0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas60 páginas

Resumencitoadoles

El documento aborda la adolescencia como una fase de transformación y vulnerabilidad, donde el adolescente busca nuevas referencias fuera de la familia, especialmente en grupos de pares. Se discuten conceptos como la fragilidad emocional y la importancia de las figuras de relevo, así como el impacto de la masturbación en la formación de vínculos amorosos. Además, se exploran diferentes paradigmas sobre la adolescencia, destacando su evolución histórica y la necesidad de un enfoque complejo que contemple la interconexión de experiencias y subjetividades.

Cargado por

abigail.ro002
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas60 páginas

Resumencitoadoles

El documento aborda la adolescencia como una fase de transformación y vulnerabilidad, donde el adolescente busca nuevas referencias fuera de la familia, especialmente en grupos de pares. Se discuten conceptos como la fragilidad emocional y la importancia de las figuras de relevo, así como el impacto de la masturbación en la formación de vínculos amorosos. Además, se exploran diferentes paradigmas sobre la adolescencia, destacando su evolución histórica y la necesidad de un enfoque complejo que contemple la interconexión de experiencias y subjetividades.

Cargado por

abigail.ro002
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

˚ ༘ ♡ 。˚ ❀ Primer Parcial de Adolescencia 2025 ✩₊˚.

☾⋆⁺₊✧

Unidad 1: ADOLESCENCIAS ACTUALES: Paradigmas para su abordaje

Prácticos:
Dolto, F. Cap. I “El concepto de adolescencia. Puntos de referencia,
puntos de ruptura”. La causa de los adolescentes.
Según Dolto, la adolescencia es una fase de mutación, de
transformaciones y cambios en la que el adolescente reproduce la
fragilidad de un bebé que nace, sumamente sensible y vulnerable a lo que
escucha sobre sí mismo de los demás. ] Pero no respecto de los padres,
puesto que como plantea Doltó, LOS PADRES dejan de ser para el
adolescente objetos de referencia y ese lugar pasa a ocuparlo el grupo de
pares. / figuras de relevo (un ídolo)
De hecho, Doltó resalta que: Las personas secundarias, ajenas a la familia,
juegan un papel fundamental para el adolescente; ya que todo lo que
hacen puede repercutir de manera positiva en él, aumentando su
confianza en sí mismo y dándole valor para superar sus impotencias, o al
contrario, repercutir de manera negativa, estimulando el desaliento y la
depresión.
Cuando los adolescentes se ven afectados por comentarios inoportunos y
se sienten incómodos en la realidad de los adultos por falta de confianza
en sí mismos, se refugian en su vida sexual imaginaria, la masturbación:
la cual normalmente es un recurso sano para inscribir el nuevo cuerpo
genitalizado a través de las sensaciones.
Concepto de inopia: Momento de fragilidad. (Se ve potenciada en el rango
etario de 1113, tienen rubores, se tapan la cara con el pelo, etc.). Se
presenta un ejemplo de una langosta mencionando que si su caparazón se
rompiera se produciría una herida para toda la vida, lo mismo con el
adolescente.
Pero cuando se inicia a modo de refugio, según Doltó, la masturbación se
convierte en trampa, porque satisface las necesidades sexuales de manera
imaginaria y autoerótica, generando dificultades en los adolescentes para
entablar un vínculo amoroso real y para superar las inseguridades que los
afectan. No los impulsa a exponerse en el medio y compartir con otros.
Según Doltó, este estado puede ser empeorado por el discurso de los
padres, -quienes habitualmente ven en el crecimiento de su hijo un riesgo
de perder su supremacía-. Por eso, plantea que: los educadores deberían
tomar en este periodo el lugar de figuras de relevo, ya que a ellos les
corresponde darle un lugar de expresión y opinión al adolescente, lo que
podría salvarlo de los adultos que lo desalientan y desvalorizan al no darle
un lugar para que exprese sus propias ideas.
En la primera vida imaginaria, (que se inicia a los 3-4 años), el niño está
completamente inmerso en el entorno familiar íntimo, el padre, la madre y
hermanos. De hecho, no se interesa por el mundo exterior y todos sus
valores, creencias y pensamientos están ligados a los de sus padres.
En la segunda vida imaginaria, (que se inicia a los 11 años antes de la
eclosión de la pubertad) comienza la posibilidad de diferenciar la vida real
de la vida imaginaria (MARCA LA RUPTURA CON EL ESTADO DE
INFANCIA), ya que EL NIÑO aún sigue contando con los padres y la
familia como referencia y refugio, pero sus modelos a seguir pasan a ser
exteriores, tales como el grupo de pares.
Los padres dejan de ser para el adolescente objetos de referencia y ese
lugar pasan a
ocuparlo las figuras de relevo, tales como los docentes y el grupo de
pares, los cuales no son sustitutos, sino que: son quienes funcionan
momentáneamente como un sostén extrafamiliar y le facilitan al
adolescente el proceso de decatectización de los padres, permitiéndole
abandonar progresivamente los modelos del medio familiar para asumir
una cierta autonomía y una identidad propia.
Primera experiencia amorosa- Lo desea, pero a la vez siente miedo. Es
experimentado como la muerte de la infancia, la muerte de una época.
El fin de la adolescencia a nivel legal es a los 18 años, pero desde lo social
se dará cuando la angustia de los padres no le produzca ningún efecto
inhibidor en cuanto a sus proyectos personales. Y, cuando no tienen culpa
de abandonarlos y hacer su vida, más allá de lo que digan/piensen sus
padres; “Uy, no sé que va a hacer no sabe ni siquiera cocinarse”.

Córdova N. La primavera del significante. Parte I: El entretiempo


adolescente. ♡´・ᴗ・`♡
Stanley Hall, psicólogo norteamericano, en el año 1904, sostiene que la
adolescencia es una fase evolutiva con características específicas, él es
quien impulsa el movimiento de estudio de las adolescencias en los
Estados Unidos y más allá de sus fronteras.
A Partir de la década de los 50, en los años de posguerra, los
adolescentes comienzan a diferenciarse y crear los signos de una
cultura propia. La juventud comienza a cuestionar lo establecido y des-
ordenar. Se van imponiendo los primeros iconos adolescentes.
El término “adolescencia” ha debido recorrer un largo camino.
Adolescencia y adolescente tienen su raíz latina en el verbo adolescere,
que connota el estar creciendo, comenzar a crecer Adolescencia tiene su
raíz originaria de al-r que significa “acrecentar, elevar, mover hacia
arriba” este pertenece a la protolengua indoeuropea muy anterior al latín.
Crecer es un proceso de subjetivación que conlleva una fantasía
inconsciente agresiva.
La palabra adolescencia ha pasado por muchas transformaciones y
también por manipulaciones lingüísticas que generaron una falsa relación
entre el término adolescencia y el término adolecer. Estas malversaciones
lingüísticas tienen por resultado adjudicar una connotación negativa a la
adolescencia. La interpretación de la adolescencia como derivada de
adolecer (carecer, faltar algo) y no de adolescere, es el fundamento de
ciertas ideologías discriminatorias que conciben al adolescente como
seres inacabados, imperfectos, a medio camino respecto de lo que serial el
ideal adulto.
Grassi sostiene que los procesos puberal y adolescente tienen lugar
en el “entretiempo de la sexuación”. Afirma que la adolescencia es
urgencia de transformar y crear, es puesta en desorden del cuerpo, de la
identidad infantil, del orden familiar y la posición generacional.
La urgencia de transformarse y crearse también se verifica en el campo
del lenguaje. Frente a la pulsión y a las transformaciones corporales de lo
real del cuerpo, el adolescente necesita recurrir a significantes propios.
Le urge poner en des-orden el lenguaje. Surgen nuevas palabras, la jerga
juvenil, por ejemplo “Lorca”, “ahre”, “cringe”, “incel” etc. Se apunta a que
el adulto no entienda y se quede afuera.
El adolescente aún no cuenta con un discurso apropiado, está en proceso
de desasimiento y desalineación del Otro parental. Los adolescentes con
este desorden del lenguaje y creación de nuevos significantes, intentan
formular y transmitir aquello que no es expresable por medio de las
palabras que tienen a su alcance, de alguna manera es el intento de poder
transcribir en lo simbólico aquello de lo real de un cuerpo con sus
múltiples transformaciones.

Teóricos:

✿ Najmanovich, D. El desafío de la complejidad: redes y


cartografías dinámicas.
Los abordajes de la complejidad nos dan la oportunidad de expandir y
transformar o más aún, reinventar el juego del conocimiento. Pensar en
red implica ante todo la posibilidad de tener en cuenta el alto grado de
interconexión de los fenómenos y establecer itinerarios de conocimiento
tomando en cuenta las diversas formas de experiencia humana y sus
múltiples articulaciones. La red no tiene recorridos ni opciones
predefinidas.
Las redes dinámicas son fluidas, pueden creer, transformarse y
reconfigurarse. Son ensambles autoorganizados que se hacen “al andar’’.
Atraviesan fronteras.
La metáfora de la red es una de las más fértiles para dar cuenta tanto de
nuestra experiencia cognitiva como de la forma en que se nos presenta el
mundo en el que estamos embebidos.
La noción de un ser totalmente definido en sí mismo, aislado e
independiente, ya no puede sostenerse en pie. Los nuevos escenarios
contemporáneos que están emergiendo nos permiten pasar de una
concepción estática y aislada del ser hacia una perspectiva en red:
interactiva, dinámica y multidimensional. Se trata de un movimiento
capaz de dar cuenta del saber y del mundo en término de redes poéticas,
capaces de producir y crear en y a través de interacciones transformadas.
La red puede adoptar tanto formas regulares como irregulares,
centralizadas o multicéntricas, y también permite pensar en diferentes
grados de consistencia según los modos de conexión, su frecuencia,
intensidad y variabilidad.
En los abordajes de la complejidad, el conocimiento es concebido como un
proceso de interacción de los sujetos con el mundo que nunca es
individual sino social y mediado por nuestra biología, por la cultura y la
tecnología. El pensamiento de redes dinámicas nos permite pensar(nos)
en nuestro devenir como sujetos sociales enredados en múltiples
configuraciones vinculares.
Paradigma evolucionista
Se ve a la adolescencia como una etapa de desarrollo entre la niñez y la
etapa adulta. Se ve a la adolescencia como un pasaje. Se considera al
crecimiento a partir del cuerposoma aún inmaduro, toma la adolescencia
como algo cronológico a que edad empieza y termina, se le da una
impronta negativa a la inmadurez adolescente. Tiende a diagnosticar y
medicalizar cuando no se cumplen con los lineamientos preestablecidos.
El nuevo milenio nos ha encontrado en una mutación en nuestra forma de
concebir el conocimiento y en nuestra concepción del mundo y de
nosotros mismos. Asistimos y participamos de cambios notables en la
epistemología:
La modernidad: su estilo cognitivo requiere del aislamiento disciplinario,
supone contextos separados y depurados, no admite ni permite la
conexión entre la ciencia y la política, la tecnología y las humanidades, el
arte y el saber-hacer, la filosofía y el conocimiento pretendidamente
“positivo”. Exige pureza y definición absoluta, no consciente la
mixtura, la irregularidad, la ambigüedad ni la transformación. Es
un pensamiento sólido, consistente y claro como el cristal (bien definido
sus bordes).
La complejidad: desde estos enfoques es posible considerar y aprovechar
el modo en que las distintas áreas del saber y el quehacer humanos se
afectan de múltiples formas fertilizándose mutuamente. Pensar en “red”
implica ante todo la posibilidad de tener en cuenta el alto grado de
interconexión de los fenómenos y establecer itinerarios de conocimiento
tomando en cuenta las diversas formas de experiencia humana y sus
múltiples articulaciones. La red no tiene recorridos ni opciones
predefinidas (no es lineal ni estático ni prefijado). Las redes dinámicas
son fluidas, pueden crecer, transformarse y reconfigurarse; son
ensambles autoorganizados que se hacen “al andar”. Atraviesan
fronteras, crean nuevos dominios de experiencia, perforan los estratos,
proveen múltiples itinerarios, tejiendo una trama vital en continuo
devenir.
Los enfoques complejos habilitan un pensamiento fluido, capaz de
adoptar diversas configuraciones sin llegar a la rigidez del cristal y sin
desvanecerse como el humo. Pasaje de la perspectiva moderna (sin red) →
pensamiento complejo (con red), conlleva la necesidad de gestar nuevas
cartografías, y sobre todo nuevas formas de cartografiar.

✭ Grassi A. Nuevos paradigmas, sus nombres y escritura. Parte I: El


entretiempo adolescente. ✭
El YO se encuentra en un constante devenir: Esto significa que está en
continuo crecimiento. El yo va a estar atravesado por un proceso y un
trabajo psíquico muy puntual en la adolescencia, que es el trabajo de la
historia. un yo que al principio estaba constituido por todos los
enunciados parentales (grupo familiar, el cuidado de los adultos) ahora
empieza a escribir su propia historia, su propia bibliografía, y produce un
modo más activo de un trabajo exploratorio.

Subjetividad y adolescencia
La adolescencia implica una crisis de identidad. Lo propio del sujeto en la
adolescencia es crear sentidos que enriquezcan al YO, en un juego de
identificaciones des- identificaciones. Cuando este juego es obstaculizado,
vemos el alto precio pagado.
Planteamos 3 dimensiones de subjetividad, 3 perspectivas que actúan en
RED.
1) Perspectiva intrapsíquica: Nos permite pensar como el mundo interior
de ese adolescente, cuáles son sus mecanismos psíquicos, sus mecanismos
de defensa, sus representaciones inconscientes. Tiene que ver con las
fantasías.
2)Intersubjetiva: cual es la capacidad que presenta para establecer
vínculos con otros.
La capacidad de mover una potencialidad vinculante, la forma de
relacionarse con otros. Un vínculo entre dos, pueden ser amigos, familia,
novios, etc.
3)Transgeneracional: nos permite pensar cual es el modo, los mecanismos
inconscientes que permite a ese adolescente articularse con la genealogía
que lo padece, la historia familiar que lo precede. Hay un encuentro del
adolescente con la procreación. Posibilidad de procrear

✬ ◦ Grassi, A. Desvíos-bordes y desbordes. ◦ ✬


El término “Adolescencia” fue cobrando distintos sentidos a lo largo de la
historia. Desde su etimología, el término adolescente plantea el proceso
del crecimiento (Córdova) presentando un dilema respecto de cómo y
desde donde considerarlo.
Quien introduce el término en la literatura científica es el psicólogo
Estadounidense Stanley Hall en el año 1904, para referirse al periodo de
desarrollo que se ubica entre la infancia y la etapa adulta.
Considerar el crecimiento a partir del crecimiento del cuerpo-soma en
desarrollo, aún inmaduro, planteó los modelos para el estudio del
creciente. Desde el punto de vista de eso que se podría llamar
crecimiento, maduración psicológica o de la vida psíquica, se señala la
valoración negativa que toma el término inmadurez por lo que falta.
El “estado del creciente’’, su estructuración psíquica, consideran una
complejidad de Factores relativos, cambiantes. Marcado por
circunstancias sociales, políticas, familiares, corporales, históricas,
culturales, vinculares, sexuales. Por lo cual, la adolescencia es un
momento constitutivo con sus particularidades.
Los alcances que el término ‘’inmadurez’’ cobra y que se desplazan hacia
el campo psi, se los percibe en la valoración negativa propia de la
incompletud.
El crecimiento está dividido en 3 grupos distintos de trabajos psíquicos.

❖ Lo puberal
❖ Lo adolescente ❖ La juventud

El término creciente, hace referencia a un proceso vivo, siendo que se va


realizando en su propio devenir. El creciente es como el caminante, ser
activo que im-pulsa el devenir constante, es decir el adolescente es un
sujeto activo y produce subjetividad a través de moverse y desplazarse
hacia lo desconocido.
Estudiar el estar creciente queda incluido en un contexto de
problemáticas más amplias, porque el crecimiento en términos de
crecimiento saludable, incluye instancias y estados. Estado de un proceso
en sí problemático, con obstáculos, interferencias, demoras,
complicaciones, actuaciones, etc.
Entonces, el adolescente transita por bordes, desbordes y desvíos
más que por logros y metas claras, fijas, predeterminadas y
prefijadas.
Estudiar el desarrollo saludable en el creciente implica tener en cuenta
sus demoras, detenciones, progresiones y regresiones, sus relaciones con
el medio ambiente y la cultura. Sabiendo que hay operaciones o trabajos
psíquicos universales por los cuales todo creciente va a tener que pasar.
La adolescencia es vista como el periodo de mayor creatividad
espontánea, no dirigida, posibilitada por la irresponsabilidad, es decir no
significada, ni puesta al servicio de un proyecto ya definido, ni
dependiente de la valoración del adulto. De esta manera, en el proceso de
crecimiento, no responsabilidad y creatividad se entrelazan y son
potencialidad propia y específica del creciente.
“No hay verdadero proceso adolescente, no hay genuino creciente, no hay
verdadero self
(Winnicott, 1960), autenticidad subjetiva, integración, salud en juego, sino se
toma el desvío de la no-responsabilidad.”

No todos ven el crecimiento como un desarrollo unilateral, lineal y


progresivo como sostienen las Ciencias Naturales (biología, positivismo
lógico, conductismo, etc.), el positivismo lógico (que cree que solo lo que
se puede comprobar sirve), o el conductismo (que estudia solo lo que se
puede ver de la conducta). Las Ciencias humanas como lo son el
Psicoanálisis (Sigmund Freud, Anna Freud, Melanie Klein, Donald
Winnicott), Teoría de la complejidad (Foucault, etc.), Teoría Sociocultural
(Lev Vygotski), entre otros, consideran los obstáculos, problemas, y
dificultades como parte propia, inherente a los procesos
saludables. Es necesario considerar el crecimiento desde perspectivas
que lo tomen en su complejidad. Desde la complejidad y desde saberes
localizados, (geográfica, histórica y socialmente circunscriptos).
Es decir, en el creciente/adolescente se encuentra impulsado el devenir
(transformación) constante, transitando un proceso complejo, proceso
que, para lograr ser saludable, no debe tener un equilibrio estable,
sino que, éste proceso transita bordes (reglas establecidas); desbordes
(desconfiguración del YO, logrando que no pueda representar volviendo lo
homogéneo a heterogéneo) y desvíos (otros caminos que permiten un
mismo objeto, como el hallazgo del objeto por fuera del ámbito familiar).
Ana Freud (1958) plantea: “es muy difícil señalar el límite entre lo normal
y lo patológico en la adolescencia. Toda la conmoción de este período de
la vida debe ser estimada como normal, la presencia de un equilibrio
estable en el período adolescente sería considerada anormal”.

