EL PODER DEL BUEN TRATO
Hoy, me comprometo con un principio sencillo pero poderoso: el buen trato. No tengo
grandes plataformas ni un megáfono que alcance a todos, pero sé que el cambio comienza en lo
pequeño, en lo cotidiano. Este manifiesto es mi declaración de que tratar bien a los demás es la
semilla que puede transformar nuestra sociedad.
1. Tratar bien es un acto de revolución silenciosa.
Vivo en un mundo que a menudo prioriza la rapidez, el éxito individual y la competencia feroz.
Sin embargo, yo elijo una revolución más discreta: la del respeto y la empatía. Cada interacción,
por insignificante que parezca, tiene el potencial de ser un punto de inflexión. Cuando respondo
con amabilidad, cuando escucho de verdad, abro un espacio donde la paz y la comprensión
pueden florecer.
2. El buen trato es el cimiento de una sociedad fuerte.
Las sociedades no se sostienen solo sobre leyes y estructuras, sino sobre la calidad de las
relaciones entre las personas. El respeto mutuo es el tejido invisible que une a las comunidades.
Si quiero ver un cambio en el mundo, debo empezar por cómo me relaciono con los demás. Si
cada uno de nosotros se compromete a tratar bien, ese cambio se multiplicará hasta convertirse
en una red de apoyo que sostenga a todos.
3. No busco la perfección, busco la intención.
Sé que el buen trato no siempre es fácil. Hay días difíciles, momentos de frustración y
provocaciones que parecen invitar a la confrontación. Pero incluso en esos momentos, elegir el
respeto es lo que me distingue. No se trata de ser perfecto, sino de tener la intención constante de
tratar al otro como me gustaría ser tratado. Esta es mi pequeña contribución al bien común.
4. El buen trato es contagioso.
Creo firmemente en el poder del ejemplo. Si trato bien a quienes me rodean, si respondo con
respeto incluso cuando la situación lo desafía, los demás lo notarán. El buen trato tiene la
capacidad de propagarse como una chispa en la oscuridad. No puedo controlar cómo actúan los
demás, pero sé que cada acto de empatía puede inspirar otro, y así crear una cadena de impacto
positivo.
5. El buen trato no es una debilidad, es mi fuerza.
A menudo, la amabilidad es vista como un signo de debilidad en un mundo que valora la dureza.
Pero para mí, el buen trato es una demostración de verdadera fortaleza. No me dejo arrastrar por
la negatividad, no caigo en el juego de la confrontación sin sentido. Elijo conscientemente la
empatía y el respeto porque creo que son los pilares que sostendrán cualquier sociedad justa y
equitativa.
6. Mi compromiso es un acto de fe en la humanidad.
Este manifiesto no es solo una declaración, es una apuesta por un futuro mejor. Creo en el poder
del buen trato para sanar heridas, para cerrar brechas, para construir puentes donde solo hay
distancia. Y aunque soy solo una persona, sé que mi elección diaria de tratar bien tiene el
potencial de cambiar el mundo, un pequeño gesto a la vez.
Este es mi compromiso, no solo con los demás, sino con la sociedad en su conjunto.
Tratar bien no es un lujo ni una opción secundaria: es el corazón de la convivencia y el único
camino para construir un mundo más humano. Y aunque soy solo una voz, sé que cuando
muchos elijan lo mismo, el eco será imposible de ignorar.
Por una sociedad más empática y un mañana más humano.
MANIFIESTO POR LA TIERRA: ¡QUE NO SE QUEME EL FUTURO DE
BOLIVIA!
Hoy, desde lo más profundo de la indignación y el amor por nuestra tierra, elevo mi voz
ante el desastre que arrasa el oriente boliviano. Santa Cruz está ardiendo, y con ella, un pedazo
vital de lo que somos. Este manifiesto no es una queja más: es un grito de alerta. Es hora de
detener este ciclo de fuego y cenizas antes de que consumamos lo poco que nos queda.
1. No es solo tierra, es vida.
Lo que se quema no es un paisaje vacío, ni cifras en un reporte. Son nuestros bosques, nuestra
fauna, nuestras comunidades. Cada árbol que cae no es solo madera quemada: es un hogar
perdido para especies que quizás nunca volvamos a ver. Es oxígeno que ya no respiraremos. Es
agua que no correrá limpia. Si no entendemos que la naturaleza es parte de nuestra existencia, no
habrá futuro que valga la pena imaginar.
2. No más excusas: los incendios no son inevitables.
El cambio climático es real, pero no es una excusa para mirar hacia otro lado. Los incendios en
Santa Cruz no son meras "fatalidades", son la consecuencia directa de nuestras decisiones: la
expansión agropecuaria descontrolada, las quemas ilegales, la falta de control y la indiferencia.
Sabemos lo que está mal, pero seguimos actuando como si el fuego fuera parte del paisaje. No lo
es, y no podemos permitir que lo sea.
3. Aquí hay culpables y deben asumirlo.
Es momento de hablar claro: las grandes quemas no son un accidente ni un acto de la naturaleza.
Hay manos detrás de estas catástrofes, decisiones que priorizan el dinero rápido sobre la vida a
largo plazo. Exigimos que quienes permiten y promueven estas prácticas destructivas enfrenten
las consecuencias. No podemos seguir perdonando el crimen ambiental en nombre del
"desarrollo".
4. Las comunidades son las primeras en pagar el precio.
Mientras los grandes responsables observan desde sus oficinas, las comunidades locales son las
que ven su vida consumida por las llamas. Los pequeños productores, los pueblos indígenas,
quienes han habitado estas tierras durante siglos, están perdiendo mucho más que propiedades:
están perdiendo su historia, su sustento y su conexión con la naturaleza. Y si ellos pierden,
perdemos todos.
5. No estamos condenados al desastre: la solución está en nuestras manos.
Sí, los incendios son devastadores, pero aún no es tarde para cambiar el rumbo. Necesitamos una
acción urgente y colectiva, no mañana, no el próximo año: ahora. Exigimos a las autoridades
que actúen con la fuerza que la situación demanda. Implementar leyes estrictas contra las quemas
ilegales, reforestar las áreas devastadas y apoyar a las comunidades afectadas. Pero también
necesitamos educación y conciencia. No podemos cuidar lo que no conocemos, no podemos
proteger lo que no valoramos.
6. Mi compromiso es real y nace de aquí, de mi tierra.
Hoy, asumo mi responsabilidad como parte de este país, de este planeta. No soy solo espectador
de una tragedia ambiental, soy parte de la solución. Desde el lugar que ocupo, me comprometo a
ser voz activa, a no callar ante la destrucción y a apoyar cualquier iniciativa que busque
preservar nuestra tierra. El cambio empieza con cada uno de nosotros.
No dejemos que el oriente de Bolivia se convierta en cenizas.
Este manifiesto es mi forma de decir basta. Basta de la indiferencia, basta de las quemas, basta
de la destrucción disfrazada de progreso. Somos más que espectadores de un desastre. Si
defendemos nuestra tierra, defendemos nuestro futuro.
Que el fuego no se lleve nuestra esperanza, que Santa Cruz vuelva a respirar.
UE: TÉCNICO HUMANÍSTICO “DORA SCHMIDT”-A
“El Futuro de la Educación:
El uso de la Inteligencia Artificial”
ENSAYO
ÁREA: COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
MAESTRA: SOLEDAD MAMANI
ESTUDIANTE: ROUZ GESSEL TARQUI GUARACHI
CURSO: 6 “C”
GESTIÓN: 2024
LA PAZ - BOLIVIA