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Prácticos Mitología

El mito es una narrativa sagrada que explica la creación y el origen del mundo y del ser humano a través de las hazañas de seres sobrenaturales. Para las sociedades arcaicas, los mitos son fundamentales ya que les proporcionan modelos de conducta y explicaciones sobre su existencia, diferenciándose de las historias falsas que carecen de este significado profundo. Los mitos revelan la conexión entre lo sagrado y lo cotidiano, y son esenciales para entender la identidad y la cultura de los pueblos antiguos.

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Prácticos Mitología

El mito es una narrativa sagrada que explica la creación y el origen del mundo y del ser humano a través de las hazañas de seres sobrenaturales. Para las sociedades arcaicas, los mitos son fundamentales ya que les proporcionan modelos de conducta y explicaciones sobre su existencia, diferenciándose de las historias falsas que carecen de este significado profundo. Los mitos revelan la conexión entre lo sagrado y lo cotidiano, y son esenciales para entender la identidad y la cultura de los pueblos antiguos.

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PORTAFOLIOS MITOLOGÍA I

PARTE 1: COMPRENDER QUÉ ES UN MITO.


1) Leé el siguiente fragmento de Mito y Realidad Mircea Eliade

ENSAYO DE UNA DEFINICIÓN DEL MITO


Sería difícil encontrar una definición de mito que fuera aceptada por todos los eruditos y que al
mismo tiempo fuera accesible a los no especialistas. Por lo demás, ¿acaso es posible encontrar una
definición única capaz de abarcar todos los tipos y funciones de los mitos en todas las sociedades,
arcaicas y tradicionales? El mito es una realidad cultural extremadamente compleja, que puede
abordarse e interpretarse en perspectivas múltiples y complementarias. Personalmente, la definición
que me parece menos imperfecta, por ser la más amplia, es la siguiente: el mito cuenta una historia
sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de
los «comienzos». Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres
Sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosmos, o
solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución.
Es, pues, siempre el relato de una «creación»: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a
ser. El mito no habla de lo que ha sucedido realmente, de lo que se ha manifestado plenamente. Los
personajes de los mitos son Seres Sobrenaturales. Se les conoce sobre todo por lo que han hecho en
el tiempo prestigioso de los «comienzos». Los mitos revelan, pues, la actividad creadora y desvelan la
sacralidad (o simplemente la «sobre-naturalidad») de sus obras. En suma, los mitos describen las
diversas, y a veces dramáticas, irrupciones de lo sagrado (o de lo «sobrenatural») en el Mundo. Es
esta irrupción de lo sagrado la que fundamenta realmente el Mundo y la que le hace tal como es hoy
día. Más aún: el hombre es lo que es hoy, un ser mortal, sexuado y cultural, a consecuencia de las
intervenciones de los seres sobrenaturales.
Por el mismo hecho de relatar el mito las gestas de los seres sobrenaturales y la manifestación de sus
poderes sagrados, se convierte en el modelo ejemplar de todas las actividades humanas
significativas. Cuando el misionero y etnólogo C Strehlow preguntaba a los australianos Arunta por
qué celebraban ciertas ceremonias, le respondían invariablemente: «Porque los antepasados lo han
prescrito así». Los Kai de Nueva Guinea se negaban a modificar su manera de vivir y de trabajar, y
daban como explicación: «Así lo hicieron los Nemu (los Antepasados míticos) y nosotros lo hacemos
de igual manera» Interrogado sobre la razón de tal o cual detalle de cierta ceremonia, el cantor
Navaho contestaba: «Porque el Pueblo santo lo hizo de esta manera la primera vez». Encontramos
exactamente la misma justificación en la plegaria que acompaña un ritual tibetano primitivo: «Como
ha sido transmitido desde el principio de la creación de la tierra, así nosotros debemos sacrificar (...).
Como nuestros antepasados hicieron en los tiempos antiguos, así hacemos hoy». Tal es también la
justificación invocada por los teólogos y ritualistas hindúes: «Debemos hacer lo que los dioses han
hecho en un principio» (Satapatha Brâhmana, VII, 2, 1, 4).
Sería inútil multiplicar ejemplos. Como lo hemos demostrado en El mito del eterno retorno, y como se