Winnicott (1971/2013 Pág. 227) plantea: “la inmadurez es un elemento


esencial de la salud de la adolescencia. No hay más que una cura para
ella y es el paso del tiempo y la maduración que éste puede traer”.

NO ENTRA EN EL PARCIAL- Textos puente (Teo & Prac)

Aduriz F.M. Del adolescente derecho a detenerse

Derecho a detenerse en determinadas fases evolutivas (en el sentido) → Adolescentes


detenidos, parados, bloqueados en sus estudios, en sus relaciones, en su vida afectiva, en el seno
de sus familias, en encontrar refugio en el estudio y no tener vida social, o incluso en los deportes y
ocio al aire libre dejando de lado el estudio.

Esa detención repetida, conocida, puesto que, si bien angustia mucho a los padres, es en muchas
ocasiones idéntica o, de colorido parecido a la que esos mismos padres atravesaron durante su
adolescencia. En realidad, Freud está haciendo un llamado al esclarecimiento de lo que estaba en
juego en esa edad. Su enunciado data de 1910.

Actualmente podemos oír voces que niegan la más mínima detención de los adolescentes→ Con
exigencias superyoicas constantes como; atosigarlo con deberes diarios monumentales,
amenazarlos con ir a un internado como castigo, con clases especiales y particulares, con
psicólogos que los metan en vereda e imponiendo autoritarismo sin molestarse en saber lo que está
en juego en cada adolescente → Son conjunto de acciones encaminadas a mover al
adolescente detenido acaba con unos padres exhaustos y un adolescente enrocado aun en
sus posiciones, y peligrosamente presto a ser el proyecto de otros.

LOS PADRES→ Lo hacen en un intento de desangustiarse, de no recordar su propia Adolescencia


y de llenar el vacío adolescente
LOS ADOLESCENTES→ Si esto ocurre el resultado de toda esa presión ante el Adolescente
detenido; es lo que hubiera podido ser una detención fructífera encaminada a buscar la salida de
su propio proyecto → Se torna en una parada permanente, y en rencor y heridas difíciles de
cicatrizar.

LA DETENCIÓN ADOLESCENTE→ NO es un impasse ni un callejón sin salida, sino que es un


tiempo lógico con una duración cronológica variada. Un tiempo fructífero al que se tiene
derecho cuando se está en la búsqueda subjetiva de la mejor salida para el futuro que cada
adolescente va intuyendo para sí. Implica un tiempo de fabricación de coartadas, todas ellas
destinadas a ganar tiempo, un tiempo precioso para la construcción del semblante preciso.

LA ADOLESCENCIA ES UN TIEMPO DONDE→ El/la muchacha/o precisa para fabricar sus


versiones, sus singulares respuestas, cuando por fin tras un tiempo da con las claves correctas →
Entonces : Avanza en su propio deseo, siempre mejor que sostenerse en algún rasgo identificatorio
procedente de su entorno, y logra ponerse en marcha, ese tiempo empleado es un tiempo de goma,
no un tiempo estándar → Es el tiempo de elaboración de un nuevo personaje, un nuevo
semblante una creación, un invento propio al cual se aferran cual partenaire.

VERDAD/MENTIRA CON LOS PADRES→ La verdad no puede recubrir todo lo real, siempre hay
algo que queda como resto (Lacan). Cuando se exige al adolescente respuestas verdaderas, que
confiese la verdad, se produce un efecto boomerang, en esos interrogatorios se esconde un
adolescente oculto, olvidado, que anida en el interior de todo adulto.

Entonces en la conversación con el adolescente conlleva una distancia ya que su queja suele ser
‘’me agobian, necesito respirar’’ lo que implica → respetar sus ficciones, sus silencios, sus trampas
o aceptar creerse sus mentiras durante un tiempo.

Otero Ma. E. Territorios adolescentes. Cartografías de un devenir.

La territorialidad refiere a una configuración abstracta, metáfora del espacio donde se producen
los movimientos del pensamiento y las intensidades deseantes. No se trata de un lugar físico
delimitado, sino de un territorio como construcción social, soporte formal del sentido y motor de
la subjetividad.

Desde Deleuze y Guattari, el territorio se entiende en clave de multiplicidad: un espacio abierto a


lo imprevisible, al devenir, a las líneas de fuga que rompen cursos establecidos y posibilitan nuevas
geografías subjetivas. El territorio es acto, ritmo y movimiento deseante.

En la adolescencia, el territorio se desorganiza, desarma los antiguos mapas infantiles y se redibuja


en un entretiempo donde la subjetividad se reconfigura. En este entretiempo tiene lugar el
desorden en búsqueda de organizaciones nuevas. Esta geografía adolescente, similar al rizoma
(sin centro ni jerarquía, en expansión múltiple), acopla cuerpo e historia en un proceso de
transformación permanente.

Deshabitar el territorio infantil implica crear nuevas coordenadas, investir nuevos espacios de ser y
estar. Así, el aparato psíquico atraviesa tres pliegues —pubertad, adolescencia y juventud— en un
devenir creciente, donde el cuerpo puberal se convierte en superficie de inscripciones,
repeticiones y metamorfosis.

El territorio adolescente no es fijo ni acabado: es devenir, apertura constante, creación subjetiva en


movimiento.

Hablamos de territorios adolescentes porque pensamos como aparecen los procesos de


pensamiento y de producción de subjetividad, no desde meras descripciones, si no en términos de
relaciones, pensamos en territorios. Pensar los procesos adolescentes como una red
interconectada.
La adolescencia implica deshabitar los ropajes de un tiempo infantil, de un territorio
conocido, para investir un nuevo mapa. La geografía puberal adolescente desordena y trabaja
para la incorporación y metabolización de lo proveniente de distintas perspectivas: los vínculos
con otros, los cambios corporales, la articulación del sujeto con sus orígenes. (Grassi)

Un territorio es un acto, una relación, un ritmo, un movimiento desiderativo. En él pueden abrirse


diversas líneas de fuga para salir de un curso establecido; implica también, movimientos de
apertura y despegue que promueven nuevas construcciones. Lo imprevisible, el devenir y la
creatividad son elementos esenciales para diseñar y conquistar nuevas geografías (o sea abrir
caminos nuevos para la subjetividad, no seguir necesariamente el camino "marcado" por la
infancia, por la familia o por el orden social.)

Desear es desterritorializar: romper mapas fijos, abrir líneas de fuga hacia nuevas formas de
vincularse y habitar el tiempo. El otro aparece como posibilidad de mundo, inscripción de futuro en
la trama subjetiva.

La cartografía propuesta por Deleuze y Guattari invita a pensar el territorio no como algo
cerrado, sino como una construcción abierta, mutable y atravesada por múltiples entradas y
trayectos. Un mapa que no representa lo que ya existe, sino que crea, transforma y reinventa
relaciones, afectos y sentidos.

El devenir adolescente es nómada: un movimiento de deseo que rehúye lo fijo, lo sedentario. El


arte, el amor, el encuentro con el otro, se convierten en modos de habitar esos territorios en
transformación, donde la subjetividad se reescribe sin descanso.

CÓMO ACTUAR CON UN ADOLESCENTE DIFICIL. Nasio.

La adolescencia es un pasaje obligado, el pasaje delicado, atormentado pero también creativo, que
se extiende desde el fin de la infancia hasta las puertas de la madurez. Se la puede definir según 3
puntos de vista distintos; el biológico, el psicoanalítico y el sociológico. Los tres son
complementarios.

BIOLÓGICO: El principio de la adolescencia corresponde a lo PUBERAL, es ese momento de la


vida en el que el cuerpo de un niño es tomado por una llamarada hormonal, a una edad aprox de 11
años. Este periodo es donde se desarrollan los órganos genitales, aparecen los signos distintivos
del cuerpo del hombre y la mujer. Y transformaciones anatómicas. Adviene un cuerpo maduro,
sexuado y procreador.

SOCIOLÓGICO: Abarca el periodo de transición entre la dependencia infantil y la emancipación


del joven adulto. Este periodo va a depender de las culturas, donde para algunas va a ser corto y
para otras más largo. En nuestra sociedad suele ser más larga dada la extensión de los estudios y
el desempleo masivo, factores que mantienen la dependencia material y afectiva del adolescente
respecto de su familia.

PSICOANALÍTICO: El adolescente es un ser trastornado que, alternativamente, se precipita


alegre hacia adelante en la vida, luego de pronto se detiene, agobiado, vacío de esperanza, para
volver a arrancar inmediatamente llevado por el fuego de la acción. Todo en él son contrastes y
contradicciones. El adolescente puede estar tanto agitado como indolente, eufórico y deprimido,
rebelde y conformista, intransigente y decepcionado; en un momento entusiasta y, de golpe,
inactivo y desmoralizado. A veces, es muy individualista y exhibe una vanidad desmesurada o, por
el contrario, no se quiere, se siente poca cosa y duda de todo. Exalta hasta las nubes a una persona
de más edad, a la que admira, como, por ejemplo, un rapero, un jefe de grupo o un personaje de
juegos de video, a condición de que su ídolo sea diametralmente opuesto a los valores familiares.
Los únicos ideales a los que adhiere, las más de las veces con pasión y sectarismo, son los ideales
de su grupo de amigos.
A sus padres les manifiesta sentimientos que son la inversa de los que siente realmente por ellos: los
desprecia y les grita su odio, mientras que el niño que subsiste en el fondo los ama con ternura. Es
capaz de ridiculizar al padre en público mientras que está orgulloso de él y lo envidia en secreto.

La adolescencia es el momento en el que nos damos cuenta de cuán vital es el otro biológica,
afectiva y socialmente para cada uno de nosotros, cuánta necesidad tenemos del otro para ser
nosotros mismos.

Problemas en la comunicación: Si el adolescente no habla, no es porque no quiere comunicar,


sino porque no sabe identificar lo que siente, y mucho menos verbalizarlo. Es así como se ve
lanzado a actuar más que a hablar y que su mal-estar se traduce más por medio de los actos que de
las palabras. Su sufrimiento es ICC; el cual se puede manifestar de 3 maneras diferentes;

1. Neurosis de crecimiento: Angustia, tristeza, rebeldía. Sufrimiento moderado.

2. Comportamientos peligrosos: Sufrimiento Intenso.


- Comportamientos depresivos. Aislamiento.
-Intentos de suicidio y suicidio.
- Poliadicción.
- Consumo de drogas duras.
-Reviente alcohólico repetido.
- Pornografía invasiva.
- Anorexia y bulimia.
- Distanciamiento escolar y ausentismo. Fugas.
-Vandalismo. Violencias contra los otros y contra sí mismo.
-Violaciones.
- Ciberdependencia y uso abusivo de chats.

3. Perturbaciones mentales: Perturbaciones mentales (TOC, fobias, esquizofrenia, desórdenes


alimenticios) qué revelan un sufrimiento inconsciente extremo.

El adolescente debe PERDER, CONQUISTAR y CONSERVAR a la vez: perder el cuerpo del niño en
el cual creció; conservar todo lo que sintió, percibió, quiso desde su primer despertar, en especial
su inocencia de niño; y conquistar la edad adulta. El autor propone una idea interesante: ver la
adolescencia como una especie de neurosis de crecimiento, sana y necesaria. Esta "neurosis"
no es una enfermedad grave, sino una etapa normal de sufrimiento moderado que ayuda al
adolescente a afirmar su identidad y construir su personalidad después de todos los cambios
que atraviesa. Los principales síntomas de esta neurosis saludable son angustia, tristeza y
rebeldía. Esta "neurosis adolescente" es como una repetición de otra crisis anterior: el complejo
de Edipo que vivimos alrededor de los 4 años. Ambas son momentos en los que el niño/joven debe
resolver tensiones fuertes entre:

• Sus deseos internos (las pulsiones del cuerpo, como el deseo de libertad, amor, reconocimiento).
• Las exigencias sociales y morales (lo que esperan los padres, la sociedad, las normas, etc.), que
se representan en el superyó (esa voz interna exigente y crítica).

El problema es que el yo adolescente todavía es inmaduro, y entonces no puede conciliar bien


esos dos polos
(lo que desea vs. lo que cree que "debe" hacer). Esa lucha interna lo
desgasta, lo desgarra, lo hace actuar de formas desconcertantes, impulsivas o agresivas hacia sí
mismo y hacia los demás (sobre todo hacia sus padres).

Así, la adolescencia se vuelve un momento de conflictos permanentes, autoinsatisfacción y


problemas de relación.
Pero si los padres son pacientes, tolerantes y realistas (aceptando que su hijo no sea
exactamente como lo soñaron), es mucho más probable que el adolescente supere la neurosis y
se convierta en un adulto saludable.
⦿ SEMANA 2; Cuerpo, narcisismo y subjetividad ⦿
Prácticos: Freud S. (1905) Metamorfosis de la pubertad. Tres
ensayos para una teoría sexual
Con la pubertad se introducen los cambios/transformaciones que
desordenan todo lo infantil, se impone crear un nuevo acto psíquico.
Con la pubertad se establece la separación tajante entre lo masculino y lo
femenino. Aunque ya había algunos indicios desde la niñez. Por ejemplo,
el desarrollo de las inhibiciones de la sexualidad (vergüenza, asco) se
cumple en la niña antes y con menores resistencias que en el varón. La
sexualidad de la niña tiene un carácter enteramente masculino. La
activación autoerótica va a ser la misma en ambos sexos. En la niña la
zona erógena se sitúa en el clítoris. Las descargas espontáneas del estado
de excitación sexual se exteriorizan en contracciones del clítoris. La
pubertad produce en la muchacha una nueva represión, que afecta a la
sexualidad del clítoris. Cuando por fin el acto sexual es permitido, el
clítoris es excitado y sobre él recae el papel de retransmitir esa excitación
a las partes femeninas vecinas. Pero para que suceda esto, pasó un largo
lapso donde la joven se mantiene anestésica.

El hombre conserva su zona rectora desde la infancia. Con la pubertad,


se introducen transformaciones que llevan la vida sexual infantil hacia su
configuración adulta normal. Hasta entonces, la sexualidad era
principalmente autoerótica (centrada en uno mismo), pero ahora
encuentra un objeto sexual externo. Además, las pulsiones parciales,
antes independientes, cooperan y se subordinan al dominio de la zona
genital, la meta sexual cambia: ya no es solo buscar placer de manera
dispersa, para el varón la nueva meta sexual consiste en la descarga de
los productos genésicos, este acto final apunta a obtener el placer máximo
y eliminar la tensión sexual.
La pulsión sexual se pone ahora al servicio de la función de
reproducción.
El crecimiento de los genitales externos junto a el desarrollo de los
genitales interno ha avanzado hasta el punto de poder ofrecer productos
genésicos, o bien recibirlos, para la gestación de un nuevo ser. Entonces
es un aparato que por así decirlo ya se encuentra preparado para su
activación, se lo puede poner en marcha mediante estímulos; en relación
con ello, la observación nos enseña que los estímulos pueden alcanzarlo
por tres caminos: desde el mundo exterior, por excitación de las zonas
erógenas que ya sabemos; desde el interior del organismo, siguiendo
vías que aún hay que investigar, y desde la vida anímica, que a su vez
constituye un repositorio de impresiones externas y un receptor de
excitaciones internas. Por los tres caminos se provoca lo mismo: un
estado que se define como de «excitación sexual» y se da a conocer por
dos clases de signos, anímicos y somáticos. El signo anímico consiste en
un peculiar sentimiento de tensión, de carácter en extremo esforzante;
entre los múltiples signos corporales se sitúa en primer término una serie
de alteraciones en los genitales, que tienen un sentido indubitable: la
preparación, el apronte para el acto sexual. (La erección del miembro
masculino, la humectación
de la vagina.)

El placer provocado por la excitación de las zonas erógenas se designa


como placer previo (ya presente en la infancia); y el producido por el
vaciamiento de las sustancias sexuales, descarga ➙ placer final
(característico de la pubertad). El placer previo es lo mismo que ya
podía ofrecer la pulsión sexual infantil; el placer final es nuevo y depende
de condiciones que sólo se instalan en la pubertad.
El placer previo, al igual que en la sexualidad infantil, puede generar
peligros para el logro de la meta sexual normal. Si el placer previo se
experimenta de manera excesiva y no se contribuye lo suficiente a la
tensión sexual, el proceso sexual se acorta y no avanza. Este fenómeno
ocurre cuando la zona erógena o pulsión correspondiente ha generado
placer excesivo en la infancia, lo que puede dar lugar a una compulsión
que impide la integración de ese placer en la vida adulta, contribuyendo a
la aparición de perversiones, donde el placer previo reemplaza la meta
sexual normal ➙ descarga.
Papel de las sustancias sexuales. ➙ la acumulación de los materiales
sexuales crea y sostiene a la tensión sexual.
Durante los procesos de la pubertad, se afirma el primado de las zonas
genitales. Al mismo tiempo, del lado psíquico, se consuma el hallazgo de
objeto, preparado desde la más temprana infancia. Cuando la
primerísima satisfacción sexual estaba todavía conectada con la
nutrición, la pulsión sexual tenía un objeto fuera del cuerpo propio: el
pecho materno. Lo perdió más tarde, cuando el niño pudo formarse la
representación global de la persona a quien pertenecía el órgano que le
dispensaba satisfacción. Después la pulsión sexual pasa a ser, autoerótica,
y sólo luego de superado el período de latencia se restablece la relación
originaria. El hallazgo (encuentro) de objeto es propiamente un
reencuentro.
La madre dirige sobre el niño sentimientos que brotan de su vida sexual,
lo acaricia, lo besa y lo mece, y claramente lo toma como sustituto de un
objeto sexual de pleno derecho, la madre con todas sus muestras de
ternura despierta la pulsión sexual de su hijo y prepara su posterior
intensidad. El niño aprende a amar a otras personas que remedian su
desvalimiento y satisfacen sus necesidades. Lo hace siguiendo en todo el
modelo de sus vínculos de lactante con la nodriza, y prosiguiéndolos.

