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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL VALLE DE TOLUCA
ADMINISTRACIÓN
ENSAYO: “ADMINISTRACIÓN: DE LAS CIVILIZACIONES ANTIGUAS
A LOS ENFOQUES MODERNOS”
LICENCIATURA EN ENFERMERÍA
ALUMNA
NADIA MIRZA SERRANO PEREZ
SEXTO CUATRIMESTRE
LENF-61
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Índice
Introducción .............................................................................................................. 3
Desarrollo .................................................................................................................. 4
Conclusiones............................................................................................................... 8
Referencias ................................................................................................................. 9
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Introducción
A lo largo de la historia, la administración ha sido una herramienta esencial para
coordinar las acciones humanas dentro de estructuras sociales, políticas y económicas.
Aunque reconocida como ciencia formal a inicios del siglo XX, sus principios
fundamentales emergieron desde las primeras civilizaciones, reflejando la necesidad
constante de organizar, planear y dirigir los esfuerzos colectivos. La administración no solo
se trata de una técnica empresarial; es un reflejo del desarrollo humano y su capacidad de
gestionar recursos, relaciones y entornos cambiantes. Este ensayo tiene como objetivo
destacar los aportes históricos de las civilizaciones, analizar la evolución de los distintos
enfoques administrativos y subrayar la importancia del proceso administrativo como eje
estructurante de cualquier organización moderna.
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Desarrollo
Dentro de los aportes históricos de las civilizaciones y pensadores antiguos
encontramos que la necesidad de administrar no es exclusiva del mundo moderno, los
orígenes de la administración se remontan a las primeras civilizaciones humanas, donde
surgió la necesidad de coordinar actividades y gestionar recursos de manera organizada.
Las antiguas culturas como Egipto, Mesopotamia, China e India desarrollaron estructuras
administrativas para la recaudación de impuestos, la planificación agrícola, la construcción
de obras públicas y la administración del pueblo. Estas prácticas ya implicaban principios
básicos como la jerarquización, la planificación estratégica y el control de recursos.
En la Antigua Grecia, los filósofos comenzaron a reflexionar sobre la
administración desde un enfoque más abstracto. Sócrates la concibió como una habilidad
independiente del conocimiento técnico, dando los primeros indicios de su carácter racional
y universal. Platón, en su análisis político y social, propuso una organización del Estado
basada en funciones específicas asignadas a cada clase social. Aristóteles, en su obra
Política, identificó tres formas de administración pública, sentando así las bases de la
administración gubernamental racional.
Durante la Edad Moderna, surgieron pensadores que reforzaron el carácter
sistemático y científico del pensamiento administrativo. Francis Bacon fue pionero del
método inductivo, y anticipó el principio de prevalencia de lo principal sobre lo accesorio,
una idea fundamental para la gestión de prioridades. Thomas Hobbes, por su parte,
defendió la necesidad de un gobierno fuerte para evitar el caos social, planteando la
administración como instrumento de orden y estabilidad. Más adelante, Jean-Jacques
Rousseau propuso su teoría del contrato social, en la que el Estado surge de la voluntad
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colectiva, lo que resalta la importancia de la legitimidad y la colaboración en la toma de
decisiones.
Ya en el siglo XIX, Karl Marx y Friedrich Engels desarrollaron una teoría del
origen económico del Estado. Para ellos, la administración respondía a los intereses de las
clases dominantes, lo cual introdujo una crítica social profunda a la función administrativa
como medio de control social. Esta visión dio paso a reflexiones modernas sobre justicia
organizacional, equidad y gestión del poder dentro de las instituciones.
Ahora, centrandonos en la evolución de los enfoques administrativos enfatizamos
que con la llegada de la Revolución Industrial, la producción masiva exigía eficiencia y
control. Aquí nace la administración científica con Frederick Winslow Taylor, quien
propuso la división del trabajo, la estandarización de tareas y la selección científica del
personal como pilares para aumentar la productividad (Chiavenato, 2006). Su enfoque,
aunque criticado por deshumanizar al trabajador, sentó las bases para el análisis sistemático
de las operaciones.
