Fallo
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–en la rotonda de acceso a la ciudad de Victoria-, realizando un control público
de prevención, detuvo sobre la banquina, la marcha de un vehículo de transporte
de pasajeros, marca Mercedes Benz, modelo 0-500 RSD, dominio IFH-102, de la
empresa “Costera Criolla” que provenía de la ciudad de Rosario (Santa Fe) con
destino final a la ciudad de Nogoyá (Entre Ríos), el que era conducido por el Sr.
Gabriel Horacio Mernes Ormaechea, DNI N° 34.471.900.
Seguidamente, se procedió a realizar un control físico y documentológico
de la unidad, así como también del total de los pasajes, arrojando como resultado
la identificación mediante DNI N° 40.037.162 del señor Pablo Ezequiel Álvarez,
quien ocupaba la butaca N° 34, a quien -conforme el artículo 230 bis del CPPN-,
se le solicitó que descendiera de la unidad junto a su equipaje que poseía entre
sus piernas, debido a que el mismo emanaba un fuerte olor similar al de la
sustancia cannabis sativa.
Una vez que descendió de la unidad el nombrado Álvarez, en presencia
de los testigos convocados al efecto, el Sr. Gabriel Horacio Mermes Ormaechea
y el Sr. Wilson Baldomero Santos Milesi, se realizó una requisa sobre el equipaje
que llevaba Álvarez, hallándose en el interior de un bolso tipo matero de color
azul oscuro, sustancias vegetales, presumiblemente cannabis sativa, y en el
interior de un bolso de mano color azul oscuro, frascos y bolsas de nylon de
varios colores envueltos con su ropa personal, conteniendo la misma sustancia
de mención, como así también una balanza marca Star Visión de cocina, modelo
SV-50.
Asimismo, se halló en el bolsillo del costado del bolso, una bolsa de nylon
transparente conteniendo en su interior una sustancia en polvo de color blanco
similar al clorhidrato de cocaína. Posteriormente, se le informó al nombrado y a
los testigos que se tomaría contacto con el magistrado interviniente debido a lo
hallado, momento en el que Álvarez intentó emprender la huida, pero fue
reducido por la fuerza interviniente.
Una vez en las instalaciones de la Sección Seguridad de GNA se procedió
a realizar la requisa personal del encartado, de la cual se obtuvo como resultado
el hallazgo de noventa mil pesos ($ 90.000) y dos (2) teléfonos celulares de color
negro marca Samsung.
Realizado el pesaje de la sustancia vegetal hallada, la misma arrojó un
peso in situ total de mil ochocientos sesenta (1.860) gramos, la que sometida a
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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Fue en el marco de ese control que se identificó al pasajero ubicado en la butaca
Nº 34, quien resultó ser el imputado que se dirigía a la ciudad de Victoria.
El preventor Vallejos, al advertir un fuerte olor característico al de la
marihuana, proveniente del equipaje que llevaba entre sus piernas, conforme lo
autoriza el art. 230 bis, CPPN, le solicitó que descendiera del colectivo con sus
pertenencias. Convocados que fueron los dos testigos de actuación -el chofer
Mernes Ormaechea y Santos Milesi- se procedió a registrar su equipaje.
Se verificó así -dijo- que un bolso tipo matero color azul contenía en su
interior sustancia vegetal similar a cannabis sativa; en el interior de un bolso de
mano, se localizaron frascos y bolsas de nylon, envueltos con su ropa, que
contenían más sustancia vegetal y una balanza; dentro de uno de los bolsillos de
ese bolso se encontró otra bolsa de nylon con sustancia blanca en polvo.
Aseveró que, mientras el personal policial se comunicaba con el Juzgado Federal
de Victoria, Álvarez intentó darse a la fuga, pero lograron aprehenderlo. La
autoridad judicial ordenó la requisa del imputado, el pesaje y el cotejo químico de
la sustancia encontrada. Durante la requisa personal se le halló consigo la suma
de $ 90.000 y dos teléfonos celulares marca Samsung idénticos. La sustancia fue
pesada, se le realizó el test orientativo que dio resultado positivo para marihuana
y cocaína, y se dispuso la detención del nombrado.
El Dr. Podhainy se refirió enseguida a la regularidad del procedimiento
actuado -dijo- de conformidad a lo que prescribe el art. 230 bis, CPPN,
recordando que ya en sede instructorial el cuestionamiento de su validez había
sido rechazado y confirmado su rechazo por la Cámara Federal de Apelaciones
de Paraná.
En punto a autoría y calificación legal, el representante del MPF sostuvo
que se ha probado la autoría del encartado del delito de tráfico de
estupefacientes en la modalidad de transporte, previsto y reprimido en el artículo
5º, inciso ‘c’, de la ley 23.737. Aseveró que, en relación a esta figura, el Tribunal
ya tiene asentada doctrina conforme a la cual la figura, en su faz objetiva, tiene
como base o soporte la capacidad de disponibilidad del material estupefaciente y
un elemento dinámico consistente en el traslado de ese material -por cualquier
medio- de un lugar a otro. Se trata -dijo- de un eslabón de la cadena de tráfico
mediante el cual se conecta a los centros de producción con los centros de
consumo. Su consumación no se plasma en un resultado, pues el delito de
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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aunque la cantidad de cocaína (10 gramos) no sea cuantiosa, ello no excluye la
posibilidad de afirmar el dolo de tráfico, con mención de los fallos “Pesoa” y
“Kreick”; b) refirió al fraccionamiento y la muy buena calidad de la marihuana
transportada, algunas de cuyas muestras registran una concentración de THC
entre el 8% y el 14%, con cita de los precedentes “Aranda” (3%), “Sarabia”
(1%) y “Camilión” (3,12%) y que la concentración es un dato relevante tanto
afirmar la calificación legal -dolo de tráfico- como para cuantificar el grado de
lesividad en términos de antijuridicidad material y aptitud de lesión del bien
jurídico protegido y graduar la pena. Relevó también que la cocaína incautada
era de máxima pureza, con una concentración de su principio psicoactivo del 78
,3%.
c). A título de otro indicador, señaló la variedad de tóxicos secuestrados
-marihuana y cocaína- que revela, dijo, la chance de abastecer una demanda
diversificada, con cita de “Pesoa”, “Camilión y Narváez” y “Aragonés Isper”;
d). apuntó al alto al valor económico del material, que según la pericia química
ascendía a u$s 2.118,50; d). evaluó como otro revelador del dolo de tráfico las
diferentes formas en que se hallaba presentado el material: suelto, cogollos en
frascos de vidrio y en unos 55 envoltorios; e). a título de otro indicador, relevó el
hallazgo de una balanza digital -que pesaba hasta 500 gramos-, apta para pesar
cantidades pequeñas y que es habitualmente utilizada para el fraccionamiento
equitativo del material estupefaciente presto para la venta y no para el consumo.
