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Dragonball

Dragon Ball, emitido por primera vez en Japón el 26 de febrero de 1986, ha dejado una huella duradera en varias generaciones, combinando humor y acción en las aventuras de Goku y sus amigos. A pesar de su llegada tardía a América Latina, la serie logró captar la atención del público y revitalizó el interés por el anime en la región, especialmente tras su redoblaje en 1996. Su éxito ha perdurado a lo largo de los años, consolidando a Dragon Ball como un ícono cultural a nivel mundial.
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Dragon Ball, emitido por primera vez en Japón el 26 de febrero de 1986, ha dejado una huella duradera en varias generaciones, combinando humor y acción en las aventuras de Goku y sus amigos. A pesar de su llegada tardía a América Latina, la serie logró captar la atención del público y revitalizó el interés por el anime en la región, especialmente tras su redoblaje en 1996. Su éxito ha perdurado a lo largo de los años, consolidando a Dragon Ball como un ícono cultural a nivel mundial.
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Dragon Ball llegó a la televisión hace más de tres décadas dejando una

huella imborrable en varias generaciones.

El 26 de febrero de 1986 se emitió en Japón el primer episodio de un anime que


marcaría toda una época, y a más de una generación de niños y jóvenes: Dragon
Ball.

La serie comenzó a emitirse tan sólo un año y tres meses después de que el primer
episodio del manga comenzara a publicarse en la revista antológica Shonen
Jump. La confianza que Toei –el más famoso estudio de cine y animación
de Japón– demostró en la historia de Akira Toriyama no fue una
sorpresa, pues el autor ya había conseguido reconocimiento con su proyecto
anterior: Dr. Slump, un manga humorístico que también tuvo versión animada, del
que aparentemente Dragon Ball heredaría el tono.

Las aventuras de Goku y sus amigos –inicialmente Bulma, Oolong y Yamcha– poco
a poco se fueron diferenciando del anterior éxito de Toriyama, mezclando humor y
acción por igual. Con el paso de los episodios cada vez se le dio más peso a las
peleas, reduciendo en gran medida las escenas cómicas (supuestamente a
sugerencia del editor de Toriyama), hasta dejarla en segundo plano.

Si bien el gran éxito mundial de la serie llegó cuando, para marcar un punto de
inflexión y la madurez de Goku, se decidió colocar una “Z” al final del título del
anime, la parte inicial de la serie sigue siendo sumamente entretenida y, desde mi
punto de vista, ha envejecido mejor que Dragon Ball Z.

Dragon Ball es capaz de divertir al espectador con secuencias cómicas y


entretener con sus más mundanas peleas, en las que podíamos ver técnicas
increíbles, como el pedo mortífero del terrible Bacterian o el escupitajo que Jacky
Chun le intenta aventar a Krillin en medio de una batalla en el Torneo de Artes
Marciales.

Como era de esperarse, por la relativamente poca distancia entre el anime y el


manga, la serie de televisión tuvo que recurrir a rellenar los capítulos con
momentos que no aparecen en el original. La mayoría de esos episodios no
eran trascendentes para la historia, pero tenían partes muy divertidas.

El programa fue un éxito en Japón, atrapando la atención de los más pequeños,


que se sentían cautivados por la historia de Goku. Gracias a esto, el gobierno
japonés llegó a un acuerdo con Toei para que realizara dos episodios
especiales que tocarían temas educativos: uno enfocado en la seguridad vial
y otro sobre medidas de seguridad que podrían evitar un incendio doméstico.
En México y en América Latina, la serie nos llegó tarde (7 años después de su
emisión en Japón) y, por lo menos en nuestro país, no fue nada exitosa en
un inicio. Así, en 1993 conocimos algo llamado Zero y el Dragón
Mágico, una animación que contaba las aventuras de Zero (Goku), Bulma, Mao
Mao (Oolong), Sedaki (Yamcha), y Cachito (Krilin).

La serie se emitió muy poco tiempo en México, aunque en Perú, Chile y


Argentina sí se lanzaron varios episodios con este curioso doblaje
inicial. A excepción de los primeros 5 capítulos, completamente mutilados, el
resto de los episodios se mantuvo sin censura y traducidos directamente del
japonés, siendo bastante apegados a su versión original.

Aparentemente, la división americana de Toei se dio cuenta de que en


Europa la serie era un éxito y los nombres originales eran muy
famosos. Por ello, decidió redoblar Dragon Ball, conservando el título del
programa y la mayoría de los nombres originales –con algunas excepciones, como
“el Marciano” (Pilaf)–, y relanzó el programa en nuestro subcontinente.

Así, en octubre de 1996 a las 3 p.m. (un horario completamente familiar),


el Canal 5 de Televisa volvió a transmitir de nuevo la serie con el nuevo
doblaje. A pesar de tener 10 años de retraso y estar más censurada que Zero y el
Dragón Mágico, la serie se ganó al publicó infantil y juvenil en muy poco tiempo,
manteniendo la atención de sus fans a pesar de que tuvieron que esperar en más
de una ocasión a que se doblaran nuevos capítulos.

El horario de la serie en nuestro país provocó que muchas escenas se


censuraran, sobre todo las que estaban ligadas con chistes subidos de tono o las
clásicas escenas en las que el maestro Roshi acosa a los personajes femeninos.

Una curiosidad en este sentido es la pelea entre Goku y el Ninja Púrpura


(Murasaki), en la que el alumno más adelantado del maestro Roshi le entierra su
báculo sagrado en el ano a su enemigo. La cómica batalla se transmitió sin censura
inicialmente, pero en las retransmisiones actuales se ha editado para evitar que los
niños vean el humorístico momento.

El programa marcó un nuevo boom del anime en nuestro país, provocando que se
transmitieran muchas series del género cada vez en mejores horarios. Además, su
popularidad logró algo impensable para una serie de anime: que el lanzamiento
de Dragon Ball Z ocurriera en el horario estelar (8:30 p.m.) del Canal 5,
normalmente destinado para series de acción.

Sin duda se han lanzado muchas series y animaciones diferentes desde 1986,
pero Dragon Ball ocupa un enorme lugar en el corazón de millones de fans
alrededor del mundo.

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