La moneda denaria (o denario) se utilizó principalmente en la Antigua
Roma.
Fue una moneda de plata que se acuñó aproximadamente desde el 268
a.C. y se convirtió en la base del sistema monetario romano,
sustituyendo al as como moneda de referencia.
Su uso se extendió por todo el Imperio Romano, lo que significa que
circuló por vastas regiones de Europa, África del Norte y Oriente
Próximo, en todos los territorios que estuvieron bajo el dominio romano.
También se ha encontrado evidencia de su uso en lugares como
Hispania (la Península Ibérica, actual España y Portugal), donde muchas
ciudades locales llegaron a acuñar monedas siguiendo el formato
romano para asegurar la compatibilidad con el sistema monetario del
imperio.
En resumen, el denario fue la moneda por excelencia de la Roma antigua
y su circulación abarcó todo el territorio del Imperio Romano.