“El Llano”
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Para memorizar
“Y pondré enemistad
entre ti y la mujer, y
entre tu simiente y la
simiente suya;
ésta te herirá en la
cabeza, y tú le herirás
en el calcañar”
(Gén. 3:15).
LA CAÍDA
ue salió mal? Después de todo, nos acabamos de maravillar con la exitosa
historia de la creación de Dios, en la que todo esta tob, es decir, «perfecto»,
«hermoso», y lleno de vida, Nadie conocía la muerte ni el mal. Pero ahora en
Génesis 3, estamos sumidos en un abismo sin fondo en el que la humanidad
no parece tener esperanza.
Este cambio de acontecimientos en la historia bíblica comienza con una conversación
teológica inofensiva bajo un árbol frutal. Una conversación que termina dejando a
Adán y Eva temblando ante la perspectiva del juicio divino y el posible destino de la
humanidad. Pero no todo fueron malas noticias. Nos maravillaremos de los primeros
rayos de esperanza, la primera profecía de la Biblia, y la promesa divina que
proporciona la única respuesta al desparate del mundo.
El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulada después de la
caída de Adán. Fue una revelación «del misterio que por tiempos eternos fue
guardado en silencio». Romanos 16:25 Fue una manifestación de los principios que
desde edades eternas habían sido el fundamento del trono de Dios. Desde el
principio, Dios y Cristo sabían de la apostasía de Satanás y de la caída del hombre
seducido por el apóstata. Dios no ordenó que el pecado existiese, sino que previo su
existencia, e hizo provisión para hacer frente a la terrible emergencia. Tan grande
fue su amor por el mundo, que se comprometió a dar a su Hijo unigénito «para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16 (El
Deseado de todas las gentes, p. 13).
LA SERPIENTE
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de
alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.”. (2 Corintios 11: (3)
¿Quién es la serpiente y cómo engaña a Eva?
R: Las Escrituras identifican a la serpiente como el enemigo de Dios (Isa. 27:1) y lo llaman
explícitamente “diablo y Satanás” (Apoc. 12:9). Para engañar a Eva utiliza el disfraz de la
serpiente, y además tergiversando la Palabra, y haciéndose pasar como amigo de Dios.
La forma en que comienza el capitulo: «La serpiente» (Génesis 3:1), sorprende. El articulo
definido sugiere que esta serpiente ya era bien conocida y había estado involucrada en un
drama cuyo próximo episodio estaba por comenzar. El gran conflicto, que tuvo su origen en el
cielo, continua su curso. El superlativo que caracteriza a la serpiente no habla de su capacidad
de engaño: «Era más astuta que todos» Vers. 1. Los disparatados acontecimientos posteriores
tienen sus origen en las primeras palabras de la serpiente, que de hecho fue una pregunta:
«¿Conque Dios os ha dicho[…]?». Satanás se presenta así como un interprete de las palabras
de Dios.
Tal ha sido la labor que Satanás ha llevado adelante con gran éxito, desde los días de Adán
hasta el presente. Tienta a los hombres a desconfiar del amor de Dios y a dudar de su
sabiduría. Constantemente pugna por despertar en los seres humanos un espíritu de
curiosidad irreverente, un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los inescrutables
secretos del poder y la sabiduría de Dios. En sus esfuerzos por escudriñar aquello que Dios
tuvo a bien ocultarnos, muchos pasan por alto las verdades eternas que nos ha revelado y
que son esenciales para nuestra salvación (Conflicto y valor, p. 15).
Reflexionando: Si Satanás pudo engañar a una Eva sin pecado en el Edén, ¿cuánto más
vulnerables somos nosotros? ¿Cuál es nuestra mejor defensa contra sus engaños?
EL FRUTO PROHIBIDO
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del
árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente
morirás.” (Génesis 2: 16,17).
Compara las palabras del mandamiento de Dios a Adán con las palabras de la serpiente a la
mujer. ¿Cuáles son las diferencias entre los discursos y cuál es el significado de estas diferencias?
R: La primera es que Dios dijo que si desobedecían y comían de fruto del árbol del cual dijo no
comieran morirían. Satanás dijo que no morirían. Dios prohibió comer del fruto, Santanas los
animo a comer. Satanás utilizo dos argumentos, la inmortalidad y el ser como Dios.
