ESCUELA DE FORMACIÓN MINISTERIAL
NUEVOS COMIENZOS - CRECIENDO HACIA DENTRO
Clase 2
La revelación de
Jesús II
OBJETIVOS:
● Que los alumnos reciban más revelación de quién es Jesús, el Hijo
del Dios viviente y Roca fundamental de la iglesia.
● Que el alumno aprenda que Jesus venció a Satanás, y el reino de las
tinieblas, trayendo el reino de Dios a la tierra.
PREGUNTA:
¿Será posible conocer al Hijo de Dios sin que el Espíritu Santo se lo haya
revelado? Explique su respuesta.
¿Es el Espíritu Santo el único que nos revela a Jesús?
La respuesta es sí. Sin el Espíritu Santo no tendremos revelación de Jesús.
De hecho, ése es uno de los propósitos por los cuales fue enviado a la
tierra.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;
porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará;
porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:13-14)
Nadie podrá entender el nacimiento de Jesús, Su identidad, carácter,
ministerio, muerte, resurrección y ascensión al cielo, si el Espíritu Santo no
se lo revela. Él es el único que estuvo presente en cada acontecimiento
divino, desde la eternidad y hasta la eternidad.
¿Cómo saber si tenemos revelación?
Como establecimos antes, existen muchos cristianos “teóricos”, porque
Jesús no ha sido revelado en su corazón. Esas personas no han tenido una
experiencia con el Hijo de Dios, por eso no experimentan cambios en su
forma de ser. Tampoco aprecian la vida abundante que viene cuando
conocemos a Jesús. Si Jesús no es revelado por el Espíritu Santo a nuestro
espíritu, solo tendremos información.
Entonces, ¿cómo sabremos si hemos recibido revelación? Porque la
revelación trae a nuestras vidas transformación, manifestación y
aceleración. Cuando la iglesia tiene revelación de quién es Jesús, millones
se salvan, son sanados, cambiados y transformados. ¡Nadie escapa al
poder de Dios! Ricos, pobres, mandatarios de países, políticos, abogados,
contadores, médicos, científicos, deportistas, músicos, obreros, padres de
familia, etcétera, son tocados, transformados, y todo en sus vidas es
acelerado.
No puede haber nuevo nacimiento hasta que Jesús sea
revelado en nuestro corazón.
Jesús es el Hijo del Dios viviente
El Espíritu Santo le reveló a Pedro quién era Jesús: “Respondiendo Simón
Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).
Como aprendimos en el capítulo anterior, el término “Cristo”, en griego,
equivale a Mesías, y significa Gobernante, Rey, Señor, Ungido. El “Mesías”
es el “hijo del hombre”; esa es Su humanidad, pero Jesús no solo es el
Cristo, sino que también es el “Hijo de Dios”, como afirmó Pedro.
Ningún otro hombre puede decir de Sí mismo que es el Hijo del Dios
viviente; solo Jesús. Ese título simboliza Su deidad. Cuando la gente veía a
Jesús hacer milagros, reconocía que Él era “el Hijo de Dios”. Por ejemplo,
cuando lo vieron caminar sobre las aguas y calmar el viento.
Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios. (Mateo 14:33).
PREGUNTA
¿Por qué cree usted que crucificaron a Jesús?
Los líderes religiosos de aquel tiempo crucificaron a Jesús, no porque
hiciera milagros, sino porque decía que era el Hijo de Dios. Ellos no tenían
la revelación del Espíritu Santo; de lo contrario, nunca hubieran crucificado
al Hijo de Dios. Esto fue lo que sucedió cuando apresaron a Jesús y lo
llevaron ante el sumo sacerdote, los ancianos y los escribas:
El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo
del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a
la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el
sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad
tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos
ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte. (Marcos 14:61-
64)
¿Por qué les ofendía que Jesús dijera que era Dios?
Porque la falta de revelación trae consigo la familiaridad. Quizá muchos
conocían a Sus padres, lo vieron jugar con sus hermanos, incluso algunos
lo habrán visto ayudando en la carpintería de José. Todo eso los habría
llevado a ver a Jesús como uno igual a ellos.
Por otra parte, la palabra “Dios” no es un nombre sino un título que alude
a un ser autosuficiente y autoexistente. Quiere decir que no depende de
nada ni de nadie para existir. ¡Jesús es Dios! Es el “Yo Soy”, el
Todopoderoso, el autosuficiente, la fuente original de vida, pero además
posee otros atributos divinos como ser omnipresente, omnisciente y
omnipotente.
Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era
y que ha de venir, el Todopoderoso. (Apocalipsis 1:8)
● Jesús tiene vida en Sí mismo:
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha
dado al Hijo el tener vida en sí mismo. (Juan 5:26)
● Jesús comparte la misma naturaleza con Dios el Padre y el
Espíritu Santo en Su preexistencia.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda
creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que
hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles;
sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas
las cosas, y todas las cosas en él subsisten. (Colosenses 1:15-
17)
● El Hijo, al igual que el Padre, es inmutable:
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)
Jesús es la roca fundamental
Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por
fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento
estable; el que creyere, no se apresure. (Isaías 28:16)
Jesús es la piedra angular elegida por Dios para ser el fundamento de Su
pueblo. En los tres años y medio que anduvo en la tierra fue probado al
máximo, en tentaciones, persecuciones y obediencia. En todas las pruebas
permaneció fiel y nunca contrarió la voluntad de Su Padre.
Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la
principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no
será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero
para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha
venido a ser la cabeza del ángulo.
(1 Pedro 2:6-7)
PREGUNTA
¿Por qué Jesús es considerado la piedra angular de la iglesia?
Al citar las palabras del profeta Isaías, el apóstol Pedro demostró que esa
profecía se aplicaba a Jesús. ¿Cómo podemos probar esto? Porque luego
de establecer en Mateo 16 que la respuesta de Pedro había sido revelada
por el Espíritu Santo, Jesús le dice:
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi
iglesia. (Mateo 16:18)
La palabra “Pedro” viene del griego petros y significa “roca pequeña”,
pero cuando Jesús dice “y sobre esta roca” usa la palabra griega petra que
significa “roca grande”, una montaña rocosa o un peñasco. Como vemos,
Jesús no se estaba refiriendo a Pedro, sino que hablaba de Sí mismo:
“Sobre esta petra; es decir, sobre esta roca grande, sobre esta piedra
angular o sobre esta roca de fundamento, Yo, el Mesías, el Hijo del Dios
viviente, edificaré Mi iglesia”.
Incluso el apóstol Pablo se refiere a Jesús como la piedra fundamental,
cuando dice: “Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino
conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados
sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús
mismo la piedra angular” (Efesios 2:19-20).
La iglesia no está fundada sobre
conocimiento, tradiciones, educación o
sabiduría humana, sino en la revelación de
quién es Jesús.
PREGUNTA
¿Cómo definiría usted la iglesia de Cristo?
La iglesia de Cristo no es un grupo religioso, sino una embajada del reino
de Dios en la tierra. Ella lucha contra Satanás —el adversario— para ganar
y mantener ese territorio, avanzar el reino de los cielos y arrebatarle al
enemigo almas que estaban destinadas a ir al infierno, llevándolas al
conocimiento revelado de Jesucristo.
Jesús venció a la muerte
Sin duda, la resurrección de Jesús es el suceso más importante de todos
los tiempos, y uno de los más comprobados históricamente. La Biblia
señala que al tercer día de Su crucifixión se levantó de entre los muertos,
y en los siguientes cuarenta días fue visto vivo por muchos testigos. El
apóstol Pablo informó a los corintios que, tras Su muerte, Jesús “fue
sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, y que se
apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de
quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía,
aunque algunos han muerto. Luego se apareció a Jacobo, más tarde a
todos los apóstoles, y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se
me apareció también a mí” (1 Corintios 15:4-8 NVI).
También, la carta a los Hebreos reafirma la victoria de Jesús sobre la
muerte.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también
participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el
imperio de la muerte, esto es, al diablo. (Hebreos 2:14)
Nótese que ningún otro líder religioso en la historia de la humanidad, ni
ninguna otra persona ha resucitado de entre los muertos para vivir para
siempre, como lo hizo Jesús. Él es el único que tiene ese testimonio.
…Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; más he
aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la
muerte y del Hades. (Apocalipsis 1:17-18)
La resurrección de Jesús evidencia que la muerte no tiene autoridad sobre
Él. Al morir y resucitar, Jesús derrotó, destruyó, desarmó y destronó a
Satanás:
Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió
públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:15)
PREGUNTA
¿Si tuviera que elegir cuál es el suceso más importante de la historia, en
qué lugar ubicaría la resurrección de Jesús, y por qué?
Por eso Jesús le dijo a la iglesia, “Y a ti te daré las llaves del reino de los
cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo
que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).
Las llaves representan la autoridad de Dios. Cuando tenemos revelación
de la persona de Jesús, tenemos las llaves y la autoridad para atar y
desatar como Sus representantes legales en la tierra. Todo lo que
declaremos ilegal en la tierra será declarado ilegal en el cielo. Las puertas
del Hades no prevalecerán contra la iglesia.
Declaramos ilegales las obras del diablo porque él ya fue vencido. Usted
puede decir: “Yo ato y declaro ilegal la enfermedad en mi cuerpo” o
“Declaro ilegal la pobreza en mi hogar”. También debemos declarar
legales las promesas de Dios, ya que tenemos ese derecho gracias a la
victoria de Jesús. Usted puede decir: “Declaro y desato las bendiciones de
Dios sobre mi casa, mi familia y mis hijos, por la victoria de Jesús. ¡Amén!”
CONCLUSIÓN
Jesús es la roca fundamental sobre la que Él mismo edifica Su Iglesia. El
Hijo de Dios es el fundamento de todo. Por eso, no podemos ponerlo en la
misma categoría de Buda, Mahoma, Confucio u otro líder que haya pisado
la tierra. Dios los creó y todos ellos han muerto, pero ¡Jesús está vivo! Solo
necesitamos revelación de quién es Jesús en el ahora, y nada podrá
hacernos frente.
