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El análisis del gesto motor en miembros inferiores se centra en las cadenas musculares y su interrelación, destacando la pelvis como punto clave en la locomoción y bipedestación. Se identifican cinco cadenas musculares que incluyen la estática, flexión, extensión, apertura y cadenas cruzadas, cada una con funciones específicas en el movimiento. La comprensión de estas cadenas es esencial para evaluar y tratar las funciones motoras en terapia ocupacional.

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El análisis del gesto motor en miembros inferiores se centra en las cadenas musculares y su interrelación, destacando la pelvis como punto clave en la locomoción y bipedestación. Se identifican cinco cadenas musculares que incluyen la estática, flexión, extensión, apertura y cadenas cruzadas, cada una con funciones específicas en el movimiento. La comprensión de estas cadenas es esencial para evaluar y tratar las funciones motoras en terapia ocupacional.

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Análisis del gesto motor y cadenas

musculares de miembro inferior

Introducción
Reafirmamos que el análisis de las funciones y ocupaciones de la persona desde el
conocimiento exhaustivo de las cadenas miofasciales tiene la finalidad de tener una
mirada globalizadora e integral de los movimientos necesarios para desarrollar esas
tareas. No es ya un músculo aislado el que enfoca nuestra mirada, sino una cadena
muscular o cadenas musculares y/o faciales que relacionan todo el cuerpo como un
contínuum. Por ello, en esta lectura abordaremos las cadenas musculares de miembro
inferior.

1. Análisis del gesto motor y cadenas musculares


de miembro inferior
Como vimos hasta aquí, el cuerpo está compuesto por varias unidades funcionales: una
unidad central (tronco), una unidad cefálica (cabeza y cuello) y cuatro unidades
periféricas (miembros superiores e inferiores). Sin embargo, estas unidades también
funcionan de manera coordinada, formando un todo.

Para realizar un análisis del gesto motor, según Repetto (2005), se debe tener en
cuenta, por un lado, la cadena cinemática responsable del gesto; por otro, el
automatismo de fondo. Este automatismo de fondo se refiere a todas las otras cadenas
que se activan para sostener la postura durante el desarrollo del gesto motor.

En el caso de miembros inferiores, será la pelvis el punto estructural y funcional de


unión, donde el hueso ilíaco cumple la función de polea de relevo entre los pares de
fuerzas constituidos por las cadenas musculares del tronco y de cada miembro inferior
(Busquet, 2016).
Para comprender la funcionalidad de miembros inferiores (locomoción y bipedestación),
es necesario comprender la función de cada estructura, por eso Busquet (2016) afirma
que las sacroilíacas están hechas para absorber las tensiones del movimiento, no para
generar movimiento, y que la pelvis genera los movimientos a partir de la coxofemoral.
La movilidad de la pelvis se realiza esencialmente a partir de las articulaciones
coxofemorales y alrededor de tres ejes.

1. Un eje horizontal-frontal, que pasa por el centro de las cabezas femorales.


Alrededor de este eje se organizan la anterioridad y la posterioridad ilíacas o
la anteversión-retroversión de la pelvis.
2. Un eje horizontal-sagital, que pasa por el centro de cada cabeza femoral.
Alrededor de este eje se organizan la aducción-abducción o la elevación-
descenso lateral de la pelvis.
3. Un eje vertical, que pasa por el centro de la cabeza femoral. Alrededor de
este eje se organiza la rotación de la pelvis. (Busquet, 2016, p. 11)

Estos ejes pueden observarse en la figura 1, con sus respectivos movimientos.

