0% encontró este documento útil (0 votos)
109 vistas20 páginas

ROMANICO

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
109 vistas20 páginas

ROMANICO

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ARTE ROMÁNICO

(siglos XI y XII)

1. Introducción.
La expresión románico aparece por primera vez hacia 1820 en la bibliografía
artística francesa en relación con la arquitectura de los siglos que precedieron al gótico,
al observarse que algunos de sus rasgos característicos -por ejemplo, el empleo del arco
de medio punto y la columna- remitían a la arquitectura romana1.
El románico constituye un nuevo comienzo del arte occidental. Reúne distintas
tendencias de la temprana Edad Media y, a partir de ellas, elabora un lenguaje propio y
penetrante en todos los dominios. Sin embargo, es aún un estilo multiforme,
conglomerado de numerosos componentes regionales reflejando, de este modo, la
desmembración política de los países que conforman Europa2.
Tres acontecimientos históricos marcan el nacimiento del Románico: El
feudalismo, el milenarismo y el fenómeno de las peregrinaciones:
1.- El Feudalismo: Se trata del sistema político-económico que regirá la Europa
de la Plena Edad Media.
En una Europa básicamente rural 3 surgen grandes señores que detentan el
dominio de la tierra al cual los campesinos tienen que someterse –vasallaje- a cambio de
protección y medios de subsistencia. Estos grandes señores laicos o religioso ocuparán la
más alta jerarquía social. Su poder se basará en el dominio de las armas y en el

1 El
término era ya usual en lingüística, al denominarse "lenguas románicas o romances" a
aquellas derivadas del latín.
2
No tendrá aun la fuerza normativa del arte gótico que le convertirá en el primer estilo
internacional europeo.
3Las poblaciones de las ciudades tardo-clásicas se habían dispersados por el campo buscando

seguridad, ante el peligro de las invasiones bárbaras, y alimentos, por la quiebra de los sistemas
de avituallamiento.

1
monopolio de los medios de producción, siendo el Rey el primero entre los señores
feudales gracias a apoyos personales.
2.- El milenarismo: Un clima de angustia se apoderó de Europa en los años
precedente al año 1000. Una serie de circunstancias políticas (invasiones de normandos,
musulmanes, húngaros); económicas (malas cosechas que provocan hambrunas
generalizadas) y sociales (desarrollo de epidemias) contribuyeron a propagar la idea de la
llegada del Fin del Mundo y del día del Juicio Final.
El pesimismo se apoderó de la población, avivado por los predicadores que
inculcaban a la población un sentimiento de culpa y advertían de la clara presencia de las
profecías apocalípticas.
Un clima de piedad de apoderó de Europa que multiplicó las manifestaciones
colectivas de fe y el deseo de acciones de gracia.
3.- Las peregrinaciones: Constituyen uno de los actos de piedad individual y
colectiva más importante de la Plena Edad Media, facilitado por la mayor seguridad
territorial en Europa.
Las peregrinaciones estuvieron asociadas al culto a las reliquias, que adquieren
en este período una importancia decisiva no sólo como objetos agrados, sino como
garantía de prosperidad y bienestar. Miles de peregrinos se desplazaron anualmente por
los caminos de Europa en dirección a los centros donde podían contemplarlas y recoger
parte de sus efluvios de gracia.
Los tres principales centros de peregrinación serían: Santiago de Compostela,
Roma y Tierra Santa (Jerusalén).
Estas rutas se convirtieron en vías de gran prosperidad económica y
contribuyeron a la internacionalización de las formas artísticas.
Respecto a su cronología, el románico comprende los siglos XI y XII:
- Siglo XI y 1ª mitad XII: Románico Pleno.
- 2ª mitad XII: Románico Tardío, coincidiendo con el nacimiento del Gótico.

2. La arquitectura.
La arquitectura alcanza la primacía entre las categorías artísticas, a la cual se
subordinan las restantes artes. El templo y el monasterio son los edificios donde
cristalizan con mayor pureza las aspiraciones de la época.
Tras superar el año 1.000 se desplegó por toda Europa una gran fiebre
constructiva. Cientos de edificios religiosos fueron renovados o labrados de nueva planta
como acto de agradecimiento a Dios por la no llegada del fin del mundo. Así lo
expresaba el monje Raoul Glaber en su "Crónica" del año 1003: "Cuando se acercaba el

2
tercer año después del año 1000, se vio en toda la tierra y sobre todo en Italia y en la
Galia, una renovación de las basílicas, de las iglesias; aunque la mayoría muy bien
construidas no tenían necesidad de ello, una emulación empujaba a cada comunidad
cristiana a tener la suya más suntuosa que las otras".
Este impulso constructivo estuvo protagonizado, en primer lugar, por las órdenes
religiosas, sobre todo la reformada orden de Cluny, radicada en la Borgoña francesa;
pero también por los núcleos de población que pervivieron y comenzaron a recobrar vida
a partir del siglo XI tras las segundas invasiones.

