Navidad: Celebrar a Jesús, Nacido como Niño, Siendo Rey
Introducción
Queridos hermanos y hermanas,
Hoy nos reunimos, como cada miércoles, para orar, adorar y celebrar a
nuestro Señor. Quiero hablarles sobre un evento que ha transformado la
historia y la ha dividido en dos: antes de Cristo y después de Cristo. Este
evento es el nacimiento de nuestro Salvador, Jesucristo.
Recientemente, en una conversación con mi esposo, le mencioné algo que
me ha llamado la atención. Cada vez más escuchamos la expresión
“Felices fiestas” en diciembre. Pero, ¿dónde ha quedado el tradicional
“Feliz Navidad”?
La Navidad no es solo una celebración; es un recordatorio profundo del
propósito especial que tuvo la llegada del Hijo de Dios a este mundo. La
palabra “Navidad” significa nacimiento, y es el nombre verdadero que
debemos dar a esta temporada. He titulado esta palabra de hoy: “Navidad:
Celebrar a Jesús, Nacido como Niño, Siendo Rey.
- El mundo no está consciente de cuál es el verdadero motivo de esta
celebración. Muchos solo buscan divertirse, otros vender más. Y están
otros que desean ignorar a Dios, es decir prefieren sustituir a Jesús con
figuras como Santa Claus o San Nicolás, el espíritu de la navidad, y hasta
decoraciones festivas, convirtiendo eso en el centro de la celebración.
- Es vital que desde el púlpito, los miembros de la iglesia reciban el
mensaje completo del significado del nacimiento de Jesús y su impacto en
nuestra vida personal y nuestra fe.
- Vayamos a las escrituras, En Isaías 9:6, se nos dice: “Porque un niño
nos es nacido, hijo nos es dado.” Este versículo encierra un profundo
misterio que debemos explorar.
Desarrollo
1. La Profecía del Mesías
El profeta Isaías vivió 700 años antes del nacimiento de Jesús, y Dios le
permitió mirar hacia el futuro para escribir su profecía. Es un libro increíble,
con sesenta y seis capítulos, y gran parte de él se centra en la venida del
Mesías. El pueblo judío se preguntaba: «¿Cómo sabremos cuándo vendrá
el Mesías? ¿Cómo sabremos cuándo llegará el Redentor? ¿Cómo
sabremos cuándo nacerá el Salvador?». En el séptimo capítulo de su
profecía, Isaías lo aclara: sabrás cuándo viene el Mesías porque el
Señor mismo te dará una señal.
Y aquí está la señal: una virgen concebirá y dará a luz a un hijo (Isaías
7:14). Esto es un milagro. Las vírgenes no tienen hijos. Pero sucedió una
vez en la historia humana, en la persona de Jesucristo. Este milagro es el
cumplimiento de la señal divina. Este Hijo será llamado “Emmanuel”, que
significa “Dios con nosotros”. Nacerá como humano, pero será Dios mismo
entre nosotros.
Él es el Rey de reyes y Señor de señores, cuyo reino crecerá y se
expandirá hasta llenar todo el universo. Aunque su reino es invisible ahora,
Él gobierna en los corazones de aquellos que lo han aceptado como su
Salvador. Esa es la verdadera Navidad: Es Celebrar a Jesús, Nacido
como Niño, Siendo Rey
2. Los Nombres del Mesías, en Isaías 9:6 (NVI):
"Porque nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo; y el gobierno estará
sobre sus hombros. Y se llamará su nombre: Maravilloso Consejero, Dios
Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz."
Isaías nos revela cuatro nombres que describen la grandeza de este Rey:
Admirable o Maravilloso Consejero: Su sabiduría es infinita, y cada
decisión que toma es perfecta.
Dios Poderoso: Su poder es absoluto; no hay nadie que pueda desafiar su
autoridad.
Padre Eterno: Él es nuestro protector y proveedor, siempre cuidando de su
pueblo.
Príncipe de Paz: Su reino estará marcado por una paz duradera, sin
conflictos ni hostilidad.
Y Esa es la verdadera Navidad: Es Celebrar a Jesús, Nacido como Niño,
Siendo Rey
3. El Amor de Dios en el Nacimiento de Jesús
Dios nos ha dado a este Rey por su inmenso amor. Como dice Juan 3:16:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito.” No
solo nos dio un bebé en un pesebre, sino un Rey glorioso que reinará por
siempre. En Isaías 9:6 se afirma: “Porque un niño nos es nacido, hijo
nos es dado.”
Significado de "Nos es nacido" y "Hijo nos es dado"
-“Nos es nacido”:
Esta parte de la frase enfatiza la humanidad de Jesús. Al decir que "un niño
nos es nacido", Isaías subraya que Jesús vino al mundo como un ser
humano, experimentando la vida en la tierra tal como lo hacemos nosotros.