Figura 1: Ejes de la movilidad iliofemoral. 1: eje horizontal frontal; 2: eje horizontal


sagital; 3: eje vertical

Fuente: Busquet, 2016, p. 12

Estos ejes pueden provocar seis movimientos globales de pelvis que, si bien se originan
a partir de la coxofemoral, repercuten en los segmentos suprasegmentarios, es decir, la
columna lumbar; de forma que:
La inclinación anterior de pelvis es acompañada por la extensión del tronco
[como puede observarse en la figura 2A]; la inclinación posterior acompaña a la
flexión de tronco o aplanamiento lumbar [figura 2B]; la inclinación lateral izquierda
a una flexión lateral de tronco derecha [figura 2C]; la inclinación lateral derecha a
una lateralidad izquierda de tronco [figura 2D]; una rotación de pelvis hacia la
izquierda provocará una rotación lumbar derecha [figura 2E) y, de manera
opuesta, en una rotación de pelvis hacia la derecha [figura 2F]. (Hamill et al.,
2017, p. 177)
Figura 2: Movimientos de pelvis en su conjunto y su relación con raquis lumbar

Fuente: Hamill et al., 2017, p. 177

Del mismo modo, hay tres ejes específicos internos en la cintura pélvica que dirigen las
adaptaciones del sacro y de los ilíacos.

Dos ejes oblicuos para la apertura-cierre de los ilíacos. Dirigidos de atrás hacia
delante, de arriba hacia abajo y de lateral hacia medial. Sirven para los
movimientos de apertura y cierre de pelvis.
Un eje horizontal para verticalización-horizontalización del sacro. Para el
trabajo coordinado del sacro que se verticaliza durante la apertura de pelvis y se
horizontaliza durante el cierre de esta. (Busquet, 2016, p. 19)

Figura 3: Ejes de apertura-cierre de la pelvis


Fuente: Busquet, 2016, p. 19

Durante la apertura ilíaca en bipedestación, la cresta ilíaca va hacia fuera, delante y


abajo; la rama isquiopúbica va hacia adentro, atrás y arriba respecto a su eje de
movimiento, mientras que el sacro se verticaliza. Durante el cierre de pelvis se producen
los mecanismos contrarios, que se resumen en el siguiente cuadro:

Tabla 1: Mecanismos biomecánicos en los movimientos de ilíaco en cierre y en


apertura

Ilíacos en cierre Ilíacos en apertura

1. Inclinación del fémur 1. Verticalización del fémur


2. Descenso coxofemoral 2. Ascenso coxofemoral
3. Trocánter a lateral 3. Trocánter a medial
4. Inclinación porción coxo-sacro-ilíaca 4. Verticalización coxo-sacro-ilíaca
5. Horizontalización del sacro 5. Verticalización del sacro
6. Descenso del sacro 6. Ascenso del sacro
7. Apilamiento de la columna lumbar 7. Verticalización de columna lumbar
(lordosis con disminución de su (deslordotización con aumento de
proyección vertical) su proyección vertical)
8. Descenso de las vértebras lumbares 8. Ascenso de vértebras lumbares
9. Apoyo discal posterior, espacio 9. Apoyo discal medio, espacio
intervertebral disminuido. intervertebral aumentado
10. Avance y descenso de la hemibase 10. Retroceso y ascenso de la
sacra izquierda hemibase sacra derecha
11. Avance y descenso de las apófisis 11. Retroceso y ascenso de las apófisis
transversas L4-L5 izquierdas transversas L4 -L5 derechas.
12. Cresta ilíaca más baja y medial 12. Cresta ilíaca más alta y separada
13. Miembro inferior más corto 13. Miembro inferior más largo

Fuente: adaptación propia con base en Busquet, 2016

Figura 4: Yuxtaposición de una hemipelvis en cierre y de una hemipelvis en


apertura

Fuente: Busquet, 2016, p. 53

Además, podemos describir los movimientos de torsión que surge de la combinación de


una hemipelvis en anteversión y rotación anterior con la hemipelvis contralateral en
retroversión y rotación posterior.

Busquet (2016) describe que:


La torsión comporta una desigualdad en la altura de las crestas ilíacas, pero no de
los miembros inferiores en posición de pie, una inclinación del sacro hacia abajo
de un lado con una inclinación lumbar hacia el lado contrario. A nivel de cadenas
musculares, la cadena de extensión de un lado (con cuadrado lumbar y recto
femoral) llevará a una concavidad lumbar del mismo lado, mientras que la cadena
de flexión del lado contralateral actuará (con isquiotibiales y recto del abdomen)
provocando la posterioridad ilíaca y deslordotización lumbar de ese lado
contralateral.