2.1. El templo.
Es el principal edificio románico como Casa de Dios e imagen de la Jerusalén
Celeste y como lugar de celebración de la asamblea de fieles.
Sus principales características son:
- Dimensiones monumentales con escalonamiento de volúmenes en su alzado
–correspondientes a sus distintas naves y capillas-, dentro de un aspecto general macizo
y severo.
- Uso generalizado de la bóveda como sistema de cubrición. La más
importante aportación de la arquitectura románica es el abovedamiento de la totalidad
del edificio de la iglesia. En su adopción influyeron dos tipos de criterios: práctico, pues
se reducía el peligro de incendio que conllevaban las techumbres de madera imitando los
ricos artesonados romanos 4 ; simbólico pues la bóveda con su forma curva era
representación del cielo. Se generalizarán la de cañón para la nave central y la de arista
para las laterales.
- Protagonismo del muro y el pilar. El muro románico es muy complejo
adquiriendo una importante dimensión plástica. Aparece recorrido exteriormente por
molduras, pilastras o semicolumnas adosadas y se cubre interiormente con decoración
pictórica.
En una primera fase del estilo se levantan poderosos muros, enormemente
gruesos y sólidos, como responsables directos del soporte de las bóvedas, reforzados al
exterior mediante potentes estribos o contrafuertes. Posteriormente, la aparición del arco
fajón irá apuntando a un nuevo concepto arquitectónico, basado en líneas de empuje y
contrarresto (con máximo desarrollo en el gótico). Permitirá la apertura de grandes
ventanales.
- Potenciación de la planta de cruz latina: Se elige por su carácter simbólico
en relación con el punto más importante de la misa, la renovación del sacrificio de Cristo

4No
faltan crónicas de iglesias que eran pacto del fuego a los pocos días de su consagración.

3
en la cruz. Inspiradas en la basílica con crucero, constarán de tres o cinco naves, pórticos
a los pies y coronadas por uno o varios ábsides. Sobre los cruceros se dispondrán
elevados cimborrios y, a los pies, la fachada se enmarcará con torres.
- Disposición de criptas bajo los presbiterios: Para enterramiento de personas
notables y asociadas al culto a las reliquias. Consisten en pequeñas cámaras debajo del
altar donde se colocaban los cuerpos de los Santos. Las primeras datan de época
carolingia e incluían dobles accesos con escaleras para facilitaban el acceso de los fieles.
Posteriormente, estas preciadas reliquias se subieron al presbiterio a la altura de las
naves.
Una importante variante serán las llamadas IGLESIAS DE PEREGRINACIÓN
con las siguientes novedades: tribunas sobre las naves laterales, deambulatorio o girola
en la cabecera y elevado número de capillas radiales o absidiolos.
- Las tribunas sobre las naves laterales detentarán una doble función: para
acogida de peregrinos, aumentando notablemente la capacidad del templo, y como
elementos constructivos de apoyo y refuerzo del alto muro de la nave central abovedada.
- El deambulatorio: consistirá en un pasillo circular labrado alrededor del
presbiterio para permitir el acceso y la proximidad de los fieles a las reliquias. Primero
fue subterráneo, en relación con las criptas5.
- Multiplicación de capillas: como lugares de enterramiento de las grandes
familias nobiliarias y para la celebración de misas privadas. Hasta el siglo XI no se
celebraba más que una misa matutina en el altar mayor, a la cual asistía toda la
comunidad. Posteriormente, el desarrollo de la devoción al Sacramento del altar, las
misas de sufragio, así como el deseo de los monjes de llegar a ser sacerdotes conllevó la
multiplicación de las misas con carácter básicamente privado. Para responder a estas
necesidades los arquitectos dieron con una fórmula novedosa: la aparición de pequeñas
capillas radiales en la cabecera o adosada a los brazos del crucero6.
También se levantarán templos de plata centralizada inspirados en los Martiria
paleocristianos, en las iglesias bizantinas -San Vital de Rávena- o en los templos
carolingio como, por ejemplo, la capilla palatina de Aquisgrán.
Presentan planta circular u octogonal con el ábside resaltado u oculto y se
relacionan con espacios funerarios o vinculados a las órdenes militares que importaron el
modelo desde Tierra Santa.

5Disposición
surgida en San Pedro del Vaticano en época de San Gregorio Magno (590-604).
6Se
da el año 1000 como fecha de aparición de los ábsides capillas, siendo el primer caso el de la
Colegiata de San Martín de Tours.

4
Finalmente, indicar que los arquitectos dispondrán la orientación de los
templos hacia oriente, cara al sol naciente, como símbolo de la luz que nace de la
llegada de Cristo en el alborear del día y su reflejo activo en la obra monumental.

2.2. El monasterio.
Un rasgo especial del cristianismo en Oriente y Occidente fue la institución del
monacato. En las turbulentas condiciones de finales del Imperio Romano invadido y
desmantelado por los bárbaros y a lo largo de toda la Edad Media, miles de hombres y de
mujeres buscaron refugio en una renuncia total a la vida mundana bajo dos formas:
- Eremitas o anacoretas: que propugnaban una vida de penitencia, meditación y
oración en absoluta soledad7.
- Cenobitas o monjes: como grupos organizados que disponían de algunas
estructuras arquitectónicas para ciertas actividades de vida en común.
Los monasterios tuvieron un papel decisivo como centros de difusión de la fe
pero también de la cultura occidental donde se pudo salvaguardar el legado intelectual
clásico. Fueron la más importante institución medieval: centros de aprendizaje y de
producción artística.
Las reglas monásticas más antiguas de Occidente fueron redactadas por San
Agustín (354-430) para el Monasterio de Tagaste, que el mismo fundó en el norte de
África. Su objetivo era organizar la vida de la comunidad. Constaban de tres partes:
1º. Regulación de las horas canónicas.
2º. Obligaciones de los monjes respecto al orden teológico y moral.
3º. Aspectos de la vida cotidiana de la comunidad.
Sin embargo, la definitiva organización monástica de occidente fue propuesta
por San Benito de Nursia8.

