La biomecánica es una ciencia multidisciplinaria que combina los principios de diversas disciplinas,
como la física, la medicina, la ergonomía, entre otras (Aggarwal & Cai, 1999). Como ciencia, la
biomecánica se encarga del estudio del movimiento del cuerpo de los seres vivos y sus posibles
resultados. En el caso del ser humano, profundiza en todas las estructuras mecánicas del cuerpo,
intentando solucionar los problemas que surgen de las diversas condiciones a las que puede estar
expuesto, así como analizando los diferentes movimientos y las fuerzas que actúan sobre él
(Villarroya, 1996).
Para entender de mejor manera el movimiento humano y comprender la organización estructural
del cuerpo, la biomecánica se basa en un conjunto de principios fundamentales y en la
visualización espacial mediante planos y cortes anatómicos. Estos planos anatómicos son
superficies planas imaginarias que atraviesan las partes del cuerpo, sirviendo como referencias
para describir la localización de estructuras y la dirección de los movimientos. El plano sagital es
un plano vertical que divide el cuerpo en derecha e izquierda. Si este plano pasa exactamente por
la línea media del cuerpo, dividiéndolo en dos mitades iguales (proporcionales), se denomina
plano mediosagital. Si el plano sagital no atraviesa la línea media y divide el cuerpo en lados
desiguales, se le llama plano parasagital. Por otro lado, el plano frontal o coronal es un plano
vertical que divide el cuerpo en una parte anterior (frontal) y una parte posterior (dorsal).
Finalmente, el plano transversal o plano horizontal, divide el cuerpo en una parte superior y otra
inferior.
En relación a los planos, encontramos los ejes de movimiento, que son líneas imaginarias
alrededor de las cuales ocurren los movimientos articulares. Incluyendo el eje transversal (para
flexión y extensión), el eje anteroposterior (para abducción y aducción) y el eje longitudinal (para
rotaciones).
Además, un elemento esencial de la biomecánica es el centro de gravedad (CG), que representa el
punto donde se concentra toda la masa de un cuerpo y, por ende, donde actúan las fuerzas
gravitacionales. La ubicación del CG es dinámica y constante, ajustada por el sistema nervioso para
mantener el equilibrio y la estabilidad. Cualquier alteración en la postura, la carga o la integridad
estructural del cuerpo, modifica la posición del CG afectando la capacidad de mantenernos
estables.
Al integrar el análisis de la estructura anatómica, la función de músculos y articulaciones, y los
principios del movimiento, la biomecánica ayudará a desarrollar estrategias de prevención de
lesiones más efectivas, diagnósticos más precisos y planes de tratamiento más efectivos. De igual
manera, la biomecánica nos permite identificar las alteraciones funcionales, diseñar
intervenciones personalizadas a las necesidades del paciente para restaurar el movimiento y
mejorar la carga aplicada al cuerpo de manera segura para lograr una recuperación eficiente y sin
complicaciones.
Fractura de tibia en miembro inferior derecho
Una fractura de tibia y peroné en el miembro inferior derecho es una lesión común que implica la
irregularidad ósea en uno o ambos de los huesos largos de la pierna. La tibia es el hueso más
grande y principal soporte de peso, mientras que el peroné es más delgado y participa en la
estabilidad del tobillo.
Causas
Accidentes automovilísticos graves
Caídas o traumatismos leves
Lesiones deportivas
Heridas por arma de fuego
Por estrés/fatiga
Osteoporosis (6)
Clasificación
Según la integridad de la piel:
Cerrada: Piel permanece intacta sobre el sitio de la fractura. Es la forma más común y
tiene menor riesgo de complicaciones.
Abierta: Piel se rompe y el hueso fracturado queda expuesto al exterior. Estas son
fracturas de mayor gravedad debido al riesgo elevado de infección ósea y daño a tejidos
blandos.
Según el patrón de la fractura:
Transversal: La línea de fractura es recta y perpendicular al eje longitudinal de la tibia.
Oblicua: La fractura tiene una línea diagonal a lo largo del hueso.
Espiral: La línea de fractura gira alrededor del hueso, a menudo causada por fuerzas de
torsión.
Conminuta: El hueso se fragmenta en tres o más pedazos, indicando una fuerza de
impacto muy alta.
