0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas50 páginas

Iiiiii

La monografía de María Elsa Sarzuri Mamani examina la rendición pública de cuentas como una herramienta clave para asegurar la transparencia y el control social en las entidades públicas de Bolivia. A pesar de la normativa existente, se identifican limitaciones en el acceso a información clara y comprensible, lo que obstaculiza la participación ciudadana y fomenta la corrupción. Se propone fortalecer los mecanismos de transparencia y capacitar a la ciudadanía para mejorar la gestión pública y promover una gobernanza democrática.

Cargado por

maximamatias2025
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas50 páginas

Iiiiii

La monografía de María Elsa Sarzuri Mamani examina la rendición pública de cuentas como una herramienta clave para asegurar la transparencia y el control social en las entidades públicas de Bolivia. A pesar de la normativa existente, se identifican limitaciones en el acceso a información clara y comprensible, lo que obstaculiza la participación ciudadana y fomenta la corrupción. Se propone fortalecer los mecanismos de transparencia y capacitar a la ciudadanía para mejorar la gestión pública y promover una gobernanza democrática.

Cargado por

maximamatias2025
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD PÚBLICA DE EL ALTO

DIRECCIÓN DE POSGRADO
CENTRO DE ESTUDIOS Y FORMACIÓN DE POSGRADO E
INVESTIGACIÓN “CEFORPI”
AREA: CIENCIAS ECONOMICAS, FINANCIERRAS Y
ADMINISTRATIVAS
CARRERA ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS

RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS COMO HERRAMIENTA PARA


GARANTIZAR LA TRANSPARENCIA Y EL EJERCICIO DEL
CONTROL SOCIAL EN ENTIDADES PÚBLICAS

MONOGRAFÍA PRESENTADA EN
OPCIÓN AL DIPLOMADO EN
GESTION PUBLICA, VERSIÓN I
MODALIDAD PRESENCIAL.

AUTOR(A): MARIA ELSA SARZURI MAMANI (9129900 L.p)

EL ALTO – BOLIVIA
2025
i

Dedicatoria:
“El presente trabajo de investigación
está dedicado a Dios, por haberme
brindado la salud, a mis padres José
y Baleriana por instruirme valores, a
la Carrera Administración de
Empresas dependiente de la
Universidad Pública de El Alto, por
brindarme excelentes Docentes”.
ii

Agradecimiento:
Agradecida con Dios a la Institución
Universidad Publica de El Alto (UPEA),
a la carrera administración de Empresas
y a los docentes del diplomático por su
valioso tiempo, y por haberme forjado
profesionalmente para ser poder
desenvolverme en contextos laborales.
iii

ÍNDICE

Página
Dedicatoria………………………………………………………………………………………………………………………..i
Agradecimiento....................................................................................................................... ii
Índice...................................................................................................................................... iii
Resumen ................................................................................................................................. v
INTRODUCCIÓN……………………………………… .......................................................................... viii
1 CAPÍTULO I ....................................................................................................................... 1
2 PRESENTACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN ........................................................................... 1
1.1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ....................................................... 1
1.2 JUSTIFICACIÓN ....................................................................................... 2
1.3 METODOLOGÍA ....................................................................................... 3
1.3.1 Tipo de Investigación ......................................................................... 3
1.4 OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN ..................................................... 4
1.4.1 Objetivo General ................................................................................ 4
1.4.2 Objetivos Específicos ........................................................................ 4
1.5 LÍMITES Y ALCANCES ............................................................................ 4
1.5.1 Limites ............................................................................................... 4
1.5.2 Alcances ............................................................................................ 4
CAPÍTULO II ............................................................................................................................. 6
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA ................................................................................................. 6
2.1.1. Definición y evolución conceptual de la rendición pública de cuentas 6
[Link]. Orígenes históricos y evolución internacional............................. 6
[Link]. Distinciones entre rendición de cuentas interna y externa ......... 7
2.1.2. Principios y dimensiones de la transparencia en la administración
pública 8
[Link]. Principio de accesibilidad y claridad ........................................... 8
[Link]. Principio de responsabilidad y honestidad.................................. 9
[Link]. Dimensión ética y legal ............................................................. 10
2.1.3. Relación entre rendición de cuentas y gobernanza democrática .... 11
[Link]. Participación ciudadana como pilar democrático ...................... 12
iv

[Link]. Rendición de cuentas y legitimidad política .............................. 13


2.2. BASE LEGAL QUE REGULA LA RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS Y
EL CONTROL SOCIAL EN ENTIDADES PÚBLICAS ........................................ 14
2.2.1. Ley N° 341 de Participación y Control Social .................................. 14
[Link]. Objetivos y alcance de la Ley 341 ............................................ 14
[Link]. Disposiciones sobre rendición pública de cuentas ................... 15
2.2.2. Leyes complementarias y normativas relacionadas ........................ 16
[Link]. Ley de Transparencia y Lucha contra la Corrupción ................ 16
[Link]. Normativas internacionales relevantes ..................................... 17
[Link]. Acceso a la información pública ............................................... 18
[Link]. Mecanismos sancionadores y de supervisión .......................... 19
2.3. MECANISMOS Y HERRAMIENTAS TEÓRICAS PARA IMPLEMENTAR
LA RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS ......................................................... 20
2.3.1. Informes públicos y auditorías sociales ........................................... 20
[Link]. Tipos de informes y periodicidad .............................................. 20
[Link]. Auditorías sociales y su función en el control ciudadano ......... 21
2.3.2. Veedurías ciudadanas y comités de vigilancia ................................ 22
[Link]. Formación y roles de las veedurías ciudadanas....................... 23
[Link]. Experiencias exitosas en el control social ................................ 23
2.3.3. Uso de tecnologías para la transparencia y el acceso a la
información ..................................................................................................... 24
[Link]. Plataformas digitales y portales de transparencia .................... 25
[Link]. Redes sociales y comunicación directa con la ciudadanía ....... 25
2.3.4. Espacios de diálogo y rendición de cuentas .................................... 26
[Link]. Audiencias públicas y consultas ciudadanas ............................ 27
[Link]. Foros y talleres participativos ................................................... 27
2.4. PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y SU PAPEL EN EL CONTROL SOCIAL
A TRAVÉS DE LA RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS ................................ 28
2.4.1. Derechos ciudadanos en el control social ....................................... 28
[Link]. Responsabilidades y obligaciones en la vigilancia pública ....... 29
2.4.2. Mecanismos de participación directa y control social ...................... 30
[Link]. Auditorías sociales y veedurías ciudadanas ............................. 30
v

[Link]. Iniciativas de vigilancia comunitaria .......................................... 31


2.4.3. Transparencia como base para la participación ciudadana efectiva 32
[Link]. Acceso a información clara y oportuna ..................................... 32
[Link]. Capacitación y formación ciudadana ........................................ 33
2.4.4. Contribución de la participación ciudadana en la mejora de la gestión
pública 34
[Link]. Casos de éxito y ejemplos prácticos ........................................ 34
[Link]. Desafíos y limitaciones en la participación ............................... 35
CAPÍTULO III .......................................................................................................................... 37
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ............................................................................... 37
BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................... 1
ANEXOS ................................................................................................................................... 2
vi

RESUMEN
La presente monografía analiza cómo la rendición pública de cuentas se
constituye en una herramienta fundamental para garantizar la transparencia y el
ejercicio efectivo del control social en las entidades públicas bolivianas. A pesar de
que la Constitución Política del Estado y la Ley N.º 341 de Participación y Control
Social establecen el derecho ciudadano a supervisar la gestión pública, en la
práctica existen limitaciones significativas para el acceso a información clara,
oportuna y comprensible.
Esta falta de transparencia dificulta la participación activa de la ciudadanía y
favorece la persistencia de actos de corrupción y mala administración de recursos
públicos, afectando la calidad de los servicios básicos. La investigación descriptiva,
basada en fuentes documentales secundarias, identifica las brechas entre la
normativa vigente y su aplicación real, evidenciando que muchas rendiciones de
cuentas se reducen a actos formales sin mecanismos efectivos de comunicación y
participación.
Se destaca la necesidad de fortalecer los mecanismos de transparencia,
promover la capacitación ciudadana y mejorar los canales de información para
fomentar una gestión pública más responsable y confiable. Así, esta monografía
aporta una visión crítica y propositiva para optimizar la rendición de cuentas y
potenciar el control social como pilares esenciales para la gobernanza democrática
en Bolivia.
Palabras Claves: Cuentas, gestión, transparencia, participación,
vii

INTRODUCCIÓN
La presente investigación aborda el tema de la rendición pública de cuentas
como herramienta para garantizar la transparencia y el ejercicio del control social
en las entidades públicas del Estado Plurinacional de Bolivia. El cual está normado
y fundamentado en la Constitución Política del Estado y en la Ley N.º 341 de
Participación y Control Social, que establecen el derecho y deber de la ciudadanía
para supervisar la gestión pública, promoviendo la transparencia y la
responsabilidad administrativa. Además, se sustenta en principios democráticos
que buscan fortalecer la gobernanza mediante la participación activa y el acceso a
información clara y oportuna.
La pregunta que guía esta investigación es: ¿Cómo la rendición de cuentas
públicas se constituye en una herramienta para garantizar la transparencia y el
ejercicio del control social en entidades públicas? y va acompañado del objetivo
general, orientado a responder a la pregunta de investigación, la cual permitió
analizar la normativa vigente y su aplicación práctica, así como para identificar los
mecanismos que facilitan o dificultan la participación ciudadana efectiva en el control
social.
Entre los principales hallazgos de la investigación destaca, la existencia de
espacios formales para la rendición pública de cuentas en las entidades estatales
bolivianas, como audiencias públicas, informes anuales y plataformas digitales. Sin
embargo, se evidenció que estos mecanismos, en muchos casos, no garantizan la
accesibilidad ni la comprensión adecuada de la información por parte de la
ciudadanía. Frecuentemente, los datos presentados son excesivamente técnicos,
carecen de explicaciones claras y se difunden en medios poco conocidos o de difícil
acceso, lo que limita la posibilidad de que la población ejerza un control social
efectivo y participe de manera informada en los procesos de fiscalización pública.
Esta situación se ve agravada por la falta de una estrategia comunicacional
adecuada y la escasa capacitación de la ciudadanía en el análisis y uso de la
información pública.
La monografía tiene su estructura interna la cual está compuesta por tres
capítulos: dentro del capítulo uno, expone la presentación de la investigación que
viii

incluye el planteamiento del problema, justificación, objetivos, metodología y


alcances y límites de la investigación. En el capítulo dos, se desarrolla la
fundamentación teórica, donde se analiza la rendición publica de cuenta como
herramienta para garantizar la transparencia y el ejercicio del control social, con
énfasis en las normas, procesos, audiencias y mecanismos. En el capítulo tres, se
presenta las conclusiones derivadas del análisis y ofrece recomendaciones para
mejorar la confianza ciudadana ante las entidades del Estado.
1

