Muy buenos días a todos, compañeros, compañeras, profesores y profesoras:
Hoy quiero compartir con ustedes un proyecto que combina ingeniería estructural, electricidad básica y mucha
creatividad: la construcción de un puente elevadizo, hecho con materiales sencillos como palos de paleta y madera,
pero con un sistema eléctrico que permite levantarlo o bajarlo automáticamente, utilizando un motor DC, un circuito en
serie, y un control que cambia la polaridad para definir la dirección del movimiento.
Este puente elevadizo no es solo una maqueta decorativa. Es un ejemplo de cómo podemos comprender la tecnología
que nos rodea aplicando principios científicos básicos y reutilizando materiales de bajo costo. También nos permitió
aprender cómo funciona un sistema de control eléctrico que puede activarse y detenerse en el momento que uno
decida.
Durante este discurso, les explicaré cómo construimos esta estructura, cómo diseñamos el mecanismo que permite que
el puente se levante, y qué principios eléctricos están involucrados para que todo funcione correctamente.
1. ¿Qué es un puente elevadizo y por qué construir uno?
Un puente elevadizo es una estructura que puede levantarse para permitir el paso de barcos o vehículos debajo de él.
Se usa especialmente en canales, ríos y puertos, donde hay tráfico tanto terrestre como marítimo. Existen muchos tipos
de puentes elevadizos en el mundo real, pero todos tienen algo en común: necesitan un sistema de control que les
permita subir y bajar de forma segura y precisa.
Nosotros decidimos construir un modelo a escala de este tipo de puente, para aprender cómo funcionan, cómo se
aplican los principios de la electricidad y el movimiento, y cómo podemos diseñar sistemas automáticos usando
elementos reciclables y tecnología sencilla.
Además también queremos hablar sobre un tema que no solo afecta nuestro presente, sino que también definirá el
futuro de nuestro planeta: la importancia de reciclar y crear proyectos con materiales reciclables.
Vivimos en una época en la que el consumo y los desechos crecen a un ritmo acelerado. Todos los días usamos papel,
plástico, cartón, vidrio y muchos otros materiales que, en lugar de aprovecharse nuevamente, terminan contaminando
nuestros ríos, mares y suelos. Frente a esta realidad, reciclar no es solo una opción, es una necesidad urgente.
Reciclar significa darle una segunda vida a los materiales, transformarlos y evitar que se conviertan en basura. Pero más
allá de solo separar residuos, también podemos ir un paso más allá: crear proyectos útiles, artísticos o tecnológicos
usando materiales reciclables. Con cartón, botellas plásticas, palos de paleta o tapas de gaseosa, podemos construir
desde maquetas escolares hasta juguetes, organizadores, adornos o incluso prototipos funcionales, como autos o motos
que se mueven con energía.
Este tipo de actividades no solo benefician al medio ambiente. También estimulan nuestra creatividad, nos enseñan a
resolver problemas, fomentan el trabajo en equipo y nos hacen más conscientes del impacto que nuestras acciones
tienen en el mundo. Cuando reciclamos y creamos al mismo tiempo, aprendemos que no todo lo que parece basura lo
es. En realidad, muchos de esos materiales pueden convertirse en recursos valiosos si los miramos con otros ojos.
Como jóvenes, tenemos un papel muy importante en esta transformación. Somos la generación que puede cambiar los
hábitos de consumo, que puede enseñar a otros con el ejemplo y que puede demostrar que es posible aprender,
divertirse y cuidar el planeta al mismo tiempo.
Por eso, los invito a que no vean el reciclaje como una obligación, sino como una oportunidad: la oportunidad de crear,
de innovar y de construir un futuro más limpio y sostenible.
Reciclar es un acto de amor por la Tierra. Y cada proyecto hecho con materiales reciclables es una semilla de cambio.
2. Materiales que utilizamos
Uno de los objetivos del proyecto fue utilizar materiales accesibles y reciclables, para demostrar que no se necesitan
elementos costosos para hacer un sistema funcional. Estos fueron los principales:
Palos de paleta, que usamos para construir la estructura del puente, sus lados y compuertas móviles.
Base de madera, para dar firmeza y soporte al puente.
Motor DC (de corriente directa), para mover el puente hacia arriba o hacia abajo.
Cables eléctricos, para hacer todas las conexiones del circuito.
Pila de 9V o portapilas con pilas AA, como fuente de energía.
Un sistema de control con interruptores o clips metálicos, que permitiera cambiar la polaridad del motor.
Ejes, poleas o engranajes, para transmitir el movimiento desde el motor hasta el puente.
Cinta aislante y silicona caliente, para fijar y aislar correctamente las piezas.
Con estos materiales construimos un puente funcional que podía elevarse y bajar por medio de un control eléctrico.
3. Construcción de la estructura del puente
La parte estructural del puente fue construida con palos de paleta, los cuales unimos con silicona caliente para formar
una superficie rígida, pero liviana. Creamos dos compuertas que se podían levantar de manera independiente o juntas,
conectadas por un eje. Estas compuertas estaban articuladas para que se levantaran como si fueran puertas mecánicas,
permitiendo simular el paso de un barco imaginario por debajo del puente.