7El eremitismo cristiano nace a fines del siglo III alrededor de los desiertos de Siria y Egipto.
Se trata de personas que eligieron profesar una vida solitaria y ascética, sin contacto con la
sociedad, con el fin de alcanzar una relación más íntima con Dios. Propugna, pues, la soledad
y el aislamiento como caminos para alcanzar la perfección espiritual. En la Edad Media surge
como una reacción frente a la vida de opulencias en las nuevas ciudades, que se abandona por
la «suma pobreza».
8San Benito nació en Italia hacia el año 480 y a los 20 años se retiró a Subiaco (cerca de Roma) a

hacer oración, lugar donde muy pronto acudieron muchos discípulos atraídos por su fama de
santidad. Al no poder organizar una comunidad de ermitaños, se refugió con algunos
incondicionales en Montecassino (Campania) donde inició una vida comunitaria en un gran
edificio.

5
Para regular la vida de los monjes allí establecidos San Benito escribió unos
estatutos o reglas (Regula Sancti Benedicti), que constaban de 73 capítulos (algunos
añadidos posiblemente por sus sucesores tras su muerte).
El principio básico de la vida monacal debía ser el "ora et labora", es decir, que
el monje además de rezar debía trabajar. Para ello propuso una minuciosa regulación de
las horas del día, estableciéndose un equilibrio entre el tiempo dedicados a rezos y
meditación, con el dedicado a labores domésticas, talleres, campos, etc.
La regla benedictina unificó el monacato occidental, transformado el monasterio
en una comunidad autárquica capaz de satisfacer todas sus necesidades sin necesidad de
recurrir al mundo exterior. Su buena marcha exigía un gran número de talleres, junto a
molinos, posada para peregrinos, alojamiento para los artesanos, etc. El monasterio se
convierte en un centro cívico que resucita el concepto de ciudad en un mundo dominado
por lo rural.
El impulso de la orden benedictina fue gracias al apoyo del papa Gregorio el
Grande y del Emperador Carlomagno9.
Las comunidades monacales prometían votos de castidad, pobreza y obediencia,
y de vivir en clausura para preservar la integridad moral. Éstos no supuso, sin embargo,
que estos monasterios no acumularan importantes riquezas10. La explicación habría que
buscarla en tres hechos:
1º.- La actitud de los laicos que, deseosos de que los monjes los incluyeran en sus
oraciones, ayudaban a las comunidades con cuantiosas donaciones destinadas a
ennoblecer el monasterio11.
2º.- La estrecha solidaridad entre el mundo de los monjes y los linajes
aristocráticos.
➢ Los nobles entregan a la vida religiosa a una parte de sus hijos que no podían
situar en el mundo.
➢ Los otros encuentran en las escuelas monásticas, junto a los novicios, una
primera formación previa a la que hará de ellos perfectos guerreros.
➢ Acogen en su seno las sepulturas de los grandes señores laicos.

9El
papa escribió una vida de San Benito que alcanzó gran difusión en la Europa cristiana de su
época, lo que unido a su regla contribuyó con el apoyo de la curia romana a un progresivo
incremento de las fundaciones benedictinas. Por su parte, Carlomagno ordenó hacer una copia de
la regla y dispuso su distribución por todos los monasterios de su imperio.
10
Resulta contradictorio como unos hombres que habían renunciado a los bienes materiales del
mundo pudieran atesorar las más bellas obras de arte de su tiempo y que los edificios en los que
habitaban fueran, muchos de ellos, los más suntuosos del medievo.
11La regla de San Benito les obligaba a rezar en nombre del pueblo a fin de cosechar para él los

favores del Cielo.

6
3º.- El culto a las reliquias: Multitud de creyentes consideraban que los restos de
los cuerpos de los santos encerraban en si una parcela de lo sagrado y constituían una
garantía tangible y segura de prosperidad, de salud y de salvación. Y esta multitud sabía
mostrarse generosa con las comunidades de monjes y canónigos que velaban por estos
preciosos restos.
Los monasterios románicos, aislados en medio del campo, fueron concebidos
conceptualmente como ciudades: estaban protegidos del exterior mediante murallas y
todos sus edificios se organizaban en torno a un amplio espacio abierto -el claustro-,
situado en el centro del recinto, réplica de los antiguos foros o ágoras clásicos. Además,
eran diseñados como recintos autárquicos que debían poder sustentarse sin necesidad
de nada del exterior: El monasterio ha de construirse de tal manera que todo lo
necesario, es decir, el agua, el molino, el jardín y los diversos oficios, radique en su
interior, de suerte que los monjes no se vean obligados a andar fuera de acá para allá,
porque esto no es bueno para sus almas“.
Su planimetría, inspirada en el modelo del monasterio benedictino de San Gall,
constaba de las siguientes PARTES:
- El claustro: Patio cuadrado porticado, constituido por arcadas de medio punto
sobre columnas. Es el corazón del monasterio, desde donde se accedía a las
distintas dependencias del edificio – a su alrededor se sitúan la iglesia y los
diferentes recintos monásticos: dormitorio, comedor, cocina, scriptorium y
biblioteca-, pero también es lugar de meditación para los monjes, idóneo para
la reflexión serena y tranquila, y cementerio de la comunidad, reservado a
personajes ilustres.
Simboliza el Paraíso12 con su fuente central de donde parten cuatro canales
que representan los cuatro ríos descritos en el Génesis: el Tigris, el Éufrates, el
Pisón y el Guijón, imagen de los evangelios, de las cuatro virtudes cardinales,
de los cuatro elementos de la creación, de los cuatro puntos cardinales.
- Refectorio: Comedor de los monjes. Estancia rectangular situada en la galería
opuesta a la iglesia y caracterizada por la presencia de una banco de fábrica
dispuesto por todo su perímetro, delante del cual se montarían las mesas para
colocar los alimentos. Abierto en el grosos de uno de sus muros laterales se
situaría un púlpito, para hacer lecturas de la Biblia mientras la ingestión de los
alimentos para impedir una posible recreación sensual por el gusto o el pecado
de gula.