1 CAPÍTULO I
2 PRESENTACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
1.1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
En Bolivia, la Constitución Política del Estado (CPE) reconoce que los
recursos públicos pertenecen al pueblo y que es deber del Estado garantizar
servicios básicos a través de sus entidades públicas. Para ello, también se
establece la participación activa de la ciudadanía y el ejercicio del control social
como principios fundamentales de la gestión pública. En ese marco, las instituciones
del Estado elaboran cada año su Plan Operativo Anual (POA) y su presupuesto, con
los cuales se definen las metas, actividades y el uso de los recursos.
Posteriormente, las entidades deben rendir cuentas públicamente sobre lo que se
ha hecho, cuánto se ha gastado y qué resultados se han obtenido, como parte de
los mecanismos de transparencia.
Aunque existen espacios formales para la rendición pública de cuentas, en
la práctica muchas veces la información que se presenta no es clara, comprensible
ni accesible para toda la población. En algunos casos, se utilizan datos técnicos sin
explicación, se publican en medios poco conocidos o no se difunden de forma
oportuna. Esto impide que la ciudadanía pueda participar activamente y ejercer su
derecho al control social.
Como resultado, en varias ocasiones se han registrado denuncias
ciudadanas por corrupción o ineficiente administración de recursos públicos,
especialmente en los procesos de contratación de bienes y servicios. Estas
observaciones no solo han sido confirmadas por auditorías oficiales realizadas por
el Ministerio de Gobierno, sino que también han sido difundidas por diversos medios
de comunicación, como canales de televisión, radios locales y plataformas digitales.
Además, en redes sociales la población denuncia y comparte constantemente casos
de presunta corrupción o falta de transparencia, lo cual refleja la preocupación
ciudadana frente a la limitada eficacia de los mecanismos actuales de rendición
pública de cuentas.
En 2013, el Estado boliviano aprobó la Ley N.º 341 de Participación y Control
Social, que garantiza la participación ciudadana en todas las etapas de la gestión
2

pública: planificación, seguimiento, evaluación y supervisión de los recursos


fiscales. La norma señala que todas las entidades deben rendir cuentas de forma
transparente y garantizar la participación informada de la población. Sin embargo,
en la práctica esto no se cumple de manera efectiva. Las rendiciones de cuentas
muchas veces se convierten en simples actos formales sin verdadera apertura ni
mecanismos que faciliten la comprensión o el análisis por parte de la ciudadanía.
Esta diferencia entre lo que dice la ley y lo que sucede en la realidad limita el impacto
del control social y debilita la transparencia en la gestión pública.
En base a lo mencionado anteriormente la pregunta de investigación es:
¿Cómo la rendición de cuentas públicas se constituye en una herramienta
para garantizar la transparencia y el ejercicio del control social en entidades
públicas?
1.2 JUSTIFICACIÓN
Esta investigación se realiza para comprender cómo la rendición pública de
cuentas puede ser una herramienta efectiva para garantizar la transparencia y
permitir que la ciudadanía ejerza un control social real sobre las entidades públicas
en Bolivia. A pesar de que la Constitución y la Ley de Participación y Control Social
establecen el derecho de la población a participar y supervisar la gestión pública,
en la práctica existen dificultades para acceder a información clara y suficiente que
permita este control.
Investigar este tema es importante porque la falta de transparencia y de
mecanismos efectivos para rendir cuentas favorece la aparición de actos de
corrupción y el mal uso de los recursos públicos, lo que afecta directamente la
calidad de los servicios básicos que recibe la población. La presente investigación
se realiza para identificar las dificultades y limitaciones que existen en la práctica de
la rendición pública de cuentas en las entidades públicas bolivianas, y para analizar
cómo estas afectan el control social y la transparencia. Además, esta investigación
aportará al conocimiento al ofrecer una visión clara sobre las brechas entre la
normativa vigente y la realidad, así como posibles caminos para fortalecer la
participación ciudadana y mejorar la gestión pública.
Por esta razón, esta investigación busca aportar soluciones que mejoren la
3

gestión pública y fomenten la confianza de la ciudadanía en las instituciones. De


esta forma, se pretende garantizar un uso responsable y transparente de los
recursos del Estado, en beneficio de toda la sociedad.
1.3 METODOLOGÍA
1.3.1 Tipo de Investigación
La investigación descriptiva “busca únicamente describir situaciones o
acontecimientos; básicamente no está interesado en comprobar explicaciones, ni
en probar determinadas hipótesis, ni hacer predicciones” (Tamayo, 1999, pág. 44).
Sin embargo, en palabras (Sampieri, 2014, pág. 155) la investigación descriptiva es
preexperimental, son estudios puramente descriptivos, indagan la incidencia de las
modalidades, categorías de una o más variables en una población”.
En base a las definiciones, la presente investigación es descriptiva debido a
que únicamente se describió informaciones relacionada a la rendición pública de
cuentas para garantizar la transparencia y el control social.
1.3.2 Fuente de Investigación
(Hilari, 2016, pág. 96) menciona, que la fuente de investigación secundaria
parte de datos pre-elaborados, que permite obtener información a partir del análisis
documental o bibliográfico relacionado con el contenido y alcances de la
investigación. Entre las fuentes secundarias están los libros, artículos, revistas,
reportajes, fotografías, mapas, periódicos, tesis de grado, proyectos de grado,
trabajos dirigidos, monografías, enciclopedias, anuarios, leyes, códigos,
reglamentos, planes, programas, proyectos, estudios, diagnósticos y otros
documentos institucionales.
De acuerdo a la definición, para la presente investigación se revisó libros,
leyes, guías, monografía y revistas que tengan contenido relevante sobre el tema;
rendición publica de cuentas, transparencia y el ejercicio del control social.
1.3.3 Tipo de monografía
(González A. K., 2019, pág. 39) este tipo de monografía, se vincula con la
investigación documental, entendiéndose esta, como el estudio de un tema, donde
se analizan diferentes autores, con el propósito de ampliar y profundizar el
conocimiento de su naturaleza, con apoyo, principalmente en trabajos previos,
4

información y datos divulgados. Para la realización de esta monografía se requiere


que el autor posea un buen nivel de análisis, comprensión e inferencia para luego
expresar su punto de vista de acuerdo a los autores consultados.
De acuerdo a la definición, la presente monografía es de revisión documental
bibliográfica, porque se revisó diferentes documentos y autores que indicaban sobre
la rendición publica de cuentas, la transparencia y el ejercicio del control social.
1.4 OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
1.4.1 Objetivo General
Analizar la rendición pública de cuentas como herramienta para garantizar la
transparencia y el ejercicio del control social en entidades públicas
1.4.2 Objetivos Específicos
• Definir y fundamentar la rendición pública de cuentas para comprender su
importancia como herramienta para garantizar la transparencia y el
ejercicio del control social en entidades públicas.
• Establecer la base normativa de la rendición pública de cuentas para
identificar el marco legal que respalda su aplicación en la gestión pública.
• Describir los mecanismos y herramientas para la rendición pública de
cuentas para conocer las formas en que se promueven la transparencia
y la participación ciudadana.
• Determinar el rol de la participación ciudadana en la rendición de cuentas
para exponer su contribución al fortalecimiento del control social y la
mejora de la gestión pública.
1.5 LÍMITES Y ALCANCES
1.5.1 Limites
La presente investigación se restringe exclusivamente al análisis de la
rendición pública de cuentas como herramienta para garantizar la transparencia y
el ejercicio del control social en entidades públicas. No abordara otras herramientas,
ni procesos de contratación de bienes y servicios.
1.5.2 Alcances
El trabajo investigativo titula “rendición pública de cuentas como herramienta
para garantizar la transparencia y el ejercicio del control social en entidades
5

públicas” se alinea al módulo II sistema de administración y control gubernamental,


en el tema de rendición publica de cuentas.
6

CAPÍTULO II
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
2.1 FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS
COMO INSTRUMENTO DE TRANSPARENCIA
2.1.1. Definición y evolución conceptual de la rendición pública de cuentas
La rendición pública de cuentas constituye un componente esencial de la
gobernanza democrática y de la gestión pública moderna. Se entiende como el
proceso mediante el cual las autoridades e instituciones del Estado informan,
explican y justifican sus decisiones, acciones y uso de recursos ante la ciudadanía
y otros actores de control. En este sentido, Ackerman la define como “el derecho de
los ciudadanos a exigir explicaciones y el deber de las autoridades públicas a
responder” (Ackerman, 2005, pág. 3). Esta concepción pone énfasis en la
interacción entre gobierno y sociedad, y resalta la responsabilidad activa del Estado
frente a los gobernados.
Desde una perspectiva funcional, la rendición de cuentas opera como un
mecanismo de control social que fortalece la transparencia, previene la corrupción
y promueve la eficiencia en el uso de los recursos públicos. Según la UNODC, “es
un proceso participativo mediante el cual las instituciones públicas informan a la
población sobre sus actos y decisiones, y esta puede opinar, fiscalizar y hacer
recomendaciones” (UNODC, 2020, pág. 6).
El concepto ha evolucionado con el tiempo, pasando de una lógica
burocrática y vertical a un modelo más abierto, interactivo y horizontal, donde la
ciudadanía no solo recibe información, sino que también participa activamente en la
fiscalización y evaluación de la gestión pública. Como lo señala Oporto Días, “la
rendición de cuentas ha dejado de ser una mera formalidad administrativa para
constituirse en un derecho ciudadano colectivo” (Oporto Díaz, 2021, pág. 7).
[Link]. Orígenes históricos y evolución internacional
Los antecedentes de la rendición de cuentas pueden rastrearse en los
sistemas parlamentarios europeos del siglo XVIII, particularmente en Inglaterra,
donde se estableció la responsabilidad del Ejecutivo ante el Parlamento,
especialmente respecto al manejo de fondos públicos. Esta práctica fue
7

institucionalizándose con el tiempo y sentó las bases de lo que hoy conocemos


como control político y fiscal.
En el contexto latinoamericano, el concepto adquirió fuerza durante las
transiciones democráticas de las décadas de 1980 y 1990, en las que la ciudadanía
comenzó a reclamar mayor control sobre las decisiones públicas. Ackerman explica
que el surgimiento de lo que denomina accountability social responde a la necesidad
de "generar formas complementarias de control no institucionalizadas directamente
en el aparato estatal, sino promovidas por la sociedad civil organizada" (Ackerman,
2005, pág. 4).
Este giro en la rendición de cuentas ha dado paso a modelos innovadores
que combinan la institucionalidad estatal con la participación ciudadana directa.
Cornwall y Coelho (2007) afirman que “los espacios públicos deliberativos, como las
audiencias ciudadanas o los presupuestos participativos, son formas emergentes
de institucionalizar la rendición de cuentas en contextos democráticos” (Cornwall &
Coelho, 2007, pág. 8).
[Link]. Distinciones entre rendición de cuentas interna y externa
En la teoría contemporánea de la gobernanza pública, se diferencia entre
rendición de cuentas interna y externa. La primera se refiere a los controles que
ejercen las propias instituciones del Estado, como las auditorías internas, los
sistemas de supervisión jerárquica y los mecanismos de evaluación institucional.
Estos mecanismos están diseñados para asegurar que las entidades públicas
cumplan con las normas y objetivos establecidos desde dentro del aparato estatal
(UNODC, 2020, pág. 11).
La rendición de cuentas externa, en cambio, involucra a actores ajenos al
aparato estatal, como la ciudadanía organizada, los medios de comunicación, los
entes de fiscalización autónomos y las organizaciones de la sociedad civil. Según
Galindo Soza, “la rendición externa busca generar un balance de poder, permitiendo
que la sociedad vigile, cuestione y oriente las decisiones públicas en función del
bien común” (Galindo Soza, 2019, pág. 10).
En este marco, se entiende que ambos tipos de rendición de cuentas son
complementarios. La interna garantiza la eficiencia técnica y la legalidad
8