f). A su criterio, otro indicador lo constituye el trayecto encarado, desde
Rosario -con una población que supera el millón de habitantes- con destino hacia
la ciudad de Victoria que apenas supera los 30.000, lo que pone en evidencia
-dijo- que salió de un centro de distribución fuerte de material estupefaciente,
hacia una pequeña localidad, sin que el imputado haya brindado ningún tipo de
explicación acerca del porqué de su viaje, ni por qué transportaba esa cantidad
de estupefacientes aptos para extraer 25.000 dosis umbrales. Sostuvo que, en el
caso, se trata de lo que en la jerga se denomina tráfico hormiga en conexión con
alguna organización destinada al comercio ilícito, mencionando en aval de su
aseveración el voto en disidencia en el precedente “Karcher”; g). a título de otro
indicador, señaló la importante cantidad de dinero que se le secuestró al
imputado ($ 90.000,°°), como también la tenencia de dos celulares,
argumentando que si no se hallaron comunicaciones de Álvarez indicativas de
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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de injusto ex ante y ex post, dejó solicitado se le impongan al encartado las
penas de 4 años y 1 mes de prisión y multa de 45 U.F., la que -conforme la
fecha del hecho y Res.N° 954/2023 M.S.- asciende a $ 2.250.000,°°, y el pago de
las costas del juicio. Sostuvo que, en el caso, no corresponde aplicar el mínimo
de la escala penal carcelaria en tanto éste “queda reservado para los casos de
culpabilidad atenuada, como son el error de prohibición vencible y el
reconocimiento expreso de responsabilidad”.
Dejó solicitado, asimismo, se decomise el dinero secuestrado ($ 90.000)
por constituir un producido por el ilícito, el cual puede ser afectado al pago de la
multa que se le imponga al condenado.
II.2). Alegato de la defensa
Concedida la palabra a Sr. Defensor Público Oficial, el Dr. Zambiazzo dio
comienzo a su alegato crítico planteando, en primer lugar, la nulidad del
procedimiento llevado a cabo el 22/05/2024, por GNA, en la rotonda de acceso
a la ciudad de Victoria, en la RN 174, km. 59,6 del que resultó el hallazgo y
secuestro del estupefaciente, cuya exclusión probatoria dejó peticionada.
Aseveró así que, no existiendo un cauce probatorio independiente, alternativo y
real -no hipotético-, correspondía la absolución de su asistido Pablo Ezequiel
Álvarez.
En fundamento de su articulación nulificatoria sostuvo que, aunque no
caben dudas que se trató de un control público de prevención, el art 230 bis del
CPPN establece que deben existir “circunstancias previas o concomitantes” que
autoricen la intervención de la fuerza de seguridad sin orden judicial. Dijo que, en
el caso, lo que está en discusión es si está demostrado que existió ese fuerte olor
a marihuana que emanaba su defendido habilitante de la intervención y
consiguiente procedimiento llevado a cabo por GNA. Mas -enfatizó- de la prueba
recepcionada durante el debate se pudo constatar que solamente el Oficial
Vallejos fue quien –según declaró- percibió ese olor, ya que los demás testigos
que depusieron y que intervinieron en el procedimiento lo supieron por él y lo
declararon de oídas, por lo que esa circunstancia no está acreditada de modo
fehaciente. Fue Vallejos el único que subió a la planta alta del colectivo, donde se
ubicaba la butaca 34 que ocupaba Álvarez; el chofer Mernes relató que el motivo
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Controvirtió que la Fiscalía valorara como indicador del dolo de tráfico que
se trataba de un desplazamiento desde un gran centro urbano -Rosario-, con
más de un millón de habitantes hacia una localidad -Victoria- de unos 30.000
habitantes, sin tener en cuenta que Álvarez no vive en Rosario, sino en Funes,
localidad de unos 40.000 habitantes y que, si abordó el ómnibus en Rosario es
porque desde Rosario sale el micro hacia Victoria y no desde Funes.
Sostuvo que la cantidad de estupefaciente no es per se indicador de una
finalidad de comercio. Refutó que la existencia de una balanza para el pesaje y
fraccionamiento en dosis sea indicador de un destino de venta al consumidor
pues ella, por igual, por tener por propósito esa dosificación para el consumo
personal.
Refirió que, a su criterio, debería encuadrarse la conducta de su defendido
en el art. 14 primer párrafo y, en su caso, suspender el debate y correr vista al
MPF en tanto esta nueva calificación habilitaría soluciones alternativas como la
suspensión del juicio a prueba (art. 76 bis, CP) o la reparación (art. 56, inc. 6°,
CP).
En segundo subsidio, el Sr. Defensor Público Oficial propuso que, en caso
de que se entendiere acreditado el delito de transporte por el que fue acusado,
no puede dejar de tenerse en cuenta el carácter de adicto de su pupilo al
momento de la cuantificación de la pena, lo que torna irrazonable no solo
adicionar un mes de prisión al mínimo de la escala sino que -incluso- ese mínimo
de 4 años de prisión genera una respuesta punitiva excesiva, por lo que dejó
solicitado se perfore el mínimo y que la pena carcelaria a imponérsele sea de 3
años de prisión de cumplimiento condicional.
En cuanto a la pena de multa pedida por el MPF -que valoró desmesurada
y no acorde a la situación económica del imputado-, dijo que ella no debería
superar la suma de $ 90.000 que le fueron secuestrados los que se aplicarían a
su cancelación.
III). Últimas palabras del imputado
Antes de cerrar el debate en la audiencia del 17/12/2024, por Presidencia
se preguntó al procesado si quería expresar algo al Tribunal (cfme. art. 393,
último párrafo, CPPN) y Álvarez expresó que el dinero que llevaba y le
secuestraron provenía de un juicio por un accidente que había cobrado y que no
era de la marihuana.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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En el acta se consigna que, siendo aproximadamente las 17:100 horas,
encontrándose en control de prevención, arriba un vehículo de transporte de
pasajeros al que se le efectúa las señalizaciones para que aminore la marcha y
estacione sobre la banquina. Del control documentológico surge que se trata de
un vehículo marca mercedes Benz modelo O-500 RSD, dominio colocado IFH
-102 de la empresa “Costera Criolla” quien provenía de Rosario, provincia de
Santa Fe, con destino final Nogoyá, provincia de Entre Ríos conducido por
Gabriel Horacio Mernes Ormaechea.