12
Así lo denomina San Bernardo "Vere Claustrum Est Paradisus..." (Verdaderamente el
claustro es un Paraíso).

7
Los monjes se instalan en el refectorio según su rango de antigüedad; la mesa
del prior o del abad, en uno de sus extremos, preside a las demás. Las comidas
se desarrollan en silencio, roto tan sólo por las Sagradas lecturas
Normalmente se accede a esta sala por el claustro, donde se localiza una
fuente, para el lavatorio de las manos de los monjes.
En su proximidad se localizan la cocina, con sus enormes chimeneas interiores
con un gran tiro vertical, y las bodegas.
- Sala capitular. Lugar de reunión de la comunidad para la toma de decisiones,
impartición de normas, instrucciones espirituales y confesiones públicas de la
comunidad. Generalmente, consiste en una amplia estancia cuadrada
-suficiente para acoger a la comunidad al completo- con acceso desde el
claustro mediante una portada monumental muy elaborada.
Las reuniones se hacían generalmente de mañana después de la misa y
terminaban con un acto de confesión pública.
- Dormitorios: Se localizan habitualmente en las galerías altas del claustro,
sobre el calefactorio, que hacía de calentador hipocáustico al modo romano.
Muchos monasterios conectaban los dormitorios con la iglesia por una puerta
superior, que por una escalera de descenso alcanzaba el coro con comodidad y
fluidez.
Otras estancias eran:
- Sala de profundis: para velar a los muertos.
- Escriptorium /biblioteca: donde se copiaban y guardaban los libros. Tenía
acceso restringido por peligrosidad de algunas publicaciones tachadas de
herejes y paganas13.
- Cillas: almacenes y zonas administrativas. Solía estar situada en el lado oeste
del claustro, con accesos al exterior para el avituallamiento.
Fuera de la clausura aparecían además dos módulos independientes destinados a
los enfermos y a los novicios; junto a la casa del Abad y la de los huéspedes nobles.

13Los
filósofos de la antigüedad daban mucho miedo a los monjes y convenía una cierta
preparación para poder consultarlos.

8
2.3 Las escuelas regionales.
Las formas arquitectónicas del Románico temprano se manifiestan con mayor
pureza en Francia y Alemania. El resto de las regiones europeas quedan relegadas, hecho
que se explica en gran medida por la situación política:
- España, aun con extensas regiones bajo el dominio árabe, se sitúa en una
posición intermedia entre oriente y occidente.

9
- Inglaterra, sólo se integrará en la evolución de occidente a partir de la conquista
normanda (1066) e
- Italia, en el enfrentamiento con las influencias de la Antigüedad clásica
grecorromana primero y del arte bizantino después y el arte árabe al sur, crea
unas formas propias muy peculiares.

Románico Alemán:
Desde que Otón I el Grande (912-973), emperador y fundador del Sacro Imperio
Romano se impone al poder de Roma, y al mismo tiempo se convierten en defensor y
difusor del Cristianismo hacia el oriente de Europa, los emperadores otónidas se
convierten en los verdaderos "jefes de la cristiandad".
En ese contexto en que es el emperador y no el Papa el representante de Dios en
la Tierra, los edificios de la época deben reflejar tan inmenso poder y se abordan obras de
majestuosa monumentalidad.
La arquitectura románico-otónida es heredera de la carolingia y de ella recibe
algunas de sus más importantes y diferenciadoras características.
Los edificios suelen superar ampliamente los 100 metros de longitud y, por
ejemplo, a la Catedral de Spira se le considera el mayor templo románico conservado de
la Cristiandad con sus 133 metros de longitud.
Tienen tres naves, doble transepto y también doble cabecera (la segunda
coincidiendo con el extremo occidental del templo). Esta hipertrofia de los pies del
templo llamada "westwerk" añadía a la iglesia un gran pórtico y una tribuna regia
flanqueadas por dos elevadas torres. Tal mole -inexistente en el resto del románico
europeo- pretendía representar la fusión del poder terrenal del emperador con el poder
religioso y era la "parte privada y reservada" por donde accedía el soberano y escuchaba
Misa.
Las portadas no adquieren importancia ni resalte y los capiteles suelen ser
cúbicos o levemente esbozados pero en general son carentes de escultura, por lo que ésta
se aplica a la orfebrería.
Otra característica de este arte en Alemania es la altura de las naves, que unido al
numeroso repertorio de torres prismáticas o cilíndricas (dos en la fachada, dos
flanqueando el ábside más la linterna o cimborrio octogonal) generan una acusadísima
impresión de verticalidad, alejada radicalmente del tópico de la horizontalidad románica.
Un buen ejemplo primitivo y que se puede considerar "prototipo" del románico-otónido
es San Miguel de Hildesheim.

10
La magnificencia del románico otónido se puede presenciar en la catedral de
Spira. Esta ciudad renana tuvo gran importancia durante el Sacro Imperio siendo sede
anfitriona de 50 asambleas imperiales. Su catedral se construyó entre 1030 y 1060, pero
fue muy remodelada a finales de ese siglo, entre 1080 y 1106, incluyendo el
reforzamiento de los pilares interiores mediante semicolumnas para poder abovedarla
completamente.
La antigua catedral otoniana de Maguncia debió ser reconstruida tras un
incendio sufrido en 1081 pero reaprovechando partes antiguas. Las obras de
reconstrucción se debieron desarrollar en las cuatro primeras décadas del siglo XII. En
pleno siglo XIII se añadió el cuerpo occidental compuesto por un gran transepto, una
cabecera triconque y una torre con partes de diferentes siglos posteriores (gótico y
barroco).
Hacia el año 1171 empezó la construcción de la imponente catedral de Worms.
La planta presenta tres naves y un amplio transepto en cuyo centro se levanta una gran
cúpula. Tras el transepto encontramos un coro cuadrado que acaba en un ábside
semicircular flanqueado por torres circulares.
La Abadía benedictina de María Laach junto a los lagos volcánicos de Eiffel
es una preciosa iglesia, de las más armónicas de Alemania. Fue fundada en 1093 y es
conocida por la perfección y equilibrio arquitectónico de su cuerpo occidental.