administrativa, mientras que la externa promueve la legitimidad democrática y la


responsabilidad ética del poder público. A decir de Ackerman, “la efectividad del
sistema de rendición de cuentas depende de la existencia de múltiples canales –
formales e informales – que permitan el flujo de información y la exigencia de
resultados” (Ackerman, 2005, pág. 7).
2.1.2. Principios y dimensiones de la transparencia en la administración
pública
La transparencia en la administración pública es un principio rector del
Estado democrático y de derecho. Consiste en garantizar el acceso libre, oportuno
y comprensible a la información pública, permitiendo que la ciudadanía conozca y
evalúe las acciones, decisiones y uso de recursos por parte de las instituciones
estatales. Este principio no solo es legalmente exigible, sino también un valor ético
que fortalece la confianza social y el control ciudadano.
En Bolivia, la transparencia está consagrada en el artículo 232 de la
Constitución Política del Estado (2009), que señala: “La función pública se rige,
entre otros, por los principios de legalidad, transparencia, eficiencia y
responsabilidad”. Asimismo, la Ley Nº 341 de Participación y Control Social
establece, en su art. 4, que las entidades públicas deben promover una gestión
basada en la transparencia, con la obligación de informar de forma clara y periódica
sobre el cumplimiento de sus funciones y la administración de recursos (Ley Nº 341,
2013).
Desde un enfoque teórico, Ackerman señala que la transparencia opera
como un primer paso en el ciclo de rendición de cuentas: “sin acceso a la
información, no hay forma de que los ciudadanos exijan explicaciones ni resultados
a los funcionarios públicos” (Ackerman, 2005, pág. 5). Es decir, la transparencia es
condición previa para el ejercicio efectivo de la participación ciudadana, el control
social y la lucha contra la corrupción.
[Link]. Principio de accesibilidad y claridad
El principio de accesibilidad se refiere a la disponibilidad de la información
pública en condiciones que permitan su consulta libre y sin restricciones indebidas
por parte de cualquier ciudadano o ciudadana. La claridad, por su parte, implica que
9

la información esté redactada en lenguaje comprensible, desagregada por sectores,


tiempos y niveles de gestión, evitando tecnicismos innecesarios.
De acuerdo con la Guía para la participación y el control social UNODC, “la
información pública debe ser divulgada de forma comprensible y en formatos
accesibles, incluyendo medios impresos, digitales y audiovisuales, especialmente
cuando se trata de poblaciones vulnerables o con barreras lingüísticas” (UNODC,
2020, pág. 14).
Además, la Ley de Transparencia y Lucha contra la Corrupción (Ley Nº 974,
2017) establece que los sujetos obligados deben difundir activamente su
información institucional mediante medios accesibles y actualizados. Esto incluye,
por ejemplo, la publicación en portales institucionales, redes sociales oficiales y
audiencias públicas.
En esta línea, Galindo Soza subraya que “la transparencia no solo debe
considerarse como el derecho a solicitar información, sino como el deber del Estado
de proporcionarla de manera proactiva, comprensible y desglosada” (Galindo Soza,
2019). La accesibilidad, por tanto, no es solo un principio técnico, sino también un
componente de justicia social, ya que permite a todos los sectores de la población
ejercer su derecho a participar e informarse sobre la gestión pública.
[Link]. Principio de responsabilidad y honestidad
El principio de responsabilidad alude al deber que tienen los servidores
públicos de responder por sus decisiones, actos y omisiones en el ejercicio de sus
funciones. Está directamente vinculado con el concepto de accountability, entendido
como la capacidad del Estado para rendir cuentas ante la sociedad. Este principio
implica asumir las consecuencias jurídicas, políticas y administrativas de los actos
de gestión.
La honestidad, en cambio, es una cualidad ética que exige actuar con
probidad, evitando el uso indebido de recursos públicos, los conflictos de interés y
cualquier forma de corrupción. Ambos principios están consagrados en la normativa
boliviana, particularmente en el Estatuto del Funcionario Público (2001), que
establece que los servidores públicos deben conducirse con ética, integridad y
transparencia en el ejercicio de sus cargos.
10

Como explica Ackerman, “la rendición de cuentas no se trata únicamente de


responder, sino de hacerlo con integridad, asegurando que las decisiones hayan
sido tomadas en beneficio del interés público” (Ackerman, 2005, pág. 6). En esta
misma línea, la UNODC (2020) plantea que “la responsabilidad va más allá del
cumplimiento formal: implica comprometerse con los valores democráticos y
responder activamente ante la ciudadanía” (UNODC, 2020, pág. 9).
En ese sentido, tanto la responsabilidad como la honestidad son
fundamentales para construir confianza institucional. Cuando estos principios son
aplicados de forma efectiva, se fortalece la legitimidad del Estado, se disuade la
corrupción y se promueve una cultura de servicio público comprometida con el bien
común.
[Link]. Dimensión ética y legal
La transparencia en la administración pública no solo debe comprenderse
como un mandato técnico o procedimental, sino también como una práctica
orientada por valores éticos y respaldada por un marco jurídico que delimita las
obligaciones del Estado y los derechos de la ciudadanía. Esta doble dimensión –
ética y legal – es indispensable para el fortalecimiento de la confianza pública, la
integridad institucional y la prevención de actos de corrupción.
Desde la dimensión ética, la transparencia exige que los servidores públicos
actúen con integridad, honradez y compromiso hacia el interés colectivo. No basta
con cumplir normativamente con la entrega de información; es necesario asumir la
transparencia como un deber moral hacia la sociedad. Galindo Soza afirma que “la
ética pública implica una actitud permanente de responsabilidad ante el pueblo,
sustentada en la veracidad, la apertura y la coherencia entre lo que se dice y lo que
se hace” (Galindo Soza, 2019, pág. 16).
Este principio también guarda relación con el concepto de ética pública que
promueve la cultura del servicio, el respeto por los derechos fundamentales y la
búsqueda del bien común por encima de intereses particulares. En este sentido, la
transparencia no debe entenderse como un acto aislado, sino como parte de una
cultura institucional basada en valores democráticos y éticos.
Por otro lado, la dimensión legal está conformada por un conjunto de normas
11

y procedimientos que obligan a las entidades del Estado a actuar con publicidad,
apertura informativa y sujeción al escrutinio ciudadano. En Bolivia, el marco jurídico
de la transparencia se sustenta en varios cuerpos normativos, como la Constitución
Política del Estado, la Ley Nº 341 de Participación y Control Social y la Ley Nº 974
de Unidades de Transparencia.
El artículo 241 de la Constitución Política del Estado establece que “la
sociedad tiene el derecho a participar en el control de la gestión pública”, y que “las
entidades públicas están obligadas a rendir cuentas sobre sus actos y decisiones”
(CPE, 2009). Esta disposición no solo reconoce el derecho ciudadano, sino que
impone una obligación legal a las instituciones.
La Ley Nº 974, por su art. 6, dispone que toda institución pública debe contar
con una Unidad de Transparencia encargada de “promover la cultura de la
integridad y prevenir actos de corrupción a través de acciones de transparencia
activa, control interno y participación ciudadana” (Ley Nº 974, 2017). Además,
establece sanciones para los servidores públicos que obstaculicen el acceso a la
información o incumplan sus deberes en esta materia.
La UNODC complementa este enfoque señalando que, “la dimensión legal
de la transparencia establece los parámetros mínimos de actuación institucional,
pero es la dimensión ética la que garantiza una cultura organizacional sostenible y
efectiva frente a los desafíos de la corrupción” (UNODC, 2020, pág. 19).
Ambas dimensiones – la legal como exigencia normativa, y la ética como
principio orientador – deben conjugarse armónicamente para consolidar una
administración pública íntegra, participativa y legítima ante los ojos de la ciudadanía.
Como señala Ackerman, “la transparencia que no está acompañada de
responsabilidad ética y mecanismos legales carece de eficacia real y se convierte
en una simulación burocrática” (Ackerman, 2005, pág. 7).
En síntesis, la transparencia solo puede ser efectiva si está respaldada por
normas jurídicas claras y aplicables, y al mismo tiempo, asumida por los servidores
públicos como una conducta permanente guiada por principios de honestidad,
justicia y compromiso social.
2.1.3. Relación entre rendición de cuentas y gobernanza democrática
12

[Link]. Participación ciudadana como pilar democrático


La participación ciudadana se ha consolidado como un pilar esencial de la
democracia moderna, al permitir que los ciudadanos no solo elijan a sus
representantes, sino también intervengan activamente en la formulación,
seguimiento y evaluación de las políticas públicas. En ese marco, no puede
concebirse una verdadera rendición de cuentas sin la intervención de una
ciudadanía informada, crítica y organizada.
En el contexto boliviano, este principio se encuentra normativamente
consagrado. El artículo 241 de la Constitución Política del Estado reconoce que “el
pueblo soberano, por medio de la sociedad civil organizada, participará en el diseño
de políticas públicas, en el control social a la gestión pública y en la evaluación de
resultados” (CPE, 2009). Esta disposición da sustento legal a la acción ciudadana
como mecanismo de vigilancia, fiscalización y corresponsabilidad.
Galindo Soza sostiene que “la participación ciudadana es la expresión activa
de la soberanía popular y se manifiesta en múltiples formas: desde las veedurías y
auditorías sociales hasta la toma de decisiones en espacios deliberativos y
consultivos” (Galindo Soza, 2019, pág. 10). Su fortalecimiento, por tanto, no solo
responde a un principio normativo, sino también a una exigencia ética del sistema
democrático.
“No basta con votar cada cinco años. La ciudadanía tiene el derecho y el
deber de involucrarse en la cosa pública, de controlar a sus autoridades, de
proponer alternativas y de exigir respuestas” (Galindo Soza, 2019, pág. 13).
En la misma línea, Cornwall y Coelho afirman que la participación ciudadana
debe entenderse como la creación de “espacios de acción pública donde las
personas puedan deliberar, negociar y disputar el poder, con el fin de influir en las
decisiones que afectan sus vidas” (Cornwall & Coelho, 2007, pág. 10). La rendición
de cuentas adquiere sentido precisamente en esos espacios de interacción entre
Estado y sociedad.
En suma, la participación ciudadana es una condición indispensable para que
la rendición pública de cuentas sea efectiva, ya que permite a la sociedad ejercer
control sobre la gestión estatal, garantizar la transparencia y exigir una
13

administración alineada con el bien común.


