olegio María Auxiliadora
C
Lengua Castellana y Ciencias Sociales
Docentes: Alba Rocío Duque y Alexander Arboleda
Estudiante: Dahiana Castro Castro
Fecha: 06/06/2025
La guerra heredada: Nación Forjada en Sangre y Memoria
En el entramado de la historia colombiana, la violencia se ha convertido en una herencia
que atraviesa generaciones, marcando profundamente la identidad de quienes nacen y
crecen bajo su sombra. Más que un fenómeno político, la guerra ha sido una estructura que
identifica al pueblo colombiano, donde el conflicto no se limita a la lucha armada, sino que
se manifiesta en desigualdades económicas, exclusiones y una sensación permanente de
incertidumbre, y desde los inicios de la historia de nuestra nación, la narrativa del país
parece estar tejida con sangre y resistencia.
Este ciclo, transmitido de padres a hijos, ha generado que la historia se repita, no porque
esté escrita, sino porque las circunstancias la dictan: si la violencia es la única realidad que
un niño conoce, ¿puede realmente elegir otro camino? La guerra heredada no solo perpetúa
conflictos, sino que forma generaciones nacidas en el rencor, y que cada una de estas
cargue con las heridas de la anterior y las tome como propias, no por voluntad, sino por
ausencia de alternativas. En este sentido, los recuerdos se convierten en razones para la
venganza, y el país en un tablero donde las fichas cambian, pero el juego sigue siendo el
mismo.
La memoria colectiva desempeña un papel fundamental en la construcción de la esencia de
las sociedades y de cómo estas entienden su historia. En el caso de Colombia, la
persistencia de relatos sobre heridas injustamente no sanadas ha moldeado una percepción
en la que la guerra parece inevitable y la venganza se vuelve una forma de hacer justicia.
De acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la memoria histórica no
solo documenta los hechos violentos, sino que también influye en la forma en que las
comunidades procesan el dolor y dan sentido a su identidad en relación con la guerra
(CNMH, 2023). Pero según este mismo artículo, cuando se reconocen las experiencias de
las víctimas y se visibilizan los esfuerzos de quienes han trabajado por la paz, surge
posibilidad de que las víctimas accedan a una reconstrucción social basada en la justicia,
acá es donde nace la importancia de la visibilidad de cada una de las víctimas y su historia,
ya que impide la normalización de la impunidad.
Esta memoria colectiva se transmite de generación en generación principalmente por medio
de los niños que nacen en un entorno lleno de historias de rencor, según la Jurisdicción
Especial para la Paz (JEP), el reclutamiento infantil ha sido una práctica sistemática dentro
de las antiguas guerrillas y otros grupos armados, afectando a cientos de menores y
convirtiéndolos en víctimas directas del conflicto (JEP, 2025). Estos niños no solo son
privados de su infancia, sino que son moldeados para convertirse en combatientes,
perdiendo oportunidades de educación y acceso a una vida libre de violencia. La exposición
constante a la guerra, la falta de referentes pacíficos y la manipulación ideológica provocan
que muchos de ellos crezcan sin conocer otra alternativa que la lucha armada.
Uno de los hechos que vivieron miles de familias colombianas y que crea una de las
razones por las cuales la gente de Colombia tiene una identidad basada en la resistencia,
es el desplazamiento forzado. La Unidad para las Víctimas reporta que, hasta diciembre de
2023,8.578.124depersonas han sido desplazadas en Colombia, lo que evidencia la
magnitud del problema y su persistencia a lo largo de las décadas (Unidad para las
Víctimas, 2024). Más allá de la pérdida material, el desarraigo de comunidades enteras y de
quienes crecen en un lugar marcado por la pérdida ha perpetuado un sentimiento de
injusticia y exclusión, reforzando la narrativa de la guerra como un destino inevitable.
Además, los discursos políticos han desempeñado un papel crucial en la manera en que la
sociedad colombiana percibe el conflicto armado, ya que por medio de estos muchas veces
se refuerza la polarización política y disminuye el análisis crítico de las causas estructurales
de la violencia. Según Indepaz, la estigmatización y los discursos de odio han sido
herramientas recurrentes para deslegitimar a ciertos grupos sociales y justificar actos de
violencia en su contra, lo que ha profundizado las divisiones y dificultado la reconciliación
(Indepaz, 2024).
Si bien, a lo largo de la historia, Colombia ha tratado de romper este ciclo de violencia
mediante diversos procesos de paz, se ha evidenciado la persistencia de dinámicas de
violencia que dificultan la consolidación de una paz estable.
El Acuerdo de Paz de 2016, firmado entre el gobierno colombiano y las FARC-EP,
representó un hito en la historia del país, con compromisos en materia de justicia
transicional, desarrollo rural y participación política de los excombatientes. No obstante, su
implementación ha sido lenta y fragmentada. Según un estudio de la Universidad de los
Andes, a pesar de que el acuerdo contemplaba una transformación estructural, la falta de
recursos, la resistencia de sectores políticos y la continuidad de la violencia han impedido
su plena ejecución. Esto nos demuestra que a pesar de los múltiples intentos por frenar con
la violencia del país, Colombia sigue siendo territorio de violencia.
En resumen, a lo largo de la historia, la repetición de ciclos violentos ha definido la identidad
de miles de comunidades colombianas, perpetuando así el conflicto, esto siendo la
consecuencia de una historia marcada por la sangre y el silencio. Colombia está obligada a
desmontar las raíces de la violencia, a la visibilización de las víctimas y a la reconstrucción
de la memoria, desde una perspectiva de justicia y reparación si esta quiere dejar de estar
condenada a seguir formando legados de violencia.
Romper este ciclo exige transformar nuestra identidad mediante educación, justicia social y
participación comunitaria. La paz no es un simple ideal, sino un proceso continuo que
requiere la determinación de enfrentar la herencia de violencia y reconfigurar el futuro del
país.
Referencias:
Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).(2023)La memoria histórica: una
apuesta por la paz
[Link]
Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).(2025)Caso 07: Reclutamiento y utilización de
niñas y niños en el conflicto armado
[Link]
Unidad para las Víctimas.(2024, junio 5) Las cifras que presenta el Informe Global sobre
Desplazamiento 2024
[Link]
ento-2024/
Leonardo González Perafán.(2024, 22 de noviembre) La estigmatización en Colombia:
una estrategia de guerra
[Link]
Universidad de los Andes.(2021)Evaluación de la implementación del Acuerdo de Paz
[Link]
del-acuerdo-de-paz-firmado-entre-el-gobierno-colombiano-y-las-farcep