Románico Francés:
El románico de Poitou – Aquitania
En lo arquitectónico se caracteriza por su influencia bizantina y el uso de cúpulas
sobre pechinas, pero es sobre todo en lo escultórico donde más destaca esta escuela
gracias a la exuberancia de sus tallas tanto de figuras como de motivos vegetales
labrados como orfebrería. Notre Dame la Grande de Poitiers y Saint Pierre de Angulema
son los dos ejemplos más importantes.
Ambos templos muestran fachadas barrocamente decoradas. La disposición en
pisos superpuestos con sus arquerías murales que cobijan estatuas de santos, apóstoles,
etc. es característica de esta escuela francesa.
Provenza y su influencia clásica
Lo evidente del románico de Provenza es su relación con el románico italiano
(sobre todo el del norte) que en lo arquitectónico no se libera plenamente de la influencia
lombarda por su simplicidad.
En lo decorativo es frecuente encontrar columnas de tipo romano (corintio o
compuesto) más que románico. Los frisos y tímpanos están esculpidos con profusión de

11
figuras humanas muy clásicas (no es ajena la influencia de los sarcófagos
paleocristianos) y la escasez o ausencia de animales fantásticos, tan querido en otras
latitudes del románico europeo.
Saint Trophime de Arles y Saint Gilles du Gard son los monumentos más
importantes de esta región.

Románico Italiano:
- motivos decorativos: festones de arcadas ciegas, que se aplican a la superficie
de los muros: bandas lombardas. Donde más se da este sistema es en los ábsides y en el
exterior de los campanarios, pero puede encontrarse también a lo largo de los muros
laterales y en las fachadas.
A esto se unen también un sistema de hornacinas u alveolos semicirculares que
acentúan más los juegos de luces y sombras. Estos dos motivos a parte de sus
connotaciones estéticas tenían un papel funcional: aligerar la carga del muro y reducir la
cantidad de materiales empleados. El procedimiento había sido ideado en Mesopotamia
y empleado luego en la antigua Roma, Bizancio y el Islam.
- Se generaliza el empleo de criptas con disposición muy sencilla. Ocupan el
subsuelo del presbiterio, sin rebasar su perímetro, elevándolo sensiblemente sobre el
nivel general de la iglesia. Son espacios abovedados (arista) que apean sobre bajas
columnas de fuste monolítico.
Estas bóvedas de estas criptas fueron familiarizaron a los albañiles con el empleo
de este tipo de cubrición, que pronto se extenderá al resto del edificio. Se empleará la
bóveda de cañón reforzada con arcos fajones colocados a intervalos regulares. Apearán
sobre gruesos muros que no necesitaron refuerzos de pilares al exterior.
- Los campanarios aportan una clara novedad. Estos no se integran en los planos
arquitectónicos. Están ordinariamente colocados en los flancos del edificio. (Influencia
de los alminares islámicos). Sus plantas son diversas: unos cuadrados, otros circulares;
pero todos están decorados con paneles de bandas lombardas y perforados con vanos de
distintas tipologías y mayores dimensiones conforme se gana en altura. (para descarga de
peso y conferir estabilidad al conjunto).
Poco después del año 1.100, asistimos en el al nacimiento de una escultura
románica marcada por el descubrimiento de la Antigüedad. Se recurre a la fórmula de los
arcos de triunfo para hallar modelos monumentales y solemnizar la entrada en esa
Jerusalén celestial.

12
El pórtico puede adoptar la forma de un arco de triunfo de un vano o la de un
dosel que reposa sobre columnas; en este caso es frecuente hallar un par de leones
tendidos actuando como basas.
La voluntad de imitación de la antigüedad queda puesta también de manifiesto en
el plano formal. La observación de la estatuaria clásica permitió al escultor románico
progresar en su oficio. Los frisos de la fachada de la catedral de Nimes están inspirados
en modelos de sarcófagos clásicos.
La antigüedad clásica no sólo aportó modelos sino también a veces piezas o
fragmentos que fueron reutilizados en las nuevas obras.

3. LAS ARTES PLÁSTICAS.


Generalmente se admite que las artes plásticas producidas en la Plena Edad
Media tuvieron un carácter eminentemente religioso; no obstante, convendría
precisar que también existieron manifestaciones de arte laico vinculadas a los reyes y
a los grandes señores feudales. Éstos gustaron de rodearse de objetos “artísticos” que
utilizaron para componer sus ajuares personales y para la decoración de sus castillos o,
posteriormente, palacios urbanos14.
En ambos ámbitos el arte detentó un carácter propagandístico, al servicio del
poder establecido (laico o religioso) que confirmaba y consolidaba públicamente las
estructuras sociales, políticas o económicas establecidas. Advertía al pueblo de la
bondad del sistema y del peligro de rebelión y de los castigos que ello podía conllevar
(Juicio Final).
Los objetos de carácter religioso cumplieron un doble papel:
- Votivo: depositados a modo de ofrendas a Dios.
- Didáctico: para adoctrinar a los fieles, como vehículos a través de los cuales
enseñar los misterios y dogmas de la fe a una población básicamente analfabeta: Interesa
como un medio idóneo para transmitir contenidos bíblicos; pretendían utilizar lo visible
para conducir a lo invisible.
La obra de arte dejó de un objeto de gozo estético para convertirse en un
vehículo de ideas. No se trataba únicamente de decorar sino también de enseñar: a través
de esas imágenes que evocaban el Antiguo y Nuevo Testamento así como episodios de la

