Depresión
La depresión es una enfermedad mental grave que afecta a millones de personas en todo el
mundo. En esta cartilla, exploraremos la depresión desde diferentes perspectivas,
incluyendo la autogénesis, la salud mental y los aspectos psicológicos de la enfermedad,
destacando el abordaje desde la psicología clínica y de la salud.
TITULO
"Hablemos de Depresión"
"La depresión no es solo tristeza. Puede afectar a cualquiera, en cualquier momento.
Reconocer los síntomas es el primer paso hacia la recuperación. ¡Hablemos! Tu salud
mental importa."
Depresión
La depresión es un trastorno mental común que afecta el estado de ánimo y el interés en las
actividades diarias, caracterizándose por sentimientos persistentes de tristeza, falta de
placer, cambios en el apetito y problemas de sueño. Factores psicosociales, como la
predisposición genética, los desequilibrios químicos en el cerebro y los eventos
traumáticos, contribuyen a su desarrollo, la depresión puede manifestarse en varias fases:
una fase temprana con síntomas sutiles como cambios de ánimo, una fase aguda con
síntomas pronunciados que afectan significativamente la vida diaria, una fase crónica en la
que los síntomas persisten durante semanas o meses, una fase de recuperación donde los
síntomas comienzan a disminuir y se experimenta un alivio gradual, y finalmente, una fase
de recaída en la que los síntomas pueden regresar tras un período de mejoría, cabe
mencionar que estas fases ayudan a entender la evolución de la depresión, cada individuo la
experimenta de manera única (Carrillo,2020)
Síntomas:
Estado de ánimo bajo.
Falta de interés o placer.
Cambios en el apetito y el sueño.
Fatiga constante.
Sentimientos de inutilidad o culpa.
Dificultades de concentración.
Agitación o lentitud.
Pensamientos de muerte o suicidio (Jadrecic,2022)
La depresión desde el modelo biopsicosocial
La depresión es un trastorno complejo que puede ser mejor entendido y abordado a través
del modelo biopsicosocial, este enfoque integrador considera factores biológicos,
psicológicos y sociales en la etiología, desarrollo y tratamiento de la depresión.
El modelo biopsicosocial no solo considera estos factores de manera aislada, sino que
enfatiza su interacción. Por ejemplo, una predisposición genética (biológica) puede hacer
que una persona sea más vulnerable al estrés (psicológico), y la falta de apoyo social
(social) puede exacerbar esta vulnerabilidad. De esta manera, la comprensión de la
depresión desde un enfoque biopsicosocial permite un abordaje más holístico y efectivo en
el tratamiento y la prevención de este trastorno.
Aspectos Biológicos:
Genética: La predisposición genética juega un papel significativo en la depresión.
Estudios de gemelos han mostrado que la heredabilidad de la depresión es
aproximadamente del 40-50%.
Neuroquímica: Desequilibrios en neurotransmisores como la serotonina, dopamina
y norepinefrina están asociados con la depresión. Por ejemplo, la teoría de la
monoamina sugiere que la deficiencia de estos neurotransmisores puede causar
síntomas depresivos.
Estructura y Función Cerebral: Anomalías en áreas del cerebro como el
hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal están vinculadas a la depresión.
Aspectos psicológicos: La depresión puede influir en la forma en que una persona piensa,
siente y se relaciona con los demás, impactando negativamente su autoestima, patrones de
pensamiento y capacidad para enfrentar problemas. Entre los factores psicológicos que
contribuyen al desarrollo y mantenimiento de la depresión (Londoño et al, 2020).
Patrones de Pensamiento Negativo
Baja Autoestima
Rumiación
Evitación de Problemas
Perfeccionismo
Trauma Infantil
Estrés Crónico
Estilos de Afrontamiento Ineficaces
Escasa Resiliencia
Desesperanza Aprendida
Falta de Control Percibido
Dificultades Interpersonales
Duelo no Resuelto
Expectativas Irrealistas
Aspectos Sociales:
Apoyo Social: La falta de apoyo social o relaciones interpersonales conflictivas se
ha asociado con un mayor riesgo de depresión, el apoyo social actúa como un
amortiguador contra el estrés.
