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187 Clase1

El documento presenta una introducción al curso de educación vial, enfocándose en la seguridad vial como una problemática sociocultural que requiere un diagnóstico y análisis a nivel internacional, nacional y local. Se discuten estadísticas sobre siniestros viales, la responsabilidad humana en estos incidentes y la importancia de la educación vial en la construcción de una cultura de convivencia y respeto en el espacio público. Además, se enfatiza la relación entre ciudadanía, derechos y la necesidad de una reflexión crítica sobre el uso del automóvil y su impacto en la seguridad vial.
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187 Clase1

El documento presenta una introducción al curso de educación vial, enfocándose en la seguridad vial como una problemática sociocultural que requiere un diagnóstico y análisis a nivel internacional, nacional y local. Se discuten estadísticas sobre siniestros viales, la responsabilidad humana en estos incidentes y la importancia de la educación vial en la construcción de una cultura de convivencia y respeto en el espacio público. Además, se enfatiza la relación entre ciudadanía, derechos y la necesidad de una reflexión crítica sobre el uso del automóvil y su impacto en la seguridad vial.
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Educación vial.

Hacia una visión común e integradora

Clase 1. La seguridad vial, una problemática sociocultural

Punto de partida
Les damos la bienvenida a la primera clase del curso de educación vial, en la que presentaremos la
situación vial y la importancia de su abordaje en las instituciones educativas.

Además, reflexionaremos sobre cómo se fueron configurando nuestros modos de circulación e


interacción humana; desde esta perspectiva ampliaremos también el concepto de espacio público
como espacio político; la relación entre la convivencia vial y ciudadanía; la cultura vial como
construcción social e histórica; y el rol del Estado como garante del bienestar común.

Antes de comenzar...
Antes de comenzar los contenidos y actividades específicos de la clase 1, les proponemos:

Presentarnos en el Muro colaborativo

A los fines de acortar las distancias, conocernos y saber sobre lo que sucede en
cada lugar del país, invitamos a que se presenten con su nombre y apellido y nos
cuenten, por ejemplo, quiénes son, de dónde, en qué escuela y nivel desarrollan
sus tareas como docentes, por qué se interesaron en el curso.

Les pedimos que se presenten, en este espacio, durante la primera semana de


clases para luego continuar con la clase 1.
Para la realización del Muro utilizaremos la herramienta PADLET. Se trata de una
plataforma de trabajo colaborativo especialmente diseñada para permitir que
varias personas puedan crear murales interactivos con contenido variado y
editable. Aquí encontrarán un tutorial.

1
2. Cuaderno de reflexión
(HERRAMIENTA DE USO NO OBLIGATORIO Y SIN SUPERVISIÓN DE LOS TUTORES)

Los invitamos a escribir en un cuaderno de reflexión personal que funcionará


como recurso pedagógico, para acompañar las impresiones y reflexiones que nos
va dejando el trayecto de la cursada. Esto servirá, en primera instancia, para
repensar nuestras propias prácticas ciudadanas, y en segundo lugar, para ir
construyendo herramientas/contenidos para trabajar en el aula.

Les proponemos que abran una carpeta dentro de la sección portafolio con el
nombre de este curso: "Curso Virtual de Educación Vial. Hacia una visión común e
integradora" (pueden guiarse por el siguiente tutorial).
Esta herramienta no es de uso obligatorio y no tendrá supervisión por parte de
los/ as tutores.

Si surgieran dudas durante el desarrollo de las clases, existirán dos espacios en donde las podremos
resolver:

Foro de consultas técnicas

Durante el desarrollo del curso permanecerá abierto un foro de consultas técnicas


en el que podrán preguntar, clase a clase, aquellas cuestiones vinculadas a algún
tipo de inconveniente con el acceso a los contenidos, recursos, etc.
Acceder al Foro.

Foro de consultas académicas

Durante el desarrollo del curso permanecerá abierto un foro de consultas


académicas en el que podrán preguntar, clase a clase, aquellas dudas vinculadas a
los aspectos teóricos que se abordan.
El objetivo de este foro es que puedan responder las consultas entre todos.

Forma de participación en los foros.


Los foros son espacios pensados para generar intercambio en el grupo de
cursantes, y también con los/as tutores/as. Por eso, es importante que tomen la
iniciativa para opinar, generar debate y responder a cuestiones teóricas que vayan
surgiendo durante la cursada.

