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Literatura Infantil

La literatura infantil enriquece la experiencia de los niños al fomentar la imaginación y el desarrollo del lenguaje, siendo esencial para su socialización y habilidades comunicativas. Los docentes juegan un papel crucial como mediadores en la introducción de la literatura, utilizando diversas estrategias para conectar a los niños con los textos. A lo largo de la historia, la concepción de la infancia ha evolucionado, reflejando diferentes enfoques educativos y culturales que influyen en la literatura dirigida a este grupo.

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Literatura Infantil

La literatura infantil enriquece la experiencia de los niños al fomentar la imaginación y el desarrollo del lenguaje, siendo esencial para su socialización y habilidades comunicativas. Los docentes juegan un papel crucial como mediadores en la introducción de la literatura, utilizando diversas estrategias para conectar a los niños con los textos. A lo largo de la historia, la concepción de la infancia ha evolucionado, reflejando diferentes enfoques educativos y culturales que influyen en la literatura dirigida a este grupo.

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LITERATURA INFANTIL – FINAL -

Bitácora – Fundamentación

La literatura infantil es una fuente de placer, pero es también un modo de enriquecer la


experiencia individual de cada niña/o, al permitirle la creación de otros mundos posibles y
otros seres. Esto implica una “evasión” que constituye una herramienta esencial para
potenciar la imaginación y la creatividad. Así el nivel inicial es el espacio ideal para que
las niñas/os encuentren con esa fuente de placer, libros de cuentos, poesías y obras de
teatro. Además, la lectura constante y sostenida incrementa las habilidades lingüísticas,
amplía los esquemas verbales, ofrece modelos de estrategias comunicativas, favorece
habilidades interpretativas, contribuye a la identificación del código escrito y oral y facilita
el conocimiento de las convenciones del sistema de la lengua escrita.

Esto no es posible sin una/un docente que permita a las niñas y los niños acercarse a la
literatura infantil. Es por ello que se torna necesario fortalecer las prácticas de lectura de
literatura del/la futuro/a docente, para que sea él/ ella un/a mediador/a que diseñe y ponga
en escena diversas estrategias, sustentadas en marcos teóricos, que le permitan ser un
puente entre los niños, niñas y los libros. Esto exige formarse como lector/a agudo y
audaz, capaz de construir escenas de lectura que impliquen a los y las alumnos/as.

¿PARA QUÉ SIRVE LA LITERATURA?

Sirve para alcanzar el poder de la palabra, la representación cultural de uno mismo y su


realidad, es por eso que todas las culturas siempre han tenido literatura.

La respuesta no ha sido la misma en todos los tiempos e incluso en un mismo periodo


pueden coexistir versiones muy distintas.

La literatura infantil tiene tres funciones: 1) iniciar el acceso del imaginario que comparte
una sociedad determinada; 2) desarrollar el dominio del lenguaje a través de formas
narrativas, prácticas y dramaticas del discurso literario; 3) ofrecer una representación
articulada del mundo que sirve como instrumento de socialización de las nuevas
generaciones.

Los niños van a ir alcanzó esto, a través de distintos corpus literarios:

 La literatura de tradición oral: abre la puerta al imaginario humano; transmite


conocimientos culturales de manera implicita; comparte un sustrato común de
materiales literarios infinitamente trasvasados y reutilizados. Si los niños conocen
los cuentos populares, se familiarizan con elementos y los reconocen a lo largo de
su lectura.
 Las obras clásicas: los libros conectan a sus lectores con su tradición cultural.
Las nuevas generaciones tienen derecho a no ser despojadas de la herencia
literaria de la humanidad.
 La literatura infantil actual: se adapta a la experiencia de vida y lectura de niños.
Sigue un esquema: alguien explica a alguien la historia de un personaje, en un
escenario donde ocurre un conflicto que se desarrolla y se resuelve al final. Los
libros van complicando sus historias a medida que la edad de los destinatarios
hace pensar que ya van a poder entenderlos.
 ¿Cómo poner los libros de nuestro lado?: la educación literaria tiene como
base el encuentro de textos y lectores, a través de un encuentro individual(lectura
autónoma, extensiva, silenciosa, de gratificación inmediata y elección libre); la
participación del lector en una lectura socializada del texto para favorecer la
construcción compartida de la interpretación; el encuentro de la literatura con otros
aprendizajes curriculares; el encuentro del lector con el texto a través de una
lectura intensiva guiada que le permita aprender a leer y a construir
interpretaciones elaboradas.

A partir de la literatura, los niños aprenden a descubrir que existen palabras para
descubrir el exterior, para nombrar lo que ocurre en su interior y para hablar sobre el
lenguaje mismo. La literatura permite la descentración de uno mismo; la narración es el
texto más conocido por los niños. Permite volver sobre lo leído, se ordena la historia, se
identifican con los personajes, los narrar y renarrar, etc. Es decir exige ordenar el
pensamiento. La literatura no es un adorno, por eso el/la docente debe entender que es
muy importante para la adquisición del lenguaje.

CÓMO GENERAMOS LITERATURA EN EL AULA

Se genera y organiza a través de la planificación didáctica, bajo la forma de itinerarios de


lectura. Un itinerario supone que en el aula se eligen diversos textos que tienen algo en
común. Esto hace eco en la biografía de los lectores, ya que cuando leemos un libro y al
terminarlo escogemos otro estamos movidos por el deseo de cierta continuidad.

EL CONCEPTO DE INFANCIA A LO LARGO DE LA HISTORIA

Educar y criar a los niños ha sido diferente en distintos momentos históricos. Siempre se
ha dividido el cursor de la vida por etapas o periodos, desde el nacimiento hasta la
muerte; esto tenía que ver con la concepción dominante de cada sociedad y momento
histórico.

 Grecia y Roma:
 Grecia donde nace el concepto de la educación liberal y del desarrollo
integral de la persona (cuerpo-mente)
 Grecia clásica y la necesidad de que los varones se escolaricen, recibiendo
primero una educación informal( hasta la pubertad: leer, escribir, educación
física), después una instrucción formal ( literatura, filosofía, ciencia).
 Roma: pierde relevancia la educación liberal y hay menos atención en
educación física y deporte. La escolarización se divide en tres etapas:
1)Ludus o escuela elemental, de 7-12 años ( educación mixta);
2)Gramática (12-16 años); 3) Retórica, desde los 16 en adelante ( se
separa por ricos y pobres).
 Cristianismo y edad media: la encargada de la institución era el Estado. Durante
la edad media, por influencia del cristianismo, comenzó a ser la iglesia la
encargada; se empezó a preparar al niño para servir a Dios, se prohíbe la
educación física y se considera al niño como perverso y corrupto que debía ser
socializado y redimido mediante la disciplina y el castigo. A la educación solo
podían acceder varones, no se adapta al niño y es concebido como hombre en
miniatura que debía ser educado para ser reformado y era usado como mano de
obra.
 Renacimiento del S. XVII: Observaciones de niños que revelan un nuevo interés
por el desarrollo infantil.
 Erasmus: interés por la naturaleza infantil.
 Luis Vives: evolución del niño, diferencias individuales, educación de
anormales y adaptación a los distintos casos y niveles; también se interesó
por la educación de las mujeres.
 Comenius: se debe educar a los niños y mujeres. Escolarización obligatoria
hasta los 12 años y con la enseñanza de la lengua materna.
 Locke: experiencia y hábitos, recién nacidos como tabula rasa donde la
experiencia va dejando huellas.

Con la revolución industrial, los niños dejan de ir a trabajar y ocupan sus


horas de ocio con alguna actividad. Surge la necesidad de escolarizarlos.

 Siglos XVIII y XIX: En el S. XIX, en europa, no hay una concepción unificada,


pero si persiste el pensamiento de Rousseau que define la bondad natural del niño
y la idea de una educación permisiva; mientras que en EE.UU e Inglaterra el niño
debe ser reformado con educación autoritaria, con castigo físico y público.
 Rousseau: cómo educar a los niños. Su idea más influyente es que el niño
es bueno por naturaleza. La educación debe adaptarse al nivel del niño,
debe ser obligatoria y debe incluir a la mujer; critica las prácticas
instructivas excesivamente memorísticas. El niño es un ser de
características propias que sigue un desarrollo físico, intelectual y moral.
 Froebel: promueve la idea de Kindergarten y destaca la continuidad de
escuela-hogar-comunidad, la importancia del juego y la necesidad de
interacción y contacto entre padres e hijos.

En la segunda mitad del S.XIX plantea problemas prácticos en relación a la


teoría de crianza y educación de los niños. Uno de los problemas es la
dificultad de identificar a los niños de desarrollo normal distinguiéndose de
los retardados. En algunos países se plantea la escolarización obligatoria
generalizada.

 Derechos del niño: de participación( los niños como sujetos de derecho pueden y
deben expresar sus opiniones en los temas que les afecten. Sus opiniones debe
ser escuchadas y tomadas en cuenta para la agenda política, económica o
educativa de un país); supervivencia y desarrollo( los Estados deben preservar la
vida y su calidad para garantizar un desarrollo armónico en el aspecto físico,
espiritual, psicológico, moral y social de los niños, considerando sus aptitudes y
talentos) ; interés superior del niño( cuando las instituciones públicas o privadas,
autoridades deba tomar decisiones respecto a los niños/as, debe considerar
aquellas que les ofrezcan el máximo bienestar), no discriminacion(ningún niño
debe ser perjudicado por motivos de raza, credo, color, género, casta, situacional
nacer o padecer algún tipo de impedimento físico o idioma).

LITERATURA, NIÑOS Y JÓVENES


La literatura infantil suele verse como una de las actividades más simples del mundo.
Para enseñar, estudiar o aprender literatura infantil es necesario tener conocimientos
teóricos que nos permitan abordarla como un verdadero discurso literario

La literatura es una de las formas de la cultura que tiene importancia en la construcción de


un lector autónomo y en el acceso a otras formas y prácticas culturales.

La lectura literaria incita a la construcción de mundos alternativos y de otras posibles


miradas del mundo, lo que le permite ampliar los criterios de percepción y de revaloración,
y la capacidad de leer y mirar otras prácticas simbólicas.

Cada época tiene su imagen de niño, su idea y su fantasía de lo que es o debería ser un
niño que merezca el nombre de tal y sus convicciones acerca de cómo hay que tratarlo.

La idea de infancia está asociada a la idea que se tiene en cada sociedad, durante un
momento histórico dado. Diremos que la literatura infantil del S XVII estaba impregnada
de un sentido didáctico( moralizante que condiciona al autor tanto como a formar el
corazón como a liberar el espíritu). Se escribió para chicos desde la concepción de niño
como adulto en miniatura al que había que formar y modelar.

En la actualidad coexisten diversas concepciones de la infancia. Por un lado, pervive la


idea de infancia como un mundo diferente , ideal, de pura emoción y la idea de niño como
un ser débil, en formación, al que hay que instruir en valores y normas de la sociedad en
que vive. La infancia más como valor futuro que presente, como un ser incapaz de leer
productivamente, con el más sencillo lenguaje y con la intención más clara no solo de
enseñar, sino que también de proteger.

Por otro lado, una concepción de niño que se basa en las posibilidades que tiene todo ser
humano, que respeta al niño como sujeto pleno, portador de una cultura y poseedor de
posibilidades, como un sujeto de formación pero ubicado en el presente, con sus
expectativas y sus deseos.

Una concepción de niño entendido como sujeto concreto e históricamente situado que
vive con plenitud su presente. La sociedad en la que vive determina en él, diferentes
competencias lingüísticas y comunicativas.

 El uso del lenguaje en la literatura: todavía perduran en la escuela creencias


que influyen a la hora de seleccionar y producir textos: 1) el lenguaje debe ser
claro y sencillo; 2) el vocabulario debe adaptarse a la edad del destinatario; 3) la
retórica escapa a la comprensión del niño; 4) las oraciones, así como los textos,
deben ser breves.

La ideología debe ser la forma en que los autores, mediadores o editores, manifiestan su
concepción del niño.

Entendemos por ideología un determinado nivel del discurso que alude a una visión del
mundo, fundada en una postura ante la sociedad y las estructuras y relaciones de poder
que exige un nivel de análisis diferente del literario pero inevitable cuando leemos
criticamnte un texto.Es un componente ineludible del discurso literario porque el discurso
es lenguaje y el lenguaje es ideológico. Se encuentran presentes en todas las instancias
del texto.
LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL.

La literatura es un espacio donde siempre es posible que ocurran hechos maravillosos y


sorprendentes.

Sin embargo, la literatura infantil no parece ser considerada habitante de ese territorio y
ocupa un lugar marginado alejado de la literatura reconocida socialmente; se la considera
más didáctica que literaria y se la ubica en el terreno de lo pasatista que de lo artístico.

La división de literatura vs literatura infantil ha impedido que los estudiosos del hecho
estético se ocupen del mismo modo de “cien años de soledad” de Gabriel García
Marquez, que de “Aventuras y desventuras de casiperro del hambre” de Graciela Montes.
Ambas son obras literarias aunque sus destinatarios reales pueden variar.

No es fácil escribir para niños ni analizar literatura infantil, ya que la teoría y la teoría
literaria infantil se encuentra en un estado casi pre estructuralista.

La mayor parte de los adultos creemos saber elegir para los chicos “cuentos acordes a su
edad” partiendo de criterios ajenos a la obra literaria como pueden ser la mayor o menor
estructura , las ilustraciones, sugerencias de la contratapa o el recuerdo de títulos o
autores que nos remiten a nuestra infancia y centramos la mirada protectora que
creemos, transmite con su mensaje.

Aun así, reconocemos la existencia de un destinatario con características propias y


particulares, lo cual determina la materialidad del mismo y su soporte textual.

La literatura infantil en la escuela - Teresa Colomer

¿Para qué sirve la literatura infantil?

La literatura para niños y jóvenes debe ser y verse como literatura y las principales
funciones de estos textos pueden resumirse en tres:

 Iniciar el acceso al imaginario que comparte una sociedad determinada.


 Desarrollar el dominio del lenguaje a través de las formas narrativas, poéticas y
dramáticas del discurso literario.
 Ofrece una representación articulada del mundo que sirve como instrumento de
socialización de las nuevas generaciones.

Los niños y niñas alcanzan estos beneficios a través de distintos corpus literarios: la
literatura de tradición oral, las obras clásicas y la literatura infantil que se produce
actualmente.

 La literatura de tradición oral: la literatura supone que los niños y niñas tengan la
posibilidad de dominar el lenguaje y las formas literarias básicas sobre las que se
sustentan y desarrollan las competencias interpretativas de los individuos a lo
largo de toda su educación literaria. En ese proceso los niños y niñas aprenden el
poder de las palabras y evocan y piden lo que no está ahí, se cuentan a sí mismos
lo que están haciendo, intentan controlar la conducta de los demás o expresan sus
descubrimientos sobre las relaciones entre las cosas. La literatura ayuda a los
niños a descubrir que existen las palabras para describir el exterior, para nombrar
lo que ocurre en su interior y para hablar sobre el lenguaje mismo.
También exploran lo que hay que decir o hacer para causar efectos determinados en un
entorno, de modo que usarán las palabras para molestar a sus amigos, para oponerse a
las órdenes paternas, para rehuir un reto fingiendo debilidad, para reconciliarse, para
recabar mimos, etc.

En el juego también aprenden la existencia de convenciones regladas. Al jugar, señalan


las fronteras y crean rituales que marcan un espacio distinto de la realidad, de modo que
pueden entender las convenciones que aíslan el espacio del mundo imaginado en la
narración verbal (“había una vez…”). Fingen voces mientras juegan ( la del monstruo que
los persigue, la maternal al dirigirse a sus muñecos..) y por lo tanto están preparados para
hallar la mezcla de voces del narrador y los personajes que encuentran en los cuentos.
Organizan el espacio de ficción anunciando “esto era…”, de manera que el uso de las
metáforas no les ofrece mayor dificultad. Descubren que el discurso puede encerrarse o
negarse a si mismo, así que hay está la paradoja o la metaficción. observan que pueden
llamar la atención de los demás planteando enigmas y adivinanzas o sentirse hábiles
resolviendo el desafío intelectual que suponen.

También notan que toda esta actividad lingüística produce un placer estético que les inicia
en el gusto por las repeticiones alternadas, las imágenes poéticas, los ritmos, cadencias,
alteraciones, etc.

Cuando ya pueden entender una narración o seguir la lectura de cuentos, experimentan


un tipo específico de comunicación. Ahí los niños abandonan el juego exterior y puede
decirse que básicamente se sientan y escuchan. Pero esa actitud receptora está muy
lejos de ser pasiva:

La narración organiza un mundo completo que hay que imaginar solo a través de las
palabras o con el apoyo de ilustraciones. Aquí se hallan ante un monólogo prolongado en
el que las frases se encadenan, construyendo una coherencia autónoma. Lo que en la
vida real son acciones simultáneas y fluir del tiempo, en la narración son episodios que se
inician y se simplifican en un inicio, un desarrollo causal y una conclusión. Cuando el
cuento termina, uno siempre puede volver a él ( “otra vez”) dándose cuenta de la
estabilidad y, a la vez, comprobando que existe el poder de transformarlo.

La literatura infantil que proviene de la tradición oral también abre la puerta al imaginario
humano configurado por la literatura. El término de “imaginario” ha sido utilizado por los
estudios antropológico-literarios para describir el inmenso repertorio de imágenes,
símbolos y mitos que los humanos utilizamos como fórmulas tipificadas para entender el
mundo y las relaciones con las demás personas.

Los estudios folclóricos y literarios han mostrado y clasificado de múltiples maneras la


constante presencia de relaciones intertextuales entre la literatura épica medieval, el
folclore y los mitos religiosos..

Si los niños y niñas conocen los cuentos populares, se familiarizan con todos estos
elementos y pueden reconocerlos a lo largo de sus lecturas de otras obras, tanto de la
tradición oral como de las reutilizaciones incesantes de la literatura escrita o de la ficción
audiovisual actual.

Las obras clásicas


Dar a conocer en la escuela los cuentos y obras que una comunidad considera “sus
clásicos” significa compartirlos con las nuevas generaciones. Los libros conectan a sus
lectores con su tradición cultural. Umberto Eco se refiere al valor de la transmisión
cultural, y a la capacidad de los ancianos de antiguas comunidades de reunir a los más
jóvenes para contarles las historias. También se refería a la pérdida de esta costumbre y
al papel de los libros en el cumplimiento de esa función.

Los mediadores debemos tener en cuenta esta dimensión porque “las nuevas
generaciones tienen derecho a no ser despojadas de la herencia literaria de la
humanidad”.

Cada uno tiene derecho a conocer, o al menos saber que existen, las grandes obras
literarias de patrimonio universal.

Varios de esos contactos se establecen por primera vez en la infancia o juventud,


abriendo caminos que pueden recorrerse despues nuevamente o no.. Leer literatura es
una forma de conocer ese patrimonio, confirmando que se está reconociendo y
respetando el derecho de cada ciudadano a esa herencia, revela que no estamos
dejándonos robar. Y nos inserta en una familia de lectores, con los que podemos
intercambiar ideas, experiencias y proyectarnos hacia el futuro.

Las ventajas de las obras que ya han demostrado su valor no se reducen al acceso a
textos muy bien elaborados, sino que presentan determinado aspectos que se dan en
éstas obras:

1- Un primer elemento del acceso a las obras de la colectividad es el de obtener el placer


de reconocimiento de elementos literarios. Por ejemplo, los niños que reconocen la
coincidencia de la imagen que se produce entre las obras Imagina y la carrera de Coraline
Repchuk y Alison Jay sienten un placer que se renueva cuando se enlaza esa versión
infantil con la fábula de la liebre y la tortuga.

2- Un segundo elemento ofrecido por las obras clásicas es que permiten apreciar el
funcionamiento literario en su grado más eficaz. Los inicios más atractivos, las imágenes
más impactantes, los símbolos más evocadores, las elipsis más límpidas o las intrigas
mejor resueltas se hallan en esas obras.

3- Un tercer elemento es el de entender el por qué del juego tradicional con las obras
literarias anteriores. Se trata de aprender a leer “dos textos a la vez”, ya que se espera
que el lector establezca una tensión constante entre su conocimiento del original y la
nueva versión.

4- Un cuarto elemento que nos brinda el juego con la tradición es el de la conciencia de la


continuidad. Las obras se prestan al juego social de “pasarse la palabra”, de modo que los
autores puedan apoyarse en los vacíos e incitaciones de los textos anteriores para tejer
nuevas historias. Remontarse a historias previas, alargarse en continuaciones,
aproximarse a la historia de personajes secundarios, etc. suponen otra forma de diálogo
cultural con la tradición compartida. Un mecanismo de funcionamiento muy sugerente
para la participación creativa en la escuela a través de la escritura de relatos y poemas.

La literatura infantil actual


La literatura infantil se adapta a la experiencia de vida de niños y niñas. Se agacha a su
nivel y a la vez tira de ellos y de sus capacidades de comprensión e interpretación.
Establece una especie de escalera con barandilla, donde alguien le explica a alguien una
historia, de un personaje, en un escenario, donde hay un conflicto que se desarrolla según
las acciones de causa-efecto y que se resuelve al final.

Cada uno de esos elementos puede complicarse: por ejemplo, puede haber una historia
dentro de otra(y ya no una sola) o un final abierto donde no se sabe bien qué ha pasado,
o un salto temporal hacia atrás, etc. Los libros infantiles van complicando sus historias a
medida que la edad de los destinatarios hace pensar que ya van a poder entenderlas. Así,
las infancias van aprendiendo a leer historias más complejas.

El itinerario infantil iniciado en las primeras edades se amplía a medida que los niños
crecen. Así, las narraciones infantiles, sin importar para qué edad sean, ofrecen una
experiencia que tienen que ver de alguna manera, con los siguientes aspectos:

1- El aprendizaje de las formas prefijadas de la literatura ( y de la imagen) en las que se


plasma la experiencia humana. En el caso de la narración de la cultura occidental, incluye
las distintas maneras de organizar las historias.

Se trata de un itinerario en el que las historias pueden ser cada vez más largas y
complejas ( con acciones paralelas, intercalaciones, etc.) y pueden adoptar “moldes”
( narraciones circulares, acumulativas, encadenadas, incluidas en un a historia marco,
etc.) y géneros ( fábulas, leyendas, cuentos maravillosos o detectivescos, etc.) cada vez
mas variados a medida que aumenta la capacidad de los niños para seguirlas sin
perderse.

2- La familiarización con distintas voces que configuran el conjunto de narradores a través


de los cuales los libros hablan a los niños.

3- La incursión en la experiencia estética. Los libros introducen a los niños en una nueva
forma de comunicación en la que importa el cómo y en la que uno se detiene a apreciar la
textura o el espesor de las palabras o las imágenes, las formas en las que la literatura y
las artes plásticas han elaborado el lenguaje y las formas visuales para expresar la
realidad de modo artístico. Es decir, el acceso a una manera humana de sentir y ver el
mundo.

4- La posibilidad de expandir y multiplicar la experiencia del lector a través de la vivencia


de los personajes y la oportunidad de explorar la conducta humana de un modo
comprensible. La literatura permite “ser otro sin dejar de ser uno mismo”, una experiencia
que, como la del juego, ofrece el misterio de permitir ser y no ser - o ser más de una cosa-
a la vez. Es a través de esa experiencia tan particular de soñarse a sí mismo que se
brinda al lector un potente instrumento de construcción personal y una completa
dimensión educativa sobre los sentimientos y las acciones humanas.

5- La ampliación de las fronteras del entorno conocido. Los libros tienen el poder de
transportar al lector en el tiempo o en el espacio, de llevarlo a penetrar en otros modos de
vida, de asomarlos a realidades desconocidas y proporcionarles el eterno placer de quien
se sienta al lado del viajero que regresa.
6- La incursion en la tradición cultural, en una especie de plaza pública donde se reúnen
todas las perspectivas desde las que los humanos han contemplado el mundo, allí donde
resuena el coro de voces, el patrimonio de textos que se han acumulado a lo largo de los
siglos. Cada texto, cada obra, se forma en relación con lo que ya se ha dicho por los
demás.

7- Las relaciones entre el texto y la imagen, algo cada vez más utilizado y de forma más
compleja en nuestras sociedades.

En definitiva, las obras leídas a lo largo de la infancia, como toda experiencia literaria,
proponen el acceso a la formalización de la experiencia humana.

La comunicación literaria se produce desde el inicio y lo que progresa es la capacidad de


construir sentido. Esto sostiene la idea educativa de que la formación lectora debe
dirigirse desde su comienzo al diálogo entre el individuo y la cultura, al uso de la literatura
para contrastarse uno mismo con ese horizonte de voces y no para saber analizar la
construcción del artificio como un objetivo en sí mismo. El trabajo escolar sobre las obras
debe orientarse a desentrañar su sentido global, la estructura simbólica donde el lector
puede proyectarse. La literatura ofrece, entonces, la ocasión de ejercitarse en la
objetivación de la experiencia y aumenta la capacidad de entender el mundo.

¿Cómo poner los libros de nuestro lado?

 El primer ámbito es el del encuentro individual entre los lectores y los


libros: la lectura autónoma, extensiva, silenciosa, de gratificación inmediata y de
elección libre es imprescindible para desarrollar las competencias de lectura y
escritura. La creación de un espacio, semanal por ejemplo, de lectura personal en
la escuela da a todos los alumnos la oportunidad de leer y un tiempo prolongado
para hacerlo, con independencia del contexto familiar.
 La participación del lector en una lectura socializada del texto: su objetivo es
acoger la respuesta de los lectores a la obra y favorecer la construcción
compartida de la interpretación. Compartir la lectura de forma intensiva permite
experimentar la dimensión socializadora de la literatura, sentirse parte de una
comunidad de lectores con referentes y complicidades mutuas y establecer un
tránsito desde la recepción individual hasta la recepción interior de una comunidad
cultural que la interpreta y valora. dar el protagonismo a los alumnos para discutir
los textos en pequeños grupos o colectivamente es una actividad poco frecuente
en las aulas, pero actualmente ocupa el centro de una investigación educativa
interesada en mostrar la manera en que los alumnos se apropian de las
estrategias de interpretación y hacen evolucionar sus conceptos literarios ( la
distinción entre el autor y el narrador, la noción del personaje, la incidencia de la
perspectiva, etc.)
 El encuentro de la lectura literaria con otros aprendizajes literarios: la lectura
extensiva de textos literarios puede expandir así su lugar en la escuela a través de
múltiples actividades que permiten la asociación. Los textos se ofrecen como un
punto de partida para hablar o para escribir a partir de ellos o según ellos, en
actividades que interrelacionan la lectura, la escritura y el habla. Pero las ventajas
de la presencia de la literatura pueden extenderse a los conocimientos específicos
de todas las áreas curriculares y de la acción educativa integral, dada su riqueza
de elementos culturales ( sociales, éticos, históricos, artísticos, etc.)
 El encuentro del lector con el texto a través de una lectura intensiva guiada
que le permita aprender a leer y a construir interpretaciones mas elaboradas:
la lectura guiada se situa en el ámbito de la programación y el esfuerzo escolar
para enseñar a los alumnos cómo proceder ante inicialmente complejos o cómo
descubrir la complejidad de aquellos que parecen simples, ofrecer información
asociada, explicitar conocimientos conceptuales o sistematizar los saberes
adquiridos.

Dentro de estos ámbitos, los docentes deben planificar sus actuaciones


concretas , la forma en la que los libros y los adultos colaborarán juntos para que
las infancias aprendan a dominar el escrito y accedan a los beneficios que aporta
la literatura

Secuencias- J. Adams
Las secuencias son conjuntos de enunciados que se organizan de una manera en
particular, que hace posible reconocerlas. Entre ellas están:

 Secuencia Narrativas: presentan una sucesión de acciones finalizadas.


Predomina en el cuento o la novela, pero también en otros géneros, como crónica
periodística, manual de historia.
 Secuencia Descriptiva: presenta los rasgos de objetos, personas, paisajes o
acciones. no se cuenta nada, no hay progresión causal ni temporal. Predomina en
general como guía turística, aunque también se puede encontrar en algunos
pasajes de otros géneros donde predomina la narrativa, como la novela.
 Secuencia expositiva-explicativa: presenta análisis de conceptos, los textos
donde predominan responden a una pregunta( que puede no estar explícitamente
formulada), y están redactadas en presente indicativo porque buscan una ilusión
de objetividad: la explicación se presenta como una verdad no abierta a debate, no
se pretende discutir sino hacer comprender al lector de aquello que desconoce.
 Secuencia Argumentativa: presenta una postura que el enunciador sostiene
respecto de un tema polémico; intenta convencer a su interlocutor e intenta
demostrar que las posturas de otros enunciados no son válidas. Predomina en la
nota de opinión y ensayo.
 Secuencia Dialogal: se caracteriza por la alternancia de voces, se estructura
como un diálogo. Predomina en guiones de cine o tv, obras de teatro, la
conversación cotidiana y la entrevista.
 Secuencia instruccional: presenta consejos y órdenes. Predomina el modo
imperativo, ya que se presenta en 2°persona para que haga o no haga algo.
Predomina en manuales de recetas o reglamentos.

Siempre se habla del predominio de una secuencia, aunque suelen encontrarse


otras dentro de un texto, en menor escala.

Literatura infantil: aproximación al concepto, a sus limites y


a sus posibilidades( María Pilar Núñez Delgado)
El concepto de “literatura infantil” es hoy comúnmente entendido y se identifica, a
grandes rasgos, con “literatura para niños”. Sin embargo, en el ámbito científico se
trata de una noción que sigue suscitando debates en torno a su definición y su
legitimidad.

Desde principios del SXX hay autores que niegan la posibilidad artística de la
escritura destinada a los niños, basándose en dos argumentos:

1- La primera objeción se refiere al lenguaje que utilizan los escritores que lo


hacen para un público infantil( devaluar la calidad estética del lenguaje literario).

2- La segunda se relaciona con el discurso moralizador de los textos escritos para


niños.

Quienes niegan la existencia de la literatura infantil suelen aducir que solo es


válida la cualidad estética que ha de definir inherentemente cualquier práctica
verbal para que ésta pueda ser considerada como literatura, al margen de la edad
de los lectores. Muchas de estas objeciones tienen su origen en la propia
evolución histórica del género. La aparición del interés por el niño com lector, que
se inicia a finales del siglo XIX, animó la creación de unas obras especificas donde
ha sido especifica el propósito adoctrinante como sujeto receptor, de mantenerlo
apartado en su mundo o de transmitirle los principios básicos de la cultura y la
sociedad en la que vive, quedando olvidada o desatendida la exigencia de
favorecer una educación estética.

Esto explica que el concepto de “literatura infantil” sea tan difícil de definir porque
en él se mezclan muchas veces ideas preconcebidas que obstaculizan el análisis
riguroso.

Quienes admiten su existencia, la caracterizan asociandolas con tópicos como el


que sostiene que está constituida por un conjunto de libros que tienen unos
destinatarios particulares, los niños, y que lo esencial de la literatura infantil, su
rasgo definitorio es la audiencia a la que se dirige, con lo cual parece importar más
el adjetivo “infantil”, aludido a la esencia de lo literario, a la intención del escritor, -
o de los adultos mediadores en ese proceso de comunicación - de hacer llegar a la
infancia una determinada producción verbal.

La literatura infantil tiene su corpus, su su teoría y su crítica, las cuales se han ido
constituyendo gracias a las aportaciones de varios autores, que comparten la idea
de que la literatura es un hecho único, pero como todo arte, adopta muchas y
variadas manifestaciones porque no existe un concepto universalmente de
literatura ni existe el público en términos absolutos, sino los receptores
diferenciables y diferenciados en razón de su ansia estética y de sus posibilidades
de interpretación de una obra artística polisémica.

Delimitación del concepto de literatura infantil

Juan Cervera (1991) adjudica a la literatura infantil un papel integrador y selectivo.


Él habla de literatura recuperada o ganada, en la que se engloban todas aquellas
producciones que no fueron hechas para niños pero que, con el tiempo, los niños
se apropiaron, previa adaptación o no. También menciona la literatura
instrumentalizada, donde se pueden ubicar bastantes libros que se producen
ahora, sobre todo para los niveles de educación infantil y primer ciclo de primaria y
que Colomer ( 2000) llama “libros informativos”, los cuales no tienen finalidad de
hacer literatura, sino la transmisión de una serie de conocimientos de carácter
didáctico o formativo. Suelen aparecer bajo la forma de series en las que, tras
escoger un protagonista común , se le hace pasar por distintos escenarios y
situaciones: la playa, el monte, el circo, el mercado, el zoo, etc. Siempre
predomina en estos textos la intención didáctica.

Gracia Padrino (1988) pregunta si dentro del ámbito de literatura infantil debe tener
cabida también la literatura creada por niños.

Hay algunas definiciones de literatura infantil que proporcionan una plataforma


para la elaboración de una teoría.

En primer lugar, combina el valor formativo de la literatura infantil con su carácter


estético al definirla como “conjunto de producciones de signo artístico-literario, de
rasgos comunes y compartidos con otras producciones literarias”. Estas
producciones son claves en la producción estética por estar muy vinculadas a los
intereses de los niños, a su nivel de dominio lingüístico y a su ámbito cultural.

En segundo lugar, la reseña elaborada por Rubió, según la cual la literatura infantil
es: “Aquella rama de la literatura de imaginación que mejor se adapta a la
capacidad de comprensión de la infancia y al mundo que de verdad les interesa”.
Definición de la que hay que destacar tres aspectos:

1. La especificidad de la literatura infantil, centrada en el papel del receptor.


2. El uso de la expresión que “mejor se adapta”, pues evita la controvertida
afirmación de que la literatura infantil ha sido “especialmente creada para”.
3. Su total incardinación en la literatura general, eludiendo la polémica ligada
a la consideración de la literatura infantil como género.

Se podría concluir que la literatura infantil y la literatura general tienen rasgos distintivos
comunes: la realidad de un lenguaje altamente codificado y la necesidad del arte.

Elementos que operan negativamente en la literatura infantil

El primero de los condicionantes negativos es la intención moralizante. La prioridad de lo


didáctico fuerza el contenido y el desarrollo del texto, y el hacer interpretativo del lector,
que se enfrenta a una representación de la realidad manipulada.

Cualquier tipo de didactismo moralizante encubre un menosprecio de la competencia del


destinatario al que se le niega la posibilidad de generar sus propios significados, sus
propias conclusiones y aprendizajes, que se le dan hechos. Esta situación produce la
descalificación como literarios de aquellos discursos didáctico-morales cuya finalidad está
fuera del discurso, basándose en que el placer estético consiste en desvelar la
complejidad del lenguaje. La intencionalidad moralizante desvirtúa la acción lúdica.

Otro condicionante ha sido la instrumentalización didáctica de la literatura infantil. Los


adultos mantenemos la obsesión de que el niño debe estar permanentemente
aprendiendo. Por ejemplo, el juego que a su vez es una actividad y definitoria de la
personalidad de los niños, debe ser únicamente juego, es decir, que la acción lúdica se
justifica en sí misma porque en ella reside su finalidad. En el momento en el que el
maestro o el escritor utilizan el juego o el arte como un recurso extra lúdico o
extraestético, la esencia de la actividad se desvirtúa, aunque los resultados pedagógicos
sean innegables.

La ruptura con los efectos estéticos también se produce cuando la literatura infantil se
instrumentaliza didácticamente, es decir, cuando deja de ser un fin en sí misma para
convertirse en un medio o hasta en un recurso pedagógico.

Por último, el peso de los intereses comerciales; el enfoque del libro como una mercancía
regida, por la competitividad de las industrias editoriales. Las librerías y la feria del libro
ofrecen secciones específicas de libros destinados a los niños. Todos presentan un
colorido, un formato y unos contenidos que se disfrazan de criterios psicopedagógicos o
de propuestas lúdicas que dificultan bastante a los no expertos en distinguir entre unos y
otros.

Las funciones de la literatura infantil

Son muchas las funciones que cumple en la trayectoria vital de las infancias.

La literatura infantil es una fuente de placer, pero también es un medio para enriquecer la
experiencia individual de cada niño, al permitirle la creación de otros mundos y otros seres
pues constituye una herramienta para potenciar la imaginación y la creatividad a partir de
la audición, la visión o la lectura de obras artísticas de ficción.

Es un importante instrumento didáctico para el desarrollo de las habilidades lingüísticas


puesto que amplía los esquemas verbales mediante la selección de las formas más
expresivas; proporciona modelos y estructuras textuales con especial poder de atracción
para la expresión escrita; ofrece modelos de estrategias comunicativas sistemáticas y
rigurosas, eliminando cualquier arbitrariedad de los signos; hace posible la interacción
activa de los destinatarios, facilitando así la actividad de habilidades interpretativas;
enriquece los mecanismos que posibilitan el uso de una lengua elaborada de carácter
literario, de forma que así se refuerza el uso de las normas que rigen los intercambios
lingüísticos y de los elementos no lingüísticos; contribuye a la discriminacon entre el
código oral y el escrito; y facilita el conocimiento de las convenciones del sistema de la
lengua escrita…linealidad, orientación izquierda-derecha, posición de libro, etc.

La interiorización le permite al aprendiz la apertura de su campo de competencias para


comprender y/o producir diferentes discursos asociados a determinadas situaciones
comunicativas, como la creación de textos orales con secuencias narrativas( verbales o
no verbales), coherentes y con estructuras formales de rimas, canciones, etc.; la
comprensión y repetición de cuentos sencillos, canciones, retahílas, trabalenguas, etc., o
el interés por la escucha y la reproducción de estructuras lingüísticas rítmicas.

Es una vía privilegiada del acercamiento a ese potencial de significados compartidos que
es la cultura en tres aspectos principales: el acceso al imaginario colectivo, el aprendizaje
de los modelos narrativos y poéticos de cada sociedad y la socialización cultural ( roles,
género, etc.)

El estatus de la literatura infantil y la educación literaria


Lo que se entiende por educación literaria constituye un complejo conjunto de objetivos
que afecta a todas las dimensiones del ser humano. La obra literaria como un elemento
para lograr tanto el desarrollo personal como la inserción cultural y social de las
generaciones jóvenes y el tratamiento didáctico de la literatura debe hacerse desde un
punto de vista comunicativo en cuanto estamos ante un tipo de discurso con una función
social y comunicativa específica, también debe estar presente el componente estético,
dado el valor cultural y personal de las obras literarias.

La práctica literaria se constituye indirectamente en un instrumento privilegiado para


desarrollar todas y cada una de las capacidades de los alumnos

Los objetivos de la educación literaria a lo largo de la escolaridad, debe centrarse en el


desarrollo de la competencia literaria orientada a la formación integral, ética y estética, de
las personas.

La competencia literaria: competencia lectora e intertexto

La competencia literaria constituye una subcompetencia de la comunicativa compuesta


por los saberes, capacidades y actitudes que permiten el conocimiento e identificación de
los textos literarios y que amplia los saberes expresivos comprensivos, así como el
mundo mental y cultural de las personas.

Su adquisición es un proceso en el que entran en juego aspectos cognitivos, éticos,


estéticos, lingüísticos y culturales, por lo que adquiere una especial significación en el
ámbito escolar, porque el conocimiento de la literatura contribuye a aumentar la
competencia comunicativa desde su calidad lingüística y sigue siendo un objetivo
comunicativo prioritario.

Hay que advertir sobre el riesgo de convertirla en una herramienta para contribuir al
desarrollo de las habilidades lingüísticas o a la asimilación de determinados valores y
normas vigentes en la sociedad actual.

Mendoza, Lopez Valero y Martos entienden la competencia como el conocimiento


interiorizado que permite la sistematización de datos lingüísticos, literarios o semióticos,
que exponen la correlación entre competencia lingüística y literaria: entre ambas se dan
relaciones de dependencia, de interacción y de desviación. La competencia lingüística es
observable en la actuación, en la producción, mientras que la literaria en el ámbito escolar
se refleja en la comprensión e interpretación de textos.

La dificultad de definir la literariedad subyace a la de definir la competencia literaria. Para


contribuir a solventar esa dificultad , el tratamiento de la literatura ha de hacerse desde la
presentación de la misma al alumnado no como algo ya establecido, sino como un hecho
en acto, por la involucración del receptor y a su involucración en el proceso de
interpretación y comprensión de textos. La posibilidad de dar protagonismo al lector y a su
interacción con el texto requiere el dominio de dos aspectos de la competencia literaria: la
lectura ( competencia lectora), pues para enfrentarse a los textos literarios, los
estudiantes habrán de ser lectores competentes, y la posesión y el desarrollo del
intertexto del lector.

En la actualidad la lectura se concibe como un proceso de cooperación y negociación de


significados en contextos culturales específicos en que el lector se convierte en
protagonista. El lector lleva a cabo una lectura individual del mismo, en la que influyen
factores tales como la competencia lingüística, sus conocimientos culturales, su edad, la
finalidad de la actividad lectora, etc. Los lectores emplean estrategias diversas por lo que
la negociación del significado tiene una dimensión psicológica, sociológica y crítica. Desde
la perspectiva didáctica, este énfasis requiere un replanteamiento del papel del docente,
que habrá de evaluar y guiar las rutas y objetivos de aprendizaje, así como la
construcción de significados, por lo que deberá aceptar la validez de distintas
interpretaciones. Además ayudará al estudiante a ser consciente de los procesos que
intervienen en su actividad lectora personal.

Otro de los componentes básicos de la competencia literaria es el intertexto del lector, o


saberes, estrategias, habilidades y recursos asimilados por el receptor a lo largo de su
experiencia lectora que se activan a través de la recepción literaria y que regulan las
actividades de identificación y conexión receptora para establecer asociaciones de
carácter metaliterario e intertextual, permitiendo inferir, comprender y dar sentido a todo el
entramado textual de la obra.

El canon de lecturas en la escuela

El canon de la literatura es una selección de obras y autores prestigiosos que se


consideran modelos a imitar y marcos de referencia en la educación. Su existencia se
remonta a la antigüedad grecolatina y siempre ha estado vinculada a la pedagogía, a la
instrucción, pues la selección de obras y autores está en relación con lo que en cada
momento se considera que se debe enseñar, con los valores que se quieren transmitir por
medio de la enseñanza.

Hoy en día, la afirmación de que la literatura infantil contribuye a la formación de lectores


competentes porque son estos textos los que inician al niño en el reconocimiento de las
peculiaridades de lo literario( lenguajes, temas, géneros, símbolos, etc.) y los que
permiten poner en marcha las diversas actividades formativas que implica la educación
literaria.

Mendoza señala que las obras de literatura infantil forman parte de las lecturas que se
hacen en las aulas, aunque los maestros no las mencionan en sus proyectos y
programaciones, convirtiéndolas en un canon oculto.

Pese a los planteamientos que se están produciendo en el campo de la didáctica de la


literatura(educación literaria, competencia lectora, intertexto, recepción estética, etc.), los
materiales didácticos sobre los que se han de articular las secuencias didácticas siguen
siendo los mismos, es decir el canon no se ha puesto en cuestión.

Se ha de reconocer que el aula sigue siendo un espacio idóneo para fomentar la lectura y
las actividades en las clases deben organizarse alrededor de la misma. Precisamente por
eso la selección de textos se convierte en un problema metodológico y formativo; desde la
perspectiva didáctica , esta debe hacerse teniendo en cuenta varios tipos de créditos.

Unos estarán relacionados con el descubrimiento de la literatura como fuente de placer y


enriquecimiento personal( criterios formativos, estéticos y culturales). Habrá que buscar
temas relacionados con la edad, el contexto social y cultural, los gustos y las capacidades
de los alumnos. Los personajes deben permitir al lector cierto grado de identificación y el
lenguaje debe ser correcto y variado, pero que esté en consonancia con la capacidad
comprensiva de los receptores.

Otros relacionados con el conocimiento de hechos y realidades literarias ( criterios


preceptivos) habrá que incluir lecturas que, además de motivadoras, proporcionen
conocimientos literarios más complejos.

Un tercer grupo desarrolla la competencia lecto literaria, aplicando los tres tipo de criterios
literarios que no deben ser inamovibles, que ha de ser variado y que pueda organizarse
con arreglo a distintos parámetros( géneros, temas, estilos, etc.), delimitado por las
características específicas del ámbito educativo(objetivos, nivel de desarrollo de los
alumnos, intereses funcionales, intencionalidad formativa de los textos, etc.) y por los
fines de la educación estética y cultural en su proyección lúdica y recreativa.

Conclusión

La naturaleza infantil del destinatario nunca debe ser motivo para la alteración cualitativa
de las exigencias del lenguaje artístico frente al lenguaje estándar porque esto supone
hurtar a los niños un legado y las posibilidades de crecimiento que les pertenecen con
absoluto derecho. Es importante resaltar que los objetivos de la educación literaria en la
escuela han de encaminarse a la creación y consolidación de hábitos lectores y de
capacidades de análisis de los textos, el desarrollo de la comprensión y competencia
lectora, al conocimiento de obras y autores significativos de la historia de la literatura y a
la práctica de la escritura con intención literaria, al logro de una formación integral, ética y
estética.

La enseñanza de la literatura obliga a plantearse el valor de la diversidad social y cultural,


a reflexionar sobre cómo se reparte la riqueza cultural y sobre las vías de acceso a las
misma. Se debe pensar cuidadosamente sobre las obras, los textos y los autores con los
que se trabaja y que se proponen como lecturas y como modelos lingüísticos: todo lo que
cada obra literaria tiene de texto.

Ética, literatura infantil y formación literaria - Juan Mata

El temor de subordinar la literatura a la moral tiene determinados recelos que contrastan


con la actitud de los lectores que cuando hablan de una obra literaria centran la atención
en los comportamientos de los personajes, sus emociones, sus anhelos, sus relaciones,
sus conflictos. Es decir, dan cuenta de una lectura ética de los textos.

La literatura infantil es estimada como depósito de valores morales. Las cualidades


estéticas o literarias de las obras quedan desfiguradas o anuladas en beneficio del tema,
más apreciado cuanto más valores refleje. La consideración de la literatura infantil y
juvenil como una provisión de enseñanzas morales es una secuela de la vieja concepción
de la literatura para niños como un instrumento didáctico. Ahí están las fábulas, los
cuentos, las parábolas, las moralejas, los ejemplos…géneros textuales cuyo objetivo ha
sido y sigue siendo adoctrinar o instruir.

La consideración de la literatura infantil como portadora y transmisora de valores sigue


siendo dominante, está presente en las conversaciones y en los textos pedagógicos.
Hablar de valores de modo abstracto, sin especificar es tan insustancial como arriesgado.
Respecto del patriotismo, la defensa de la identidad puede ser un pasatiempo jovial e
intrascendente ( las disputas deportivas, por ejemplo) o una peligrosa opción moral.
Resaltar las diferencias morales o etnicas puede llegar a la segregacion, el destierro o el
asesinato.

Es necesario preguntarse quién determina los valores, por qué se ensalzan, dónde y
cuándo arraigan. Los valores son construcciones sociales e históricas que florecen, se
expanden, languidecen. Otros, en cambio, perduran a lo largo de los siglos.

Cada sociedad, cada época, prestigia unas virtudes y minusválida otras. En cambio,
valores como la espontaneidad o la independencia femenina eran impensables hace
décadas. Valores encodiables en unos lugares resultan incomprensibles o grotescos en
otros.

Cuando los valores morales son de carácter contextual y social es que hay ciertas
reacciones viscerales en el ser humano que parecen innatas. Como demuestran las
neurociencias, las estructuras neuronales del cerebro nos permiten tomar decisiones
morales con rapidez en función de la probabilidad de supervivencia individual y colectiva.
La evolución ha hecho a los seres humanos capaces de comprender que sienten y qué
piensan los otros, pues de esa capacidad depende nuestro papel en el seno de un grupo.

Hablar de valores en la literatura infantil es un modo de rebajar a la condición de


instrumento didáctico o doctrinario. Leer ciertos libros para que los valores custodiados en
ellos se traspasen a la mente del lector, como las vitaminas o los virus al comer y respirar.
Esa concepción simplista de la literatura en general y de la infantil en particular, reduce
los libros a una especie de moral farmacopea.

Se debe señalar la diferencia entre transmitir y construir. La idea de transmisión supone


la aceptación de algo objetivo que se desplaza de un lado a otro, de una persona a otra.
Las personas transmiten conocimientos, enfermedades, imagines, patrimonios…Un valor
es un concepto abstracto, es el nombre que le damos a un gesto que nos gusta, un
deseo, que nos recompensan. Los valores no son visibles, no pueden observarse o
tocarse. Los reconocemos en la conducta de las personas.

Un valor puede definirse, describirse, reconocerse, analizarse pero no se puede transmitir.


Y menos aún, a través de discursos, normas o lecturas. Percibir valores en un texto
literario no significa que esos valores pasen de inmediato a formar parte de la conciencia
del lector. La literatura puede mostrar conductas virtuosas, pero no inculcar en el lector
una virtud. Es lo que se hace a partir de esas percepciones lo que puede transformar a
alguien.

La construcción exige poner los medios para realizar algo inexistente. Construir es hacer
posible. Se construye o se elabora un libro a base de ideas, materiales, actos, trabajo y
finalmente se obtiene un resultado. Memorizar una extensa lista de preceptos morales o
leer historias ejemplares no nos convierte en personas virtuosas.

Adquirir un valor es la culminación de un largo proceso de deseos, emulaciones,


razonamientos, emociones, experiencias, reconocimientos, reflexiones, etc., en el que no
faltarán tensiones, obstáculos y recelos. Al cabo de un tiempo alguien puede reconocer en
sí mismo un comportamiento que la sociedad asocia a un valor: generosidad, compasión,
benevolencia. Se actúa de modo generoso, compasivo y benevolente antes de ser
conscientes de portar un valor, antes de saber incluso que nuestros actos tienen un valor.
Los conceptos vienen a dar nombre a lo que ya se es.

LEER ÉTICAMENTE

Leer no es una actividad que transmita valores. Se puede leer o escuchar un cuento sin
que ocurra nada, sin que en la mente del lector se produzca una transformación.

Para Martha Nussbaum los textos literarios presentan un contenido ético distintivo y
controvertido. Las contribuciones de la literatura a la comprensión de la diversidad y la
complejidad de la vida humana, un objetivo que comparte con la ética, serían
insustituibles. Por su parte, Cora Diamond afirma que en el campo de la ética no solo se
razona sino que se narra y se siente. Los vínculos entre literatura y ética se establecen
desde el momento en el que la vida es el principal objeto de atención de ambas. La ética
se piensa para la vida, para la experiencia de la vida; la literatura habla de la vida,
representa la vida. La ética que nos importa no debe entenderse como un conjunto de
normas, preceptos o discursos, sino como la posibilidad de responder a los interrogantes,
también presentes en la literatura, sobre los actos y los sueños humanos, sobre cómo se
debería vivir.

En ese sentido, la literatura supone una aportación formidable. La obra literaria puede
afectar al lector en un doble sentido: en el terreno sensorial, en la medida en la que
contribuye a una nueva percepción estética, y en el terreno ético, en cuanto que sirve de
estímulo a la reflexión moral. Leer ofrecería una posibilidad de observar más cosas de las
que nos permite la vida real o de percibirlas de otra manera, de prestar atención a los
minúsculos acontecimientos de la vida ordinaria, de comprender qué es importante y
significativo en la vida humana ordinaria.

Para Raimondi la naturaleza ética de la lectura reside en el libre reconocimiento de un


otro, en la apertura a voces y puntos de vista diferentes de los propios. Desde el momento
en el que el lector entiende el texto como un espacio en el que expone su propio mundo al
contacto con otros, la lectura supone una disposición a escuchar y comprender, a abrirse
a ideas y emociones ajenas.

Wayne Booth señala que la cualidad del lector que lee éticamente no se adquiere por el
mero hecho de leer. Para que ese tipo de lectura se produzca es necesario mostrarse
interesado, atento y receptivo a las manifestaciones de la condición humana.

El lector debe estar dispuesto a aceptar con seriedad el reto de entablar conversación con
el autor, a no mostrarse indiferente a la expresión de las convicciones y sentimientos de
alguien que muestra su intimidad. Y aceptar que toda obra puede tener algo que enseñar
y aprender.

Gracias a las características de su lenguaje, la literatura puede expresar cuestiones y


dilemas éticos con una profundidad y una emoción de las que carece la prosa filosófica
convencional. La capacidad de ponerse en el lugar del otro, de poder entender lo que
otros sienten ha sido denominada imaginación moral, imaginación liberal o imaginación
narrativa. Esos actos facilitan el conocimiento desde el momento en el que permiten
conocer las consecuencias de cualquier acto humano, las repercusiones en los demás de
una decisión personal. Esa disponibilidad a entender el mundo que está más allá de
nuestra experiencia, es uno de los fundamentos de la ética y de la literatura.
Además de promover conocimiento sobre la condición humana, la literatura propicia
intensas experiencias emocionales, que le otorga ventajas sobre ciertas formas textuales
de la filosofía. La forma literaria es más compleja, más detallista, más connotativa, más
sorprendente y más emotiva.

PALABRAS Y LIBROS

La literatura infantil permite imaginar posibilidades, ir al encuentro de mundos


desconocidos, conocer nuevas formas de pensar y actuar, simular lo que se quiere ser. Y
eso, para los niños, supone una experiencia de carácter ético. A este tipo de experiencia
se refiere Bruner, cuando afirmaba que la “función de la literatura como arte es
exponernos al dilema, a lo hipotético, a la serie de mundos posibles a los que puede
referirse un texto”. Bruner empleaba el término “subjetivizar” para presentar el mundo de
un modo más flexible, menos trivial, más susceptible a la recreación. La literatura
subjetiviza, otorga extrañeza, hace que lo evidente lo sea menos, que las cuestiones de
valor estén más expuestas a la razón y la intuición. Y por ello, la literatura es un
“instrumento de la libertad, la luminosidad, la imaginación y, sí, la razón.

Muchos libros escritos para niños son depositarios de importantes cuestiones éticas, a
aquellos conflictos que les afectan como seres sociales: la guerra, la marginación, la
pobreza, el poder. No hay conflicto humano o social que la literatura de adultos haya
afrontado que no tenga su correspondencia en la literatura infantil.

Quienes consideran que la literatura infantil es entretener o “desarrollar la imaginación de


los niños”, no verán en muchos de esos libros ninguna ventaja.

Hace unos años surgió una gran problemática con el álbum “y con tango son tres”, escrito
por Peter Parnell y Justin Richardson e ilustrado por Henry Cole. La historia, muy sencilla,
está basada en un suceso real ocurrido en el zoo de Central Park de Nueva York entre
dos pingüinos barbijos. Roy y Silo, que así se llamaban pingüinos, eran machos y durante
años formaron una pareja estable. Todo lo hacían juntos: nadar, cantar, caminar, dormir…
El personal del zoo observó que, a semejanza, de las demas parejas de pinguinos, ellos
también construyeron su nido de piedras, en el centro del cual colocaron una piedra e
imitan los gestos que las otras parejas hacían para incubar los huevos. Su frustración fue
grande al ver que, por mucho que se esforzaban, de la piedra no salían pequeños
pingüinos como en el caso de las otras parejas. Uno de los cuidadores, decidió entonces
darles un huevo de verdad, procedente de otra pareja de pingüinos, macho y hembra, que
había tenido dos y que habitualmente no solía ocuparse de más de uno. Durante un mes,
Roy y Silo incubaron por turnos ese huevo real y al cabo de ese tiempo nació un pingüino
hembra a la que llamaron Tango (“pues se necesitan dos para bailar un tango”). Desde
ese momentos, Roy, Silo y Tango actuaron como una familia, haciendo exactamente lo
mismo que las demás familias de pingüinos del zoo. Como era de esperar, el libro suscitó
reacciones contrarias, pues muchos asultos veian en el libro una apologia del matrimonio
homosexual y de la paternidad entre personas del mismo sexo ( algo que en el fondo sí
hay). El caso es que a día de hoy, ese álbum sigue siendo uno de los libros más
censurados de las bibliotecas públicas de EE.UU.. En Italia ha provocado asimismo la
oposición feroz de sectores ultracatólicos y algunos grupos de extrema derecha han
amenazado con quemarlo en público.

Hay libros infantiles que aún incomodan o enojan a los adultos. Sus recelos responden a
la concepción de la infancia como un territorio puro e inocente.
Lo cierto es que la literatura infantil aborda las cuestiones que importan y preocupan a los
niños( ¿por qué se muere la gente?; ¿ por qué los padres dejan de quererse?; ¿por qué
tengo miedo?; ¿ por qué hau guerras?; ¿ tendré amores?) y que los adultos bien por
temor, desinterés o puritanismo, se resisten a menudo a aceptar.

ENTRE LAS LECCIONES Y LAS ACCIONES

La mirada ética sobre la literatura infantil poco tiene que ver con las colecciones de libros
concebidas y promovidas para trabajar determinados valores o conflictos: los
sentimientos, los miedos, la multiculturalidad, la coeducación y que se utiliza para
encauzar la educación de los niños. Se sostienen los libros en la creencia de que basta
una lectura o una actividad para que un valor arraigue en la conciencia del lector.

La virtud de la literatura reside en las sugerencias más que en las evidencias. Es un uso
específico del lenguaje- metáforas, referencias, sutilezas, simbolismos, ambigüedades,
figuras..- lo que le otorga cualidad literaria. La polisemia permite la interpretación, lo
explícito solo admite la aceptación.

El lector es siempre el protagonista del acto de leer, quien establece su relación con la
obra, quien aporta al mundo del texto su propio mundo, quien elabora finalmente el
significado. Al imponer un sentido se coarta la lectura. Esa restricción u obligación
interpretativa anula al lector, que deja de ser un intérprete para convertirse en un mero
receptor. Más que ayudarle a pensar por sí mismo se le educa para aceptar conclusiones
morales acordadas previamente. Se le dan las respuestas antes de animarlos a
buscarlas.

RESPONDER A LA LITERATURA

Comprender es el objetivo principal de toda lectura, incluida la literaria. Surge del


encuentro de un sentido con otros sentidos, con los cuales establece una suerte de
diálogo que supera el carácter cerrado y unilateral de cada uno de ellos. A través de ese
diálogo, planteamos preguntas y recibimos respuestas y de ese modo se van abriendo
nuevas posibilidades de sentido. El contexto en el que se lee y la comunidad en la que se
lee determinan el significado de un texto. Leer con otros, entre otros, resulta así una
actividad relevante. Flecha (1997) desarrollo “las tertulias literarias dialógicas” , una suerte
de diálogo igualitario en torno a la literatura cuyas ventajas son manifiestas: aviva la
inteligencia y la creatividad, anima a compartir palabras y vivencias, afirma la convivencia
y la solidaridad, transforma entre la gente y su entorno, favorece la creación colectiva del
sentido…Una experiencia que no solo concierne a las personas adultas, sino también a
niños y jóvenes.

El diálogo entre lectores se instituye como el andamiaje del aprendizaje cultural y social,
como la base de la comprensión y la creación de sentido. Elantra esas prácticas en torno
a los libros supone aceptar que a menudo hablar sobre el texto puede resultar menos
significativo que hablar a partir del texto. En el caso de la lectura ética, la conversación
que suscita un texto puede ser más relevante que el texto mismo.

El diálogo en torno a los libros debe ser la actividad primordial de la pedagogía de la


lectura. Es una manera de formar lectores, de afianzar la educación literaria, de favorecer
la comprensión y la reflexión. Leer es una oportunidad para responder a un texto, para
compartir pensamientos y emociones, para aprender a escuchar a otros, para elaborar
sentido de modo colaborativo. El sentido ético de un texto depende del modo de leerlo.
De ahí la importancia de estimular desde edades tempranas la conversación y la escucha
en torno a los libros, la imbricación con otras voces y otras lecturas.

La lectura ética no debe anular otros tipos de lectura, pero debería tener un carácter
prioritario. Si deseamos que la literatura infantil alcance ese objetivo es preciso modificar
las prácticas en torno a los libros, especialmente en las aulas. No todo los textos son
iguales y menos aún la manera de hacerlos presentes en la vida de los niños. No es lo
mismo leer para elaborar un significado que leer para encontrar el significado, no es lo
mismo para entender que responder para aprobar, no es lo mismo conversar para
acercarse a otros que conversar para demostrar lo que se sabe. Leer de modo ético pide
entender los libros como un acercamiento al mundo de la vida, un incentivo para pensar,
una oportunidad de relación con otros. Ese modo de leer es importante para la formación
intelectual y emocional de los niños como para el reconocimiento de la importancia ética
de la literatura.

La literatura ética es un modo de relacionarse con textos literarios, en los que es posible
reconocer muchos de los interrogantes sobre la condición humana.

La literatura infantil puede ofrecer las mismas oportunidades de razonamiento ético que la
literatura de adultos. La literatura infantil, como la de adultos, no transmite valores.
Permite una lectura ética; tomar conciencia de un valor e incorporarlo al comportamiento
personal es el resultado de un largo proceso de reflexión, ensayos y rectificaciones, no
exento de obstáculos, en el que la literatura, pero no solo la literatura, puede intervenir.

Tener la oportunidad de conocer la realidad a través de la ficción puede ser para los niños
una fuente de conocimiento. Lo importante es enseñar a leer de un modo atento, reflexivo
y sensible. Alentar desde la infancia las respuestas éticas de la literatura, para lo cual es
preciso modificar prácticas pedagógicas insustanciales y renunciar a utilizar la literatura
infantil como un instrumento moralista. En las aulas es preciso crear oportunidades para
este tipo de respuestas, para estimular la conversación y el razonamiento, para la
búsqueda dialogada de conocimientos.

NIVEL DE COMPRENSIÓN LITERARIA

Es una capacidad básica que se debe trabajar con los estudiantes, ya que esto permitirá
extrapolar sus aprendizajes a los niveles superiores, además sirve de base para lograr
una óptima comprensión. Es el reconocimiento de todo aquello que está explícito en el
texto. El maestro estimulará a sus alumnos a:

 Identificar detalles
 Precisar el espacio, tiempo, personajes
 Secuenciar los sucesos, hechos
 Encontrar el sentido a palabras de múltiples significados
 Identificar sinónimos, antónimos y homófonos

Mediante este trabajo el maestro podrá comprobar si el alumno puede expresar lo que ha
leído con un vocabulario diferente y, si lo hace, le será fácil desarrollar el siguiente nivel
de comprensión.
( que…quien es…donde…quienes son…como es…)

NIVEL DE COMPRENSIÓN INFERENCIAL

Establece relaciones entre partes del texto, para inferir información, conclusión o aspectos
que no están escritos. Este nivel es de especial importancia, pues quien lee va más allá
del texto, el lector completa el texto con el ejercicio de su pensamiento; por ello tendremos
que enseñar a los niños a:

 Predecir resultados
 Deducir enseñanzas y mensajes
 Recomponer un texto variando hechos, lugares, etc.
 Inferir el significado de palabras
 Deducir el tema de un texto
 Elaborar resúmenes
 Prevenir un final diferente

(qué pasaría antes de…cómo podrías…qué otro título…qué diferencias…qué


semejanzas…qué crees…qué conclusiones…)

NIVEL CRÍTICO

Es la elaboración de argumentos para sustentar opiniones, esto supone que los docentes
promuevan un clima dialogante y democratico en el aula. Por consiguiente se ha de
enseñar a los estudiantes a:

 Juzgar el contenido de un texto


 Distinguir un hecho de una opinión
 Captar sentidos implícitos
 Juzgar la actuación de los personajes
 Analizar la intención del autor

( qué opinas…qué crees…crees que…cómo crees qué…qué hubieras hecho…)

La comprensión literaria consiste en entender lo que el texto dice de manera explícita. La


comprensión inferencial se refiere a comprender a partir de indicios que proporciona el
texto. La comprensión criterial se refiere a evaluar el texto ya sea su tema, personaje,
mensaje, etc.

EL CUENTO FOLCLÓRICO

Antes de conocerse la escritura, los humanos se reunían a escuchar historias que eran
transmitidas por quienes mejor sabian hacerlo.

El tiempo fue pasando y se inventaron nuevos medios para transmitir las historias: los
libros, el cine, la tv, internet, etc., pero con estas nuevas formas permaneció el gusto por
la narración oral. Los pueblos que se han mantenido más ligados a la tradición poseen un
rico patrimonio de relatos, que se denominan cuentos populares, tradicionales o
folclóricos. Es decir aquellas historias que no tienen una forma fija sino que dependen del
momento y la persona que las narra. El que cuenta quita o agrega detalles, usa
entonaciones diferentes, añaden personajes que se modifican levemente o mucho,
porque esos elementos dependen de la voluntad del narrador, sin embargo, en esencia la
historia que se cuenta, se mantiene.

¿Por qué los denominamos cuentos folclóricos?

porque son la expresión de la cultura de un pueblo: y no solo incluye a los cuentos, sino
también a manifestaciones como música, bailes, leyendas, historia oral, proverbios,
chistes, supersticiones, costumbres, artesanías y demás, común en una población
determinada, incluyendo las tradiciones de dicha cultura, subcultura o grupo social.

Nadie recuerda quién es el autor de esos relatos y se los considera como un patrimonio
de todos que se transmite de generación en generación.

Características del cuento folclórico:

 Se transmiten de forma oral, hasta su recopilación, por eso son anónimos.


 Son de carácter universal, se encuentran desde la antigüedad por todo el mundo
 Son muy similares en todas partes, en lo que respecta a los aspectos estructurales
de importancia: introducción o situación inicial, nudo o conflicto y desenlace.
 Se narra una sucesión de episodios, cuyo orden no puede cambiarse: tiempo
cronológico: un hecho es sucesión de otros.
 Los episodios están subordinados al personaje.
 Los personajes suelen ser arquetípicos, es decir personajes modelos que se
repiten en las historias.
 Presenta fórmulas fijas, por ejemplo para empezar y terminar una historia,
números que se repiten como el tres y el siete.
 Se suele situar la acción en un tiempo y espacio lejano.
 El personaje o personajes de la historia tienen como función alcanzar un objetivo.
Para ello cuenta con personaje que lo ayudan - ayudantes - y otros que tratan de
impedir el logro del objetivo - oponentes -.Estos personajes no siempre son
concretos, por ejemplo un fenómeno de la naturaleza como el viento puede
impedir el logro del objetivo.
 Todo está envuelto por una visión maravillosa, donde la realidad se somete a una
moral popular: deja una enseñanza.

El cuento folclórico o popular puede definirse como un tipo de narración en prosa( escrito
de corrido) sobre sucesos ficticios ( inventados) de tradición oral.

LEER Y MIRAR EL LIBRO ÁLBUM( CAP. 3)- FANUEL HANÁN DÍAZ

RELACIÓN DE LA ILUSTRACIÓN CON EL ARTE- ELEMENTOS DE LA ILUSTRACIÓN

La obra de arte “mayor”, la que se exhibe y resguarda en los museos,presenta unas


características distintas que la hacen diferente en la ilustración. En primer lugar, establece
un tipo de relación privilegiada con su público. La obra está allí para ser vista.

Desde esta perspectiva crea un tipo de comunicación muy personal, donde entran en
juego un conjunto de significantes; la obra de arte no depende de lo escrito para su
interpretación, sino que habla a través de una serie de componentes, un lenguaje que se
articula de manera distinta.

En cambio, la ilustración se integra como parte de un contexto, se inserta dentro de una


historia. Por lo tanto, el ilustrador trabaja sobre una segunda realidad que es el texto
escrito. Esta primera diferencia determina los grados de interpretación que no alcanzan
los niveles de apertura que puede tener una obra de arte.

En segundo lugar, las imágenes para un libro están determinadas por el hecho de que
van a formar parte de un producto masivo, de tal modo que el concepto de obra única se
desvanece.

En tercer lugar, el arte plástico, a diferencia de la ilustración, ha tenido una evolución


compleja, lenta y enlazada con el tiempo.

En cuarto lugar, el ilustrador de los libros para niños dispone y combina una mayor
cantidad de técnicas( lápiz, carboncillo, crayón, pastel, tiza acuarela) las cuales se pueden
combinar y ajustar para crear los más variados resultados.

La conexión entre el arte y la ilustración se establece mediante el intercambio de


planteamientos estéticos en cuanto a forma y contenido, a través del uso de un lenguaje
donde se actualizan las formas comunes de expresión.

Elementos básicos

El punto es lo que podríamos definir como una unidad mínima sobre la cual se desarrollan
las líneas y el plano. Pero el elemento que más impacta en la relación arte-ilustración es
la línea, la cual en su forma básica está definida como un trazo.

La línea en la ilustración cumple una función: la de establecer el límite del contorno de la


figura. Existen numerosos tipos de líneas que hacen eco en medida del ilustrador y de su
manera de trabajar el dibujo: sinuosas, rectas, gruesas, finas, abiertas, cerradas, curvas,
libres, etc. El contorno o la delimitación de las formas pareciera ser una marca importante
en las ilustraciones infantiles.

El soporte

El soporte constituye la superficie, el lienzo, el papel donde va a realizarse la obra. Es el


espacio donde se reunen las pautas de diseño y composición. Generalmente, el soporte
de un libro esta hecho de papel, el cual puede variar de acuerdo a su espesor, tamaño,
color o brillo.

El hecho de que el soporte representa una superficie bidimensional determina el manejo


de distintos modos de representación de la realidad.

El formato

Se entiende como la apariencia externa de un libro. El formato constituye una de las


decisiones editoriales más importantes, pues cada historia demanda un espacio de
representación particular. Se destaca en el libro álbum el concepto de la doble página,
que en esencia determina aspectos narrativos, de secuencia y de relación.
El color

Se emplea para describir un estímulo recibido por el cerebro cuando cuando la retina del
ojo es estimulada por ciertas longitudes de onda luminosa.

Los colores han mantenido históricamente una carga simbólica, una esfera semántica a la
cual están ligados. El negro es el colro de la muerte, de la oscuridad, de lo oculto, del
pecado. El rojo es el color de la sangre, de las emociones intensas y violentas. El azul
expresa serenidad, profundidad. El verde ha estado ligado con la esperanza, la
naturaleza, el renacimiento; se comporta como un color tranquilo.

Todas estas cualidades están vinculadas al mundo cultural y otras manifestaciones


artísticas e ideológicas.

En los libros para niños, el color ha tenido una relación con todos estos valores.

Los colores representan tres propiedades: el tinte( variacion cualitativa que nos permite
diferenciar un rojo de un verde, un azul de un naranja), la saturacion( su pureza
pigmentaria indica el grado de acercamiento al color puro correspondiente; varia si se
mezcla con blancom negro o su complementario); el tono o valor( variaciones del color
segun el grado de luz que refleja).

Los colores estan asociados a variables de temperaturas: los amarillos, rojos y naranjas
transmiten la sensacion de calidez; los verdes y azules se vunculan a la frialdad. Los
tonos fríos comunican lejanía; los cálidos, proximidad. Los valores claros muestran
amplitud; los oscuros limitan la percepción del entorno y reducen los espacios.

Perspectiva

Sistema de representación por medio del cual se intenta ofrecer la ilusión de profundidad
y la manera en que se presentan los cuerpos en el espacio.

Respecto de la percepción de la perspectiva, existen tres planos o secciones de distancia


de acuerdo con el punto de vista del observador de un cuadro. El frente donde se sitúa lo
que está más cerca del espectador; el nivel medio, donde están las figuras en un segundo
plano; y el fondo. De acuerdo a estos planos deícticos, se establece un ordenamiento de
las formas y figuras en el espacio de representación.

La inversión y el juego con ciertas leyes de perspectivas conducen a otras formas de


explorar las relaciones de distancia y espacio entre los objetos en un cuadro.

La luz

Se explica como un fenómeno físico, pero aun así inasible. Puede ser directa o
indirecta( fuente), suave o fuerte ( intensidad) o provenir de distintos ángulos ( dirección).

La textura

Corresponde a la sensación táctil que podemos percibir por la vista. Podemos captar la
suavidad de un pelaje, las asperezas de un tronco, la viscosidad de un líquido por medio
de la vista.
Elementos decorativos

La decoración también es una parte de la ilustración y del diseño: embellecer y adornar el


libro mediante detalles, utilizando el espacio textual que ofrece la página y adoptando
marcas ornamentales muy particulares del libro desde la Edad Media.

Entre las formas ilustradas decorativas se encuentran viñetas o pequeñas ilustraciones


que se colocan en los bordes de las páginas o se incorporan en el espacio textual. Estas
viñetas son pequeños dibujos o detalles que pueden establecer relaciones de sentido con
el resto de las ilustraciones o con el texto.

También la tipografía muestra amplias posibilidades para embellecer las páginas,


especialmente cuando se usan letras dibujadas o fuentes antiguas.

La composición

Se refiere a la manera como están relacionados y distribuidos los elementos en el cuadro:


luz, color, trazo, figuras, decoraciones, ambientes. En la composición entran en juego dos
variables. Una de ellas tiene que ver con el peso que cada uno de los elementos tiene en
el conjunto; de acuerdo con el equilibrio de los pesos se establece el balance de una obra.
Y el balance determina la armonía. En los libros para niños se hace especial énfasis en la
posición que ocupan las figuras en las ilustraciones.

El ilustrador

El arte de ilustrar se ha desarrollado como una profesional sólida y de ricas posibilidades


en los libros para niños. Sus resultados permiten ofrecer al lector un estímulo estético
donde confluyen técnicas y estilos muy diversos: no figuración, abstracción, hiperrealismo,
expresionismo y fauvismo son algunas de las deudas con el arte que se ofrecen a los
niños en los actuales libros ilustrados.

Muchas veces el ilustrador debe plegarse a las exigencias del editor, disminuyendo sus
capacidades y potencialidades. Y, otras veces, a los dictámenes de la censura moderna
que se identifica bajo lo “políticamente correcto”.

La cualidad fundamental de un ilustrador es la autenticidad, sin pretensiones de caer bien


a los niños bajo el disfraz de una óptica infantil mal imitada. No debe ser su perspectiva
de adulto una excusa para proteger al lector de lo que se considere peligroso. El
verdadero ilustrador mantendra en su obra una cierta dosis de anarquismo.

Uso del lenguaje cinematográfico en los libros álbum

En los libros álbum podemos rastrear el impacto de las diferentes corrientes artísticas, la
influencia de la fotografía, el cine, del cómic y de la animación tridimensional.

Hay otros rasgos que atienden a lo que es un libro álbum: la capacidad de imágenes de
ser divergentes del texto; de aportar, recrear la obra y abrir un conjunto paralelo de
significados.

Con el advenimiento del cine mudo, la ilustración sufrió una transformación bastante
notoria: cobró una autonomía que nunca antes había tenido y se organizó sintácticamente
a la manera del film. Como fruto de esta influencia nació la tira cómica.
Uno de los cambios más notorios que impuso este nuevo genero grafico es la
presentación simultanea de lo que piensan, dicen y hacen los personajes.

Literalidad visual

El niño es capaz de interpretar imágenes mucho antes de leer y a descifrar el código


escrito. Pero este aprendizaje no requiere de ninguna educación formal.

A la capacidad que tienen las imágenes de transmitir mensajes completos se los


denomina literalidad visual. Todo este proceso comienza por la percepción visual, donde
el ojo funciona como un canal natural que permite la formación de imágenes retínicas.
Este sistema perceptivo necesita ser adiestrado y ejercitado para alcanzar su madurez.

En un estado normal esto es posible gracias al enfrentamiento directo con el mundo


natural; pero en ambientes visualizados, es necesario un adiestramiento a partir de los
propios canales mediáticos.

Este proceso visual ejecuta un “registro cognitivo” según dos fuentes:

a)- Imágenes primarias: sugeridas por la periferia de la retina y sirven de orientación a


las distintas partes del ojo que enfoca.

b)- Imágenes secundarias:sugeridas por lo que el cerebro ha aprendido sobre las formas
que puede esperar y su regularidad.

La información que una persona construye de lo que percibe por el ojo tiene que ver con
lo que ya sabe ( o ha visto) y lo que busca, generando una actividad de pensamiento que
se nutre continuamente.

VER PARA LEER - ACERCÁNDONOS AL LIBRO ALBUM

En el libro álbum confluyen dos lenguajes: el del texto y el de la imágen, característica


fundamental de este tipo de libros, donde ambos se complementan.

En el libro álbum la imagen no está supeditada al texto, ni el texto a la imagen. Así como
se lee el texto, también debemos leer las imágenes, y para aprehender su particularidad,
es necesario leer el texto y la imagen como un conjunto.

No solo la ilustración es portadora de un significado en el libro álbum. También tiene valor


semántico la cuidada edición del diseño, el tamaño de la letra, el soporte y la composición
gráfica. Por eso, el autor de un libro álbum no es solo un artista sino un conjunto de
creadores que han generado una idea. Con frecuencia, en un libro álbum confluyen un
escritor, un ilustrador, un editor y un diseñador gráfico.

El texto en el libro album

Cuando leemos vamos haciendo ajustes, calibramos lo que quieren decir las imágenes de
acuerdo a lo que afirman las palabras y lo que quieren decir las palabras de acuerdo a las
ilustraciones; esta oscilación de ajustes y reajustes es permanente y única en cada
lectura.
En un álbum es un discurso siempre limitado o expande al otro; lo que quiere decir que un
código siempre simplifica o complica lo que otro siente.

De manera que en el caso del libro álbum, el “texto” - lo que se dice - está compuesto por
palabras y por imágenes que actúan en combinación de forma sinérgica. El texto escrito
se vale de recursos fonéticos, metricos y sintácticos para crear significados, mientras que
el texto visual se vale de líneas, color y perspectiva para crear representaciones que
utilizan convenciones iconográficas.

De la misma manera, el “texto” resultante de la unión de palabra e imagen tambien estaria


compuesto por estos dos niveles: por una parte los recursos mediante los cuales se narra
o se enuncia( el ritmo, el texto escrito y la imagen, la relación texto-imagen, etc.) y por la
otra aquello que se representa y se cuenta.

El libro álbum tiene dos significado respecto de la imagen: una de ella es la función de
crear el mundo ficcional proporcionando alguno de los elementos que forman parte de la
narración( ambiente, personajes, punto de vista) y la otra es su función narrativa
(acciones).

La ilustración en el álbum, como en el cine y la televisión, es un arte multimodal, en el que


se integran la dimensión espacio de la composición y la dimensión temporal del ritmo
narrativo. Mientras que en una narración escrita carente de ilustraciones el tono lo
imprime la voz del narrador, en el álbum la imágenes también contribuyen a darle
tonalidad a lo que se cuenta.

En los libros álbum el mundo que muestra la imagen está dotada con su propia lógica e
iconografía.

LA IMPORTANCIA DEL LIBRO ALBUM EN LA EDUCACION INICIAL - PAOLA


MOLINA

El libro álbum, a diferencia de los libros ilustrados o los álbumes ilustrados en los que la
imagen cumple la función de acompañar el texto, en el libro álbum tiene una
resignificacion.

El libro álbum se reconoce porque las imágenes ocupan un espacio importante en la


superficie de la página, ellas dominan el espacio visual; además porque existe un diálogo
entre el texto y las ilustraciones.

La lectura del texto y la lectura de imagen son dos procesos que se potencian a través del
libro álbum, tanto en el texto como en la imagen son significativas de manera individual y
se correlacionan para brindar un sentido común, es por ello que el lector puede encontrar
en este tipo de textos un conjunto de significantes que lo lleven a imaginar, relacionar e
interpretar desde múltiples perspectivas. A partir de estas posibilidades, el niño no
solamente tiene la posibilidad de acercarse al código escrito a través de la lectura, sino
también al código visual, que es plurisignificativo.

Las diferentes imágenes que constituyen el relato en el libro álbum son representaciones
de elementos que el niño puede relacionar con aquello que ha visto en su entorno
inmediato; por ello les puede dar un sentido. Inicialmente se pueden asociar las imágenes
con las palabras para que el niño pueda reconocer como se domina cierto elemento; sin
embargo, se puede aprovechar para comenzar una lectura comprensiva de las mismas.

El contexto familiar y escolar son los principales espacios donde los niños tienen la
posibilidad de interactuar con otros y así mismo, desarrollar procesos de aprendizaje. Si
bien la escuela tiene un papel fundamental de generar procesos de lecturas sólidos y
continuos desde edades tempranas, la familia no puede dejar relegado este papel, sino
que ambos espacios deben acompañar y mediar la lectura en los niños.

Desde los primeros meses de vida, los padres pueden acercar la lectura a sus bebés,
permitiendo tocar, mostrándoles las imágenes y haciendo lecturas en voz alta con
diferentes tonalidades para que llamen la atención de los niños mientras están en brazos
o muy cerca de ellos.

Al ingresar a la escuela, el proceso lector se va a ver fortalecido, los docentes medirán la


mediación de la lectura, pero esta debe hacerse siempre pensando en los estudiantes, en
sus gustos e intereses, en su propia construcción de vida. En el aula se puede crear un
libro álbum entre todos los niños, ´partiendo de sus ideas; también el maestro puede
hacer su propio libro álbum y llevarlo a la escuela para compartirlos con sus estudiantes o
pueden ir a la biblioteca y en la sala cada uno tomar el que más le atraiga y sentarse a
observar o leerlo.

LA ILUSTRACIÓN EN LA LITERATURA INFANTIL - AINARA ERRO

Hasta hace poco los críticos literarios que estudiaban la literatura infantil se centraban en
el análisis de textos. Estudios más recientes han descubierto el valor de las ilustraciones y
los críticos han comenzado a referirse a ella y resaltar su valor comunicativo junto al texto.
Las ilustraciones pueden ser valoradas desde diversas perspectivas ya que tendencias
pictóricas de distintos periodos, líneas de pensamientos, teorías del conocimientos han
encontrado su reflejo en ilustraciones de libros infantiles.

Los libros ilustrados para niños constituyen un mercado importante para que se tome en
justa consideración y el ojo crítico exija una mayor calidad en su elaboración. Es evidente
que la ilustración ha adquirido una importancia cada vez mayor en el ámbito de la
literatura infantil. En nuestra sociedad, la imagen tiene un papel protagonista y los niños
aprenden a descifrar signos icónicos tempranamente.

La interpretación de la imagen está sujeta a convencionalismos que deben ser aprendidos


para poder apreciar su significado. Es por ello que debemos adquirir un código para leer
las imágenes. Ese código se basa en elementos como la apreciación de la perspectiva,
las líneas, colores, la sugestión del movimiento, etc., a los que hay que sumar otros
factores relacionados con los convencionalismos sociales y culturales. Estos son los que
determinan que los niños del occidente dibujen y reproduzcan el sol como un circulo de
color amarillo, mientras que los niños japoneses, plasmen sol de color rojo.

La función de las imágenes en los libros infantiles varía según la importancia que tengan
para el desarrollo de la narración. Debe tenerse en cuenta que las ilustraciones siempre
añaden algún elemento a la narración en cuanto que el ilustrador plasma su interpretación
de la historia en los dibujos. La representación de los gestos de los personajes, la
perspectiva y los colores transmiten un sentimiento que condiciona la posición del lector
ante la historia que están leyendo y que son consecuencias del estilo de cada ilustrador.
Existen otro tipo de libros infantiles en los que la importancia de la imagen es mucho
mayor ya que ésta desempeña un papel relevante para el desarrollo de la historia. Este
tipo de libros está muy desarrollado en el mundo anglosajón donde se consideran
prácticamente un género independiente: los llamados picture books. Estos libros se
componen de texto e ilustraciones que conjuntamente cuentan la historia, la cual no
puede entenderse completamente sin la información que nos proporcionan ambos
medios.

Sedak afirma que las imágenes de un libro ilustrado poseen junto con el texto capacidad
de narrar y contribuyen al desarrollo de una historia. Las imágenes son legítimos
vehículos narrativos y existen estrategias que permiten narrar y mostrar movimientos a
través de las ilustraciones.

Entre las más comunes se encuentran el mostrar a los personajes a punto de realizar o
completar una acción, o distorsionados por el movimiento.

Tanto en la expresión del movimiento como del paso del tiempo, la dirección de los
elementos de la imagen desempeñan un papel muy importante puesto que determina su
interpretación.

Generalmente, la convención establece que de la misma forma que se lee el texto de


izquierda a derecha, también deben interpretarse el de las imágenes en esa misma
dirección. Sin embargo hay que tener en cuenta que no todas las culturas comparten
alguna de estas convenciones, y de la misma manera en contraste con la posicion
occidental, los nipones representan el sol de color rojo, el paso del tiempo o el movimiento
no se concibe en algunas culturas de izquierda a derecha, sin al contrario.

Existen otro tipo de estrategias de carácter visual para representar al paso del tiempo sin
recurrir al texto, como es el uso de los relojes que marcan el paso de las horas o el reflejo
de transiciones entre la noche y el día que señalan el paso de los días.

Dice Nodelman, las imágenes sugieren una historia pero esta historia puede parecer vaga
e imprecisa en cuanto a numerosas interpretaciones pueden ser válidas para una misma
ilustración.

En un verdadero picture books la interrelación entre el texto y la ilustración va a ser el


factor que determine la correcta interpretación de la historia. Se produce una relación de
complementariedad entre ambos medios comunicativos, de manera que texto e ilustración
cuentan una historia aunque ofrecen detalles propios que no se repiten en el otro medio.
Por sus características inherentes, es propio de la imagen mostrar un mayor aspecto
descriptivo que el del texto, mientras que el texto se centra en las características de la
acción y dirige la historia en determinada dirección.

En un buen picture books, la relación entre texto e imagen es simbiótica, es decir ambos
textos se asocian en un objetivo común beneficiándose cada uno de la información que
brinda el otro y la verdadera historia es el resultado de su interacción.

La certeza de que el dibujo transmite información y posee carácter narrativo junto al texto
y de que, la interacción de texto e imagen supone un poderoso medio para comunicar
ideas, rompe con el concepto tradicional de que los dibujos son ornamentos que
acompañan al texto para crear rn lo niños el gusto por la lectura y que realmente no tienen
una función comunicativa.

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