Esto implica su vulnerabilidad, sus emociones, sus momentos de llanto, de
enojo, su infancia y su crecimiento. Nació en un pesebre, lo que refleja su
humildad y cercanía a nuestra condición humana.
- “Hijo nos es dado”:
En contraste, esta parte de la frase revela la divinidad de Jesús. Al decir
que "un hijo nos es dado", se enfatiza que Jesús es el Hijo de Dios, un
regalo divino que trasciende su nacimiento humano. Este "dar" implica que
Dios entregó a su Hijo como un acto de amor y sacrificio para la salvación
de la humanidad.
El Contraste
1. Humanidad vs. Divinidad: El uso de ambos términos resalta la dualidad
de la naturaleza de Jesús: es completamente humano (nació como un niño)
y completamente divino (es el Hijo de Dios). Este contraste es fundamental
en la teología cristiana, ya que Jesús es el mediador entre Dios y los
hombres, capaz de comprender nuestra condición humana y, al mismo
tiempo, tener la autoridad divina para salvarnos.
2. Regalo vs. Nacimiento: Mientras que el nacimiento de Jesús indica su
entrada física al mundo, el hecho de que "hijo nos es dado" implica que su
venida es un regalo de Dios para la humanidad, un acto de gracia que nos
ofrece la oportunidad de redención.
Isaías, al usar esta frase, nos invita a reflexionar sobre la profundidad de la
encarnación de Cristo. No solo celebramos el nacimiento de un niño, sino
que reconocemos el don divino que es Jesús, quien vino a cumplir un
propósito eterno en nuestras vidas. Este contraste nos recuerda que,
aunque Jesús nació en un contexto humilde, su misión y su identidad son
de trascendencia eterna.
Si podemos afirmar que este niño es para nosotros, entonces debemos
haber experimentado un nuevo nacimiento. En Juan 1:12 se nos dice: “A
todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Este es el verdadero regalo de Navidad: la oportunidad de ser parte de la
familia de Dios. Este niño que nació en un pesebre es el mismo que nos
ofrece vida eterna. En Juan 3:16-17 leemos que “Dios amó tanto al mundo
que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino
que tenga vida eterna.” En esta Navidad, celebremos la esperanza que nos
brinda la promesa de la vida eterna a través de Él.
5. La Transformación que Trae el Nacimiento de Jesús
Cuando aceptamos a Jesús, nuestras vidas cambian. Debemos
preguntarnos: ¿ha habido un cambio en nosotros? ¿Nuestros deseos han
cambiado? ¿Anhelamos las cosas celestiales en lugar de las terrenales?
Este nuevo nacimiento debe reflejarse tanto en nuestro interior como en
nuestras acciones externas.
Si realmente creemos que este niño nos es nacido, entonces debemos vivir
de acuerdo a esa creencia. Nuestra vida debe ser un testimonio de su amor
y gracia. Su sacrificio nos llama a vivir en santidad y gratitud.
Amados Navidad: Es Celebrar a Jesús, Nacido como Niño, Siendo Rey
6. La Respuesta a Este Regalo
Si este niño es dado para nosotros, entonces somos llamados a dar
nuestras vidas a Él. ¿Estamos listos para entregarnos completamente?
¿Podemos decir que todo lo que somos y tenemos es de Él? La verdadera
respuesta a este regalo es la entrega total. Dios nos da vida con Cristo. A
todo aquel que lo recibe. Y lo acepta como su amo, señor, Rey ¡Qué gran
regalo! Jesús nació para abrir la puerta del cielo para nosotros.
Debemos preguntarnos: ¿Es Él nuestro Rey? Esta reflexión nos invita a
confesar a Jesús como nuestro Salvador y Señor. Al hacerlo, entramos en
su reino y experimentamos todo lo que Él ofrece: amor, paz y vida eterna.
Finalmente,
Sin Cristo, no hay esperanza. Si no hemos recibido a Jesús como nuestro
Salvador, este tiempo de Navidad es un llamado a la conversión.
Confesemos nuestros pecados y busquemos su gracia.
Hoy, te invito a reflexionar sobre tu relación con Jesús. ¿Lo reconoces
como tu Rey? ¿Estás dispuesto a postrarte ante Él y aceptar las
bendiciones eternas que ofrece?
Amados El Rey ha venido. Inclina tu rostro, reconoce su majestad y recibe
el regalo de la vida eterna, si aún no lo has recibido, y al recordar su
nacimiento, nuestras vidas sean un reflejo de su amor y gracia. Que cada
uno de nosotros pueda decir con confianza: “Este niño es mío, y yo soy de
Él.
Oremos juntos.
Padre Celestial, te damos gracias por el regalo de tu Hijo, Jesús. Ayúdanos
a vivir en la plenitud de su amor y a compartir esa luz con el mundo. Amén.