2
Situación actual de la seguridad vial
La posibilidad de trabajar la educación vial sugiere hacer un recorrido que vaya de lo general a lo
particular, para luego ahondar en la realidad de cada escuela. En este marco es fundamental iniciar
con un diagnóstico de la problemática: cómo esta se expresa a nivel internacional, nacional y local.

Los datos empíricos brindan conocimiento sobre la realidad concreta donde queremos intervenir y
son el puntapié inicial para la elaboración de cualquier proyecto de intervención.

A continuación compartimos estadísticas generales sobre la problemática vial, y un enlace para ver
los estudios socioculturales realizados por el observatorio vial de la Agencia Nacional de Seguridad
Vial (ANSV) que les serán útiles para conocer cómo se dan los comportamientos de las personas en
el tránsito a nivel local.

Una problemática mundial

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) las muertes por siniestros viales
constituyen una crisis mundial de proporciones epidémicas con 1,3 millones de víctimas al año.
Los hechos viales son la primera causa de muerte de jóvenes entre 15 y 29 años; se estima que
entre 20 y 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales.

Esta problemática tiene mayor impacto en países de ingresos medios y bajos, como el nuestro,
en los que aumenta la tasa de mortalidad. Latinoamérica es la segunda región con más
fallecidos y lesionados por siniestros viales después de África.

En nuestro país, de acuerdo a los informes elaborados por el Observatorio Vial de la ANSV, los
siniestros viales fatales constituyen la principal causa de muerte de personas entre 15 y 34
años, y el uso de elementos de seguridad es el más bajo de Sudamérica.

3
Hechos evitables

Es muy importante aclarar que el 90% de los incidentes viales que ocurren en nuestro país y en
el mundo son evitables. Esto quiere decir que no son hechos accidentales sino producto de las
decisiones y de la responsabilidad humana. En este marco resulta necesario reforzar las
acciones de sensibilización sobre los factores de riesgo y las medidas de prevención en el
ámbito de la seguridad vial.

4
Para profundizar, les sugerimos ver los estudios elaborado por el Observatorio vial, de la
Agencia Nacional de Seguridad Vial:

https://www.argentina.gob.ar/seguridadvial/observatoriovial/estudios

También podrán acceder a otros informes, estadísticas y trabajos de investigación.

Las sociedades actuales y su impacto en el tránsito y la seguridad vial

Vivimos en una sociedad atravesada por una serie de factores que tienen incidencia directa sobre
nuestra manera de transitar por los diversos territorios del mundo. La movilidad y la circulación de
las personas y vehículos, el traslado de mercaderías, y la necesidad de transportes en el espacio
público; la infraestructura que favorece o dificulta el tránsito, las normas que lo regulan y los
dispositivos para controlarlo; las políticas públicas que procuran mejorarlo; los intereses
económicos que propician la venta de automóviles; los vertiginosos avances tecnológicos que
modifican y mejoran la manera de construir y producir caminos, rutas, túneles, trenes, aviones,
automóviles, etcétera, constituyen buena parte de la realidad social en la que nos desenvolvemos
como sujetos y ciudadanos. Estas características de circulación, de personas y vehículos, están
determinadas en cada lugar y en cada momento según el contexto sociohistórico.

La tendencia hacia sociedades cada vez más urbanizadas y con crecientes niveles de motorización,
han convertido al tema del tránsito y la seguridad vial en un problema que plantea grandes desafíos
a trabajadores, empresas, políticos y planificadores urbanos, entre otros.

El tránsito de personas y bienes es un aspecto central de la vida social. Las necesidades de


desplazamiento se han acrecentado, del mismo modo que las posibilidades tecnológicas de
satisfacerlas. En lo que hace a la dimensión cultural, la revolución tecnológica habilita e incentiva la
circulación global de bienes culturales que atraviesa las fronteras nacionales e internacionales. Esto
da como resultado la consolidación de una matriz de circulación que en cada país se actualiza y se
diversifica en función de su historia particular.

5
En este marco, la circulación, la seguridad vial, el cuidado y la convivencia social se complejizan y,
por ende, requieren de un análisis que permita visualizar, comprender y buscar nuevas soluciones.
En este sentido, vale aclarar que la educación vial en la escuela no se agota en el estudio de las
normas y en la enseñanza sobre la necesidad de cumplirlas. Implica, también, enseñar a
comprender y repensar aspectos del mundo en el que nos toca vivir.

Para continuar con la clase proponemos la lectura del artículo “La religión del automóvil”, de
Eduardo Galeano que hace un gran aporte para el debate de la problemática.