[Link]. Rendición de cuentas y legitimidad política
La rendición de cuentas es un instrumento clave para fortalecer la legitimidad
política de las instituciones democráticas. Esta legitimidad no solo se basa en la
legalidad de origen – como la elección por voto popular –, sino también en la
legalidad de ejercicio, es decir, en el comportamiento transparente, responsable y
ético de los servidores públicos ante la ciudadanía.
Ackerman señala que “la rendición de cuentas es fundamental para que los
gobiernos conserven su legitimidad ante los ojos del pueblo, especialmente en
contextos de alta desconfianza institucional” (Ackerman, 2005, pág. 3). En otras
palabras, cuando las autoridades rinden cuentas de manera clara, proactiva y
continua, se refuerza la percepción de que están cumpliendo su mandato y
actuando conforme al interés colectivo.
En Bolivia, este principio está articulado en el artículo 235 de la Constitución,
que establece como deber de los servidores públicos “rendir cuentas sobre su
responsabilidad económica, política, técnica y administrativa en el ejercicio de la
función pública” (CPE, 2009). Esta obligación tiene por finalidad asegurar que la
gestión pública sea objeto de evaluación ciudadana y que los gobernantes se
mantengan bajo un control democrático constante.
Según la UNODC, “la legitimidad política no se agota en el acto electoral,
sino que debe sostenerse a lo largo del tiempo mediante prácticas institucionales
de apertura, transparencia y diálogo permanente con la población” (UNODC, 2020,
pág. 12).
La rendición de cuentas cumple entonces una doble función: por un lado,
permite supervisar el cumplimiento de metas y compromisos; por otro, actúa como
un mecanismo simbólico y real de acercamiento entre el Estado y sus ciudadanos.
De este modo, se mitiga el distanciamiento entre representantes y representados, y
se refuerza el vínculo de confianza que sostiene el contrato democrático.
Además, como advierte Galindo Soza, “una autoridad que no rinde cuentas
pierde su autoridad moral y política, y su gestión se convierte en mera imposición
burocrática” (Galindo Soza, 2019, pág. 18). Por tanto, la rendición de cuentas no es
14

solo un procedimiento institucional, sino una práctica política que legitima el poder
le otorga sentido y lo sujeta a la voluntad popular.
2.2. BASE LEGAL QUE REGULA LA RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS Y
EL CONTROL SOCIAL EN ENTIDADES PÚBLICAS
2.2.1. Ley N° 341 de Participación y Control Social
La Ley Nº 341 de Participación y Control Social, promulgada el 5 de febrero
de 2013, establece el marco normativo que garantiza la participación de la sociedad
civil organizada en la planificación, ejecución y control de la gestión pública en
Bolivia. Esta ley reconoce la soberanía del pueblo no solo como principio fundante
del Estado Plurinacional, sino como una práctica activa que se manifiesta a través
de mecanismos de vigilancia, fiscalización y evaluación permanente de las
autoridades y servidores públicos.
Esta norma es considerada una de las herramientas legales más importantes
en el proceso de democratización del Estado, al consolidar el derecho de las
bolivianas y bolivianos a participar directamente en los asuntos públicos, con
especial énfasis en la transparencia, la rendición de cuentas y la lucha contra la
corrupción.
[Link]. Objetivos y alcance de la Ley 341
El artículo 1 de la Ley Nº 341 establece que su objetivo es “regular el ejercicio
del derecho a la participación y el control social establecidos en la Constitución
Política del Estado, a través de organizaciones de la sociedad civil, en todos los
niveles del Estado” (Ley Nº 341, 2013). Esta disposición reafirma el rol de la
ciudadanía como actor corresponsable en la gestión pública.
Entre los objetivos específicos de la ley, arts. 3 y 4, destacan: (a) garantizar
el acceso a la información pública; (b) fomentar la corresponsabilidad social en la
gestión del Estado; (c) institucionalizar mecanismos de control social y participación;
y (d) prevenir y denunciar hechos de corrupción (Ley Nº 341, 2013).
El alcance de la Ley 341 es amplio, ya que aplica a todas las entidades del
sector público, incluyendo los órganos del Estado, entidades territoriales
autónomas, empresas públicas, y toda instancia que administre recursos fiscales o
realice funciones públicas. Además, incluye a las organizaciones sociales y civiles
15

reconocidas por usos y costumbres, estatutos o normas comunitarias.


Como afirma Galindo Soza, “la Ley 341 institucionaliza un modelo de
democracia participativa donde el ciudadano deja de ser un sujeto pasivo para
convertirse en vigilante y fiscalizador del accionar público” (Galindo Soza, 2019,
pág. 21).
“Su enfoque transversal permite integrar el control social desde la
planificación hasta la evaluación, articulando la voz ciudadana en el ciclo completo
de la gestión pública, lo cual fortalece la legitimidad y eficiencia del Estado” (Galindo
Soza, 2019, pág. 22).
En este sentido, la ley no solo impulsa la participación ciudadana en términos
generales, sino que la establece como derecho constitucional y como deber cívico
en defensa del interés colectivo.
[Link]. Disposiciones sobre rendición pública de cuentas
Uno de los pilares centrales de la Ley Nº 341 es el establecimiento de la
rendición pública de cuentas como obligación institucional y derecho ciudadano.
Esta figura es tratada principalmente en los artículos 5, 7, 9 y 11 de la norma, donde
se detallan sus características, mecanismos y principios orientadores.
El artículo 11 indica que “la rendición pública de cuentas es un proceso
integral, permanente, oportuno, intercultural y transparente de información,
evaluación y verificación de los resultados de la gestión pública” (Ley Nº 341, 2013).
Este enfoque rompe con la visión restringida y episódica del acto de rendir cuentas,
al establecerlo como un proceso continuo y transversal.
Asimismo, se estipula que toda entidad pública debe realizar al menos dos
actos formales de rendición de cuentas por gestión anual: uno inicial y uno final.
Además, puede convocarse a rendiciones de cuentas parciales o temáticas en
función de la demanda social. Estos actos deben ser públicos, deliberativos,
accesibles y difundidos por medios adecuados.
La ley también detalla, en su art. 11, que la rendición de cuentas debe
incorporar criterios de verificabilidad, participación ciudadana y desagregación de la
información (Ley Nº 341, 2013). Es decir, los datos presentados deben estar
respaldados por documentos técnicos y ser comprensibles para el público en
16

general.
En palabras de la UNODC, “la rendición pública de cuentas, en el marco de
la Ley 341, trasciende el informe administrativo para convertirse en un ejercicio de
transparencia y validación social que compromete a la institución con sus
beneficiarios y actores de control” (UNODC, 2020, pág. 15).
Esta dimensión dialógica refuerza el carácter democrático de la rendición de
cuentas, al propiciar un espacio de encuentro entre autoridades y sociedad civil para
intercambiar criterios, evaluar resultados y proponer correctivos.
La guía de la Fundación UNIR añade que “la ciudadanía no solo debe ser
espectadora del acto de rendición, sino protagonista activa que cuestione, demande
y proponga” (Galindo Soza, 2019, pág. 25). Por tanto, la rendición de cuentas se
convierte en una herramienta pedagógica, institucional y política para fortalecer la
gestión pública y el vínculo entre el Estado y la sociedad.
2.2.2. Leyes complementarias y normativas relacionadas
Además de la Ley Nº 341, la normativa boliviana contempla diversas
disposiciones legales que refuerzan el ejercicio de la transparencia, el acceso a la
información y el control ciudadano sobre la gestión pública. Estas leyes
complementarias brindan herramientas adicionales para prevenir y sancionar la
corrupción, garantizar la rendición pública de cuentas y alinear el funcionamiento de
las instituciones con principios democráticos. Asimismo, el país reconoce normas
internacionales que guían y respaldan estos esfuerzos.
[Link]. Ley de Transparencia y Lucha contra la Corrupción
La Ley Nº 004 Marcelo Quiroga Santa Cruz, promulgada el 31 de marzo de
2010, representa un hito en el marco jurídico boliviano en materia de lucha contra
la corrupción y fortalecimiento de la transparencia pública. Esta norma establece
mecanismos de prevención, investigación y sanción de actos de corrupción
cometidos por funcionarios públicos, así como medidas de recuperación de bienes
y control patrimonial.
En su artículo 4, la ley establece que uno de sus objetivos es “fortalecer los
principios de transparencia, responsabilidad y ética pública en el ejercicio de la
función pública, en todos los niveles del Estado” (Ley Nº 004 , 2010). De esta forma,
17

reafirma la necesidad de que toda acción institucional esté sujeta al escrutinio


ciudadano y basada en el interés colectivo.
Uno de los aportes más importantes de esta ley es la creación de la Unidad
de Transparencia y Lucha contra la Corrupción en cada institución pública, con
atribuciones específicas como: promover el acceso a la información, prevenir
conflictos de interés, fiscalizar la declaración jurada de bienes y detectar indicios de
enriquecimiento ilícito.
Como afirma la UNODC, esta ley “constituye un marco normativo robusto
que articula la transparencia activa con la rendición pública de cuentas y la
responsabilidad administrativa, penal y civil de los funcionarios” (UNODC, 2020,
pág. 27). En este sentido, va más allá de la mera formalidad legal, al prever
procedimientos y sanciones concretas para quienes incurran en actos de corrupción
o incumplan su deber de transparencia.
“El objetivo fundamental de la Ley 004 no es solamente castigar, sino
instaurar una cultura institucional de transparencia, basada en el control interno, la
prevención y la participación de la ciudadanía” (UNODC, 2020, pág. 28).
Así, esta norma se complementa directamente con la Ley Nº 341, al reforzar
los mecanismos de control y abrir canales para que la sociedad civil intervenga en
la fiscalización de la gestión estatal.
[Link]. Normativas internacionales relevantes
Bolivia es parte de varios instrumentos internacionales que promueven la
transparencia, la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción. Estas
normativas internacionales sirven como marco de referencia para armonizar las
políticas internas con estándares globales y reforzar el compromiso del Estado con
la gobernanza democrática.
Uno de los instrumentos más importantes es la Convención de las Naciones
Unidas contra la Corrupción (CNUCC), ratificada por Bolivia mediante Ley Nº 3064.
Esta convención establece, en su artículo 10, que los Estados parte deben “adoptar
medidas para mejorar la transparencia en su administración pública, en particular
respecto al acceso a la información” (ONU, 2004, pág. 8).
De igual forma, la Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA
18