Del control del pasaje efectuado, en la butaca N° 34 se logró identificar a
Pablo Exequiel Álvarez, a quien se le preguntó de dónde provenía, quien
manifestó venir de Rosario con destino a Victoria, provincia de Entre Ríos.
Personal de la patrulla teniendo como indicio que al ingresar al transporte público
de pasajeros se puede sentir un fuerte olor característico al que emana del
cannabis sativa, se le solicita a Álvarez que exhiba el interior del equipaje, que lo
tenía en sus extremidades inferiores, por tal motivo se solicita que descienda del
vehículo junto a su equipaje atento el olor que salía del mismo.
Al abrir su bolso tipo matero color azul oscuro se observó que, en su
interior, contenía sustancia vegetal, similar al cannabis sativa. Controlado que fue
un bolso de mano se verificó que contenía en su interior frascos y bolsas de
nylon de varios colores envueltos con su ropa personal conteniendo en su interior
sustancia vegetal similar a la marihuana, como así también se encontró una
balanza de cocina modelo SV 500. Del bolsillo del costado del bolso de mención
se constató una bolsa de nylon transparente que en su interior contenía una
sustancia blanca polvorienta.
Álvarez al descender de la unidad se manifestó incómodo y fastidioso
expresando verbalmente “por qué me controlan si no estoy transportando nada,
no quiero ir preso”, luego intentó emprender la huida hacia el descampado
próximo, logrando el personal la reducción del mismo pese a la resistencia del
involucrado.
Seguidamente se realizó la requisa personal de Álvarez quien llevaba
consigo la suma de noventa mil pesos ($ 90.000) y dos celulares de color negro
marca Samsung. La sustancia vegetal color verde amarronada arrojó un peso de
1.860 gramos y resultado positivo para cannabis sativa y la sustancia blanca
arrojó un peso de 10 gramos y positivo para cocaína.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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A fs. 68 se agrega acta de notificación a la Segunda Comandante Mónica
María Beatriz Rico de GNA de su designación como perito en la presente causa.
A fs. 182/185 se agrega acta de apertura de sobres de efectos
secuestrados.
A fs. 241 obra constancia actuarial de ingreso del expediente y de los
efectos secuestrados y reservados en el Tribunal, remitidos por el Juzgado
Federal de Paraná mediante oficio N° 657/24 obrante a fs. 240 y vta.
I.b). De informes
A fs. 59 el RNR informa en fecha 27/05/2024 que Pablo Ezequiel Álvarez
no registra antecedentes penales.
A fs. 86/100 y vta. se agrega informe de vida y costumbres realizado por
GNA a Pablo E. Álvarez en el que se detalla que su grupo familiar conviviente
está compuesto por su padre, madre y hermano, la vivienda es de material, de
dos plantas, las condiciones de higiene y habitabilidad son buenas, cuenta con
luz eléctrica, agua corriente potable, gas natural y sin cloacas, tiene servicio de
video cable, la zona donde se encuentra ubicada la vivienda tiene calle
pavimentada con alumbrado público y servicio de transporte público.
A fs. 213 y a fs. 217 las empresas Claro y Telefónica, respectivamente,
informaron que las líneas N° 3412528422, 3415766323 y N 3476362920 no
pertenecen a dichas compañías.
I.c). Periciales
A fs. 142/150 se agrega pericia química N° 6914 realizada por GNA
suscripta por la Segunda Comandante Mónica M. Beatriz Rico en la que se
detalla que la sustancia de polvo analizada e identificada como “M1” se trata de
clorhidrato de cocaína, sin sustancias de corte, con un peso neto de 10,008
gramos y una concentración de su principio psicoactivo del 78,30% y capacidad
para extraer 78,3 dosis umbrales. Por su parte, la sustancia vegetal incautada
(M2 a M27) corresponden a la especie cannabis sativa (marihuana), con un
peso neto total de 847,04 gramos, una concentración promedio de THC del 10
,34% y aptitud para extraer de dicho material 25.023,9 dosis umbrales. Se
informa que el valor de mercado de la sustancia incautada asciende a u$s 2.118
,50.
A fs. 156/159 y vta. se agrega informe de GNA sobre los registros fílmicos
de la Terminal de Ómnibus “Mariano Moreno” de Rosario, sectores terminal
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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índices médico-psicológicos de tener una conducta adicta al consumo de
estupefacientes, actualmente con varios meses de abstinencia de consumo” y
que “manifiesta voluntad de tratamiento”.
II). Declaración del imputado Álvarez
Durante el debate, el imputado Pablo Ezequiel Álvarez manifestó su
voluntad de ejercer positivamente su defensa material, admitiendo contestar
preguntas de las partes y del Tribunal.
En la ocasión manifestó que subió al colectivo tranquilo, no lo revisó
nadie; pero llegando sintió el olor que emanaba de su media de tela por un
cigarrillo de marihuana que había fumado. Dijo que, cuando subió el gendarme,
no sintió olor y cuando le dijo que bajara ahí se dieron cuenta porque el olor salía
de su media que llevaba puesta, en donde había un cigarrillo de marihuana y él lo
sentía a ese olor. Refirió que, además, tenía una bolsita en las medias y el chofer
está de testigo.
Explicó que se considera un “consumidor altísimo” de marihuana y
cocaína, consume al mes un kilo de cocaína y de marihuana, 30 gramos por día
de marihuana y cada dos días 30 gramos de cocaína. Expresó que nunca hizo
tratamiento y que quería dejar de consumir.
Manifestó que a Victoria iba a visitar familiares y a procurar rehabilitarse,
se quedaría un mes o más. Aclaró que, en Victoria vive su sobrino, el hijo de su
hermano que tiene 18 años, quien vive con la madre y que él iba a tratar de
alquilar y trabajar.
Expresó que, de tanto consumir cocaína, hace mucho tiempo le ha
sangrado la nariz, que quería comenzar a frenar su consumo para su
rehabilitación y se iba a hacer revisar por un médico. Manifestó que no le dijo
nada a sus padres, pero ellos no estaban de acuerdo con que se fuera.
Dijo que tenía 320 gramos de marihuana y el resto eran hojas; por eso lo
tenía fraccionado. La cocaína la podía tomar en un día o en 40 días y no iba a
vender. Afirmó: “yo compro, consumo y nada más”. Explicó que la balanza la
tenía para dosificar el consumo y que el cannabis lo consumía por los dolores.
Aclaró que tenía dos celulares iguales, uno ya lo tenía y el otro era uno nuevo
que hacía poco que lo había comprado. Concluyó declarándose inocente de lo
que se lo juzga y acusa, porque la droga era para su consumo.