En tallo verde: Una fractura incompleta, común en niños, donde el hueso se dobla y se
fractura solo en un lado, similar a una rama joven que se quiebra.
Según la localización:
En diáfisis (cuerpo del hueso)
En metáfisis (conecta la diáfisis con los extremos)
En epífisis (extremos articulares de la tibia, cerca de la rodilla o el tobillo).
Según el desplazamiento de los fragmentos óseos:
No desplazados: Permanecen en su alineación anatómica.
Desplazados: Los fragmentos se han movido de su posición normal, presentando
angulación, rotación o acortamiento. (Perry & Elstrom, 1998) (3)
Fisiopatología
Fase de Inflamación: Inmediatamente después de la lesión, se forma un hematoma
(coágulo de sangre) en el sitio de la fractura debido a la ruptura de los vasos sanguíneos.
Esta fase dura varios días y es crucial para la llegada de células inflamatorias.
Fase Reparadora: Las células precursoras en el hematoma se diferencian en condroblastos
(formadores de cartílago) y osteoblastos (formadores de hueso), formando un callo blando
de cartílago que gradualmente se convierte en un callo duro de hueso inmaduro, uniendo
los fragmentos fracturados. Esta fase puede durar varias semanas o meses.
Fase de Remodelación: El callo óseo inmaduro se remodela lentamente a hueso laminillar
maduro, restaurando la forma, la estructura y la resistencia original de la tibia. Este
proceso es el más largo y puede extenderse por meses o incluso años, dependiendo de la
edad del paciente y la gravedad de la fractura. (4)
Cuadro clínico
Dolor intenso en la rodilla, que aumenta al apoyar la extremidad afectada
Hinchazón de la rodilla
Limitación de los rangos de movimiento
Deformidad de la rodilla
Palidez del pie del lado afectado con piel fría, lo cual puede indicar una lesión de alguna
arteria.
Edema debido a la acumulación de sangre y líquido
Crepitación: Sensación o sonido de "crujido" que se produce al intentar mover el
miembro, resultado del roce de los fragmentos óseos
Hematoma
Parestesias (5)
Diagnóstico
Anamnesis y examen físico
Rayos X para observar el tipo de fractura y si existe afección de la articulación de la rodilla.
Tomografía computarizada para imágenes más detalladas de la fractura y así poder decidir
el tratamiento más adecuado.
Imágenes de resonancia magnética para determinar si hay lesiones adicionales en tejidos
blandos, como tendones y ligamentos. (5)
Tratamiento
Conservador:
Analgésicos como el ibuprofeno y diclofenaco para disminuir dolor e inflamación.
Bota de yeso para mantener inmovilizada la fractura y así permitir su curación.
Evitar la carga de peso.
Tratamiento quirúrgico:
Fijación interna: Consiste en la inmovilización de la fractura mediante la colocación de
clavo intramedular, placas o tornillos.
Injerto óseo para evitar de nuevo el colapso de la meseta tibial.
Fijación externa: Colocación de alambres o clavos en el hueso que atraviesan la piel y son
estabilizados externamente mediante un marco estabilizador, manteniendo los
fragmentos óseos en su lugar y permitiendo la curación. (5)
Fisioterapéutico:
Fase I: Del 1° al 7° día (Post-tratamiento inicial)
Educación sobre el manejo de órtesis/férulas.
Crioterapia y termoterapia.
Reeducación de la marcha con aditamentos ortopédicos (muletas, bastones).
Ejercicios de movilidad rotuliana y metatarsofalángica.
Ejercicios de amplitud articular de rodilla y articulaciones de los pies.
Fase II: 1 a 6 semanas
Estiramiento de extremidades inferiores.
Ejercicios en bicicleta estacionaria o piscina (una vez sanados los puntos de sutura).
Ejercicios para aumentar la estabilidad del Core.
Fortalecimiento de la cadera
Técnicas de Facilitación Neuromuscular Propioceptiva (FNP) de extremidades inferiores.
Ejercicios de propiocepción para control neuromuscular.
Fortalecimiento progresivo del tobillo en varios planos.
Fase III: 6 a 8 semanas
Incremento en la intensidad de los ejercicios.
Inicio de movimientos activos para fortalecimiento de músculos de la pierna afectada
(pantorrilla, isquiotibiales, cuádriceps).
