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ARBOVIRUS

El documento aborda el tema de los arbovirus, que son virus transmitidos por artrópodos y que incluyen más de 70 virus capaces de causar enfermedades en humanos, como dengue, fiebre amarilla y zika. Se describen los síndromes clínicos asociados, la clasificación de los arbovirus en diferentes familias, y se detalla la encefalitis equina venezolana, su patogenia, diagnóstico y epidemiología. La importancia de la prevención y el tratamiento de estas enfermedades se enfatiza debido a su impacto en la salud pública.
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ARBOVIRUS

El documento aborda el tema de los arbovirus, que son virus transmitidos por artrópodos y que incluyen más de 70 virus capaces de causar enfermedades en humanos, como dengue, fiebre amarilla y zika. Se describen los síndromes clínicos asociados, la clasificación de los arbovirus en diferentes familias, y se detalla la encefalitis equina venezolana, su patogenia, diagnóstico y epidemiología. La importancia de la prevención y el tratamiento de estas enfermedades se enfatiza debido a su impacto en la salud pública.
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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria


Universidad Nacional Experimental “Rómulo Gallegos”
Área Ciencias de la Salud Programa de Medicina
Núcleo Maturín-Estado Monagas
Catedra de Microbiología

Microbiología

Facilitador: Bachilleres:

Dr. Oswaldo Briceño Julmileth Rodríguez C.I. 30.670.192

Fabiana yndriago C.I 30.564.352

Michel Bermúdez C.I 31.330.267

Skarlet Rodríguez C.I 28.721.529

Leidi Campos C.I. 31.555.042

2do año de Medicina Sección “7”

Maturín, Mayo 2023


ARBOVIRUS

El término arbovirus deriva de la frase


“ARthropod-Borne virus” (virus transmitido por
artrópodos) y es un término ecológico que hace
referencia a un grupo heterogéneo de virus que se
caracterizan por ser transmitidos por vectores
artrópodos especialmente insectos (moscas y mosquitos)
y arácnidos (garrapatas). Los arbovirus no forman parte
del sistema de clasificación actual de los virus, que se
basa en la naturaleza y estructura del genoma viral.

No son un grupo filogenético, sino una serie de virus pertenecientes a distintas


familias que comparten la forma de transmisión. Al menos 8 familias diferentes
engloban los 14 géneros dentro de los cuales se han descrito especies de arbovirus.
Estas familias son: Togaviridae, Flaviviridae, Bunyaviridae, Reoviridae, Rhabdoviridae,
Orthomyxoviridae, Arenaviridae y Asfarviridae, siendo las tres primeras las más
relevantes a nivel clínico. En total se han descrito más de 500 arbovirus, de los cuales
cerca de 150 son capaces de causa infección en el ser humano.

 Clasificación de las enfermedades de las familias de los arbovirus


Existen más de 70 arbovirus conocidos capaces de causar alguna enfermedad en
los humanos; sin embargo, las más importantes desde el punto de vista de la salud
pública son: dengue, fiebre amarilla, zika, fiebre del Nilo Occidental, chikungunya y
diversas encefalitis transmitidas tanto por mosquitos como por garrapatas.

En su mayoría, las infecciones por arbovirus son asintomáticas; esto quiere decir
que no provocan síntomas identificables. Por esta razón, es probable que los afectados
no soliciten atención médica; no obstante, en la mayor parte de los casos, aunque los
individuos aparentemente no estén enfermos, sí son capaces de transmitir el virus
infectante.

En el caso de pacientes embarazadashay que tener presente que la infección por


arbovirus presenta unos riesgos adicionales como son la transmisión del virus al feto
antes, durante o después del parto (pudiendo provocar alteraciones o muerte del feto o
una infección grave en el recién nacido) o un cuadro más severo en la mujer
gestante.

Los cuadros clínicos causados por arbovirus se han agrupado clásicamente en


tres Síndromes clínicos: síndrome de fiebre-artralgia-rash, síndrome de fiebre
hemorrágica y Síndrome neurológico.

 Síndrome febril (algunos autores dividen este síndrome en dos: fiebre +


mialgias y fiebre + artralgias; sin embargo, no existe consenso al respecto).
Como su nombre lo indica, se caracteriza por la elevación de la temperatura
corporal por arriba de 38 °C. Es frecuente que la fiebre se acompañe por
malestar general, dolor de cabeza, músculos y articulaciones o huesos; en una
proporción importante de casos puede apreciarse sarpullido en forma de
manchas rojas o ronchas en diversas partes del cuerpo. Usualmente el cuadro
clínico dura menos de 5 días; después hay una recuperación completa.

