo, de
la ley 23.737 y art. 45, CP.
3°). En su consecuencia, CONDENAR a PABLO EZEQUIEL ÁLVAREZ a
las penas de TRES (3) AÑOS DE PRISIÓN DE CUMPLIMIENTO CONDICIONAL
y MULTA DE PESOS DOSCIENTOS VEINTICINCO ($ 225,°°), de conformidad al
artículo 14, primer párrafo, Ley 23.737, reformado por ley 23.975 y art. 26, CP, y
DISPONER SU INMEDIATA LIBERTAD, oficiándose a tales efectos a la Unidad
Penal N° 5 de Victoria en que se encuentra alojado.
4°). COMPURGAR la multa impuesta por el tiempo de prisión preventiva
cumplido.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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5°). IMPONER las costas causídicas en su totalidad al condenado (art.
531, CPPN).
6º). Una vez firme la presente: a) RESTITUIR al condenado la suma
dineraria secuestrada y depositada a plazo fijo por 30 días, con renovación
automática, en el BNA Sucursal N° 3680 de la ciudad de Victoria, con más los
intereses devengados y los dos celulares marca Samsung incautados; y b)
DESTRUIR el material estupefaciente y demás efectos vinculados remitidos a
este Tribunal según constancia actuarial de fs. 241, mediante Oficio N° 657/24
obrante a fs. 240 y vto. (cfme. art. 30 Ley 23.737)
7º). PRACTÍQUESE, por Secretaría, el cómputo de la pena impuesta (art.
493, CPPN) y FÓRMESE el pertinente Legajo para su remisión al Juzgado de
Ejecución de Penas de este Tribunal.
REGÍSTRESE, notifíquese, publíquese, líbrense los despachos del caso y,
en estado, archívese.

Ante mí:

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