TESTIMONIO
Ricardo es un joven cubano, casado, y dueño de un servicio de lavado de
automóviles; además, es policía certificado. Éste es su testimonio:
“Yo salí huyendo del régimen de Cuba en una balsa; arriesgando mi vida
en busca de un futuro mejor. Era un muchacho humilde, inocente y noble,
pero cuando cumplí 22 años, comencé a frecuentar los clubes de Miami,
donde probé por primera vez la droga. Así, comencé una vida de adicción
y, con ella, vino el descontrol. Pasaba en el club día y noche, aprendiendo
todo lo que no debía. Me convertí en un estafador y dañé a muchas
personas. Un día, en una fiesta, mezclé tres tipos de drogas y me dio un
paro cardíaco. Caí como muerto. Son pocos los que se salvan después de
una sobredosis con ácido; sin embargo, Jesús me levantó. Ese tipo de vida
afectó mucho a mi familia. A mi madre le dio cáncer y a mi padre le
pronosticaron tres meses de vida a causa de un tumor en el nervio
central. Para entonces, yo había caído en depresión total. Había querido
matarme dos veces, pero no tuve fuerza para hacerlo. Hasta que un día,
un amigo que acostumbraba a drogarse conmigo me invitó a la iglesia.
Ese día sentí que todas las palabras del pastor estaban dirigidas a mí; era
como si allí no hubiera nadie más. Mi amigo me agarró por el brazo y me
llevó al altar, donde oraron por mí. Algo ocurrió en mi interior. ¡Jesús entró
a mi vida y se reveló como mi salvador, sanador, libertador y restaurador!
La presencia de Dios hizo que brotaran lágrimas de mis ojos, y llorando fui
a pedirle perdón a mi madre. A partir de allí mi vida se enderezó. Terminé
la secundaria y luego empecé mi carrera para ser policía. Hoy, además de
mi profesión, tengo un negocio propio. Me casé y formé una familia
hermosa. Ya no tengo vicios y hay paz en mi corazón. Gracias al cambio
tan grande que vieron en mí, mis padres también se convirtieron al
cristianismo. ¡Mi vida cambió radicalmente el día que tuve un encuentro
con el Cristo resucitado!”
PREGUNTAS FINALES
Por favor, conteste las siguientes preguntas:
¿Cuál es uno de los propósitos del Espíritu Santo?
¿Quién es la roca fundamental de la iglesia y por qué?
¿Cuál es la diferencia entre Jesús y otros líderes religiosos?
¿Qué representan las llaves del reino?
ACTIVACIÓN
● El maestro guiará a los estudiantes en oración para pedir al Espíritu
Santo que se manifieste y traiga revelación de quién es Jesús.
● Entrenará a los estudiantes a orar atando y desatando.
TAREA
● Repase estos puntos importantes de la clase:
El propósito del Espíritu Santo es revelar a Jesús.
Tenemos revelación cuando nuestra vida es transformada y
acelerada.
La revelación de Jesús es que Él es el Hijo del Dios viviente, la
roca fundamental de la iglesia, quien derrotó a Satanás.
La diferencia entre Jesús y otros líderes religiosos es que todos
ellos están muertos; en cambio, ¡Jesús está vivo!
Los líderes religiosos querían que Jesús fuera crucificado porque afirmaba
ser el Hijo de Dios.
La palabra “Dios” es un título; significa ser autosuficiente, autoexistente,
omnipresente, omnisciente y omnipotente.
La iglesia es representante legal de la autoridad de Cristo y tiene poder
para atar y desatar en la tierra.
Las llaves del reino representan la autoridad de Dios.
● ¿Tiene alguna necesidad especial? ¿Necesita un milagro?
¿Necesita una intervención de Dios? Preséntesela ahora a Dios y
llévela en oración.
● Ore la siguiente oración, en voz alta:
“Padre celestial. Gracias por enviar a Tu Espíritu Santo para
revelarme quién es Jesús. Yo creo que Jesús resucitó de entre los
muertos, venciendo así al diablo y la muerte. Jesús, Tú tienes las
llaves del reino de los cielos. Tú tienes toda autoridad y yo
reconozco Tu autoridad sobre mi vida. Te pido Señor...
[Incluya aquí su petición. Puede “atar” o declarar ilegal
toda acción del diablo en su vida. No olvide desatar
bendición sobre su vida y la vida de otros].
...¡Lo declaro en el nombre de Jesús! Amén”.
● Lea el capítulo 4 del libro de Mateo y conteste las siguientes
preguntas:
¿A dónde fue Jesús para ser tentado?
¿Quién guió a Jesús a ese lugar?
¿Quién vino a tentar a Jesús?
¿Qué título usó el tentador al referirse a Jesús?
¿Quién salió victorioso de ese encuentro?
¿Qué predicaba Jesús? (vea el versículo 17)
¿Cuál era el ministerio de Jesús? (vea los versículos 23 y 24)