III). Testimoniales recepcionadas durante el debate
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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Preguntado por el MPF, quien le señaló su contradicción con lo que había
declarado en instrucción a fs. 61 y vta. en donde dijo que el boleto era online, el
testigo contestó que puede haber sido así y que no recuerda bien esa
circunstancia.
III.b). Gastón Ariel Ramón Leonatti, Sargento 1° de GNA, declaró haber
participado de un procedimiento en mayo 2024 en la rotonda de Victoria. Recordó
que el imputado viajaba de Rosario a Victoria y que Gendarmería estaba
realizando un control rutinario. En esa ocasión efectuaron el control a un
colectivo, el personal de la fuerza solicitó autorización al chofer, se hizo una
requisa visual del pasaje.
Dijo que la novedad surgió del Cabo Primero Vallejos luego de controlar el
colectivo. Bajó e informó que había olor a marihuana en el asiento trasero del
micro, observando al imputado en ese asiento. Se lo identificó con el DNI, se lo
invitó a descender del colectivo y bajó con personal de Gendarmería Nacional.
Se requisaron sus pertenencias en las que estuvo presente, al igual que
dos testigos civiles: el chofer y otro hombre que no dijo no recordar. Refirió que el
pasajero bajó con un bolso de mano en el que se encontraron frascos con
marihuana, en una parte trituradas y en otras eran hojas. En un bolso matero de
color azul había más marihuana. Manifestó no recordar que se haya encontrado
otra sustancia.
Expresó que luego se lo trasladó al asiento de la unidad. El estupefaciente
se pesó y se hizo la prueba de campo que arrojó resultado positivo a cannabis
sativa, pero no recuerda el peso. Refirió que, en el bolso matero, puede haber
habido un kilo y la sustancia estaba una parte toda junta y la otra parte de la
sustancia estaba fraccionada en unos frascos de vidrio. Se labro el acta de
procedimiento que hizo el jefe de patrulla, el Alférez Romero.
Preguntado por la defensa expresó que no sabe si al colectivo ingresó
alguien más que Vallejos, que no lo recuerda porque él estaba abajo y no subió.
III.c). José Luis Vallejos, Cabo Primero de GNA, declaró que estaban
realizando un control de ruta en la rotonda de Victoria y detuvieron a un colectivo
de la empresa “Costera Criolla”. Se controló la lista pasajeros y los ocupantes. El
declarante expresó que subió a controlar y encontró a uno de los pasajeros, en
uno de los asientos de atrás de la planta superior del colectivo, al fondo del lado
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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Refirió que el Sargento Leonetti y el Cabo Vallejos hicieron la requisa del
bolso en donde encontraron la sustancia que aparentemente era marihuana y en
la sección que está a 20 metros se realizó el test antinarcóticos. Manifestó que
Álvarez estaba molesto, decía que no llevaba nada e intentó emprende la fuga y
fue detenido. En el bolso matero la sustancia estaba fraccionada y en el otro
bolso había frascos; no recuerda si encontraron otra sustancia; cuando se realizó
la requisa se encontró dinero en efectivo y la sustancia se pesó y se le realizó el
narcotest, todo delante de los testigos.
IV). Del tratamiento de la nulidad articulada
IV.a). Efectuada la precedente reseña probatoria que recrea la génesis y
secuencia del procedimiento que dio origen a esta causa a través de la prueba
recepcionada en el curso del debate y de la incorporada por lectura a él,
corresponde adentrarnos en el tratamiento de la primera cuestión relativa a la
nulidad articulada por el Sr. Defensor Público Oficial, Dr. Mauricio G. Zambiazzo
, en la defensa del imputado Álvarez.
Como se anticipó, al momento de los alegatos críticos, el Dr. Zambiazzo
planteó la nulidad del procedimiento llevado a cabo por GNA el 22/05/2024 en
la RN 174, km. 59,6, en la rotonda de acceso a la ciudad de Victoria del que
resultó el hallazgo y secuestro de la marihuana y cocaína que su defendido
trasladaba en el equipaje (bolso matero y bolso de mano) que llevaba consigo,
entre sus piernas, en la butaca N° 34 del micro de “La Costera Criolla” en su viaje
desde Rosario hacia Victoria.
Adujo centralmente que no se estaba ante un caso que habilitara a la
prevención a proceder a la injerencia en la privacidad de Álvarez sin orden
judicial, con ajuste a lo establecido por el art. 230 bis, CPPN, por cuanto no se ha
probado –dijo-, de conformidad al plexo testimonial recepcionado en debate, la
existencia de las “circunstancias previas o concomitantes” que dicha norma prevé
para su habilitación.
Ello, en tanto, no quedó acreditado que haya existido “ese fuerte olor a
marihuana que emanaba su defendido” y que hubiera autorizado la intervención y
consiguiente procedimiento llevado a cabo por GNA pues solamente el Of.
Vallejos fue quien dijo haber percibido ese olor, lo que resulta insuficiente para
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inexistencia de un cauce probatorio independiente dejó peticionada, en su
consecuencia, la absolución de su asistido.
Ello así, siendo misión jurisdiccional supervisar la legitimidad y
conformidad constitucional de la actuación de la fuerza de seguridad nacional y
consiguiente validez del procedimiento que es cabeza de estas actuaciones,
cuadra verificar si, en el caso sometido a juzgamiento y conforme la génesis y
secuencia probatoriamente recreada del procedimiento que tuvo lugar, le asiste o
no razón al celoso defensor.
Desde ya adelanto que el planteo de nulidad deducido por la defensa no
ha de tener favorable acogida pues –a mi criterio- el accionar de la prevención no
exorbitó las facultades que le otorga el art. 230 bis, CPPN y, por ende, no se
advierte la violación de garantía constitucional alguna; ello por las razones que
enseguida abordaré.
IV.c). En primer lugar, cabe resaltar que está fuera de discusión –y no ha
sido objeto de controversia- el comprobado carácter de “operativo público de
prevención” en el que se interceptó y detuvo la marcha del micro de “La Costera
Criolla” para el control rutinario de documentación vehicular e identificación de
pasajeros. En ese marco, ello ya habilitaba a la fuerza de seguridad nacional
para que –sin orden judicial- procediera a la inspección del micro y del pasaje,
como lo autoriza el último párrafo del art. 230 bis del código de rito en la materia.