14Pero
incluso dentro de una institución tan poderosa como la Iglesia convivieron objetivos
seculares y objetivos religiosos. La iglesia en la alta Edad Media no fue simplemente un órgano
religioso, sino que reclamó para sí un poder temporal. Como gran terrateniente poseedor de gran
parte de los bienes raíces de los Estados, actuaba como una autoridad feudal sobre vasallos y
siervos y sus prelados portaban los atributos y actuaban como los grandes señores laicos del
momento.

13
vida ejemplar de los Santos, sustentar las meditaciones de los monjes y del pueblo y
exponer ante sus ojos los símbolos de los vicios que debían combatir para purificarse.
No hubo pretensión de obra única o creativa, sólo preocupó que estuviera bien
hecha. Se reiteran los temas, porque la repetición del modelo icónico facilitaba la
identificación del mensaje.
El arte pierde su sentido naturalista: Centra su atención no en la realidad
sensible sino en la realidad sobrenatural. Las representaciones reflejan el profundo
abismo entre lo terrenal y lo ultraterrenal, indagan en un mundo que está más allá de lo
visible, por ello, reaccionan frente al naturalismo clásico.
Las figuras son rígidas, de expresión exaltada y el artista presta escaso interés a la
anatomía y a la belleza corporal; el ropaje domina plenamente al cuerpo. Aparecen en
escenas yuxtapuestas sin relación con el fondo y sin conexión de grupo. No interesan los
logros de fingimiento de la realidad conseguidos en la Antigüedad como la perspectiva o
el modelado, provocando la falta de volumen, el carácter plano y apariencia frontal de las
figuras15.
Se da la espalda a la Naturaleza por su poder de seducción engañoso, pues el
demonio podía valerse de la belleza para engañar a los hombres, y por el peligro de
idolatría. Las imágenes se simplifican, se geometrizan y se colorean con tintas planas:
son imágenes conceptuales16. Así queda de manifiesto en la inscripción que aparece en
el tímpano de la portada de la iglesia de San Miguel de Estella en Navarra: "Esta
presente imagen que ves no es Dios ni hombre, pero es Dios y hombre el que representa
esta imagen sagrada".
Como convencionalismo se empleará la perspectiva jerárquica, por la cual, el
tamaño de las figuras no dependerá del lugar que ocupen en la composición –más o
menos cercanas al espectador-, sino de su grado de sacralidad. Ayuda a identificar el
mensaje.
Sin embargo, con la evolución del estilo el artista se irá dejando seducir
lentamente por la naturaleza, hasta desembocar en el naturalismo gótico.
A través del pensamiento de Plotino se recupera un principio formal muy
frecuente en la Antigüedad Clásica que vincula la belleza / fealdad con cualidades
morales:
- Belleza, entendida como armonía de elementos hermosos, se identifica con la
idea de Bien.
- La fealdad, como lo amorfo, es la sede del mal.
15
Recuerda a los períodos arcaicos de otras culturas (labios delineados, posturas hieráticas,
carencia de expresión en los rostros).
16
Las convirtió en fuentes de inspiración para las escuelas de vanguardia del siglo XX.

14
El espectador detecta la belleza intuitivamente, es algo que reconoce el alma,
identificándolo y formando unión con ella. La belleza es algo indivisible que posee una
naturaleza similar a la del alma. Pero el alma no podrá apreciar la belleza si antes no es
ella misma bella.

3.1. La escultura.
La escultura romana que en los últimos días del Imperio se consume en relieves
cada vez más pobres con la invasión de los bárbaros termina por desaparecer. La
actividad escultórica se limita casi exclusivamente a producir pequeñas placas de marfil
u obras de orfebrería. Habrá que esperar al siglo X, en los albores del estilo románico,
para advertir la recuperación de una escultura de gran formato.

3.1.1. Escultura civil.


En la Europa meridional la ciudad medieval posee una estructura urbana todavía
fundamentalmente clásica y conserva numerosos monumentos de la Antigüedad que
constituyen lo esencial de su paisaje monumental.
A partir del siglo XI en todos los países aparecen nuevos burgos en torno a
edificios militares como castillos y fortalezas o a los propios monasterios, unas con
trazado lineal–paralelas a algún elemento natural como un rio o un camino- y otras con
trazado concéntrico.
En estas ciudades la catedral es la joya que sobresale por encima del abigarrado
urbanismo. La decoración de sus portadas, fachadas y torres constituyen la primera
referencia óptica del conjunto urbano.
También, constituyen hitos de sus calles los nuevos palacios. Estos presentan
amplias fachadas de arcadas, generalmente en dos niveles. Ocupa la planta baja un gran
portal, las ventanas de los pisos superiores suelen ser geminadas y su ornamentación es
rica y variada, a base de capiteles, relieves y tímpanos.
Los motivos más frecuentes son animales fantásticos, centauros y sirenas;
motivos alegóricos o motivos de carácter religioso. Aparecen escenas de ofrendas,
representaciones de los meses del año, motivos de caza, etc.
Los escultores que producen estas decoraciones son los mismos que trabajan en
los edificios religiosos.