“Con el Dios de cuatro ruedas ocurre lo que suele ocurrir con los dioses:
nacen al servicio de la gente, mágicos conjuros contra el miedo y la soledad,
y terminan poniendo a la gente a su servicio…”

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/11_la_religion_del_auto
movil_eduardo_galeano.pdf

Es importante destacar que podemos tener en cuenta esta actitud crítica sin caer en una
demonización del automóvil. De todos modos, estos párrafos nos proveen de dos líneas de
reflexión íntimamente ligadas al campo de la seguridad vial:

- La posibilidad de cuestionar la aceptación de ciertos productos del desarrollo capitalista y el


hecho de que sus consecuencias aparezcan «justificadas como una consecuencia inevitable
del progreso tecnológico».

- La idea de que existen rasgos culturales de ese progreso tecnológico que anestesian la
percepción del riesgo. (Beck, Urlich. 1998).

6
Los Núcleos de Aprendizaje Prioritario del área de Educación y Tecnología
recuperan el aporte de diversas vertientes teóricas provenientes de campos
como la Sociología, la Filosofía o la Historia para dar cuenta del carácter
social de las tecnologías y del carácter tecnológico de las sociedades.

A partir del apartado anterior se hace necesario identificar ciertos aspectos que hacen a la
naturalización de la problemática vial.

¿Siniestro o accidente? La seguridad vial también se discute en el lenguaje

La construcción social del peligro/riesgo nos permite cuestionar algunos conceptos


habitualmente ligados a la seguridad vial. En la normativa vigente y en la vida cotidiana se
denomina «accidente» a un hecho vial que causa daños a objetos, artefactos y personas. Sin
embargo, la palabra «accidente» da cuenta de un hecho que ocurrió con cierto componente de
azar y/o casualidad, es decir, debido a circunstancias no deseadas o no conocidas, una
coincidencia de factores inesperados; una serie de sentidos que invisibilizan la responsabilidad
humana sobre estos acontecimientos. Por eso utilizamos la expresión “siniestro vial” o
“incidente” ya que permite vincular el hecho a una situación multicausal, de carácter
prevenible y donde interviene el factor humano como principal responsable.

A continuación los invitamos a ver el siguiente Videominuto realizado por el Centro de


Formación de la ANSV.

7
Videominuto. Incidente, accidente.
Centro de Formación. Agencia Nacional de Seguridad Vial.
https://www.youtube.com/watch?v=opBUiG2H4ik

Para profundizar, les sugerimos leer el siguiente artículo del sitio web “Redacción”:
Cómo evitar la principal causa de muerte en adolescentes y jóvenes: los siniestros
de tránsito.

https://www.redaccion.com.ar/como-evitar-la-principal-causa-de-muerte-en-
adolescentes-y-jovenes-los-siniestros-de-
transito/?fbclid=IwAR0MRqcMyNSE_fj_ogl9mDgiTokK67Z0xZOs_bptLjdjwK4kIf9w-
SeCkoY

8
Para reflexionar:

ESTA ACTIVIDAD NO ES PARA ENTREGAR

¿Cuántas situaciones de la vida cotidiana tenemos naturalizadas y no tomamos dimensión de


que son riesgosas y evitables?

Por ejemplo: cruzar la calle a mitad de cuadra, conducir un vehículo escuchando música muy
alta, viajar en una bicicleta sin casco, no utilizar apoyacabezas en el auto, entre otras.

Espacio público: espacio de circulación y espacio político

En una primera aproximación, se puede definir el espacio público como aquel lugar en donde el
derecho a estar y circular es inherente a todo ciudadano y que a diferencia de los espacios privados
en los que el acceso puede ser restringido por diversos motivos (propiedad privada, uso estatal,
etc.), el espacio público es de uso común. Así mismo, es importante resaltar la dimensión política
del concepto.

En el siglo XVII el espacio público se conforma como una esfera intermediaria entre la sociedad civil
y el Estado, ubicándose en el núcleo del funcionamiento democrático.

Según las palabras del sociólogo y urbanista catalán Jordi Borja (2005): «el espacio público es
también un espacio de expresión colectiva, de la vida comunitaria, de encuentro e intercambio
cotidianos». Calles, plazas, parques, barrios de viviendas, centros comerciales, escuelas,
equipamientos culturales y sociales forman parte del espacio público.

