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Origen Del Hígado

El hígado se origina a partir del divertículo hepático y el septum transversum, formando cordones hepáticos que desarrollan los hepatocitos y otros componentes. Anatómicamente, el hígado es una glándula intraperitoneal con una estructura lobulada y dos caras, que se relaciona con varios órganos y presenta un sistema vascular complejo. Su parénquima está compuesto principalmente por hepatocitos, organizados en lobulillos hepáticos, que son la unidad estructural y funcional del órgano.

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Origen Del Hígado

El hígado se origina a partir del divertículo hepático y el septum transversum, formando cordones hepáticos que desarrollan los hepatocitos y otros componentes. Anatómicamente, el hígado es una glándula intraperitoneal con una estructura lobulada y dos caras, que se relaciona con varios órganos y presenta un sistema vascular complejo. Su parénquima está compuesto principalmente por hepatocitos, organizados en lobulillos hepáticos, que son la unidad estructural y funcional del órgano.

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ORIGEN DEL HÍGADO

En la formación del hígado participan el divertículo hepático, que se forma como una evaginación de la porción distal del
intestino anterior y el septum transversum, placa de tejido mesodérmico situada entre la cavidad pericárdica y la futura
cavidad abdominal. Las células del divertículo hepático proliferan intensamente y se introducen en el mesénquima del
septum transversum formando los cordones hepáticos, los que interceptan a las venas onfalomesentéricas y umbilicales
y forman los sinusoides hepáticos

HÍGADO Y VÍAS BILIARES

En la medida que los cordones hepáticos crecen y se introducen en el septum transversum, la comunicación del
divertículo hepático con el intestino anterior se adelgaza formando el conducto colédoco, en el que aparece una
evaginación que forma la vesícula biliar. Los cambios de posición que experimenta el duodeno provocan que la
desembocadura del colédoco, situada inicialmente en su cara anterior, pase finalmente a una posición medial

Los derivados definitivos del divertículo hepático son los hepatocitos cuyo origen es endodérmico, los mismos forman
los cordones hepáticos; mientras que las células hematopoyéticas, las células de Kupffer y el tejido conectivo del hígado
derivan del mesénquima del septum transversum.

En la décima semana del desarrollo, el hígado representa aproximadamente un 10 % del peso corporal, lo que se debe
fundamentalmente a su función hematopoyética; la cual disminuye gradualmente en los dos últimos meses de vida
intrauterina, la que es asumida por la médula ósea.

SITUACIÓN ANATÓMICA DEL HÍGADO

El hígado es una glándula mixta anexa al tubo digestivo, de gran volumen y con un peso promedio en el adulto de 1.5 kg.
Es un órgano intraperitoneal y supramesocólico que ocupa casi completamente el hipocondrio derecho por debajo de la
cúpula diafragmática y está protegido por los arcos costales de ese lado a partir de la quinta costilla; con una
prolongación hacia el epigastrio y el hipocondrio izquierdo. Observen en la imagen su proyección sobre las paredes
anterior y lateral derecha del abdomen, hecho de gran significación práctica en la realización del examen físico. En el
hígado se describen dos caras: diafragmática e inferior o visceral, separadas por el borde inferior agudo.

CARA DIAFRAGMÁTICA

La cara diafragmática del hígado es extensa y convexa, con una superficie anterior, una lateral y otra posterosuperior. Se
relaciona ampliamente con el diafragma, la pleura y la base del pulmón derecho, con las costillas y cartílagos costales de
ese mismo lado. En ella se destaca la línea de fijación de los ligamentos falciforme y coronario, sitios donde el peritoneo
visceral que reviste al órgano se refleja hacia la pared anterior del abdomen en el primer caso, y hacia la cara inferior del
diafragma en el segundo. El ligamento falciforme separa por esta cara los lóbulos derecho e izquierdo del órgano.

CARA INFERIOR O VISCERAL

La cara inferior, a diferencia de la diafragmática, presenta elevaciones y depresiones ocasionadas por su relación con
órganos vecinos; y surcos debidos a la localización de vasos sanguíneos y la vesícula biliar. Es característico en esta cara
la presencia de dos surcos longitudinales en sentido anteroposterior, comunicados entre sí por un surco transversal,
formándose en conjunto una letra H mayúscula.