 Síndrome hemorrágico. Tiene un inicio similar al síndrome febril, pero se


complica con la aparición de diversas hemorragias visibles u ocultas, como
sangrado por nariz, boca, ojos, sistema digestivo o genitales. Además de esto,
puede haber extravasación de líquido en las cavidades abdominal o torácica. En
algunas enfermedades también puede presentarse afectación importante de
hígado, que se manifiesta principalmente por ictericia, que es la aparición de una
coloración amarilla en la piel y mucosas debida a la elevación de los niveles de
bilirrubina en la sangre. El síndrome hemorrágico debe ser considerado un
cuadro grave que puede poner en peligro la vida si no se trata adecuada y
oportunamente a los pacientes.

 Síndrome neurológico. Se presenta cuando el virus tiene la capacidad de


infectar al sistema nervioso del huésped. Esta infección puede traer diversos
efectos, entre los que destaca la inflamación del cerebro o encefalitis, que genera
manifestaciones neurológicas. Entre los síntomas más frecuentes, además de la
fiebre, están: dolor de cabeza, náusea, vómito, confusión, convulsiones,
postración, debilidad muscular, alteraciones en la sensibilidad, rigidez corporal,
irritabilidad, problemas al hablar e incluso pérdida del conocimiento. Aunque los
cuadros graves son poco frecuentes, es importante que cuando se presenten estos
signos y síntomas, se acuda de inmediato al médico para vigilar la evolución y
brindar el tratamiento necesario.

Si bien la mayoría de los arbovirus causan cuadros muy bien definidos, algunos de estos
agentes pueden ocasionar síndromes distintos en individuos específicos. Por ejemplo,
los cuadros de dengue pueden ser febriles o hemorrágicos, mientras que los causados
por el virus del Nilo Occidental pueden presentarse como síndrome febril o neurológico.

 Características generales
Se han descrito al menos 3 familias con especies de arbovirus más relevantes a
nivel clínico:

Togaviridae: Los virus de la familia Togaviridae son virus de ARN de cadena


positiva que se replican en el citoplasma de las células infectadas. Tienen una envoltura
viral compuesta por una bicapa lipídica derivada de la membrana celular del huésped.
Su genoma consiste en un ARN lineal de aproximadamente 11-12 kb.

Los Togaviridae se dividen en dos géneros principales: Alphavirus y Rubivirus.


Los Alphavirus son transmitidos por artrópodos, como mosquitos y garrapatas, y
pueden causar enfermedades como la fiebre del Nilo Occidental, la fiebre chikungunya
y la encefalitis equina venezolana. Los Rubivirus, por otro lado, solo incluyen un virus
conocido: el virus de la rubéola, que causa la enfermedad de la rubéola.
La replicación de los Togaviridae ocurre en el citoplasma de las células
infectadas y sigue un ciclo de vida complejo. Después de ingresar a la célula huésped, el
virus libera su ARN en el citoplasma y utiliza la maquinaria celular para sintetizar
proteínas virales y replicar su genoma. Los viriones maduros se ensamblan en las
membranas celulares y se liberan mediante exocitosis.

Flaviviridae: Los virus de la familia Flaviviridae son virus de ARN de cadena


positiva que pertenecen al orden de los Flavivirales. Tienen un genoma de ARN lineal
de aproximadamente 9.6-12.3 kb y una envoltura viral compuesta por una bicapa
lipídica.

Los Flaviviridae se dividen en cuatro géneros principales: Flavivirus, Pestivirus,


Hepacivirus y Pegivirus. De ellos el género Flavivirus es quien incluye virus
transmitidos por mosquitos, como el dengue, el Zika, el virus del Nilo Occidental y la
fiebre amarilla.

Los Flaviviridae son conocidos por su capacidad para causar enfermedades


humanas y animales significativas.

El ciclo de vida de los Flaviviridae implica la entrada del virus a través de la


picadura de un vector (como un mosquito), seguido de la replicación viral en las células
del huésped. Estos virus pueden infectar una amplia variedad de células, incluidas las
células hepáticas en el caso de la hepatitis C. La replicación viral conduce a la
producción de nuevas partículas virales que pueden infectar otras células o ser
transmitidas a través de la picadura del vector.

Bunyaviridae: La familia Bunyaviridae se divide en cinco géneros:


Orthobunyavirus, Phlebovirus, Nairovirus, Hantavirus y Tospovirus. Todos los
bunyavirus son arbovirus, a excepción del hantavirus que es un virus zoonotico no
artropodo. Cada género incluye diferentes especies de virus con características y
patologías específicas. Los Bunyaviridae son virus de ARN de cadena negativa que se
replican en el citoplasma de las células infectadas. Su envoltura lipídica les permite
fusionarse con la membrana celular y liberar su material genético en el interior de la
célula.