Factores Socioeconómicos: La pobreza, el desempleo y la baja educación se
correlacionan con tasas más altas de depresión. Estos factores pueden generar un
entorno de estrés crónico que contribuye a la aparición de la depresión.
Eventos Vitales Estresantes: Eventos como el divorcio, la pérdida de un ser
querido y problemas laborales son factores desencadenantes comunes de episodios
depresivos.
Etiología: La depresión tiene un origen multidimensional en lo cual se incluye
predisposición genética, desequilibrios en neurotransmisores, cambios
hormonales, experiencias traumáticas, enfermedades crónicas y abuso de
sustancias. (American Psychiatric Association, 2013)
Epidemiología: La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 3,8% de la
población a nivel mundial experimenta depresión, incluido el 5% de los adultos (4% entre
los hombres y 6% entre las mujeres) y el 5,7% de los adultos mayores de 60 años (1).La
depresión afecta a 121 millones de personas en el mundo, con menos del 25% accediendo a
tratamientos efectivos. Uno de cada cinco individuos desarrollará depresión en su vida,
aumentando con comorbilidad y estrés.. Las prevalencias varían entre países, con cifras
notables como el 16,2% en Estados Unidos y el 10,6% en España (Tauresa et al , 2002)
Nota. el grafico describe a gráfica revela que las mujeres fueron más
atendidas por depresión que los hombres en Colombia entre 2018 y 2022,
con un pico en 2019 y una ligera disminución en 2022. Esto subraya una
disparidad de género en la atención a la depresión en el país durante ese
lapso. tomado de Ministerio de Salud y Protección Social. Noviembre 2023
Pronóstico: Un pronóstico favorable depende de la prontitud en el tratamiento, la
respuesta positiva, la adherencia al tratamiento, la ausencia de antecedentes
familiares, la resolución de desencadenantes, la falta de enfermedades adicionales
(American Psychiatric Association, 2013)
Factores protectores: Por otro lado, existen factores protectores que pueden ayudar a
reducir el riesgo de depresión. Una sólida red de apoyo social y emocional, que incluya
amigos, familiares y otros seres queridos, puede proporcionar un amortiguador contra el
estrés y las dificultades emocionales. Además, mantener un estilo de vida saludable, que
incluya una alimentación adecuada, ejercicio regular y descanso suficiente, puede fortalecer
la resiliencia emocional y física, ayudando a prevenir la depresión. Acceder a recursos de
salud mental y desarrollar habilidades de afrontamiento y resiliencia también son
fundamentales para proteger contra la depresión y promover el bienestar mental.
factores de riesgo: La depresión puede ser influenciada por varios factores de riesgo.
Los antecedentes familiares de depresión pueden aumentar la susceptibilidad a la
enfermedad, al igual que las experiencias traumáticas, como el abuso o eventos estresantes.
El estrés crónico, las enfermedades físicas crónicas y el abuso de sustancias también
pueden aumentar el riesgo de depresión al afectar el equilibrio emocional y neuroquímico
del individuo (Ruiz,2021).
Curso: El curso de la depresión comienza con síntomas como tristeza persistente y pérdida
de interés, que pueden intensificarse con el tiempo. Sin tratamiento, puede convertirse en
un trastorno crónico, pero con intervención temprana y tratamiento adecuado, muchas
personas pueden recuperarse y manejar la depresión eficazmente. Es esencial buscar ayuda
profesional si se experimentan síntomas depresivos (Gálvez et al, 2021)
Mecanismo de afrontamiento ante la depresión
Caballero, A., & Zadudhi, R. (2020). Mecanismo de afrontamiento ante la depresión, las estrategias
de afrontamiento son fundamentales para enfrentar la depresión y mejorar el bienestar emocional a
largo plazo.
psicoeducación: como herramienta principal para aumentar la conciencia sobre la
depresión, brindando información detallada sobre sus síntomas, causas y
tratamientos, con el fin de combatir el estigma asociado y promover una
comprensión
Ejercicio Regular: Realizar actividad física regularmente, como caminar, correr o
practicar yoga, puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.
