Título: “Cundinamarca: Voces de Libertad”
Personajes:
Narrador/a
Antonio Nariño
José María Carbonell
Sabio Cáldas
Camilo Torres
Policarpa Salavarrieta
ACTO I: LA CHISPA
Narrador/a:
Año de 1810. La tensión se respira en las calles de Santa Fe. El pueblo murmura en las plazas,
cansado del abuso, del silencio, de la obediencia forzada a un imperio lejano. Y entonces, una
chispa. Una palabra. Un acto.
Ese día, José María Carbonell prendió la llama de la revolución.
(Sale Carbonell, caminando entre el pueblo, exaltado.)
Carbonell:
¡Señores! ¡Gentes de Santa Fé! ¡Hoy no pedimos, exigimos, que nos traten como hermanos, como
iguales! (Se voltea y señala a una tienda) ¡ALLÁ HAY UN CHAPETÓN QUE MALDICE A LOS
AMÉRICANOS y no lo vamos a permitir, no vamos a dejar que nos insulten en nuestra propia
patria, ¡No, señor!
(Aparece el sabio Caldas)
Pero, por Dios, Don José María, ¿qué ocurre?
*Carbonell
Que el dueño de esa tienda ha insultado a los americanos… (Se escucha al pueblo gritando)
(Aparece Camilo Torres)
*Camilo Torres:
Carbonell, tu pasión enardece al pueblo, pero el cambio debe construirse con leyes, no con gritos.
Propongo un gobierno propio, legal, criollo. ¡Pero debe ser pacífico!
*Carbonell:
¡Don Camilo, no hay libertad sin coraje! ¡El pueblo está despierto!
Narrador/a:
Esa fue la germinación de la semilla de la libertad, que ya estaba sembrada...
ACTO II: LA HEROÍNA INVISIBLE
(En el escenario se ve solo a Policarpa Salavarrieta, con las manos atadas a la esplada.)
Aquí no nos vamos a dejar por chapetones que se creen con el privilegio de venir, mandar y robar
todas nuestras riquezas ¡no, señor! (El público apoya con abucheos) (La Pola prosigue hablando
fuerte) Si esos tales con sangre azul quieren venir a esclavizarnos en nuestra propia tierra primero
tienen que sentie nuestra fuerza, porque nadie es el dueño de nuestras vidas, solo nostros, ni
Sámano, ni el Rey ¡nadie! no nos dejemos, compatriotas ¡Mirenme! (Da dos pasos con la cabeza
alta, orgullosa) aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir está y mil muertes más!
(Se escuchan voces de hombre)
APUNTEN… FUEGO
(Se escuchan disparos, ella cae)
ACTO III: LA VOZ DE LA REPÚBLICA
(Se escucha música dramática. Entra Antonio Nariño, con un libro en la mano: Los Derechos del
Hombre y del Ciudadano. Lo muestra al público)
Antonio Nariño:
Por solo este libro he de pasar más de 20 años encerrado, separado de mi familia, en condiciones
infrahumanas, tratado como un vil reo y no solo por los chapetones que manda la corona, por
hermanos americanos, que cegados por la avaricia y la sed de poder no se dan cuenta que un
gobierno federalista en una tierra como está solo traería desgracias, ¿y todo para qué? Solo para
defender una verdad, la de que el hombre nace libre, que es igual a los suyos, que un rey no es el
dios en al tierra y que los criollos no somos manchados de la tierra. ¿y todo para qué? ¿para qué a
mí familia la priven de algún derecho? ¿Para qué vean a mis hijos como traidores? ¿para qué no
pueda pasar con mi esposa más de dos años en paz? ¿para que los mismos grandes señores de la
Junta Suprema deslegitimicen la igualdad de los nuestros?
(Entran soldados corriendo, lo apresan y golpean)
Soldado: Ha sido usted, don Antonio Amador Nariño y Álvares, capturado por el ejército realista,
será mandado a España.
ACTO IV: HERENCIA
(Todos los personajes quedan al fondo, como sombras. Entra un/a estudiante actual, con uniforme
escolar. Habla mirando al público.)
Estudiante del presente:
Hoy, 16 de julio, recordamos que Cundinamarca fue uno de los primeros en dar el paso hacia la
libertad.
Nuestros héroes no solo empuñaron espadas. Lucharon con ideas, palabras, papeles y valentía.
¡No olvidemos que la historia no es pasado, es raíz!
Hoy recordamos no solo a Nariño y a los próceres, sino a los muchos caídos en batalla, a los hijos
de la represión y a los grandes que nos dieron la libertad que hoy valoramos
(Todos los personajes se acercan. Se escucha música patriótica suave.)
Todos (al unísono):
¡Viva Cundinamarca!
¡Viva la libertad!
¡Viva Colombia!