No hay modificación de la longitud de los miembros en una primera fase, puesto


que la torsión de la pelvis se hace por encima de las coxofemorales. Las cabezas
femorales se proyectan a la misma altura, al principio. Se verá en una segunda
fase que a la anterioridad-posterioridad se le añadirán otros parámetros
compensatorios. (Busquet, 2016, p. 53)
Figura 5: Pelvis en torsión en una primera fase

Fuente: Busquet, 2016, p. 105

En este momento avanzaremos con el estudio detallado de las cadenas fisiológicas de


miembro inferior, a fin de comprender cada gesto motor y/o postura de las personas que
el terapista ocupacional evalúe en una tarea.

Las cadenas de miembros inferiores son las mismas cadenas del tronco, desdoblándose
en derecha e izquierda. Entonces, encontramos cinco cadenas:

Una cadena estática, que interrelaciona el plano musculoesquelético con el plano


neurovascular.
En MMII derecho las cadenas derechas de cadena de flexión (CF), cadena de
extensión (CE), cadena cruzada de apertura (CCA) y cadena cruzada de cierre
(CCC).
En MMII izquierdo las cadenas derechas de cadena de flexión (CF), cadena de
extensión (CE), cadena cruzada de apertura (CCA) y cadena cruzada de cierre
(CCC).

Ahora, es el momento de ver cómo cada una de estas cadenas tiene un programa bien
definido actuando sobre cada miembro inferior.

Cadena estática
Esta cadena debe cumplir con la función estática de forma económica. “La respuesta
arquitectónica a los problemas planteados por la estática en bipedestación es la
construcción sobre un desequilibrio anterior, para evitar la inercia de las masas durante
el movimiento” (Busquet, 2016, p. 288).

Sin embargo, también afirma Busquet (2016) que esta cadena no se encuentra en la
parte posterior de MMII; dado que —a diferencia del tronco—, en las piernas, esta
cadena debe responder a los problemas estáticos generados tanto por el apoyo bipodal
como unipodal. Entonces, en cada nivel del miembro inferior (cadera, rodilla, tobillo) es
necesario contemplar un desequilibrio medial, además del desequilibrio anterior como
veíamos en el tronco.

Busquet (2016) describe que la cadena estática de tronco termina con la aponeurosis
lumbar sobre las crestas ilíacas y el sacro, y a partir de allí se continúa:

- A nivel profundo, mediante:

ligamento sacrotuberoso y ligamento sacroespinoso;


la vaina del piramidal;
la vaina y el tejido conjuntivo interno de los obturadores.

- A nivel superficial, mediante:

la aponeurosis del glúteo mayor que termina con un desdoblamiento del borde
posterior de la fascia lata;
el tracto iliotibial que prolonga la fascia lata, y que representa la estructura estática
principal del muslo para responder al desequilibrio anterointerno. El tracto termina
sobre el tubérculo infracondíleo.

Por debajo de la rodilla, la cadena estática presenta dos trayectos:

Trayecto lateral

La vaina y los tabiques intermusculares del compartimiento lateral.


El peroné, que es un hueso membranoso cuya función principal es la suspensión
de la bóveda plantar.
La membrana interósea tibioperonea.
Las vainas de los peroneos.
La aponeurosis plantar.

Trayecto posterior

Un arco fibroso que se extiende desde la cabeza del peroné y une el trayecto
lateral al trayecto posterior.
La lámina y la vaina del sóleo.
El tendón calcáneo.
La aponeurosis plantar, donde terminan los dos trayectos (Busquet,2016).

Cadena de flexión
Provoca flexión del MMII o enrollamiento.

Flexión del ilíaco: rotación posterior.


Flexión de cadera.
Flexión de rodilla: flexum de rodilla.
Flexión de tobillo.
Flexión de bóveda plantar.
Flexión de dedos: dedos en martillo.