El surco longitudinal izquierdo está ocupado en su parte anterior por los restos fibrosos de la vena umbilical, el
ligamento redondo, y su parte posterior por los restos fibrosos del conducto venoso

El surco longitudinal derecho está interrumpido en su parte media por un puente de tejido hepático. Su parte anterior se
denomina fosa de la vesícula biliar o cística, ocupada por esta estructura, y su parte posterior se denomina surco de la
vena cava inferior.

El surco transversal es profundo y se extiende de la fosa de la vesícula biliar al surco longitudinal izquierdo, se denomina
puerta o hilio y sirve de paso a los elementos del pedículo hepático. Este último está formado por la arteria hepática
propia, la vena porta, el conducto hepático, los nervios y los vasos linfático.
LÓBULOS DEL HÍGADO.

La presencia de estos surcos en la cara inferior delimita cuatro lóbulos hepáticos.

1.El lóbulo izquierdo, situado a la izquierda del surco longitudinal de ese lado. 2.El lóbulo derecho, a la derecha del surco
longitudinal de ese lado. 3.El lóbulo cuadrado, entre ambos surcos longitudinales por delante del surco transverso, y
4.Lóbulo caudado, entre ambos surcos longitudinales por detrás del surco transverso.

Esta lobulación es clásica en las descripciones anatómicas del órgano, pero es sólo externa porque los patrones
vasculares intrahepáticos se corresponden con la existencia de dos grandes lóbulos: derecho e izquierdo.

RELACIONES PERITONEALES

El hígado es un órgano intraperitoneal, como se señaló anteriormente, pero con una pequeña superficie desprovista de
peritoneo que coincide con el contorno del ligamento coronario; esta superficie contacta directamente con el diafragma.

RELACIONES TOPOGRÁFICAS DEL HÍGADO.

Observen en esta imagen las relaciones del hígado con el estómago y el esófago; así como con el riñón, la glándula
suprarrenal y la flexura cólica del lado derecho. Deberán precisar a través del estudio independiente las características
de las relaciones topográficas del hígado por su cara inferior, lo cual les permitirá comprender mejor la presencia de las
impresiones y elevaciones.

Como órgano macizo, el hígado presenta estroma y parénquima; el estroma está constituido por: cápsula, tabiques y
armazón reticular.

1.La cápsula es de tejido conectivo fibroso denso, denominada cápsula de Gliss, 2.Los tabiques de tejido conectivo
parten de la cápsula, dividiendo al órgano en lóbulos. 3.Lobulillos. En su espesor viajan vasos sanguíneos, linfáticos y
conductillos biliares. Es necesario aclarar que en el humano los lobulillos no están bien definidos como ocurre en otros
mamíferos. La armazón reticular, está constituida por una trama fina de fibras reticulares en relación con los sinusoides.
El parénquima lo forman diferentes tipos celulares, entre los que predominan los hepatocitos, además de los sinusoides
y los canalículos biliares.

HEPATOCITOS

Los hepatocitos generalmente son células poliédricas, con citoplasma acidófilo por la abundancia de mitocondrias y de
retículo endoplásmico liso; el aparato de Golgi es muy desarrollado. Estas células presentan seis o más caras, dos de
ellas están en contacto con los sinusoides a través del espacio de Disse, donde se encuentran las células de Kupffer, con
funciones importantes de defensa; en estas caras, también denominadas absortivas, la membrana plasmática presenta
microvellosidad.

Las caras contiguas de los hepatocitos que delimitan el canalículo biliar, estructura que no posee pared propia, reciben
el nombre de caras secretor Las caras restantes donde la membrana plasmática muestra gran desarrollo de los medios
de unión reciben el nombre de caras de fijación.

En un corte de hígado pueden apreciar los hepatocitos dispuestos en cordones y entre ellos los sinusoides; fíjense en su
forma poliédrica, y en las características tintoriales del citoplasma y de los núcleos. Estas células poseen una gran
capacidad de división por mitosis, lo que le confiere al hígado poder regenerativo.