Profundizando la idea del aspecto político, este espacio también es el de “los momentos
comunitarios fuertes, de afirmación o de confrontación, el de las grandes manifestaciones
ciudadanas o sociales» (Borja, 2005). El autor registra una dimensión subjetiva del espacio público
que se manifiesta cuando «cada uno siente personalmente que los otros pueden, deben, y se

9
apropian del espacio igual que mi persona estableciendo complicidades y relaciones densas».
Además, coloca esta dimensión subjetiva en contraposición a los «no-lugares», impersonales, no
apropiables, en los que no es posible la interacción porque son lugares de mero tránsito en donde
difícilmente se pueden generar sentimientos de pertenencia y relaciones con los otros sujetos que,
también, son transeúntes como puede suceder, por ejemplo, en shoppings o aeropuertos.

En definitiva, es el lugar donde colocamos en escena un repertorio históricamente estructurado de


estilos, hábitos, costumbres, habilidades y esquemas que están incorporados en el común de las
personas y que son utilizados (de manera más o menos consciente) para organizar nuestras
prácticas individuales y colectivas. Tanto para el consenso como para el disenso; es el lugar de
puesta en escena de ese sentido común vial del que hablaremos en un apartado siguiente.

Convivencia en el espacio público: construcción ciudadana


La ciudadanía es la condición básica y elemental que reconoce a una persona una serie de derechos
políticos y sociales que le permiten intervenir en la política de un país determinado. Esa idea inicial
de pertenencia a un Estado-Nación se amplía en una serie de derechos que requieren de la acción
estatal, es decir, derecho al trabajo, a la educación, a la salud, a la protección de niños, niñas,
adolescentes y adultos mayores, derecho a la vivienda, a la seguridad social, etcétera.

Nuestra perspectiva de la convivencia en el tránsito se apoya en estos procesos de democratización


y enfatiza en la necesidad urgente de incorporar en la vida cotidiana y en nuestros traslados por el
espacio público, valores de respeto por otras personas, de cuidado y de precaución.

CIUDADANÍA

Nos referimos a la ciudadanía como el derecho a tener derechos, según las palabras de Arendt
(1948), y asumimos una concepción que la considera como una construcción histórica y social,
que depende de la sinergia entre la participación y la conciencia social.

10
Cuando aludimos a la ciudadanía hacemos referencia a relaciones de poder que facilitan o
dificultan la participación en los asuntos públicos, más allá de la participación en actos como
las elecciones. Si aquellas relaciones de poder no se modifican la ciudadanía se convierte en un
discurso retórico. Para que el derecho a tener derechos se pueda concretar es necesario
eliminar las condiciones ideológicas y materiales que promueven varias formas de
subordinación y marginalidad (de géneros, edad, clase, raza, preferencias sexuales, etcétera),
como potenciar los saberes sociales para actuar en los espacios privados y públicos para
reconocer las necesidades de grupos sociales diversos y para negociar las relaciones en los
diversos ámbitos.

Graciela Di Marco et al (2014)

Hasta aquí hemos recorrido algunas ideas y palabras claves que están íntimamente relacionadas
con nuestra concepción de la seguridad vial: espacio público, ciudadanía, derechos.

A continuación les proponemos unir con flechas ¿Qué caso le corresponde a cada palabra?

Las respuestas son ambiguas ya que estos conceptos se encuentran vinculados entre sí en una
relación de doble vía: el espacio público constituye un espacio de interacción social en el que cada
sociedad va configurando, en una relación dialéctica, sus modos de ser ciudadanos. En este
interjuego, los derechos y obligaciones configuran una forma de ejercer la ciudadanía, tal como se
muestra en el siguiente gráfico:

11
¿Por qué hablamos de cultura vial?

Es fácil ponerse de acuerdo en que estamos disconformes con nuestra cultura vial, sin embargo, es
complejo intentar definirla. La cultura vial hace referencia a los conocimientos, prácticas y reglas
que rigen nuestro comportamiento al trasladarnos en la vía pública, ya sea en el rol de conductores
de vehículos, peatones o usuarios de medios de transporte público.

En este sentido, disciplinas como la antropología y la sociología vial nos proveen de una mirada
atenta sobre las prácticas ─lo que la gente efectivamente hace y cómo lo interpreta y habla sobre
lo que hace─ al transitar por calles y rutas.