Esta cadena la podemos observar en la figura 6. Como observamos, su


sobreprogramación es el flexum.

Figura 6: Cadena de flexión (A), movimientos de flexión de miembro inferior (B) y


sobreprogramación de cadena de flexión (C)
Fuente: adaptación propia con base Busquet, 2016, p. 308

La cadena de flexión es anterior a nivel de la cadera y se transforma en posterior


a nivel del muslo. Por debajo de la rodilla y por vía transósea, con la tibia
actuando de relevo, esta cadena ocupa el compartimento anterior de la pierna y la
cara superior del pie, antes de cruzar a nivel de los dedos del pie y terminar a
nivel plantar. (Busquet, 2016, p. 308)
Para comprender la función muscular de esta cadena, observemos la tabla 2. Sin
embargo, es necesario aclarar que, por su fisiología, el semitendinoso, el grácil, el
bíceps largo y el tibial anterior pueden ser aliados de la cadena de flexión o de la cadena
de extensión, según el movimiento o la compensación que se quiera obtener. La función
de estos músculos, de componentes múltiples, será expresada en las cadenas de
apertura-cierre.

​Tabla 2: Músculos que intervienen en los movimientos de flexión

Fuente: Busquet, 2016, p. 298

Cadena de extensión
Provoca la extensión del MMII o desenrollamiento.

Extensión del ilíaco: rotación anterior.


Extensión de la cadera.
Extensión de la rodilla: recurvatum.
Extensión del tobillo.
Extensión de la bóveda plantar.
Extensión de los dedos del pie: apoyo de la cabeza de los metatarsianos.

Esta cadena la podemos observar en la figura 7. Como observamos, su


sobreprogramación es el recurvatum.

Figura 7: Cadena de extensión (A), movimientos de extensión de miembro inferior


(B) y sobreprogramación de cadena de extensión (C)

Fuente: adaptación propia con base Busquet, 2016, p. 308

Para comprender la función muscular de esta cadena, observemos la tabla 3.

Tabla 3: Músculos que intervienen en los movimientos de extensión

Fuente: Busquet, 2016, p. 298

Cadena de apertura
Provoca la apertura del miembro inferior o desplegamiento.

Apertura ilíaca.
Abducción del fémur: varo de la cadera.
Rotación externa del fémur.
Rotación externa de la tibia: varo de rodilla.
Supinación del pie, varo del calcáneo y quintus varus.

Esta cadena la podemos observar en la figura 8. Como observamos, “su


sobreprogramación es el varo y el despliegue del miembro inferior da una resultante de
alargamiento” (Busquet, 2016, p. 286).

Figura 8: Cadena de apertura (A) y sobreprogramación de cadena de apertura (B)

Fuente: adaptación propia con base en Busquet, 2016, p. 286

Busquet (2016) describe que la cadena cruzada de apertura del miembro inferior es la
continuación de la cadena cruzada (posterior) de apertura del tronco, partiendo de sacro
y del hueso ilíaco para dirigirse hacia abajo y adelante.
Se une, mediante el plano superficial del glúteo mayor, al borde posterior del
tracto iliotibial. Continúa por delante de este último a través del vasto lateral, que
envía terminaciones para el cóndilo femoral medial y la tibia más allá de la línea
media y de la rótula.

Su trayecto se hace posteromedial con el gemelo medial y los músculos


retromaleolares tibiales. La cadena de apertura termina en el arco medial, el
primer dedo del pie y la bóveda plantar.

Esta cadena es completada por un trayecto más externo que sale del isquion y se
dirige hacia abajo y hacia afuera. Se establece un punto de relevo sobre la cabeza
del peroné mediante el bíceps corto y el bíceps largo. A continuación, el trayecto
se hace anteromedial a nivel del compartimento anterior con el tibial anterior y el
extensor largo del hallux para terminar a nivel del arco interno del pie y sobre el
primer dedo. (Busquet, 2016, p. 323)
Para comprender la función muscular de esta cadena, observemos las tablas 4 y 5.

Tabla 4: Músculos del muslo que intervienen en los movimientos de apertura.