promueve principios de probidad, legalidad y rendición de cuentas en todos los


niveles de gobierno, e impulsa la creación de mecanismos de cooperación y
evaluación entre países miembros. Bolivia participa activamente en el Mecanismo
de Seguimiento de la Implementación de esta Convención (MESICIC).
Además, el país ha asumido compromisos a través de la Declaración de Lima
sobre Transparencia y Democracia (2001) y la Alianza para el Gobierno Abierto
(OGP), promoviendo la digitalización de servicios públicos, el acceso abierto a datos
estatales y la participación colaborativa de la sociedad civil.
Como indica Ackerman, “las normas internacionales no solo ofrecen
principios orientadores, sino que establecen parámetros concretos para evaluar el
desempeño institucional en materia de transparencia y rendición de cuentas”
(Ackerman, 2005, pág. 9).
Estos marcos refuerzan la responsabilidad del Estado boliviano de mantener
coherencia entre sus políticas internas y los compromisos internacionales
asumidos, fortaleciendo así su legitimidad y efectividad institucional.
2.2.3 Instrumentos legales para garantizar la transparencia y el control social
La transparencia y el control social requieren de herramientas jurídicas
concretas que no solo reconozcan estos principios como valores democráticos, sino
que los operacionalicen mediante procedimientos, sanciones, derechos y deberes
claros. En Bolivia, además de las leyes marco como la Ley Nº 341 y la Ley Nº 004,
existen disposiciones específicas orientadas a facilitar el acceso a la información
pública y establecer mecanismos sancionadores y de supervisión que aseguren su
cumplimiento.
[Link]. Acceso a la información pública
El derecho al acceso a la información pública es un pilar fundamental de la
transparencia estatal. En el marco jurídico boliviano, este derecho está reconocido
expresamente en la Constitución Política del Estado (CPE) y en diversas leyes
sectoriales.
El artículo 21, inciso 6, de la CPE establece que toda persona tiene derecho
a “acceder a la información, interpretarla, analizarla y comunicarla libremente, de
manera individual o colectiva” (CPE, 2009). Asimismo, el artículo 106 consagra la
19

libertad de información como parte de los derechos políticos fundamentales.


La Ley Nº 341 también garantiza este derecho como parte de los
mecanismos de participación y control social. Su artículo 7 establece que todas las
entidades públicas están obligadas a brindar información “de manera oportuna,
veraz, comprensible, accesible y en formatos adecuados, a solicitud de la sociedad
civil organizada” (Ley Nº 341, 2013).
Además, la Ley Nº 164 (Ley General de Telecomunicaciones y TIC) dispone
que las entidades públicas deben implementar portales institucionales de
transparencia, a través de los cuales difundan información financiera, contractual,
administrativa y normativa.
Como destaca la UNODC:
“El acceso a la información pública no solo garantiza el derecho ciudadano a
conocer lo que hacen las instituciones del Estado, sino que constituye la base
para ejercer otros derechos, como el control social, la participación y la
exigencia de rendición de cuentas” (UNODC, 2020, pág. 32).
Sin embargo, en la práctica aún existen barreras como la falta de
reglamentación específica, resistencias institucionales y limitada cultura de
transparencia proactiva, lo que debilita este derecho fundamental.
[Link]. Mecanismos sancionadores y de supervisión
Para que la transparencia y el control social no se reduzcan a simples
declaraciones normativas, el Estado boliviano ha desarrollado una serie de
mecanismos sancionadores y de supervisión dirigidos a garantizar el cumplimiento
efectivo de estas obligaciones.
En primer lugar, la Ley Nº 004 establece sanciones penales para los
servidores públicos que oculten información, falseen datos o incumplan deberes de
transparencia. El artículo 24 de dicha ley tipifica el delito de “ocultamiento de
información”, sancionado con privación de libertad de dos a seis años.
Asimismo, la misma norma establece procedimientos para el enriquecimiento
ilícito, el incumplimiento de deberes y la falsedad material o ideológica en informes
de gestión, integrando estas faltas dentro del régimen penal anticorrupción.
A nivel administrativo, como establece el art. 14, cada entidad pública debe
20

contar con una Unidad de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, encargada


de prevenir actos ilícitos, investigar denuncias y remitir informes a la Contraloría
General del Estado, al Ministerio Público o a las instancias disciplinarias internas
(Ley Nº 004 , 2010).
Estas unidades, según UNODC, “constituyen un mecanismo institucional
preventivo y correctivo que permite a las entidades estatales autovigilarse y rendir
cuentas de manera más eficiente” (UNODC, 2020, pág. 35).
Por otra parte, la Contraloría General del Estado tiene la competencia
constitucional de ejercer el control fiscal, realizar auditorías y emitir
recomendaciones o sanciones por responsabilidad administrativa, ejecutiva o civil.
“Sin mecanismos de sanción y seguimiento, los principios de transparencia y
control social quedan en letra muerta. Por eso es vital que estos instrumentos estén
articulados, cuenten con respaldo normativo y tengan capacidad operativa real”
(Galindo Soza, 2019, pág. 33).
En conjunto, estos mecanismos no solo buscan castigar el incumplimiento,
sino también fomentar una cultura de cumplimiento, responsabilidad institucional y
vigilancia activa por parte de la sociedad civil.
2.3. MECANISMOS Y HERRAMIENTAS TEÓRICAS PARA IMPLEMENTAR LA
RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS
2.3.1. Informes públicos y auditorías sociales
Los informes públicos y las auditorías sociales constituyen herramientas
fundamentales para garantizar la transparencia institucional, la rendición pública de
cuentas y el ejercicio efectivo del control ciudadano. Estas herramientas permiten
que las entidades del Estado informen sobre su gestión de manera estructurada,
verificable y periódica, y que la sociedad civil evalúe el cumplimiento de los objetivos
institucionales, la legalidad de los procedimientos y la utilización de los recursos
públicos.
[Link]. Tipos de informes y periodicidad
En el marco de la Ley Nº 341 de Participación y Control Social, en su art. 11,
los informes públicos se conciben como productos formales de la gestión pública
que deben ser presentados obligatoriamente en al menos dos ocasiones por gestión
21

anual: un informe inicial y uno final (Ley Nº 341, 2013). Esta exigencia implica que
toda entidad pública debe dar a conocer, al inicio del año, su planificación, objetivos
y metas; y, al finalizar el periodo, los resultados obtenidos y la evaluación de su
ejecución.
Además de estos dos momentos obligatorios, la normativa boliviana permite
la realización de informes intermedios o temáticos, cuando se trate de asuntos
específicos que requieran seguimiento por parte de la sociedad civil. Estos pueden
referirse a la ejecución presupuestaria, cumplimiento de políticas públicas,
proyectos estratégicos o respuesta institucional ante situaciones de emergencia.
Según la Guía de la UNODC (2020), “los informes deben incluir información
clara, cuantitativa y cualitativa, desagregada por población beneficiaria, objetivos
alcanzados, niveles de ejecución presupuestaria y obstáculos identificados durante
la gestión” (p. 30). La estructura de los informes debe facilitar la comprensión
ciudadana, evitando tecnicismos excesivos y presentando datos verificables.
En esta línea, los informes públicos deben ser accesibles, interculturales,
oportunos y acompañados de espacios de deliberación, como audiencias públicas,
en las que la ciudadanía pueda formular observaciones y recomendaciones.
[Link]. Auditorías sociales y su función en el control ciudadano
Las auditorías sociales son procesos de evaluación participativa, en los que
la sociedad civil analiza y valora de manera directa el desempeño de las
instituciones públicas. A diferencia de las auditorías técnicas o financieras –
realizadas por órganos especializados como la Contraloría General del Estado –,
las auditorías sociales son impulsadas por organizaciones sociales, comités de
vigilancia, plataformas ciudadanas o actores comunitarios.
De acuerdo con Galindo Soza, una auditoría social se define como “un
mecanismo de fiscalización popular que examina la gestión pública en función del
cumplimiento de compromisos, la calidad de los servicios, el uso de recursos y la
satisfacción de la población” (Galindo Soza, 2019, pág. 41). Estas auditorías
fortalecen la corresponsabilidad entre Estado y sociedad, y promueven la
participación de la ciudadanía en la gestión pública.
“La auditoría social no solo verifica el cumplimiento de indicadores o
22

presupuestos, sino que incorpora una mirada comunitaria, territorial y ética sobre
cómo se ejerce el poder público y cómo se afecta o beneficia a las poblaciones
destinatarias” (Galindo Soza, 2019, pág. 43).
En Bolivia, las auditorías sociales están respaldadas por la Ley Nº 341, que
en su artículo 5 establece el derecho de la sociedad civil a evaluar la gestión pública
mediante mecanismos participativos. Asimismo, la Ley Nº 004 exige que las
entidades públicas promuevan espacios de vigilancia social y establezcan canales
para el seguimiento ciudadano de los informes y resultados.
En términos prácticos, las auditorías sociales pueden abarcar procesos
como:
a) Evaluación de programas de salud, educación o infraestructura.
b) Seguimiento a la ejecución de presupuestos participativos.
c) Revisión de cumplimiento de compromisos asumidos por autoridades
electas.
d) Verificación del impacto de políticas públicas desde la experiencia de
los usuarios.
La UNODC destaca que “cuando están bien organizadas, las auditorías
sociales no solo identifican deficiencias, sino que proponen soluciones y fortalecen
la confianza entre instituciones públicas y sociedad civil” (UNODC, 2020, pág. 37).
Por tanto, la combinación entre informes públicos y auditorías sociales
permite cerrar el círculo de la rendición pública de cuentas, al generar información,
validarla socialmente y utilizarla para mejorar la gestión institucional.
2.3.2. Veedurías ciudadanas y comités de vigilancia
La participación ciudadana en el seguimiento y fiscalización de la gestión
pública ha adquirido creciente relevancia en los últimos años como mecanismo de
profundización democrática. En este contexto, las veedurías ciudadanas y los
comités de vigilancia se consolidan como instrumentos fundamentales del control
social, permitiendo que las personas organizadas ejerzan su derecho a supervisar
el uso de los recursos públicos, la calidad de los servicios y el cumplimiento de
normativas y compromisos por parte de las instituciones estatales.
Estas instancias no reemplazan a los órganos fiscalizadores estatales, sino
23

que los complementan desde una lógica ciudadana, ética y comunitaria. En Bolivia,
tanto la Constitución Política del Estado como la Ley Nº 341 reconocen y promueven
su existencia y funcionamiento.
[Link]. Formación y roles de las veedurías ciudadanas
Las veedurías ciudadanas son colectivos conformados por representantes
de organizaciones sociales, comunidades, juntas vecinales, asociaciones o
plataformas ciudadanas, que se organizan voluntariamente para fiscalizar
proyectos, programas, procesos institucionales o políticas públicas.
De acuerdo con la Ley Nº 341, en su artículo 5, inciso 3, el control social se
ejerce a través de mecanismos como las veedurías, observatorios ciudadanos,
comités de vigilancia, plataformas y otras formas de organización reconocidas por
la comunidad (Ley Nº 341, 2013). Para su funcionamiento efectivo, estos grupos
deben contar con capacitación, acreditación y respaldo comunitario.
Según Galindo Soza, las veedurías deben “articular capacidades técnicas y
comunitarias para ejercer una vigilancia ética, no partidaria, orientada al bien común
y a la transparencia en la gestión pública” (Galindo Soza, 2019, pág. 49). Su rol va
más allá de observar; implica también informar a la población, generar reportes
públicos, promover espacios de diálogo con autoridades y canalizar observaciones
ante instancias competentes.
“Los veedores ciudadanos no son auditores técnicos, pero tienen la
legitimidad comunitaria para ejercer una mirada crítica y propositiva, basada en su
experiencia cotidiana, conocimiento del contexto local y compromiso con el interés
colectivo” (Galindo Soza, 2019, pág. 50).
En cuanto a su formación, tanto la Contraloría General del Estado como el
Ministerio de Transparencia han desarrollado manuales y talleres destinados a
fortalecer las competencias legales, comunicacionales y metodológicas de los
veedores. La Guía de la UNODC (2020) recomienda que los procesos formativos
incluyan temáticas como normativa pública, lectura presupuestaria, gestión de
proyectos, redacción de informes y mecanismos de denuncia.
[Link]. Experiencias exitosas en el control social
Bolivia cuenta con múltiples experiencias exitosas de veedurías ciudadanas
24