Angustia Infantil→ los propios niños se comportan desde temprano


como si su apego por las personas que los cuidan tuviera la naturaleza del
amor sexual. La angustia es originariamente la expresión de su añoranza
de la persona amada.
La barrera del incesto excluyen la elección de objeto a sus parientes
consanguíneos, a las personas amadas de la niñez. Ésta es una exigencia
cultural de la sociedad.

La elección de objeto se consuma primero en la representación


(fantasías) no destinadas a ejecutarse. A raíz de estas fantasías vuelven
a emerger en todos los hombres las inclinaciones infantiles, sólo que
ahora con un refuerzo somático. Y entre estas, la moción sexual del niño
hacia sus progenitores, casi siempre ya diferenciada por la atracción del
sexo opuesto.
Es muy común que el primer enamoramiento serio del joven se dirija a
una mujer madura, y el de la muchacha a un hombre mayor, dotado de
autoridad, es un claro eco de esta fase del desarrollo: pueden revivirles,
en efecto, la imagen de la madre y del padre.

Prevención de la inversión: Una de las tareas que plantea la elección de


objeto consiste en no equivocar el sexo opuesto. El gran poder que
previene una inversión permanente del objeto sexual es, sin duda, la
atracción recíproca de los caracteres sexuales opuestos; Pero ese factor
no basta por sí solo para excluir la inversión; vienen a agregarse toda una
serie de factores coadyuvantes. Sobre todo, la inhibición autoritativa de la
sociedad: donde la inversión no es considerada un crimen, además, en el
caso del varón, cabe suponer que su recuerdo infantil de la ternura de la
madre y de otras personas del sexo femenino de quienes dependía cuando
niño contribuye enérgicamente a dirigir su elección hacia la mujer,
también contribuye el temprano amendentramiento sexual que
experimentó de parte de su padre, la actitud de competencia hacia él, lo
desvían de su propio sexo.

Bleichmar S. Producción de subjetividad y constitución de


psiquismo.
La producción de subjetividad es del orden político e histórico y tiene
que ver con el modo con el cual cada sociedad define aquellos criterios
que hacen a la posibilidad de construcción de sujetos capaces de ser
integrados a su cultura de pertenencia. Hay proyectos de producción de
subjetividad en cada sociedad, y estos tienen ciertas características. La
diferenciación tópica en sistemas regidos por legalidades y tipos de
representación es del origen de la constitución psíquica: de ahí que lo
constitutivo del psiquismo da cuenta de aspectos científicos del
psicoanálisis y que sostienen con cierta trascendencia por relación a los
distintos períodos históricos.
Así, la autora somete algunos de los paradigmas del psicoanálisis al clivaje
entre constitución del psiquismo y producción de subjetividad.

La constitución del psiquismo está conectada con la producción de


subjetividad, pero no son la misma cosa. El psiquismo se construye y se
estructura desde los primeros momentos de la vida (Ello, YO y Superyó).
Es invariante porque su estructura básica no cambia, no importa la
cultura, la época o el contexto.
Siempre hay:

• una parte pulsional y caótica (ello),


• una parte que intenta ser realista y adaptativa (yo), •
y una parte que juzga, prohíbe y exige (superyó).

y universal, en cambio, la producción de subjetividad depende de cada


sujeto, del contexto, la cultura, la época etc. Cada sociedad y cada
época moldean las formas de ser, pensar, sentir y desear.
Con respecto al aporte capital que propone Freud en tres ensayos, el
concepto de sexualidad ampliada: Lo central del descubrimiento freudiano
radica en la no subordinación de la sexualidad al instinto, su carácter
irreductiblemente ligado a las series placer-displacer. Esto nuestra época
lo ha llevado hasta el límite, poniendo en el centro de la vida sexual su
disociación de la reproducción.
Concepto de "narcisismo trasvasante" que lleva, además de a la
preservación del sujeto y objeto, a abrir espacio representacional para el
hijo que viene a trascender amorosamente la angustia de muerte y el
vacío de existencia que impone la reducción a la inmediatez a la que
condena el goce.
Uno de los problemas de la metamorfosis de la pubertad (en Tres ensayos)
es dejar flotando la idea de que la identidad sexual termina de articularse
con la elección de objeto, anudando, de modo contradictorio con otros
enunciados freudianos, heterosexualidad e identidad. Hoy podemos
afirmar más firmemente que sería imposible pensar que la identidad no es
correlativa a la elección de objeto.
Es importante destacar la diferencia establecida por Freud entre
Unterschied y Verschidentheit, siendo esta la relación entre diversidad y
diferencia anatómica, abriendo la posibilidad de pensar que la identidad
en género coexista con el polimorfismo perverso siendo anterior a la
elección de objeto genital. Sobre este punto, la autora destaca que el
concepto de género es sociológico, no psicoanalítico, ya que toma en
cuenta la definición de los roles que hacen al modo de ejercicio de la
sexuación, vale decir los modos con los cuales cada cultura define qué es
lo femenino, qué es lo masculino y de qué manera se ejerce socialmente la
diferencia. La dinámica de género cobra cierta evolución una vez lanzada,
llamando la atención de los modos con los cuales incluso la patología se
organiza al respecto. Podemos entonces afirmar que la identidad de
género coexiste con el polimorfismo perverso de los primeros tiempos de
la vida en las propuestas identitarias que el niño recibe, luego, cuando
aparecen las primeras formas precipitadas del yo como modo de
constitución del mismo y se resignifica a partir del descubrimiento de la
diferencia anatómica encontrando su rearticulación en el entramado que
constituye, por una parte, la sexualidad ampliada, y por otra, la sexuación
y el género al final de la pubertad.
La noción de homosexualidad inconsciente que Freud anuncia como
universal, deja abierta una problemática: es contradictorio con el estatuto
mismo del inconsciente, la articulación conjuntiva pone de relieve que
nadie es en el inconsciente homosexual ni heterosexual. La identidad,
siendo una cuestión del Yo, da cuenta del modo con el cual éste cualifica
los deseos que el inconsciente porta. Al interpretar ciertas tendencias
como homosexuales, se anula la posibilidad de comprender la verdadera
función estructural que cumplen en la economía libidinal.

En cuanto a la cuestión de perversión, Freud sostuvo la diferencia entre


polimorfismo perverso y perversión clínica, ubicando dos grandes rasgos
de la perversión:
1. El ejercicio de la pulsión parcial en las prácticas genitales como
sustitución de zonas y metas
2. El posicionamiento del sujeto en la negación de la castración como
mecanismo dominante (segunda teoría sexual)
Melanie Klein da un giro importante al poner el concepto de pseudo-
genitalidad como modo de relación parcial de objeto que toma la
fenomenología de total. Podía haber una genitalidad en la cual el otro
fuera un objeto parcial, un mero lugar de ejercicio de goce sin
reconocimiento de mociones amorosas, bajo modos que podemos
considerar parciales, "desubjetivados". Así, se plantea que la perversión
no pasaba por la zona que estaba en juego, sino por un modo de relación
con el objeto.
Así, cuando Freud afirma que el ejercicio de la pulsión parcial es una
forma de perversión, podría tomarse desde este otro ángulo. Entonces,
habría que conservar la idea central de perversión freudiana, separándola
de las teorías morales de la época, redefiniendo entonces la perversión en
términos del empleo del cuerpo del otro como objeto de goce más allá de
la subjetividad de quien lo sostiene, es decir, sin importar la alteridad del
otro, la alteridad implica que el otro es un sujeto de derecho, de deseo
que posee un cuerpo propio que le pertenece. Hay perversión cuando no
hay consentimiento del otro, cuando no se respeta esta alteridad, como
resultado el sujeto queda arrasado.
Respecto a los modos tradicionales de constitución familiar que dieron
marco a la estructura del Edipo durante el siglo XX, ha cambiado, ya los
niños tienen múltiples figuras paternas y maternas, y no siempre es el
padre el que comparte cama con la madre (divorcio).
↳ Filiación y no alianza: Hay familia en la medida que haya una persona de
una generación haciéndose cargo de alguien de otra.
Se redefine al Edipo como el modo con el cual cada cultura pauta el
acotamiento de la apropiación del cuerpo del niño como lugar del goce del
adulto, salimos del pequeño marco de la familia occidental del siglo XX y
de la condena moralista a la cual nos convoca, para rescatar la cuestión
ética que está en juego. Lacan dice "el Edipo proviene del otro adulto, y
cobra su forma invertida en el deseo del niño". Entonces, habría que
recuperar, del concepto de prohibición del Edipo y poniendo el acento en
el modo con el cual la cultura pone coto a la apropiación del cuerpo del
niño como lugar de goce del adulto.
Después marca la "Teoría de la castración". Menciona el aporte de Klein,
con respecto a la envidia al pecho, para definir la cuestión en tanto la
castración sería el reconocimiento de la falta ontológica, el
reconocimiento de que hay algo del orden de la incompletud, de la
imposibilidad del sujeto de encontrar en sí mismo todo el orden deseante,
todos los objetos, todas las posibilidades. Lacan apuesta a colocar el
concepto de falo como un ordenador de todo intercambio posible, no como
un objeto parcial. Se destaca como hoy en día, las niñas no plantean
querer un pene, y como los niños se quejan de ser discriminados por ser
varones.
En cuanto a la homosexualidad, sería imposible remitir a la estructura de
la perversión. Freud define la renegación, siendo este un juicio sobre la
percepción, la ausencia de un precepto y un enunciado. Es imposible
asimilar la estructura del superyó a la heterosexualidad, siendo que se
encuentran distintos modos de organización del psiquismo, en los cuales
la presencia de aparatos psíquicos con un superyó muy estructurado en
algunas mujeres y hombres no depende de su elección homo o
heterosexuales.
˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡ 。˚ ˚ ༘ ♡
。˚

Teóricos: Córdova N. Adolescencia: Confluencia del Bifasismo


sexual en el entretiempo de la sexuación.

Freud en Tres Ensayos plantea la existencia de la sexualidad infantil e


introduce dos tiempos del desarrollo de la sexualidad, un bifasismo
sexual.

1) En el primer tiempo corresponde a lo infantil, las pulsiones son


parciales y predomina el autoerotismo.
2) En el segundo tiempo iniciado por la llegada de la pubertad se
constituye el primado (predominio) de la sexualidad genital.

Sin embargo, el avance de Freud acerca del desarrollo y caracterización


de la sexualidad adulta, condujo a penar erróneamente a la sexualidad
adulta como una extensión de la sexualidad. El bifasismo sexual humano,
implicó en Freud sostener un pensamiento radicalmente nuevo que rompe
con la idea de un tiempo cronológico y una evolución lineal del desarrollo
sexual.

BLEICHMAR retoma este concepto anterior de Freud del bifasismo


sexual para darle relevancia teórica. Ella diferencia ambos tiempos,
diciendo que los tiempos de la sexualidad NO corresponden a dos fases
de una misma sexualidad, sino a dos sexualidades diferentes.
La primera es la sexualidad infantil: implantada por el adulto y sus
cuidados precoces, productora de excitaciones que encuentran formas de
ligarse y descargarse bajo pulsiones parciales. Bleichmar consideró de
suma importancia recuperar el concepto de sexualidad infantil, definible
como un placer no reductible a la autoconservación y por otra parte
destacar la importancia de rescatarla de una
"banalización" que tiende a reducirla a una genitalización instalada en
forma precoz.
Esta genitalización precoz, no responde a las características del
polimorfismo infantil, debe ser considerada una perturbación.
De este modo se abre una línea teórica que recupera el peso teórico de la
noción de bifasismo de la sexualidad y abre el camino a la consideración y
estudio de la adolescencia.
La segunda es la sexualidad adulta (genital): establecida en la pubertad
a través del inicio de la maduración que posibilita esa primacía de
carácter genital.
Con la llegada de la pubertad, se produce el proceso conocido como
“confluencia del bifasismo sexual en el entretiempo de la sexuación”, es
decir, la unión de la sexualidad infantil con la sexualidad genital, sin
embargo, lo novedoso de lo genital no hace desaparecer la sexualidad
infantil, sino que la reprime.

Los dos tiempos pensados a partir de la teoría de la seducción


generalizada (Jean Laplanche); la sexualidad inconsciente parental,
primordialmente la madre a partir de sus cuidados, será implantada en el
infans a través de significantes verbales y no verbales implícitos en los
actos, gestos y palabras que acompañan la crianza. Laplanche llamará a
estos significantes, "significantes enigmáticos", dado que portan
sentidos tan desconocidos para la madre como para el niño.

Entonces, nace prematuramente, o precozmente despertada por la


sexualidad inconsciente genital y para genital parental, como
consecuencia de la operatoria de implantación de sus significantes
sexuales.

Bleichmar – Los tiempos de la sexualidad humana no corresponde a dos


fases de una misma sexualidad sino que hay dos sexualidades diferentes.
Sex. Infantil y Sex. Genital Adolescente.

Entretiempo— proceso de pasaje entre esas dos sexualidades o 2


tiempos. No es algo que ocurre de golpe. En la segunda sexualidad se
ubican 3 momentos lógicos:

• Pubertad
• Adolescencia
• Juventud

Estos tres configuran el entretiempo de la sexuación. La puesta en acción


del cuerpo sexuado vincular inaugura una historia singular y configura la
adolescencia delimitándola de la infancia en el campo de la historia
familiar. Al crear un vínculo el adolescente inventa un pasado, establece
un límite entre dos historias y enlaza dos sexualidades. La historización
del adolescente no es una historización para recordar, sino para crear
nuevos sentidos. En el entretiempo de la sexuación se configuran,
ensamblan y delimitan dos historias correspondientes a dos sexualidades
y dos tiempos que confluyen en la construcción con otros de un horizonte
en devenir.
Córdova- Extravío sexual de la pubertad y neurosis del desarrollo.
En Territorios Adolescentes y entretiempo de la sexuación Grassi, A. y
Córdova
La pubertad es el acontecimiento inédito y turbulento qué le ocurre a
alguien qué aún no es y por lo tanto aún no está allí para inscribirlo. La
pubertad impone al sujeto el exilio del territorio de la infancia y su pasaje
a la condición de extranjero. El manga de sensaciones sexuales y las
alteraciones del cuerpo y sus imágenes confrontan al púber con la
experiencia de lo informe, extrañe e indecible. Ante esta alteración
generalizada, el yo pierde las coordenadas qué orientan su accionar
durante la niñez y sobreviene el trauma puberal junto con un tiempo de
desconcierto y desgobierno pulsional qué denomino “extravío de la
pubertad”.
Extravío es el resultado de la brusca alteración del curso normal de un
proceso.
Este extravío es estar desorientado, haber perdido el rumbo, perder
algo y no saber donde encontrarlo. Este extravío es pensable desde una
perspectiva saludable cómo ese momento lógico de desorden e
incertidumbre qué se requiere para dar lugar a los procesos del
entretiempo de la sexuación hasta advenir una nueva organización.
Mediante un tiempo de espera da lugar a la creatividad. El extravío
sexual es un momento lógico de desorden y avasallamiento del yo
anterior al centrado genital, a la transformación en ternura del
excedente sensual y el hallazgo del objeto. Se asocia al impacto de
lo puberal y sus fundamentos. El extravío sexual puede expresarse
cómo una experiencia transitoria de desgobierno y locura.

•——————•°•✿•°•——————• •——————•°•✿•°•——————•
Fernández, A, M. Cap. 15 Más allá de la diferencia…Las
multiplicidades sexo-genéricas. I, II, III, IV, V, IV
Conceptos principales: subjetividad, identidad, género, transformaciones,
totalidad, rizoma, multiplicidad
I. La sexualidad como construcción socio-histórica: Foucault
ubica en el siglo XVIII la formación del dispositivo sociohistórico de
la sexualidad.
El término ‘’sexualidad’’ apareció tardíamente a principios del siglo XIX,
según este autor. Pensar la sexualidad como experiencia de
dimensión sociohistórica implica poner en consideración la
correlación dentro de una cultura entre las formas de subjetividad
que se configuran, los tipos de normatividad que se establecen y
los campos del saber que se inauguran al respecto.
Considerar la sexualidad como una experiencia histórica implica poner
bajo análisis los tres ejes que la constituyen: La formación de los
saberes que a ella se refieren, los sistemas de poder que regulan su
práctica y las formas según las cuales los individuos pueden y
deben reconocerse como sujetos de esa sexualidad.

II. Los placeres del mundo antiguo: Según el historiador P. Veyne,


en los dos primeros siglos de la era cristiana se produce, en el
Imperio Romano, una metamorfosis de las relaciones sexuales y
conyugales con la consiguiente reformulación de las instituciones
involucradas, así como también de la moral sexual. Estos cambios
sociales se agrupan alrededor de un eje transcendental: el
pasaje de una bisexualidad de dominación a una
heterosexualidad de reproducción, produciéndose en el
mismo momento histórico en el que se instituye el
matrimonio como institución “natural” y se organiza una
moral sexual universal.
Para los antiguos los placeres sexuales se pensaban muy de otro modo; la
homofilia de tal época no puede entenderse desde la idea actual de
homosexualidad; no se oponían el amor a los varones y el amor a las
mujeres, y era muy raro encontrar el rechazo al otro sexo propio de la
homosexualidad moderna.
Bisexualidad-- Atracción hacia quienes fueran bellos independientemente
de su sexo. Se trata de una sexualidad de dominación que (según Veyne)
estará en el origen de la distinción, entre lo que se ha dado en llamar
actividad y pasividad.
Acto sexual: tiene consideraciones positivas para la salud, la armonía de la
existencia, etc.
Heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad – categorías
inmaginables.
III. De los placeres antiguos a las identidades sexuales modernas
Aparece la noción de contra-natura. Se considera las practicas sexuales
con personas del mismo sexo como relaciones contra-natural que van
contra lo establecido por naturaleza.
Se comienza a asociar sexualidad- reproducción- conyugalidad
Al universalizarse la moral y legimitarse la práctica del matrimonio
se produce la ecuación mujer: pasividad/ hombre: actividad
Cristianismo en el occidente: Acto sexual: asociado con el mal, el pecado,
la muerte, etc. Hay una delimitación del compañero legítimo: hombre y
mujer, sexo con fines reproductivos.
Abstinencia, castidad y virginidad como valor moral y espiritual en el
cristianismo.

