AMIG AIDAUN
(Nuevos amigos)
En la comunidad de Yamayakat, vivía muy feliz un lindo ma-
jaz llamado Sugka. Él quería explorar otros lugares fuera de su
comunidad y estudiar para ser un buen ingeniero.
Un día, decidió ir a la ciudad de Bagua en busca de un mejor
futuro y nuevas oportunidades de vida. En esa gran ciudad es-
tudió mucho e ingresó a la universidad. Allí encontró al gallo
Bartolo, muy apuesto y elegante, caracterizado por su bello plu-
maje. Sugka le saludó muy amable en idioma awajún:
—Dajug juwai Sugka, shing aneasan pujujai yamajam amig
aidaun igkuakun (Mi nombre es Sugka y estoy muy contento de
conocer nuevos amigos).
Al escucharle, Bartolo se rio:
—¡Jakikirikí, Jakikirikí!
No contento con eso, les dijo a todos sus amigos:
—¡Escuchen cómo habla! ¡Miren cómo se viste! Se cree Tar-
zán.
Los amigos de Bartolo también se rieron.
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—¡Jakikirikí! ¡Jakikirikí! —cantó Bartolo, y, sacudiendo su
plumaje, dijo dirigiéndose a Sugka—: ¡Regresa a tu escondite y
estudia con los tarzanes!
Sugka había entendido todo lo que dijo Bartolo porque,
aunque no hablaba castellano, sí lo entendía. Bajó la mirada, ate-
morizado y tembloroso. y por un momento pensó en desapa-
recer: se sentía muy avergonzado de sus costumbres, su idioma
y sus raíces.
Inesperadamente se asomó Yumi, una linda colibrí, que ha-
bía presenciado lo ocurrido.
—¿Qué pasa, Bartolo? —le dijo al gallo—. ¿Acaso no recuer-
das esa vez cuando viajamos a Lima, la capital, y unos niños se
nos acercaron para burlarse de la forma cómo hablamos?
¿Cómo te sentiste? ¿No crees que Sugka estará sintiendo lo
mismo?
Bartolo reflexionó y se mostró apenado de su actitud frente
a Sugka y pensó: «No debí tratarlo así, él solo quería hacer nue-
vos amigos».
De inmediato Yumi tomó de la mano a Bartolo y a Sugka y
los puso frente a frente. Ambos se miraron.
—Sugka, discúlpame por haberte tratado de esa manera —
dijo Bartolo—. Eres un majaz muy valiente y sé que tu familia
siempre ha luchado por proteger nuestra selva peruana.
En ese momento, Sugka recordó a sus ancestros y se sintió
muy orgulloso de sus orígenes y de su cultura; además, se dio
cuenta de que en su universidad él era el único que podía hablar
el idioma awajún. Y ahora, Sugka ya no estuvo avergonzado,
sino que se sintió único y especial.
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Fue así como nació una linda amistad entre el majaz Sugka,
el gallo Bartolo y la colibrí Yumi. Ellos compartieron muchas
aventuras juntos. Bartolo y Yumi aprendieron algunas palabras
en awajún, mientras Sugka aprendía y dominaba más el caste-
llano.
Finalmente, Sugka decidió dar a conocer a los demás su cul-
tura, enseñándoles la riqueza de su pueblo, para así preservarla
y nunca olvidarla.
Nunca te sientas mal ni te avergüences
de tu forma de ser o de tu cultura,
porque eso te hace único y especial.
Fábula escrita por Yesper Elanth Saravia Carranza, estudiante
de la IE La Inmaculada – UGEL Bagua. Asesora: Martha Coronel Pé-
rez. Etapa IE 2023.
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JUSTINA,
UNA NUTRIA VALIENTE
En las profundidades de la selva del Perú, donde la exube-
rante vegetación oculta secretos ancestrales, reinaba la paz y la
armonía entre todas las criaturas que la habitaban, siempre bajo
la protección de la Pachamama*.
En este reino de verdor y misterio, vivía un guacamayo no-
ble y valiente llamado Taita Ernesto, quien era muy respetado
por su astucia y por la forma en que impartía justicia, pues siem-
pre velaba por el equilibrio y la tranquilidad de la Amazonía.