Ejercicios de estiramiento para músculos de la pierna afectada.
Progresión del soporte de peso (hacia peso completo si es posible, según verificación
radiográfica del callo óseo por el médico).
Entrenamiento de reeducación de la marcha.
Propiocepción y entrenamiento del equilibrio.
Fase IV: 9 a 20 semanas
Entrenamiento más fuerte y con mayor descarga de peso.
Ejercicios de fortalecimiento del tren inferior (sentadillas, elevaciones de talón, puentes,
elevaciones de piernas).
Incorporación de modalidades cardiovasculares en bicicleta estática o cinta de correr
Fase V: 20 a 24 semanas (Posterior a 4-5 meses)
Ejercicios de coordinación y propiocepción bilateral y unilateral.
Fortalecimiento con mayor carga de extremidades inferiores.
Aumento en el entrenamiento cardiovascular y la flexibilidad. (7)
Biomecánica en fractura de tibia, pierna derecha
Como ya lo mencioné, la biomecánica es una herramienta esencial para entender las
complejidades del movimiento humano. Cuando una persona sufre una fractura en la tibia, la
biomecánica nos permite analizar las consecuencias de esta lesión.
Dinámica del movimiento
o La marcha humana normal es un patrón rítmico y coordinado que implica la
interacción de múltiples articulaciones y músculos, con fases de apoyo y de
oscilación bien definidas (8). Después de la fractura, el paciente experimentará
una serie de cambios en su patrón de marcha, que se conoce como “marcha
antiálgica” debido al dolor (Kisner & Colby,2018) (9)
o Disminución de la fase de apoyo en la pierna afectada: El paciente evitará cargar
peso en la pierna lesionada, lo que resulta en un acortamiento del tiempo que el
pie fracturado pasa en contacto con el suelo durante la fase de apoyo. Esto reduce
la capacidad de propulsión y soporte (Kisner & Colby, 2018)(9).
o Aumento de la fase de oscilación en la pierna no afectada y tiempo de doble
apoyo: Para compensar la disminución del tiempo de apoyo en la pierna
lesionada, la pierna contralateral tendrá que soportar más peso y durante más
tiempo, y la fase en la que ambos pies están en contacto con el suelo (doble
apoyo) puede prolongarse para mantener la estabilidad (SEGG, 2010) (10)
o Disminución de la velocidad y longitud de pasos: Como consecuencia directa del
dolor y la inestabilidad, la velocidad de la marcha y la longitud de los pasos se
reducen significativamente (SEGG, 2010)(10).
o Patrones compensatorios en cadera y tronco: Para evitar el dolor y el arrastre del
pie, el paciente puede adoptar movimientos como una flexión exagerada de
cadera en la pierna lesionada o movimientos laterales del tronco (abd de
miembros superiores para intentar levitación del CG). A largo plazo, estos
patrones compensatorios pueden generar sobrecargas y nuevas lesiones en otras
articulaciones como la cadera o la columna vertebral (Kisner & Colby, 2018). (9)
Centro de gravedad y equilibrio
El centro de gravedad es el punto donde se concentra toda la masa del cuerpo, se localiza anterior
a la S2, ligeramente por delante de la columna vertebral (Hall, 2018)(11). Una fractura de tibia en
el miembro inferior derecho afecta directamente la posición y el control del CG del paciente:
o Desplazamiento del CG: Para compensar el dolor y la incapacidad de cargar peso
en la pierna derecha, el paciente desplazará su peso hacia el lado no afectado
(izquierdo). Esto moverá su CG lateralmente hacia la izquierda y, en ocasiones,
puede elevarse ligeramente, dependiendo de las compensaciones posturales (Hall,
2018)(11)
o Alteración del equilibrio y aumento del riesgo de caídas: Este desplazamiento del
CG reduce la base de sustentación. Para mantener el equilibrio, el cuerpo debe
realizar ajustes compensatorios, como ensanchar la base de apoyo (separar los
pies) o utilizar los brazos para balancearse. Sin embargo, estos ajustes son menos
eficientes y aumentan el gasto energético y, crucialmente, el riesgo de caídas,
especialmente en superficies irregulares o durante giros (Hall, 2018)(11).