IV. De las identidades modernas hacia las multiplicidades


sexogenéricas:
partir del siglo XX aparecen en el Occidente movimientos como
feminismos, black power, mov. Homosexuales, y comenzaron a
cuestionar el sistema.
En el plano erótico: encontramos en las jóvenes un gusto en ubicar un
modo más activo en la “conquista” del partenaire y disfrutar situaciones
con varones que puedan posicionarse como objetos de deseo como
también tienen experiencias con mujeres sin que eso las determine o ni
que las conviertan en lesbianas, son experiencias alternadas con
experiencias con otros varones.
El afeminando va dando paso a un estilo homosexual viril de gran auto
cuidado estético. Las personas están cómodas con su sexualidad, no
cargan con la culpa de las generaciones anteriores.
Hay un rechazo a las capturas identitarias; rechazan constituir diferencia,
mejor dicho, rechazan hacer de la diferencia referencia identitaria.
Se considera este tiempo sociohistórico el paso de la diferencia a las
diversidades sexogenéricas.

V. Dimensión filosófico-política de la multiplicidad:


Respecto a la posibilidad de pensar de otro modo aquello que la
modernidad pensó desde el sujeto, la representación y la identidad, en lo
relativo a la diferencia, según la autora son decisivos los aportes de
Deleuze. Se trata de pensar la diferencia desde categorías que no
desigualan, abriendo tanto la dimensión filosófica como política en
cuestión de diferencia.

El pensamiento filosófico y político del siglo XX ha estado atravesado por


estos debates. Estos, abren alertas epistemológicas y cauciones de
método. Tanto en las investigaciones de campo como en la clínica
psicoanalítica.

Se trata de pensar en diferencias que no refieran a identidad:


diferencias de diferencias sin ningún centro y repeticiones sin origen. De
allí la importancia de la noción de leuziana de multiplicidad. No se trata
de negar identidades ni totalizaciones sino de pensar totalizaciones que
no subsuman las partes. Totalidades al lado de las partes.

Cuando las lógicas colectivas operan en multiplicidad toman formas


rizomáticas y establecen redes que multiplican acciones colectivas por
fuera de los paradigmas modernos de la representación y el sujeto.
Multiplican pero nunca se repiten, mutan todo el tiempo en redes
moleculares, en formas organizativas que resisten delegaciones,
jerarquías y liderazgos fijos. De allí la importancia política de la cuestión.

VI. ¿Las libertades por venir? Estamos lejos de que las disidencias
sexuales puedan gestionar sus vidas con un mínimo de tolerancia y
respeto. Cuando se hacen visibles en manifestaciones públicas o privadas,
sufren represiones y amedrentamientos policiales de todo tipo, cuando no
la burla de sus con-ciudadanos. Es decir que los movimientos de
afirmación de la diferencia tienen aún mucho por recorrer.
En conclusión, el capítulo plantea que, en tiempos de transformación
profunda, la subjetividad, la identidad y el género se deben pensar
en clave de movimiento, fragmentación y multiplicidad, y que para
comprender estos procesos debemos abandonar la idea de totalidad y
abrirnos a modelos flexibles, como el rizoma, que permiten captar la
riqueza y complejidad de la experiencia humana actual.

Freud S. (1905) Metamorfosis de la pubertad. Tres ensayos para


una teoría sexual. (Se repite el texto)

•——————•°•✿•°•——————• •——————•°•✿•°•——————•
Semana 3: Prácticos
Grassi A. Adolescencia reorganización y nuevos modelos de
subjetividad.
El des-orden
Se van a dar precisiones conceptuales provenientes de la epistemología
del pensamiento de los sistemas complejos.
Reorganización implica que un orden o estado de la cosa es cambiado,
transformado por reacomodamientos, reordenamientos, por desorden de
lo existente. La incorporación de nuevos elementos desordena lo
establecido dando lugar a organizaciones neo.
La complejidad de la relación orden/desorden/organización surge, cuando
se constata empíricamente que fenómenos desordenados son necesarios
en ciertas condiciones, en ciertos casos para la producción de fenómenos
organizados, lo cual contribuye al incremento del orden.
En lo que a producción subjetiva y adolescencia se refiere, desorden no es
mera oposición a orden ni dicho desorden aparece por descuido, desgano,
negativismo o rebeldía adolescente. Desorden implica un redito/logro
psíquico ya que denota la inscripción de la novedad genital en la
subjetividad.
Los trabajos psíquicos que van a volver a establecer un orden (ordenar)
son los trabajos de lo puberal-adolescente. Lo puberal adolescente trabaja
para la incorporación y homogenización, lo proveniente de distintas
fuentes:
Un campo intra-subjetivo: como son los cambios corporales por la
maduración biológica y las vicitudes de la historia personal.
Un campo inter-subjetivo: que abarca las relaciones familiares, al
conjunto de los coetáneos y un círculo más amplio, con quienes se
comparte un periodo históricopolítico-social.
El reacomodamiento que la adolescencia implica por sus posibilidades de
fecundación y procreación impone al psiquismo un trabajo de
simbolización de un nuevo emplazamiento generacional. El potencial
pasaje de hijo/a y a su proyección como padre/madre, y consecuentemente
el pasaje de padres a abuelos etc., es un corrimiento generacional cuya
metabolización implica un deseo de muerte y asesinato de los
progenitores como operaciones simbólicas.
Un campo trans-subjetivo: refiere a la transmisición generacional de la
vida psíquica entre generaciones precedentes.
Es común en los años de pubertad y adolescencia la aparición de
fenómenos de alteración de funciones corporales, tales como trastornos
digestivos y alimentarios, las alteraciones de los ritmos del sueño,
trastornos corporales producidos por el exceso en la ingesta de bebidas
alcohólicas y otras sustancias, las actuaciones sobre el terreno de lo
corporal con autoagresiones y automutilaciones, las diversas marcaciones
(voluntarias e involuntarias) sobre la superficie de la piel, la aparición de
enfermedades psicosomáticas, fenómenos conversivos y angustia
hipocondríaca. Todos estos desarreglos funcionales acompañados además
de temores, cuando no terrores referidos a lo corporal y sus límites, son
una muestra suficiente para d1mensionar que la subjetividad requiere de
trabajos de integración psicosomática y que no alcanza con el decurso del
proceso de maduración biológica per se para que esta quede establecida.
La subjetividad demanda encontrar nuevos ordenamientos, re-ordenar,
des-ordenar las relaciones del cuerpo infantil con la propia historia, con
los padres de la infancia, con la infancia de los padres, con su lugar en el
circuito de deseo familiar.
Demanda replantear las identificaciones infantiles enraizadas en lo
somático y en la familia. Se requieren nuevas organizaciones que
signifiquen, que den sentido al crecimiento y la genitalidad. La
simbolización del crecimiento del cuerpo (erógeno) con su naciente
genitalidad implica trabajos psíquicos en relación con el estadio del espejo
y sus categorías (narcisismo e identidad, "lo extraño", fon-da) y del
complejo de Edipo (identificaciones sexuales, de género y generacionales)
que comprometen toda la estructura del aparato psíquico.

Adolescencia como duelo: Crisis de identidad, duelo por el "ser infantil".


El fin de la infancia requiere de una caída, una muerte, pero a la vez de
una conservación superadora, transformación de lo infantil. Son los duelos
por los padres de la infancia, por la historia de las relaciones infantiles de
objeto, por la mismidad, por el selfi si se quiere.

(Se repite- Bleichmar y las dos sexualidades y 3 momentos.)


Erotismo genital y hallazgo de objeto alteran 11/o familiar": El
sujeto ya no desea a las figuras parentales como en la infancia (según el
Edipo), sino que busca un nuevo objeto amoroso y sexual. Este “otro” es
externo al círculo familiar. Este hallazgo del objeto es una “elección” —
aunque inconsciente— que marca un cambio subjetivo fuerte. Altera el
orden familiar (alteración heterofamiliar): Cuando aparece este
nuevo objeto (que puede ser un/a novio/a, alguien deseado sexualmente),
eso desarma la lógica triangular edípica. El sujeto sale del lugar de
“hijo/a” deseante hacia los padres, para convertirse en un sujeto deseante
hacia alguien que no es de su familia.
Esto reorganiza todo: el lugar de los padres, el del propio adolescente, el
rol generacional. Por eso habla de una reorganización
intergeneracional y también simbólica.

Córdova N. La creación del cuerpo adolescente Parte I: El


entretiempo adolescente .ೃ ࿔*:・
Hablar de ahistórico es erróneo porque remite a la visión de la
adolescencia como una etapa fija o biológica, cuando es de carácter
histórico en el sentido de que lo adolescente y su cuerpo no se entienden
como algo natural, fijo o universal, sino como una construcción que
depende del momento social, cultural y simbólico
Con la irrupción de la pubertad en la escena infantil se producen
transformaciones que serán tramitadas e integradas en el entretiempo de la
sexuación. El cuerpo infantil deviene parcialmente soma, territorio
inexplorado que impone al psiquismo su ‘in-corporación’ mediante trabajos de
inscripción del cuerpo genital en un proceso de integración psicosomática.
Para adueñarse activamente de este cuerpo ahora genital, el adolescente
deberá crearlo y crear-se como tal, es un trabajo de apropiación subjetiva
(tarea adolescente).
La constitución del cuerpo como integración psicosomática, como cuerpo
psíquico/erógeno, histórico y genealógico lo denominaremos “corpsi”. El
soma es una sustancia sin representación y a-histórica, no lleva aún la marca
de sucesivas filiaciones simbólicas. Es lo nuevo radicalmente nuevo, que se
abre (o cierra) a la escritura, a nuevas inscripciones forjadas por nuevos
encuentros. El cuerpo es la inscripción de lo nuevo en continuidad con lo ya
inscripto y resignificado. Es la in-corporación de la historia libidinal del sujeto
y su genealogía.

El cuerpo en sus inicios es un soma y lo seguiría siendo de no mediar su


encuentro con el otro, de no ser tocado y corporizado por el deseo y los
significantes maternos. Por ese encuentro, “donde era el soma, un cuerpo ha
de advenir”. Advenir de convertirse.

El viviente advendrá la condición de infante a partir de ese encuentro


humanizante que configura lo que Laplanche denomina “situación
antropológica fundamental”, caracterizada por una asimetría madre-hijo
que deviene estructurante.
El infans recibe el lenguaje del Otro materno, quien con sus sonidos,
olores, imágenes y texturas corporales, su voz, etc. va trazando en ese
cuerpo naciente una geografía erógena y activando libidinalmente el
cuerpo. La pulsión es convocada por la sexualidad ICC de la madre.
Bleichmar sostiene que la madre sexualiza y da indicio al proceso de
sexuación del infans.
En este tiempo fundante que situaremos como “los albores de lo
originario”, el corpsi, se va constituyendo en el doble encuentro
originante con el propio cuerpo y los procesos psicosomáticos maternos.
Las representaciones de lo originario van a materializarse por medio de
pictogramas, que van a inscribir la zona con el objeto complementario,
ambos fusionados, unidos. Por eso el infans va constituyendo su boca
fusionada con el pecho.
La estabilidad de la constitución imaginaria del cuerpo estará dada por
una sutura simbólica, que proviene de la mirada y asentimiento del Otro.
En esa operación estructurante devienen las identificaciones originantes
del yo ideal (identificación imaginaria) y del ideal del yo (identificación
simbólica). No se trata aquí de la construcción del cuerpo erógeno, ya
iniciada, sino de un “nuevo acto psíquico”: la estructuración narcisista
que funda la imagen cohesionada del cuerpo y del yo como instancia
corpórea.
La creación adolescente de cuerpo genital con la llegada de la pubertad,
el cuerpo infantil se transforma abruptamente. El cuerpo erógeno se
genitaliza. El cuerpo, antes infantil y familiar, se transforma en un extraño
heterogéneo para la psique. El resultado de esta mutación es un cuerpo-
soma de bordes sinuosos y cambiantes, que impone un trabajo de
familiarización.
El espejo, en tanto función del Otro, permitirá una nueva asunción del yo
en el orden imaginario de las transformaciones operadas en lo real del
cuerpo. Entrelazar ese real corporal con las dimensiones imaginaria y
simbólica permitirá la asunción de una imagen del cuerpo unificada y
estable. El espejo, inicialmente corporizado por la mirada significante
materna, es ampliado luego por el juego de miradas familiares, creando
una identidad grupal e individual. Llegada la pubertad, el grupo familiar
debe ceder su supremacía y dar lugar a la creación de otros grupos y
otros espejos. La función del espejo generacional adquiere entonces una
importancia decisiva. Este apuntala al adolescente en su proceso de
desasimiento y des-identificación de lo familiar, infantil y favorece la
creación de ideales y modelos identificatorios de relevo.
Estos encuentros significantes con los otros tienen también la función de
posibilitar el trazado de un “circuito pulsional intersubjetivo”, cuyo
recorrido excede el propio cuerpo y el cuerpo familiar. Este circuito
facilita la operación de des-investir genitalmente el cuerpo incestuoso
parental para poder desasirse de él, enlazando la pulsión a ese circuito
que favorece la socialización adolescente del excedente sensual puberal
que inunda el psiquismo.
El cuerpo propio genital, se ira creando en la adolescencia mediante las
inscripciones e identificaciones resultantes de los encuentros con el “otro
cuerpo” y con el cuerpo genital de los “otros”, en una dialéctica
constitutiva del sí mismo y la alteridad.
El nuevo cuerpo como resultante de encuentros y escrituras múltiples.
La apropiación del cuerpo se da a partir del encuentro con nuevos
cuerpos, creación del “nuevo cuerpo” adviniendo en su dimensión de
alteridad. El cuerpo-psíquico se constituirá mediante la escritura del
cuerpo en otros cuerpos y por otros cuerpos, marcas posibilitadas por la
grupalidad. La vestimenta adolescente con sus marcas significantes
generacionales tiene una dimensión de envoltura corporal.
El adolescente añade una impronta personal y social a la superficie del
cuerpo en proceso de apropiación, es decir, utiliza ropas viejas y
gastadas, zapatillas sucias y olorosas que representarían partes de su
antiguo cuerpo niño yaciente en el cuerpo adolescente. Así como también,
los tatuajes serian una “escritura en el cuerpo”, un intento de marcar su
superficie, de hacer una muesca en lo real y subjetivarlo, como también
los body piercing. El acopio de ropas en descomposición que caerán
cuando finalice el proceso de creación del nuevo cuerpo, podría ser el
equivalente del acto de retener y de figurar el duelo por las partes del
cuerpo infantil perdido.
Lenguajes y escrituras del cuerpo Durante el entretiempo de la sexuación,
el arduo trabajo de creación/apropiación del cuerpo se expresa de
diversos modos:
Conversiones:
a) Significante que alude a las transformaciones corporales propias de la
adolescencia
(partes del cuerpo advienen soma por el crecimiento sin inscripción)
b) proceso de histerización, que crea síntomas conversivos transitorios,
desplegando
en la superficie corporal escenas de seducción ofrecidas a la mirada del otro,
en un juego seductor-seducido que representa las escenas sexuales infantiles,
activadas e interpretadas aprés-coup a la luz de la sexualidad genital puberal
actual. Son formaciones del inconsciente que dan cuenta de un adecuado
proceso adolescente, tramitando los materiales sensuales e incestuosos
activados por lo puberal.
Somatizaciones:
a) con la llegada de la pubertad, el cuerpo de la niñez se transforma
parcialmente en un nuevo soma, en una superficie discontinua, heterogénea,
con sectores en blanco, sin inscripciones, aún sin historia. Un cuerpo con
fragmentaciones transitorias. El soma es un espacio no inscripto e integrado
todavía como cuerpo, por lo tanto, no representado por el psiquismo; este
soma heterogéneo a la psique, según la eficacia de los trabajos puberal y
adolescente, devendrá finalmente cuerpo propio o cuerpo extraño.
b) el cuerpo es sede de trastornos corporales transitorios, sensaciones
dolorosas y temores hipocondríacos, diversas somatizaciones propias del
crecimiento y transformaciones corporales que demandan un trabajo psíquico
de inscripción durante la adolescencia que denominamos "in-corporación".
c) desencadenamiento de graves trastornos corporales que dan cuenta de
un proceso patológico.

Creación del "cuerpo propio' alteraciones y alteridad


Experimentar la alteridad del cuerpo propio y de otros cuerpos no siempre es
posible y tolerable, porque en ciertos adolescentes no se ha constituido
adecuadamente tal categoría y los cambios del cuerpo genital púber no llegan
a ser metabolizados y familiarizados por el psiquismo; en consecuencia, el yo
no los "in-corpora''. En esos casos, la paradoja de la alteridad del propio
cuerpo constituye una amenaza. La estrategia del sujeto adolescente frente a
estas perturbaciones se verificará en intentos de atacar, suprimir o controlar el
cuerpo vivido como perseguidor, mediante ciertas mutilaciones, accidentes,
conductas anoréxicas, ingesta de tóxicos, incorporación de objetos extraños,
conductas como un ascetismo extremo, y finalmente, la tragedia del suicidio,
etc.

Grassi, A. “El estadio del espejo en el niño y el adolescente”.