La base de madera nos dio firmeza. Fue esencial para soportar el peso del puente y del mecanismo, especialmente
cuando el motor se activaba.
4. Incorporación del sistema eléctrico
Ahora viene la parte más emocionante: la automatización del puente.
Instalamos un motor DC en uno de los extremos del puente. Este motor estaba conectado a una pequeña polea o
engranaje, que a su vez tiraba de una cuerda o eje que levantaba las compuertas del puente. Cuando el motor giraba
hacia un lado, el puente subía. Cuando giraba hacia el otro, el puente bajaba.
Pero, ¿cómo logramos que el motor girara en ambas direcciones? Aquí entra el circuito en serie con control de
polaridad.
5. El circuito en serie: cómo se alimenta el sistema
Diseñamos un circuito en serie que conectaba la pila, el control, el motor y de regreso a la pila. En un circuito en serie, la
corriente eléctrica fluye por un solo camino. Si el camino está completo, la corriente pasa; si se interrumpe en algún
punto (como un interruptor abierto), la corriente se detiene.
Este tipo de circuito es muy útil cuando queremos que todo funcione solo si cada componente está correctamente
conectado.
6. El control de polaridad: clave del movimiento
Uno de los aprendizajes más importantes del proyecto fue el uso del control de polaridad.
En los motores de corriente directa, la dirección del giro depende de la dirección de la corriente eléctrica. Si
conectamos el polo positivo de la pila a un lado del motor, girará en una dirección. Si invertimos la conexión (positivo en
el otro lado), el motor girará en sentido contrario.
Este principio fue la clave para que nuestro puente pudiera subir y bajar. Diseñamos un control hecho con clips
metálicos y cartón, que nos permitía cambiar manualmente la polaridad de la corriente que llegaba al motor.
Si poníamos el clip en una posición, el motor giraba hacia la derecha (puente subía).
Si lo poníamos en la otra, giraba hacia la izquierda (puente bajaba).
Si abríamos el circuito (sin clip conectado), el motor se detenía.
Este control también funcionaba como interruptor, lo cual nos permitía decidir cuándo activar o detener el
movimiento.
7. La importancia de la polaridad en motores DC
El concepto de polaridad es fundamental cuando se trabaja con motores de corriente directa. Gracias a este principio,
pudimos transformar un simple motor en un sistema que realizara movimientos bidireccionales, simplemente con una
inversión en la conexión.
Este mismo principio es utilizado en:
Puertas automáticas.
Brazos robóticos.
Vehículos eléctricos.
Y por supuesto, en puentes reales.
Aprender a manejar la polaridad nos abrió muchas posibilidades para futuros proyectos.
8. Seguridad y organización del sistema eléctrico
En todo momento fuimos cuidadosos con las conexiones eléctricas. Utilizamos cinta aislante para cubrir las uniones de
los cables, evitando así cortocircuitos o contacto con materiales conductores no deseados.
También organizamos los cables para que el sistema fuera limpio, ordenado y funcional. Un buen sistema eléctrico no
solo debe funcionar, sino también ser seguro y entendible.
9. Aplicaciones de la física y tecnología
Este puente elevadizo nos permitió aplicar diversos conceptos científicos y tecnológicos:
Circuitos eléctricos: cómo fluye la corriente y qué ocurre si se interrumpe.
Motor DC: cómo convierte energía eléctrica en movimiento.
Polaridad: cómo afecta al comportamiento del motor.
Transformación de energía: de eléctrica a mecánica.
Sistema de poleas o engranajes: cómo transmiten movimiento.
Trabajo en equipo y diseño: cómo organizar tareas y construir una estructura funcional.
Además, aprendimos que la ciencia no es solo teoría, sino algo que podemos construir y experimentar con nuestras
propias manos.
10. Reflexión final
Queridos compañeros y compañeras:
Este puente elevadizo que construimos no es solo una maqueta. Es una demostración de lo que podemos lograr cuando
combinamos la curiosidad científica, la creatividad técnica, y el deseo de aprender de forma práctica.
Con palos de paleta, madera, un motor y algunos cables, fuimos capaces de construir un sistema que simula el
funcionamiento real de un puente mecánico, controlado por nosotros mediante la inversión de polaridad.
Hoy comprendemos mejor cómo se mueven ciertas estructuras en el mundo real, cómo fluye la corriente en un circuito,
cómo un motor responde a los cambios en la conexión eléctrica, y cómo un sistema bien diseñado puede ser útil,
funcional y sostenible.
Este proyecto nos demostró que la ciencia y la tecnología están a nuestro alcance. No se necesita un laboratorio de
última generación para aprender cómo funciona el mundo. Basta con tener una idea, ganas de trabajar, y la voluntad de
experimentar.
Y sobre todo, nos enseñó una lección valiosa: cuando construimos algo con nuestras propias manos, también estamos
construyendo conocimiento, confianza y futuro.
Muchas gracias por su atención. ¡Y que nunca dejen de construir, imaginar y aprender!