Estas prácticas, o sea, la forma en la que circulamos tanto en calidad de peatones, conductores o
usuarios de servicios, no es natural, es algo aprendido. Es una construcción cultural producto de
nuestra historia y, por lo tanto, puede ser modificada. Existen ciertos rasgos distintivos que dan
cuenta de nuestro modo de vida al circular. Las normas legales existen pero tanto peatones como
conductores se sienten habilitados a interpretarlas según su posición, las características de su
vehículo y las circunstancias particulares de la conducción. En los encuentros cotidianos por calles y
rutas solemos ver al resto de los conciudadanos como adversarios –cuando no enemigos─ de

12
quienes tenemos que defendernos. De este modo, se dan distintas relaciones de poder tales como
dominación de género o control del territorio. En conclusión, rara vez percibimos a las normas de
tránsito como normas de convivencia que regulan nuestra interacción con otros ciudadanos en los
espacios públicos, y, por el contrario, quien practica y respeta dichas normas de convivencia
aparece como una “persona rara”.

Algunas conceptualizaciones al respecto

«[…] las normas de circulación vial son conceptuadas, significadas y difundidas como
simples normas, datos, informaciones, restricciones porque sí, sin fundamento
detrás. Por ello, conviene redefinir la circulación vial como una forma de interacción
humana que no es separable del resto de las expresiones que se dan en nuestras
sociedades [...] no son simplemente normas, sino una traslación prácticamente literal
de códigos éticos y de convivencia social» (BUXÓ I Rey, 1996).

Las normas legales existen pero son tomadas como datos, como artefactos ajenos;
informaciones prescindibles, restricciones apenas soportables, en efecto, como si no
tuvieran ningún fundamento detrás. Se crea así, una suerte de vacío conceptual
alrededor de cada norma y señal de tránsito. Ese vacío es de “códigos éticos de
convivencia social” (Buxó I Rey, 1996).

Entonces, un límite de velocidad no es una mera señal que nos indica la prohibición de traspasarla;
si observamos el límite estamos reconociendo una forma de existencia y convivencia social.

«La conducta vial, como cualquier conducta humana es un hecho social y por lo tanto, es
aprendida» (Wrigth, 2010). Por su misma naturaleza social, los rasgos de la conducta vial no son
inmutables, es decir, pueden modificarse si se tienen en cuenta los aspectos centrales que
conforman la manera compleja de circular de los argentinos.

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En la serie de videos Cuerpos Metálicos de Canal Encuentro se documentan algunas
características de nuestra cultura vial actual. La lista siguiente no es exhaustiva, pero puede
resultar de utilidad:

● Nuestros desplazamientos se rigen por una serie de pautas y normas informales,


distintas de las reglas formales vigentes.

● Se ha desarrollado un «sentido común vial» –compuesto de una serie de reglas y gestos


ad hoc─ que reemplaza en los hechos a las normas de circulación dictadas por el Estado.
Por ejemplo:

● Atribuimos un alto grado de ambigüedad a las señales viales, aunque tienen un


significado muy preciso son transformadas en objetos decorativos, siempre sujetas a
la interpretación personal de los conductores o peatones.

● Conversión de los vehículos de meros artefactos en verdaderos cuerpos metálicos:


extensiones tecnológicas de los cuerpos físicos de los conductores. De tal manera
que queda instalada la afirmación del sentido común vial: «si mi auto es mi cuerpo,
lo que hace mi auto lo hace mi cuerpo; si le hacen algo a mi auto, se lo hacen a mi
cuerpo».

● Estigmatizamos, permanentemente, las formas de conducir de nuestros


contemporáneos. Estereotipamos así formas de conducir en relación a grupos de
edad –jóvenes, adultos mayores─ y de género –varones/mujeres─ los imaginamos
como tribus urbanas en conflicto.

14
Serie Cuerpos Metálicos – Canal Encuentro – 2014
https://www.youtube.com/watch?v=V6wo-5oUYmc

La siguiente historieta de Mafalda (QUINO, 2001) da cuenta de la relación cultural que


mantenemos con las reglas de tránsito, y de la convivencia con el otro en el espacio vial.

15
El rol del Estado

El Estado es un término que tiene varios significados. Por un lado designa tanto un país soberano,
reconocido como tal en el orden internacional; y por otro, al conjunto de instituciones y órganos de
gobierno de dicho país. En este último sentido, un Estado es una organización política constituida
por una red de instituciones relativamente estables a través de las cuales se ejerce la autoridad
soberana (democrática o no) aplicada a una población dentro de ciertos límites territoriales
establecidos.

El Estado es un actor central en la seguridad vial;nuestra aspiración más importante es fortalecer la


política pública con toda su complejidad y múltiples matices.. Hablamos de política de Estado
cuando la toma de posición es consecuentemente acompañada por una asignación de recursos
financieros y organizacionales adecuados y se sostiene en el tiempo. Sostenida por un conjunto de
operaciones discursivas que le otorgan sentido, buscan aumentar el conocimiento, la legitimidad y
comprensión de la ciudadanía, a la vez que intentan abrir nuevos canales de innovación a través de
la participación ciudadana.