Entrevista a
J.D. Nasio

Conceptos principales: Patología, Espejo, Adolescente, Neurosis, Final


de la adolescencia, Juventud, Sufrimiento;

Inconsciente y repetición

Según Nasio, la vida cotidiana late al mismo ritmo de la repetición que el


inconsciente nos impone. Es positiva cuando permite aprender, crear y
afirmar nuestra identidad a lo largo de nuestra
existencia.
Y puede ser patológica cuando nos hace revivir, sin que nos demos
cuenta, los traumatismos de la infancia, multiplica las rupturas
amorosas, o nos hace sufrir los ritos obsesivos compulsivos, creando
situaciones de crisis en la evolución del ser humano. (son dos sentidos
fundamentales de la repetición)
Es el inconsciente el que está detrás de la repetición. El inconsciente es
una fuerza de vida que nos impulsa a repetir los mismos
comportamientos felices, pero también es una fuerza de
muerte que nos empuja a reproducir compulsivamente los
mismos comportamientos fracasados.

Lo patógeno de una repetición puede ser la experiencia infantil edípica


que ha tenido el adulto que sufre de neurosis.

Nasio identifica 7 crisis que hacen madurar al niño y al adolescente.


Aclara que lo importante no es la crisis en sí misma, sino la lógica
generadora de la crisis. Cada crisis se define como la expresión final de
tres movimientos que convergen: lo que el niño perdió, lo que ganó y
lo que conserva.
✿ Estas crisis son:

1. Nacimiento
2. Destete
3. Descubrimiento de la marcha y la aparición del lenguaje
4. Primera escolarización
5. El descubrimiento de la vida interior
6. El descubrimiento del amor por fuera de la familia
7. La salida del hogar.

Estadio del espejo y adolescencia

Diferencia entre el Estadio del espejo de Lacan y lo que el autor llama Estadio
de la adolescencia.

En el Estadio del espejo, se oponen dos parámetros:

1. Uno es el cuerpo real del bebé, que siente y vive la experiencia


turbulenta, tumultuosa de sus propias sensaciones internas y externas.
Sentido y vivido como fragmentado, un real caótico.
2. El otro es visual y virtual. El mismo bebé, desbordado por ese
real corporal tumultuoso, percibe una imagen global y globalizante
que el espejo le devuelve. Imagen especular que es la imagen redonda,
entera y unificante, dando al niño la posibilidad de sentirse una unidad en
relación a sí mismo y una entidad diferente de las personas que lo rodean.
Unidad y entidad relativas, pero presentes.
En el caso del adolescente, hay un cuerpo enloquecido por las
múltiples e intensas fuerzas pulsionales. El adolescente sufre del
choque entre dos intensidades: la intensidad de un cuerpo que vibra al
ritmo de pulsiones que reclaman furiosamente convertirse en actor,
impulsivos e imprevisibles; y la intensidad de un superyó rígido e
inflexible que reprime las pulsiones.

Frente a estas dos fuerzas antagónicas, aparece una imagen en el


espejo. Una que es también una imagen unitaria, pero con la
particularidad de ser, ante todo, una imagen de seducción.

La diferencia entre el estadio del espejo, con dos parámetros, y el del


adolescente, con tres, está sobre todo en el tercero, que es el superyó,
siendo para el autor, el mayor elemento típico de la adolescencia, siendo
la presencia del pudor o impudor. Siendo la constante contradicción
inherente al antagonismo entre superyó y pulsiones que caracteriza al
ser adolescente.
Otra diferencia entre el estadio del espejo y el del adolescente, es que, en
el caso del bebé, el sentimiento que domina es la alegría, el júbilo de
verse reflejado en una imagen redonda y unificadora. En el caso del
adolescente, el sentimiento dominante es la vergüenza (par antagonista
siendo la rebeldía, insolencia o violencia) o, por el contrario, la
omnipotencia.

(Dos) neurosis (sanas) del desarrollo

Piensa a la adolescencia como una neurosis sana, necesaria en el


desarrollo de un individuo. La adolescencia es una etapa de conflicto
permanente, difícil tanto para el medio familiar, instalándose ahí, una
neurosis. Una neurosis es justamente esta tensión dolorosa entre un
cuerpo que reclama exteriorizarse y una cabeza, un superyó, que inhibe,
impide la exteriorización.

Esa lucha crea comportamientos contradictorios, una tensión interna que


va a generar una incoherencia interior, que se manifestará, en primer
lugar, con los padres.

Es un desgarramiento interno y un conflicto externo, intrasubjetivo,


que va a repercutir como intersubjetivo con los padres. La relación con
terceros, será más calma. Esto sucede porque los conflictos vienen con
aquellos de los cuales depende.
Así, la neurosis de crecimiento acaba cuando el joven ya no vive más
en una relación financiera con sus padres, marcando, además, el
final de la adolescencia.
Ese período de neurosis, es indispensable para comenzar la época de
juventud/adultez de una manera más armada, teniendo en
consecuencia una muy buena relación con sus jefes y con la autoridad con
la que todos estaremos confrontados en la vida. Así, será sana además
porque se disipa inevitablemente sin tratamiento psicológico ni
medicamentos.

Esto, lleva a Nasio a compararlo con otro período, también de neurosis,


sana y necesaria: el Complejo de Edipo, donde aparece el superyó.
Este sería un fenómeno neurótico porque el niño edípico también siente
interiormente una desunión profunda, una fuerza que lo empuja y otra
que le impide tener comportamientos transgresivos.

La repercusión negativa o positiva que estas dos neurosis tengan en la


vida adulta del individuo, dependerá mucho de la reacción de los
padres frente a los comportamientos difíciles del niño edípico y del
joven adolescente.

Si bien es cierto que se trata de neurosis sanas y necesarias, puede


ocurrir que dichos períodos sean la base de futuras neurosis graves en el
adulto.

Y de la psicopatología…
El adolescente no sabe identificar claramente el tipo de sufrimiento
que lo afecta, no tiene un nombre para darle, esto es porque es un
sufrimiento inconsciente (si pudiera identificarlo sería consciente).

Nasio divide las manifestaciones de sufrimiento del adolescente en 3


categorías según la intensidad del sufrimiento:

1. Sufrimiento moderado, que afecta a la mayor parte de la


población adolescente.
2. Sufrimiento severo, que se manifiesta por comportamientos
peligrosos.
3. Sufrimiento extremo, se manifiesta a través de las diferentes
patologías mentales propias de la edad, como la ezquisofenia,
que se declara exclusivamente en los jóvenes o las neurosis
obsesiva severa.

Duelos y creatividad
El adolescente pierde su infancia, pero no está abrumado por la pena de la
pérdida.

Diferencia entre dolor, angustia y tristeza

A. La angustia es el miedo a perder.


B. El dolor es la reacción a la perdida misma. El dolor psíquico es la
reacción afectiva y física provocada por la autopercepción
C. La tristeza es la autopercepción interna de la ausencia de aquello
que nos era vital y hemos perdido.

Es importante notar que se trata de un adolescente no enlutado, porque


la tristeza no lo invade. Puede auto percibir la ausencia del universo
familiar o de los sueños cuando era niño, entonces se siente triste pero no
melancólico.

Pero al mismo tiempo, está lo renaciente y creativo, asume los cambios, su


nuevo cuerpo y las nuevas exigencias afectivas, cognitivas y sociales. La
adolescencia es en sí, un duelo, el duelo de la infancia y de todo ligado a
ella. Pero al mismo tiempo, es imperativo tener que seguir avanzando,
crear y responder a las nuevas solicitaciones.

Los otros- Dependencia- Independencia

Destaca otra de las características del adolescente (siendo la primera, la


presencia del superyó): La lucha intestina entre dependencia e
independencia.

Por una parte, es un niño que depende y quiere depender; por otra, es un
joven adulto que necesita y quiere independizarse. Esta lucha entre dep-
ind, lo tensiona.

La dependencia es un hecho, una realidad que él rechaza, niega, combate,


y la independencia, una aspiración, un deseo, un ideal. Y acá es cuando
muchos adolescentes olvidan que el otro del cual uno depende es
fundamental para poder crecer. Nasio diría que un adolescente termina su
adolescencia cuando entendió que la dependencia es una necesidad y que
toda su vida anudara una relación de dependencia al otro, puesto que el
otro forma parte de nuestro mundo y nuestro ser.

Nasio distingue entre una dependencia sana y una patológica. Así, la


patológica destruye, anula o suprime las capacidades, mientras que la
sana, es la que estimula la capacidad de crecer.
•——————•°•✿•°•——————• •——————•°•✿•°•——————•

Teóricos: Grassi A. (2019) Lo originario. Un aporte a la


conceptualización de integración psicosomática y subjetividad
Conceptos principales: Originario; Subjetividad ; Pictogramas

Una función fundamental que tiene el aparato psíquico, es la actividad de


representar. Representar es metabolizar. Con todos los reparos que
debiera tomarse a fin de no reducir una actividad de orden biológico a
otra de orden psíquico.

Concepto de lo originario de Piera Aulagnier.


Lo originario – Proceso originario que se inicia a principios de la vida
psíquica metabolizando el mundo sensorial del doble encuentro del bebé
con el otro.
El registro de la sensación se establece a partir, del proceso originario,
actividad psíquica fundante de la subjetividad, que se produce, desde la
necesidad de la psique de reconocer la cualidad placentera o
displacentera de los estímulos que le llegan. (Aulagnier, P 1977). El tipo
de información que le van a dar los sentidos al psiquismo naciente es una
información libidinal, caracterizada por la presencia o la ausencia de
placer.

Los pictogramas son representaciones psíquicas que inscriben, son


la representación del proceso originario – es el sello inaugural del
encuentro del bebé con su madre y del aparato psíquico con su
corporeidad.
El psicoanálisis tenía un interés hacia el estudio de las condiciones de
inicio de la vida psíquica. Su pregunta fundamental era: ¿Cómo es la
puesta en marcha de la vida psíquica? ¿Cómo es el nacimiento del aparato
psíquico?

Representar-metabolizar
Una función fundamental que tiene el aparato psíquico es la actividad de
representar.
Pero ¿qué es el representar para el psiquismo? Representar es
metabolizar.
Se plantea a modo de ejemplo la actividad de representar del psiquismo
como un equivalente de la actividad de metabolización que realiza el
organismo. Tal como en representación, en la respiración o la
alimentación, el organismo incorpora elementos heterogéneos a si
(oxigeno, nutrientes), los incorpora y los transforma a su propia
estructura a la vez que el mismo se modifica por este proceso. Se produce
un cambio en la estructura orgánica, a la vez que el proceso produce un
desecho, expulsando el organismo de si lo que no le sirve de los elementos
que incorpora. Esta actividad de metabolización indica que existe un
trabajo por parte de la estructura orgánica que consiste en incorporar
elementos que son ajenos, extraños a el, y transformarlos;
homogeneizarlos a su propia estructura.
De la metabolización realizada por el organismo, lo que Aulagnier va a
tomar para describir la representación psíquica es el trabajo de
incorporación de lo heterogéneo y su transformación en material
homogéneo. El aparato psíquico también tiene que incorporar elementos
heterogéneos así, y transformarlos, incorporándolos a la propia estructura
psíquica.
¿Qué es lo que va a tener que metabolizar el aparato psíquico en sus
inicios, a través del proceso originario? es la información sensorial que
le llega al infans, que lo transforma en una representación
psíquica, en pictograma.
El aparato psíquico naciente va a tener que metabolizar, que representar
el efecto de un doble encuentro (la info sensorial que adviene de un doble
encuentro):
El encuentro del recién nacido con la madre: con los procesos
psicosomáticos despertados en la madre a partir de cómo ella viene
procesando la representación-hijo en su psiquismo, lo cual le produce
respuestas que se transmiten en el cuerpo a cuerpo de la alimentación, las
caricias y los cuidados corporales. Se podría decir, de otra forma, con el
deseo de la madre.
Para el aparato psíquico materno, para el Deseo materno, el naciente es
un elemento heterogéneo a sí, que tendrá que metabolizar. Por lo cual hay
un trabajo de metabolización también en la madre, que va a implicar la
puesta en marcha de los tres procesos psíquicos de representación.
Metabolizar el cuerpo propio
Con todo lo que tiene de paradojal, el otro elemento heterogéneo a sí a
metabolizar o representar por parte del naciente aparato psíquico es el
"propio cuerpo" El bebe va a metabolizar su cuerpo a partir de las
sensaciones corporales y así la corporeidad propia va a quedar
representada en el psiquismo naciente. Devenir la mismidad Yo corporal
irá mostrando el estado del proceso de representación ó simbolización de
lo corporal.
Freud había tratado el tema de la puesta en marcha del aparato psíquico
aunque no bajo la denominación de "lo originario". Había propuesto un
modelo de la puesta en marcha de la vida psíquica y del aparato psíquico
a partir del concepto de análisis, apoyo o apuntalamiento. En este sentido
planteó que la actividad psíquica nace apoyada en la satisfacción de una
necesidad, el hambre. Es lo desarrollado por Freud a partir de la
“experiencia de satisfacción" (3). Dentro de ese modelo, la satisfacción de
la necesidad sirve de apoyo para que se monte el aparato psíquico. La
pulsión nace apoyada...en la satisfacción de una necesidad biológica.

El principio del placer


Para el psiquismo naciente se torna vital el contacto (sensorial) con la
madre, el otro primordial porque los distintos sentidos que intervienen en
esos primeros contactos corporales van a informar sobre el estado
afectivo del encuentro. ¿Cómo son las condiciones, la tonalidad, el
entonamiento afectivo en que se realiza este encuentro? Es un tipo de
información libidinal. Esta información libidinal es la que muestra la
presencia o ausencia del principio del placer en el encuentro aparato
psíquico maternoaparato psíquico naciente.
Esto quiere decir que el principio del placer es una condición de inicio de
la puesta en marcha de la actividad de representación del proceso
originario.
Para lo originario, las primeras representaciones de lo corporal se
denominan pictogramas, que son las marcas, la inscripción del principio
del placer en el cuerpo. Pictograma es principio de placer corporizado.

Integración psique soma: “el enraizamiento”


Con la introducción del concepto de lo originario y su representación, el
pictograma, se introducen diferencias que replantean una mirada
diferente sobre el modelo de análisis o apuntalamiento que Freud
introdujo para dar cuenta del origen del aparato psíquico y su actividad.
Desde un punto de vista, la idea de apoyo implica que dos entidades o
unidades se contactan entre sí. Una se apoya en la otra, son dos entidades
diferenciadas que se contactan por sus bordes. Los conceptos de análisis
o apuntalamiento conllevan la idea de un cuerpo ya constituido que presta
sus servicios para que en sus bordes se monte otra función por
constituirse (lo psi).
Con el concepto de lo originario y su modo de representación, el
pictograma, se propone un modelo diferente para pensar la relación entre
lo psíquico y lo somático. Ya no se plantean dos entidades bien delimitadas
y diferenciadas en que una de ellas se presta para que la otra se monte en
sus bordes. Es decir, lo psíquico más que apoyado esta enraizado en lo
somático. No va a ser tan fácil la delimitación de las dos entidades porque
las raíces (psíquicas de la subjetividad) penetran y se hunden, se
expanden y se bifurcan cada vez más arraigadas en el soma (el otro
terreno de la subjetividad). Así como un árbol no se apoya en la tierra,
sino que se implanta, se enraíza, así lo psíquico en lo somático.

El pictograma
La representación correspondiente al trabajo de representación de lo
originario cuando está regulado por el principio del placer es el
pictograma de fusión.
Pictograma de rechazo: es aquel que se da cuando no se dieron las
condiciones relativas para la participación del principio del placer en el
encuentro. Es característico de lo psicopatológico.
El pictograma fusiona:

A. Lo somático y lo psíquico: su efecto es la integración psicosomática.


B. Objeto y zona
C. Representación y afecto.

NO ENTRA EN EL PARCIAL Texto- puente (TEO& Prat)

Grassi, Adrián. Sexo, sexuación e identidades de género.

En este texto se plantean los problemas generados por los pedidos de cambio de género de
niños/as/ púberes.

La ley de Identidad de género (ley 26.743, 2012) posibilita la rectificación registral del sexo y el
cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género auto
percibida. En cuanto menores se tiene en cuenta la capacidad progresiva e interés superior del
niño/a.

Sobre los paradigmas y el uso de los términos sexo, sexuación y género

Sexo es heredado y arbitrario.

Género- Atribución del otro (“(…) el termino capital para definir género es el de asignación’’)

Sociedad implica ➥ rígidos estereotipos de género.


desviacionismo. ⇀Discriminación que compromete instancias corporales, intra psíquicas,
Lo que se aparta de esta correspondencia natural y esencial queda caracterizado como

intersubjetivas- vinculares, familiares, históricas y sociales.

Hay un avance a nivel jurídico al introducir la dimensión de la vivencia subjetiva en la elección del
género, cambia el paradigma biológico y ubica al niño con su “vivencia corporal subjetiva’’, como
sujeto del derecho.

Sexuación: Se llama así a una complejidad de procesos que se inician en los primeros momentos
de vida, hasta ese otro gran momento de afirmación subjetiva ubicado en la pubertad/
adolescencia.

‘’No somos nuestro cuerpo de carne y hueso, somos lo que sentimos y vemos de nuestro cuerpo’’- Nasio,
2008.

La sexuación y el otro; Lo que caracteriza al primer tiempo de la sexualidad infantil es que va


inscribiendo el cuerpo erógeno del niño, con la inscripción del deseo del otro materno. Desde la
gestación y nacimiento en el cuerpo del niño va inscribiendo las huellas de la presencia de la
madre, de los padres, del medioambiente, en su imagen de cuerpo. Las sensaciones corporales,
arrullos, los cantos, los olores, miradas etc., son canales por donde se ensamblan el deseo
materno y cuerpo.

Identidad- imagen-cuerpo: cuerpo sexuado.

Los padres desde un primer momento durante la gestación transmiten deseos en relación a un
cuerpo sexuado, marcando así, los primeros trazos de la identidad corporal del niño.