Mas, es preciso anotar también que, en su primer párrafo, dicho art. 230
bis, CPPN, autoriza igualmente a las fuerzas de seguridad para ejercer actos
coercitivos de invasión a la privacidad más invasivos y sin orden judicial, con la
finalidad –entre otras- de hallar la existencia de cosas constitutivas de un delito,
facultándolos para “requisar a las personas e inspeccionar los efectos personales
que lleven consigo, así como el interior de los vehículos” siempre que concurran
“circunstancias previas o concomitantes que razonable y objetivamente permitan
justificar dichas medidas respecto de persona o vehículo determinado” (inc. “a”)
y “en la vía pública o en lugares de acceso público” (inc. “b”).
Es cierto que la referida norma procesal, incorporada al CPPN por la ley
25.434 hace casi un cuarto de siglo (B.O. 19/06/2001) implicó una ampliación de
las facultades de las fuerzas de seguridad, en orden a la prevención e
investigación de delitos, aunque respetando los principios liminares del debido
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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que ocupaba la butaca N° 34 en el piso superior del colectivo y llevaba consigo
un bolso de mano y un bolso matero, en el piso del asiento, entre sus piernas
(cfr. hoja de ruta de fs. 16, croquis del micro con indicación de la ubicación de la
butaca 34 a fs. 15, testimonial de Vallejos).
“Se solicitó al chofer la lista de pasajeros y subieron a controlar a los
pasajeros con la lista, ya que tienen un convenio con CNRT”, declaró el Alférez
Romero y explicó que “Vallejos subió a la parte de arriba del colectivo y el Cabo
Ruiz Díaz a la parte de abajo”.
Pues bien: en el ejercicio de dicha tarea de control, Vallejos expresó que
subió al colectivo, que en la planta alta había varios pasajeros y que “el control lo
hace desde atrás hacia adelante”. Dijo que primero le pidió el documento a una
chica y después a Álvarez y “que al estar cerca de él cuando le pidió el DNI
percibió el olor a marihuana”. Explicó –en un todo conforme a lo que ilustra el
croquis de fs. 15- que el imputado estaba “en uno de los asientos de atrás de la
planta superior del colectivo, al fondo del lado derecho, en la ventanilla y –reiteró-
se sentía un fuerte olor a marihuana” y que “por eso le pidió que bajara del
colectivo con sus pertenencias”.
Este extremo –relativo al olor a marihuana percibido por Vallejos- fue
corroborado por el Sgto. 1° Leonatti quien declaró que “la novedad surgió del
Cabo 1° Vallejos luego de controlar el colectivo. Bajó e informó que había olor a
marihuana en el asiento trasero del micro, observando al imputado en ese
asiento”, a quien se lo identificó con el DNI y se lo invitó a descender.
A la postre fue también el propio encartado quien confirmó la veracidad de
los dichos del suboficial de GNA Vallejos al admitir que, de su persona, emanaba
ese aroma a cannabis. En efecto, al declarar en debate Álvarez dijo que, cuando
subió al colectivo, no lo revisó nadie “pero llegando sintió el olor que emanaba de
su media de tela por un cigarrillo de marihuana que había fumado”, Aclaró que “el
olor salía de su media que llevaba puesta, en donde había un cigarrillo de
marihuana y él lo sentía a ese olor” y que “además, tenía una bolsita en las
medias…”.
Es cierto que el chofer y testigo de actuación Mernes Ormaechea –como
lo apuntó la defensa- declaró que el gendarme que “subió a revisar el coche
encontró a una persona nerviosa, a la que hizo bajar del colectivo”; esto es,
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: VALERIA IRISO, SECRETARIA DE CÁMARA
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El accionar prevencional se enmarcó rigurosamente dentro de lo permitido
por la norma del art. 230 bis, CPPN, medida ésta de injerencia habilitada sin
orden judicial que no requiere razones de ‘urgencia’ –como erróneamente
sostuvo el Dr. Zambiazzo- sino la concurrencia de aquellas circunstancias
previas o concomitantes que la norma menta y que, en el caso, estuvieron
presentes.
A mi criterio, no abrigo duda alguna de que todo lo actuado por GNA en el
km. 59,6 de la RN 174 –rotonda de acceso a Victoria- fue actuado regularmente
por la fuerza de seguridad nacional, con pleno ajuste a los cánones legales y
constitucionales, lo que legitima el resultado de la medida y su incorporación
válida al proceso, en razón de lo cual la nulidad articulada por la defensa debe
ser rechazada.
Así voto.
A LA SEGUNDA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
Corresponde aquí analizar el material probatorio colectado a los fines del
tratamiento de esta cuestión vinculada básicamente al núcleo fáctico de la
hipótesis acusatoria en los dos interrogantes que lo componen: materialidad y
autoría.
Dicho escrutinio se hará con base en el material informativo que la prueba
ha allegado al proceso y que ha sido descripto supra con indicación de cada
medio de prueba y de la información relevante aportada por ellos a la causa y
teniendo en cuenta la versión de la defensa –material y técnica- de modo que el
contradictorio exceda el ámbito del juicio para ingresar a la sentencia y proyectar
su incidencia en el análisis probatorio.
He de acometer así la tarea de su valoración de acuerdo al estatuto
cognoscitivo de la jurisdicción, conforme a las reglas de la sana crítica racional o
de la libre convicción.
I). Recordemos que, en oportunidad de sus alegatos críticos, luego de
discurrir acerca de que no son los hechos los que se prueban sino los
enunciados o proposiciones acerca de cómo ocurrieron esos hechos, el MPF
sostuvo que –en lo atinente a la cuestión fáctica- tiene por probado que Álvarez
tenía en su poder 847 gramos de marihuana y 10 gramos de cocaína. El segundo
enunciado que igualmente tuvo por acreditado refiere a la calificación legal de
dicho comportamiento que será objeto de examen en la siguiente cuestión.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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iii). En el bolsillo del costado del bolso de mano se halló una bolsa de
nylon que contenía una sustancia en polvo blanca.
iv). En la requisa personal se le halló un recorte de papel blanco con
restos de un cigarrillo; un porta-cigarrillo color violeta con un cigarrillo armado y
otro consumido parcialmente y 13 pequeños envoltorios con sustancia vegetal; la
suma de $ 90.000,°° y dos teléfonos celulares marca Samsung.
Practicado in situ, en el asiento de la unidad, el test antinarcóticos sobre la
sustancia vegetal arrojó resultado positivo para cannabis sativa -marihuana-
(cfr. fs. 11) y el practicado a la sustancia en polvo blanca dio resultado positivo
para clorhidrato de cocaína (cfr. fs. 13).