verá aún mejor por lo que sigue, la función principal del mito es revelar los modelos ejemplares de
todos los ritos y actividades humanas significativas: tanto la alimentación o el matrimonio como el
trabajo, la educación, el arte o la sabiduría. Esta concepción no carece de importancia para la
comprensión del hombre de las sociedades arcaicas y tradicionales, y de ellas nos ocuparemos más
adelante.
«HISTORIA VERDADERA»-«HISTORIA FALSA»
Debemos añadir que en las sociedades en que el mito está aún vivo, los indígenas distinguen
cuidadosamente los mitos —«historias verdaderas»— de las fábulas o cuentos, que llaman «historias
falsas».
Los Pawnee «hacen una distinción entre las ‘historias verdaderas’ y las ‘historias falsas’, y colocan
entre las historias ‘verdaderas’, en primer lugar, todas aquellas que tratan de los orígenes del mundo;
sus protagonistas son seres divinos, sobrenaturales, celestes o astrales. A continuación vienen los
cuentos que narran las aventuras maravillosas del héroe nacional, un joven de humilde cuna que
llegó a ser el salvador de su pueblo, al liberarle de monstruos, al librarle del hambre o de otras
calamidades, o al llevar a cabo otras hazañas nobles y beneficiosas. Vienen, por último, las historias
que se relacionan con los medicine-men, y explican cómo tal o cual mago adquirió sus poderes
sobrehumanos o cómo nació tal o cual asociación de chamanes. Las historias ‘falsas’ son aquellas que
cuentan las aventuras y hazañas en modo alguno edificantes del coyote, el lobo de la pradera. En una
palabra: en las historias ‘verdaderas’ nos hallamos frente a frente de lo sagrado o de lo sobrenatural;
en las ‘falsas’, por el contrario, con un contenido profano, pues el coyote es sumamente popular en
esta mitología como en otras mitologías norteamericanas, donde aparece con los rasgos del astuto,
del pícaro, del prestidigitador y del perfecto bribón.
Mientras que las «historias falsas» pueden contarse en cualquier momento y en cualquier sitio, los
mitos no deben recitarse más que durante un lapso de tiempo sagrado (generalmente durante el
otoño o el invierno, y únicamente de noche). Esta costumbre se conserva incluso en pueblos que han
sobrepasado el estadio arcaico de cultura. Entre los turco-mongoles y los tibetanos, la recitación de
cantos épicos del ciclo Gesor no puede tener lugar más que de noche y en invierno.
«La recitación se asimila a un poderoso encanto. Ayuda a obtener ventajas de toda índole,
especialmente éxito en la caza y en la guerra (...). Antes de recitar se prepara un área espolvoreada
con harina de cebada tostada. El auditorio se sienta alrededor. El bardo recita la epopeya durante
varios días. En otro tiempo, se dice, se veían entonces las huellas de los cascos del caballo de César
sobre esta área. La recitación provocaba, pues, la presencia real del héroe».
LO QUE REVELAN LOS MITOS
La distinción hecha por los indígenas entre «historias verdaderas» e «historias falsas» es
significativa. Las dos categorías de narraciones presentan «historias», es decir, relatan una serie de
acontecimientos que tuvieron lugar en un pasado lejano y fabuloso. A pesar de que los personajes de
los mitos son en general Dioses y Seres Sobrenaturales, y los de los cuentos héroes o animales
maravillosos, todos estos personajes tienen en común esto: no pertenecen al mundo cotidiano. Y, sin
embargo, los indígenas se dieron cuenta de que se trataba de «historias» radicalmente diferentes.
Pues todo lo que se relata en los mitos les concierne directamente, mientras que los cuentos y las
fábulas se refieren a acontecimientos que, incluso cuando han aportado cambios en el Mundo (cf. las
particularidades anatómicas o fisiológicas de ciertos animales), no han modificado la condición
humana en cuanto tal.
En efecto, los mitos relatan no sólo el origen del Mundo, de los animales, de las plantas y del hombre,
sino también todos los acontecimientos primordiales a consecuencia de los cuales el hombre ha
llegado a ser lo que es hoy, es decir, un ser mortal, sexuado, organizado en sociedad, obligado a
trabajar para vivir, y que trabaja según ciertas reglas. Si el Mundo existe, si el hombre existe, es
porque los Seres Sobrenaturales han desplegado una actividad creadora en los «comienzos». Pero
otros acontecimientos han tenido lugar después de la cosmogonía y la antropogonía, y el hombre, tal