Prácticas de Mindfulness y Meditación: Practicar la atención plena y la meditación
puede ayudar a aumentar la conciencia de los pensamientos y emociones, y a
reducir la ansiedad y la rumiación negativa.
Establecer Rutinas: Mantener una rutina diaria estructurada puede proporcionar un
sentido de normalidad y estabilidad, lo que puede ser especialmente útil durante
períodos de depresión.
Buscar Apoyo Social: Conectarse con amigos, familiares o grupos de apoyo puede
proporcionar un sistema de apoyo emocional y ayudar a reducir el aislamiento.
Terapia Psicológica: Participar en terapia psicológica, como la terapia cognitivo-
conductual (TCC), puede ayudar a identificar y cambiar patrones de pensamiento
negativos y a desarrollar habilidades para afrontar la depresión.
Practicar Pasatiempos y Actividades Placenteras: Participar en actividades que se
disfrutan, como leer, pintar, cocinar o escuchar música, puede ayudar a distraer la
mente y mejorar el estado de ánimo.
Cuidado Personal: Dedicar tiempo para el autocuidado, como tomar baños
relajantes, practicar técnicas de respiración profunda o consentirse con actividades
placenteras, puede ayudar a reducir el estrés y promover el bienestar emocional.
Establecer Metas Realistas: Establecer metas pequeñas y alcanzables puede
proporcionar un sentido de logro y aumentar la autoestima.
González, S. (2020) enfatiza en las terapias psicológicas desde las que se puede
intervenir la depresión.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Se enfoca en cambiar pensamientos y
comportamientos negativos.
Terapia Interpersonal (TIP): Mejora las habilidades de comunicación y resuelve
conflictos en relaciones.
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Promueve la aceptación de
experiencias emocionales y el compromiso con valores personales.
Terapia Psicodinámica: Explora procesos inconscientes a través del análisis de
relaciones pasadas y presentes.
Terapia de Resolución de Problemas (TRP): Identifica y aborda problemas
específicos que contribuyen a la depresión.
Terapia de Mindfulness: Practica la atención plena y conciencia del momento
presente.
Terapia de Grupo: Ofrece apoyo mutuo en un entorno grupal.
Terapia Familiar o de Pareja: Mejora las relaciones familiares o de pareja.
Terapia Breve Centrada en Soluciones (TBCS): Se enfoca en encontrar soluciones
concretas para problemas actuales.
Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (TEPR): Gradualmente expone a
situaciones temidas y previene comportamientos de evitación
Relevancia que el tema tiene en el proceso de formación de ustedes como Magíster en
Psicología Clínica y de la Salud
La depresión es un tema crucial en la formación de Magíster en Psicología Clínica y de la Salud
debido a su alta prevalencia y profundo impacto en la calidad de vida. Los futuros magísteres deben
comprender la complejidad multidimensional de la depresión, que incluye factores biológicos,
psicológicos y sociales, y aplicar un enfoque biopsicosocial en su tratamiento, que enfatiza la
interacción entre predisposición genética, desequilibrios químicos en el cerebro, eventos
traumáticos y factores sociales. Es esencial conocer diversas terapias efectivas, como la Terapia
Cognitivo-Conductual (TCC) y la Terapia Interpersonal (TIP), e implementar estrategias
preventivas y programas de intervención temprana. La capacidad de llevar a cabo investigaciones
rigurosas y contribuir al conocimiento científico sobre la depresión, junto con un enfoque integral
que considera los aspectos psicológicos, físicos y sociales del paciente y la habilidad para trabajar
en equipos multidisciplinarios, son esenciales para un tratamiento holístico y efectivo
Referencias
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disorders (5th ed.). [Link]
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