Estos virus son conocidos por su capacidad para causar enfermedades en


humanos y animales. Algunas enfermedades notables causadas por los Bunyaviridae
incluyen la fiebre del Valle del Rift, la fiebre hemorrágica del Rift, el síndrome
pulmonar por hantavirus y la encefalitis transmitida por garrapatas.

La transmisión de los Bunyaviridae a los seres humanos generalmente ocurre a


través de vectores como mosquitos, garrapatas o roedores. Sin embargo, también
pueden transmitirse de persona a persona en casos específicos. La gravedad de las
enfermedades varía dependiendo del virus y la respuesta inmunológica del individuo
infectado.

El estudio de los Bunyaviridae es importante para comprender y prevenir


enfermedades infecciosas. Los esfuerzos de investigación se centran en el desarrollo de
vacunas y tratamientos antivirales para combatir estas enfermedades.

 Virus de la encefalitis equina venezolana

Es causada por el virus de la encefalitis equina venezolana (VEEV por sus siglas
en inglés), que pertenece a la familia Togaviridae y al género Alphavirus. Se transmite a
través de la picadura de mosquitos infectados, principalmente del género Culex.
Además de afectar a los caballos y otros équidos, el VEEV también puede infectar a los
seres humanos, aunque esto es menos común. Los síntomas en humanos pueden variar
desde una enfermedad leve similar a la gripe hasta una enfermedad más grave con fiebre
alta, dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión y en casos raros, inflamación del
cerebro que puede ser fatal.

La enfermedad se encuentra principalmente en áreas tropicales y subtropicales


de América del Sur y Central, incluyendo Venezuela, Colombia y Brasil. No existe un
tratamiento específico para la encefalitis equina venezolana, por lo que el enfoque
principal es la prevención a través de la vacunación de los équidos y la reducción de la
población de mosquitos.

Es importante destacar que aunque se trata de una enfermedad grave, la


encefalitis equina venezolana no se transmite de persona a persona. La encefalitis
equina venezolana se divide en dos subtipos principales: encefalitis equina venezolana
del este (VEEV-EE) y encefalitis equina venezolana del oeste (VEEV-EO). Ambos
subtipos pueden causar enfermedad en humanos y équidos.

La VEEV-EE es la forma más grave de la enfermedad y puede causar


inflamación del cerebro y el sistema nervioso central. Los síntomas en los équidos
incluyen fiebre, debilidad, falta de coordinación, dificultad para tragar y convulsiones.
En humanos, los síntomas pueden variar desde una enfermedad similar a la gripe hasta
una encefalitis grave.

La VEEV-EO es menos común y generalmente produce una enfermedad más


leve. Los síntomas suelen ser similares a los de la VEEV-EE, pero son menos graves.

- Patogenia:
La infección de EEV en equinos varía según la severidad de la misma, la cual
puede resultar en infección inaparente o subclínica seguido por seroconversión;
enfermedad sistémica caracterizada por taquicardia, fiebre, depresión y anorexia; y
enfermedad encefálica que en ocasiones es fatal.

Después de la picadura del mosquito, el periodo de incubación viral es de 12 a


48 horas y se puede prolongar por semanas dependiendo de la cepa. Las células blanco
son las células de Langerhans y las células dendríticas, las cuales llegan a los nódulos
linfáticos. Una vez ocurre la infección, el virus presenta una replicación bifásica,
iniciándose en los tejidos linfoides a las 4 horas p.i. y siguiendo en el sistema nervioso
central SNC entre las 48 a 72 horas p.i. La infección de las células neuronales y gliales
del SNC provoca una meningoencefalitis entre 7 a 10 días p.i. A diferencia de la
infección por aerosol, donde el virus infecta directamente las regiones olfatorias, en este
caso por vía sanguínea, este puede eventualmente infectar los bulbos olfatorios. Se ha
determinado que los anticuerpos generados por una infección persisten por meses y
probablemente por años.

En el caso de las epizootias, la mortalidad en equinos puede llegar al 83%,


mientras que para el caso de los humanos es baja (<1%).En estos últimos, la infección
es similar a un resfriado, y la presentación neurológica se desarrolla en
aproximadamente 4-14% de las infecciones. Esta forma se reporta principalmente en
niños y adultos mayores. La sintomatología neurológica consiste en ataxia, depresión y
convulsiones (14% de los casos) .Adicionalmente, se debe tener presente que las cepas
de EEV son altamente infecciosas por aerosoles, convirtiéndolas en potenciales armas
biológicas.