El Estado es mucho más que un ente regulador, tiene una función indelegable en la formulación y
articulación de políticas sustentables que coloquen, en este caso, en la agenda pública a la
seguridad vial con el objetivo de enfrentar este problema: reducir la tasa de siniestros viales en el
país y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Vale aclarar que Argentina es un país federal y garantiza, en la Constitución Nacional, la autonomía
de las provincias y los municipios (art. 121 y 123). Sin embargo, en las últimas décadas, se tiende a
construir políticas públicas que unifiquen criterios y sean coordinadas entre nación, provincias y
municipios. Si bien la autonomía de cada jurisdicción posibilita localizar y contextualizar la política
pública, en el caso de la seguridad vial, esta dinámica va desplegando paulatinamente
instrumentos que inducen al desarrollo conjunto de actividades y programas. Por eso, la
intervención del Estado nacional en la problemática vial tiene que ser planificada, ya que no se
trata de un proceso lineal, sino de una interacción y articulación permanente que puede adoptar
diversas formas de acuerdo a las particularidades y necesidades de cada contexto.

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El Estado es el encargado de diseñar un sistema de tránsito y de circulación
eficiente y seguro, de garantizar las condiciones mínimas de movilidad, y de ejercer
el control y la sanción en los casos de incumplimiento de la normativa que regula
dicha circulación. No obstante, en materia de educación, a partir del sistema
educativo, tiene como tarea central formar a los ciudadanos en aquellos
conocimientos, actitudes y valores que son esenciales para la toma de conciencia
individual, la comprensión de la importancia de asumir un cambio de conducta que
permita prevenir los siniestros viales y reflexionar sobre las causas que provocan
los altos índices de siniestralidad.

Actividades
Para la actividad de esta clase les invitamos a visualizar el siguiente Videominuto “La relación con la
norma” elaborado por el Centro de Formación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).

17
Videominuto, La relación con la norma. Centro de Formación. Año 2021
ANSV

La relación con la norma. - Yotube

Foro de debate:

A partir de la visualización del video les invitamos a intercambiar opiniones


y consultas en el Foro de debate: nos interesa que cuenten qué les pareció
el video, si acuerdan con lo que muestra y si algo de esto les resuena
cercano. También puede ser pertinente pensar ¿Cómo creen que circulan
las personas en sus ciudades?, ¿cómo creen que circulan ustedes? y ¿por
qué como ciudadanos tendemos a transgredir las normas?

18
Material de lectura
Wright, Pablo (2010). «Imaginarios, símbolos y coreografías viales: una perspectiva antropológica».
Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/seguridadvial/educacionvial/bibliografia

Conocé todos los datos viales de 2016, elaborado por el Observatorio vial, de la Agencia Nacional de
Seguridad Vial:
https://www.argentina.gob.ar/seguridadvial/observatoriovialnacional/estudios

Bibliografía de referencia
Beck, Urlich (1998). La sociedad del riesgo: hacia una nueva modernidad. Buenos Aires: Editorial
Paidós.

Borja, Jordi. (2005). La ciudad conquistada. ED. Alianza.

Buxo I Rey, M.J. (1999). Riesgo y Cultura. Proyecto de Antropología Aplicada a la Educación Cívica
en el Ámbito de la Seguridad Vial. Universidad de Barcelona.

Di Marco, G., Llobet, V., Brenner, A. y Méndez, S. (2014). Democratización, ciudadanía y derechos
humanos. Buenos Aires: UNSAM EDITA.

Galeano, Eduardo. La religión del automóvil. Disponible en:


https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/11_la_religion_del_automovil_eduardo_g
aleano.pdf

Oszlak, O. y O’Donnell, G. (1981). Estado y políticas estatales en América latina: hacia una estrategia
de investigación. Centro de Estudios y Sociedad (CEDES), Documento G.E. CLACSO Vol. 4,
Buenos Aires.

Wright, Pablo. (2010). Imaginarios, símbolos y coreografías viales: una perspectiva antropológica.

19
Créditos

Cómo citar este texto:

Agencia Nacional de Seguridad Vial (2023). Clase Nro.1: La seguridad vial, una problemática
sociocultural. Curso Virtual de Educación Vial para docentes. Hacia una visión común e integradora.
Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación.

Esta obra está bajo una licencia Creative Commons

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