y comités de vigilancia que han generado impactos concretos en la mejora de la


gestión pública, la prevención de corrupción y el empoderamiento social.
Una de las experiencias más reconocidas fue la veeduría ciudadana al
Programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”, donde organizaciones sociales
acompañaron la ejecución de obras en municipios rurales, verificando el uso de los
recursos y el cumplimiento de plazos y especificaciones técnicas (UNODC, 2020,
pág. 44).
Otro ejemplo relevante se dio en el departamento de Chuquisaca, donde
mujeres campesinas organizaron una veeduría al sistema de salud municipal,
logrando identificar falencias en el equipamiento de centros de atención primaria y
forzando la reestructuración de recursos del POA para atender la emergencia
sanitaria.
En el ámbito urbano, destaca la experiencia de comités de vigilancia vecinal
en El Alto, que lograron paralizar contratos sospechosos en la construcción de
infraestructura escolar mediante auditorías sociales y denuncias ciudadanas bien
documentadas (Galindo Soza, 2019, pág. 55).
Estas experiencias muestran que el control social es efectivo cuando se basa
en una ciudadanía informada, articulada y con respaldo institucional. Además,
reafirman que las veedurías no solo detectan irregularidades, sino que contribuyen
a generar confianza, mejorar la planificación pública y promover la
corresponsabilidad entre Estado y sociedad.
“El éxito de las veedurías no radica solamente en denunciar, sino en construir
una cultura de vigilancia democrática, basada en la transparencia, la participación y
la responsabilidad colectiva” (UNODC, 2020, pág. 46).
2.3.3. Uso de tecnologías para la transparencia y el acceso a la información
La implementación de tecnologías de la información y la comunicación (TIC)
ha transformado profundamente las formas de interacción entre el Estado y la
ciudadanía, al facilitar el acceso oportuno y masivo a datos públicos, mejorar los
canales de rendición de cuentas y abrir nuevos espacios de vigilancia ciudadana.
En el contexto boliviano, el uso de plataformas digitales, portales de transparencia
y redes sociales ha sido promovido como estrategia clave para fortalecer la
25

transparencia gubernamental y el control social.


Según la UNODC, "la tecnología digital es una herramienta fundamental para
garantizar la transparencia, permitiendo publicar información pública de forma
accesible y en tiempo real, y facilitando el ejercicio del control ciudadano" (UNODC,
2020, pág. 27).
[Link]. Plataformas digitales y portales de transparencia
Los portales institucionales de transparencia constituyen una obligación legal
para las entidades públicas en Bolivia, establecida en la Ley Nº 164 de
Telecomunicaciones y TIC. Estas plataformas deben contener información
actualizada sobre planificación, ejecución presupuestaria, procesos de contratación,
estructura organizativa, marco legal, entre otros aspectos.
De acuerdo con la Ley Nº 341, artículo 10, las instituciones están obligadas
a "proveer información pública de forma accesible, comprensible, adecuada,
desagregada y en formatos abiertos, utilizando tecnologías que aseguren su
disponibilidad" (Ley Nº 341, 2013). La norma establece que estos portales son
instrumentos clave para garantizar el derecho ciudadano a la información y para la
preparación de procesos de rendición pública de cuentas.
La Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y
Comunicación (AGETIC) ha desarrollado estándares y lineamientos para asegurar
que las plataformas digitales sean interoperables, funcionales e inclusivas. A través
de su iniciativa de Gobierno Abierto, se han habilitado herramientas como el sitio
web [Link], que promueve el acceso a datos abiertos del Estado boliviano.
Como señala el BID, “la apertura de datos públicos mediante plataformas
digitales no solo reduce la opacidad institucional, sino que promueve el desarrollo
de soluciones innovadoras por parte de la sociedad civil y del sector privado” (BID,
2020, pág. 33).
[Link]. Redes sociales y comunicación directa con la ciudadanía
Las redes sociales representan un canal dinámico, interactivo y masivo de
comunicación entre las instituciones del Estado y la ciudadanía. Si bien no
sustituyen los mecanismos formales de rendición de cuentas, permiten divulgar
información, recoger demandas ciudadanas y transparentar decisiones en tiempo
26

real.
En Bolivia, múltiples entidades públicas utilizan plataformas como Facebook,
Twitter, TikTok o YouTube para transmitir sesiones de rendición pública de cuentas,
difundir informes de gestión y promover la participación ciudadana en encuestas,
foros o consultas.
Según Galindo Soza, “las redes sociales son hoy un espacio de construcción
de ciudadanía activa, donde el control social se ejerce también a través de la
denuncia pública, el análisis colectivo y la presión digital” (Galindo Soza, 2019, pág.
66). Esta forma de interacción ha obligado a las instituciones a responder con mayor
rapidez y a documentar con mayor rigurosidad sus acciones, ante la posibilidad de
escrutinio inmediato.
“En contextos con baja institucionalidad o escasa cultura de transparencia,
las redes sociales pueden actuar como termómetros de percepción ciudadana,
catalizadores de exigencia pública y canales de vigilancia no institucionalizados”
(UNODC, 2020, pág. 38).
Sin embargo, el uso de redes sociales también plantea desafíos como la
desinformación, el uso partidario de cuentas oficiales y la fragmentación del acceso,
especialmente en zonas rurales sin conectividad adecuada.
Por ello, se recomienda que su uso se acompañe de protocolos
institucionales de comunicación pública, estrategias de alfabetización digital y
articulación con espacios presenciales de diálogo.
2.3.4. Espacios de diálogo y rendición de cuentas
La rendición pública de cuentas no puede entenderse únicamente como un
ejercicio técnico-administrativo de presentación de informes, sino como un proceso
democrático y participativo, donde la ciudadanía es parte activa en la supervisión,
evaluación y mejora de la gestión pública. En este sentido, los espacios de diálogo
constituyen escenarios fundamentales donde se promueve la interacción directa
entre autoridades públicas y población, fortaleciendo la legitimidad, la transparencia
y la corresponsabilidad.
Según la UNODC, “los espacios de diálogo son fundamentales para validar
socialmente la información que brinda el Estado y recoger percepciones,
27

observaciones y propuestas que mejoren la gestión pública” (UNODC, 2020, pág.


31). Estos espacios deben ser inclusivos, deliberativos, culturalmente pertinentes y
sostenidos en el tiempo.
[Link]. Audiencias públicas y consultas ciudadanas
Las audiencias públicas son encuentros formales convocados por
instituciones públicas para presentar informes, planes, presupuestos u otros temas
de interés colectivo, y recibir preguntas, comentarios y propuestas de la ciudadanía.
En Bolivia, la Ley Nº 341, en su art. 11, establece la obligatoriedad de estas
audiencias como parte del proceso de rendición pública de cuentas, al menos dos
veces por gestión: una inicial y una final (Ley Nº 341, 2013).
Estas audiencias deben realizarse en espacios accesibles, con lenguaje
claro y adecuaciones interculturales cuando corresponda. Se espera la presencia
de autoridades responsables, así como de organizaciones sociales, comités de
vigilancia y población interesada. Para su efectividad, deben contar con actas,
grabaciones, y mecanismos de seguimiento a los compromisos asumidos.
Como señala Galindo Soza que, “las audiencias públicas son escenarios de
democratización de la gestión pública, donde el poder se desnuda ante la sociedad
y debe responder, con datos y argumentos, a las expectativas y necesidades
colectivas” (Galindo Soza, 2019, pág. 58).
Por su parte, las consultas ciudadanas permiten recoger la opinión de la
población antes de implementar políticas, normativas o proyectos relevantes.
Aunque no siempre son vinculantes, contribuyen a generar legitimidad, reducir
conflictos y adecuar las acciones estatales al contexto real. Se han aplicado con
éxito en proyectos de inversión pública, normativas ambientales y presupuestos
participativos.
[Link]. Foros y talleres participativos
Los foros ciudadanos y talleres participativos constituyen metodologías más
horizontales y deliberativas de interacción entre Estado y sociedad. Permiten
generar propuestas colectivas, evaluar servicios públicos, construir agendas
ciudadanas o identificar problemas prioritarios.
Según la Guía de la UNODC, los talleres participativos son “espacios de
28

reflexión y construcción conjunta entre ciudadanía e instituciones, donde se


identifican necesidades, se formulan recomendaciones y se fortalecen capacidades
de control social” (UNODC, 2020, pág. 34). Se utilizan ampliamente en procesos de
planificación territorial, fiscalización comunitaria o diseño de políticas públicas
inclusivas.
En Bolivia, experiencias como los cabildos abiertos, los encuentros
sectoriales de mujeres, y las asambleas comunitarias indígenas constituyen
expresiones autóctonas de estos espacios participativos, donde la palabra, el
consenso y el mandato colectivo guían la toma de decisiones.
Además, se han desarrollado foros digitales que, mediante plataformas
virtuales, permiten ampliar la participación, especialmente en contextos de
pandemia o en regiones geográficamente dispersas.
“Los talleres participativos bien organizados no solo producen información
útil para las instituciones, sino que empoderan a la ciudadanía, fortalecen la
cohesión comunitaria y revalorizan el diálogo democrático como herramienta de
transformación” (Galindo Soza, 2019, pág. 61).
La existencia de estos espacios no debe ser simbólica ni esporádica; su
institucionalización y articulación con los procesos formales de planificación y
evaluación estatal es esencial para que la participación ciudadana no se limite a
momentos aislados.
2.4. PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y SU PAPEL EN EL CONTROL SOCIAL A
TRAVÉS DE LA RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS
2.4.1. Derechos ciudadanos en el control social
La Constitución Política del Estado establece de manera explícita el derecho
de la población a participar en el control social de la función pública. El Artículo 241
dispone que “el pueblo soberano, por medio de la sociedad civil organizada,
participa en el diseño de políticas públicas y en el control social de la gestión pública
en todos los niveles del Estado” (CPE, 2009). Además, el Artículo 242 detalla
principios rectores como la participación, el bien común, la ética, la interculturalidad,
la equidad y la transparencia.
Complementariamente, la Ley Nº 341 de Participación y Control Social
29