3.1.2. Escultura religiosa.


Debemos establecer una doble distinción en dos campos:

15
- la escultura monumental, como relieves aplicados a todo tipo de edificios,
realizada en piedra.
- la imaginería, como bulto redondo, realizada en madera.
Todas policromadas, es decir, con un acabado superficial de colores mediante la
técnica del temple y con aplicaciones de piedras preciosas, esmaltes, chapas de metal,
etc.

a) La escultura monumental:
La mayor parte de la escultura románica formó parte de la “decoración” de
edificios, advirtiéndose su servidumbre respecto la arquitectura17. Esta peculiaridad se
advierte en la llamada ley de adaptación al marco, especialmente en los capiteles, donde
la composición no obedece a leyes propias sino que las figuras se retuercen en posiciones
acrobáticas o rompen sus proporciones en relación al espacio físico que decoran.
La escultura se talla en la misma piedra que conforma la estructura del
edificio -columnas, capiteles, pilares, dinteles, tímpanos, etc.- y su ejecución corre a
cargo de los canteros más expertos18.
Los responsables de los repertorios iconográficos serán los arquitectos,
quienes los diseñan al mismo tiempo que proyectan el edificio.
Las primeras experiencias se localizan en la decoración de capiteles19:
- Inicialmente, sus decoraciones se centraron en la imitación directa y fidedigna
del corintio clásico, reproduciendo hojas de acanto tratadas con blandura y volutas que se
curvan en las esquinas; posteriormente, la referencia clásica se irá transformando: el
acanto se transforma en una simple palmeta, la superficie se aplana mediante la talla a
bisel y el hueco en canal.
- Un segundo grupo de capiteles es el decorado con labores de entrelazados, de
formas cúbicas.
- El tercer estadio es el figurativo, que contribuye a formar el estilo propio de la
plástica románica.
Desde el capitel la decoración escultórica salta a sus dos campos esenciales: las
portadas y los claustros.

17El
advenimiento de la escultura monumental se llevó a cabo a lo largo del siglo XI en los
monasterios benedictinos de la Galia.
18El escultor se inserta en cuadrillas de canteros sin un perfil claramente diferenciado. La

ejecución de los grandes ciclos románicos es una empresa colectiva, fruto de una labor de equipo.
19
Se trata de capiteles de pequeñas dimensiones puesto que los grandes edificios emplean pilares
rectangulares como elemento de separación de las naves; sólo las iglesias pequeñas o las criptas
emplean columnas que precisan un remate esculpido.

16
La portada monumental
A finales del siglo XI las esculturas aparecen en los exteriores de los santuarios,
expuestas a la mirada de los fieles. La fachada del templo se tratará como un punto de
referencia óptico del edificio, donde aparecen paginas esculpidas de grandes
dimensiones destinadas a ofrecer a los creyentes una síntesis de la doctrina cristiana, al
tiempo que una visión de cómo la religión concibe el orden del mundo20.
La composición de la fachada se centra en la portada, donde juega un papel
decisivo el tímpano, símbolo de la conversión propuesta a todos los fieles. Se representa
con gran frecuencia la escena de Cristo Juez o del Juicio Final, junto con imágenes
que manifiestan la dualidad BIEN/MAL. La Virgen no aparecerá por sí misma en el
tímpano de las portadas hasta época gótica.
Por las enjutas y arquivoltas de las portadas se disponen una abigarrada multitud
de demonios cuya función es no sólo la de advertir al creyente del poder del diablo, sino
también proteger el edificio del ataque de los poderes malignos por su carácter
apotropaico.

El claustro historiado.
La decoración de los claustros románicos se centrará especialmente en los
capiteles de las columnas y en los pilares de ángulo de sus pórticos; no obstante, también
aparece en las puertas internas de acceso a la iglesia o a otras estancias monacales,
especialmente a la sala capitular. Los sepulcros de los bienhechores o los de algunos
miembros de la comunidad contribuyen también a ornamental estas galerías.
Los motivos que aparecen los podemos agrupar en tres apartados:
- Motivos vegetales o geométricos.
- Motivos zoomorfos extraídas de los bestiarios21 y

20
Lugar de paso desde un mundo perverso hacia otro que la comunidad religiosa prefiguraba a
través de la armonía de sus cantos, de la solemnidad de sus procesiones, el aroma del incienso y
el centelleo de los candelabros.
21
Los bestiarios eran libros ilustrados que describían animales acompañados con una lección
moralizante. En ellos encontramos animales reales de signo positivo como las aves (palomas,
cigüeñas, águilas) y leones; animales de signo negativo como serpientes, monos, liebres,
cerdos, cabras, etc. y bestias fantásticas como grifos, dragones, arpías, sirenas, basiliscos,
centauros, etc. El primer bestiario conocido es el Physiologus, un antiguo volumen griego
anónimo de entre los siglos II y IV a C.

17
- Relatos del Antiguo y Nuevo Testamento con frecuentes alusiones a la vida
comunitaria: La Santa Cena, el lavatorio de los pies, etc., además de otras escenas de
muy variada índole: apocalípticas, hagiográficas, escatológicas, etc.
Formalmente estos motivos parecen hallarse inspirados en las decoraciones de
los objetos de artes suntuarias: placas de marfil y de orfebrería.
A partir del siglo XII las escenas formarán parte de grandes ciclos narrativos
formando una lectura coherente y homogénea, de igual manera que una Biblia iluminada
prosigue una narración ilustrada a lo largo de varias páginas. Así, por ejemplo, la serie de
Santo Domingo de Silos que representa el ciclo pascual. Sin embargo, también aparecen
claustros decorados con escenas más heterogéneas debido a la construcción de las
galerías en diferentes momentos, en algunos casos con interrupciones de más de un siglo.

b) Imaginería
Los temas principales de la imaginería giran en torno a la Redención del hombre,
y son:
o El Crucificado;
o La Virgen con el niño,
o El Calvario y
o Representaciones de Santos.