La serpiente repite las mismas palabras de Dios «No morirán» (Gén. 3: 4; 2:17), pero con la
pequeña palabra lo’ ,«no», antes del verbo mot, «morir». La tentación no consistía en el fruto
del árbol en sí mismo, como si este contuviera alguna sustancia mágica. Tampoco tiene que
ver con sexo, convirtiendo el amor humano en un pecado y a la mujer en una seductorá
peligrosa. El problema ni siquiera se reduce a la desobediencia humana, convirtiendo a dios
en un jefe despotico que prueba la lealtad de sus empleados. Lo que esta en juego aquí es
más profundo y crucial que todas las sugerencias anteriores. Tiene que ver con el tema de la
muerte. Es la tentación de la inmortalidad y, por lo tanto, de ser como Dios.
Satanás se ha estado preparando hace mucho tiempo para la ofensiva final que va a lanzar
con el fin de engañar al mundo. Puso el fundamento de su obra cuando le dijo a Eva en el
Edén: «No moriréis… el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como
Dios, sabiendo el bien y el mal». Génesis 3:4, 5. Poco a poco ha preparado el camino para
su obra maestra de engaño: el desarrollo del espiritismo (La historia de la redención, pp.
417, 418).
Reflexionando: Piensa en todas las creencias que existen en la actualidad que enseñan que hay
algo inherentemente inmortal en todos nosotros. ¿Cuán poderosa es la protección que nos
brinda nuestra interpretación de la naturaleza humana y del estado de los muertos?
ESCONDERSE DE LA PRESENCIA DE DIOS
“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su
mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.” (Génesis 3: 8)
¿Por qué Adán y Eva sintieron la necesidad de esconderse de Dios? ¿Por qué Dios preguntó:
“¿Dónde estás tú?” ¿Cómo buscaron Adán y Eva justificar su comportamiento?
R: Porque se sintieron desnudos por haber perdido las vestiduras de gloria que reflejan la
presencia de Dios. Dios pregunto ¿donde estaban? Para beneficio de los culpables, quería hacer
un juicio investigador, para que se dieran cuenta de lo que habían hecho y, llevarlos al
arrepentimiento y la salvación. Tratan de evadir la acusación, buscando culpar a los demás.
Cuanta ironía hay entre el fuerte mensaje del Dios que todo lo ve y todo lo oye, y el ridículo
comportamiento de las criaturas que actuaban como si él no viera y no oyera. Dios vio a Eva
conversando con la la serpiente, escucho todas sus palabras y supo todos sus pensamientos.
Dios vio a Adán comer del fruto y presencio su silencio. Dios también vio y escucho a la
serpiente que él había creado junto al árbol que él había creado. El creador es el juez y, como
tal, llama a todos los implicados ante su tribunal, los interroga y les pide que respondan por
sus actos.
“Cuando los hombres alientan ese espíritu acusador no se contentan con señalar lo que
suponen es un defecto de su hermano. Si no logran por medios moderados inducirlo a hacer
lo que ellos consideran necesario, recurrirán a la fuerza. En cuanto les sea posible, obligarán
a los hombres a conformarse a su concepto de lo justo. Esto es lo que hicieron los judíos en
los tiempos de Cristo y lo que ha hecho la iglesia cada vez que se apartó de la gracia de
Cristo. Al verse desprovista del poder del amor, buscó el brazo fuerte del estado para
imponer sus dogmas y ejecutar sus decretos. En esto estriba el secreto de todas las leyes
religiosas que se hayan dictado y de toda persecución, desde los tiempos de Abel hasta
nuestros días (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 107, 108).
Reflexionando: ¿Intentar culpar a otros por lo que han hecho? ¿Por qué es tan fácil para
nosotros caer en la misma trampa?
EL DESTINO DE LA SERPIENTE
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en
la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3: 15)
¿Qué es esto que le dijo el Señor a la serpiente, y qué esperanza está implícita en estos
versículos?
R: Dios establece un juicio con la serpiente, y también la maldice, diciéndole que su simiente herirá en el
talón, pero la simiente de Dios lo herirá en la cabeza. La esperanza es que la serpiente tiene fecha de
vencimiento ya que Cristo la venció con su resurrección, aplastándole la cabeza.