El testigo civil Mernes Ormaechea declaró que “la droga estaba en el
equipo de mate y en un bolso-mochila que tenía el muchacho en el que había
frascos”. Que dieron positivo a cocaína y marihuana y que estuvo presente
cuando se hizo el test con el líquido. En igual sentido, el funcionario Leonatti
expresó que “el pasajero bajó con un bolso de mano en el que se encontraron
frascos con marihuana, en una parte triturada y en otras eran hojas. En un bolso
matero azul había más marihuana”.
Por su parte, Vallejos refirió que “abrieron los bolsos y tenía marihuana.
Se encontró en un bolso matero y en otro bolso había frascos que tenían
cogollos”. Añadió que “tenía bolsitas con marihuana fraccionada en las zapatillas,
en las medias…”. Romero dijo que “en el bolso matero, la sustancia estaba
fraccionada y en el otro bolso había frascos”.
Por su parte, al declarar en debate, Álvarez afirmó que en su “media de
tela tenía un cigarrillo de marihuana que había fumado”. Dijo que “tenía 320
gramos de marihuana y el resto eran hojas, por eso lo tenía fraccionado”, que “la
balanza la tenía para dosificar el consumo y que el ‘cannabis’ lo consumía por los
dolores”. Reconoció que era “consumidor altísimo” de marihuana y cocaína. Dijo
que consumía 30 gramos por día de marihuana y 30 gramos de cocaína cada
dos días, que nunca hizo tratamiento pero que “quería dejar de consumir” y que
por eso –para empezar a rehabilitarse- había viajado a Victoria, donde vive un
sobrino de 18 años con su madre, donde proyectaba trabajar, alquilar y quedarse
un mes o más.
Las pruebas de campo practicadas durante el procedimiento (cfr. fs. 11 y
13) fueron confirmadas por la pericia química practicada por GNA ([Link].
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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más que una conducta expresa relaciones de determinada clase entre una
persona y una cosa, una conexión fáctica entre la cosa y el sujeto que la posee y
que atañe al ejercicio de un poder de hecho y de disponibilidad sobre la cosa
prohibida que el imputado plenamente ejercía.
En definitiva y por los fundamentos expuestos, doy una respuesta
afirmativa a esta segunda cuestión, en los dos interrogantes que la componen:
materialidad y autoría.
Así voto.
A LA TERCERA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
I) La calificación legal
Conforme se ha concluido en la segunda cuestión, no cabe hesitar en que
el hecho que tuve por comprobado de autoría del imputado Pablo Ezequiel
Álvarez configura una conducta penalmente relevante porque ella, sin fisuras,
infringe la Ley de Estupefacientes Nº 23.737.
Dar entondes respuesta a la presente cuestión impone verificar cuál es la
norma de dicha ley que, como premisa mayor del razonamiento subsuntivo,
acoge cabalmente esa premisa menor fáctica que se tuvo por acreditada, de
modo de arribar a una conclusión aplicatoria de la ley penal que satisfaga la
exigencias de corrección.
I.a). Sobre este tópico, las posturas de las partes se exhibieron
francamente en disputa.
El Sr. Fiscal Auxiliar –Dr. Podhainy-, al formular su alegato acusatorio,
mantuvo el encuadramiento típico contenido en la pieza requirente que abrió la
etapa plenaria (transporte de estupefacientes del art. 5º, inc. “c”, Ley 23.737),
porque a su entender se ha acreditado en autos el elemento subjetivo adicional al
dolo (ultraintención) propio de dicha figura, explayándose largamente sobre los
indicadores que -a su criterio- acreditan ese aspecto subjetivo excedente.
En cambio, por su lado, el Sr. Defensor Público Oficial -Dr. Zambiazzo-
(en subsidio de su planteo nulificatorio rechazado en la primera cuestión)
controvirtió enfáticamente dicho encuadramiento típico. Aseveró que “no todo
desplazamiento es transporte”. La teoría del caso de la defensa tuvo por eje la
condición de adicto de su pupilo y la versión defensista alternativa dada por éste
al ejercer su defensa material que -dijo- fue desatendida por el órgano acusador.
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privativa de un “órgano independiente con autonomía funcional” (art. 120, CN)
sobre la que el MPF ya se había expedido.
I.b). Pues bien: dar tratamiento a la cuestión que nos convoca -vistas las
posturas enfrentadas de las partes- exige contrastar los contornos típicos de las
figuras penales involucradas conforme la calificación legal que cada parte
–Fiscalía y defensa- asignaron a la conducta, de autoría de Álvarez, que se tuvo
por comprobada para luego verificar si el factum materia de juzgamiento recala
en el delito de transporte de estupefacientes o si, en cambio, admite la mutación
subsuntiva propuesta por la defensa en la figura menos gravosa del art. 14, Ley
23.737.
Anticipo que entiendo le asiste razón al defensor del imputado, pues a mi
criterio la comprobada conducta del encartado no halla encuadramiento típico en
el art. 5, inc. “c”, de la norma legal citada, según veremos.
Este tipo penal, como casi todos los de la ley 23.737, supone y se asienta
sobre la tenencia de estupefacientes. Porque el verbo ‘tener’ más que una
conducta expresa relaciones de determinada clase entre una persona y una
cosa. La ‘tenencia’ que la ley 23.737 releva con implicancias y consecuencias
jurídico-penales implica el ejercicio de un poder de hecho sobre la cosa; es esa
relación de señorío y de disposición real del agente sobre la cosa incriminada (la
sustancia estupefaciente) tenida consigo o en su ámbito de custodia. Pero tiene
el estupefaciente quien lo almacena, quien lo transporta, quien lo tiene con
finalidad de comercialización, quien lo da en pago o lo distribuye, quien
comercializa con él, quien lo tiene para su consumo, como quien lo tiene sin que
se acredite una finalidad ulterior más allá de esa simple tenencia o tenencia
neutra.
Lo pertinente es relevar a qué conducta típica –de todas ellas- accede la
comprobada tenencia o relación de señorío, disposición real y dominio que
Álvarez ejercía sobre los 847 gramos de marihuana y los 10 gramos de cocaína
que llevaba materialmente consigo -en su equipaje y entre sus ropas- en su viaje
desde Rosario hasta Victoria, aquel 22 de mayo de 2024.
Sabido es que en el tipo objetivo del delito de transporte, los
estupefacientes sobre los cuales recae la acción de tener (elemento estático)
deben encontrarse en tránsito (elemento dinámico). Esto es, requiere de la
tenencia de la droga y de su traslado o desplazamiento de un lugar a otro
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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eslabón o de tramo incardinado en la cadena de narcotráfico, al menos, con el
grado de certeza que es menester en este estadio procesal.