Narcisismo y género: El narcisismo es el proceso que construye el niño/a en sus primeras


relaciones que conducen a consolidar su Identidad-Imagen-Cuerpo y lo lleva a que pueda
reconocerse a sí mismo. Queda cristalizado al (luego) el nene/a, decir “yo” referido a sí mismo (ahí
se acoplará el nombre). Sentirse Uno, vivir en su cuerpo. Este es un momento fundacional que
continúa toda la vida como telón de fondo, que en ciertas patologías (autismos, psicosis, trastornos
narcisistas, neurosis graves) deja entrever sus obstáculos y fracasos, con las disociaciones entre la
imagen del cuerpo y el YO, el género en cambio, es el otro proceso que se articula al narcisismo
fundacional, es el sentirse nena o nene con los caracteres particulares de cada uno de los géneros,
ir adquiriendo una identidad correlativa. Nene o nena con tales características que la cultura
significa para la identificación de género.

Constitución del aparato psíquico en la pubertad ➤ Acontecimiento: La pubertad. Implica


un acontecimiento porque es un momento bisagra dentro del proceso de constitución psíquica:
Reorganiza el psiquismo. Marca un antes y un después.

Con la pubertad se produce otro punto de inflexión en la constitución del aparato psíquico, cuanto
que toma consistencia un proceso en el que se afirma la imagen del Yo-cuerpo-erógeno.

• Se cambia la relación con el cuerpo.


• Se producen nuevas preguntas de identidad ("¿quién soy?").
• Obliga a reescribir la propia historia (no sus el mismo niño o niña de antes).

Es importante que se respete el periodo de espera, periodos de espera en cuanto a la búsqueda


de identidad de género, se recomienda tratarla como una identidad en tránsito, es decir, un
proceso de identidad que se va construyendo sin que sepamos de antemano qué va a devenir en
su resolución sin final anticipado.

Hay que apoyar y acompañar en las dudas que despierte la identidad. Estos procesos son
complejos y requieren acompañarlos en un marco terapéutico e interdisciplinarios que contengan
la angustia del niño y la familia.
Otero Ma. E. Las escrituras (in)visibles de la violencia

El texto de María Eugenia Otero se adentra en las tramas invisibles de la violencia, aquellas que no
se evidencian a través de lo espectacular, sino que se inscriben de manera silenciosa en los
vínculos, en los cuerpos, y en las producciones subjetivas. A partir de la figura de la artista Yayoi
Kusama, Otero articula un recorrido entre arte, psicoanálisis y violencia, ofreciendo una lectura
sobre las marcas psíquicas que deja el sufrimiento vivido en el ámbito de lo vincular.

El imperio de los sentidos: la violencia como red

Otero se vale de una escena: Kusama, artista japonesa, relata cómo sus primeras alucinaciones
infantiles — rostros en las violetas, voces crecientes— no fueron acompañadas ni nombradas, sino
castigadas. El testimonio de Kusama permite visibilizar cómo ciertas experiencias psíquicas
intensas, si no son sostenidas por un otro, devienen en violencia subjetivante.

La autora introduce la idea de la violencia como fenómeno que no es visible ni evidente, sino que
se entrelaza en redes vinculares, en lo que se calla, en lo que se impone. Retoma a Y. Gampel
(2006) para describirla como una radioactividad invisible: se expande, contamina, sin que pueda
olerse, verse o tocarse.

A partir de esta lectura, se plantea que la violencia no es solo un acto concreto, sino también
una atmósfera, una inscripción en el psiquismo que impide pensar, soñar o crear. Los vínculos
violentos generan modos de relación que inhiben la diferenciación, aplastando la singularidad
de los sujetos.

Violencia secundaria y repetición compulsiva

Siguiendo a Piera Aulagnier, se menciona el concepto de violencia secundaria como aquella


ejercida cuando se impone un sentido sobre el sujeto, desconociendo su singularidad. En el caso de
Kusama, su madre no sólo no comprendía su pulsión creadora, sino que destruía sus obras,
censurando así su modo de tramitación psíquica.

La repetición aparece como una figura central. Kusama pintaba círculos infinitos, redes obsesivas
sobre telas, muebles, su cuerpo. Esta compulsión remite a una necesidad de reelaborar lo
traumático, una forma de escritura tanática que, paradójicamente, puede devenir también en
creación.

El proceso originario y el pictograma

Uno de los núcleos conceptuales más importantes del texto es el abordaje del proceso originario,
tal como lo desarrolla Aulagnier. Se trata de una actividad psíquica fundante, anterior a la
palabra, donde el psiquismo inscribe las primeras experiencias de placer o displacer. El
pictograma es la forma de representación de esta experiencia inaugural: una imagen que
condensa la vivencia entre zona del cuerpo y objeto —por ejemplo, bocapecho.

Si este primer encuentro se inscribe bajo el signo del placer, se forma un pictograma de fusión,
que promueve la integración psicosomática. Si por el contrario predomina el displacer (por
ausencia, exceso o inadecuación del objeto), se forma un pictograma de rechazo, que marca una
zona de desligadura y constituye una escritura tanática.

En la historia de Kusama se lee esta marca: la vivencia de una esperanza perdida incluso desde
el vientre materno, el sufrimiento sin representación, la desesperación que encuentra salida en el
acto creativo.

Lo obsceno: el exceso que no puede velarse


Otero introduce el concepto de lo obsceno como aquello que irrumpe sin mediación, que no
puede ser velado. Lo obsceno destruye la escena protectora que permite a los sujetos sostenerse
psíquicamente. Se trata de un exceso pulsional que no puede ser simbolizado y que invade el
vínculo.

Desde la mirada de Kleiman y Altobelli et al., se plantea que la violencia no es una propiedad del
sujeto, sino que circula en los vínculos, anulando la alteridad, clausurando lo enigmático del
otro. La violencia es aquello que impone un único modo de estar, arrasando la subjetividad.

En este marco, lo obsceno es un modo de tratar lo irrepresentado. En lugar de dejar espacio al


enigma, lo exhibe crudamente, exponiendo al sujeto a una forma de goce mortífero.

Arte como acto sublimatorio

En la experiencia de Kusama, el arte aparece como una forma de supervivencia frente al deseo
de muerte. Pintar fue para ella un modo de no suicidarse, de mantenerse viva. En este punto, el
texto plantea una pregunta central: ¿es el arte un recurso sublimatorio que permite instalar
una renuncia a la violencia y al incesto?

A través de cientos de obras, Kusama logró convertir su dolor en creación. Su obra le permitió
reconocerse como otra, trascender la violencia vivida, y constituirse en el lazo social como
sujeto. El arte se presenta así como un espacio intermedio, una mediación que posibilita la
elaboración simbólica y la apertura hacia un afuera.

Intersubjetividad y devenir

El texto culmina con una reflexión sobre lo vincular como espacio de transformación. En el
pensamiento de Tortorelli, se destaca que lo vincular no es un “yo soy” sino un “dejar venir sin
preguntar quién es”. Es decir, se trata de una suspensión del yo para posibilitar la alteridad.

Vincularse es crear, devenir otro, abrir la posibilidad de lo nuevo. La subjetividad se juega en esa
apertura, en la posibilidad de fundar un espacio no localizado, donde lo vital pueda emerger.

Otero, Ma. E. Habitando territorios: Las familias.

La territorialidad hace referencia a una configuración abstracta, es una metáfora para designar el
espacio físico, con un orden y jerarquías delimitadas y estáticos, en el que se producen los
movimientos del pensamiento, la circulación de las intensidades deseantes. Es el soporte formal
que configura el sentido y posibilita el acontecimiento. Así no son los territorios adolescentes.

Los territorios adolescentes son un territorio que excede lo geográfico, es una cartografía dinámica
en red, como un rizoma. Deleuze caracterizó el rizoma como un conjunto de tallos subterráneos
que se ramifican en todas las direcciones haciendo que no resulte posible determinar el centro, el
origen. En su geografía, no hay jerarquía, no hay imposiciones, cualquier punto puede conectarse
con cualquier otro, prescindiendo de una instancia superior que organice y unifique, esa
característica, lo distingue del esquem árbol-tallo-raíz-eje, donde cualquier punto, remite a la raíz y
se ramifica mediante estructuras duales que crecen verticalmente.

La geografía puberal adolescente desordena y trabaja para la incorporación y metabolización de lo


proveniente de distintas perspectivas: los cambios corporales, los vínculos con otros y la
articulación del sujeto con sus orígenes. Cuerpos e historia se acoplan, se ensamblan, se funden.

Tajer D. Género, Salud mental y Psicoanálisis en la Argentina


El texto “Género, salud mental y psicoanálisis en la Argentina”, escrito por Marcela Tajer, plantea
una mirada crítica sobre cómo las nociones de salud mental han sido históricamente construidas
sin tener en cuenta la perspectiva de género. La autora señala que las definiciones de lo “normal” y
lo “patológico” no son neutras, sino que responden a marcos culturales y sociales que muchas
veces han estado centrados en una visión androcéntrica. Esta mirada ha tendido a patologizar las
experiencias de las mujeres y otras identidades disidentes, tratándolas desde una lógica de control
más que de cuidado.

Tajer analiza el rol central que el psicoanálisis ha tenido en la historia de la salud mental en
Argentina, especialmente en su vertiente freudiana y lacaniana. Si bien reconoce sus aportes al
campo de la subjetividad, también cuestiona que muchas de sus concepciones sobre la feminidad
han contribuido a consolidar estereotipos y jerarquías de género, como la idea de que la mujer
representa una “falta” o un “enigma”.

Desde los feminismos, se propone una revisión profunda de estas teorías y prácticas, incorporando
una mirada que visibilice cómo el género influye en la forma en que se vive el sufrimiento psíquico
y cómo se interpreta desde la clínica. Tajer sostiene que es necesario cambiar no solo la práctica
profesional, sino también la formación académica, que muchas veces sigue reproduciendo modelos
sin perspectiva de género ni diversidad.

Además, el texto critica las prácticas institucionales que aún hoy funcionan bajo lógicas
patriarcales, como ocurre en algunos hospitales o dispositivos clínicos donde la palabra de las
mujeres es minimizada o interpretada bajo estereotipos. Frente a esto, la autora destaca la
importancia de experiencias comunitarias y colectivas que trabajan desde una perspectiva de
derechos y de género.

Finalmente, el texto propone transformar las formas de atención en salud mental incorporando una
mirada más inclusiva, contextual y no patologizante, que escuche a las personas desde sus
trayectorias y contextos, y no desde modelos teóricos cerrados. Se trata, en definitiva, de construir
una clínica más ética, crítica y comprometida con la equidad.

Unidad Temática 3: DEL TRAUMA PUBERAL AL ACONTECIMIENTO


ADOLESCENTE: HALLAZGO DE OBJETO
Prácticos: Córdova, N. Del trauma puberal al acontecimiento
adolescente. Parte I.
Un acontecimiento no es solo algo extraordinario, inédito y novedoso que
le sucede al sujeto. Para ser un acontecimiento requiere que el sujeto se
implique activamente con las transformaciones y lo sancione como tal (lo
represente). El acontecimiento no se produce por si mismo. Requiere que
el sujeto se implique con él.
Para que haya acontecimiento y no solo trauma se requiere de un trabajo
de apropiación subjetiva e interpretación de aquello que irrumpe avant
coup (a posteriori).
Para Badiou el acontecimiento exige la fidelidad del sujeto. Afirma que el
sujeto se define por su fidelidad al acontecimiento: “la decisión del sujeto
que se compromete con el advenimiento del acontecimiento no es
consecuencia de la comprensión de la situación. Mas bien es el
compromiso mismo con el acontecimiento lo que revela el estado previo
como sintomático”.
El trauma es constitutivo del psiquismo
La teoría del trauma en Freud implica que en el neurótico el encuentro
con la sexualidad resulta para él traumática, porque en la contingencia
del encuentro con lo real del sexo el sujeto ha participado de un goce para
el cual no contaba con los recursos para significarlo. Por lo tanto, no es el
sexo lo traumático, sino la ausencia de saber y el enigma en el que esa
ausencia funda.
Sin embargo, la pubertad se constituye en el segundo momento requerido
para la subjetivación y estallido del trauma. Es un momento de
interpretación a posteriori o resignificación de las vivencias infantiles que
no fueron significadas adecuadamente ni elaboradas y devienen
traumáticas a la luz de una nueva lógica.
¿De dónde provienen las excitaciones generadas en la sexualidad infantil?:
Laplanche denomina seducción generalizada a esta operación que además
implanta en el infans significantes que denomina enigmáticos dado que
escapan al conocimiento consciente de la madre y a toda posibilidad de
significación por parte de su niño. La sexualidad y deseo parental excitan y
seducen; provocan un desequilibrio en el organismo autoconservativo para
despertar la pulsión, activar la vida psíquica, el trabajo de representación
entre otros y poner en juego el movimiento deseante.
El encuentro del infans con su madre resulta siempre traumático puesto que el
Otro siempre es excesivo. Su sexualidad y su deseo resultan siempre
económicamente excesivos y desbordan los recursos de representación y
significación del infans.

Por esta razón la adolescencia es un momento de configuración y


expresión en sintomas y actos del trauma infantil reactivado por lo
puberal; y a la vez la oportunidad de resignificar y conducir dicho trauma
puberal a la dimensión de acontecimiento adolescente (es decir poder
representarlo).

El trauma: avant coup y apres coup


El trauma es entonces constitutivo del psiquismo (genera la pulsión y la
activación de la vida psíquica). Pero solo se constituye como trauma para
el sujeto en un movimiento temporal apres coup (de resignificación).
Antes de toda posibilidad de representar y significar por parte del sujeto
estamos en un momento denominado avant coup. Es el momento del
encuentro, del impacto, la excitación, el suceso que aun escapa a toda
significación.
En esto radica la importancia del despertar de la pubertad y lo puberal
como momento de actualización y resignificación apres coup, que
configura como traumaticas ciertas vivencias infantiles, y que requieren
posterior al avant coup, una metabolización y representación.

Del trauma al acontecimiento


Gutton define lo puberal como el proceso psíquico activado por la
pubertad que genera un trauma que incluye la reanudación de los
anteriores.
Este trauma, provocado por lo puberal y sus reverberaciones infantiles,
promueve como respuesta los trabajos psíquicos de lo adolescente.
El trauma puberal, dará lugar, por los trabajos de lo adolescente, al
acontecimiento: a la posibilidad de implicarse subjetivamente con una
verdad sexual que quedo al desnudo y requiere ser simbolizada y asumida
para producir un nuevo saber, siempre incompleto pero mas acorde a lo
actual que los significados y saberes de la infancia.

Córdova, N. Del pictograma al pentagrama. Parte I: El entretiempo


adolescente.
El trayecto de los procesos que conducen de lo originario a la creación, es
denominado del pictograma al pentagrama.
Gutton dirá que lo puberal crea los materiales sobre los que trabaja lo
adolescente. Lo puberal es la presencia de la sexualidad genital que activa
la interpretación aprescoup de la sexualidad infantil, creando
representaciones incestuosas y fantasmas de seducción, materiales que
queman, seducen y marcan ese cuerpo en transición. Lo puberal y lo
adolescente son procesos diferentes pero lindantes y complementarios. Lo
puberal somete al sujeto adolescente al ardor de sus llamas. Lo
adolescente podrá atenuar esa ardiente sensación puberal,
desexualizando el exceso de sensualidad, enterneciéndolo mediante los
procesos de elaboración, sublimación e idealización de esas
representaciones edípicas incestuosas, y focalizando en investir objetos
extrafamiliares.
Lo puberal activa el Edipo genital, lo adolescente permite su elaboración.
Lo puberal permanece cercano al yo-ideal como anhelo narcicista de
retorno; en cambio lo adolescente crea las condiciones para la primacia
del ideal del yo.
Lo originario puberal es una tendencia antiseparadora por excelencia,
búsqueda de la repetición de toda experiencia de complementariedad. Lo
adolescente, en cambio, es una fuerza separadora, promueve la búsqueda
de lo nuevo; es tendencia a la creatividad.

Lo originario puberal

• Se refiere a una irrupción inédita del cuerpo y del deseo en la


pubertad.
• Es algo que no deriva directamente de la infancia, sino que irrumpe
como nuevo, aunque se conecte con lo anterior.
• Esta irrupción tiene efectos en el psiquismo, porque no todo lo nuevo
se puede simbolizar enseguida.
• Lo originario puberal desestabiliza al yo, porque lo confronta con algo
del orden de lo real (el cuerpo que cambia, el deseo sexual, la muerte del
padre idealizado, etc.).

Esto se enlaza con la idea de que el adolescente debe inventar algo para
tramitar esto nuevo que no se deja decir fácilmente, y ahí aparecen:

Música, pictograma y duelo

• La música opera como espacio de expresión del originario, como un


vehículo para dar forma a eso que irrumpe sin palabras.
• El pictograma (como inscripción previa al lenguaje) vuelve a activarse,
ya que lo puberal revive huellas tempranas que se resignifican.
• El adolescente realiza un duelo por la infancia, por el cuerpo infantil,
por los padres idealizados. Es parte de ese trabajo de asimilar lo
originario puberal.

Teóricos: Córdova, N. Del trauma puberal al acontecimiento


adolescente. Parte II.

➦El hallazgo es algo que se va dando en un camino.


➦El hallazgo del objeto supone un logro psíquico que tiene su correlato en la
vida amorosa.
➦El hallazgo requiere la creación psíquica de un objeto a
hallar. ➦Sin creación no hay hallazgo en términos de
acontecimiento.
Gutton sostiene que la adolescencia es un pasaje a través de sucesivas
experiencias amorosas. Experiencias que requieren que el adolescente se
aventure a experienciar, esto es, ir al encuentro de experiencias
significativas y dejarse tocar por ellas.