Un día, llegaron ciertos rumores de una sombría presencia
en estos lugares. Se trataba de Froilán, un malévolo jaguar color
negro, que se había autoproclamado como el nuevo líder de la
comarca. Con su soberbia mirada y su actitud prepotente, había
extendido su influencia hasta los límites más recónditos de la
selva, imponiendo su voluntad sobre las criaturas indefensas
que allí habitaban; entre ellas estaba Justina, una joven y her-
mosa nutria de río, cuya pureza y bondad eran conocidas por
todos; también había animales pequeños como los monos au-
lladores y las ardillas, entre otros. Todos estaban obligados a re-
colectar, sin descanso, alimentos para Froilán.
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Justina, la joven nutria, cansada de tanto abuso se postró y
clamó ante el Inti, el dios Sol, y la Mama Quilla, la diosa luna,
buscando su guía y protección en medio de la opresión de Froi-
lán, el jaguar tirano.
—Oh, poderosos dioses Inti y Quilla —les imploró—, les
ruego por justicia y equidad en la selva. Don Froilán ha sumido
a nuestra comunidad en la oscuridad del abuso y la opresión.
¿Qué deberíamos hacer para restaurar la armonía perdida?
Inti, el dios Sol, irradiando su luz dorada en lo más alto, y
Killa, la diosa luna, corearon con voz cálida y reconfortante:
—Justina, huambrita* linda, tu valentía y nobleza no han
pasado desapercibidas para nosotros. Taita Ernesto, el sabio
guacamayo, será tu aliado en esta sed de justicia; su fuerza y
sabiduría se unirán a la tuya para enfrentar las sombras de la
tiranía.
Justina, fortalecida por las palabras de los dioses, se levantó
con valor en su corazón y agradeció con humildad. Después de
buscar un rato entre la tupida selva, por fin encontró al guaca-
mayo, cuyos grandes ojos reflejaban la sabiduría y determina-
ción de un líder protector. Taita Ernesto, con su presencia ma-
jestuosa, se acercó a Justina con calma y respeto; juntos se diri-
gieron hacia un claro en la selva, donde los esperaban otros ani-
males dispuestos a unirse en la lucha contra la tiranía de Froilán.
Estando reunidos todos en círculo, Taita Ernesto con auto-
ridad habló:
—Wawqui* y warmis*, el momento de luchar ha llegado.
Don Froilán ha perturbado la armonía de nuestro hogar con su
crueldad y abuso. Es hora de unir nuestras fuerzas y poner fin a
su reinado avasallador.
Kutu, un mono de cola amarilla, pidió la palabra:
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—Wawqui y warmis, propongo que solicitemos ayuda a los
dioses Qullqi (dios trueno) y Tuyu (diosa lluvia). Pidamos que
provoquen una fuerte tormenta que haga crecer el río para que
Froilán tenga miedo y huya.
Todos aceptaron la idea del Kutu e imploraron a los dioses.
Éstos, escuchando sus lamentos unieron sus poderes: Qullqi
provocó grandes tormentas y Tuyu hizo caer torrentes de agua
que inmediatamente hicieron crecer el río, poniendo en peligro
la vida de Froilán. Éste, atrapado en las aguas turbulentas, se vio
forzado a confrontar su propia vulnerabilidad y el daño que ha-
bía causado a los habitantes de toda la selva.
Mientras Froilán luchaba por sobrevivir, los demás animales,
guiados por la compasión y el deseo de redención, se unieron
para rescatarlo y en un acto de solidaridad y perdón, lo salvaron
de su trágico destino. Demostraron así que la empatía y la cola-
boración pueden superar la venganza y el resentimiento. Froilán
emergió del río con el corazón transformado.
La paz volvió a toda la Amazonía.
Nuestras malas acciones,
tarde o temprano matan pasiones.
Fábula escrita por Cristopher Jesús Gil Vargas, estudiante de la
IE Nº 18092 de Florida – UGEL Bongará. Asesora: María Amparo
Castro López. Primer Puesto en las etapas Regional y Nacional
2024.
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