Movimientos alterados
o Dorsiflexión: Movimiento del pie hacia arriba (acercándolo a la espinilla).
o Plantiflexión: Movimiento del pie hacia abajo (como al ponerse de puntillas).
o Inversión y Eversión: Movimientos de la planta del pie hacia adentro y hacia
afuera, respectivamente.
o Flexión y Extensión: La capacidad de doblar y estirar la rodilla se verá limitada
o En la articulación coxofemoral se verán un poco restringidos o dolorosos los
movimientos de flexión, extensión, abd, add y rotaciones debido a la inmovilidad
prolongada y los patrones compensatorios de la marcha
Conclusión
La biomecánica es una disciplina que nos permite una comprensión más profunda de cómo las
fuerzas y los movimientos interactúan con el cuerpo humano, tanto en condiciones normales
como patológicas. En el caso específico de una fractura de tibia en el miembro inferior derecho, la
aplicación de principios biomecánicos se vuelve crucial para cada etapa del proceso: desde el
diagnóstico preciso y la orientación del tratamiento inicial, hasta lo más importante que sería la
rehabilitación integral del paciente. La fractura no solo va a implicar un daño estructural de la
tibia, sino que generará alteraciones en la dinámica de la marcha, el equilibrio y la posición del
centro de gravedad, así como en la capacidad de realizar movimientos fundamentales.
En la fractura de tibia, la fase de apoyo se ve alterada, obligando al paciente a una marcha
antiálgica que se caracteriza por una reducción en el tiempo de apoyo en la extremidad afectada y
un aumento en el tiempo de balanceo para minimizar la carga sobre la articulación dolorida, esa
marcha prioriza la reducción del dolor, lo que a su vez genera compensaciones significativas en el
miembro contrario y en el tronco. Estas compensaciones, pueden conducir a patrones de
movimiento disfuncionales a largo plazo, sobrecargas musculares y articulares, e incluso a nuevas
lesiones en otras partes del cuerpo. La biomecánica nos ayudará a identificar estas
compensaciones y diseñar intervenciones específicas para corregirlas, restaurando la función y
previniendo secuelas.
El desplazamiento del centro de gravedad es una consecuencia directa de la incapacidad de cargar
peso en la pierna lesionada. Este cambio postural reduce la base de sustentación y pone en riesgo
el equilibrio del paciente. La inestabilidad no solo aumenta el riesgo de caídas, sino que también
afecta la confianza del paciente para moverse, lo que puede llevar a una disminución de la
actividad física y al desarrollo de debilidad muscular y rigidez articular. La rehabilitación basada en
principios biomecánicos, se enfocará en restaurar la alineación postural, fortalecer los músculos
estabilizadores que son vitales para el soporte y el movimiento, y entrenar el equilibrio y la
propiocepción, teniendo como objetivo final que el paciente recupere no solo la capacidad física,
sino también la confianza necesaria para realizar las actividades de la vida diaria de forma segura,
eficiente y con la mayor independencia posible.
Y finalmente, la comprensión de los planos y ejes de movimiento es importante para evaluar las
limitaciones funcionales y planificar la intervención terapéutica ya que una fractura restringe
algunos de los distintos movimientos dependiendo a la localización de la fractura, en el eje
transversal afecta la flexión y extensión, eje anteroposterior afecta la abd y add y en el
longitudinal afectaría la rotación interna y externa. La fisioterapia, al aplicar los conocimientos
biomecánicos, se basa en la utilización de ejercicios específicos para restaurar el rango de
movimiento articular, fortalecer los grupos musculares afectados y reeducar los patrones de
movimiento, esto incluye la progresión de la carga en la pierna lesionada, el entrenamiento de la
marcha con o sin ayudas técnicas, y ejercicios de propiocepción para mejorar la coordinación y el
control motor.
La biomecánica es una herramienta práctica y esencial para la recuperación de pacientes con
lesiones musculoesqueléticas, su aplicación permite un enfoque holístico e individualizado, que
considera no solo el daño físico, sino también las complejas interacciones entre las fuerzas, los
movimientos y las estructuras del cuerpo humano. Al comprender cómo la biomecánica se altera
tras una lesión, se pueden optimizar las estrategias de rehabilitación, facilitando una recuperación
más rápida, segura y completa, y permitiendo al paciente regresar a sus actividades con la máxima
funcionalidad y calidad de vida.
Referencias
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