Córdova retoma conceptos de Jacques Lacan para pensar la pubertad


como un momento de ruptura: un “acontecimiento del cuerpo” que
introduce algo nuevo e irreductible a los saberes infantiles. Lo que
irrumpe con la pubertad es lo real de la diferencia sexual, que
desestabiliza las identificaciones y las construcciones imaginarias que el
niño había sostenido hasta entonces.
El trauma puberal no remite a un evento externo o puntual, sino a un
impacto subjetivo ligado a los cambios corporales y al surgimiento de la
sexualidad. Es un momento de pérdida de sentido, donde el sujeto se
encuentra sin palabras para nombrar lo que le sucede. Es aquí donde
puede hablarse del “acontecimiento adolescente”: la posibilidad de que
ese vacío o desconcierto se transforme en un nuevo modo de
posicionamiento subjetivo.
Córdova destaca que este proceso no es lineal ni garantizado. El
adolescente debe inventar, a su manera, una respuesta frente a lo que no
tiene representación previa. En este punto, el texto invita a los
profesionales que trabajan con adolescentes a no buscar interpretar
rápidamente lo que aparece, sino a acompañar esa invención singular,
sostenida muchas veces en el lenguaje, el arte, el cuerpo o los vínculos.
El adolescente por momentos es gobernado por la pulsión, es decir impulsado
a actuar o tomado por un exceso de goce que no logra limitar, este exceso de
goce somete y provoca sufrimiento.
➦ La salida de la adolescencia es posible mediante la creación de un horizonte
hacía el cual partir. Ese horizonte lo provee el Ideal del yo.

Grassi, A. Notas sobre trauma y acontecimiento. (Parte I y II).


Laplanche y Pontalis sobre el TRAUMA “Llamamos así a una experiencia vivida que
aporta, en poco tiempo, un aumento tan grande de excitación a la vida psíquica, que
fracasa su liquidación o elaboración por los medios normales y habituales”.

El trauma implica un exceso de energía (sexual) que el aparato psíquico no puede


elaborar con los recursos habituales, lo que genera la necesidad de buscar nuevos
recursos para su elaboración.

Los elementos que a los fines de este escrito caracterizan lo traumático y un avance hacia
lo traumático puberal:
➨ Un exceso de energía (sexual) que llega al aparato psíquico y la impreparación del Yo
para asimilarla. Limitación para su elaboración con los recursos habituales con los que
cuenta.
➨ La necesidad de búsqueda de nuevos recursos y el tiempo de espera que requiere
para su elaboración. El destino del exceso es incierto, puede devenir rédito subjetivo
como “cuerpo extraño”.

➨ Los dos momentos del trauma y su importancia en la constitución psíquica.

Parte II:
Trauma puberal ⟶ concepto introducido en la teoría psicoanalítica por Ph. Gutton
Se diferencia el término “lo puberal” de la pubertad, dado que de ese modo se
diferencia las operaciones que son propias del psiquismo articuladas o
ensambladas a la pubertad con todos los cambios hormonales y biológicos que
esta trae y aparte a la Pubertad circunscripta a los cambios de los cuales se da
cuenta con la aparición de caracteres sexuales secundarios.
En lo traumático puberal la experiencia que resulta excesiva, ese demás a metabolizar, la
energía libre a ligare integrar en el Yo, proviene de la propia interioridad. Son nuevas
sensaciones e imágenes de un cuerpo extraño que no registra un lugar en el orden de los
procesos psíquicos donde procesar dicho exceso. Lo puberal irrumpe con sus nuevas
imágenes que exponen las metamorfosis corporales, una nueva estética corporal y sus
nuevas sensaciones.

Las metamorfosis corporales aparecen en un Yo-cuerpo que pide la inscripción de la


novedad genital, con los caracteres sexuales secundarios.
Implica un trauma porque el cuerpo infantil ha sido ocupado por otro cuerpo extraño (lo
puberal) que pide hacerse lugar en el registro de lo psíquico y requiere de inscripciones
para ligar lo excesivo.
⤷ Segundo tiempo necesario del trauma, seducción del cuerpo infantil por el extraño
cuerpo genital puberal.
⤷ La tarea de lo puberal va a ser juntar los nuevos recursos para lograr la inscripción y
elaboración de lo traumático. Para elaborar lo traumático, buscando un registro de lo
psíquico donde inscribir nueva imagen de cuerpo, pide entregarse a un vivenciar sensorial
bajo el principio de placer, condición de nuevas inscripciones pictogramáticas.
El sujeto necesita vivir experiencias corporales que le den placer,
explorarse sensorialmente, sentir el cuerpo de nuevas maneras (por ejemplo:
tocar, moverse, mirar, explorar su sexualidad, etc.). La sensorialidad se constituye
en la vía privilegiada de registro del tono libidinal del cuerpo erógeno.

Trauma puberal ⟶ Trauma, en tanto energía libre, no ligada, como


seducción, como sexual, como empuje a la búsqueda de nuevos recursos 1es
vivencia que viene de una “interioridad”. Vivencia que tiene el carácter de exceso,
en tanto novedad no significada, vivenciar originario. El primer trabajo que se
plantea al psiquismo en relación al trauma puberal, es homogenizar lo
heterogéneo que trae la pubertad. Lo originario como modo de representación,
será la vía por la cual este proceso comienza a producirse.

Originario es originante. Acontecimiento puberal por excelencia, registro del nuevo cuerpo
y nuevas bases corporales para el Yo.
Aquí nuestra propuesta de cómo comienza a registrarse el nuevo cuerpo. Este
acontecimiento es una experiencia que se produce por medio de dos recursos que se
movilizan y se buscan como modo de comenzar a inscribir lo nuevo.

1. Recurso del registro originario


Experiencia sensorial y sensitiva por antonomasia que moviliza el recurso de lo originario
como primer modo de vivenciar el nuevo cuerpo genital. Recurso en la construcción de la
imagen del Yo-corporal dice que algo nuevo sucede. Es el registro subjetivo de los
cambios corporales a partir de las imágenes que le llegan al Yo, imágenes sensoriales e
imágenes sensitivas van dando esa pantalla sobre la cual el Yo va a ir registrando sus
cambios. ⇾ “esto nuevo me acontece, me sucede, me pasa, no sé bien de que se trata
pero acepto, registro la novedosa vivencia subjetiva en Mi”.

2. Masa puberal: La experiencia de la vivencia sensorial de la corporeidad en un


agrupamiento. La masa puberal constituye parte de un escenario donde también se va
produciendo el registro del nuevo Yo-cuerpo puberal. En este nuevo escenario de la
grupalidad puberal podrá registrarse como experiencia subjetiva un nuevo Yo-cuerpo
genital que ingresa por las vías de lo originario pero que también requiere de un originario
que es grupal. El Yo-cuerpo inflexiona hacia un “nuestro cuerpo”, “lo que Nos pasa en el
cuerpo”. Este pasaje del Yo al Nos apuntalado en el escenario de la grupalidad, va
inscribiendo corporeidad genital en una subjetividad que es grupal.

︶꒦꒷♡꒷꒦︶︶꒦꒷♡꒷꒦︶︶꒦꒷♡꒷꒦︶︶꒦꒷♡꒷꒦︶︶꒦꒷♡꒷꒦︶︶꒦꒷♡꒷꒦︶︶꒦꒷♡꒷꒦︶
5ta semana: Prácticos
Wasserman M. Cap. 1. Condenado a explorar. Cap. 3, Hallazgo de
Objeto ¿Por qué la exploración?
El autor hace una comparación entre el adole y el juego del niño, los
niños, en el juego, armando escenas, exploran la realidad. Una vez
desatada la pubertad el joven no solo busca la satisfacción, sino que es
llamado por el mundo (el mundo convoca a la exploración) el joven va a
estar llamado a un viaje, a una aventura exploratoria por su nuevo cuerpo,
por sus nuevas sensaciones, por el cuerpo de los otros, por el mundo y
también por la propia historia.
Exploración ⟶ Conlleva cosas buenas como también ciertos peligros. Es
necesario.

⤷ Movimiento
⤷ Rumbo a lo desconocido
⤷ Ligado al nomadismo
⤷ Conquistar nuevos lugares
⤷ Salida exogámica
El adolescente está condenado a explorar ¿qué? → El propio cuerpo, la
realidad exterior donde el llamado del mundo invita a salir del protector
familiar, el cuerpo de los otros buscando el objeto supuestamente
complementario.
¿Qué es explorar? Explorar es investir. A todo trabajo exploratorio le
corresponde un trabajo de investidura, es un trabajo que el joven tiene
que hacer.
¿Qué es lo que obliga a explorar? Lo que desata este trabajo exploratorio
es, por un lado, el trauma puberal, un exceso de genitalidad lo invade, y,
por otro lado, el adolescente va a estar convocado por el mundo que lo
invita a esta aventura exploratoria.

➨ Es estas exploraciones se da el hallazgo de objeto.


¿Cuál es para Waserman el signo de una buena adolescencia? La
exploración. Es aquella huida feliz de huir. Es como si se dijera: La alegría
y el placer por crecer, por descubrir, es el signo de una buena
adolescencia.
Para que el adolescente comience a explorar debe deconstruir los mitos
familiares debe deshacerse de la historización creada por sus padres
padres y el mismo iniciar su propia historización su propia significación
del yo, debe dejar las ideologías familiares impuestas y formar las suyas.
Wasserman plantea al “trauma puberal” como lo que condena al sujeto a
explorar, esto producirá los movimientos exploratorios en el mundo
heterogéneo y a su vez, la representación de lo desconocido de dicho
mundo.
El trauma puberal condena al sujeto a explorar para apropiarse de nuevos
territorios que le son desconocidos, para poder inscribirlos en el
psiquismo. Estos nuevos territorios son el cuerpo del creciente, el espacio
del joven y el mundo del otro sexo que deben ser territorializados.
Mientras que el cuerpo infantil y el espacio infantil deben ser
desterritorialización.
Cap 3; Hallazgo de objeto
La exploración es personal, pero se hace acompañado (aparece el grupo
de pares), la soledad y la compañía son necesarias.
Un adolescente que no puede estar solo para, en ese espacio, fantasear y
crear, está tan complicado como aquel que no tolera la compañía en
grupo.
Este proceso exploratorio va a estar acompañado de distintos objetos;
Objetos transicionales: Aquellos de la infancia, pero, no es el oso de
peluche, sino, una guitarra, determinada ropa, determinadas zapatillas,
etc. Son objetos que no son ni totalmente externos ni internos. Objeto
investido.
Objetos narcisistas/internos (que sostienen al yo). Esto hace referencia
del narcisismo de base, los objetos internos. (Familia + hogar) Están ahí
por si se los necesita.
Objetos complementarios: Hallazgo del objeto sexual.
Todos ellos cumplen la función de apuntalamiento. El adolescente, en su
búsqueda de ayuda exploratoria, debe aprender a apuntalar sus
apuntalamientos.
Objetos sublimatorios: Permiten el trabajo psiquico el poder
enfrentarse. Alguna actividad/ hobbie.

Paradoja ➩ Para hallar un nuevo objeto tiene que alejarse de los que fueron
amados en un principio (la familia)

Winnicott D. Cap. 11 Conceptos contemporáneos sobre el


desarrollo adolescente. En realidad y juego
Para el desarrollo sano es importante un ambiente facilitador, la forma en
que se sostiene y manipula a un bebe, que la tiene quien lo cuida, y el
conocimiento de si se trata de la madre o de otra persona, tiene
importancia, se trata de la continuidad, concepto que ha llegado a ser un
rasgo central dentro de lo que llamamos ambiente facilitador. Gracias a la
continuidad de ese cuidado, y solo con ello, puede el nuevo bebe, en
situación de dependencia, gozar de continuidad en la línea de su vida, y
no pasar por una pauta de reacción ante lo impredecible y volver a
empezar una y otra vez.

➙ También es importante una madre suficientemente buena, que le provea de


una satisfacción como también de la frustración.
Cuando el hijo llega a la adolescencia, se da en la familia un
reposicionamiento/corrimiento generacional: los padres pasan a ser
potenciales abuelos/as, y los hijos pasan a ser potenciales padres o
madres.
Para que se de esto, tiene que generarse en el adolescente la fantasía de
asesinato simbólico de los progenitores. En la infancia estaba la fantasía
de muerte, los niños tenían miedo de que algo les pase a los padres, y en
la adolescencia esta muta a la fantasia de asesinato (simbólico) que
apunta al desarsimiento de la autoridad de los padres. Esta fantasía afecta
ambos psiquismos:

➙ Los padres se acercan a la vejez: con lo cual tienen que desinvestir la


representación que tienen de ellos para dar lugar al hijo

➙ Los hijos adquieren las responsabilidades del ser adulto.


Esta fantasía aparece porque crecer implica ocupar el lugar de los
padres; y además crecer en el ICC (en la fantasía) implica un acto de
carácter agresivo, el acto de asesinar. En la fantasía ICC se da la muerte
de alguien, de los padres.
Esta fantasía se puede ver cuando el adolescente busca cada situación
para confrontar a sus padres, como forma de metabolizar y simbolizar
dicha fantasía.
El crecer pone al adolescente en un lugar de peligro, ya que puede volver
a anhelos infantiles (volver a lo incestuoso en la elección de objeto), por lo
tanto, podría abolir la prodición del incesto. Por eso el superyó actúa
como resignificación de la prohibición del incesto, y se manifiesta como
agresividad en lo simbólico a través de la creatividad (es decir crea esta
fantasía).
Winnicott plantea que lo mejor que los padres pueden hacer es sobrevivir
a este arrebato adolescente sin abandonar el enfrentamiento antes de
tiempo, hace hincapié en que no tienen que advicar → antes de que los
maten simbólicamente, en caso contrario la inmadurez y la creatividad se
pierde, se forma el falso self (adquiere la posición adulta antes de tiempo)
y se cae el deseo icc. Saltándose los trabajos psíquicos requeridos para su
edad, se vuelve prematuramente viejo.
Esto falla, es decir abandonan el enfrentamiento antes de tiempo, cuando:

➝ Los padres elegan responsabilidades por política deliberada antes de


tiempo
➝ Los padres se dan por muertos antes de que los padres estén muertos
psíquicamente.
En estos actos de confrontación los adultos tienen que contener al
adolescente, sabiendo que no los quieren agredir a ellos, sino que lo que
quiere es matarlos en su imagen psíquica. Los padres atravesarán un
duelo por el hijo pequeño obediente/simpático que perdieron.
En la niñez el contenido de la fantasía ICC es de muerte y en la
adolescencia el contenido es de asesinato. En el adolescente se da esto
por su maduración genésica, ya que adquiere la capacidad biológica para
posicionarse como adulto; y en la niñez se da esto porque su temor es a la
muerte de los progenitores que son sus figuras de protección, ya que el
psiquismo infantil quedaría desprotegido y en desvalimiento.

Teóricos: Grassi A. Metamorfosis de la pubertad: el hallazgo de


objeto (?) Parte I: El entretiempo adolescente.
Lo puberal-lo adolescente antes del hallazgo de objeto

Desde la escritura de Tres ensayos, es conocido y aceptado que, en


relación con las transformaciones de la pulsión, se produce en la pubertad
el hallazgo de objeto. Sin embargo, el hallazgo de objeto, la reunificación
de las pulsiones parciales, su subordinación a la genitalidad y orientación
hacia la nueva meta, la reproducción, no acaecen automáticamente por
maduración del cuerpo o evolución natural del crecimiento. Las
transformaciones de lo pregenital y el escenario de lo genital con sus
nuevas experiencias sexuales implican una exigencia de trabajo
psíquico desarrollada en el tiempo, que se realiza en espacios
determinados y su resultado final no está garantizado por predisposición
de la especie, es incierto. Se abren con la llegada de la pubertad, a
posteriori de la latencia y antes del hallazgo de objeto, una trayectoria de
recorridos pulsionales que es sinuosa, con cambios, desvíos y
correcciones de rumbo, impasses y actos, confrontaciones, retiros,
aciertos, desaciertos y desconciertos. Años de turbulencia y
masturbaciones que transcurren entre la sexualidad infantil y la
conformación normal definitiva, entre el despertar genital y que la pulsión
devenga altruista. Son los años del entretiempo de la sexuación en el
espacio transicional – corporal, familiar, generacional- que especifican y
diferencian los procesos y trabajos psíquicos de lo puberal-lo adolescente,
y que permiten lograr el hallazgo de objeto.

Freud y el hallazgo

Freud postula 2 caminos para el hallazgo de objeto:


Por 1. apuntalamiento en los modelos de la temprana infancia (madre
nutricia y el padre protector). El 2. narcisista
Y como agregado nuestro un tercero: por la 3. alteridad del objeto, por
su ajenidad y extrañeza, extraño por lo que conlleve de no conocido.

En el entretiempo, los modos de elección freudianos van a estar, pero van


a ser sostén/apoyo de la elección por alteridad.
Freud desarrollo una idea: “La pulsión tenía un objeto por fuera del
cuerpo propio: el pecho materno. Lo perdió solo más tarde, quizá justo en
la época en que el niño pudo formarse la representación global de la
persona a quien pertenecía el órgano que le dispensaba satisfacción.
Después la pulsión sexual pasa a ser regularmente autoerótica y solo
luego de superado el periodo de latencia se reestablece la relación
originaria. No sin buen fundamento el hecho de mamar el niño del pecho
de su madre se vuelve paradigmático para todo vínculo de amor. El
hallazgo (encuentro) de objeto es propiamente un reencuentro.
Cuando habla Freud de un reencuentro y de reestablecer la relación
originaria, refiere al proceso del originario, que se da en el proceso
psíquico del originario puberal con el advenimiento de la sexualidad
genital, para metabolizar esto el aparato tiende a la repetición de lo
incestuoso y al narcicismo.
La idea de hallazgo es un término rodeado de ambigüedades y matices.

Hallazgo no es encuentro

No es equivalente, no es sinónimo. Situado en un campo semántico


más amplio, el termino hallazgo comporta elementos ligados a la
creatividad.
Hallazgo implica la actividad que hace aparecer un objeto mediatizado por
la creatividad del sujeto, por su captación de lo imprevisto/inusual del
objeto. En su literalidad, hallazgo es descubrir con ingenio algo hasta
entonces no conocido. Por lo cual hallazgo no es tanto la acción de
encontrar, como una cualidad de la actividad subjetiva. En este sentido, lo
novedoso, lo imprevisto en el hallazgo se opone a lo ya dado, a lo ya
conocido, a lo ya establecido y prefijado.