- Diagnostico:
Los arbovirus pueden aislarse a partir de diversos sistemas de cultivo. Los virus
pueden encontrarse en sangre (viremia) desde unos cuantos días antes del inicio de los
síntomas y a lo largo de los dos primeros días de la enfermedad. Los intentos por aislar
al virus a partir de la sangre normalmente resultan de utilidad solo cuando existe una
viremia prolongada, como en el dengue, la fiebre por garrapatas de Colorado y en
algunas de las fiebres hemorrágicas. El virus no se encuentra en heces y rara vez se
halla en la garganta; también es inusual recuperarlo a partir de líquido cefalorraquídeo
(LCR). El virus puede detectarse en el LCR o tejidos afectados por medio de la reacción
en cadena de la polimerasa transcriptasa inversa y ocasionalmente por cultivo durante la
fase aguda del padecimiento. Por lo general, el diagnostico especifico se logra solo
mediante técnicas serológicas que utilizan suero agudo o convaleciente. Se han utilizado
varios análisis, incluyendo inhibición de la hemaglutinación, métodos de neutralización
viral e inmunoensayos enzimáticos. En ocasiones, se puede llegar a un diagnostico
presunto temprano mediante la detección de anticuerpos IgM-especificos que a menudo
aparecen a los pocos días del inicio (excepto en la fiebre por garrapatas de Colorado,
donde se puede demorar de 1 a 2 semanas) y que pueden persistir de 1 a 2 meses.

- Epidemiologia:
Existen dos ciclos de transmisión viral, denominados enzoótico y epizoótico. En el
primero, los reservorios del virus son pequeños roedores como Proechymis sp. y
Oyzomis sp. dentro de los cuales el virus es transmitido por mosquitos del género
Culex, subgénero Melanoconion, es propio de áreas húmedas, lluviosas y selváticas.
Estos virus no son patógenos para los equinos y pueden causar enfermedad humana en
personas que se introduzcan en este hábitat, enfermedad que en general es aguda, febril
y benigna.
En el ciclo epizoótico se afectan los equinos con gravedad variable según el tipo de
virus y la vacunación previa. Las transmisores son numerosos mosquitos tales como
Psorophora confinnis, Mansonia sp., Aedes scutelaris, Aedes serratus, Aedes
taeniorhynchus, Anopheles aquasalky varios más.
La hipótesis que mayor fuerza tiene en la actualidad es que estos virus epizoóticos
emergen por mutaciones que sufren las cepas enzoóticas. Existe evidencia basada en los
análisis filogenéticos del EEV que generó la reciente epidemia1 epizoótica en
Venezuela (1992-1993), el cual tiene linaje genético de la variedad enzoótica
Una vez introducido en una área geográfica, el virus se establece allí y ocasiona
epizootias periódicas que ocurren al final de las lluvias, usualmente cuando éstas han
sido más intensas y prolongadas que en los años anteriores. El final de las lluvias
coincide con la persistencia de aguas estancadas y mayor densidad de vectores. Los
animales más susceptibles son los asnos, los caballos y las mulas.

- Profilaxis:
En términos generales, no existe un tratamiento específico para las infecciones
arbovirales más allá de los cuidados de apoyo; en ocasiones, se ha utilizado ribavirina,
pero no se ha informado de estudios controlados que sustenten o refuten su eficacia.

Primordialmente, la prevención se limita a la evitación del contacto con los


artrópodos infectados, tarea que puede resultar en extremo difícil aun con el uso de
detección adecuada y repelente de insectos. En ciertos entornos, el control de vectores
se puede lograr mediante la eliminación de sitios de reproducción de los artrópodos
(estanques encharcados y similares) y, en forma ocasional, por medio de intentos por
erradicar los artrópodos con el uso cuidadoso de insecticidas.
En el caso de la EEV existen vacunas disponibles para la inmunización de
caballos en contra de las infecciones por virus de las encefalitis equinas del Oeste, del
Este y venezolana, y estas se han utilizado en algunos miembros del personal de
laboratorio que trabajan con los virus.

Otra vacuna contra arbovirus de uso general para humanos es una Vacuna de
virus vivos atenuados de fiebre amarilla (cepa 17-D), que se utiliza para proteger a las
poblaciones rurales que están expuestas al ciclo selvático y a viajeros internacionales
que se dirigen a áreas endémicas.

También existe una vacuna en contra de la encefalitis humana transportada por


garrapatas que es endémica en áreas del oeste de Europa; se utilizan ampliamente
vacunas de virus vivos atenuados e inactivados contra la encefalitis japonesa B en áreas
endémicas del este de Asia y en países adyacentes del Pacifico Sur.