desarrolla este mandato constitucional, en su arts. 5 y 7, está reconociendo a la


ciudadanía el derecho a:
a) Participar en la formulación, ejecución y evaluación de políticas públicas.
b) Solicitar y acceder a información pública de forma oportuna y veraz.
c) Realizar auditorías sociales y veedurías ciudadanas.
d) Denunciar actos de corrupción o mala gestión ante instancias competentes.
e) Ser parte de espacios deliberativos y audiencias públicas (Ley Nº 341,
2013).
Como afirma Galindo Soza, “el control social es un derecho político que
empodera a la sociedad civil para actuar como contrapeso frente a los poderes
públicos y garantizar el cumplimiento de los fines del Estado” (Galindo Soza, 2019,
pág. 41). No se trata únicamente de una atribución institucional, sino de una práctica
democrática cotidiana.
“La participación en el control social no debe verse como una concesión
estatal, sino como el ejercicio directo del poder ciudadano, en su capacidad de
supervisar, orientar y transformar la gestión pública” (Galindo Soza, 2019, pág. 43).
[Link]. Responsabilidades y obligaciones en la vigilancia pública
Así como existen derechos ciudadanos en materia de control social, también
hay obligaciones fundamentales que garantizan que la participación sea ética,
responsable y efectiva. La Ley Nº 341, en su Artículo 6, señala que quienes ejercen
el control social deben actuar:
a) Con responsabilidad social y comunitaria.
b) Con independencia partidaria.
c) Basados en información objetiva y con respeto a la verdad.
d) Respetando los principios constitucionales y los derechos fundamentales.
Estas disposiciones buscan evitar que el control social se convierta en un
instrumento de persecución política, en un espacio de confrontación improductiva o
en una actividad desinformada y desorganizada.
La UNODC destaca que “el ejercicio del control social conlleva deberes
éticos, como actuar con transparencia, mantener la confidencialidad de datos
sensibles, emitir juicios fundamentados y evitar conflictos de interés” (UNODC,
30

2020, pág. 22). Además, se espera que los actores sociales desarrollen
capacidades técnicas y legales mínimas para comprender los procesos de gestión
pública que desean fiscalizar.
En este sentido, los deberes ciudadanos en el control social incluyen:
a) Capacitarse en temas de gestión pública y normativas vigentes.
b) Participar de forma constante y no solo en momentos de crisis.
c) Actuar con respeto a las normas de convivencia democrática.
d) Presentar propuestas y soluciones además de observaciones.
“Una ciudadanía activa que ejerce el control social con responsabilidad y
conocimiento contribuye a construir instituciones más transparentes, inclusivas y
eficaces” (UNODC, 2020, pág. 23).
Finalmente, es importante destacar que el Estado tiene el deber de promover,
proteger y facilitar el ejercicio de estos derechos y deberes, garantizando entornos
seguros, acceso a la información, canales institucionales efectivos y espacios de
formación.
2.4.2. Mecanismos de participación directa y control social
El ejercicio efectivo del control social se materializa a través de diversos
mecanismos de participación directa, los cuales permiten a la ciudadanía intervenir
activamente en los asuntos públicos. Estos mecanismos tienen como objetivo
principal fiscalizar la gestión estatal, velar por el uso adecuado de los recursos
públicos y promover una administración transparente y eficiente. Entre los
instrumentos más importantes en Bolivia se encuentran las auditorías sociales, las
veedurías ciudadanas y las iniciativas de vigilancia comunitaria.
[Link]. Auditorías sociales y veedurías ciudadanas
Las auditorías sociales son procesos participativos mediante los cuales la
sociedad civil evalúa de forma directa programas, proyectos y servicios públicos. Se
desarrollan en distintas fases del ciclo de gestión pública (planificación, ejecución,
evaluación) y buscan verificar el cumplimiento de los objetivos, la correcta utilización
de los recursos y la satisfacción ciudadana.
La Ley Nº 341, en su Artículo 10, establece que los ciudadanos tienen
derecho a “realizar auditorías sociales a la gestión pública, mediante procedimientos
31

que respeten los principios de objetividad, transparencia, legalidad y oportunidad”


(Ley Nº 341, 2013).
“Las auditorías sociales promueven una gestión transparente, ya que obligan
a las autoridades a justificar sus decisiones frente a la población” (UNODC, 2020,
pág. 28).
Por otro lado, las veedurías ciudadanas son mecanismos permanentes de
observación y seguimiento de procesos específicos, como contrataciones públicas,
ejecución de obras o políticas públicas sensibles (salud, educación,
medioambiente). Estas veedurías están conformadas por representantes de
organizaciones sociales, comunitarias o territoriales, quienes actúan de forma
voluntaria y sin remuneración.
Según Galindo Soza, “la veeduría es un acto ciudadano de vigilancia ética
que no reemplaza al control institucional, pero lo complementa, humaniza y
democratiza” (Galindo Soza, 2019, pág. 54).
Las veedurías cuentan con respaldo normativo y metodologías
estandarizadas. Además, su legitimidad se basa en el principio de representatividad
y en la independencia política. Para su funcionamiento efectivo, requieren
capacitación técnica, acceso oportuno a la información y colaboración institucional.
[Link]. Iniciativas de vigilancia comunitaria
Las iniciativas de vigilancia comunitaria son prácticas sociales que emergen
desde las bases organizativas para monitorear el cumplimiento de compromisos
asumidos por autoridades públicas, el uso de recursos en obras locales, o la calidad
de servicios públicos como salud, agua potable, educación y seguridad ciudadana.
Este tipo de vigilancia tiene raíces en las tradiciones comunitarias indígenas
y campesinas de Bolivia, donde el control social se ejerce mediante asambleas,
rondas comunales o juntas vecinales. A diferencia de las auditorías o veedurías
formales, estas iniciativas no siempre están institucionalizadas, pero gozan de
legitimidad social.
“La vigilancia comunitaria se fundamenta en la proximidad, la experiencia
directa y el sentido de responsabilidad colectiva sobre los bienes comunes” (Galindo
Soza, 2019, pág. 63).
32

Casos como el control de la construcción de escuelas por parte de juntas


escolares, el seguimiento a proyectos productivos por organizaciones campesinas,
o la fiscalización de postas de salud por comités de salud, son ejemplos concretos
de cómo la ciudadanía organizada puede incidir en la mejora de la gestión pública.
Para fortalecer estas iniciativas, la UNODC (2020) recomienda que los
gobiernos locales desarrollen planes de articulación con organizaciones de base,
generen informes simplificados y creen canales institucionales de respuesta ante
observaciones.
2.4.3. Transparencia como base para la participación ciudadana efectiva
La transparencia gubernamental es una condición indispensable para el
ejercicio pleno de la participación ciudadana y el control social. Una gestión pública
abierta, que facilita el acceso a la información, promueve el involucramiento de la
ciudadanía en la toma de decisiones, en la evaluación de políticas públicas y en la
fiscalización del uso de los recursos públicos.
Como señala Ackerman, “la transparencia permite a los ciudadanos observar
y comprender las acciones de los funcionarios públicos, lo cual es esencial para
exigir responsabilidades y fomentar la confianza institucional” (Ackerman, 2005,
pág. 8). En ausencia de información clara y accesible, la participación se vuelve
simbólica, limitada o manipulable.
La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (CPE, 2009), en
su artículo 21, reconoce el derecho de toda persona a acceder a la información
pública. Además, la Ley Nº 341 y la Ley Nº 974 fortalecen este marco normativo al
establecer obligaciones concretas para las entidades públicas en cuanto a la
rendición de cuentas, la publicación proactiva de datos y la creación de canales de
información bidireccionales con la ciudadanía.
[Link]. Acceso a información clara y oportuna
El acceso a la información pública no debe entenderse únicamente como la
posibilidad de solicitar documentos oficiales, sino como la garantía de recibir
información comprensible, veraz, completa y entregada dentro de plazos
razonables. Esto implica que las instituciones públicas deben adoptar una política
de transparencia activa, es decir, difundir información sin necesidad de
33

requerimiento previo.
La Ley Nº 974 de Unidades de Transparencia establece, en su art. 6, que
todas las entidades estatales deben generar y publicar información en portales
digitales, incluyendo presupuestos, informes de gestión, contratos, convocatorias y
resultados de auditorías (Ley Nº 974, 2017). Asimismo, esta información debe ser
presentada de forma comprensible para los distintos sectores de la población,
incluyendo versiones en idiomas indígenas cuando corresponda.
“Sin información clara, la ciudadanía no puede participar de forma efectiva ni
emitir juicios fundamentados sobre la gestión pública” (UNODC, 2020, pág. 19).
Además, el principio de oportunidad implica que la información esté
disponible cuando realmente se necesita, es decir, antes o durante los procesos de
toma de decisiones y no solamente después de su ejecución. El retraso en la
entrega de información o la omisión de datos relevantes debilita el control social y
obstaculiza la participación ciudadana sustantiva.
[Link]. Capacitación y formación ciudadana
El ejercicio efectivo del control social requiere no solo voluntad política e
institucional, sino también ciudadanía informada, organizada y capacitada. Por ello,
la formación ciudadana es un pilar fundamental para construir una participación con
incidencia real en la gestión pública.
La Ley Nº 341, en su art. 13 inciso f, establece como responsabilidad del
Estado “promover procesos de formación y capacitación destinados a fortalecer el
ejercicio del control social” (Ley Nº 341, 2013). Esta capacitación debe ser continua,
descentralizada y adaptada a las realidades locales, incluyendo metodologías
participativas, contenidos accesibles y reconocimiento de saberes comunitarios.
Según Galindo Soza, “el conocimiento fortalece la autonomía ciudadana, y
una ciudadanía informada no solo fiscaliza, sino que también propone y transforma”
(Galindo Soza, 2019, pág. 67).
“La capacitación en temas de planificación, presupuestos, normativas y
derechos es clave para empoderar a los actores sociales en el uso legítimo de los
mecanismos de control social” (UNODC, 2020, pág. 26).
Asimismo, es esencial que estos procesos formativos estén orientados a
34

fortalecer competencias críticas como el análisis de políticas públicas, el uso de


herramientas tecnológicas para la fiscalización, la elaboración de informes
ciudadanos, y la argumentación ética y jurídica ante instancias públicas.
El fortalecimiento de capacidades ciudadanas genera un efecto multiplicador,
ya que quienes se capacitan suelen replicar estos conocimientos en sus
comunidades y organizaciones, consolidando una cultura democrática de vigilancia
activa y propositiva.
2.4.4. Contribución de la participación ciudadana en la mejora de la gestión
pública
La participación ciudadana es un componente esencial de una gestión
pública democrática, eficiente y transparente. Cuando se implementa de forma
efectiva, esta participación permite mejorar la calidad de las decisiones
gubernamentales, detectar a tiempo actos de corrupción, reducir conflictos sociales
y elevar la confianza de la población en las instituciones del Estado.
De acuerdo con Ackerman, “los mecanismos de rendición de cuentas
impulsados por la ciudadanía generan un contrapeso directo al poder estatal,
fortaleciendo la legitimidad del sistema democrático” (Ackerman, 2005, pág. 13). La
inclusión de las voces ciudadanas no solo fiscaliza, sino que también orienta las
prioridades de la política pública hacia necesidades reales y sentidas.
[Link]. Casos de éxito y ejemplos prácticos
En Bolivia, existen múltiples experiencias exitosas de participación
ciudadana que han derivado en una mejora concreta de la gestión pública. Uno de
los ejemplos más notables es el proceso de elaboración y seguimiento de los POAs
(Planes Operativos Anuales) en gobiernos municipales, donde organizaciones
sociales, juntas vecinales y comités de vigilancia inciden en la asignación
presupuestaria y en la ejecución de proyectos comunitarios.
Un caso documentado en el municipio de Viacha (La Paz), recogido por la
UNODC, muestra cómo una auditoría social promovida por una organización vecinal
permitió detectar sobreprecios en la compra de insumos para el desayuno escolar,
logrando su corrección inmediata y la sanción administrativa correspondiente
(UNODC, 2020, pág. 30).
35