En esta línea de análisis, no puede pasarse por alto que, conforme los
principios hermenéuticos que rigen en el ámbito penal, la CSJN ha sentado con
categoría de principio que “La valoración de los hechos o circunstancias fácticas
alcanzadas por el ‘in dubbio pro reo’ incluye también los elementos subjetivos del
tipo penal, cuya averiguación y reconstrucción resulta imprescindible para aplicar
la ley penal. La falta de certeza sobre estos últimos también debe computarse a
favor del imputado” (CSJN, “Vega Giménez”, 27/12/2006, en Fallos 329:6019).
Dado que dicha preordenación consciente y voluntaria de incardinar la
conducta de transporte al tráfico ilícito, como disposición interna del sujeto activo,
no es observable sino deducible, su acreditación debe apoyarse en hechos
indiciarios (‘indicadores’) ciertos, empíricos, constatables, que sean los que
suministran los indicios acerca de la existencia de la disposición anímica del
sujeto y aptos por sí mismos para ofrecer una narración coherente y racional de
los hechos relevantes y probados en el juicio.
En esta línea, entiendo que no le asiste razón al MPF cuando pretende
inferir de los indicadores que mencionó al alegar -según veremos- que se ha
probado el denominado dolo de tráfico.
A mi criterio se trata de una nómina de indicios contingentes y
anfibológicos -algunos meramente conjeturales y sin apoyo empírico- analizados
en forma aislada y descontextualizados de las circunstancias comprobados y
propias del caso que nos ocupa; que no señalan de modo inequívoco el invocado
supuesto de estar frente al delito de transporte de estupefacientes, pues admiten
–de conformidad al cuadro probatorio reunido, a la plausible declaración brindada
en debate por el imputado, desatendida por órgano acusador, y con base en la
sana crítica racional- una explicación verosímil y más plausible que la acusatoria,
lo que veda –a mi entender- el encuadramiento típico propiciado en el art. 5,
inciso “c”, Ley 23.737.
En efecto:
i). La cantidad de droga trasladada (847 gramos de marihuana y 10
gramos de cocaína) no es -en conjunto- por cierto escasa, pero tampoco se trata
de un cargamento de significativa envergadura que permita inferir algún destino
de tráfico ilícito, si tenemos en cuenta que los transportes habituales en la zona y
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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marihuana con diversos componentes de la planta -que registran, como dije
supra, muy diverso porcentaje de THC- lo que asegura e incrementa la ganancia
del proveedor y que, en este caso, se halla ausente.
iv). La existencia de una balanza de cocina, modelo SV-500 (que pesa
hasta 500 gramos) tampoco es indicio cierto de la conducta propia de un
transportista. Ella es un indicador probatoriamente útil y eficaz en supuestos de
tenencia con fines de comercialización, dada la utilidad y aptitud de dicho
elemento para que -luego de triturada y fraccionada la sustancia- se pueda
proceder a su pesaje, dosificación y asignación de precio para la venta al
menudeo. Mas, lejos de señalarnos la conducta propia de un transportista, la
existencia de una balanza como la incautada aparece solo como utilizable para
pesar y fraccionar una medida o dosis de consumo, mas esa dosificación puede
tener por destino el consumo personal o la venta al consumidor y no necesaria y
unívocamente esta última. Téngase presente que, en la ocasión, no se hallaron
sustancias de corte para estirar la cocaína, ni bolsas de nylon para ser recortadas
y armar ‘cebollines’, ni precintos o hilos para anudar envoltorios, ni tampoco
Álvarez estaba siendo investigado por comportamientos en infracción a la ley
23.737 pues se trató de un hallazgo casual en un control rutinario vehicular.
v). Las diferentes formas en que fue hallado el material -en hojas sueltas,
en bolsas sin fraccionamiento tanto en hojas como triturada, en cogollos
guardados en 3 frascos de vidrio, en 13 envoltorios pequeños, en un cigarrillo
armado dentro de un porta-cigarrillo y otros 2 parcialmente consumidos- da
cuenta de una presentación o acondicionamiento algo caótica o desordenada,
más propia de la de un consumidor que se provee de un stock para abastecer su
consumo en destino por una temporada que de la de un traficante. En este
eslabón de la cadena de narcotráfico es de uso que el transporte del tóxico lo sea
en ‘prensados’ o ‘ladrillos’ listos para su colocación a un dealer que luego
fraccionará y distribuirá la sustancia en el mercado minorista.
vi). Ningún elemento de prueba avala la caprichosa inferencia de cargo
-sin sostén empírico- que el MPF empleó al calificar este traslado como ‘tráfico
hormiga’, al conjeturar ‘contra reo’ la posible “conexión con alguna organización
destinada al comercio ilícito”, con pretenso fundamento en el voto en disidencia
minoritaria del precedente “Karcher” (sentencia N° 15/16). Ningún elemento
probatorio glosado en la causa avala tal aserto.
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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derecho constitucional que le asiste- no puede en derecho ser valorado en su
contra. Ningún elemento de prueba nos indica tampoco que el otro celular “había
sido reseteado o formateado a fábrica”, como lo afirma el representante del MPF,
pues que estuviera en modo de configuración inicial halla explicación en que se
trataba de un celular nuevo, recién comprado, aún sin uso, como lo declaró en el
debate el imputado.
Y xi), finalmente, no es cierto que -como lo expresó el MPF- Álvarez no
haya brindado explicaciones acerca del porqué de su viaje, ni por qué trasladaba
esa cantidad de estupefacientes. En su breve alocución en plenario, trazó un
panorama de su vida y dio una versión plausible del propósito del viaje que
emprendió a la ciudad de Victoria y en la que fue interceptado. Nada lo
desmiente; es más, algunas de sus aseveraciones se hallan suficientemente
acreditadas.
Se trata de un joven de 27 años a la fecha del hecho; soltero, sin hijos, que
vive con su grupo familiar de origen (padres y un hermano mayor); de oficio
‘parquetista’ o pulidor de pisos de madera, emprendimiento familiar que
desarrolla con su padre y hermano.
Como lo declaró y fue corroborado por la pericia médico-psicológica, es
adicto al consumo de estupefacientes (marihuana y cocaína). Al declarar expresó
que “nunca hizo tratamiento y que quería dejar de consumir”, que quería
“comenzar a frenar su consumo para su rehabilitación”.
El Dr. Kot lo corrobora en su informe pericial al expresar que el imputado
“Fuma marihuana desde los 13 años…, consume cocaína desde los 15…, (con)
dificultades laborales, familiares y sociales por consumo… Manifiesta voluntad de
tratamiento” (cfr. fs. 277 y vto, pericia médica).