como es hoy, es el resultado directo de estos acontecimientos míticos, está constituido por estos
acontecimientos. Es mortal, porque algo ha pasado in illo tempore. Si eso no hubiera sucedido, el
hombre no sería mortal: habría podido existir indefinidamente como las piedras, o habría podido
cambiar periódicamente de piel como las serpientes y, por ende, hubiera sido capaz de renovar su
vida, es decir, de recomenzarla indefinidamente. Pero el mito del origen de la muerte cuenta lo que
sucedió in illo tempore, y al relatar este incidente explica por qué el hombre es mortal.
Del mismo modo, determinada tribu vive de la pesca, y esto porque en los tiempos míticos un Ser
Sobrenatural enseñó a sus antepasados cómo capturar y cocer los pescados. El mito cuenta la historia
de la primera pesca efectuada por el Ser Sobrenatural, y al hacer esto revela a la vez un acto
sobrehumano, enseña a los humanos cómo efectuarlo a su vez y, finalmente, explica por qué esta
tribu debe alimentarse de esta manera.
Se podrían multiplicar fácilmente los ejemplos. Pero los que preceden muestran ya por qué el mito
es, para el hombre arcaico, un asunto de la mayor importancia, mientras que los cuentos y las fábulas
no lo son. El mito le enseña las «historias» primordiales que le han constituido esencialmente, y todo
lo que tiene relación con su existencia y con su propio modo de existir en el Cosmos le concierne
directamente.
Inmediatamente se verán las consecuencias que esta concepción singular ha tenido para la conducta
del hombre arcaico. Hagamos notar que, así como el hombre moderno se estima constituido por la
Historia, el hombre de las sociedades arcaicas se declara como el resultado de cierto número de
acontecimientos míticos. Ni uno ni otro se consideran «dados», «hechos» de una vez para siempre,
como, por ejemplo, se hace un utensilio, de una manera definitiva. Un moderno podría razonar de la
manera siguiente: soy tal como soy hoy día porque un cierto número de acontecimientos me han
sucedido, pero estos acontecimientos no han sido posibles más que porque la agricultura fue
descubierta hace ocho o nueve mil años y porque las civilizaciones urbanas se desarrollaron en el
Oriente Próximo antiguo, porque Alejandro Magno conquistó Asia y Augusto fundó el Imperio
romano.
De igual modo, un «primitivo» podría decirse: soy tal como soy hoy porque una serie de
acontecimientos tuvieron lugar antes de mí. Tan sólo debería añadir, acto seguido: esos
acontecimientos sucedieron en los tiempos míticos, y, por consiguiente, constituyen una historia
sagrada, porque los personajes del drama no son humanos, sino Seres Sobrenaturales. Y aún más:
mientras que un hombre moderno, a pesar de considerarse el resultado del curso de la Historia
universal, no se siente obligado a conocerla en su totalidad, el hombre de las sociedades arcaicas no
sólo está obligado a rememorar la historia mítica de su tribu, sino que reactualiza periódicamente
una gran parte de ella. Es aquí donde se nota la diferencia más importante entre el hombre de las
sociedades arcaicas y el hombre moderno: la irreversibilidad de los acontecimientos, que, para este
último, es la nota característica de la Historia, no constituye una evidencia para el primero.
En otros términos: se aprende no sólo cómo las cosas han llegado a la existencia, sino también dónde
encontrarlas y cómo hacerlas reaparecer cuando desaparecen.

2) Esbozá una definición de mito con los datos del texto.


3) Explicá qué importancia tiene para los primitivos la relación con los mitos y los
antepasados o los dioses.
4) Explicá la diferencia entre mito e historia falsa para los pueblos primitivos o míticos.
5) Explicá qué revelan los mitos para los pueblos antiguos y que valor tiene.
6) Respondé las siguientes preguntas:
a. ¿Qué relación existe entre el mito y el rito?
b. ¿Qué opina la gente sobre el mito?
7) Buscá ejemplos de obras literarias, cinematográficas, marcas de productos que
contengan referencia a los mitos.
8) Buscá ejemplos de los distintos tipos de mito.

PARTE II: EL CAMINO DEL HÉROE


1) Observá el siguiente video

[Link]

2) Definí con tus palabras qué es un héroe.


3) Describí las principales etapas del monomito.
4) Elegí una película u obra literaria y observá los pasos del monomito.
5) Observá el siguiente video:

6) Escribí brevemente tu opinión sobre lo expuesto por Campbell en el video.

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