El crucificado románico es de cuatro clavos y está vivo. Aparece impasible al


dolor, presenta el cuerpo derecho y los brazos horizontales. Adopta dos tipos: el Cristo
en Majestad, como Rey de Reyes, vestido de larga túnica de largas mangas y corona; y el
Cristo hombre desnudo, con un faldellín que cae verticalmente hasta la altura de las
rodillas. Se trata de una iconografía de Cristo Majestad, donde la cruz no es el potro de
tortura sino el símbolo de su triunfo.
A la Virgen se la representa sentada, derecha y de frente, con el Niño entre sus
piernas en actitud de bendecir. Más que madre es el trono del Salvador, no existen
vinculaciones afectivas; María es simplemente el vehículo de la Encarnación.
Los Santos representados todos presentan un carácter hierático y en ello se hace
bien visible su atributo de identificación personal.

18
3.2. La Pintura.
La pintura románica, como las demás artes plásticas, se subordina a la
arquitectura, por ello, su principal soporte será el muro 22 ; no obstante, también
encontramos pintura de caballete para ilustrar manuscritos y para decorar el escaso
mobiliario litúrgico de los templos. En todos los casos, será eminentemente religiosa.
La técnica predominante en su ejecución será el temple 23 , cuya aplicación
conllevará tres pasos consecutivos según recoge el monje Teófilo en su libro Schedula
diversarum artium (=Tratado de las diversas artes):
- 1º. Se dibuja la composición: contornos y detalles.
- 2º. Se aplican los colores planos, sin gradaciones.
- 3º. Se sombrea con líneas paralelas negras.
Para la iluminación de libro se utilizará la técnica de la miniatura, siguiendo la
tradición desarrollada en la corte de Carlomagno, y con producción en los monasterios,
bien como encargo de libros lujosos por parte de los nobles para ser regalados a otros
nobles o para los templos de su fundación, o bien por el propio interés del monasterio,
considerando el libro como un objeto precioso por su contenido en doctrina.
Como principales características de la pintura románica podemos enumerar:
- Fondos planos, monócromos con lectura simbólica: se prescinde de los
paisajes naturales o arquitectónicos en perspectiva sustituidos por franjas
paralelas de diversos colores que harán referencia a los cuatro elementos del
Universo.
-Motivos perfilados por fuertes líneas negras bien definidas, anchas y firmes,
donde los espacios resultantes se rellenas de colores planos, con carácter
simbólico.
- No se emplean efectos de modelado, sólo como alternativa será frecuente la
disposición de líneas negras paralelas en las zonas entrantes. También, como
mero convencionalismo, se dispondrán impactos de color más intensos en manos
y rostro.
Los templos románicos estuvieron ricamente policromados: desde la cabecera,
muy especialmente en el arco de triunfo y el ábside, hasta el resto de las naves, pilares

22
En la decoración de los muros de los templos y monasterio se apuesta por la pintura que
supone un considerable ahorro de tiempo y dinero con respecto al mosaico; aunque también
fueron frecuentes los tapices bordados. Posteriormente, a partir de mediados del siglo XII,
conforme vaya ganando en protagonismo las ventanas, se irán sustituyendo por las vidrieras.
23
Salvo en Italia donde se seguirá utilizándose el fresco dando continuidad a la pintura
romana.

19
centrales y muros perimetrales. Los motivos se localizan según programas
iconográficos estrictos:
- En la cabecera, el ábside se suele subdividir en tres franjas: la superior,
correspondiente a la bóveda de cuarto de esfera, representa el Cielo y se reserva a
la imagen de Cristo (Maiestas dómini) o de la Virgen con el Niño (Maiestas
mariae); en la franja intermedia se representa al Colegio apostólico con la
inclusión de la Virgen o algún Santo patrón; y en la inferior aparecerán
elementos ornamentales que imitan motivos florales o animalísticos, incluyendo
a veces la figura del posible donante de la obra.
Respecto al MOBILIARIO LITÚRGICO se han conservado un importante
número de frontales de altar, algunos baldaquinos y retablos.
Los frontales -tabula ante altare- son piezas de madera colocadas delante del
altar fueron con tres tipologías: los tallados y policromados; los pintados y los chapados
en oro y plata con piedras preciosas.
Los baldaquinos son pequeños templetes formados por cuatro arcos
semicirculares apoyados en esbeltas columnas y una estructura piramidal por cubierta.
De sus columnas pendían cortinas preciosas que ocultaban por completo el altar y los
celebrantes de la vista del pueblo en momentos precisos de la liturgia (práctica aún en
uso en las iglesias de Oriente por medio del iconostasis).
Por último, los retablos presentan dos variantes: Como plafón colocado sobre el
altar en posición inclinada, sostenido mediante unas vigas transversales; y como tablas
dispuestas a modo de friso corrido con templete central tras el altar.
Ingresar en un templo románico en el transcurso de una solemne ceremonia
litúrgica debía producir un fuerte impacto emocional, pues a las enormes dimensiones
del lugar habría que añadir todo ese mundo de figuraciones esculpidas y policromadas o
ricamente pintadas en brillantes colores; a lo que se uniría el olor a incienso, la luz
tamizada, el sonidos de los coros e instrumentos musicales, etc. En verdad, el espacio
sagrado de la Jerusalén Celeste.

20

También podría gustarte