Los hepatocitos se organizan dando lugar a estructuras denominadas lobulillos hepáticos clásicos, considerados como la
unidad estructural del hígado.

LOBULILLO HEPÁTICO CLÁSICOS

Los lobulillos hepáticos clásicos tienen forma hexagonal, en su centro se encuentra la vena centrolobulillar y en sus
ángulos existen áreas ricas en tejido conectivo denominadas áreas portales o espacios porta, en los que se encuentran
una rama de la arteria hepática, una rama de la vena porta y el conducto biliar formando las tríada portales.
En la imagen pueden apreciar estas estructuras. Observen como los sinusoides se disponen entre las hileras de
hepatocitos, y desembocan en la vena central o centrolobulillar.

ÁREA PORTAL

En esta microfotografía óptica a mayor aumento, pueden observar un área portal, en la que se distinguen el conducto
biliar, la rama de la arteria hepática y la rama de la vena porta.

ORGANIZACIÓN MORFOFUNCIONAL DEL PARÉNQUIMA HEPÁTICO

Para comprender el funcionamiento del hígado es necesario conocer tres conceptos básicos de lobulillos hepáticos, los
que se representan en este esquema. Como ya hemos expresado el lobulillo hepático clásico es la unidad estructural del
hígado y tiene forma hexagonal. El conocimiento de sus características morfológicas permite comprender el recorrido de
la sangre y la bilis en el hígado, como veremos más adelante.

El lobulillo portal, se define como una región triangular delimitada por tres líneas imaginarias trazadas entre tres venas
centrales y cuyo centro es un área portal, lo que determina que en el centro del lobulillo se encuentre el conductillo
biliar. De esta forma este lobulillo tiene la organización clásica de toda glándula exocrina con las células secretoras
dispuestas alrededor de un conducto, por lo que se considera la unidad exocrina del hígado.

Por tanto podemos decir que el lobulillo portal está formado por todos los hepatocitos que descargan su bilis hacia el
mismo conducto biliar interlobulillar. El acino hepático o lobulillo de Rappaport, tiene forma de rombo, en dos de cuyos
vértices opuestos se localizan venas centrales y en los otros dos se localizan generalmente espacios porta aunque a
veces existe un espacio ciego.

LOBULILLO HEPÁTICO CLÁSICO Y ACINO HEPÁTICO

El acino hepático es considerado la unidad funcional microscópica del hígado ya que su estructura responde a la
dinámica microcirculatoria del órgano. De los espacios porta salen un conjunto de vasos perilobulillares por los que
circula sangre proveniente de la vena porta y de la arteria hepática que se mezclan a través de una anastomosis
senocapilar; garantizando así una irrigación uniforme desde toda la periferia del lobulillo hepático clásico hacia la vena
central.

De esta forma se crean tres zonas metabólicas importantes llamadas por Rappaport: ZONA I que se corresponde con la
periferia del lobulillo hepático clásico, la ZONA III, más cercana a la vena central y se corresponde con el centro del
lobulillo hepático clásico y la ZONA II con una posición intermedia entre la I y la III y sin límites definidos. En su estudio
independiente interpreten el hecho de que los hepatocitos localizados en la zona I son las primeras células en
regenerarse y las últimas en morir después de un daño circulatorio del órgano, y los localizados en la zona 3 son los
primeros en sufrir necrosis en las mismas condiciones.

VASOS INTRAHEPÁTICOS.

En esta esquematización de los vasos sanguíneos intrahepáticos se puede observar la entrada por el hilio de la vena
porta y la arteria hepática propia, así como la disposición de sus ramos más finos por la periferia de los lobulillos
hepáticos en el espesor de los tabiques de tejido conectivo. Las venas hepáticas, formadas por la confluencia de vasos
más finos a partir de las venas centrolobulillares, drenan en la vena cava inferior.

Los conductos biliares que acompañan a las ramificaciones vasculares son los primeros eslabones de las vías biliares, a
cuyas características morfofuncionales nos referiremos posteriormente.

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