 Virus del Dengue:


El virus dengue (VDEN) pertenece al género Flavivirus, familia Flaviviridae. Es
un virus icosaédrico, envuelto y con genoma ARN de polaridad positiva. El genoma se
compone de una hebra simple de ARN de aproximadamente 11kb con un único marco
de lectura abierta que codifica 10 proteínas: 3 proteínas estructurales y 7 no
estructurales. La infección por virus dengue está causada por cuatro serotipos del virus
(dengue-1, 2, 3 y 4) los cuales inducen inmunidad de larga duración contra el mismo
serotipo pero no protegen frente a infecciones por otros serotipos.

El dengue se transmite por la picadura de hembras de mosquito del género


Aedes infectadas, estableciéndose un ciclo urbano entre el ser humano y el vector que
mantiene la circulación del virus y representa un gran problema de salud pública
mundial. El virus es transmitido fundamentalmente por dos especies de mosquitos:
Aedes aegypti (el vector principal a nivel mundial) y el Aedes albopictus (mosquito
tigre).

- Patogenia:
La infección por VDEN comienza cuando el mosquito inocula el virus al
alimentarse del huésped. El VDEN infecta células de la dermis y la epidermis como
macrófagos, células dendríticas y células de Langerhans. Las células infectadas migran
a los nódulos linfáticos, desde donde se inicia una fase de viremia mediante la cuales
disemina la infección por todo el organismo.

La respuesta del organismo frente al virus depende de múltiples factores y se


basa el equilibrio que se establezca entre factores del huésped (genéticos e
inmunológicos) y del virus .La primera respuesta frente al virus parte de la respuesta
inmune innata, tras el reconocimiento del virus por los receptores Toll-like que inducen
una respuesta de interferón α/β. Esta respuesta es capaz de inhibir la infección por
VDEN, por lo que el virus ha desarrolladoestrategias para frenar dicha respuesta. El
Sistema inmune también se encarga de fabricar anticuerpos frente al virus. Tras la
primera infección se generan anticuerpos específicos frente al serotipo causante de la
infección que parecen aportar protección de por vida frente a dicho serotipo). Durante
un periodo de tiempo breve estos anticuerpos podrían proteger frente al resto de
serotipos.

- Patología:
El espectro clínico de la infección por dengue es muy amplio. Las infecciones
asintomáticas se consideran muy frecuentes, pudiendo representar más de la mitad de
los casos. El cuadro de “fiebre clásica por dengue” incluye un síndrome febril agudo
acompañado de uno o varios síntomas inespecíficos tales como cefalea intensa, dolor
retro-ocular, mialgias y artralgias. Los síntomas gastrointestinales son frecuentes, e
incluyen náuseas y vómitos, dolor abdominal, diarrea, percepción distorsionada del
sabor de los alimentos (disgeusia) o anorexia. No es infrecuente la aparición de un
exantema que predomina en tronco y se extiende a las extremidades. En la analítica
sanguínea se observa típicamente leucopenia, y la trombocitopenia es también
frecuente.

Los cuadros de dengue se clasifican a nivel clínico en 1) dengue con/sin


síntomas de alarma y 2) dengue severo.

El dengue es una enfermedad dinámica que clásicamente se divide en tres fases:


febril, crítica y de recuperación
- Diagnóstico de laboratorio
La infección por VDEN puede dar lugar a un amplio abanico de cuadros
clínicos: desde el síndrome febril inespecífico hasta los cuadros de dengue severo con
hemorragia y shock. Realizar un diagnóstico aetiológico de VDEN basándose en la
clínica no es posible, ya que los síntomas que suelen referir los pacientes son
superponibles a los causados por otras arbovirosis u otras infecciones no virales, sobre
todo en los primeros estadios de la infección, cuándo más interesa filiar correctamente
el cuadro.

Se han propuesto diferentes algoritmos o listados de síntomas para ayudar al


diagnóstico clínico del dengue, que incluyen también parámetros analíticos como la
leucopenia La sospecha clínica y epidemiológica son fundamentales, pero para obtener
un diagnóstico definitivo se requieren métodos de diagnóstico microbiológico.

Las pruebas diagnósticas de VDEN se dividen en dos grupos: pruebas directas,


que detectan la presencia del virus o sus componentes, y pruebas indirectas o
serológicas, que detectan la respuesta inmune del huésped frente al virus.. Para
realizar las pruebas adecuadas en cada momento de la infección es importante
realizar una buena historia clínica y conocer la cinética del virus y sus marcadores.

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