Henry Gantt complementó este enfoque con herramientas como el diagrama de
Gantt, que aún hoy se utiliza en la gestión de proyectos. Frank y Lillian Gilbreth, por su
parte, enfocaron su trabajo en la ergonomía y el bienestar del trabajador, anticipando
preocupaciones actuales sobre la salud ocupacional. Henri Fayol, con su teoría clásica,
ofreció una visión integral de la organización, definiendo cinco funciones administrativas
esenciales: planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar (Fayol, 1916). Esta propuesta
estructuró el proceso administrativo tal como lo conocemos hoy, y aún es fundamental en la
enseñanza de la administración.
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Posteriormente, surgió el enfoque burocrático, con Max Weber como su principal
exponente. Él propuso que las organizaciones debían basarse en normas, procedimientos,
jerarquías y roles definidos para garantizar racionalidad y legalidad en la toma de
decisiones. Aunque la burocracia ha sido criticada por su rigidez, sigue siendo un modelo
funcional en muchas instituciones gubernamentales.
La llegada del enfoque humanista, liderado por Elton Mayo y los estudios de
Hawthorne, marcó un giro radical. Se descubrió que las condiciones psicológicas y sociales
influían más en el rendimiento del trabajador que las condiciones físicas del trabajo. En la
segunda mitad del siglo XX, surgieron enfoques más complejos. Ludwig Von Bertalanffy,
con la teoría general de sistemas, explicó que una organización es un sistema abierto que
interactúa constantemente con su entorno (Bertalanffy, 1968). Esta visión permitió analizar
no solo la estructura interna, sino también la adaptabilidad y sostenibilidad externa. Más
tarde, la teoría contingencial (Burns y Stalker) afirmó que no existe una única manera
correcta de administrar, sino que las estrategias deben adaptarse a las condiciones del
entorno.
Actualmente, la Teoría General de la Administración (TGA) estudia las
organizaciones considerando la interacción de seis variables clave: tareas, estructura,
personas, tecnología, ambiente y competitividad. Esta integración representa una síntesis de
todos los enfoques anteriores, permitiendo una comprensión más completa de los desafíos
organizacionales actuales.
Ahora bien, con todo esto llegamos al proceso administrativo el cual es el eje
central de toda gestión organizacional. Está conformado por cuatro etapas: planeación,
organización, dirección y control. Cada una de ellas cumple funciones específicas que, al
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ejecutarse en conjunto, garantizan el cumplimiento de objetivos institucionales de forma
eficiente.
La planeación consiste en definir metas y establecer el camino para alcanzarlas,
anticipando riesgos y oportunidades.
La organización implica asignar tareas, recursos y jerarquías, creando una estructura
coherente y funcional.
La dirección moviliza a las personas mediante liderazgo, comunicación y
motivación.
El control permite evaluar los resultados, corregir desviaciones y mejorar
continuamente.
Aplicar correctamente este proceso no solo mejora el rendimiento, sino que
fortalece la capacidad de adaptación, promueve la innovación y potencia el talento humano.
En un mundo globalizado y cambiante, donde las organizaciones enfrentan presiones
constantes, el proceso administrativo se convierte en una herramienta clave para la
sostenibilidad y la mejora continua (Robbins & Coulter, 2018).
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Conclusiones
La administración es el resultado de siglos de pensamiento, experiencia y evolución.
Desde las ideas filosóficas de la antigua Grecia hasta las teorías más recientes sobre
sistemas y contingencias, cada época ha aportado elementos esenciales para entender cómo
se organizan y funcionan los grupos humanos. A través del tiempo, la administración ha
dejado de ser solo una herramienta técnica para convertirse en una ciencia social que
integra conocimientos de diversas disciplinas.
Reconocer los aportes de las civilizaciones y pensadores no solo enriquece nuestra
comprensión histórica, sino que también fortalece nuestra práctica profesional. Hoy, más
que nunca, el proceso administrativo y los enfoques integradores como la TGA nos invitan
a diseñar organizaciones más humanas, eficientes y resilientes. Así, la administración no es
solo un conjunto de técnicas, sino una forma de pensar, actuar y transformar la realidad.
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Referencias
Bertalanffy, L. von. (1968). Teoría general de los sistemas: Fundamentos,
desarrollo, aplicaciones. George Braziller.
Chiavenato, I. (2006). Introducción a la teoría general de la administración (7.ª
ed.). McGraw-Hill Interamericana.
Fayol, H. (1916). Administración industrial y general. Dunod.
Robbins, S. P., & Coulter, M. (2018). Administración (14.ª ed.). Pearson Educación.
U1. Orígenes de la administración. (s.f.). Presentación de clase. Material didáctico
sin publicar.