Búsqueda y hallazgo de objeto

Por el trabajo de lo originario puberal, la pulsión busca al objeto


(complementario) inscripto en el propio cuerpo erógeno. Es decir que
tiende al autoerotismo.
Pero también, lo originario puberal (lo puberal) insiste y nuevamente
busca repetir los modelos vividos ya conocidos, investidos a lo largo de la
historia de las identificaciones corporales incestuosas. Este hallazgo de
objeto se da en el terreno de la fantasía. Una de las condiciones para el
hallazgo de objeto, una primera condición es la creación de la
espacialidad exterior al propio cuerpo, y espacialidad extrafamiliar donde
hallarlo; esto se da en el proceso psíquico adolescente.

Grassi A. Sobre los intereses libidinales de los jóvenes y la


subjetividad en Devenir.
Grassi señala que los intereses son una construcción que responde a
múltiples variables.
Cada sociedad produce su propio discurso sobre sus modelos y valores,
encarnando en los individuos quienes se convierten en portadores de los
mismos. Los enunciados sociales determinan las formas con la cual se
constituyen sujetos que van a integrarse a sistemas que le otorgan un
lugar. Los intereses son entonces una construcción subjetiva, son la marca
de una época, de una cultura.
Junto con el cuerpo, se renuevan sus intereses, ideales, objetos
privilegiados, vínculos con otros.
Es imposible considerar la identidad sin el marco de la relación con otros.
La juventud es búsqueda de identidad en el seno del grupo exogámico.
Comienza a tener importancia la categoría del nosotros como grupo.
Lo puberal crea los materiales sobre los que trabaja lo adolescente.
Es un trabajo psíquico caracterizado por un exceso de sensualidad que
inunda al cuerpo y al psiquismo, creando representaciones incestuosas,
como consecuencia de la activación aprés coup de la sexualidad infantil,
que dan sustento a una intensa actividad autoerótica. Asimismo, se lo
caracteriza por ser una fuerza fusional que tiende a la repetición y lo
incestuoso. Por otra parte, el proceso originario puberal es un recurso que
tiene el púber para representar pictogramáticamente el nuevo cuerpo, el
magma sensorial y las sensaciones eróticas inéditas. Además, este
proceso pulsa la continuidad zona objeto complementario, en donde el
otro es considerado un objeto parcial. lo adolescente, es un trabajo
psíquico que opera en conjunto con lo puberal ya que son
complementarios, pero de lógicas contrarias. Lo adolescente desexualiza
ese exceso de sensualidad propio de lo puberal como mecanismo de
defensa, enterneciéndolo, mediante los procesos de elaboración,
sublimación e idealización, retirando esas representaciones incestuosas.
Tendera a la búsqueda de objetos no incestuosos y conduce al encuentro
con la alteridad.
La juventud es una formación nueva que funciona como suplemento, como
algo añadido al entretiempo, un trabajo psíquico más. Es una proyección
esperanzada en el futuro, es la búsqueda de la identidad subjetiva que si
bien es algo singular y propio de cada sujeto este se co-construye y se
sostiene socialmente con lo cual es imposible considerar la identidad sin
el marco de las relaciones solidarias con otros. Se comienza a reconocer
al otro como altero un sujeto diferente a mi con sus propios deseos,
promueve el encuentro con la diferencia y al trabajo de hallazgo de objeto.
La juventud es búsqueda de identidad en el seno de grupo exogámico.
Lo puberal en su versión originaria, es una tendencia anti-separadora,
búsqueda de la repetición en toda experiencia de complementariedad. Lo
adolescente, en cambio, es una fuerza separadora, promueve la búsqueda
de lo nuevo; es tendencia a la creatividad. El adolescente va
creando/hallando el objeto con elementos nuevos y retazos insignificantes
de objetos pertenecientes a su pasado.

Textos puente

Franco, A. La niña púber. De la maduración del aparato genital hacia la genitalización


psíquica de la sexualidad.

Conceptos claves: pubertad, puberal, proceso originario

En “La niña púber”, Adriana Franco ofrece una profunda reflexión psicoanalítica sobre el
pasaje subjetivo que atraviesa la niña en la pubertad. Su enfoque se apoya tanto en
Freud como en Lacan, y destaca que este momento vital no puede ser reducido a un
proceso meramente biológico o evolutivo, sino que implica una ruptura estructural,
una transformación subjetiva que se produce con lo puberal.

Pubertad y lo puberal: diferenciación conceptual

Desde el comienzo, la autora introduce una distinción central entre pubertad y lo


puberal. Mientras que la pubertad refiere a los cambios corporales biológicos,
hormonales y visibles —menstruación, desarrollo de senos, ensanchamiento de caderas,
etc.—, lo puberal designa un fenómeno subjetivo, psíquico y estructural, cuya
aparición produce efectos que exceden lo meramente orgánico. Lo puberal irrumpe en el
psiquismo como una ruptura, un momento donde el cuerpo se vuelve extraño y surge la
pregunta por el deseo del Otro.

Franco sostiene que, a pesar de que el cuerpo cambia visiblemente, la subjetividad no


sigue un proceso continuo. Por el contrario, se trata de una discontinuidad respecto a
la infancia. La niña no deviene mujer como simple efecto del crecimiento corporal. No
hay pasaje natural, sino una transformación que implica el duelo por el cuerpo infantil, el
reordenamiento de las identificaciones y el surgimiento de nuevas posiciones subjetivas.
En este sentido, lo puberal marca una verdadera mutación estructural, atravesada por
preguntas, angustias, y vacilaciones del ser.

El proceso original y la desmentida de la feminidad

La autora introduce el concepto de “proceso original”, referido a la forma en que el


sujeto simbolizó en su infancia el encuentro con la diferencia sexual. Este proceso
inaugural deja marcas que resurgen en la pubertad, en forma de síntomas o conflictos.
En el caso de la niña, este proceso se organiza alrededor de la constatación de la falta
de pene, lo cual no se asume sin consecuencias.

Franco recupera aquí el concepto freudiano de la “desmentida de la feminidad”, que


designa la forma en que el psiquismo, tanto masculino como femenino, se defiende frente
al reconocimiento de la diferencia sexual. Para el niño, la constatación de que la niña no
tiene pene puede producir una defensa que lo lleve a negar la castración; en el caso de la
niña, el hecho de no tenerlo se convierte en una marca que debe ser elaborada de modo
singular.

Es importante destacar que la feminidad no está dada de antemano ni se deriva


naturalmente del cuerpo. Lacan afirma que “la mujer no existe”, en el sentido de que no
hay un significante universal que la represente. Por lo tanto, el acceso a una posición
femenina implica recorrer un camino particular, sin garantías ni certezas previas.

La caída del narcisismo infantil: de niña fálica a objeto del deseo del Otro

Durante la infancia, la niña suele ocupar el lugar de niña fálica, es decir, un objeto de
amor investido narcisísticamente por el Otro (generalmente los padres), que la mira
como ideal. Este lugar le da consistencia imaginaria, sostenida por los ideales del Otro.
Sin embargo, en la pubertad, ese lugar cae. El cuerpo cambia, la imagen narcisista ya no
alcanza, y la niña se ve enfrentada a una experiencia inédita: ya no es solo amada, sino
potencialmente deseada.

Este pasaje de objeto amado a objeto de deseo se acompaña muchas veces de angustia,
desconcierto o vergüenza. La mirada del Otro se erotiza y puede vivirse como invasiva.
La niña empieza a ser mirada como cuerpo sexuado, y ello irrumpe en su vivencia
subjetiva con intensidad. Muchas veces el cuerpo puberal es vivido como extraño, incluso
como hostil, porque porta signos de una sexualidad que aún no ha sido simbolizada.

Franco subraya que la interpelación desde la mirada del Otro no es menor. Se trata
de una mirada que introduce un saber sobre el cuerpo que la niña aún no tiene. Este
saber externo puede imponerse como una violencia simbólica: se es mirada como mujer
cuando aún no se ha logrado serlo subjetivamente. Este desfase puede generar
inhibiciones, angustia o síntomas.
La relación con el cuerpo: lo real del sexo

Uno de los puntos más complejos que trabaja la autora es la relación entre el cuerpo y
lo simbólico en la pubertad. La irrupción de lo puberal hace que el cuerpo ya no sea
simplemente una imagen unificada del yo (como lo era en la fase del estadio del espejo),
sino que aparece como fragmentado, pulsional, sede de lo real del sexo. El cuerpo
sangra, crece, cambia sin que el sujeto lo haya pedido ni comprendido.

Aquí aparece con fuerza el concepto de lo real del sexo, que no puede ser simbolizado
plenamente. Lo sexual no se representa completamente en el lenguaje, y por ello la niña
púber debe enfrentar una dimensión de opacidad, de enigma, que muchas veces se
resuelve en síntomas, inhibiciones o fantasías defensivas.

El cuerpo se vuelve entonces territorio de una batalla subjetiva: entre la imagen


narcisista que cae, los ideales infantiles que se desmoronan, y el empuje pulsional que
irrumpe sin mediación. Este es un tiempo de duelo, de recomposición, pero también de
invención.

Salida del Edipo y el enigma del deseo femenino

La salida del Edipo es otro eje central en este momento. Franco muestra que la niña, en
tanto ha deseado ser el objeto de amor del padre, debe ahora renunciar a ese lugar y
tramitar la pérdida. Este duelo implica aceptar que no se es el falo del Otro, que no se
puede colmar su falta, y que el deseo no se dirige más hacia esa figura paternal
idealizada. A partir de esta renuncia, se abre la posibilidad de un deseo propio, pero
también de un vacío.

Franco subraya que el deseo femenino, desde el psicoanálisis, no tiene representación


plena en el significante. Por eso, acceder a una posición femenina implica
necesariamente bordear un vacío, una falta de saber, un no-todo. La mujer, en términos
lacanianos, no se inscribe totalmente en la lógica fálica, y eso la sitúa en un lugar de
opacidad también para sí misma.

La mujer como construcción, no como destino

Finalmente, la autora insiste en que la mujer no es un destino biológico, sino una


construcción subjetiva que requiere tiempo, duelos, y una elaboración singular. La niña
púber no se convierte en mujer simplemente por menstruar, sino por atravesar un
proceso simbólico que le permita situarse en una posición femenina deseante, lo cual no
está garantizado ni es automático.

El recorrido de la niña púber está lleno de interrogantes, angustias y reorganizaciones.


Su cuerpo cambia, pero su psiquismo debe darle sentido a ese cambio. La feminidad no
preexiste; se construye, se inventa, y muchas veces se fracasa en el intento. Por ello, lo
puberal es una crisis estructural, no una etapa del desarrollo.

Flavia aparece mencionada como un ejemplo clínico, utilizado para ilustrar cómo lo
puberal irrumpe subjetivamente en una niña que comienza a enfrentarse con su cuerpo
cambiante y con la mirada del Otro.
Franco describe el caso de Flavia, una niña que consulta por trastornos alimentarios. A
través del relato, se observa que Flavia se encuentra en un momento de pasaje de la
niñez a la pubertad, en el que su cuerpo comienza a cambiar de manera visible:
aparecen los senos, hay cambios en su figura, lo cual le genera rechazo y angustia.
Flavia no logra habitar ese nuevo cuerpo; lo vive como algo extraño, invasivo, que la
expone a una mirada erotizada para la cual no se siente preparada.

Se destaca que Flavia intenta detener el proceso puberal a través de la restricción


alimentaria: quiere frenar el crecimiento del cuerpo, impedir que se transforme en un
cuerpo de mujer. Así, la anorexia aparece como una respuesta defensiva ante lo real del
sexo, como un intento de controlar lo incontrolable. Este cuerpo que se erotiza desde
la mirada del Otro la deja sin herramientas simbólicas para tramitar esa transformación.

El caso de Flavia evidencia cómo lo puberal no es solo un proceso biológico, sino que
implica una intervención del deseo, del lenguaje y del inconsciente. La dificultad de
Flavia para simbolizar su nueva posición en la estructura —ya no como niña, pero
tampoco aún como mujer— pone en escena el carácter enigmático de la feminidad y la
necesidad de una elaboración subjetiva singular.

Lepka, M. La llegada de la pareja en la adolescencia.

Los comienzos de los cambios frente al “otro”

El tiempo lógico de lo adolescente significara lidiar con el objeto amor y su idealización.


Estos primeros procesos/amores están más alineados del lado del propio narcicismo y su
necesidad de completud en el otro semejante, resguardándose de cualquier falla (el otro
no tiene fallas ni faltas, es completo y me puede completar a mi), resguardándose de la
castración y la muerte que nos marca a todos como sujetos y nos reenvía a un trabajo
permanente en lo simbólico para aceptarlo y tramitarlo.

El atravesamiento de ese reconocimiento, esto es, de nuestra condición de sujetos de la


falta, hace que los primeros objetos de amor, que desde el narcicismo y el autoerotismo
generaban formas preliminares del amor, mediante los mecanismos de devoración
(originario puberal) y apoderamiento (lo adolescente), ahora sufran una segunda
configuración objetal en su dimensión simbólica. La frustración del objeto pulsional por
su rasgo estructural de nunca coincidir con el objeto de la necesidad, con el objeto real,
remite a la promesa no cumplida, a la discontinuidad que abre la presencia de la
ausencia; y, ahora, por la lógica que introduce el tiempo psíquico de la juventud se ubica
como objeto a investir, pero marcado por la falta (el otro es alguien incompleto como yo y
por lo tanto no me puede completar), en una suerte de emparejamiento de todos en tanto
humanos, conformando la categoría de alteridad.

Estos procesos de construcción del amor (construcción del objeto), durante la juventud,
implican una tarea de des idealización de los objetos parentales. Movimiento que pone en
juego el odio como función de desligadura sobre la elevada investidura que tenían los
padres (como los otros tienen una falta, los padres también tienen una falta, no son
perfectos). El proceso de des idealización desencadena para el sujeto una
reestructuración del vínculo con los objetos parentales y consigo mismo. Cae la
sobrevaloración al volverse un semejante del adulto padre y repercute en la
omnipotencia del yo.

Estos caminos internos de la revisita de la castración permiten redefinir las condiciones


para el cierre definitivo del aparato psíquico y la consolidación del ideal del yo.
Soler, M. El otro por venir

El hijo tiene que realizar muchos trabajos psíquicos durante la infancia y la adolescencia
para construir y conquistar las categorías de vinculo y de alteridad.

Una de las formas que tiene la subjetividad de bordear y simbolizar las faltas inherentes
al sujeto es constituir y conquistar la categoría de alteridad, que implica que se pueda
considerar al otro en su radical diferencia: con un cuerpo separado y un deseo diferente.

Pero esto no ocurre de una vez y para siempre (la conformación de la categoría de
alteridad), ni en un solo encuentro, sino que requiere de una búsqueda, una conquista y
un pasaje donde los encuentros con el otro, en la potencialidad saludable, dejan de ser
relaciones de objeto y devienen vinculo (en la juventud).

El trabajo de lo originario puberal inunda un de un mundo de sensaciones genitales que


urgen por inscribirse en el encuentro con el otro. Pero dentro de la lógica del proceso
originario, no se registra al otro en su alteridad, sino que la urgencia pulsa por capturar
al otro como objeto, para que el cuerpo del otro pueda ocupar la complementariedad de
la zona-objeto genital (implica una fusión). Comerlo, saborearlo, chuparlo, morderlo,
olerlo…. Expresiones sensoriales que dan cuenta del trabajo pictogramatico de lo
originario puberal que va inscribiendo el placer genital y para-genital en el encuentro
complementario de los dos cuerpos. Si al otro me lo puedo comer sin registrar nada de
su subjetividad (su nombre, su teléfono, sus intereses, sus enigmas…) es porque el otro
solo ocupa el lugar de objeto de goce y ese encuentro solo deviene relación de objeto
(proyección de rasgos propios en el otro, de modo narcisista o de apuntalamiento). Pero
en un proceso saludable, la fuerza de lo originario puberal que pulsa por tragarse al otro
como un objeto, se entrelaza con el trabajo psíquico de lo adolescente, que
contrariamente pulsa por sublimar, para que advenga la corriente tierna y además alejar
de lo incestuoso al sujeto, para que vaya en búsqueda de objetos heterofamiliares. Pero
en lo adolescente también hay relación de objeto, ya que no está inscripto en el la falta,
el otro es un ser perfecto, completo, sin ninguna falta, que me completa, por ende, no
hay categoría de alteridad. En un proceso saludable, en el proceso de la juventud se
construye la categoría de cuerpo sexuado vincular cuando el encuentro intersubjetivo
con el otro deviene vinculo, y esto solo es posible si ambas subjetividades inscriben algo
de la falta que los define como sujeto, la alteridad del otro y de sí mismo como sujeto.

Otero Ma. E Habitar la luna. Un viaje adolescente.

En "Habitar la luna", Estela Otero reflexiona sobre el trabajo clínico con adolescentes
desde una perspectiva psicoanalítica, poniendo en juego tanto la práctica institucional
como los efectos subjetivos del discurso social actual. El texto parte del reconocimiento
de que los adolescentes de hoy habitan un mundo que ha transformado profundamente
los modos de nombrar, desear y vincularse, lo cual plantea desafíos inéditos para quienes
trabajan con ellos.

El título del texto remite a una imagen sugerente: “habitar la luna” como metáfora del
desconcierto, de lo inabarcable, de ese mundo adolescente que a veces parece alejado,
enigmático, incomprensible. Otero plantea que el trabajo clínico con adolescentes no
puede apoyarse en certezas ni respuestas rápidas, sino en una escucha atenta que
permita acoger lo singular que cada uno trae. Frente al sufrimiento adolescente, no se
trata de corregir, adaptar ni normativizar, sino de sostener un espacio donde pueda
emerger una invención subjetiva, una respuesta propia frente a lo que irrumpe con la
pubertad.
La autora también hace foco en el modo en que los discursos actuales, especialmente los
ligados a la técnica y la ciencia, tienden a borrar la dimensión del deseo y la falta. Frente
a este empuje a la respuesta inmediata o a la medicalización del malestar, el psicoanálisis
propone otra ética: una que no busca suprimir el conflicto, sino darle lugar.

Por último, Otero enfatiza el valor del trabajo institucional en equipos interdisciplinarios,
no como suma de saberes técnicos, sino como posibilidad de construir una lógica de
trabajo que incluya la pregunta, la transferencia y el tiempo del sujeto.

También podría gustarte