“Gracias a la presión organizada y al monitoreo comunitario, se evitó un daño


económico al municipio y se fortaleció el compromiso institucional con la
transparencia” (UNODC, 2020, pág. 31).
Asimismo, en el ámbito de salud, varias comunidades indígenas en el norte
de Potosí han implementado comités de control social de postas sanitarias, los
cuales vigilan la asistencia del personal médico, la provisión de medicamentos y la
atención digna a los pacientes (Galindo Soza, 2021, p. 73).
También es destacable la experiencia del Observatorio del Control Social del
Chaco Tarijeño, que sistematiza denuncias ciudadanas, promueve foros públicos y
hace seguimiento a compromisos de autoridades locales, consolidando un modelo
replicable a nivel nacional.
[Link]. Desafíos y limitaciones en la participación
Pese a los avances normativos y las experiencias positivas, la participación
ciudadana enfrenta importantes limitaciones estructurales, políticas, institucionales
y culturales.
En primer lugar, existen asimetrías de información y de poder, que dificultan
una participación equitativa. Muchos sectores sociales no cuentan con acceso
oportuno a información técnica ni con la formación necesaria para incidir
efectivamente en decisiones públicas. Además, la burocracia institucional a menudo
actúa como una barrera, al exigir procedimientos complejos o al deslegitimar las
observaciones ciudadanas.
Como advierte Galindo Soza, “la participación sin formación puede ser
fácilmente instrumentalizada o neutralizada por quienes detentan el poder” (Galindo
Soza, 2019, pág. 88).
Otro obstáculo relevante es la politización del control social, cuando actores
ciudadanos responden a intereses partidarios o personales, debilitando su
credibilidad e independencia. Esta situación, lejos de fortalecer la gestión pública,
puede generar confrontación y desgaste institucional.
Además, persisten vacíos normativos y ausencia de sanciones efectivas para
autoridades que no rinden cuentas, así como débil institucionalización de
mecanismos como las veedurías, las auditorías sociales o las consultas
36

ciudadanas.
“En muchos casos, el control social es tolerado, pero no promovido, y se lo
considera una carga antes que un instrumento de mejora de gestión” (UNODC,
2020, pág. 35).
Finalmente, factores socioculturales como el desinterés, la falta de confianza
en las instituciones y la baja cultura cívica siguen limitando el involucramiento activo
de la ciudadanía, especialmente en zonas rurales o en poblaciones históricamente
excluidas.
Frente a estos desafíos, se hace imprescindible una política pública orientada
al fortalecimiento de capacidades, a la protección de los derechos ciudadanos y a
la generación de espacios institucionales accesibles, transparentes y sostenibles
para ejercer la participación.
37

CAPÍTULO III
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
3.1 CONCLUSIONES
• Se Definió y fundamento la rendición pública de cuentas para comprender su
importancia como herramienta para garantizar la transparencia y el ejercicio
del control social, mediante principios y dimensiones, con énfasis en la
interacción entre gobierno y sociedad. Este mecanismo es un instrumento
clave para fortalecer la participación ciudadana y garantizar la transparencia
para el bien colectivo.
La rendición pública de cuentas es la clave de una transparencia. Si bien la
norma legal sólida es fundamental, la verdadera transparencia surge cuando
los servidores públicos actúan con responsabilidad y honestidad,
construyendo así la confianza ciudadana y combatiendo la corrupción.
• Se estableció la base normativa de la rendición pública de cuentas que
respalda su aplicación en la gestión pública. Mediante normas, objetivo y
alcance, disposiciones, instrumentos, mecanismos de sanción y supervisión
para el cumplimiento efectivo de las obligaciones, con énfasis en la
transparencia, la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción. La
rendición de cuentas se convierte en una herramienta legal para consolidar
el derecho de ejercer y participar en asuntos públicos.
Esta norma es un pilar en la democratización boliviana, dándonos el derecho
a participar y fiscalizar. Es una herramienta esencial que va de la mano con
la Ley 341, impulsa la transparencia y la rendición de cuentas. No solo busca
sancionar, sino también fomentar una cultura de responsabilidad y vigilancia
ciudadana, fortaleciendo el vínculo entre el Estado y la sociedad.
• Se describió los mecanismos y herramientas para la rendición pública de
cuentas con énfasis en la transparencia y la participación ciudadana.
Mediante informes, auditorias sociales, roles, veedurías, experiencias, uso
de tecnologías, espacios de dialogo, audiencias públicas, foros y talleres
participativos. Las veedurías ciudadanas son cruciales para generar
confianza y corresponsabilidad
38

La rendición pública de cuentas en Bolivia es un proceso democrático vital,


no solo técnico. Los informes deben ser accesibles e interculturales,
complementados con espacios de diálogo como audiencias públicas, donde
la ciudadanía pueda activamente supervisar y mejorar la gestión.
• Se determino el rol de la participación ciudadana en la rendición de cuentas
destacando su contribución al fortalecimiento del control social, mediante
derechos, deberes, mecanismos, auditorias, iniciativas, capacitación, casos
de éxito, desafíos y limitaciones. La participación ciudadana es la base de
una gestión pública democrática y transparente, para mejorar decisiones y
construye confianza.
El Estado debe promover activamente la participación ciudadana, facilitando
el acceso a información y canales efectivos. La transparencia es
indispensable, impulsando una gestión abierta que va más allá de las
solicitudes de documentos, requiriendo una difusión proactiva de información
comprensible. Así, las auditorías sociales y veedurías ciudadanas se vuelven
cruciales para el control y la legitimidad, asegurando una transparencia activa
que es vital para una participación efectiva.

3.2 RECOMENDACIONES
• Para asegurar una transparencia y fortalecer la participación ciudadana, es
crucial que la rendición pública de cuentas vaya más allá de lo legal. Se
recomienda un compromiso activo de los servidores públicos, quienes deben
actuar con responsabilidad y honestidad para construir la confianza
ciudadana y erradicar la corrupción, transformando así la rendición de
cuentas en un instrumento efectivo para el bien colectivo.
• Para consolidar la democratización y asegurar una transparencia efectiva en
la gestión pública boliviana, es crucial que las normas que fundamentan la
rendición de cuentas no solo se cumplan, sino que también se promueva
activamente una cultura de responsabilidad y vigilancia ciudadana. Esto
transformará la rendición de cuentas en una herramienta poderosa para
ejercer el derecho a participar y fiscalizar, fortaleciendo el vínculo entre el
Estado y la sociedad.
39

• Se recomienda implementar un enfoque que combine informes accesibles e


interculturales con espacios de deliberación interactivos, como audiencias
públicas, donde la ciudadanía pueda ejercer activamente su rol de control
social. Además, es crucial potenciar las veedurías ciudadanas y optimizar el
uso estratégico de plataformas digitales, para mitigar el desafío de la
desinformación.
• Se recomienda que es Estado debe promover la participación ciudadana,
mediante informes comprensibles y disponibles para que la ciudadanía
pueda ejercer el control social. De este modo, mecanismos como las
auditorías sociales y las veedurías ciudadanas se consolidarán como
herramientas esenciales para garantizar la transparencia y eficiencia en la
gestión de todas las entidades de el Estado.
BIBLIOGRAFÍA

Ackerman, J. M. (2005). Social accountability in the public sector: A conceptual


discussion. Washington, D.C.: World Bank.

BID. (2020). Gobierno digital e innovación pública. Washington, D.C.: BID. Banco
Interamericano de Desarrollo.

Cornwall, A., & Coelho, V. S. (2007). Spaces for change? The politics of
participation in new democratic arenas. London: Zed Books.

CPE. (2009). Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. Constitución


Política del Estado Plurinacional de Bolivia.

Galindo Soza, M. (2019). La participación ciudadana y el control social. CEBEM.

Ley Nº 004 . (2010). Ley de Lucha contra la Corrupción, Enriquecimiento Ilícito e


Investigación de Fortunas “Marcelo Quiroga Santa Cruz”. (2010). Gaceta
Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.

Ley Nº 164. (2011). Ley General de Telecomunicaciones, Tecnologías de


Información y Comunicación. Gaceta Oficial del Estado.

Ley Nº 341. (2013). Ley de Participación y Control Social. Gaceta Oficial del
Estado Plurinacional de Bolivia.

Ley Nº 974. (2017). Ley de Unidades de Transparencia y Lucha contra la


Corrupción. Estado Plurinacional de Bolivia.

ONU. (2004). Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. Viena:


Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Oporto Díaz, R. (2021). Monografía: El derecho de participación y control social.


Universidad Mayor de San Andrés.

UNODC. (2020). Guía para la participación y el control social en la gestión pública.


Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito – Bolivia.
ANEXOS
Anexo 1. Información relevante del libro “Compendio Normativo de Transparencia y Control Social”
(FONABOSQUE, 2021). A continuación, te presento los subtítulos que están directamente relacionados
con el tema central Rendición Pública de Cuentas

Subtítulo Página

Presentación 5

I. Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia 9

• Artículos sobre transparencia, participación y control social 9–10

II. Ley N° 341 de Participación y Control Social 11

• Artículo 2: Objeto de la Ley 12

• Artículo 3: Principios 13

• Artículo 7: Control Social 15

• Artículo 8: Ámbitos de Control Social 16

• Artículo 10: Organización del Control Social 17

III. Ley N° 974 de Unidades de Transparencia y Lucha contra la Corrupción 19

• Artículo 4: Principios de transparencia 20

• Artículo 5: Competencias de las unidades de transparencia 21

IV. Decreto Supremo N° 0214 – Política Nacional de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción 25

• Eje 1: Promoción de la transparencia 26

• Eje 2: Participación y control social 27

V. Normativa relacionada con la rendición pública de cuentas 35

• Guía metodológica de rendición pública de cuentas 36

• Procedimiento general 38

VI. Mecanismos de Control Social y Participación Ciudadana 41

• Veedurías ciudadanas 42

• Comités de vigilancia 43

• Auditorías sociales 44

• Plataformas ciudadanas 45

También podría gustarte