Fuente: Busquet, 2016, p. 327

Tabla 5: Músculos de la pierna que intervienen en los movimientos de apertura

Fuente: Busquet, 2016, p. 327


La cadena de apertura provoca la rotación externa del miembro inferior, la
supinación. Se desplaza el peso sobre el arco externo de la bóveda plantar.

En la primera fase se observa un pie en supinación, girado lateralmente. La


rotación externa de la tibia y del peroné orienta el astrágalo hacia fuera y apoya el
borde externo del pie, instalando el varo y el calcáneo y el quintus varus.

En la segunda fase, si hay un aumento de estas influencias, la cadena de apertura


provoca un exceso de tensiones sobre el arco externo y un déficit en el apoyo en
el suelo del hallux valgus. En este caso, con un pie posterior en supinación
(apertura), el individuo compensa instalando un antepié en pronación (cierre).
[...]
Las influencias de supinación del pie posterior y de pronación del pie anterior
instalan una torsión de la bóveda plantar. Las tensiones de la articulación
transversa del tarso aumentan y elevan esta bóveda del pie. (Busquet, 2016, p.
348)

Cadena de cierre
Provoca el cierre del MMII o replegamiento.

Cierre ilíaco.
Aducción del fémur: valgo de cadera.
Rotación interna del fémur.
Rotación interna de tibia (valgo de rodilla).
Pronación del pie, valgo de calcáneo, hallux valgus.

Esta cadena la podemos observar en la figura 9. Como vemos, su sobreprogramación


es el valgo.

Figura 9: Cadena de cierre (A) y sobreprogramación de cadena de cierre (B)

Fuente: adaptación propia con base en Busquet, 2016, p. 274

Busquet (2016) describe que la cadena cruzada de cierre de miembro inferior es la


continuación de la cadena cruzada (anterior) de cierre del tronco. Esta última se
continúa por el compartimento medial del muslo para dirigirse hacia abajo y afuera.
Luego, cruza la línea media del miembro inferior a nivel de la rótula para continuar por el
compartimento de los peroneos. Tras haber llegado al borde lateral del pie, cruza el
cuboides por la cara plantar y termina en el primer dedo (Busquet, 2016).
Para comprender la función muscular de esta cadena, observemos la tabla 6.

Tabla 6: Músculos que intervienen en los movimientos de cierre.

Fuente: Busquet, 2016, p. 339

La cadena de cierre provoca la rotación interna del miembro inferior, la pronación.


El peso se desplaza sobre el arco medial de la bóveda plantar. En la primera fase
se detecta un pie en pronación, evertidomedial. La rotación interna de la tibia y del
peroné orienta el astrágalo hacia adentro y apoya el borde medial del pie,
instaurando el valgo del calcáneo y el hallux valgus.

El valgo de todos los dedos del pie o dedos en ráfaga de viento se instaura
cuando el individuo presenta también una sobreprogramación de la cadena de
flexión y/o de extensión.

En la segunda fase, si hay un aumento de las tensiones sobre el arco interno del
pie, aparecen zonas sensibles. El individuo puede compensarlas colocando el
antepié en supinación (cadena de apertura) para intentar descargar el arco
interno. Se crea de esta forma el pie plano.

El pie posterior en pronación extiende la bóveda plantar hacia dentro, y el pie


anterior, en supinación, pega el borde externo del antepié. La huella de la bóveda
plantar se ensancha transversalmente en forma de rombo. (Busquet, 2016, p.
374)

Referencias
Busquet, L. (2016). Las cadenas fisiológicas. Tomo II: fundamentos del método.
Editorial Paidotribo. [Link]
Hamill, J., Knutzen, K. M. y Derrick, T. R. (2017). Biomecánica: bases del movimiento
humano ([Link]. ed.). Wolters Kluwer Health.
[Link]

Repetto A. (2005). Bases biomecánicas para el análisis del movimiento humano.


[Link]
1lisis_del_movimiento_humano_An%C3%ADbal_Dami%C3%A1n_Repetto_

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