Al ejercer su defensa material en debate, explicó que viajaba a Victoria a
“visitar familiares y a procurar rehabilitarse”. Dijo que proyectaba quedarse un
mes o más, aclarando que en esa ciudad vive -con su madre- su sobrino (hijo de
su hermano) de 18 años -lo que le aseguraba un alojamiento inicial- y que él iba
a tratar de alquilar y trabajar. ¿Por qué trasladaba los estupefacientes que se le
secuestraron?, se preguntó el Fiscal. La respuesta salta a la vista de su
declaración y de la pericia médica: porque consume mucho y es adicto. Tenía por
indudable propósito salir del ambiente en el que transcurría su existencia -con
segura incidencia en su consumo- y comenzar a disminuirlo para rehabilitarse. Lo
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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que Álvarez trasladaba, solo puede recalar –como lo pidió subsidiariamente la
defensa- en la figura de la tenencia simple de estupefacientes del 1er. párrafo del
art. 14, Ley 23.737, la que, por ser menos gravosa para el imputado, opera en el
caso como figura residual aplicable, en tanto -reitero- no han podido acreditarse
los mayores recaudos típicos de la figura más gravosa del art. 5º, inciso “c” por la
que Álvarez fue acusado.
II) Responsabilidad penal
En cuanto a la responsabilidad penal del encartado –interrogante que
también integra esta cuestión-, y siguiendo con el restante estrato analítico, debo
señalar que no se advierte la presencia de ninguna causal de justificación o
permiso justificante del proceder asumido por el imputado Álvarez que desplace
la antijuridicidad de su conducta. La capacidad del nombrado ha sido acreditada
y se lo ha visto en la audiencia de debate como una persona lúcida, con aptitud
para defenderse materialmente, así como plenamente capaz de comprender la
criminalidad de sus actos y de dirigir sus acciones (a contrario sensu del art. 34,
inc. 1°, CP). Tampoco se vislumbra que pueda haber incurrido en algún error de
prohibición que cancele o disminuya su culpabilidad, ni en ninguna situación
exculpante, por lo que su capacidad de culpabilidad y consecuente posibilidad de
administrarse el reproche penal no observa obstáculos, siendo el imputado una
persona capaz y asequible al llamado de la norma.
Así voto.
A LA CUARTA CUESTIÓN, LA DRA. NOEMÍ M. BERROS DIJO:
I) Individualización de las penas
En el tratamiento de esta cuestión corresponde individualizar –conforme lo
concluído en las anteriores- la pena que se habrá de asignar a la conducta
penalmente típica que antes tuve por comprobada y que atribuí al imputado, en la
calidad de autor en que se halla emplazado (art. 45, CP).
La escala penal aplicable al delito que describe y castiga el art. 14, primer
párrafo, Ley 23.737, reconoce un mínimo de un (1) año y un máximo de seis (6)
años de prisión y multa de $ 11,25 a $ 225,ºº, de acuerdo a la reforma introducida
por la ley 23.975.
Al respecto y en relación a la pena pecuniaria, debe tenerse presente que,
aunque a la fecha del hecho (22/05/2024) se hallaba ya vigente la ley 27.302 que
modificó las penas de multa (determinadas actualmente en escalas penales de
Fecha de firma: 26/12/2024
Firmado por: NOEMI MARTA BERROS, JUEZ DE CAMARA
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año) y su carácter de adicto al consumo de estupefacientes (marihuana y
cocaína) desde muy temprana edad, circunstancias éstas –sobre todo la última-
con incidencia decisiva en que adoptara una conducta en infracción a la ley.
Con igual significado atenuatorio es dable considerar su falta de
antecedentes penales (cfr. informe del RNR de fs. 59).
Ello determina que, a mi criterio, estime justo, adecuado y proporcional a
su culpabilidad por el hecho imponerle la pena de tres (3) años de prisión,
seleccionando así una sanción que se ubica apenas por debajo del punto medio
de la escala.
Claro que corresponde que la imposición de dicha pena penitenciaria deba
serlo en la modalidad de cumplimiento condicional (art. 26, CP), debiendo
dejarse en suspenso su ejecución por ser ésta la primera condena que debe
afrontar el imputado Álvarez habida cuenta del quantum punitivo determinado.
Tengo en cuenta para concluir de este modo que, conforme las pautas
fijadas por nuestra ley de fondo en el art. 26, CP, lo que esta magistratura pudo
advertir en la audiencia y según se desprende de las constancias de la causa,
resulta altamente inconveniente aplicar al encartado una pena de prisión de
cumplimiento efectivo atento la naturaleza del hecho y su personalidad moral.
Comparto con Zaffaroni en que, “cumplimentados los extremos formales y
materiales requeridos por la ley, hay un derecho del procesado a la
condicionalidad, puesto que lo contrario implicaría confundir la función valoradora
del juez con una potestad arbitraria” (Zaffaroni-Alagia-Slokar; Derecho Penal.
Parte General, Ediar, [Link]., 2000, p.924).
Claro que, dada la condicionalidad de la condena y la circunstancia de que
el imputado se halla privado cautelarmente de su libertad ambulatoria desde el
22/05/2024 (hace casi 7 meses), corresponde además disponer su inmediata
libertad, la que se hizo efectiva el día 17 de diciembre ppdo. con el adelanto del
veredicto.
I.b). La pena pecuniaria
En cuanto a la pena de multa aplicable, estimo adecuado imponerle el
máximo de la escala aplicable, esto es, la suma de Pesos Doscientos
veinticinco ($ 225,ºº), según texto de la ley 23.975. Dicho monto –amén de su
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5°). IMPONER las costas causídicas en su totalidad al condenado (art.
531, CPPN).
6º). Una vez firme la presente: a) RESTITUIR al condenado la suma
dineraria secuestrada y depositada a plazo fijo por 30 días, con renovación
automática, en el BNA Sucursal N° 3680 de la ciudad de Victoria, con más los
intereses devengados y los dos celulares marca Samsung incautados; y b)
DESTRUIR el material estupefaciente y demás efectos vinculados remitidos a
este Tribunal según constancia actuarial de fs. 241, mediante Oficio N° 657/24
obrante a fs. 240 y vto. (cfme. art. 30 Ley 23.737)
7º). PRACTÍQUESE, por Secretaría, el cómputo de la pena impuesta (art.
493, CPPN) y FÓRMESE el pertinente Legajo para su remisión al Juzgado de
Ejecución de Penas de este Tribunal.
REGÍSTRESE, notifíquese, publíquese, líbrense los despachos del caso y,
en estado, archívese.
Ante mí:
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