Dios ni siquiera responde a la patética respuesta humana. En cambio, maldice a la serpiente.
Curiosamente, la serpiente es la única a la que Dios maldice. Ni el hombre ni la mujer reciben una
maldición. Además, la serpiente es el único culpable que no trata de justificar sus actos. Simplemente la
serpiente sabe que Dios sabe, y Dios sabe que la serpiente sabe. Por lo tanto, el texto bíblico no registra
ninguna discusión entre ellos cobre el tema. Dios sabe que la serpiente es el «enemigo» que causó todo
este mal (Mat. 13:28). La serpiente es la raíz de todo este disparate. Es por eso que la maldición de la
serpiente no solo es única, sino que también viene como un superlativo: «Maldita más que todos» (Gén.
3:14). Este superlativo se corresponde con el superlativo de la serpiente misma: que fue como «más […]
que todos» (vers. 1).
“Ningún alma es ganada para Cristo. sin que el tentador sea derrotado, y quebrantada la cabeza de la
serpiente. Esto aumentará la malicia del adversario a una actividad mayor… Alarmado porque está
perdiendo su presa, Satanás primero tratará de engañar, y luego de oprimir y perseguir. Hombres
malos, reprochados por el precepto y el ejemplo de aquellos que acuden a la luz de la verdad bíblica,
se convertirán en agentes del gran adversario de las almas, y no dejarán sin probar ningún medio para
alejarlas de su fidelidad a Dios, e inducirlas a abandonar la estrecha senda de la santidad.” (Nuestra
elevada vocación, p. 91).
Reflexionando ¿Por qué es tan reconfortante ver que en el mismo Edén, donde comenzó el pecado y la
maldad en la Tierra, el Señor comenzó a revelar el plan de salvación?,
EL DESTINO DE LA HUMANIDAD
“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz
los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto
obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él;
maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.” (Génesis
3: 16-17)
Como resultado de la Caída, ¿qué pasó con Adán y Eva?
R: Como el pecado de la mujer se debe a su vinculación con la serpiente, el versículo que describe el juicio
de Dios sobre la mujer estaba relacionado con el juicio de la serpiente. Por lo tanto, el juicio de Dios sobre la
mujer, incluida la maternidad, debe entenderse en la perspectiva positiva de la salvación (comparar con 1
Tim. 2:14, 15). Para Adán como su pecado fue escuchar a la mujer y no a Dios, la tierra de la que fue tomado
el hombre es maldecida (Gén. 3:17). Luego entonces el hombre tendrá que trabajar duro, y finalmente
volver a ella.
Lo lógico sería que la serpiente y la mujer fueran los receptores de la maldición, ya que ambos son los
protagonistas reales en la escena. Sin embargo, aunque la serpiente es el objeto directo de la maldición, es
a la Simiente de la mujer a quien tendrá que enfrentar. La Simiente no debe entenderse en un sentido
colectivo, es decir, como la humanidad o como un pueblo (Israel, por ejemplo); o en un sentido particular,
es decir, como una persona especifica (algún tipo de guerrero). En la siguiente línea, la Simiente ha sido
reemplazada por el pronombre personal hu’, «él», que es el sujeto real del verbo shup, «conclusión». Este
«él» resalta de una manera particular en la estructura del párrafo y la sintaxis de la frase: aparece en el
centro exacto de la estrofa y es la primer palabra de la frase.
“Cuando Dios creó al hombre lo hizo señor de toda la tierra y de cuantos seres la habitaban. Mientras Adán
hubiese permanecido leal a Dios, toda la naturaleza hubiera estado bajo su señorío. Pero cuando se rebeló
contra la ley divina, las criaturas inferiores se rebelaron contra su dominio. Así el Señor, en su gran
misericordia, quiso enseñar al hombre la santidad de su ley e inducirle a ver por su propia experiencia el
peligro de hacerla a un lado, aun en lo más mínimo”. (Conflicto y valor, p. 18).con doc
Reflexionando: Aunque tendemos a pensar que el “conocimiento” en sí es bueno, ¿por qué no siempre es
así? ¿Cuáles son algunas de las cosas que es mejor que no sepamos?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR