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Ponencia

El documento analiza la crisis de representación política en América Latina, destacando la ineficacia del gobierno y la desconfianza ciudadana hacia los políticos. Se revisan las contribuciones de Carlos Matus sobre liderazgo político y la necesidad de modernización del Estado, enfatizando la importancia de la eficacia y eficiencia en la gestión pública. Además, se exploran las transformaciones en el liderazgo contemporáneo, incluyendo el coaching ontológico y la interrelación entre las esferas pública y privada en el contexto político actual.

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El documento analiza la crisis de representación política en América Latina, destacando la ineficacia del gobierno y la desconfianza ciudadana hacia los políticos. Se revisan las contribuciones de Carlos Matus sobre liderazgo político y la necesidad de modernización del Estado, enfatizando la importancia de la eficacia y eficiencia en la gestión pública. Además, se exploran las transformaciones en el liderazgo contemporáneo, incluyendo el coaching ontológico y la interrelación entre las esferas pública y privada en el contexto político actual.

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XII Congreso Chileno de Sociología – ¿Hacia una sociología del

desarrollo?: trayectorias y perspectivas futuras de una tradición


latinoamericana

Saberes y tecnologías para el liderazgo y la dirección política:


los aportes de Carlos Matus

Victoria Haidar (CITRA-CONICET-UMET)


Sin partidos políticos y organizaciones sociales no hay democracia.
Tampoco hay democracia sin gobiernos eficaces y limpios. La causa más
profunda de nuestros males está en la baja capacidad de gobierno de
nuestros líderes y en la cultura de los partidos políticos que cada vez más
parecen clubes electorales. El ciudadano común no cree en la política ni en
los políticos. La reducción del Estado a su mínima expresión y la
desaparición de los partidos políticos sería la pérdida definitiva de la
democracia (Matus, Carlos. El líder sin estado mayor: la oficina del
gobernante. Ed.UNLa, 2022)

Agravada por las tensiones que engendran las demandas vinculadas a los
procesos de secularización y la democratización en sociedades donde las
necesidades básicas de las grandes mayorías permanecen insatisfechas y la
existencia de la nación no puede darse por sentado, la “crisis de la
representación”, que la cita del epígrafe presupone, viene siendo abordada por
las ciencias sociales de la región desde hace tiempo. Aun sin plantear la cuestión
en esos términos, desde diversas tradiciones intelectuales autores como G.
Germani, R. Zavaleta Mercado, A. Cueva, E. Laclau, entre otros, avanzaron en la
identificación de las “desincronizaciones”, “anomalías” y “heterogeneidades”
que explicarían el desencuentro entre las instituciones políticas y las
poblaciones.
Sin subestimar su relevancia, la crisis de la representación constituye solo una
parte de la explicación que la visión, cada vez más negativa, que la ciudadanía
tiene respecto de la política, exige. Puestas en circulación en el contexto de los
procesos de neoliberalización que siguieron a la crisis de la deuda, las palabras
de Matus llaman la atención respecto de los peligros que entraña para la
democracia la banalización de aquel saber que tiene por objeto el mando político
del Estado y el ejercicio de funciones de dirección en el ámbito público.
Teniendo en cuenta la gravitación que la ineficiencia e ineficacia del gobierno de
Alberto Fernández, (ideológicamente comprometido con el reconocimiento y la
satisfacción de “derechos”), tuvo en el triunfo electoral de un líder liberal-
autoritario, que sin partido ni experiencia previa en la gestión pública se
convirtió en el nuevo presidente argentino, en esta ponencia nos ocupamos de
revisitar los aportes que el autor realizó a la teorización del liderazgo político
democrático y la dirección en el sector público, destacando:
a) Su carácter polémico. Ello es así porque se pone en la agenda de la cultura
política de las fuerzas nacional-populares y de izquierdas de la región la
preocupación por “eficacia” y “eficiencia” del gobierno e incluso por la
“modernización” del Estado; temas que están asociados al tecnocratismo
neoliberal.
b) Su singularidad. A diferencia de abordajes clásicos de las ciencias sociales,
centrados en las “instituciones”, los “procesos” y las “relaciones entre los
actores”, como de las propuestas doctrinarias o mercantiles, enfocadas en la
cuestión del acceso al poder, la preocupación de Matus son las “racionalidades”
y “tecnologías” que demanda el gobierno del Estado.
c) Su actualidad. Con un enfoque alternativo tanto respecto de las recetas de la
“nueva política” neoliberal-progresista, como del management aplicado a la
gestión pública, sus contribuciones participan en la conversación sobre los
desafíos que enfrentan las fuerzas y proyectos políticos emancipatorios, frente al
ascenso de las derechas radicales y reaccionarias.
Introducción
-La relectura de Matus está inscripta en una investigación de largo
plazo (en curso) sobre las transformaciones en la forma de pensar el
liderazgo y la autoridad (en la política y en el trabajo) en diversas
“disciplinas” (la sociología, la ciencia política), “saberes expertos” (los saberes
ligados a la administración de las empresas, la consultoría política, los estudios
sobre la acción de gobierno, las ciencias del gobierno “político” del Estado) y
“discursos” (así, en la reflexión de los propios líderes sobre su práctica; de
intelectuales vinculados a distintos movimientos políticos y sociales)
procedentes de los países latinoamericanos.
-Qué entendemos por “liderazgo”: Entendido como “cuestión” (Castel, 2001), es
decir, como un campo de observación y especulación que emergió en un
contexto nacional y temporal determinado y que anuda interrogantes y
respuestas acerca del ejercicio personal del poder, el “liderazgo” pone bajo la
lupa de consultores políticos y empresariales, cazadores de talento, coaches,
psicólogos, médicos especializados en neurociencias, entre otros expertos, un
conjunto de acciones, aptitudes, motivos, que caen por fuera del paradigma de
la relación mando-obediencia.
Una concepción del liderazgo como “práctica”, como fenómeno que existe y se
despliega en el plano de las “conductas” -y que es independiente, por tanto, de la
posición ocupada en una institución- se encuentra, ya, en un manuscrito del ex
presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, que data de 1890. Titulado
Leaders of Men el mismo recién se publicó en 1952. El primer estudio sistemático
sobre el tema, “A preliminary study in the psychology and pedagogy of
leadership”, del psicólogo Lewis Teman apareció en 1914 en la revista
Pedagogical Seminar. Para un desarrollo in extenso del desarrollo del discurso
sobre el liderazgo en la cultura estadounidense véase el libro de Y. Cohen (2013) .

Incluye, así, el proceder “inspirador” o “motivador” que despliegan ciertos


individuos en el marco de los procesos de grupo que se desarrollan en diferentes
sectores de actividad (en las empresas, la política, el deporte, etc.), con
independencia del rango jerárquico o designación formal; así como las conductas
a través de las cuales los líderes se relacionan consigo mismos, “bajo la
autoridad” de especialistas o contando con la guía de ciertos textos (manuales
de liderazgo, libros de autoayuda).
Asumiendo, en clave del enfoque de los estudios sobre la gubernamentalidad
(Avellaneda & Vega, 2018; Burchell, Gordon & Miller, 1991; Chao & Bartlett,
2019), que el ejercicio del poder se despliega en un medio de pensamiento, en
nombre de determinados valores e ideales y de conformidad con una
multiplicidad variopinta de técnicas, en este artículo nos interesó recuperar los
aportes que hace Matus a delinear ciertas “racionalidades” y “tecnologías” para
la conducción política, el mando político desde el Estado.
¿Qué aparece?
-Discursos de verdad, elaboraciones científicas, una “ciencia de gobierno” que
formula nuevos requerimientos en relación al líder político, al líder del Estado,
pero también respecto de la carrera política, de las tareas inherentes al rol de
conducción. Se redefine el ideal del líder y se justifica el ejercicio del poder
personal,.
-Aparecen tecnologías de gobierno (Dean 1996), en ocasiones en tándem con
“tecnologías de sí”.
-Aspiraciones morales / políticas.
-Inscripción en la coyuntura. Lo traemos como un aporte desde el campo del
pensamiento latinoamericano, en un contexto paradójico. Donde si por un lado
asistimos a un ataque feroz del Estado como institución, a una defenestración
del empleo público, por otro lado, entre las elites de la “nueva derecha”,
neoliberal-democrática, entre los intelectuales afines a las propuestas de la
“nueva política” (post-ideológica, centrada en las necesidades y problemas
“reales” de las personas), aparece una preocupación por la figura del líder, por la
carrera política, por el bienestar de los políticos profesionales, su formación y la
sustentabilidad de sus carreras, los equipos que conforman.
-Lo que traen voces como la de M. Peña y de los especialistas en “coaching
político” al ámbito de la política es una cultura, un modelo de conducción que
viene del management y que se basa en el desarrollo de competencias
“blandas” o “genéricas”, competencias comunicacionales; aquellas destrezas y
aptitudes que, a diferencia del “saber técnico” sobre un dominio específico,
conciernen al manejo de un conjunto variopinto de recursos simbólicos que
permitirían realizar de manera óptima diversas acciones. En palabras de Oscar
Anzorena (2015), reconocido coach y consultor organizacional argentino, autor
de libros que constituyen parte de la bibliografía de referencia en los cursos de
coaching que se dictan en el país (Bartlett, 2023), se trata de aquellas
habilidades que permiten generar una red de vínculos, transmitir ideas y
conceptos en forma clara y convincente, liderar equipos de trabajo, tomar
decisiones en forma colectiva y consensuada, seleccionar, utilizar y compartir
conocimientos. Si bien el modo en que se conforma el elenco de tales
competencias varía, existe cierto acuerdo en enfatizar la relevancia de las
aptitudes relacionales, entre las que se incluyen dos subespecies que atañen a la
empatía: por un lado, la “inteligencia emocional” en sus dimensiones “intra” e
“inter” personal, es decir, la capacidad de conocer y controlar las propias
emociones y de generar, en los otros, estados emocionales que los predispongan
en el sentido esperado3. Y, por otro lado, las habilidades que hacen al arte de la
conversación, las cuales incluyen, entre otros aspectos, la escucha atenta o en
profundidad y la generación de una atmósfera de confianza o intimidad que
favorezca la expresión libre y auténtica y el intercambio sincero.
Fueron las transformaciones derivadas de la fase “informacional” del
capitalismo, en la que la generación de valor aparece ligada a la innovación
constante, el desempeño se rige por la auto-regulación (y no por la orden o el
control) y donde las responsabilidades de dirección se desarrollan en escenarios
de complejidad e incertidumbre, las que dieron forma a esta nueva racionalidad
de gestión en la que el acento está puesto en el “ser humano” (Gonnet 2013), en
el “saber-ser” (Boltanski y Chiapello, 1999) y dónde la personalidad y los
recursos subjetivos son claves para el éxito (Ampudia de Haro, 2006).
-Donde el ideal de líder se define por la posesión y dominio de atributos
emocionales, lingüísticos y personales que hacen a la “comunicación”, es lo que
permite coordinar las relaciones con las personas y con uno mismo. Permite
generar coordinación inter e intra-emocional (Illouz, 2007). Tener inteligencia
emocional pasó a ser prerro gativa de una clase profesional responsable del
manejo (145) de las emociones -sobre todo de las nuevas clases medias-, y ser
competente en términos emocionales consiste en dar muestras de las
habilidades emociona lesy cognitivas en las cuales los psicólogos clínicos son los
virtuosos. La inteligencia emocional refleja espe cialmente bien el estilo
emocional y la disposición de las nuevas clases medias que están ubicadas en
pues tos intermedios, es decir, que controlan y son controladas, cuyas
profesiones exigen un cuidadoso manejo del yo,que dependen del trabajo en
equipo y que deben usar su yo de manera creativa y productiva (Illouz,
2007:146).
-Este nuevo modelo supone un entrelazamiento de la esfera pública y privada.
Considero que estamos ante una nueva configuración cultural, equivalente tal
vez a la de la importante ruptura que efectuó Maquiavelo. Como es sabido,
Maquiavelo sostenía que el éxito y la conducta públicos debían mantenerse al
margen de la virtud y la moralidad privadas, y que el buen líder debía saber
cómo calcular sus movimientos y manipular su persona de manera tal de parecer
generoso, honesto y com pasivo (al tiempo que era ahorrativo, astuto y cruel).
Maquiavelo fue tal vez el primero que formuló la esencia de la personalidad
moderna: su capacidad de división entre los ámbitos de acción privado y público
(233) distinguir y separar la moralidad de! propio interés y de ir y venir de uno a
otro. La corriente psicológica transformó los términos de esa dualidad entre un
yo moral privado y una conducta pública estratégica, instrumental y amoral. A
través del medio cultural de la psicología, las esferas privada y pública quedaron
entrelazadas, reflejándose mutuamente, absorbiendo el modo de acción y
justificación de cada una, haciendo que la razón instrumental se use en, y se
aplique al, campo de las emociones y,a la inversa, haciendo que la
autorrealización y el derecho a una vida emocional plena se conviertan en el
campo de la razón instrumental (Illouz, 2007:234)

-Coaching ontológico: Entre las diferentes corrientes de coaching, en el marco


de nuestra investigación prestamos particular atención a las elaboraciones
teóricas y a los discursos prácticos producidos por los fundadores y practicantes
del coaching ontológico, cuya peculiaridad estriba en que conecta los propósitos
de la conserjería con la pregunta antropológica-filosófica relativa al “ser” del
hombre. Esa focalización se encuentra justificada porque se trata de una
disciplina procedente de Latinoamérica, organizada gracias a los desarrollos
teóricos y comerciales, así como a los esfuerzos de institucionalización
realizados, desde la década de 1990, por tres profesionales chilenos: el sociólogo
y filósofo Rafael Echeverría, el ingeniero Fernando Flores y el abogado Julio
Olalla. Asimismo, cuenta con una amplia inserción en las universidades de
negocios y difusión entre las elites políticas y empresariales de Argentina y los
países de la región (Alvaro, 2021b).
las reflexiones que buscan sensibilizar a quienes ejercen posiciones de dirección
respecto de la importancia de desarrollar habilidades que les permitan incidir
sobre los flujos emocionales de los grupos y tener en cuenta el punto de vista de
las personas, desbordan el ámbito de los negocios, permeando, asimismo, el
campo de la consultoría política. Vertebrada por una red de asociaciones
profesionales, empresas con una trayectoria consolidada y consultores
independientes, tal actividad cuenta, en Argentina, con revistas especializadas,
espacios dedicados a la divulgación en los medios de comunicación, cursos de
posgrado y seminarios en universidades, no menos que con sus propios eventos
y best sellers (Mogila, 2019). Al igual que sucede en el mercado dedicado a las
empresas, entre los servicios que este rubro de la consultoría ofrece a los
políticos se encuentra el coaching. Incluso, dentro de la disciplina del coaching
ontológico, el asesoramiento a políticos ha adquirido carta de ciudadanía,
contando con representantes que se dedican específicamente a ello, como es el
caso del prestigioso profesional español, radicado en Chile, Juan Vera Gil y, en
Argentina, de Alejandro Marchesán. Autor del libro El líder que sirve (2009)6,
Marchesán (2014) asesoró durante más de diez años a la diputada Mónica Fein
del partido socialista y luego intendenta de la ciudad de Rosario y es socio
fundador de la consultora Coaching político, que ofrece cursos y servicios
específicos para quienes trabajan en política (Jacky Rosell, Alvaro, Speziale y
Muniagurria, 2021).
Sin poner el foco, específicamente, en la figura de los líderes, sino, más bien, en
la actividad proselitista y en la interpretación de las orientaciones que asume la
política contemporánea en las sociedades occidentales (y, en particular, en
Latinoamérica) consultores internacionales de renombre, que han desarrollado
parte de su trayectoria profesional en Argentina, como es el caso del ecuatoriano
Jaime Durán Barba, figura fundamental en la campaña electoral que condujo a
Mauricio Macri a la presidencia de la nación, y del catalán Antoni Gutiérrez Rubí,
quién adquirió notoriedad, recientemente, por asesorar a Sergio Massa en la
campaña presidencial del año 2023, vienen insistiendo (Durán Barba y Nieto,
2006, 2009, 2017; Gutiérrez Rubí, 2023), sobre la importancia que, parta triunfar
en las elecciones, tiene la conexión emocional del líder con la ciudadanía, en un
contexto caracterizado por la personalización de la política, el empoderamiento
de la ciudadanía y la auto-organización de las masas en el espacio digital, entre
otros rasgos.
Reflexiones sobre un nuevo estilo de liderazgo político en el que el desarrollo de
aptitudes como la empatía resulta definitorio, aparecen en otra clase de textos
escritos con el formato, lenguaje y usos de la cultura de masas. En los ensayos
de interpretación de la realidad nacional, en los que el filósofo y organizador de
“talleres de entusiasmo” Alejandro Rozitchner (Viotti, 2018) 7, aborda el tema del
liderazgo, la cuestión de la conexión emocional, mediada por la lectura de las
obras del psicólogo estadounidense y pionero en el ámbito de la consultoría, Carl
Rogers8 - de quién Rozitchner se ha declarado “fan”-, resulta central.
-Finalmente, un interés por discutir y elaborar los aspectos “humanos” del
liderazgo, vinculados a la emocionalidad y al bienestar, aparece en producciones
de personalidades destacadas de la elite empresarial y política, que formaron
parte del staff del gobierno de Mauricio Macri. Tal es el caso del documento “Un
nuevo liderazgo político para el siglo XXI” de Marcos Peña. Peña atribuyó a su
documento varias finalidades y usos posibles: crear conciencia respecto de la importancia de la
dimensión humana del liderazgo político, inspirar el diseño de una currícula pedagógica, servir
como referencia para el auto-examen de quienes ocupan posiciones de liderazgo y funcionar como
base para un programa de trabajo permanente, que permita, entre otras cosas, diseñar
adecuadamente los equipos de apoyo para acompañar a los líderes en cada etapa de su carrera.
-Paralelamente no es lo que la administración de J. Milei está haciendo en el
Estado argentino, donde lo que parece imperar es una lógica comercial de
“liquidación”, se “liquidan” programas, dirección, políticas, sin sustitución
alguna; y se despide sin criterio de racionalidad alguno. No hay que escarbar
mucho para encontrar la violencia, que siempre es el fondo y el límite del juego
político. Está a flor de piel. No parece haber en las fuerzas de la “ultraderecha”
preocupación ni por forma elencos de gobierno, ni por el costado “humano” del
líder, por el bienestar. Más bien J. Milei es un líder que cultiva deliberadamente el
estilo exasperado. El suyo es un tono “alto” y “exasperado”. Tampoco hay una
preocupación por el desarrollo de una burocracia estatal, ni respeto a los
derechos de los trabajadores estatales, sus políticas de “ajuste” brutal se
desarrollaron en un contexto de fuerte precariedad en el empleo estatal.
-En ese contexto están las “condiciones servidas” para que “modernización”
equivalga a “liquidación”, a destrucción.
Cuáles son los aportes

-Frente al diagnóstico de la crisis de la democracia, de la crisis de la


representación, a fines d elos ‘90, que hoy vemos en su máxima
expresión, vemos sus consecuencias más funestas, la propuesta de Matus
consiste en revolucionar el “estilo” de hacer política y el “estilo de
gobierno”. Discurso de los “estilos de desarrollo” (en plural) irradiando
en el pensamiento acerca de la política.
-Un punto de equilibrio entre el juicio “cuasi-irracional” y el “análisis
tecnopolítico” // Contraposición con los discursos de la “nueva política”
(de la derecha “democrática”) que enfatiza el rol que desempeñan las
emociones en política, y que es de un pragmatismo extremo. No es que
no se sirve de la ciencia, la usa, usa la psicología cognitiva para
identificar los gustos, tendencias, preferencias, humores. Pero la
intervención es en el registro de la “sensibilidad”, de las “emociones”, se
busca generar atmósferas emocionales y hay un desprestigio de todo
teoricismo.
combinar las ideologías con las ciencias. Como dice Pascal (1964), hay
dos extravagancias: excluir la razón e incluir solo la razón. Las ciencias
sin ideología son un barbarismo tan peligroso como la ideología sin
ciencias. Este ensayo busca el punto de equilibrio en el juicio
cuasirracional en al análisis tecnopolítico.

Sobre el carácter polémico del planteo de Matus // sintonía con Trontti


-Encuentro muy en sintonía los planteos que hace Matus respecto de la
necesidad de que las fuerzas democráticas, socialistas, los gobiernos nacional-
populares, se preparen para la instancia del gobierno, desarrollen cuadros, que
haya una formación para el ejercicio del mando, un ejercicio de la autoridad a
tono con las demandas y las expectativas de la época, pero que también permita
orientan la acción de gobierno en un sentido transformador y emancipador, con
lo que planteada Trontti, en el 76 –en un contexto de crisis del comunismo, en el
momento en que se estaba cerrando el “pequeño siglo XX” la etapa de las
luchas capital-trabajo, de la crisis de la figura del partido- como desafío para la
izquierda italiana. Y ese desafío pasaba para Trontti, por la necesidad de una
vanguardia política autónoma respecto de la “clase”, de las “masas
trabajadoras”, para que desde el Estado, -de poder a poder- llevara adelante las
reformas necesarias para hacer del Estado una herramienta revolucionaria.

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